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Posts etiquetados ‘Costa de Marfil’

Robert y los Catapila/El entierro de mi tío- Venance Konan

Cubierta - Robert y los Catapila - Venance Konan - 2709 books

Venance Konan es el ganador del “Gran Premio Literario de África Negra de la Asociación de Escritores en Lengua Francesa”, en la edición de 2012, por su novela “Edem Kodjo, un homme, un destin”. En 1993 obtuvo el premio al mejor periodista de investigación en su país, Costa de Marfil,  y fue corresponsal en Afrique Magazine. Hasta hace muy poco, sus obras no estaban traducidas al castellano (escribe en francés) pero ahora gracias a una pequeña editorial independiente 2709 books nacida el pasado año, cuya cara visible es Marina M. Mangado, podemos disfrutar de dos de sus creaciones que formaban parte en origen de una colección de seis relatos: “Robert y los Catapila” y “El entierro de mi tío” las cuales he tenido la oportunidad de leer. 

logo2709books802709 books nace con vocación de desarrollar un modelo de negocio responsable y sostenible (trabajan con Triodos Bank), eligiendo el formato electrónico y, a medio plazo, la impresión bajo demanda. Su objetivo es encontrar otras historias, de otros autores, que nos acerquen otras visiones del mundo y empiezan su andadura publicando narrativa africana, inspirados por la diferencia, lo desconocido y la diversidad.

Eligen el formato ePUB (acrónimo de la expresión inglesa Electronic publication – Publicación electrónica) que es un formato de documento estándar orientado a su visualización en dispositivos tipo libro electrónico (e-book) y que tiene como ventaja que puede ser adaptado a cualquier dispositivo de lectura de forma rápida y automática. Y todo ello a un precio muy asequible para el lector pero que garantiza la justa retribución a los autores. 

Una interesante iniciativa que hay que seguir de cerca y a la que os invito a conocer.

La editorial se ha estrenado con Venance Konan y hay que agradecerle que nos haya acercado dos obras de este autor:

Robert y los Catapila

Robert es una creación única: vago, derrochador y mujeriego, acostumbra a vivir de los demás. En un primer momento, acoge a los Catapila, una familia que llega sin nada, con grandes muestras de generosidad cediéndoles un trozo de bosque, que ha heredado de sus padres, para que puedan llegar a vivir de él. Así comienza una relación entre la familia Catapila, quienes en contraprestación le dan alimentos y dinero, y Robert. Los Catapila toman su nombre de las máquinas caterpilar que sirven para desbrozar bosques. El uno como la cigarra y los otros como las hormigas mantienen la situación en la que todo parece ir bien hasta que a Robert se le escapa el cuerpo detrás de la hija mayor de los Catapila y estos deciden marcharse.

Konan toma como centro del relato las disputas por la propiedad de la tierra en Costa de Marfil, que se sucedieron tras ser durante largo tiempo uno de los modelos de éxito de un país africano (se la llegó a llamar la Suiza de África). A groso modo, debido al cacao, muchos migraron a las tierras más fértiles, mientras que los vecinos de países más pobres también vieron allí una oportunidad para mejorar sus vidas. Sin embargo, la situación cambió en la década de los 90, cuando el precio comenzó a caer y el cultivo se volvió menos rentable. Los conflictos por la tierra se recrudecieron, unidos a los enfrentamientos entre diferentes etnias y nacionalidades. A pesar de ser la narración de la realidad marfileña, localizar este relato únicamente en este país es un error. Tras la historia se muestra una realidad que se vive en todas las partes del planeta en relación con la llegada del otro, del de fuera, del imigrante y subyace la pregunta de si en la situación de enfrentamiento los actores protagonistas deberían de ampliarse.

La maestría de Konan es mostrar en pocas páginas los problemas que surgen de la convivencia. Los que llegan son los extraños, a los que se les ve como ajenos y raros, los diferentes (tienen otras costumbres, otros intereses, prosperan y traen el desarrollo tecnológico), y a los que cuesta dejar un hueco para formar parte de la nueva comunidad que les rodea. Se les tolera en la medida en la que son útiles, mientras todo fluya bien y sin problemas, pero cuando la situación se tuerce son el chivo expiatorio adecuado para echarles todos los males encima. Konan, con humor, nos muestra el sentimiento adverso hacia el que se acaba viendo como un enemigo. Que el enfrentamiento llegue a producirse es fruto de muchos factores y Konan lo sabe (Los Roberts tiene sus razones también y habría que hablar de poderes superiores, por ejemplo) por eso para amplificar la lupa, los Catapila volvieron a aparecer en otra novela posterior: “Les Catapila, ces ingrats” (2009) en la que el periodista y escritor analizaba, desde su punto de vista, con humor, la historia reciente de su país y explicaba algunas de las principales razones de la crisis general de Costa de Marfil.

El entierro de mi tío

Parece que el humor no falta en las creaciones de Konan pero este relato es realmente hilarante. Escuchareis vuestras propias carcajadas. El tío Kouadjo, fue todo un carácter, de joven camorrista y de viejo un cascarrabias, ha muerto y hay que enterrarlo. Sus sobrinos intentarán hacerlo, pero todo parece complicarse. Esperando el momento de hacerlo rememoran las hazañas del tío.

