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Posts etiquetados ‘Costa de Marfil’

La françafrique vista desde el sur – Dagauh Gwennael Komenan

Cubierta La françafrique vista desde el sur

La política e influencia francesa en el continente africano desde la visión y pensamiento de un joven marfileño, Dagauh Gwennael Komenan. Esto es lo que promete este libro, finalista en los premios de ensayo que anualmente convoca “La Catarata”, en el año 2014.

La traducción e introducción corren de la mano de Ángeles Jurado Quintana, que también ha participado en el desarrollo del mismo, y que nos adelanta que este libro es una aproximación. Estamos de acuerdo con ella en que no es el tema tratado una cuestión que se pueda despejar en 107 páginas, pero las que ha escrito Dagauh, con fluidez, estilo fácil e implacables datos y argumentos que corroboran mucho de lo que se intenta demostrar, nos proporcionan un acercamiento de nivel al controvertido papel que ha jugado y sigue jugando Francia en sus ex-colonias africanas, en el pasado y en un presente en el que siente la amenaza de China, que ya es el primer socio comercial del continente.

Esa françafrique que, según el escritor Boubacar Boris Diop, ha convertido a los países francófonos africanos en el patio trasero francés. Hablamos de “cincuenta operaciones militares desde 1960, y hasta el momento” (en el libro se listan todas ellas y se analizan en especial las de Malí, Libia, Costa de Marfil y República Centroafricana) y de la imposición de un sistema monetario (bajo el franco CFA) que se ha vuelto una “esclavitud monetaria y financiera” y al que en el libro se le da especial hincapié, ya que sin  independencia económica no puede haber independencia real.

Dagauh repasa. Francia, sabedora de que quien hizo la ley hizo la trampa, aupó al poder a una pléyade de sátrapas y dictadores. Después buscó otras formas más sibilinas de perpetuar su presencia y poder en los territorios de sus ex-colonias. Así la fórmula ideada para mantener su situación se volvió más sutil y tomó la forma de “intervenciones in-humanitarias” que para la opinión internacional, gracias a los media occidentales, se tornaban en “necesarias”. Entre ellas la de Malí, muy criticada por pensadores y activistas como Aminatta Traoré.

La intervención militar francesa en 2013 denominada Operación Serval, llegó acompañada de una misión de paz de Naciones Unidas. El propio presidente interino del país había reclamado que intervinieran para frenar el avance yihadista. En sus inicios dicha operación fue apoyada por la inmensa mayoría de malienses, según opinión del periodista José Naranjo. Pero esta “operación quirúrgica de urgencia” no ha impedido que Mali continúe inmerso en una situación de conflicto y que tras la celebración de elecciones, el país siga convaleciente.

En seguida las dudas nos asaltan y nos cuestionamos sobre las razones que han llevado a que dichas situaciones se perpetúen. El autor habla de la complicidad del Tribunal Penal Internacional, la actuación de los medios de comunicación occidentales y los discursos en torno al afropesimismo y al afroptimismo que acaban alejando el verdadero latido del continente. Pero también las situaciones de corrupción y el empobrecimiento que se dan en estos países.

Y aquí es donde aparecen aquellos a los que el autor ha dado el título de “los buenos amigos“, ya que sin esos personajes títeres de Francia y el apoyo que se dan los propios lideres africanos entre sí (Outtara a Camporé, por ejemplo) no se puede entender que el panorama no haya cambiado. Máxime cuando Dagauh afirma que organismos regionales como la CEDEAO también se han prestado al juego francés.

Además, sabemos que la Unión Africana tarda en actuar (cuando lo hace), y no suele hacerlo de la manera más apropiada. A pesar de conocer que la Unión Africana no decide con libertad, sino que tiene que contar con el visto bueno de la comunidad internacional (léase Unión Europea o Naciones Unidas) la escasa relevancia de su actuación está fomentando la idea de que está haciendo aguas. Sobre la escasa incidencia de esta organización, decidida a buscar “soluciones africanas a los países africanos”, es necesario también hablar (en el libro se echa de menos un análisis de sus actuaciones en relación con los diferentes casos expuestos).

Para terminar, Dagauh va más allá y plantea una inteligente cuestión; nos podemos imaginar ¿una Francia sin África?. Al igual que ocurre cuando se le da la vuelta a la tortilla, intuimos tras la lectura cuál podría ser el resultado. Pero viendo (y constatando) la actualidad de la françafrique, queda por saber si algún día estos países africanos darán los pasos suficientes.

El esperanzador levantamiento del pueblo burkinés (la voluntad del pueblo), bajo el espíritu de Sankara, para frenar el golpe de estado que amenazaba con colocar en el gobierno a un hombre fuerte de Campaoré, quien está acusado de asesinar al líder burkinés. O la resistencia que ha manifestado Laurent Gbagbo en Costa de Marfil (la necesidad de líderes fuertes), son solo algunos ejemplos que nos parecen querer indicar que lo que hoy es una mera especulación, se puede convertir en realidad.

Mientras llega, no permitamos que la françafrique viva en la sombra.

Ficha:

  • Título original:  La françafrique vista desde el sur (2016)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (2016)
  • Traducción e introducción: Ángeles Jurado Quintana
  • Formato: eBook, disponible en Unebook
  • PVP: 8,34 €
  • Nº páginas:107
  • Leer un fragmento, aquí

Amanecía – Fatou Keïta

Cubierta - Amanecía - Fatou Keïta - 2709 books

Con un doloroso flashback, así comienza Amanecía. De este modo se asegura la escritora que no dejemos la lectura una vez comencemos a pasar las primeras páginas y nos encontremos con su protagonista. Porque la voz de Shina, la joven hija del primer ministro de un país llamado Bahía de los Cocodrilos y parte de la alta sociedad de Transville (nombre este último, nos lo corrobora Ángeles Jurado Quintana en su impecable prólogo, bajo el que se esconde un calco de Abiyán), nos va a enervar (voy a ser comedida) con la historia que sigue, con sus gestos y sus inacciones.

Por que la tal Shina tiene todo para disgustar; le sale el dinero por las orejas, ha estudiado en el extranjero, es culta, inteligente y además, bella. Pero, sobre todo, porque desde el comienzo inquieta su inconsciencia al no darse cuenta (¿o es no querer?) de que pertenece a un mundo erigido desde la injusticia y que la situación privilegiada que ostenta se debe a la falta de escrúpulos de su padre miembro de un gobierno corrompido y violento. Hasta el día en el que se encuentra con Éloé, un niño de la calle.

Fatou Keïta nos muestra el cambio progresivo que va dando Shina, desde la joven que se pasea hermética y ciega en uno de sus tres coches de lujo hasta la mujer que elige al niño pelirrojo y se acaba haciendo cargo de él y convirtiéndose en madre. Por el camino descubrirá el amor, cambiará de amistades y prioridades e irá desenmascarando la hipocresía y la frivolidad de la sociedad en la que se mueve y el abuso y los tejemanejes de los políticos que les gobiernan.

Una novela se puede apreciar desde muchos prismas. Fatou Keïta no nos va a encantar con una prosa magnética, llena de palabras escogidas y frases con sonoridad. No. Sin embargo, ha logrado algo excepcional al aunar a un texto ágil, entretenido y lleno de giros (a pesar de algunos párrafos que desentonan) una serie de temas e inquietudes profundas (aunque enumeradas parezcan excesivas), hasta formar un completo mosaico que desnuda a la sociedad marfileña, y en particular a la de Abiyán, y da un repaso a su pasado político más cercano sin meter la cabeza debajo de la tierra.

Fatou Keïta mira a los suyos y los da la vuelta, observa a su alrededor y señala en voz alta entre los propios africanos. Así, nos describe su país en la fecha previa al primer golpe de estado (1999), “Aquí no había guerras ni hambre […] la perla de las ciudades africanas, “El pequeño París”, como decían algunos”, mientras el líder de la oposición se pudre en la cárcel. Los desmanes, la persecución y los enfrentamientos que acaban librándose a machetazos nos descubren un lugar en el que se ha decidido sepultar el diálogo para hacer reinar la imposición y acabar en brazos de una búsqueda de identidad que les dividirá aún más.

Pero además, la narración se va adentrando en un buen ramillete de cuestiones morales que se abren ante el lector, planteadas desde un formato sencillo, a menudo con preguntas, gracias a un texto en gran parte trufado de diálogos que le aportan ligereza y que logran que el armazón de la historia pueda llegar a condensar una importante cantidad de dilemas y también problemáticas sin desmoronarse: SIDA, blanqueamiento, cirugía estética, ayudar o no y cómo hacerlo, pobreza extenuante, violencia de todo tipo, la situación de la mujer….

Amanecía viene acompañada de una estupenda imagen en su portada (la editorial 2709 books cuida todos los detalles, también este). Lo que me da pie a hablar sobre ella, de esa sombra infantil que veo frágil y hermosa, condenada a saltar y jugar en el duro asfalto de la calle, ajena, y que intuyo está a punto de desvanecerse en cuanto dé el siguiente salto engullida en las tinieblas. No es extraño que Fatou Keïta, una escritora que entiende, creo, la escritura como compromiso, como denuncia, y cuya trayectoria literaria la ha generado en el ámbito infantil y juvenil les haya incluido en esta su segunda novela. “No invento nada”, dice en una entrevista. Esos seres existen, al igual que esos barrios de infraviviendas que una tormenta descompone llevándose cientos de vidas, esas mujeres enfermas y abandonadas, esos niños durmiendo encima de los cartones húmedos y fríos debajo del puente, expuestos, indefensos. Todos forman parte de una realidad a la que se ha cerrado las puertas. Keïta lo tiene comprobado y observa las consecuencias: una sociedad que engendra odio y violencia solo puede producir lo mismo. Y lo que le acaba ocurriendo al niño Éloé es una buena muestra de ello.

Fatou Keïta, una escritora marfileña que escribe desde África y cuyo primer libro Rebell sobre la ablación es lectura obligatoria en los centros escolares de su país, hace limpieza en casa y logra que nos sintamos conmovidos por la historia. Da pavor abrir ciertas puertas pero es irremediable hacerlo, parece decirnos. Ella ha mostrado, a través de una mirada muy lúcida, un buen puñado de orígenes para intentar salir de la oscuridad. Una auto-reflexión necesaria. Y muy de agradecer.

Los ricos plantaban césped y cercaban los lugares destinados a los transeúntes mientras que, en los barrios populares, las aceras estaban atestadas de vendedores que se disputaban el más mínimo espacio para colocar una mesita o una cesta y poder trapichear.

