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Posts etiquetados ‘Camerún’

Nace una nueva pionera: Imbolo Mbue, premio PEN/Faulkner 2017

Fotografía: Página web de la autora

El pasado 7 de marzo, para el periódico The Washington Post, el crítico literario Ron Charles escribía con ironía cómo hubo un tiempo en el que la literatura estadounidense parecía estar escrita solo por hombres blancos y rectos de nombre John. Lo hacía para señalar que en esta edición de 2017 el premio PEN/Faulkner rompía con sus, hasta ese momento, monocromáticas listas y las llenaba de diversidad, mostrando una deslumbrante variedad de voces que mostraban otros prismas de la realidad estadounidense.

En esa lista figuraba Imbolo Mbue, que con su debut literario, Behold The Dreamers  se ha hecho, finalmente, con el premio. Se trata de la primera persona africana en conseguirlo.

El propio Ron Charles nos invitaba a conocerla (y a su obra) resaltando el hecho de que parecía llegar en el momento oportuno. El crítico hablaba de Behold The Dreamers como la única novela que debería leer Donald Trump ahora.

Lo que casi todos desconocemos sobre esta novela es que ya en 2014, tal y como nos informaba Wiriko, la editorial Random House había comprado en la Feria de Frankfurt el manuscrito, bajo otro título en aquel entonces (The Longings of Jende Jonga) que mutó por el más comercial actual, por una cifra altísima (un millón de dólares) y que en 2015, los derechos de la película también se habían vendido.

Se anticipaba como “la gran novela africana de la temporada”.

¿Quién es Mbue?

Hasta ese momento muy poco se sabía, y se podía saber, sobre la joven escritora debutante que tiene fobia a las redes sociales.

Como Chimamanda Ngozi Adichie, Chinelo Okparanta o NoViolet Bulawayo, ella también se marchó del continente (Camerún) hacia América siendo adolescente. El viaje lo sufragaron sus familiares y salió de una infancia en situación de pobreza desesperante para intentar tener un futuro mejor. Una vez en Estados Unidos, después de graduarse, consiguió un trabajo y lo perdió con la crisis de 2008. Su primera obra escrita fue el relato corto Enke en 2015. Después escribió Behold The Dreamers. Estuvo tres años buscando agente para poder publicarla, hasta que David Ebershoff  lo hizo.

Alabada por escritores como Jonathan Franzen, su imagen se repite sin cesar desde hace unas horas, tras conocerse que es la ganadora del PEN/Faulkner. Sobre todo la que aparece en la cabecera de este post: con el pelo negro y abundante, como una nube esponjosa, y la sonrisa enorme de felicidad.

Gran lectora, admira a muchos escritores, entre ellos cita Toni Morrison y La canción de Salomón, Jonathan Franzen y Las correcciones, Joan Didion, Junot Díaz, Jhumpa Lahiri, Kazuo Ishiguro o Gabriel Garcia Marquez, habla sobre la dificultad de la escritura, y de cómo escuchó decenas de historias sobre la cotidiana lucha inmigrante que luego plasmó en magníficos diálogos.

¿El gran sueño americano?

Los protagonistas de su novela, dos inmigrantes cameruneses, creen en el sueño americano. Han huido, como la propia escritora, de una situación desesperada, y alcanzan los Estados Unidos con la creencia, la ilusión y el deseo de poder emprender una nueva vida. Jende Jonga, el protagonista, encuentra trabajo como chófer de un ejecutivo de Lehman Brothers. De esta manera, Imbolo Mbue se adentra en la sociedad estadounidense desde dos prismas: blanco-rico/pobre-negro, en pleno estallido de la crisis económica, dos maneras de reflejar el sueño americano.

Su novela, que ha tenido muy buena acogida, parece ser, dicen los críticos, o bien “una sátira del sueño americano” o bien “el momento después, lo que viene al despertar y vivir”.

Ella habla de la necesidad de “redefinirlo”… Creo que estamos ante una nueva visión, una nueva manera de contarnos la realidad. 

Lo cierto es que ha nacido una estrella. Esta vez literaria. Y de una de las muchas áfricas.

Edjengui se ha dormido… y Chema Caballero nos cuenta cómo quieren despertarlo

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Fotografía: Goteo.org

Tras leer este libro, me he puesto a leer otra vez.