En el relato se habla de los colonizadores: que obligaban a los padres a llevar a los hijos a la escuela (donde la letra entraba a base de latigazos), en contra de su voluntad, ya que si uno iba a la escuela tenía después dos caminos: o hacer un trabajo de blancos en la ciudad o ser intérprete del sacerdote blanco que quería convertirles en buenas personas. Se habla de religión: que intentaba sin éxito que los nativos creyeran en la concepción de la Virgen María y asumieran las enseñanzas del cristianismo y se habla sobre brujería y fetichismo, que afloran como engaños.

El entierro deviene en un torrente de situaciones cómicas: desde la lluvia que dificulta las labores, a las viejas rencillas, los enfrentamientos debido a las infidelidades y el propio espíritu del tío Kouadjo que parece decidido a imponerse incluso en su propio entierro. Y vaya si lo logra.

Ficha:

  • Título original:  Robert et les Catapila/ L´ enterrement de mon oncle (2005) – (Extraídos de la colección de relatos “Robert et les Catapila”)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: 2709 books (2013)
  • Traductora: Alejandra Guarinos Viñals
  • Imagen de portada:  Mapa Hall, Sidney. Western Africa, London, 1829
  • Ambos contienen un breve vocabulario para entender mejor la historia
  • Para saber más sobre Venance Konan:Olor a realidad“. Carlos Bajo Erro. Wiriko

La canción de la vida y otros cuentos-Véronique Tadjo

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De vez en cuando podemos abrir un libro como este, que está catalogado como “literatura infantil y juvenil”, y adentrarnos en un mundo lleno de sensaciones y colores, a pesar de que los dibujos que lo ilustran están en blanco y negro. Todo cabe en pocas páginas, si se tiene la capacidad de lograrlo. Tadjo nos acerca su mundo, el del continente africano; un mundo de leyendas, mitos y poemas. Y lo hace además desde el origen, con el tono de una narración oral.

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Imagen: africultures.com

Los protagonistas son seres humanos, pero más a menudo animales o seres míticos. Y ya desde el primer cuento nos indican que estamos dentro de un universo cerrado, con su propio ciclo, como la propia vida. Es un ámbito en el que los animales hablan y tienen sentimientos. Aparecen personajes como la “Máscara” y se dan relaciones entre diferentes, como entre la jirafa y el elefante, que triunfan a pesar de los prejuicios iniciales, gracias a la grandeza de sus sentimientos.

Véronique Tadjo se crió en Abiyán (Costa de Marfil). Empezó a escribir muy joven, su primer libro publicado es uno de poemas, y tras varias novelas, en 2005, ganó el “Gran Premio Literario de África Negra”. En 1998 participó en el proyecto Ruanda, escribir por deber de memoria, con la finalidad de romper el silencio de los intelectuales africanos en torno al genocidio de Ruanda de 1994. De su estancia en el país surgió la novela La sombra de Imana. Los últimos años, asentada en Sudáfrica, los ha dedicado con más ahínco a la literatura para niños y jóvenes. Además ilustra sus propios libros.

Piensa que la estética es muy importante: un libro puede entrar por los ojos gracias a las ilustraciones propiciando la lectura. Las suyas han sido calificadas de estilo “naif”. Son muy coloristas, con colores muy brillantes que reclaman la atención y vitales e invitan a soñar. En varios de los cuentos la ilustración deja de ser un mero apoyo al texto para pasar a ser parte activa del mismo, como ocurre con “El cocodrilo” donde se hace referencia explícita al dibujo para caracterizar al personaje, o en “El loro gris” que culmina el relato con la ilustración del sueño de la niña. En otros, en cambio, no hay ilustración ninguna, como ocurre con “Miss Jhonson“, que es el único cuento que no está situado en el continente africano.

“Mamy Wata”, es la protagonista de uno de los cuentos, el que lleva su nombre. Se trata de un personaje mítico que existe en diversas partes de África. Muy bella, con apariencia de sirena, en esta ocasión, reina sin limites y está enamorada de un pobre pescador. Es también objeto de otro de los libros de Tadjo “Mamy Wata et le monstre” (1993) por el que recibió el Premio UNICEF.

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Imagen:  www.takamtikou.bnf.fr

El hijo-de-la-luna-y-del-sol” nos narra el nacimiento de la “Máscara”. Al igual que en el caso anterior, volverá a aparecer en “Le seigneur de la danse“.  Este libro cuenta la historia de la máscara en el país Senufo y, por extensión, de la máscara en general, desde sus orígenes hasta los tiempos modernos. Aquí utiliza los colores originales del país Senufo (negro y marrón), para las ilustraciones, mediante la adición de elementos modernos como los fieltros de colores muy brillantes.

Como la joven y tímida “Miss Johnson“, hartos de la rutina cotidiana, nos quedamos extasiados ante la delicadeza de las imágenes y la belleza de lo narrado. Y también nuestro cielo, como el suyo, aparece cubierto de fuegos artificiales después de haber cerrado la última página del libro, mientras “la alegría invade el piso. Las risas se propagan. La belleza se instala“.