Ficha:

  • Título original:  Et l’aube se leva (2016)
  • Idioma: Original: Francés (Editorial CEDA-NEL Présence africaine, 2006)
  • Traducción al castellanoEditorial 2709 books (2016)
  • Traductora: Alejandra Guarinos Viñals
  • Prólogo: Ángeles Jurado Quintana
  • Imagen de cubierta: On the way home, Gorgie Pauwels en Flickr.com
  • Formato: ePUB
  • PVP: 6,00 €
  • Glosario: El eBook incluye un pequeño vocabulario para entender mejor la historia
  • Leer un fragmento de Amanecía, aquí

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El trío de ases de Venance Konan

Aciertan de nuevo desde la editorial 2709 books con la publicación de otro relato del marfileño Venance Konan. Pero, ¿quién es Venance Konan?. Para los despitados os pongo sobre la pista.

“Venance Konan es un autor prolífico y premiado, pero desconocido en nuestro país. Sus relatos sarcásticos permiten reír y pensar. Y suelen enganchar: quieres más. Es crítico, también consigo mismo. Mete el dedo en la llaga africana y occidental. No esconde su compromiso. Es cercano” argumenta Marina M.Mangado, la cara visible de la editorial para “África no es un país“.

Desde Wiriko, Carlos Bajo Erro nos da una semblanza más política de este controvertido periodista, “La figura de Venance Konan es de todo menos tibia. Se trata de uno de los periodistas y escritores más conocidos de Costa de Marfil con un posicionamiento político, ante la crisis, tremendamente claro. Se colocó del lado de Ouattara durante la campaña y el conflicto posterior, lo que le permitió regresar de una especie de exilio francés, cuando Ouattara tomó posesión del poder”. Y califica su obra: “Aparecen como historias humorísticas, ligeras y desenfadadas, pero no hay que escarbar demasiado para darse cuenta de que debajo de la superficie los relatos tienen una considerable profundidad o, al menos, una considerable voluntad pedagógica. A decir verdad, además, Konan ha encontrado los mecanismos para que esa intención de transmitir un mensaje se cumpla”.

En una entrevista para este blog, Konan afirmaba que lo que le llevaba a sentarse delante del papel en blanco “son las ganas de contar cosas. A veces, son ganas de gritar.” Y que el humor es parte de su carácter y “que los asuntos serios llegan mejor cuando se narran desde el humor.” Tres son los nuevos relatos que se unen a “Robert y los Catapila” y “El entierro de mi tío” y que nos vuelven a mostrar esa narrativa fácil de leer, bien escrita y llena de humor. El cuento o relato corto tiene sus propios mecanismos, es un género difícil, pero los de Venance Konan nos dejan un buen sabor de boca al acabar de leerlos tras haber soltado alguna carcajada. Y también nos inducen a la reflexión. Una buena apuesta.

La gata de Maryse

Cubierta - La gata de Maryse - Venance Konan - 2709 booksAnte todo este relato se escribe desde el conocimiento de la realidad de las complicadas relaciones entre seres humanos de diferentes culturas. El amor (tanto el que siente el universitario marfileño hacia la francesa Maryse, como el que esta siente hacia su gata). ¿o deberíamos de hablar mejor de sexo?, es el motor que lo mueve todo… Un sentimiento que al principio surge interesado (las mujeres extranjeras suponen para los marfileños una oportunidad de lograr el pasaporte y salir del país) y que después podemos plantearnos si es sincero o una especie de coartada ante lo que va sucediendo. Máxime si tenemos en cuenta que el gato siempre está bien alimentado y luce gordo en un país en el que la pobreza y la necesidad se cuela por todas las rendijas.

La visión del otro, la corrupción política y policial y las revueltas estudiantiles aparecen como telón de fondo. Un relato no exento de crítica hacia los mismos marfileños y su postura “Vuestro objetivo no es otro que convertiros en refugiados mantenidos o trabajadores emigrados a Europa; en realidad, lo que tendríais que hacer es movilizar toda vuestra fuerza e inteligencia en el desarrollo de vuestro país”, que no nos sorprenderá en su final, pero que nos dejará con el pie cambiado.

La guerra de las religiones

</pEsta vez el escritor se atreve con la religión. La propia editorial nos resume su contenido: “La vida en la Riviera, barrio de Abiyán, se vuelve insoportable cuando Antoinette convierte su casa en la sede de un grupo de rezos nocturnos. Amon, Karamoko, Bernard y Aristide, amigos, cristianos unos, musulmanes otros, intentan hacer frente a los tejemanejes de esta mujer de labios siempre crispados que vive de los chismes del barrio y de aprovecharse de la debilidad de espíritu en tiempos de crisis.

Un relato sobre oscuras envidias, un extraño profeta cargado de oro y estrategias más o menos ingeniosas para combatir los cotilleos y el fanatismo religioso. Todo ello regado con unas cervezas en el maquis, algo de filosofía china y mucho humor «a la Konan»”

En nombre del partido

Ficha técnica – En nombre del partido ISBN: 978-84-941711-7-8 Formato: ePUB Idiomas: del original: francés (Costa de Marfil) de esta edición: castellano Publicado el 09/12/2015 PVP: 3,00 € Autor: Venance Konan Traductora: Alejandra Guarinos Viñals Cita: El Líder Carismático se otorgó el ministerio de Estado y asignó los restantes a tres miembros de la dirección del partido, cada uno originario de una región del país. En los demás ministerios, el Líder Carismático puso a dos de sus amantes, originarias de distintas regiones del país, porque en este terreno el Líder Carismático, que era un político cumplido, también hacía geopolítica. Descripción: La vida del camarada Faustin se complica cuando el Líder Carismático cuenta con él para hacerse cargo de un asunto delicado pero fundamental en el devenir del partido. Tras años de militancia durante los cuales ha sacrificado su salario, su tiempo y su libertad, llega el momento de demostrar qué está dispuesto a hacer en nombre del partido y de la gloria prometida. Un relato sobre (in)fidelidades políticas y vitales cargado de humor y despropósitos. Una ficción tan ridícula en apariencia que solo puede esconder historias y miserias reales, esas de las que son capaces los políticos cuyo único objetivo es alcanzar el poder y no irse jamás.

La política como eje vertebrador de este relato nos descubre bajo una trama hilarante el submundo de poder y vileza que se esconde detrás de las maniobras de aquellos que solo guiados por su amor al poder son capaces de cualquier cosa. Bajo la forma de un vodevil, se nos muestra una historia extravagante y muy divertida, pero tras la que no pueden esconderse las manipulaciones y los movimientos internos de los partidos políticos, en los que el sexo y el dinero aparecen como hermanos del poder. El proceso de desengaño, desde las ilusiones por querer cambiar desde la oposición el sangrante régimen del dictador, pasando por el acceso al gobierno del partido de izquierdas con su ideario de promesas y libertades y su posterior caída en la corrupción, miseria y declive se narran desde la voz de unos personajes nada edificantes. Faustin, el camarada, ex-profesor de Instituto, que lo ha sacrificado todo “en nombre del partido” comprobará en su propias carnes lo grosero de la manipulación de un sistema que ha sido establecido para perpetuar privilegios y desigualdades, justo lo que él pretendía combatir.

“Unas risas acompañadas de unas cuantas preguntas: ¿De qué son capaces los militantes por su partido? ¿Y los políticos «profesionales» por alcanzar la gloria prometida? ¿Y los líderes por mantenerse en el poder? ¿Todo está en venta? ¿Dónde están la izquierda y la derecha? ¿Qué hay detrás de ese programa electoral que casi nadie lee?. Una historia sobre (in)fidelidades políticas y vitales cargado de humor y despropósitos. Una ficción tan ridícula en apariencia que solo puede esconder historias y miserias reales, esas de las que son capaces los políticos cuyo único objetivo es alcanzar el poder y no irse jamás.”

Ficha:

  • Título original:  La chatte de Maryse/ La guerre des religions/Au nom du parti (2005) – (Extraídos de la colección de relatos Robert et les Catapila, recueil de nouvelles (2005)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: 2709 books
  • Traductora: Alejandra Guarinos Viñals
  • Formato: e-book
  • Contienen un breve vocabulario para entender mejor la historia
  • A la venta: en 2709 books y en Lektu

De Abiyán a Túnez – Mariama Ndoye

Desde luego, es una novela compleja. Parece contar las adversidades por las que pasa una familia africana de diplomáticos de origen senegalés en su recorrido, un exilio obligado desde Costa de Marfil a Túnez debido a los “disturbios políticos, otros lo llamarían estado de guerra” en el país marfileño, a través de la voz femenina de la protagonista. Pero el texto bucea en más densidades de las que a priori pudiéramos prever.

Saltando de la epístola al monólogo interior, sin temporalidad y sin acabar de encajar en ningún formato, errática, como si se tratara de dar rienda suelta a una corriente más fuerte, a una fuerza que recoge anécdotas, acontecimientos, experiencias, sentimientos y penosidades dentro de una gran red para después abrirla con brusquedad, con voracidad, con un punto de ironía a veces y siempre con gran locuacidad. Una fragmentación que evoca las sacudidas de las olas, olas del pensamiento y recuerdos de la protagonista que se elevan ante nosotros desde el primer párrafo que ya se orienta tanto al mundo de los muertos como al de los vivos, en una mezcla que no quiere distinguir porque todos pueblan, en definitiva, el mismo lugar.

Ella se nos muestra como lo que es sin necesidad de explicaciones y sí de muchos cuestionamientos y alguna directa denuncia, dejando claro desde un principio que se abre con unas “confidencias a Billy”, un leal sirviente que se dirige por las mañanas a la casa de la protagonista desde Abobo uno de los suburbios más deprimentes de Abiyán, para continuar en el capítulo siguiente con las risas de Mouskéba, la gobernanta y querida narradora cuentacuentos que tendrá un trágico destino, a quiénes no olvida en sus recuerdos.

Desde aquel Senegal féliz (donde era “una niña mimada y dependiente”) va rememorando trozos de su infancia, poblados de personajes entrañables para ella, mientras va colando acontecimientos como el del hundimiento del Joola, “el Titanic africano” (cuyo desgraciado hundimiento ocurrió una “noche satánica del 26 al 27 de septiembre de 2002” por exceso de pasaje, “precipitación, diletantismo, afán de lucro, inconsciencia” y del que aún hoy no ha habido resarcimiento ninguno) que se llevó muchas vidas y que marcó a todo el país y en concreto a su generación.

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“En África, fuera de la familia no existe nada” afirma, y es sin duda en torno a ella cuantos más momentos placenteros recuerda. Reviviendo los años de su infancia, en su Senegal natal, en Rufisque su fuente vital, las vacaciones en el pueblo, cuando aún vivía entre griots y escuchaba a los mandingas y sus koras, a los moriscos y su calabaza de agua, mientras degustaban el sabroso garba. Rememorando los años marfileños, los recuerdos cómicos relacionados con el vecindario durante el periodo de preguerra. Escenas cotidianas que se solapan y se conectan una tras otra, elegidas entre otras tantas que no se aparecen con igual intensidad o nitidez. La memoria siempre ha sido selectiva. Para terminar en Túnez. Donde todo es diferente: el clima y algunos comportamientos racistas que sufre Nafy (su hija) hacen que su estancia no sea todo lo cómoda que debiera (a pesar de que podría ser peor,  cree, en algún país europeo o americano, a fin de cuentas “Túnez es África“) pero será el lugar en el que se “le abrirán los ojos acerca de los misterios de la naturaleza humana” y al que denominará “pais-hermano”. La narradora nos introduce en este país a través de profusas descripciones de sus monumentos y lugares y de sus gentes logrando una auténtica guía de viaje (mientras recuenta encuentros con personas que la iluminan y a los que denomina “encuentros faros” de los que su estancia allí está plagada).