He buscado la “Declaración de las Naciones Unidas sobre los pueblos indígenas” de 2007 y me he encontrado lo que ya sabía. Mis ojos se han deslizado artículo tras artículo hasta completar los 46 que completan la lista de este sueño color rosa que son todas las declaraciones que existen y existirán para muchas personas. Después me he quedado un buen rato mirando por la ventana y reflexionando sobre nuestro mundo de asfalto y neón, tan alejado del de los pigmeos bakas, alma de este libro, que se consideraban hasta hace poco parte de la selva (pensad en esto) para verse de pronto desalojados de ella y obligados a habitar los bordes de las carreteras.

Se me ocurren unas cuantas maneras de acercarse a una comunidad indígena: a través de algún libro de antropología, de algún reportaje fotográfico o periodístico, de algún testimonio de viajero, o de manera menos frecuente conociéndolas in situ. Este libro lo consigue de una manera diferente. Si con Los hombres leopardo se están extinguiendo  (PPC, 2011) Chema Caballero había conseguido casi un “manual”, con Edjengui se ha dormido completa una mezcla de géneros, logrando un libro “intramundos” que nos mete de lleno en los poblados de los pigmeos bakas del sur de Camerún. Su recorrido parece el de un detective con los ojos muy abiertos que ha llegado a la escena después del crimen y se dispone a observar, reflexionar y entrevistar a toda persona vinculada con el caso para intentar aclarar la crítica situación que delante se le presenta. Después nos reúne a todos para ofrecernos sus conclusiones y, para ya sin sorpresa, mostrarnos que el culpable no es uno sino muchos y otro tanto ocurre con el motivo.

Espero no haber cometido un “spoiler” al adelantar que esta obra parte de una situación al límite y contaros un poco el final de este libro que nació con la intención de “mostrar el momento actual en el que se encuentra el pueblo baka”. La ONG Zerca y lejos nos propone unirnos a la lucha por los Derechos Humanos de los baka comprando este libro. Una manera, además, de lograr que con su lectura conozcamos y sintamos más próximos a los bakas de Camerún. Para ello han usado la vía del “crowfunding” y le han encomendado la labor a Chema Caballero. Éste, a través de un método de cirujano, abriendo, analizando, cerrando y volviendo a abrir, cumple la tarea sin arrogarse el papel de ser “la voz de los sin voz” y prefiriendo, de manera muy acertada, dar primerísima importancia a las historias personales. Que hablen ellos y ellas. Siendo a través de estas narraciones como se va encendiendo las bombillas que van dando luz a un universo desconocido y logrando que lo veamos casi como si estuviéramos sumergidos dentro de él.

¿De qué habla “Edjengui se ha dormido”?

De cuando todo se desmorona. De eso habla. De cuando ves que tu mundo deja de existir y comienzas a vagar como un fantasma al que le han quitado cualquier cimiento de solidez y no te puedes anclar a nada porque todo a tu alrededor maneja unas claves que desconoces.

No son los bakas, por desgracia, los únicos que han sido desalojados de sus tierras y que corren el peligro de perder sus culturas. A lo largo y ancho del planeta son muchos los grupos minoritarios que han visto cómo sus tierras ancestrales, aquellas que les pertenecen desde “muchos, muchísimos años” como dice una anciana en este libro, les han sido usurpadas. “Los pueblos indígenas están perdiendo la batalla contra la cultura occidental que se impone en todo el mundo” se afirma en sus páginas (¡y qué razón tiene¡). Se les expulsa de sus tierras para poder deforestar la selva y hacer negocios también de minería. El aceite de palma es uno de los últimos en sumarse a esta lista de productos que consumimos en nuestro mundo y que están ocasionando una situación irreversible en lugares como Camerún.

En el libro, a través de diversos testimonios y opiniones de personas pertenecientes a estas comunidades, se va denunciando que las concesiones para las explotaciones las da el gobierno, y que benefician además de “al presidente y a sus amigos”, a países europeos y en mayor medida los últimos años a China. Los bakas además sufren de racismo y discriminación por otros pueblos, como los bantúes que no les consideran seres humanos y que les esclavizan. El listado de derechos humanos que les es hurtado es extenso. La situación se torna descorazonadora, más aún si continúan en su posición de víctimas. Es necesario pasar a otro estadio: hay que despertar a Edjengui, el espíritu de la selva, hay que despertar a los bakas para que reclamen lo que les corresponde.