Ficha:

  • Título original:  La chason de la vie et autres histoires (1989)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Siruela (2006)
  • Traductora: Anne-Hélène Suárez Girard
  • Imagen de portada:  Ilustración de la autora
  • Nº páginas: 112
  • Para saber más:La dimensión infantil de Véronique Tadjo. Entre buen gusto y militancia“- Carlos Bajo Erro. Wiriko
  • Otras obras de Literatura infantil y juvenil de Véronique Tadjo:

Veronique TAdjo

Cuando uno rechaza dice no-Ahmadou Kourouma


El narrador repite. Birahima, el niño malinké protagonizaba con anterioridad la novela “Alá no está obligado” (2000) a la que él mismo, con ironía, hace referencia en este otro relato. Ahora, Birahima, nos recuerda su pedigrí; tras la muerte de su madre, parte a la búsqueda de su tía y se convierte en niño soldado; primero en Liberia y después en Sierra Leona. En el medio, ha bebido, ha fumado, se ha drogado, ha matado, ha violado y ha intentado transmitir lo que su mente, sin más formación que la de  la escuela coránica, va almacenando.

Pensaba el pequeño Birahima que con lo que había sufrido en Liberia y Sierra Leona había alcanzado el top de las crueldades, pero estaba equivocado. Ahora, en Costa de Marfil, en Daloa, zona beté, han comenzado a abrirse las fosas comunes otra vez.  Gracias a sus inestimables diccionarios (nada menos que cuatro: el Larousse, el Petit Robert, el Harrap´s  y el Inventario de las Particularidades Léxicas del Francés en el África Negra, todos escritos por la mano colonizadora) Birahima va poniendo nombre a cada situación. “Civilización o comunidad” cuando se habla de un grupo de blancos y “etnia o tribu” cuando se trata de un grupo de negros. “Guerra de civilizaciones” cuando combaten los europeos y “conflicto tribal” cuando lo hacen los bárbaros indígenas negros de África. Intentando hallar en las páginas, tantas veces consultadas,  la conjunción de letras exactas que le ayude a poner un nombre con el que poder identificar lo que le rodea. Para poder narrar (increíble esa voz infantil que habla intercalando exabruptos,  insegura de sus palabras, dentro de la carcasa de “hombre duro” que él ha fabricado) el horripilante mundo en el que le ha tocado vivir.

En esta ocasión, la contienda surge entre los beté y los diula o malinké. Birahima cavará con sus propias manos la fosa en la que irán a parar los cadáveres que abonarán la tierra una vez más. Los beté intentarán recuperar a la fuerza las tierras que los diulas han cosechado y pagado, pero éstos, tras enfrentarse con valentía y derrotar a los beté, son masacrados por los mercenarios blancos que el régimen no ha tenido más remedio que incorporar a sus líneas para conseguir vencer. Tras la posible muerte del padre y del hermano de Fanta, Birahima que ha vivido bajo la protección de esta familia y que está enamorado de la joven, se ofrece en un gesto lleno de bravuconería a cruzar con ella el país hacia la zona rebelde.

Se solapan así dos voces en este doble viaje (el que los protagonistas realizan de sur a norte del país y el que nosotros junto con ellos trazamos al recordar la historia de Costa de Marfil), en una situación que podría igualarse a la de profesora-alumno: la de la bella e inteligente Fanta y la del a veces ingenuo, a veces irónico Birahima. Fanta le irá contando trozos de la historia de Costa de Marfil,  desde la época de los traficantes de esclavos, pasando por la colonización, el apartheid, los soles de las independencias, el comunismo, las dictaduras, la corrupción, el primer presidente Houphouët – Boigny, su sucesor Bédié, la elección de Güéi el más corrupto entre los corruptos, y  la posterior llegada de Gagbo [quien se encuentra detenido en La Haya desde finales de 2011 a la espera de ser juzgado por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad].

Mientras Fanta va contándole trozos de la historia de su país, escuchamos la voz de Birahima, curiosa, vivaz, superviviente e irónica, que interpreta cada una de las lecciones que le llegan de su amada. Ahmadou Kourouma no pudo acabar esta novela, es una novela póstuma. El final está abierto y cada uno de nosotros puede añadirle el que más desee o no concluirla de ninguna manera.

Por mi parte, espero que el pequeño Birahima, esté donde esté, siempre buscando en sus cuatro diccionarios las palabras precisas para intentar explicar lo que vive, logre encontrar en ellos la palabra “justicia” y que sea cual sea el diccionario que consulte, el significado sea siempre el mismo.

“Señor ministro quizás le asombren mis palabras. Pero la experiencia demuestra que las personas demasiado honradas tienen dificultades para triunfar a cierto nivel de responsabilidad. Ese capitán es el hombre que me conviene”.