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Centro para mujeres. Rufisque (Senegal). Fuente: HRS

Un vaivén vital del que surgen muchos pensamientos en torno a lo que va conociendo y a lo que va viviendo. Al evocar su infancia le llegarán a menudo muchas sabrosas reflexiones de su padre sobre la realidad actual (“La sociedad de consumo incita a la adquisición desenfrenada de bienes materiales. Le gusta decir que hemos pasado de la choza al chalé de tipo suizo demasiado deprisa, lo que acarrea malversaciones de dinero público (…) la construcción de fortalezas de mal gusto, deprisa y corriendo y sin el debido respeto a las normas de seguridad e higiene medioambientales, las destrucciones masivas provocadas por la más mínima intemperie. ¿Cómo olvidar las inundaciones de triste memoria en Senegal y Argelia?”), junto a las suyas propias que salpican todo el texto (“El africano tarda en aprender”).

Todo su periplo tiene el aliento del exilio, ese ir-venir que no cesa. Y entre tanto, surgen cuestiones cotidianas y preguntas existenciales sobre la vida y sobre la muerte. Cuestiones vitales que todos nos formulamos, envueltas en conversaciones espontáneas de barrio, de ciudades que no son la propia (y al cabo quizás acaben siéndola),  como mujer y madre (“Díficil ser una buena ama de casa y “uno de los autores más prolíficos de África Occidental”), como testigo de acontecimientos históricos (“¿Qué puede florecer cuando mueren el amor y la esperanza?”) o como ser humano en permanente cuestionamiento (“La mirada que ponemos en los demás cambia en medio de la congoja, la vida es efímera (…) ¿merece la pena vivirla?”), y que vienen envueltas en decenas de referencias culturales y de canciones y artistas que completan su memoria (desde los egipcios Umm Kalzum y Abdel Wahab hasta los senegaleses Fatou Laobé o Ndongo Lo, sin olvidar al malí Salif Keita ni a la sudafricana Brenda Fraiser)

Inconexa pero vital la escritura fluye en oleadas, a veces mansas y a veces terribles y destructoras. Ella es incapaz (¿o no quiere?) de poner orden, pero conoce dónde está el inicio de cada sacudida de agua, de dónde brota. Sabe que las más suaves te mecen y te acompañan aliviando el viaje y que las más atronadoras siempre traen desolación incomprensible e injusticia. No es una anécdota la relevancia que adquieren Mouskéba y Billy en la narración, no en vano “¿Existe refugio más seguro que el corazón de un amigo?”. Ni tampoco el recuerdo del Joola.

Este mundo tan aparentemente heteróclito, pero este mundo en el que todo encaja, este mundo que solo es uno.

Ficha:

  • Título original:  D’ Abidjan à Tunis (2007)
  • Idioma: Original: Francés (Editorial abis editions)
  • Traducción al castellanoEditorial 2709 books (2015)
  • Traductora: Mar i Cel Perera Valls
  • Imagen de cubierta: In the wash, Jeff Attaway en Flickr.com
  • Formato: ePUB
  • PVP: 6,00 €
  • Glosario: El eBook incluye un pequeño vocabulario para entender mejor la historia
  • Leer un fragmento de De Abiyán a Túnez, aquí

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Otra visión del libro desde Lecturafilia 

He descubierto literatura africana diferente, escrita por una africana de los pies a la cabeza y sin ampararse en tópicos. Mariama Ndoye es traducida por primera vez al español de la mano de la editorial 2709 books, quien nos da a conocer su obra De Abiyán a Túnez, una especie de reflexiones nacidas según el avance del propio pensamiento, y en medio de las actividades cotidianas.  Parece literatura de viajes y mezcla características de la literatura egográfica, esa que nace de los recuerdos y que alterna pasado con presenta e incluso futuro.

Mariama Ndoye nació en Rufisque, Senegal, en 1953. Estudió Letras Clásicas en la Universidad de Dakar, obtuvo la licenciatura en 1976 y se doctoró en Letras Modernas en 1982. Tras cursar Museología en la Escuela del Louvre, fue conservadora del Museo de Arte Africano del Instituto Fundamental de África Negra en Dakar hasta 1986. Más tarde, durante su estancia de quince años en Costa de Marfil, fue profesora de Letras en el Instituto Sainte Marie de Cocody, en Abiyán, y consultora del Banco Africano de Desarrollo.

Siguió una estancia en Túnez, país en el que se consagró a la escritura. De vuelta en Senegal, fue la directora del Libro y de la Lectura del Ministerio de Cultura entre 2011 y 2013. En el año 2014 fue nombrada conservadora del Museo Léopold Sédar Senghor, ubicado en la antigua residencia del presidente, que hoy es propiedad del Estado senegalés. Precisamente, en De Abiyán a Túnez salta de un espacio a otro de manera precipitada, y tanto estamos en Senegal, como en Costa de Marfil o en Túnez:

“Regreso al presente. Seis de la mañana frente al río. Dos cocoteros enmarcan la explanada-restaurante”.

Estamos delante de una obra que nos conmina a debatir, a que pensemos continuamente en temas estrictamente de preocupación africana, pero otros tantos universales, como es el caso de la familia, la educación, las (des)igualdades entre hombres y mujeres, los recuerdos, la muerte… Y lo que ante todo caracteriza a la autora es que no tiene pelos en la lengua, y opina claramente sobre temas de actualidad.

“La falta de delicadeza de los occidentales modernos sobrepasa a menudo el entendimiento de los africanos”.

“¡Que haya mujeres que esconden sus prominentes clavículas… mientras otras se empeñan en perder algunos malditos kilos…!”.

En medio de las reflexiones y la dureza del mundo que le ha tocado vivir, nos encontramos con toques de humor, con sorpresa de la autora antes los acontecimientos del día a día, y el descubrimiento de las diferentes costumbres. En medio de su día a día atareado, Mariama nos confiesa que porta un diario en que consigna “todo lo bueno y lo no tan bueno, lo sublime y lo crapuloso”.

Esperando el voto de las fieras-Ahmadou Kourouma

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Esperando el voto de las fieras se sitúa tras el final de la descolonización y durante el transcurso de la Guerra Fría. Este momento histórico también se vivió en el continente africano aunque resulte bastante desconocido. “En los libros de historia occidentales-dice Pablo Arconada-no hay casi referencias a los conflictos de África y de las denominadas guerras proxy, resultado de la inclusión de terceros países en los asuntos de EEUU y la URSS.” En la novela, en un momento determinado, uno de los jefes de un estado africano instruye al protagonista de esta manera:”Entonces le explicó lo que él llamaba la cuarta bestia salvaje que amenaza al jefe de un partido único: escoger la mala opción. En la guerra fría que reinaba en el mundo, la elección de un bando era esencial, una acción arriesgada, tan arriesgada como tomar una mujer por esposa.”(pág.178)

Fue este período el del nacimiento de los terribles dictadores que surgieron en el continente con efectos devastadores. Koyaga, el general protagonista de la novela, que se hizo con el poder de la imaginaria “República del Golfo” es uno de ellos. Su nombre es ficticio, pero no es extraño que nos vengan a la cabeza otros más conocidos como Sékou Touré, Bokassa, Mobutu, Idi Amin y, sobre todo, Gnassingbé Eyadéma, presidente de Togo, donde el escritor vivió entre 1983 y 1993.

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Gnassingbe Eyadema se creía que era una especie de superhéroe, por lo que mandó publicar un libro de historietas protagonizada por él mismo. El día de su fallido intento de asesinato fue llamado “la fiesta de la victoria sobre las fuerzas del mal”

Tres son los puntos que quiero resaltar de esta novela (que, por supuesto, no agotan las lecturas que sobre la misma se pueden realizar):

1.-Su forma de narrar íntimamente conexionada con la oralidad

La epopeya del general Koyaga se conoce a través de lo que cuentan un griot y un bufón. Adquiere la forma de una ceremonia purificadora, el relato purificatorio se denomina en malinké, “donsomana” y se extiende a lo largo de 6 veladas, cada una de ellas con un tema.

Bingo es el sora, cuya función es la de alabar, cantar y tocar la cora. “Un sora es un cantor, un aedo que relata las hazañas de los cazadores y adula a los héroes cazadores.” Es el griot músico. Su aprendiz respondón, que siempre le acompaña, un saltimbanqui, el bufón del rey, es Tiecura (un cordua, un iniciado en la fase catártica).

Otro aspecto de esta tarea de Kourouma por trasladar la tradicional forma de narrar oral a la escritura son los proverbios que se intercalan como una parte más de la narración.

El negro es un pueblo sin escritura. Fueron los colonizadores, los curas y los marabuts quienes lo han alfabetizado. Sus maestros les han inculcado el respeto a lo escrito;el papel es un fetiche, una creencia. Una creencia que, como los textos de los libros sagrados o las órdenes del colonizador blanco, supera el entendimiento del negro, no se verifica, no se contradice. (pág.308)

2.-La trayectoria de un dictador y sus instructores, una misma historia

La tercera novela de Kourouma es ante todo el relato de la trayectoria de un intolerable dictador (emasculador y a quien no se le conoce mayor mérito que saber matar) y nos desvela el camino que siguieron otros tantos. Por sus páginas aparecen: Félix Houphouët-Boigny (Costa de Marfil); Jean Bédel Bokassa (República Centroafricana); Mobutu Sese Seko (Zaire); Ahmed Sékou Touré (Guinea) entre otros.

Desde sus inicios, cuando Koyaga era un “hombre desnudo”, pasando por su bautismo en las guerras de Indochina y Argelia, hasta forjarse como un héroe en la lucha contra el colonialismo y virar hacia la traición, obteniendo el poder en forma de presidencia de su república. Tras lo anterior, la consolidación en el gobierno, el alineamiento con el comunismo hasta el final de la guerra fría.

A Kourouma le interesa plasmar los acontecimientos y es crítico tanto con los suyos como con los que les colonizaron.