En la página 112 de su libro Los hombres leopardo se están extinguiendo, Chema Caballero escribía: “Los jóvenes son la única esperanza que le queda a África para romper con su situación actual y cambiar. Constituyen la mayoría de la población del continente. Son la fuerza que quiere que las cosas cambien en sus países y buscan medios y formas para conseguirlo”. En esta ocasión también la solución parece venir de los jóvenes que a través de la educación están consiguiendo concienciar al resto de los suyos de la importancia de no dejarse pisar y organizarse para conseguir, entre todos, que sus derechos les sean devueltos, para hacer que todas las declaraciones sobre comunidades indígenas no sean para nadie un cuento rosa.

Al igual que pasa con los culpables y con los motivos, tampoco Edjengui se ha dormido tiene un único final. El mundo que Chema Caballero nos ha mostrado se debate entre miles de interrogantes y contradicciones intentando seguir caminando después de que todo se ha desmoronado. Lo tienen difícil, son muchas las fuerzas que se ciernen sobre los pueblos indígenas empujando para que desaparezcan y con ellos todo un mundo. Estorban, sobran, no se les quiere en ningún lado. Así de sencillo y así de cruel. Zerca y lejos nos da la oportunidad de conocer y ser parte de un proyecto, a través de un libro que logra que conozcamos su lucha y su esfuerzo por levantarse ante todas las dificultades a las que se enfrentan. Es una lucha desigual, descomunal, Edjengui se ha dormido nos habla de ella, nos siembra de incertidumbres pero también de presente, a través del nuevo ciclo de vida que abren los jóvenes, y nos invita a todos a ser parte y altavoz de la situación que describe. El primer paso a tan solo un golpe de click.

 Para adquirir el libro: Zerca y lejos 

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Vivir en la frontera – Leónora Miano

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Después de Achille Mbembe. O al lado. Tal y como señala la profesora Josefina Bueno en el prólogo de este conjunto de breves ensayos de Leónora Miano. “Los dos se oponen al carácter fijo de la identidad”, escribe la directora del portal Biblioteca Africana de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Continuamos, pues, indagando en las identidades, esta vez de la mano de una escritora original, que arriesga en sus textos y propone rasgar el modo de visionar la historia para ofrecer otros ángulos, complicados a veces, pero de gran fuerza.

En “Vivir en la frontera” nos ofrece la oportunidad de profundizar en el entendimiento de sus novelas, tanto a nivel de composición como de ideas, a través de su propia manera de contemplar su obra y la literatura en general. Sin embargo, además de ser una lectura placentera para todo aquel que disfrute con el intento de un escritor que se ha leído de tratar de explicarse, este volumen contiene también una gran cantidad de conceptos clave para entender las nuevas realidades vitales/literarias que están (llevan) surgiendo.

Afropeo/a, por ejemplo.

Término acuñado por el cantante de “Talking Heads” David Byrne, para describir la música de grupo belga-congoleño “Zap Mama” y que más tarde popularizó el dúo “Les Nubians”. Concepto que proviene de la música, lo cual no sorprende después de conocer la gran importancia que la misma tiene en la trayectoria de la camerunesa (“es un elemento capital en la elaboración de mis novelas” (p.39). Sobre todo el jazz. No en vano describe este género musical como “la estética de una mezcla armoniosa de universos aparentemente antagónicos”. Según propia confesión, todas sus producciones literarias contienen composiciones que provienen de la música.

Su trilogía “Suite africana” contiene grandes dosis de lo anterior. Así, El interior de la noche (2005) descansa en una estructura AABA frecuente en el jazz. Coutours du jour qui vient, fue creada “como una obra musical con varios movimientos”. Y, “Les Aubes écarlates” también utiliza elementos jazzísticos. Por último, Tels des astres éteints fue concebida “como un recital”.

Como escritora de temas difíciles, se identifica con el blues. Con la fuerza que transmite a pesar de la dureza. Y de todas sus novelas siente especial afección por Tels des astres éteints, dedicada “a las identidades fronterizas”. Tal y como ella define su propia identidad: “La frontera, según la defino y la vivo, es el lugar en el que, sin descanso, los mundos se tocan“. Esa zona de contacto, donde dos o más mundos se ven compelidos a convivir dentro de uno mismo, esa hibridez. Los nuevos tiempos mandan también en el juego de las identidades.