Ficha:

  • Título original:  Quand on refuse on dit non (2003) (Editions du Seuil, 2004)
  • Idioma: Francés
  • Traducción al castellano:  Editorial Alpha Decay (2005) http://www.alphadecay.org
  • Traductora: Mireia Porta i Arnau

La sombra de Imana-Véronique Tadjo

Según la creencia de la tradicional Banyarwanda en Ruanda, en los días antiguos, cuando Dios todavía vivía entre los hombres, la Muerte no vivía entre los hombres. Muerte era una bestia salvaje que a veces pasaba por la tierra, pero Imana (el Creador) les prometió a los hombres que él se ocuparía de darle caza con sus perros cuando Muerte viniera por la tierra. Sin embargo, les puso una condición: que cuando Imana fuera de caza y persiguiera a Muerte todos los demás seres vivos debían ocultarse. Un día durante una de estas cacerías una mujer anciana salió al huerto para recoger comida. Entonces, Muerte que huía corriendo de Imana, vio a la mujer y le prometió que si ella le escondía él ayudaría a ella y su familia. La mujer abrió su boca y Muerte saltó dentro. Cuando Imana vio a la mujer y le preguntó que si ella había visto a Muerte, ella lo negó. Pero Imana se dio cuenta de lo que la mujer había hecho, abandonó a los hombres, dejó la tierra y dejó que los humanos se encargaran de la bestia Muerte. Desde entonces Muerte vive entre los seres vivos de la tierra.1

En 1998 Veronique Tadjo participó en el proyecto Ruanda, escribir por deber de memoria, lanzado por el escritor y periodista Nocky Djedanoum con la finalidad de romper el silencio de los intelectuales africanos en torno al genocidio de Ruanda de 1994. De la estancia de Véronique Tadjo en el país surgió la novela La sombra de Imana. Se trata de una obra en la que combina sus intensas impresiones y reflexiones personales con relatos de ficción en los que intervienen asesinos y víctimas, partiendo de la idea de que la ficción es un medio idóneo para mantener viva la memoria de los pueblos. Para ello, la autora recurrió al testimonio de las víctimas de la gran tragedia que asoló el país y la conciencia de la comunidad internacional.  (www.casafrica.es)

Durante 100 días, a razón de 6 personas por minuto, una violencia medieval que segó la vida de cerca de 800.000 de personas. Esto fue lo que ocurrió. ¿Por qué? ¿cómo fue posible? ¿dónde estábamos?, son preguntas que aún hoy siguen sin contestarse del todo y casi seguro que nunca lo hagan.

Jean Hatzfeld entrevistó a los supervivientes de las masacres. Estas conversaciones las plasmó en un libro “Una temporada de machetes”. Si solamente con el título se nos ponen los pelos de punta, os podéis imaginar cómo se os queda el resto del cuerpo al terminar de leer la última página de este escalofriante libro, en el que el periodista, desde el mismo centro del genocidio tutsi, Nyamata, va compilando las voces de los verdugos.”El genocidio va más allá de la guerra porque la intención dura para siempre, incluso aunque el intento fracase, dice la campesina Christine Nyiransabimana”.

Veronique Tadjo elige la ficción para novelar las vidas de aquellos y aquellas que sobrevivieron. No estoy curada de Ruanda. Nada puede exorcizar Ruanda”, dice al final de esta obra. Mientras, han hablado los que huyeron dejando el país en manos de los asesinos, las que fueron violadas, los niños y niñas abandonados, las que se ofrecieron ellas mismas para salvar a sus hijos, las culpas de los que no estaban allí cuando eran tan necesarios, los hombres y mujeres que contemplaron el horror, el horror, el horror. La sangre que reclamaba más sangre y el odio que engendraba más odio.

Las diferencias ya desde antes, o quizás siempre inexistentes, pero forzosa y milimétricamente alimentadas para que la maquinaria criminal se pusiera en marcha. Las listas que identificaban a los hutus y a los tutsis. Las armas que procedían del exterior: Francia y China. La radio que incitaba a llenar las tumbas. Los que incitaron, los que mataron, los que violaron y cercenaron, los que actuaron por coacción, las que permitieron y no hablaron, las asesinas, las mutiladoras. La pobreza, que mira al otro cuando cultiva las tierras y desea poseer lo que el otro tiene, la pobreza que se ahoga en alcohol, sumisa y amedrentada. El pasado lleno de otros rebrotes, otras pugnas, que como fina lluvia han ido desbordando el vaso. La “Operación Turquesa” que permitió a los verdugos escapar, la ¿intervención internacional? tardía y fracasada, porque ¿a quién le importaba Ruanda?.  Y, en el medio, las historias, breves, condesadas y certeras, que nos sacuden y nos interpelan, que nos obligan a preguntarnos una y otra vez lo mismo: ¿por qué?, ¿cómo?.

El ciclo no parece que se haya cerrado de verdad, parece más bien un cierre en falso. “Todo crimen no castigado generará nuevos crímenes”. A la larga los hutus tendrán miedo de los tutsis porque están en el poder y los tutsis de los hutus porque pueden adueñarse del mismo. “El miedo sigue en las colinas”. El miedo al Otro, ¿dónde surge? ¿cómo se alimenta?. No hay una línea recta que nos de respuestas rectas. Nada es fácil cuando se intenta comprender tanto odio, tanta cólera. Y, sin embargo, es lo único que nos queda: recordar, hablar de ello, intentar comprender. A todo esto nos ayuda este libro. “Pues, si es verdad que la palabra “Ruanda” tiene todavía una cierta resonancia, la huella de esos Cien Días en las mentes no es tal vez tan profunda como debería. Por esto es tan importante que continuemos hablando”- Boubacar Boris Diop, “África más allá del espejo”. Para que no se abra de nuevo otro ciclo, para que la vida tenga más peso que la muerte para todos. “No tengas miedo de saber, dice una superviviente. Sólo de la impunidad nace la muerte”.