El genio político del general De Gaulle permitió encontrar una solución satisfactoria al problema. De Gaulle consiguió inventando y manteniendo presidentes de las repúblicas que se hacían llamar padres de la nación y de la independencia de sus países, cuando en verdad no habían hecho nada por la independencia de su país ni eran tampoco los jefes auténticos, los verdaderos jefes de sus pueblos. (pág 73)

3.-La importancia de la magia

Esperando el voto de las fieras contiene pasajes de fantasía. El escritor se vale de la mezcla entre realidad y fantasía, utilizando el humor a modo de contrapunto necesario para desbloquear el texto de la proliferación de datos y acontecimientos históricos. Así, en un pasaje se puede leer: “Koyaga recita una de las plegarias mágicas que el marabut le había enseñado y se transforma en un gallo blanco. El hausa vio el gallo bajo su banco; lo creyó escapado de sus cestos. Con vigor, el comerciante lo atrapó, lo encerró en el cesto. Bajó al andén con su carga de canastos;salió de la estación antes los policías de paisano con todas las aves. La versión de los hechos que pretende que Koyaga bajó del tren disfrazado de vendedor de pollos hausa no es creíble.” (pág.81)

Koyaga cree en vudús, marabuts y adivinos (las plegarias mágicas que le enseñó el marabut tienen como efecto cegar a los policías). Kourouma incide en este libro en la relación entre la superstición y la brujería y el poder. Por ejemplo, tras tres intentos de asesinato de los que se salva por diversas circunstancias, todos creen que es un ser intocable, el cúmulo de coincidencias que hacen que siga con vida elevan su fama de hombre invulnerable. Así, la piedra mágica de su madre (una hechicera) y El Corán de su marabut le protegían de conspiraciones y trampas, pero han dejado de tener efecto de ahí la necesidad de la ceremonia purificadora.

Nada tenían que esperar tampoco de los brujos, de los sacrificios, de los manes. Koyaga tiene la protección, los favores de todos los dioses africanos; ellos lo han vuelto invulnerable. (pág.256)

Ahmadou significa “guerrero” en el ahmadou_kourouma2idioma malinké. Publicó su primera novela a los 44 años, Los soles de las independencias (1970), después vinieron, Monnè, ultrajes et défis y Esperando el voto de las fieras (1994). En el año 2000 ganó el  premio Renaudot por su novela Alá no está obligado, a la que siguió Cuando uno rechaza dice no, que se publicó de manera póstuma. En catalán están editadas: Al·là no té cap obligacióEsperant el vot de les feres. En castellano hay un texto más, un artículo dentro de la compilación Mamáfrica de ediciones Zoela.

Es muy sencillo. Hubo la esclavitud, luego la colonización, luego la guerra fría. Sólo después de la caída del muro de Berlín obtuvimos nuestra independencia. Ahora, la gente está luchando, quiere reencontrar África, retomar, rehacer. África es el primer continente del mundo. Donde nacieron los primeros hombres, las primeras civilizaciones. Hay, por tanto, algo esencial. Luego llegaron estos Gobiernos, pero no podemos decir que ya se acabó, que todo está jodido (Ahmadou Kourouma).

Ficha:

  • Título original:  En attendant le vote des bêtes sauvages (1998)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: El Aleph editores, S.A.
  • Traductor: Daniel Alcoba
  • Nº páginas:334

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Venance Konan: “Intento conocer otras sensibilidades, otras culturas, a través de los libros”

Venance Konan

Fotografía: terangaweb.com

Entrevista realizada por LitERaFRicA al escritor Venance Konan, vía email. 22/05/2014.

Preséntate a ti mismo:

Soy Venance Konan y nací en el centro-este de Costa de Marfil en 1958. Estudié Derecho en Costa de Marfil y en Francia, y soy periodista desde 1987. Creo que desde que tengo uso de razón mi gran pasión siempre ha sido la lectura. Quizá porque soy tímido, soñador, vivía en un pequeño pueblo y los libros me permitían evadirme. Empecé con el periodismo en el instituto y, luego, seguí en la universidad. Escribí mi primera novela en 2003, tras largos años llevándola dentro de mí. No he dejado de escribir desde que se publicó aquel primer libro y ahora voy por el décimo: en marzo de este año se publicó Catapila chef du village (Catapila jefe del pueblo), la tercera entrega de la trilogía que comencé con Robert y los Catapila. Estoy casado, soy padre de dos hijos y me encanta viajar, descubrir otras culturas. Vivo y trabajo en Costa de Marfil. A principios de 2011, durante la crisis que sacudió a mi país tras las elecciones presidenciales, tuve que exiliarme durante tres meses en Francia porque las milicias de Laurent Gbagbo intentaban asesinarme. Había sido uno de los que había denunciado en voz alta su intento de apropiarse la democracia marfileña.

A Venance Konan, ¿qué le hace sentarse delante del papel blanco?

Creo que son las ganas de contar cosas. A veces, son ganas de gritar. Mi libro Le rebelle et le camarade président (El rebelde y el camarada presidente) fue un verdadero clamor en un momento en el que mi país estaba dividido por la guerra.

El etíope Hama Tuma se quejaba de que para que un libro de un autor africano sea reconocido, incluso en su propio país, primero ha de lograr el elogio de la crítica en París, Londres o Nueva York. Lo anterior, ¿puede estar llevando a que se acabe escribiendo para un público que no es africano?, ¿para quién escribe Konan?

Creo que hay temas universales que llegan igual de bien a los africanos y a los no africanos. Cuando escribo no lo hago para un público específico. Escribo porque tengo cosas que contar y pueden conmover por igual a un marfileño y a un español. Diría incluso que el público no africano intenta descubrir África a través de sus escritores y sus obras. Igual que yo intento conocer otras sensibilidades, de otras culturas, a través de los libros que llegan de otros lugares del mundo que no son África. Vivo en el continente y es aquí donde los lectores y editores no africanos me han descubierto y han apreciado mi trabajo. Pero no negaré el hecho de que un libro elogiado por las críticas de París, Londres o Nueva York tiene un éxito mucho mayor.

Tan solo hemos podido leer en castellano tres relatos cortos tuyos, gracias a la estupenda labor que han realizado desde 2709 books, pero el uso del humor es uno de sus rasgos más sobresalientes en ellos, ¿por qué lo usas? ¿crees que existe un humor africano?

¿Por qué el humor en mi escritura? No sabría decirlo. Es quizá un rasgo de mi carácter; o también que los asuntos serios llegan mejor cuando se narran desde el humor.

¿Por qué hay tan escasas novelas históricas del pasado con las grandes epopeyas africanas?

Existen libros sobre las grandes epopeyas africanas. Podría citar el de Djibril Tamsir Niane sobre la epopeya mandinga, el de Bernard B. Dadié sobre la de los baulé, y también la obra de Thomas Mofolo sobre Shaka Zulú. Estoy de acuerdo con usted en que no hay bastantes. Tenemos mucho trabajo por hacer a este respecto. Quizá también haría falta que nuestros historiadores se volcasen más en nuestra historia para dar material de trabajo a los escritores.

Para ti, ¿quién es un escritor africano? 

No es sencillo contestar a una pregunta de este tipo. Podría decir que el escritor africano es aquel que es de África, que lleva África dentro de sí, haya nacido o no en el continente, viva o no en el continente.

Además de Tanella Boni o Veronique Tadjo, extraordinarias escritoras, ¿qué otras escritoras destacarías de tu país? ¿y del continente?

Podría citar a muchas. En Costa de Marfil, Fatou Keïta, Flore Hazoumé, Wéré Wéré Liking, Régina Yaou… Son muchas. Y no podría citar a todas las del continente.

¿Qué importancia tiene la lengua en la que se escribe? 

Creo que el verdadero problema es que la mayoría de nuestras lenguas no son lenguas escritas y que hemos adoptado la del colonizador. En un país como el mío ninguna de las lenguas nacionales es la lengua oficial. Solo el francés nos une. No solo me resulta imposible escribir en mi lengua materna sino que, además, aunque pudiese hacerlo, nadie podría leerme. El debate en torno a la enseñanza de nuestras lenguas viene de lejos, se remonta a las independencias, pero todavía no se ha zanjado y, en la mayoría de nuestros países, la lengua del colonizador es la que nos permite entendernos.

Si tuvieras la capacidad de poder traducir  a todos los idiomas del mundo, uno solo de tus libros, ¿qué título elegirías?

Pues… La pregunta es difícil porque me gustan todos mis libros. Pero si realmente tuviese que elegir solo uno, me obligaría a elegir Robert y los Catapila.

Doomi Golo de Boubacar Boris Diop, escrita en wólof, también llegó en su momento a la población no alfabetizada senegalesa porque incluía un CD de audio, ¿cómo se fomenta la lectura? ¿qué se hace para que la literatura sea accesible a todo el mundo? ¿qué importancia puede tener el libro digital?

En efecto, uno de los problemas de los escritores africanos es hacer llegar el libro a la población no alfabetizada y que tiene un escaso poder adquisitivo. Una de las soluciones es bajar el precio del libro y conseguir que llegue a la población que no sabe leer. Me parece que el audiolibro en nuestras lenguas es una de las soluciones posibles.

¿En qué estás trabajando en la actualidad?

Acabo de lanzar una nueva novela (se refiere a Catapila chef du village) y otra me da vueltas en la cabeza, aunque todavía no ha tomado una forma definitiva.

 ¿Qué te preocupa en este momento?

Me preocupa el estado de mi continente, la destrucción del medioambiente en todo el mundo que me lleva a hacerme preguntas sobre la supervivencia de la humanidad a largo plazo. Mis inquietudes más inmediatas son el avance del terrorismo en nuestra región, el aumento de la intolerancia y la preservación de la paz en mi país.

Alá no está obligado- Ahmadou Kourouma

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No es esta la primera novela de Kourouma (por desgracia ya fallecido) que leo, y no será la última, quiero leer pronto Esperando el voto de las fieras. Tampoco es la única vez que el autor escribe sobre los “niños soldados”, ni que mis ojos tropiezan con la vida de Birahima, el niño que precisa de cuatro diccionarios, todos escritos por las manos colonizadoras, para explicar el mundo que le rodea. Cronológicamente fui al revés y leí primero la secuela inacabada de esta que hoy comento: Cuando uno rechaza dice no. En ambas, la elección por parte de Kourouma de un modo de narrar espontáneo y en el que aflora el humor, logra que podamos digerir lo que cuenta con más facilidad. Al huir de un tono dramático para contar desde los ojos del pequeño Birahima la atroz realidad que le ha tocado vivir, consigue que podamos continuar la lectura, contemplando la vida de estos niños y niñas y cuestionándonos una vez cerrado el libro. Creo que al hacerlo así el impacto que consigue es total. Birahima y los otros pequeños, Sara, Sekú, Kik… se te meten hasta el tuétano.

A Ahmadou Kourouma se le ha considerado desde el mundo francófono, la alternativa a Chinua Achebe. Escritor tardío publicó su primera novela a los cuarenta y cuatro años, Los soles de las independencias, en la que traduce del malinké al francés e introduce la oralidad y la forma de narrar africana, llena de proverbios que se presentará con toda su fuerza en su tercera obra, Esperando el voto de las fieras

Alá no está obligado“… a ser justo en todas sus cosas de aquí abajo. Así comienza a contarnos su historia Birahima, un pequeño que, tras la muerte de su madre (obligada a caminar de nalgas debido a una úlcera en su pierna), se convierte en “niño de la calle” para posteriormente marcharse a Liberia y Sierra Leona, donde se introducirá como “niño soldado“. Birahima es un niño parlanchín y listo, que va narrando su propia vida y las historias de los niños y niñas que va conociendo  A pesar de contarnos una vida dura, extrema, donde el dolor ya ha dejado de tener ese nombre para pasar a instalarse en su cuerpecito como una parte más del mismo, el libro tiene pasajes de abrumadora poesía, “antes de ser un niño de la calle, estaba en la escuela. Antes de eso, yo era un bikaloro del pueblo de Togoala (…) y antes estuve en el vientre de mi madre (…) llamamos a eso la vida antes de la vida” (pág.10).