Y mientras se define, da un repaso en su ensayo “Leer por fin a los escritores subsaharianos” título que por si mismo ya nos induce a pensar por dónde van a ir las reflexiones de la escritora. Ese “por fin” da por concluido un camino lleno de deseos que ella inicia desde la reflexión sobre la (eterna) pregunta inicial (¿qué es la literatura africana?). Miano nos propone una visión poliédrica de un prisma de tres caras (bien limitada en su examen a la literatura africana de expresión francesa): quién lee y cómo (tras examinar a los lectores y concluyendo que se lee de manera bastante superficial); quién escribe y cómo (incisiva en la revisión de la trayectoria de dos escritores africanos- Gilbert Gatoré y Gerges Yémy- que exceden en sus obras los límites que con frecuencia se les acaba poniendo-“esperando”- a estos autores), y finalmente quién propone la literatura y cómo, donde desde su particular estilo directo y que ella misma denomina “político” lanza sus quejas hacia críticos, lectores, casas editoriales y mundillo literario occidental en general, pidiendo un respeto hacia los escritores subsaharianos como artistas que deciden escribir sobre lo que les interesa o simplemente les preocupa. Abordando de nuevo la cuestión de cómo nos ven/somos.

Tanto si te gusta la escritura de Miano como si no la conoces, Vivir en la frontera es una buena excusa para adentrarse en el mundo literario africano actual (ése que, por cierto, y esta es mi opinión, no existe) y para comenzar a demoler ideas previas sobre identidades y sobre lo que esperamos (a veces) de la llamada literatura africana.

Todas las novelas que he escrito hasta la fecha nacieron de una interrogación, intensa y apremiante, que me empujó hacia la escritura: escribir no para decir lo que se sabe, sino para intentar saber algo. (pág. 65)

Ficha:

  • Título original:  Habiter la frontière (2012)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Los libros de la Catarata (2016)
  • Traductora: Lola Bermudez
  • Páginas: 171

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La Necropolítica o la política de la muerte

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Acercarse al pensamiento de alguien como Achille Mbembe es alumbrar de inmediato una nueva manera de expresar y visionar el mundo. Más allá de una corriente de pensar ubicada y parcelada en el conocimiento africano, Mbembe traza una inmensa red de significados que trascienden la intención de querer quedarse y explicarse en una zona geográfica. Sus ojos poliédricos nos abarcan a todos. He ahí su grandeza y su importancia.

Pero para adentrarse en semejante universo es necesario partir desde el principio.

Achille Mbembe tiene a sus espaldas una ingente bibliografía. Muy pronto, tal y como se señala en el prólogo de este libro, “toma conciencia de la necesidad de indagar en aquello que denomina la “larga noche del mundo africano poscolonial” y su discurso se plasma en obras tan importantes como De la postcolonie, essai sur l’imagination politique dans l’Afrique contemporaine (‘On the Postcolony‘, 2000). . Y desde la que ya asomaba su portentosa habilidad para crear conceptos innovadores. Seguidor de Franz Fanon, está convencido de que la vieja Europa ya no es capaz de conjugar conceptos de futuro que sean radicalmente diferentes a los planteados hasta el momento.

En un volumen que es pequeño  solo en tamaño, la editorial Melusina [sic] recoge dos ensayos del pensador camerunés: Sobre el gobierno privado indirecto y Necropolítica, pilares de la nueva y terrorífica soberanía que se está imponiendo en el mundo y de manera más clara en el continente africano.

En 1999 acuña el término “gobierno privado indirecto” (elaborado en los años 90 cuando África estaba bajo el poder del FMI y el Banco Mundial y sus ajustes estructurales) como aquella “forma inédita de estructuración social que caracteriza actualmente a los Estados africanos”, en donde las funciones supuestamente públicas y las tareas de soberanía son ejercidas, cada vez más a menudo, por operadores privados con fines lucrativos. Asistimos a una “economía de concesiones, hecha de monopolios lucrativos, contratos y acuerdos secretos y favores ilícitos” que lejos de suponer una  marginalización, consisten en una unión y solapamiento de las “redes internacionales de traficantes e intermediarios extranjeros y los negociantes y “tecnócratas locales”. Se ha dinamitado la concepción tradicional de estado, sobre todo y de manera más manifiesta en algunos africanos y surge una nueva manera de ejercer el poder que se sustenta sobre el control de los principales métodos coactivos (como matanzas, violencia, encarcelamiento, expropiación o fuerza armada). Es el surgimiento de un parapoder que parece empujar a una vía en el continente africano: la salida del estado.

Se ha señalado Darfur como el vivo ejemplo de la privatización externa de la soberanía que Mbembe anticipaba en este ensayo.