“Los muertos no vendrán a reclamar nada porque han empezado otra existencia. Y nosotros no tendremos nunca todas las respuestas a nuestras preguntas. Hay que castigar a los que lo merecen, a los que han iniciado el reinado de la crueldad. Pero los demás deben ser liberados del peso de la culpabilidad.”

Ficha:

  • Título original:  L´ombre d´Imana (2000)
  • Idioma: Francés
  • Traducción al castellano: El Cobre Ediciones, S.L. (2003)
  • Traductora: Núria Viver Barri
  • Otras publicaciones de esta obra/ Otras obras traducidas:
    • “La dansa de la pantera”. Editorial Cruilla, S.A. Catalán (1999)
    • “La canción de la vida y otros cuentos”. Editorial Siruela (2006)

LA SOMBRA DE IMANA-PORTADA

Sobre la autora:

Véronique Tadjo nació en París en 1955 pero creció en Abiyán, Côte d’Ivoire (Costa de Marfil). Hija de un alto funcionario de origen marfileño y de una madre pintora y escultora, vivió una infancia marcada por los viajes. Estudió Literatura en la Universidad de Abiyán y completó su formación con un doctorado en Literatura y Cultura afroamericanas, cursado en La Sorbona (París). Una beca Fulbright le permitió proseguir sus estudios en Washington, tras lo cual regresó a su país, donde ejerció la docencia durante varios años en la Universidad Nacional de Côte d’Ivoire. Además de a la escritura, se dedica actualmente a impartir talleres de escritura y a la ilustración de textos infantiles. En 1984, Tadjo publicó su primera obra, un libro de poemas. Siguieron varias novelas, Le Royaume aveugle (1991), A vol d’oiseau (1992) y Champs de bataille et d’amour (1999). En 2005 recibió el Gran Premio Literario de África Negra. (Fuente: www.casafrica.es).

Para saber más:

Los soles de las independencias-Ahmadou Kourouma

Es aquel que nunca lo ha ejercido quién considera que el poder no es placentero. Nacido en 1927 en lo que ahora forma parte de la República de Costa de Marfil (entonces África Occidental Francesa), Ahmadou Kourouma, malinke, rechazó reprimir a los independentistas cuando estaba en el ejército colonial, represaliado él mismo, exiliado por Houphouët Boigny y finalmente perseguido por no ser lo suficientemente marfileño. Nada es bueno en sí, nada es malo en sí. Es la palabra la que transfigura un hecho en bien o lo convierte en mal. Un recorrido que comienza con los soles de las independencias: ¿Sabéis las causas de las desgracias y las guerras de África ¡No!. Pues muy sencillo, es porque los africanos no se quedan en sus casas –explicó Sery. Él no se había ido nunca de la Costa de Ébano para ir a instalarse a otro país y quitarle el trabajo a los de allí, mientras que los demás habían venido al suyo. Con los colonizadores franceses habían desembarcado dahomedianos y senegaleses que sabían leer y escribir y eran ciudadanos franceses o católicos; negros más astutos, más civilizados, más trabajadores que los naturales del país, los miembros de la tribu de Sery.

Conflicto que arruinó el mito de una próspera Costa de Marfil, la Suiza africana, la poseedora de la réplica del centro del orbe cristiano, la basílica de San Pedro bis. Conflicto desatado con la excusa de la defensa de una identidad inventada, la marfileña. Conflicto que desencadena conflictos que se extienden como bolas chocando en la metáfora del billar, anheladas identidades imposibles a imagen y semejanza de los europeos Estados-nación clásicos que, tal vez, nunca existieron. Texto: “África se lee, África nos lee”-04/09/2008 – Autor: Juan Rivero Rodríguez – Fuente: Revista Pueblos

Breve resumen:

Esta novela narra la historia de Fama, príncipe malinké y último descendiente de la dinastía Doumbouya de Horodougou. Fama, destronado y reducido a la miseria, ya no es más que un carroñero de funerales que corre a mendigar de sacrificio en sacrificio y al que sólo le queda el recurso de la palabra para expresar su menosprecio y amargura. Su mujer, Salimata, sufre la desdicha de ser estéril al tiempo que le atormentan los recuerdos de su dura infancia: el rito de ablación, la violación, el matrimonio forzoso con Baffi, el rapto tras la muerte de su marido, y finalmente su huida a través de la selva. El autor, con una prosa que parece restituir el ritmo africano, nos muestra la realidad del África poscolonial. Las promesas de progreso hechas a los africanos, colonizados y abandonados en cuanto se emanciparon, no se cumplieron. El pueblo mismo, Togobala, aparente garante de la tradición, está en absoluta decadencia y ha perdido toda su autenticidad. Los soles de las independencias refleja el hundimiento de una sociedad desestabilizada por completo que ha extraviado sus referencias, primero bajo la dominación colonial y luego con los poderes corruptos de los dirigentes de las independencias. (www.alphadecay.com)