Su madre, una mujer malinké musulmana, y víctima de una ablación que la pone al borde de la muerte, acusada de brujería, vivirá con una pierna ulcerosa, llena de dolor el resto de sus días. El pequeño Birahima la recuerda y habla sobre el papel de la mujer “en ningún lugar del mundo una mujer debe marcharse de la cama de su marido, por más que su marido injurie, golpee o amenace a la mujer. Ella siempre tiene la culpa. Eso es lo que se llama los derechos de la mujer” (pág. 27). Tras la muerte de su madre no tiene otro remedio que partir hacia Liberia en búsqueda de su tía.

Cuando se dice que hay guerra tribal en un país significa que los mayores bandoleros se han repartido el país” (pág. 41) y en las guerras tribales a los niños – soldado, small soldiers, no se les paga. Se les droga para que no tengan ninguna vacilación, se les da un kalachnikov, se les deja quedarse con todo lo que cojan en los saqueos tras los asesinatos, se viola a las niñas, se las prostituye. Se les inicia en ritos terribles como matar a su padre o a su madre con sus propias manos. Se les convierte en máquinas de matar.

Kourouma no elude la denuncia. Señala alto y claro. “Sierra Leona es un burdel, sí, un burdel al cuadrado. Decimos que un país es un burdel simple cuando los bandoleros se reparten el país, como en Liberia; pero cuando, además de los bandidos, se mezclan asociaciones y demócratas, se convierte en algo más que en un simple burdel. En Sierra Leona estaban en danza la asociación de cazadores, el Kamajor, y el demócrata Kabbah, además de los bandidos Foday Sankoh, Johnny Koroma y cierta morralla de bandidos” (pág.137).

Cuando Birahima cree que el niño o niña abatido se merece una oración fúnebre que, de acuerdo con su Larousse, es el discurso en honor de un personaje célebre fallecido y no hay personaje más célebre en el siglo XX para Birahima que un niño soldado, se dice esa oración,”es decir, cómo pudo en este grande y jodido mundo convertirse en un niño soldado” (pág.75). Birahima lo hace cuando quiere, no está obligado a ello. Nosotros sí.

Johnson, delirante, en medio de grandes carcajadas, dio las órdenes. Arrancaron el corazón a Samuel Doe. Para resultar más cruel, más feroz, más bárbaro e inhumano, uno de los oficiales de Johnson comía carne humana, sí, auténtica carne humana. (pág.117)

Ficha:

  • Título original:  Allah nést pas obligué (2000)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Muchnik Editores, S.A.
  • Traductor: Daniel Alcoba
  • Imagen de portada:  Corbis
  • Nº páginas:189
  • Premios del libro: Renadout y Goncourt des Lycéens (2000)

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Robert y los Catapila/El entierro de mi tío- Venance Konan

Cubierta - Robert y los Catapila - Venance Konan - 2709 books

Venance Konan es el ganador del “Gran Premio Literario de África Negra de la Asociación de Escritores en Lengua Francesa”, en la edición de 2012, por su novela “Edem Kodjo, un homme, un destin”. En 1993 obtuvo el premio al mejor periodista de investigación en su país, Costa de Marfil,  y fue corresponsal en Afrique Magazine. Hasta hace muy poco, sus obras no estaban traducidas al castellano (escribe en francés) pero ahora gracias a una pequeña editorial independiente 2709 books nacida el pasado año, cuya cara visible es Marina M. Mangado, podemos disfrutar de dos de sus creaciones que formaban parte en origen de una colección de seis relatos: “Robert y los Catapila” y “El entierro de mi tío” las cuales he tenido la oportunidad de leer. 

logo2709books802709 books nace con vocación de desarrollar un modelo de negocio responsable y sostenible (trabajan con Triodos Bank), eligiendo el formato electrónico y, a medio plazo, la impresión bajo demanda. Su objetivo es encontrar otras historias, de otros autores, que nos acerquen otras visiones del mundo y empiezan su andadura publicando narrativa africana, inspirados por la diferencia, lo desconocido y la diversidad.

Eligen el formato ePUB (acrónimo de la expresión inglesa Electronic publication – Publicación electrónica) que es un formato de documento estándar orientado a su visualización en dispositivos tipo libro electrónico (e-book) y que tiene como ventaja que puede ser adaptado a cualquier dispositivo de lectura de forma rápida y automática. Y todo ello a un precio muy asequible para el lector pero que garantiza la justa retribución a los autores. 

Una interesante iniciativa que hay que seguir de cerca y a la que os invito a conocer.

La editorial se ha estrenado con Venance Konan y hay que agradecerle que nos haya acercado dos obras de este autor:

Robert y los Catapila

Robert es una creación única: vago, derrochador y mujeriego, acostumbra a vivir de los demás. En un primer momento, acoge a los Catapila, una familia que llega sin nada, con grandes muestras de generosidad cediéndoles un trozo de bosque, que ha heredado de sus padres, para que puedan llegar a vivir de él. Así comienza una relación entre la familia Catapila, quienes en contraprestación le dan alimentos y dinero, y Robert. Los Catapila toman su nombre de las máquinas caterpilar que sirven para desbrozar bosques. El uno como la cigarra y los otros como las hormigas mantienen la situación en la que todo parece ir bien hasta que a Robert se le escapa el cuerpo detrás de la hija mayor de los Catapila y estos deciden marcharse.

Konan toma como centro del relato las disputas por la propiedad de la tierra en Costa de Marfil, que se sucedieron tras ser durante largo tiempo uno de los modelos de éxito de un país africano (se la llegó a llamar la Suiza de África). A groso modo, debido al cacao, muchos migraron a las tierras más fértiles, mientras que los vecinos de países más pobres también vieron allí una oportunidad para mejorar sus vidas. Sin embargo, la situación cambió en la década de los 90, cuando el precio comenzó a caer y el cultivo se volvió menos rentable. Los conflictos por la tierra se recrudecieron, unidos a los enfrentamientos entre diferentes etnias y nacionalidades. A pesar de ser la narración de la realidad marfileña, localizar este relato únicamente en este país es un error. Tras la historia se muestra una realidad que se vive en todas las partes del planeta en relación con la llegada del otro, del de fuera, del imigrante y subyace la pregunta de si en la situación de enfrentamiento los actores protagonistas deberían de ampliarse.

La maestría de Konan es mostrar en pocas páginas los problemas que surgen de la convivencia. Los que llegan son los extraños, a los que se les ve como ajenos y raros, los diferentes (tienen otras costumbres, otros intereses, prosperan y traen el desarrollo tecnológico), y a los que cuesta dejar un hueco para formar parte de la nueva comunidad que les rodea. Se les tolera en la medida en la que son útiles, mientras todo fluya bien y sin problemas, pero cuando la situación se tuerce son el chivo expiatorio adecuado para echarles todos los males encima. Konan, con humor, nos muestra el sentimiento adverso hacia el que se acaba viendo como un enemigo. Que el enfrentamiento llegue a producirse es fruto de muchos factores y Konan lo sabe (Los Roberts tiene sus razones también y habría que hablar de poderes superiores, por ejemplo) por eso para amplificar la lupa, los Catapila volvieron a aparecer en otra novela posterior: “Les Catapila, ces ingrats” (2009) en la que el periodista y escritor analizaba, desde su punto de vista, con humor, la historia reciente de su país y explicaba algunas de las principales razones de la crisis general de Costa de Marfil.

El entierro de mi tío

Parece que el humor no falta en las creaciones de Konan pero este relato es realmente hilarante. Escuchareis vuestras propias carcajadas. El tío Kouadjo, fue todo un carácter, de joven camorrista y de viejo un cascarrabias, ha muerto y hay que enterrarlo. Sus sobrinos intentarán hacerlo, pero todo parece complicarse. Esperando el momento de hacerlo rememoran las hazañas del tío.

En el relato se habla de los colonizadores: que obligaban a los padres a llevar a los hijos a la escuela (donde la letra entraba a base de latigazos), en contra de su voluntad, ya que si uno iba a la escuela tenía después dos caminos: o hacer un trabajo de blancos en la ciudad o ser intérprete del sacerdote blanco que quería convertirles en buenas personas. Se habla de religión: que intentaba sin éxito que los nativos creyeran en la concepción de la Virgen María y asumieran las enseñanzas del cristianismo y se habla sobre brujería y fetichismo, que afloran como engaños.

El entierro deviene en un torrente de situaciones cómicas: desde la lluvia que dificulta las labores, a las viejas rencillas, los enfrentamientos debido a las infidelidades y el propio espíritu del tío Kouadjo que parece decidido a imponerse incluso en su propio entierro. Y vaya si lo logra.

Ficha:

  • Título original:  Robert et les Catapila/ L´ enterrement de mon oncle (2005) – (Extraídos de la colección de relatos “Robert et les Catapila”)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: 2709 books (2013)
  • Traductora: Alejandra Guarinos Viñals
  • Imagen de portada:  Mapa Hall, Sidney. Western Africa, London, 1829
  • Ambos contienen un breve vocabulario para entender mejor la historia
  • Para saber más sobre Venance Konan:Olor a realidad“. Carlos Bajo Erro. Wiriko

La canción de la vida y otros cuentos-Véronique Tadjo

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De vez en cuando podemos abrir un libro como este, que está catalogado como “literatura infantil y juvenil”, y adentrarnos en un mundo lleno de sensaciones y colores, a pesar de que los dibujos que lo ilustran están en blanco y negro. Todo cabe en pocas páginas, si se tiene la capacidad de lograrlo. Tadjo nos acerca su mundo, el del continente africano; un mundo de leyendas, mitos y poemas. Y lo hace además desde el origen, con el tono de una narración oral.

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Imagen: africultures.com

Los protagonistas son seres humanos, pero más a menudo animales o seres míticos. Y ya desde el primer cuento nos indican que estamos dentro de un universo cerrado, con su propio ciclo, como la propia vida. Es un ámbito en el que los animales hablan y tienen sentimientos. Aparecen personajes como la “Máscara” y se dan relaciones entre diferentes, como entre la jirafa y el elefante, que triunfan a pesar de los prejuicios iniciales, gracias a la grandeza de sus sentimientos.