La otra pata del nuevo capitalismo del siglo XXI emerge con la “Necropolítica“, descrita en un ensayo más cercano en el tiempo: 2006. Desvela con ella una nueva forma de dominación, sumisión y tributo ampliando el término “biopoder” de Foucalt. Distanciándose de las consideraciones tradicionales sobre la soberanía, en este ensayo discute la hipótesis “de que la expresión última de la soberanía reside ampliamente en el poder y la capacidad de decidir quién puede vivir y quién puede morir”. La política de la muerte que se practica desde las armas cuyo objetivo es la destrucción máxima de personas y la creación de “mundos de muerte”, en donde las personas se ven confinadas a vivir una existencia de zombies o muertos vivientes. En este caso, la soberanía es la capacidad para determinar quién tiene importancia y quién no, quien merece vivir y quién no, quienes son fácilmente sustituibles por otros. Dos geografías destacables donde la necropolítica hunde sus cimientos son tanto la plantación, en la época esclavista, como la colonia, pero no solo. Mbembe señala Kosovo o Palestina también. Zonificaciones que ya había anticipado Fanon.

Queda resaltar que Mbembe contempla el panorama africano como multidiverso. Si bien hay muchos estados militares en África, también aparece la tendencia a su desaparición.

En 2011, Mbembe ofreció una conferencia dónde se mostró escéptico sobre el uso del término necropolítica y realizó un revisión crítica de su ensayo dónde hace acotaciones concretas sobre las formas en que llegó a usar dicho término. En primer lugar, para señalar aquellos estados donde la excepción se ha hecho norma. En segundo lugar para describir aquellas soberanías cuyo proyecto central es la instrumentalización generalizada de la existencia humana. Y, en tercer lugar, para poner nombre a aquellas soberanías donde el poder apela a la emergencia y a una noción fantasmática del enemigo.

Una máquina de guerra combina una pluralidad de funciones. Tiene los rasgos de una organización política y de una sociedad mercantil. Actúa mediante capturas y depreciaciones y puede alcanzar enormes beneficios […] las máquinas de guerra forjan conexiones directas con redes trasnacionales (pág. 59)

Ficha:

  • Título original:  Necropolitique (2006) Du goverment privé indirect (1999)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Melusina [sic] (2011)
  • Traductora: Elisabeth Falomir Archambault
  • Páginas: 120

“La estación de la sombra” o la esclavitud vista por los que se quedaron

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La novela de Alex Haley, Raíces (¿quién no recuerda a Kunta Kinte?), con la que obtuvo el Premio Pulitzer en 1977 (a pesar de que su autor se vio envuelto en varias polémicas), supuso un éxito total y grabó un buen puñado de imágenes sobre la esclavitud en nuestro imaginario, sobre todo cuando se adaptó a la pequeña pantalla. Once años después, Toni Morrison conseguiría también el Pulitzer con una novela enraizada en la esclavitud, Beloved, pero con un enfoque diferente. Y antes, mucho antesUkawsaw Gronniosaw, Olaudah Equiano “El africano” (su autobiografía está traducida al castellano) o Venture Smith, contaron sus vidas desde el momento de su apresamiento en su África natal.

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La esclavitud es un fenómeno que no ha desaparecido; en la actualidad sigue existiendo en muchos países del mundo y África no es la excepción-Mauritania, Níger o Malí son un ejemplo de la perdurabilidad de esta práctica– y lo que es más ha adoptado nuevas formas. Sin embargo, me voy a centrar en la trata de esclavos atlántica (ya que es el contexto en el que se desarrolla la novela de Miano), que propició que las economías de los otros países que participaban en el sistema esclavista africano florecieran a sus expensas, y diezmara a la población africana de una manera salvaje.

Es cierto que “En África, como en otros continentes, la esclavitud no era desconocida antes de la llegada de los europeos” (pero sí había una diferencia sustancial: “en este continente el esclavo poseía derechos cívicos y derechos de propiedad, existiendo además, múltiples procedimientos de emancipación” y no era considerado como una “cosa” tal y como ocurrió con el tráfico transatlántico). Del mismo modo, también “un creciente número de intelectuales africanos reconoce sin tapujos que los africanos y sus instituciones tienen parte de responsabilidad en la totalidad del fenómeno del tráfico de esclavos” afirmación sobre la que habría mucho para discutir.