Ficha:

  • Título original:  Les Soleils des indepéndances (Editions du Seuil, 1970)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano:  Editorial Alpha Decay (2005)
  • Traductora: Mireia Porta i Arnau
  • Otras publicaciones de esta obra/ Otras obras traducidas:
      • Alá no está obligado. El Aleph (2001)
      • Esperando el voto de las fieras. Editorial Modernos y Clásicos
      • Cuando uno rechaza dice no. Editorial Alpha Decay
      • Al·là no té cap obligació  (2001)  [Catalá] Ediciones 62,SA
      • Esperant el vot de les feres  (2002) [Catalá]  Ediciones 62,SA

Tras leerlo:

Lo primero que quiero mencionar es que esta novela pierde uno de sus valores fundamentales al leerse en castellano. Kourouma dice que la pensó en malinké y después la tradujo al francés, por esta razón en la obra francesa hay un lenguaje único, propio del escritor, que transmite a partir de retorcer el habla africano malinké y traducirlo al francés, sin perder su esencia de oralidad, su estructura y su manera de expresarse.

El problema surge al intentar trasladar todo ese espíritu, esos juegos del lenguaje, ese uso de refranes o giros propios de la lengua, de nuevo desde el francés a otra lengua (en esta ocasión al castellano, su obra ha sido traducida también al catalán, lo cual es muy encomiable).

Desde siempre la labor de traducción me ha parecido un trabajo que  rara vez puede llegar a dejar a nadie satisfecho. Como señalaba Virginia Wolf en su artículo “El punto de vista ruso”: “Cuando se ha cambiado toda palabra de una oración del ruso al inglés, con eso se ha alterado un poco el sentido y del todo el sonido, el peso y al acento de las palabras en la relación que guardan entre sí; nada queda sino una versión tosca y burda del sentido”. Al leer esta obra, como me ha pasado en otras ocasiones, me llega el hálito de un intento de plasmar un lenguaje diferente, aún más en esta ocasión en la que el autor se esforzó en que así fuera, pero me queda la insatisfacción de no contemplar todo ese riquísimo universo lingüístico que se generó en malinké y se reinventó en francés. He localizado un pequeño y estupendo ensayo de Ezechiel Akrobouu sobre esta cuestión para quien quiera profundizar más (se puede leer abajo).

Toda la novela es una crítica tanto del antes como del después, de la época precolonial como de la postcolonial y a la larga quizás se trate de una especie de profecía que mira hacia el futuro. La trama comienza con una muerte. Una muerte anunciada a la manera malinké que nos empieza a dar las claves de lo que nos espera a continuación. Aquel funeral no es como los funerales que se hacían antes de los Soles de las independencias, nada es ni será como era antes de las independencias, antes de las promesas incumplidas, mucho antes de que pasara el arrollador alisador europeo y lo dejara todo patas arriba. Y eso que antes estaba la colonización, los trabajos forzados, los impuestos y las carreteras.

El África de los griots, “la de la libertad en el negocio” que era su esencia y que la colonización reprimió y las independencias arruinaron, quedó relegada primero por la explotación y después por el “partido único”que trajo las independencias, que el protagonista asemeja a una reunión de brujas donde las iniciadas devoran a las demás.

El único príncipe de Horodougou solo tiene la palabra para escupir sobre aquello que ve, clamando contra Francia, sobre aquellos que han arrasado su mundo hasta dejarlo irreconocible. Su mujer Salimata nos conmueve con su vida, que va desde la ablación hasta la violación. Matrimonio de estériles. La esterilidad como metáfora de la sequedad profunda y el no futuro. Fama, príncipe destronado, último descendiente estéril de su dinastía, pobre de solemnidad, intenta circular con libertad por su tierra sin conseguirlo, ahora se necesita una tarjeta de identidad. Es una de las metáforas más fuertes de la novela: África extranjera en su propia tierra.

Las independencias trajeron el partido único y el socialismo. Hay quien piensa que el socialismo es bueno y que solo le falta tiempo (Konaté) y otros que el principal mal de Africa es ese salir de un lugar para ir a quitar al trabajo al otro, la migración (Sery). Lo cierto, para unos y para otros es que “nosotros trabajamos y son los extranjeros los que ganan el dinero”.

Nada queda ajeno al poder de corrupción y al desorden. Se acabaron las divagaciones con la tribu y empezaron los comités. Vino el dinero y comenzaron a aflorar los coches y la vida disipada. Los dirigentes solo consultaban a los hechiceros para consolidar su poder sobre sí mismos. Fama envejecido y cano, solo y señalado, pasará el puente y encontrará el camino, el suyo (¿el que debería emprender África?), que muchos han olvidado ya.

Como auténtico descendiente sólo quedaba él, un hombre estéril que sólo vivía de limosnas en una ciudad en la que el sol no se pone (puesto que las bombillas alumbran toda la noche en la capital), en la que los hijos de esclavos y los bastardos, mandan, triunfan, uniendo las provincias con hilos, (el teléfono¡), franjas (las carreteras¡) y viento (los discursos y las radios¡). Fama tuvo miedo de la noche, del viaje, de los funerales, de Togobala, de Salimata, de Mariam y de sí mismo. Miedo de su miedo“.