Véronique Tadjo se crió en Abiyán (Costa de Marfil). Empezó a escribir muy joven, su primer libro publicado es uno de poemas, y tras varias novelas, en 2005, ganó el “Gran Premio Literario de África Negra”. En 1998 participó en el proyecto Ruanda, escribir por deber de memoria, con la finalidad de romper el silencio de los intelectuales africanos en torno al genocidio de Ruanda de 1994. De su estancia en el país surgió la novela La sombra de Imana. Los últimos años, asentada en Sudáfrica, los ha dedicado con más ahínco a la literatura para niños y jóvenes. Además ilustra sus propios libros.

Piensa que la estética es muy importante: un libro puede entrar por los ojos gracias a las ilustraciones propiciando la lectura. Las suyas han sido calificadas de estilo “naif”. Son muy coloristas, con colores muy brillantes que reclaman la atención y vitales e invitan a soñar. En varios de los cuentos la ilustración deja de ser un mero apoyo al texto para pasar a ser parte activa del mismo, como ocurre con “El cocodrilo” donde se hace referencia explícita al dibujo para caracterizar al personaje, o en “El loro gris” que culmina el relato con la ilustración del sueño de la niña. En otros, en cambio, no hay ilustración ninguna, como ocurre con “Miss Jhonson“, que es el único cuento que no está situado en el continente africano.

“Mamy Wata”, es la protagonista de uno de los cuentos, el que lleva su nombre. Se trata de un personaje mítico que existe en diversas partes de África. Muy bella, con apariencia de sirena, en esta ocasión, reina sin limites y está enamorada de un pobre pescador. Es también objeto de otro de los libros de Tadjo “Mamy Wata et le monstre” (1993) por el que recibió el Premio UNICEF.

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Imagen:  www.takamtikou.bnf.fr

El hijo-de-la-luna-y-del-sol” nos narra el nacimiento de la “Máscara”. Al igual que en el caso anterior, volverá a aparecer en “Le seigneur de la danse“.  Este libro cuenta la historia de la máscara en el país Senufo y, por extensión, de la máscara en general, desde sus orígenes hasta los tiempos modernos. Aquí utiliza los colores originales del país Senufo (negro y marrón), para las ilustraciones, mediante la adición de elementos modernos como los fieltros de colores muy brillantes.

Como la joven y tímida “Miss Johnson“, hartos de la rutina cotidiana, nos quedamos extasiados ante la delicadeza de las imágenes y la belleza de lo narrado. Y también nuestro cielo, como el suyo, aparece cubierto de fuegos artificiales después de haber cerrado la última página del libro, mientras “la alegría invade el piso. Las risas se propagan. La belleza se instala“.

Ficha:

  • Título original:  La chason de la vie et autres histoires (1989)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Siruela (2006)
  • Traductora: Anne-Hélène Suárez Girard
  • Imagen de portada:  Ilustración de la autora
  • Nº páginas: 112
  • Para saber más:La dimensión infantil de Véronique Tadjo. Entre buen gusto y militancia“- Carlos Bajo Erro. Wiriko
  • Otras obras de Literatura infantil y juvenil de Véronique Tadjo:

Veronique TAdjo

Cuando uno rechaza dice no-Ahmadou Kourouma


El narrador repite. Birahima, el niño malinké protagonizaba con anterioridad la novela “Alá no está obligado” (2000) a la que él mismo, con ironía, hace referencia en este otro relato. Ahora, Birahima, nos recuerda su pedigrí; tras la muerte de su madre, parte a la búsqueda de su tía y se convierte en niño soldado; primero en Liberia y después en Sierra Leona. En el medio, ha bebido, ha fumado, se ha drogado, ha matado, ha violado y ha intentado transmitir lo que su mente, sin más formación que la de  la escuela coránica, va almacenando.

Pensaba el pequeño Birahima que con lo que había sufrido en Liberia y Sierra Leona había alcanzado el top de las crueldades, pero estaba equivocado. Ahora, en Costa de Marfil, en Daloa, zona beté, han comenzado a abrirse las fosas comunes otra vez.  Gracias a sus inestimables diccionarios (nada menos que cuatro: el Larousse, el Petit Robert, el Harrap´s  y el Inventario de las Particularidades Léxicas del Francés en el África Negra, todos escritos por la mano colonizadora) Birahima va poniendo nombre a cada situación. “Civilización o comunidad” cuando se habla de un grupo de blancos y “etnia o tribu” cuando se trata de un grupo de negros. “Guerra de civilizaciones” cuando combaten los europeos y “conflicto tribal” cuando lo hacen los bárbaros indígenas negros de África. Intentando hallar en las páginas, tantas veces consultadas,  la conjunción de letras exactas que le ayude a poner un nombre con el que poder identificar lo que le rodea. Para poder narrar (increíble esa voz infantil que habla intercalando exabruptos,  insegura de sus palabras, dentro de la carcasa de “hombre duro” que él ha fabricado) el horripilante mundo en el que le ha tocado vivir.

En esta ocasión, la contienda surge entre los beté y los diula o malinké. Birahima cavará con sus propias manos la fosa en la que irán a parar los cadáveres que abonarán la tierra una vez más. Los beté intentarán recuperar a la fuerza las tierras que los diulas han cosechado y pagado, pero éstos, tras enfrentarse con valentía y derrotar a los beté, son masacrados por los mercenarios blancos que el régimen no ha tenido más remedio que incorporar a sus líneas para conseguir vencer. Tras la posible muerte del padre y del hermano de Fanta, Birahima que ha vivido bajo la protección de esta familia y que está enamorado de la joven, se ofrece en un gesto lleno de bravuconería a cruzar con ella el país hacia la zona rebelde.

Se solapan así dos voces en este doble viaje (el que los protagonistas realizan de sur a norte del país y el que nosotros junto con ellos trazamos al recordar la historia de Costa de Marfil), en una situación que podría igualarse a la de profesora-alumno: la de la bella e inteligente Fanta y la del a veces ingenuo, a veces irónico Birahima. Fanta le irá contando trozos de la historia de Costa de Marfil,  desde la época de los traficantes de esclavos, pasando por la colonización, el apartheid, los soles de las independencias, el comunismo, las dictaduras, la corrupción, el primer presidente Houphouët – Boigny, su sucesor Bédié, la elección de Güéi el más corrupto entre los corruptos, y  la posterior llegada de Gagbo [quien se encuentra detenido en La Haya desde finales de 2011 a la espera de ser juzgado por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad].

Mientras Fanta va contándole trozos de la historia de su país, escuchamos la voz de Birahima, curiosa, vivaz, superviviente e irónica, que interpreta cada una de las lecciones que le llegan de su amada. Ahmadou Kourouma no pudo acabar esta novela, es una novela póstuma. El final está abierto y cada uno de nosotros puede añadirle el que más desee o no concluirla de ninguna manera.

Por mi parte, espero que el pequeño Birahima, esté donde esté, siempre buscando en sus cuatro diccionarios las palabras precisas para intentar explicar lo que vive, logre encontrar en ellos la palabra “justicia” y que sea cual sea el diccionario que consulte, el significado sea siempre el mismo.

“Señor ministro quizás le asombren mis palabras. Pero la experiencia demuestra que las personas demasiado honradas tienen dificultades para triunfar a cierto nivel de responsabilidad. Ese capitán es el hombre que me conviene”.

Ficha:

  • Título original:  Quand on refuse on dit non (2003) (Editions du Seuil, 2004)
  • Idioma: Francés
  • Traducción al castellano:  Editorial Alpha Decay (2005) http://www.alphadecay.org
  • Traductora: Mireia Porta i Arnau

La sombra de Imana-Véronique Tadjo

Según la creencia de la tradicional Banyarwanda en Ruanda, en los días antiguos, cuando Dios todavía vivía entre los hombres, la Muerte no vivía entre los hombres. Muerte era una bestia salvaje que a veces pasaba por la tierra, pero Imana (el Creador) les prometió a los hombres que él se ocuparía de darle caza con sus perros cuando Muerte viniera por la tierra. Sin embargo, les puso una condición: que cuando Imana fuera de caza y persiguiera a Muerte todos los demás seres vivos debían ocultarse. Un día durante una de estas cacerías una mujer anciana salió al huerto para recoger comida. Entonces, Muerte que huía corriendo de Imana, vio a la mujer y le prometió que si ella le escondía él ayudaría a ella y su familia. La mujer abrió su boca y Muerte saltó dentro. Cuando Imana vio a la mujer y le preguntó que si ella había visto a Muerte, ella lo negó. Pero Imana se dio cuenta de lo que la mujer había hecho, abandonó a los hombres, dejó la tierra y dejó que los humanos se encargaran de la bestia Muerte. Desde entonces Muerte vive entre los seres vivos de la tierra.1

En 1998 Veronique Tadjo participó en el proyecto Ruanda, escribir por deber de memoria, lanzado por el escritor y periodista Nocky Djedanoum con la finalidad de romper el silencio de los intelectuales africanos en torno al genocidio de Ruanda de 1994. De la estancia de Véronique Tadjo en el país surgió la novela La sombra de Imana. Se trata de una obra en la que combina sus intensas impresiones y reflexiones personales con relatos de ficción en los que intervienen asesinos y víctimas, partiendo de la idea de que la ficción es un medio idóneo para mantener viva la memoria de los pueblos. Para ello, la autora recurrió al testimonio de las víctimas de la gran tragedia que asoló el país y la conciencia de la comunidad internacional.  (www.casafrica.es)

Durante 100 días, a razón de 6 personas por minuto, una violencia medieval que segó la vida de cerca de 800.000 de personas. Esto fue lo que ocurrió. ¿Por qué? ¿cómo fue posible? ¿dónde estábamos?, son preguntas que aún hoy siguen sin contestarse del todo y casi seguro que nunca lo hagan.

Jean Hatzfeld entrevistó a los supervivientes de las masacres. Estas conversaciones las plasmó en un libro “Una temporada de machetes”. Si solamente con el título se nos ponen los pelos de punta, os podéis imaginar cómo se os queda el resto del cuerpo al terminar de leer la última página de este escalofriante libro, en el que el periodista, desde el mismo centro del genocidio tutsi, Nyamata, va compilando las voces de los verdugos.”El genocidio va más allá de la guerra porque la intención dura para siempre, incluso aunque el intento fracase, dice la campesina Christine Nyiransabimana”.

Veronique Tadjo elige la ficción para novelar las vidas de aquellos y aquellas que sobrevivieron. No estoy curada de Ruanda. Nada puede exorcizar Ruanda”, dice al final de esta obra. Mientras, han hablado los que huyeron dejando el país en manos de los asesinos, las que fueron violadas, los niños y niñas abandonados, las que se ofrecieron ellas mismas para salvar a sus hijos, las culpas de los que no estaban allí cuando eran tan necesarios, los hombres y mujeres que contemplaron el horror, el horror, el horror. La sangre que reclamaba más sangre y el odio que engendraba más odio.