También lo es que Zanzíbar fue uno de los principales enclaves para el comercio de esclavos por parte de los árabes (el escritor Abdulrazak Gurnah escribió en 1994 la novela Paraíso para desafiar los discursos maniqueos construidos por el colonialismo en torno a que la razón final del mismo fue poner fin a la esclavitud árabe). Pero fue el sistema esclavista que se impuso desde 1441 con el tráfico de los primeros esclavos africanos llevado a cabo por los portugueses el que minó humana y económicamente al continente de un modo tal que aún hoy en día sufre las consecuencias.

El recientemente fallecido Rafael Chirbes afirmaba en una entrevista que “La literatura que no es conocimiento no es nada“. En este sentido esta novela lo aporta, sin duda, narrando desde un punto de vista diferente lo que supuso la esclavitud, a la vez que nos introduce en una comunidad sub-sahariana desconocedora de los acontecimientos que la amenazaban: esclavitud y colonización. Como muy bien explica la periodista Ángeles Jurado, “La estación de la sombra no es una novela histórica: es un libro que habla del aspecto humano de la Historia.

En dos de sus anteriores novelas Miano ya rondaba en torno a lo que es el centro de La estación de la sombra. En su primera obra, El interior de la noche (2005), una mujer regresa a su país en plena guerra civil cuando la milicia amenaza con reclutar a los niños y llevarse a las niñas. Desde su mirada, que tiene el enfoque de la nuestra, irá adentrándose en la vida de su pueblo y acabará buceando en la naturaleza del ser humano y sus reacciones (inacciones, omisiones) ante la barbarie para señalar también la hipocresía con que se juzgan ciertos hechos sobre otros. Después, en Les aubes écarlates (2009) y enlazando con una historia sobre los niños-soldado (otra forma de esclavitud) dará voz a aquellos que permanecen engullidos y olvidados en algún lugar del océano Atlántico.

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“Rara vez se habla de los que se quedaron en el continente -continua la escritora- Lo que me interesaba reflejar es cómo la trata negrera influyó en la intimidad de la población que la sufrió. Cómo se vivió en el plano privado. El lector toma conciencia de algo que no se cuenta en los textos sobre la trata y que es evidente. Habla de la pérdida de seres queridos. También de las formas de resistencia que se opusieron a esta situación. No de las armadas, aunque las hubo. Hablo de formas de resistencia individuales, quizás más frágiles pero igualmente poderosas para mí. Del cautivo que se niega a caminar hacia la costa hasta saber por qué le llevan. Del que se niega a alimentarse, arriesgándose a perder la vida y desafiando las creencias de sus ancestros, que no aceptan el suicidio. De los que huyeron y tuvieron que refugiarse en tierra extraña y reinventar su vida”.  (Leónora Miano-“Las pequeñas grandes historias de Leónora Miano“. África no es un país, Ángeles Jurado)

La novela nos introduce en la vida de un clan (los Mulungo) que, tras un incendio, han perdido a una docena de sus hombres, entre los que está el guía espiritual, también la curandera ha enfermado de manera súbita. Mientras “El día se prepara para ahuyentar a la noche” el desconcertado Consejo de Sabios que no encuentra respuesta en su dioses toma una decisión tras consultar a Ebeise, la primera esposa del guía espiritual. Ésta propone que las madres de los diez jóvenes sean encerradas para que el dolor no se expanda por toda la aldea. Las mujeres apartadas, se sienten tratadas como malhechoras y su dolor, según los usos del clan, no se puede manifestar. La trama se llena, entonces, de voces susurrantes que hablan desde regiones oníricas, en una mezcla de sueño y realidad, desde las que los jóvenes llaman a sus madres y las reclaman.

Se iniciará un viaje con el jefe del clan y tres madres para intentar descubrir lo que ha ocurrido. El cercano país bwele siempre ha sido amigo del clan Mulungo (¿por qué razón habrían de dejar de serlo?) y ahora les piden ayuda para esclarecer lo sucedido. La vida del clan se enfrenta a algo desconocido sobre lo que no tienen control alguno y que alterará para siempre sus vidas. A pesar de tratarse de una historia de esclavitud, ésta no se menciona. Son los sentimientos de las personas que sufren la pérdida los que aparecen y se manifiestan. Es el dolor más profundo del que ha perdido lo que más ama y la necesidad de saber qué ha ocurrido, entender a qué se debe la desaparición y la violencia. Sin duda, los extranjeros que vienen de fuera han tenido mucho que ver en la tragedia y en la situación que el clan tiene que soportar.