Sobre el  autor:

Ahmadou Kourouma (Costa de Marfil, 1927 – Lyon, 2003) se impuso como una de las voces indispensables de la literatura africana francófona. Entre su producción hay una obra de teatro y varios libros para niños,  pero el género en que más destacó fue el de la novela. Kourouma hizo de los conflictos coloniales y poscoloniales su gran tema, y lo que le valió premios tan importantes como el Renaudot, el Jean Giono, el Livre Inter y el Prix des Tropiques. Toda su novelística ha sido publicada por la prestigiosa editorial francesa Seuil. (Fuente: www.alphadecay.com).

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Tanella Boni: “Mediante la filosofía aprendemos a crear un espíritu crítico”

Foto: Johari Gautier. euroxpress.es

Foto: Johari Gautier. Fuente: euroxpress.es

Extracto entrevista realizada por Eva Olot. Revista Clarín.30/10/2012

-Usted estudió y ha seguido enseñando filosofía durante muchos años: ¿en qué sentido la filosofía –y, desde luego, su enseñanza– pueden llegar a ser un conocimiento emancipatorio? 

-La filosofía no es una disciplina como las otras. Se aprende no solamente a razonar sino también a tener un espíritu crítico. Se aprende que existen muchas maneras de filosofar y también que filosofar no es solo una actividad puramente teórica sino una forma de vida, como creían muchos filósofos de la Antigüedad greco-latina. A través de ella es posible comprender mejor lo que ocurre en política y en economía, se ve cuán complejo es el mundo. En rigor, la filosofía nunca nos da soluciones ya digeridas a los problemas del mundo. Con ella se aprende más bien a cuestionarlo todo y en cualquier situación. Con ella se aprende a desconfiar de las evidencias y a ser menos ingenuo en la vida. Se aprende, además, que no todo es bello y bueno en el universo y que el mal existe en todas partes; que el hombre es capaz de hacer el mal a sus semejantes. Por supuesto que no hace falta filosofar para entender esto, pero la filosofía nos permite ver que existen maneras de pensar que son las mismas en todas partes del planeta y en todos los tiempos; y que no existe más que una sola humanidad, aunque las culturas y los valores sean relativos. A mi entender, esto último es lo más importante. Por otra parte, la filosofía no nos permite comprender todo y por completo: ella deja muchas preguntas en suspenso. Por esa razón escribo también poesía y novelas.

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Tanella Boni, poeta y escritora, nació en Abidján (Costa de Marfil). Doctora en Letras por la Universidad de París-IV la Sorbona, es Profesora Titular y filósofa. Enseñó filosofía durante numerosos años en la Universidad de Cocody en Abidján, ejerciendo, en paralelo, algunas funciones administrativas, en particular, las de Vice-decana de 1993 a 1997. Fue, además, de 1991 a 1997, Presidenta de la Asociación de los escritores de Costa de Marfil. [Fuente: www.casafrica.es]

Los negros nunca irán al paraíso-Tanella Boni

Los negros nunca irán al paraíso-Tanella Boni

Tanella Boni es una escritora y filósofa a la que merece la pena prestarle atención. En la entrevista que le han hecho, en fechas recientes, desde la Revista Clarín, cuestiona el concepto de “conocimiento” que guía, desde hace décadas, los intentos de Occidente por paliar las iniquidades que sufren las mujeres del continente africanoLa suya, afirman en la entrevista, “ha sido una voz crítica de las formas en que Occidente aborda el problema de la servidumbre femenina en África. Y sobre todo del modo en que la cultura europea y norteamericana digiere la intervención de las propias intelectuales africanas en ese asunto”.

Encontrar algo traducido al castellano de esta escritora es casi misión imposible. Este es su primer y único libro traducido hasta la fecha y se encuentra descatalogado. Sin embargo, siempre queda el recurso de pedírselo prestado a alguien o de acudir a las Bibliotecas públicas, si se desconoce el francés. “Si los escritores no escriben en Francia o Europa, no son nada. No se nos ve y tampoco somos conocidos, dice en la citada entrevista, aludiendo a la necesidad de tener un público propio en África y a la realidad de los escritores africanos.

Los negros nunca irán al paraíso es el rotundo título de la novela que se abre con esta frase: “Mis recuerdos me llegan en irreprimibles olas, en inenarrables chorros”. Amédée-Jonás Dioeusérail esboza sus pensamientos en oleadas que, como si fueran impactos acuáticos, golpean su memoria, sin cesar. En esta primera toma de contacto con su historia ya intuimos que está ocultando algo. Amédée, ahora ya sexagenario, vuelve la vista atrás y nos introduce en “su” historia. Habla mucho y nos dice que es director de empresa, pero se  define como editor y se autodenomina humanista, ya que ha trabajado con “los más pobres entre los pobres”. Curiosamente su apellido significa “Dios” y con este juego de palabras se va definiendo la personalidad del personaje masculino protagonista de la novela y el examen, profundo, complejo e interesante, con el que la propia escritora somete a las relaciones entre África y Europa a lo largo de todo el texto (relaciones que se deslizan entre la ayuda y el abuso). “La incomprensión y la ambigüedad son los adjetivos que utiliza para describir las relaciones históricas de África y Europa“.