Las diferencias ya desde antes, o quizás siempre inexistentes, pero forzosa y milimétricamente alimentadas para que la maquinaria criminal se pusiera en marcha. Las listas que identificaban a los hutus y a los tutsis. Las armas que procedían del exterior: Francia y China. La radio que incitaba a llenar las tumbas. Los que incitaron, los que mataron, los que violaron y cercenaron, los que actuaron por coacción, las que permitieron y no hablaron, las asesinas, las mutiladoras. La pobreza, que mira al otro cuando cultiva las tierras y desea poseer lo que el otro tiene, la pobreza que se ahoga en alcohol, sumisa y amedrentada. El pasado lleno de otros rebrotes, otras pugnas, que como fina lluvia han ido desbordando el vaso. La “Operación Turquesa” que permitió a los verdugos escapar, la ¿intervención internacional? tardía y fracasada, porque ¿a quién le importaba Ruanda?.  Y, en el medio, las historias, breves, condesadas y certeras, que nos sacuden y nos interpelan, que nos obligan a preguntarnos una y otra vez lo mismo: ¿por qué?, ¿cómo?.

El ciclo no parece que se haya cerrado de verdad, parece más bien un cierre en falso. “Todo crimen no castigado generará nuevos crímenes”. A la larga los hutus tendrán miedo de los tutsis porque están en el poder y los tutsis de los hutus porque pueden adueñarse del mismo. “El miedo sigue en las colinas”. El miedo al Otro, ¿dónde surge? ¿cómo se alimenta?. No hay una línea recta que nos de respuestas rectas. Nada es fácil cuando se intenta comprender tanto odio, tanta cólera. Y, sin embargo, es lo único que nos queda: recordar, hablar de ello, intentar comprender. A todo esto nos ayuda este libro. “Pues, si es verdad que la palabra “Ruanda” tiene todavía una cierta resonancia, la huella de esos Cien Días en las mentes no es tal vez tan profunda como debería. Por esto es tan importante que continuemos hablando”- Boubacar Boris Diop, “África más allá del espejo”. Para que no se abra de nuevo otro ciclo, para que la vida tenga más peso que la muerte para todos. “No tengas miedo de saber, dice una superviviente. Sólo de la impunidad nace la muerte”.

“Los muertos no vendrán a reclamar nada porque han empezado otra existencia. Y nosotros no tendremos nunca todas las respuestas a nuestras preguntas. Hay que castigar a los que lo merecen, a los que han iniciado el reinado de la crueldad. Pero los demás deben ser liberados del peso de la culpabilidad.”

Ficha:

  • Título original:  L´ombre d´Imana (2000)
  • Idioma: Francés
  • Traducción al castellano: El Cobre Ediciones, S.L. (2003)
  • Traductora: Núria Viver Barri
  • Otras publicaciones de esta obra/ Otras obras traducidas:
    • “La dansa de la pantera”. Editorial Cruilla, S.A. Catalán (1999)
    • “La canción de la vida y otros cuentos”. Editorial Siruela (2006)

LA SOMBRA DE IMANA-PORTADA

Sobre la autora:

Véronique Tadjo nació en París en 1955 pero creció en Abiyán, Côte d’Ivoire (Costa de Marfil). Hija de un alto funcionario de origen marfileño y de una madre pintora y escultora, vivió una infancia marcada por los viajes. Estudió Literatura en la Universidad de Abiyán y completó su formación con un doctorado en Literatura y Cultura afroamericanas, cursado en La Sorbona (París). Una beca Fulbright le permitió proseguir sus estudios en Washington, tras lo cual regresó a su país, donde ejerció la docencia durante varios años en la Universidad Nacional de Côte d’Ivoire. Además de a la escritura, se dedica actualmente a impartir talleres de escritura y a la ilustración de textos infantiles. En 1984, Tadjo publicó su primera obra, un libro de poemas. Siguieron varias novelas, Le Royaume aveugle (1991), A vol d’oiseau (1992) y Champs de bataille et d’amour (1999). En 2005 recibió el Gran Premio Literario de África Negra. (Fuente: www.casafrica.es).

Para saber más:

Los soles de las independencias-Ahmadou Kourouma

Es aquel que nunca lo ha ejercido quién considera que el poder no es placentero. Nacido en 1927 en lo que ahora forma parte de la República de Costa de Marfil (entonces África Occidental Francesa), Ahmadou Kourouma, malinke, rechazó reprimir a los independentistas cuando estaba en el ejército colonial, represaliado él mismo, exiliado por Houphouët Boigny y finalmente perseguido por no ser lo suficientemente marfileño. Nada es bueno en sí, nada es malo en sí. Es la palabra la que transfigura un hecho en bien o lo convierte en mal. Un recorrido que comienza con los soles de las independencias: ¿Sabéis las causas de las desgracias y las guerras de África ¡No!. Pues muy sencillo, es porque los africanos no se quedan en sus casas –explicó Sery. Él no se había ido nunca de la Costa de Ébano para ir a instalarse a otro país y quitarle el trabajo a los de allí, mientras que los demás habían venido al suyo. Con los colonizadores franceses habían desembarcado dahomedianos y senegaleses que sabían leer y escribir y eran ciudadanos franceses o católicos; negros más astutos, más civilizados, más trabajadores que los naturales del país, los miembros de la tribu de Sery.

Conflicto que arruinó el mito de una próspera Costa de Marfil, la Suiza africana, la poseedora de la réplica del centro del orbe cristiano, la basílica de San Pedro bis. Conflicto desatado con la excusa de la defensa de una identidad inventada, la marfileña. Conflicto que desencadena conflictos que se extienden como bolas chocando en la metáfora del billar, anheladas identidades imposibles a imagen y semejanza de los europeos Estados-nación clásicos que, tal vez, nunca existieron. Texto: “África se lee, África nos lee”-04/09/2008 – Autor: Juan Rivero Rodríguez – Fuente: Revista Pueblos

Breve resumen:

Esta novela narra la historia de Fama, príncipe malinké y último descendiente de la dinastía Doumbouya de Horodougou. Fama, destronado y reducido a la miseria, ya no es más que un carroñero de funerales que corre a mendigar de sacrificio en sacrificio y al que sólo le queda el recurso de la palabra para expresar su menosprecio y amargura. Su mujer, Salimata, sufre la desdicha de ser estéril al tiempo que le atormentan los recuerdos de su dura infancia: el rito de ablación, la violación, el matrimonio forzoso con Baffi, el rapto tras la muerte de su marido, y finalmente su huida a través de la selva. El autor, con una prosa que parece restituir el ritmo africano, nos muestra la realidad del África poscolonial. Las promesas de progreso hechas a los africanos, colonizados y abandonados en cuanto se emanciparon, no se cumplieron. El pueblo mismo, Togobala, aparente garante de la tradición, está en absoluta decadencia y ha perdido toda su autenticidad. Los soles de las independencias refleja el hundimiento de una sociedad desestabilizada por completo que ha extraviado sus referencias, primero bajo la dominación colonial y luego con los poderes corruptos de los dirigentes de las independencias. (www.alphadecay.com)

Ficha:

  • Título original:  Les Soleils des indepéndances (Editions du Seuil, 1970)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano:  Editorial Alpha Decay (2005)
  • Traductora: Mireia Porta i Arnau
  • Otras publicaciones de esta obra/ Otras obras traducidas:
      • Alá no está obligado. El Aleph (2001)
      • Esperando el voto de las fieras. Editorial Modernos y Clásicos
      • Cuando uno rechaza dice no. Editorial Alpha Decay
      • Al·là no té cap obligació  (2001)  [Catalá] Ediciones 62,SA
      • Esperant el vot de les feres  (2002) [Catalá]  Ediciones 62,SA

Tras leerlo:

Lo primero que quiero mencionar es que esta novela pierde uno de sus valores fundamentales al leerse en castellano. Kourouma dice que la pensó en malinké y después la tradujo al francés, por esta razón en la obra francesa hay un lenguaje único, propio del escritor, que transmite a partir de retorcer el habla africano malinké y traducirlo al francés, sin perder su esencia de oralidad, su estructura y su manera de expresarse.

El problema surge al intentar trasladar todo ese espíritu, esos juegos del lenguaje, ese uso de refranes o giros propios de la lengua, de nuevo desde el francés a otra lengua (en esta ocasión al castellano, su obra ha sido traducida también al catalán, lo cual es muy encomiable).

Desde siempre la labor de traducción me ha parecido un trabajo que  rara vez puede llegar a dejar a nadie satisfecho. Como señalaba Virginia Wolf en su artículo “El punto de vista ruso”: “Cuando se ha cambiado toda palabra de una oración del ruso al inglés, con eso se ha alterado un poco el sentido y del todo el sonido, el peso y al acento de las palabras en la relación que guardan entre sí; nada queda sino una versión tosca y burda del sentido”. Al leer esta obra, como me ha pasado en otras ocasiones, me llega el hálito de un intento de plasmar un lenguaje diferente, aún más en esta ocasión en la que el autor se esforzó en que así fuera, pero me queda la insatisfacción de no contemplar todo ese riquísimo universo lingüístico que se generó en malinké y se reinventó en francés. He localizado un pequeño y estupendo ensayo de Ezechiel Akrobouu sobre esta cuestión para quien quiera profundizar más (se puede leer abajo).

Toda la novela es una crítica tanto del antes como del después, de la época precolonial como de la postcolonial y a la larga quizás se trate de una especie de profecía que mira hacia el futuro. La trama comienza con una muerte. Una muerte anunciada a la manera malinké que nos empieza a dar las claves de lo que nos espera a continuación. Aquel funeral no es como los funerales que se hacían antes de los Soles de las independencias, nada es ni será como era antes de las independencias, antes de las promesas incumplidas, mucho antes de que pasara el arrollador alisador europeo y lo dejara todo patas arriba. Y eso que antes estaba la colonización, los trabajos forzados, los impuestos y las carreteras.

El África de los griots, “la de la libertad en el negocio” que era su esencia y que la colonización reprimió y las independencias arruinaron, quedó relegada primero por la explotación y después por el “partido único”que trajo las independencias, que el protagonista asemeja a una reunión de brujas donde las iniciadas devoran a las demás.

El único príncipe de Horodougou solo tiene la palabra para escupir sobre aquello que ve, clamando contra Francia, sobre aquellos que han arrasado su mundo hasta dejarlo irreconocible. Su mujer Salimata nos conmueve con su vida, que va desde la ablación hasta la violación. Matrimonio de estériles. La esterilidad como metáfora de la sequedad profunda y el no futuro. Fama, príncipe destronado, último descendiente estéril de su dinastía, pobre de solemnidad, intenta circular con libertad por su tierra sin conseguirlo, ahora se necesita una tarjeta de identidad. Es una de las metáforas más fuertes de la novela: África extranjera en su propia tierra.

Las independencias trajeron el partido único y el socialismo. Hay quien piensa que el socialismo es bueno y que solo le falta tiempo (Konaté) y otros que el principal mal de Africa es ese salir de un lugar para ir a quitar al trabajo al otro, la migración (Sery). Lo cierto, para unos y para otros es que “nosotros trabajamos y son los extranjeros los que ganan el dinero”.