Miano compone una historia muy bien documentada que nos mete de lleno en la vida de una aldea con sus normas, creencias y modo de vivir que se enfrenta a algo que amenaza con hacerla desaparecer. Además lo hace desde unas premisas nuevas y originales. Al escamotearnos lo ocurrido, centra la visión en las vivencias y comportamientos de los que la sufren mostrándonos un “momento” atroz y crucial de la historia de África desde el prisma de una pequeña colectividad y consiguiendo que comprendamos hasta qué punto todo se derrumbó a partir de entonces y cómo tuvo que volver a renacer y reinventarse. Y hasta qué punto también todos salimos perdiendo.

Se pone a cantar la canción que tatareaba al coger a su hijo en brazos. Canta, pronuncia el nombre del muchacho varias veces: Mukudi, así se llama. Pronunciar su nombre la tranquiliza. Ni por un momento piensa en que haya fuerzas ocultas que puedan adueñarse de su vibración al nombrarlo. Esta creencia, una de las más arraigadas en la comunidad, le parece de pronto una estupidez. El hecho de ser nombrado es lo que hace existir a lo que vive. Al enunciar el nombre del hijo mayor, lo trae de vuelta a casa y consolida su presencia (pág. 137)

Ficha:

  • Título original:  La saison de l’ombre (2013)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Casa África (2015)
  • Traductor: Arantza Mareca
  • Nº páginas: 214
  • Premios: Prix Femina 2013

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Introducción: Fuentes: “De Bartolomé de las Casas a Toni Morrison: narrativa de la esclavitud“. La revista de las Bibliotecas de Vila-real; “Presente y pasado en la esclavitud africana“.Trinidad Tuttolomondo, Afrol news.
La imagen que abre el artículo es una fotografía de las esculturas sumergidas bajo el agua de Jason deCaires, en  Grenada, en recuerdo de las personas que murieron ahogadas durante los años que duró el tráfico de esclavos.

El interior de la noche- Léonora Miano

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La primera novela que escribió Léonora Miano, El interior de la noche, inició una trilogía denominada “African Suite” a la que han seguido Contours du jour qui vient y Les aubes écarlates. Desde que empezó a escribir, el tema del reclutamiento de seres humanos, bien para convertirles en niño-soldado, bien para la trata de esclavos, emerge con poderosa fuerza en su empeño por levantar tabúes y hacer asomar la hipocresía. En 2013 ha publicado su última obra, La saison de l’ombre que “se inspira de los grandes temas históricos de África, como la trata de esclavos y el destino de los afro-descendientes, para darles un rostro concreto, enraizado en el cotidiano de sus personajes”. Escritora sin pelos en la lengua, arrogante para algunos y comprometida para otros, es una pluma imprescindible.

“El interior de la noche”, única de sus siete novelas traducida al castellano y que figura como lectura en los centros escolares de Camerún, plantea un argumento impactante: la vuelta de una mujer educada en Francia a su aldea natal africana, Eku, un lugar imaginario, es recibida con recelos y antiguas envidias. Lo que no sabe es que esa situación es la antesala de la larga noche que la espera. Mientras sigue el luto por la muerte de su madre, las milicias invaden la aldea para llevarse niños para combatir y niñas para  la tropa y para, en nombre de una idea mística, una especie de ideología, devolverle su alma, su verdad, su unidad y su pureza al pueblo africano, limpiando todo lo que el hombre blanco ha enturbiado, mediante una ceremonia transgresora (semejante a la celebración de la Eucaristía cristiana) que tiene como epicentro el canibalismo al que acceden todos ante  el miedo a las armas.

A pesar de que el tema central es la barbarie que ocasiona un hecho tan rechazable, afloran varios subtemas universales que nos interpelan; la marginación del que se sale del grupo quebrando las tradiciones, el uso de  la violencia, el miedo a la muerte, la responsabilidad colectiva, individual ante hechos de parecida naturaleza o la culpa que gravita de manera permanente en la aldea. Incluso de manera un tanto diluida se menciona el posible peso que pudo tener la inacción de los africanos a la hora de hacer frente a la trata de esclavos/reclutamiento de niños soldados.