En realidad, su historia se va a contar desde una multitud de voces. La narradora, una mujer negra, escritora y curiosa, nos habla de su encuentro con un hombre que nunca olvidará (Amédée), un hombre que le cuenta su historia en un viaje de avión. Pronto, ella en simples pinceladas nos lo describe, un hombre que viste con los colores nacionales, para dar testimonio de su integración social. Un intelectual que maneja ideas, sin realizar acción ninguna. Un hombre que grita “¡los negros nunca irán al paraíso¡”. Y es por esa frase por la que se empieza a desmadejar la maraña de su vida. La mujer, que al escuchar su historia, le reconoce como uno de sus profesores de juventud: el abade Amédée, no quiere oír la historia, pero al tiempo quiere oírla, sabe que tiene que oírla.

A través de sus “memorias de negrero pacífico”, Amádée nos cuenta la historia  desde su punto de vista. Comienza por su época de cooperante en Korhogo (Costa de Marfil). Habla de Sali, una niña de 12 años a la que “le hice un hijo”, es decir, la violó (en unas pocas líneas además de llamarse monstruo da  su explicación de porqué lo hizo: se encontraba lejos, en un lugar donde nadie le conocía, hizo aquello impensable de hacer en su mundo, pero sí allí). La culpa le acompaña durante el resto de su vida, pero no asume ningún tipo de responsabilidad por sus actos, a pesar de que ese remordimiento le atormenta (a veces parece una simple justificación moral para que sus actos sean menos onimosos, ya que en su vida no hace nada que pueda de verdad redimirle). Abandona África y decide entrar en una orden religiosa, que le proporciona la fachada necesaria para “dejar de ser un hombre” y pasar a ser un religioso, revestido de dignidad, una nueva vida se abre ante él. Busca un sinfín de justificaciones sobre porqué no asumió su responsabilidad, mientras sigue lamiéndose sus heridas en silencio, un auto-inmolarse inútil. Así vuelve de nuevo a Korhogo. En realidad, toda su vida será un ir-venir de Europa a África, mientras se suceden sus facetas: cooperante, violador, profesor, sacerdote, comerciante, político, editor (solo publica libros de los países “pobres”), director comercial.

La segunda parte es la de las mujeres: lo que la narradora va conociendo de cada una de las mujeres de Amédée “el polígamo”, se hace llegar en forma de conversaciones con ellas. La de Iris, la pequeña vendedora de pescado, su primera contadora de historias; la de Sali superviviente, que va desgranando su vida después y a pesar de Amédée; la de Wendy  la hija nunca recuperada, próspera mujer de negocios. Todas ellas pueden hablar de Amédée, de hecho él es lo que las une y el que ha condicionado sus existencias.  La narradora, mujer curiosa, quiere saber qué más esconde la vida de Amédée; “Los secretos existen para alimentar la palabra contada” dice Iris, la vendedora de pescado a la que la narradora recurre para completar la historia de Amédée que no encuentra en ningún sitio. Así  veremos la otra parte que él no nos ha contado. Es un hombre muy exitoso, tiene poder debido a sus negocios. Iris dice que ha proporcionado trabajo a mucha gente, pero también que se trata de una explotación: “Te da 10 francos con la derecha y recupera 5 con la izquierda. La gente puede comer, educarse y vivir gracias a él, pero ¿cuál es el cambio de esta situación?. Amédée el justo, reinando por encima de todos, repartiendo su bondad. ¿Hace realmente el bien?, ¿un intercambio siempre favorable para una parte es bondad?, ¿o es simple y llanamente explotación?.

Surge entonces la guerra, y con ella las vidas desplazadas, la Iris que vemos en París no tiene nada que ver con la sonriente Iris de su país de origen. Obligada a errar, a vivir en edificios abandonados, a ser una sombra, olvidada por todos, incluso por Amédée que, como siempre, se lamenta en alto pero no hace nada por aquella que tanto “le había ayudado”. Qué diferente las motivaciones de esta mujer que ha tenido que realizar un largo camino huyendo de la guerra, de las del occidental Amédée, “viajé a África porque me aburría”. Pienso en todos y todas las que se ven obligados a abandonar su tierra, en la dureza de este gesto y en la tremenda realidad que algunos tienen que vivir en los lugares a los que llegan. Son los Viajeros, transeúntes, desplazados por obligación, que se pueden convertir en cenizas bajo la mirada indiferente de los que no queremos verlos.

Nadie sabe si los transeúntes habían vivido, todos, el infierno en la tierra, hasta aquel final con llamas, o si, para ellos como para muchos otros, el paraíso estaba siempre en otra parte.

Ficha:

  • Título originalLes nègres n’iront jamais au paradis
  • Idioma: Francés. París, Editions du Rocher, Le Serpent à plumes, 2006.
  • Traducción al castellano: Editorial El Cobre. Colección Casa África.
  • Traductor: Manuel Serrat Crespo.

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