Nada queda ajeno al poder de corrupción y al desorden. Se acabaron las divagaciones con la tribu y empezaron los comités. Vino el dinero y comenzaron a aflorar los coches y la vida disipada. Los dirigentes solo consultaban a los hechiceros para consolidar su poder sobre sí mismos. Fama envejecido y cano, solo y señalado, pasará el puente y encontrará el camino, el suyo (¿el que debería emprender África?), que muchos han olvidado ya.

Como auténtico descendiente sólo quedaba él, un hombre estéril que sólo vivía de limosnas en una ciudad en la que el sol no se pone (puesto que las bombillas alumbran toda la noche en la capital), en la que los hijos de esclavos y los bastardos, mandan, triunfan, uniendo las provincias con hilos, (el teléfono¡), franjas (las carreteras¡) y viento (los discursos y las radios¡). Fama tuvo miedo de la noche, del viaje, de los funerales, de Togobala, de Salimata, de Mariam y de sí mismo. Miedo de su miedo“.

Sobre el  autor:

Ahmadou Kourouma (Costa de Marfil, 1927 – Lyon, 2003) se impuso como una de las voces indispensables de la literatura africana francófona. Entre su producción hay una obra de teatro y varios libros para niños,  pero el género en que más destacó fue el de la novela. Kourouma hizo de los conflictos coloniales y poscoloniales su gran tema, y lo que le valió premios tan importantes como el Renaudot, el Jean Giono, el Livre Inter y el Prix des Tropiques. Toda su novelística ha sido publicada por la prestigiosa editorial francesa Seuil. (Fuente: www.alphadecay.com).

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Tanella Boni: “Mediante la filosofía aprendemos a crear un espíritu crítico”

Foto: Johari Gautier. euroxpress.es

Foto: Johari Gautier. Fuente: euroxpress.es

Extracto entrevista realizada por Eva Olot. Revista Clarín.30/10/2012

-Usted estudió y ha seguido enseñando filosofía durante muchos años: ¿en qué sentido la filosofía –y, desde luego, su enseñanza– pueden llegar a ser un conocimiento emancipatorio? 

-La filosofía no es una disciplina como las otras. Se aprende no solamente a razonar sino también a tener un espíritu crítico. Se aprende que existen muchas maneras de filosofar y también que filosofar no es solo una actividad puramente teórica sino una forma de vida, como creían muchos filósofos de la Antigüedad greco-latina. A través de ella es posible comprender mejor lo que ocurre en política y en economía, se ve cuán complejo es el mundo. En rigor, la filosofía nunca nos da soluciones ya digeridas a los problemas del mundo. Con ella se aprende más bien a cuestionarlo todo y en cualquier situación. Con ella se aprende a desconfiar de las evidencias y a ser menos ingenuo en la vida. Se aprende, además, que no todo es bello y bueno en el universo y que el mal existe en todas partes; que el hombre es capaz de hacer el mal a sus semejantes. Por supuesto que no hace falta filosofar para entender esto, pero la filosofía nos permite ver que existen maneras de pensar que son las mismas en todas partes del planeta y en todos los tiempos; y que no existe más que una sola humanidad, aunque las culturas y los valores sean relativos. A mi entender, esto último es lo más importante. Por otra parte, la filosofía no nos permite comprender todo y por completo: ella deja muchas preguntas en suspenso. Por esa razón escribo también poesía y novelas.

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Tanella Boni, poeta y escritora, nació en Abidján (Costa de Marfil). Doctora en Letras por la Universidad de París-IV la Sorbona, es Profesora Titular y filósofa. Enseñó filosofía durante numerosos años en la Universidad de Cocody en Abidján, ejerciendo, en paralelo, algunas funciones administrativas, en particular, las de Vice-decana de 1993 a 1997. Fue, además, de 1991 a 1997, Presidenta de la Asociación de los escritores de Costa de Marfil. [Fuente: www.casafrica.es]

Los negros nunca irán al paraíso-Tanella Boni

Los negros nunca irán al paraíso-Tanella Boni

Tanella Boni es una escritora y filósofa a la que merece la pena prestarle atención. En la entrevista que le han hecho, en fechas recientes, desde la Revista Clarín, cuestiona el concepto de “conocimiento” que guía, desde hace décadas, los intentos de Occidente por paliar las iniquidades que sufren las mujeres del continente africanoLa suya, afirman en la entrevista, “ha sido una voz crítica de las formas en que Occidente aborda el problema de la servidumbre femenina en África. Y sobre todo del modo en que la cultura europea y norteamericana digiere la intervención de las propias intelectuales africanas en ese asunto”.

Encontrar algo traducido al castellano de esta escritora es casi misión imposible. Este es su primer y único libro traducido hasta la fecha y se encuentra descatalogado. Sin embargo, siempre queda el recurso de pedírselo prestado a alguien o de acudir a las Bibliotecas públicas, si se desconoce el francés. “Si los escritores no escriben en Francia o Europa, no son nada. No se nos ve y tampoco somos conocidos, dice en la citada entrevista, aludiendo a la necesidad de tener un público propio en África y a la realidad de los escritores africanos.

Los negros nunca irán al paraíso es el rotundo título de la novela que se abre con esta frase: “Mis recuerdos me llegan en irreprimibles olas, en inenarrables chorros”. Amédée-Jonás Dioeusérail esboza sus pensamientos en oleadas que, como si fueran impactos acuáticos, golpean su memoria, sin cesar. En esta primera toma de contacto con su historia ya intuimos que está ocultando algo. Amédée, ahora ya sexagenario, vuelve la vista atrás y nos introduce en “su” historia. Habla mucho y nos dice que es director de empresa, pero se  define como editor y se autodenomina humanista, ya que ha trabajado con “los más pobres entre los pobres”. Curiosamente su apellido significa “Dios” y con este juego de palabras se va definiendo la personalidad del personaje masculino protagonista de la novela y el examen, profundo, complejo e interesante, con el que la propia escritora somete a las relaciones entre África y Europa a lo largo de todo el texto (relaciones que se deslizan entre la ayuda y el abuso). “La incomprensión y la ambigüedad son los adjetivos que utiliza para describir las relaciones históricas de África y Europa“.

En realidad, su historia se va a contar desde una multitud de voces. La narradora, una mujer negra, escritora y curiosa, nos habla de su encuentro con un hombre que nunca olvidará (Amédée), un hombre que le cuenta su historia en un viaje de avión. Pronto, ella en simples pinceladas nos lo describe, un hombre que viste con los colores nacionales, para dar testimonio de su integración social. Un intelectual que maneja ideas, sin realizar acción ninguna. Un hombre que grita “¡los negros nunca irán al paraíso¡”. Y es por esa frase por la que se empieza a desmadejar la maraña de su vida. La mujer, que al escuchar su historia, le reconoce como uno de sus profesores de juventud: el abade Amédée, no quiere oír la historia, pero al tiempo quiere oírla, sabe que tiene que oírla.

A través de sus “memorias de negrero pacífico”, Amádée nos cuenta la historia  desde su punto de vista. Comienza por su época de cooperante en Korhogo (Costa de Marfil). Habla de Sali, una niña de 12 años a la que “le hice un hijo”, es decir, la violó (en unas pocas líneas además de llamarse monstruo da  su explicación de porqué lo hizo: se encontraba lejos, en un lugar donde nadie le conocía, hizo aquello impensable de hacer en su mundo, pero sí allí). La culpa le acompaña durante el resto de su vida, pero no asume ningún tipo de responsabilidad por sus actos, a pesar de que ese remordimiento le atormenta (a veces parece una simple justificación moral para que sus actos sean menos onimosos, ya que en su vida no hace nada que pueda de verdad redimirle). Abandona África y decide entrar en una orden religiosa, que le proporciona la fachada necesaria para “dejar de ser un hombre” y pasar a ser un religioso, revestido de dignidad, una nueva vida se abre ante él. Busca un sinfín de justificaciones sobre porqué no asumió su responsabilidad, mientras sigue lamiéndose sus heridas en silencio, un auto-inmolarse inútil. Así vuelve de nuevo a Korhogo. En realidad, toda su vida será un ir-venir de Europa a África, mientras se suceden sus facetas: cooperante, violador, profesor, sacerdote, comerciante, político, editor (solo publica libros de los países “pobres”), director comercial.

La segunda parte es la de las mujeres: lo que la narradora va conociendo de cada una de las mujeres de Amédée “el polígamo”, se hace llegar en forma de conversaciones con ellas. La de Iris, la pequeña vendedora de pescado, su primera contadora de historias; la de Sali superviviente, que va desgranando su vida después y a pesar de Amédée; la de Wendy  la hija nunca recuperada, próspera mujer de negocios. Todas ellas pueden hablar de Amédée, de hecho él es lo que las une y el que ha condicionado sus existencias.  La narradora, mujer curiosa, quiere saber qué más esconde la vida de Amédée; “Los secretos existen para alimentar la palabra contada” dice Iris, la vendedora de pescado a la que la narradora recurre para completar la historia de Amédée que no encuentra en ningún sitio. Así  veremos la otra parte que él no nos ha contado. Es un hombre muy exitoso, tiene poder debido a sus negocios. Iris dice que ha proporcionado trabajo a mucha gente, pero también que se trata de una explotación: “Te da 10 francos con la derecha y recupera 5 con la izquierda. La gente puede comer, educarse y vivir gracias a él, pero ¿cuál es el cambio de esta situación?. Amédée el justo, reinando por encima de todos, repartiendo su bondad. ¿Hace realmente el bien?, ¿un intercambio siempre favorable para una parte es bondad?, ¿o es simple y llanamente explotación?.

Surge entonces la guerra, y con ella las vidas desplazadas, la Iris que vemos en París no tiene nada que ver con la sonriente Iris de su país de origen. Obligada a errar, a vivir en edificios abandonados, a ser una sombra, olvidada por todos, incluso por Amédée que, como siempre, se lamenta en alto pero no hace nada por aquella que tanto “le había ayudado”. Qué diferente las motivaciones de esta mujer que ha tenido que realizar un largo camino huyendo de la guerra, de las del occidental Amédée, “viajé a África porque me aburría”. Pienso en todos y todas las que se ven obligados a abandonar su tierra, en la dureza de este gesto y en la tremenda realidad que algunos tienen que vivir en los lugares a los que llegan. Son los Viajeros, transeúntes, desplazados por obligación, que se pueden convertir en cenizas bajo la mirada indiferente de los que no queremos verlos.

Nadie sabe si los transeúntes habían vivido, todos, el infierno en la tierra, hasta aquel final con llamas, o si, para ellos como para muchos otros, el paraíso estaba siempre en otra parte.

Ficha:

  • Título originalLes nègres n’iront jamais au paradis
  • Idioma: Francés. París, Editions du Rocher, Le Serpent à plumes, 2006.
  • Traducción al castellano: Editorial El Cobre. Colección Casa África.
  • Traductor: Manuel Serrat Crespo.

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