La primera parte del libro nos introduce en la vida familiar de Ayané, con un padre que no sigue los dictados que impone la colectividad, es un avance sobre las posturas que podemos adoptar ante hechos violentos, crueles y terribles. El padre de Ayané es marginado y tanto su mujer, extranjera, como su propia hija, llevarán consigo el mismo estigma, el de ser parte de un núcleo que se rebela y no acata, que se mantiene en sus convicciones y no transige sino es en llevar la vida que ellos quieren, no otra. El odio de la comunidad se vuelca sobre ellos y sobre Ayané cuando regresa tras cursar sus estudios en Francia. Ayané que se encontrará con una aldea en la que la tristeza, la desesperanza y la ignorancia moldean un mundo oscuro y tremendo que guarda horribles secretos en su seno, y que no será testigo de la ceremonia impuesta y transgresora, lo cual no la exime tampoco. “Seguía habiendo únicamente aquel grito, aquel cuerpo mutilado. Sólo las revelaciones de Inoni y una culpabilidad que seguía sin reconocer que no había hecho nada, no había impedido nada, no había arriesgado nada más que los otros” (pág. 161)

Cuando se publicó la obra en 2005 fue muy comentada por el tema del canibalismo que introducía. Aparecía una aldea africana, con sus ritos, creencias, supersticiones, ignorancia… Precisamente parecía estar escrita desde los clichés que volcamos los occidentales sobre África. Entonces, ¿es verdad que África es ese lugar terrible, oscuro, lleno de salvajes? … “como todos los africano, como todos los negros que ya no saben verse si no es a través de la mirada de otros. Te dices que es cierto lo que han dicho de nosotros, que somos animales, que no tenemos alma” (pág. 159). La novela entronca de manera directa con imágenes estereotipadas que conservamos en algún recóndito (o no tan recóndito) lugar de nuestra mente.El punto de vista de la protagonista, Ayané, es el de una persona que nació en África pero se ha educado en Francia, es un poco nuestro propio punto de vista, “el que lo ve desde fuera”, de hecho sus preguntas y reflexiones parecen acompasar las que nos surgen mientras la leemos. Y aquí Miano pone el dedo en la llaga: “Además creo que este crimen tan directo y tan evidente te choca más que otros mucho más sutiles, más refinados, los incesantes crímenes de masa que cometen los poderosos de este mundo. Rechazas a esta gente que sólo posee su vida, pero no te sientes tan molesta si unos cabrones patentados deciden hacer la guerra porque resulta beneficioso para sus negocios. Aquí, como en todas partes, los fuertes llegan para doblegar a los débiles, y ¡todo lo que te perturba es que éstos se hayan sometido¡” (pág.158)

Miano, en un texto de gran fuerza, que no produce indiferencia cuando se termina, y sobre el que puedes estar de acuerdo o no, consigue plantear cuestiones de índole moral, describir una forma de vida africana, en la que la superstición, la sumisión de las mujeres y el respeto a los mayores, traza unos contornos difíciles de traspasar y logra narrar de manera precisa, oscura, provocando la congoja, la desazón y el estremecimiento. Lo que “El interior de la noche” plantea (al margen de si los africanos son los únicos culpables de sus desgracias, sobre este punto mi opinión es que no) es el fondo terrible y oscuro del alma humana, es la naturaleza del ser humano y sus reacciones (inacciones, omisiones) ante la barbarie. Nuestros cómplices silencios.

Desde su punto de vista, los africanos se pasaban la vida entera escapando a la muerte. Ni siquiera parecían darse cuenta de que la muerte les rodeaba. Estaba en los ríos en cuyo fondo proliferaban los gusanos. Éstos causaban úlceras que roían las carnes de los niños. Estaba en el agua de las bebidas en las charcas estancadas próximas a las casas que enviaban nubes de mosquitos a cubrir el mundo en cuanto caía la noche. La muerte estaba por todas partes en la ignorancia de las gentes. Y la muerte estaba en las tradiciones. (Página 127)

Ficha:

  • Título original:  L’intérieur de la nuit (2005)
  • Idioma: Original: Francés (Editions Plon)
  • Traducción al castellano: Ediciones Tempora, S.A. Tropismos (2006)
  • Traductora: Cristina Zelich
  • Nº páginas: 168
  • Premios del libroPrix Révélation de la Foret des Livres en 2005, Prix Louis Guilloux en 2006, Prix Louis Guilloux 2006, Prix René Fallet 2006, Prix Montalembert du premier roman de femme 2006, Prix Grinzane Cavour 2008. Ha estado en las siguientes listas: Mejores libros de 2006 para la revista  LIRE, Booker Prize y Prix Étrager Fémina
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L’intérieur de la nuit. Ed.Plons

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