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Posts etiquetados ‘Egipto’

“Mujer en punto cero”: cuando la sinceridad mata igual que la muerte

De esta novela se dijo que “no se podía considerar literatura” y que fomentaba el vicio y la prostitución. Además, a Nawal El Saadawi le fue imposible publicarla en Egipto. Todas las puertas se le cerraron. Se trataba de otro obstáculo, uno más, en el camino que había emprendido desde tiempo atrás. Antes había perdido su trabajo por publicar otro libro, Las mujeres y el sexo, a principios de los setenta, en el que denunciaba la mutilación genital femenina, práctica que ella misma había sufrido. Después pasaría tres meses en la cárcel por su activismo y su insobornable postura vital de denuncia constante en torno a la opresión de la mujer. Y acabó teniendo que exiliarse.

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La principal cita cultural de Egipto: su feria del libro

Feria del libro de El Cairo. Foto: Sherif Bakr

La Feria del libro de El Cairo no es solo el mayor evento cultural de su país, sino también la más importante de las ferias en torno al libro en el mundo árabe.

Para hallar sus orígenes nos tenemos que remontar a 1969. Desde entonces la feria del libro se ha ido transformando y creciendo, convirtiéndose en una de las más reconocidas a nivel mundial, solo superada por la de Frankfurt. Este año, en su 48ª edición, con Marruecos como invitado de honor, 4 millones de personas la han visitado, nos comenta Sherif Bakr (@sherif_bakr), quien via email nos ha contestado a algunas cuestiones sobre la misma.

Sin duda, es el principal evento para las editoriales egipcias, que realizan el 40%-60% de sus ventas anuales. Se trata de un buen momento para presentar sus libros y darlos a conocer a personas de diferentes países. Al tiempo, es una oportunidad para los lectores que pueden acceder a los títulos que buscan (algunos de editoriales árabes imposibles de conseguir a lo largo del año) con importantes descuentos (el de los estudiantes, por ejemplo ronda el 90%).

La situación económica influye

La devaluación de la libra egipcia y la inflación se han hecho notar tanto en la bajada de participación de casas editoriales presentes como en la capacidad de los compradores. También en la subida del material de impresión y de la tinta que ha encarecido el producto, lo que ha acabado por tomar la decisión de aumentar en torno a un 25% el precio de los libros, porcentaje que subirá (y mucho) tras la clausura del evento. Los materiales se están convirtiendo en algo cada vez más costoso y los editores quieren aumentar los precios al 100%. Sin embargo, y a pesar de no tener de cara a la economía, las ventas tan solo han disminuido en un 5% con respecto al año pasado.

Feria del libro de El Cairo. Foto: Sherif Bakr

¿Qué ofrece?

A pesar de que la crisis económica ha pasado factura, como hemos comentado, y el número de casas editoriales presentes ha disminuido, en esta edición se han dado cita 850 de 23 países, entre ellas todas las grandes editoriales árabes.

Además, allí se presentan inmejorables oportunidades para que los lectores conozcan a sus autores favoritos. Ellos tienen la oportunidad de intercambiar opiniones sobre los libros, conseguir su autógrafo o sacarse una foto con ellos. Este año la lista de escritores invitados ha incluido a Adonis (Siria), Qassim Haddad (Barein), Fathy El-Triki (Túnez) y autores de Italia o Finlandia. La feria ha elegido al reconocido poeta egipcio Salah Abdel-Sabour (1931 – 1981), uno de los poetas contemporáneos más influyentes de Egipto, para homenajearle este año.

En la actualidad, la feria viene acompañada de gran número de actividades con el objetivo de incrementar el interés en la cultura y la industria del libro.

La presencia China

China ha tenido en la feria de este año un protagonismo sin precedentes. El aumento de su presencia física con más metros cuadrados tiene también su correlativo en un creciente interés chino por la vida cultural egipcia, según señalan diversos medios.

La primera revista literaria china en árabe fue lanzada en octubre de 2016 con un precio muy bajo y en esta edición su presencia se ha hecho notar con la participación de veinticinco escritores, entre los que destaca el novelista Choi Tsi Chen.

Feria del libro de El Cairo. Foto: Sherif Bakr

Los más vendidos en Egipto

Las novelas son la estrella de la feria y los libros más vendidos. El género de moda este año ha sido el terror, como antes lo fueron los thrillers.

Ahmed Mourad y Mohamed Sadek son los escritores más leídos por la población egipcia.

  • Mourad fue el fotógrafo personal de Hosni Mubarak antes de dedicarse a la literatura. Su primera novela Vértigo, publicada en 2007, fue reimpresa en ocho ocasiones, traducida a múltiples lenguas y convertida en serie de televisión. Cuenta la historia de un fotógrafo que se siente atraído por el mundo criminal que subyace en el Egipto de la época de Mubarak. Un thriller mordaz, salpicado de sangre que dejaba al descubierto a los empresarios corruptos y a los sórdidos y codiciosos políticos que se enriquecen explotando.

  • Sadek es el autor de Hepta en el que, dicen, se interna en las profundidades de la sociedad egipcia contemporánea. Narrando las siete etapas del amor, muchos coinciden en que se trata de una mezcla de clichés y estereotipos que funcionan para un público que busca leer novelas románticas bajo el escudo de que están escritas por un autor “culto”.

Sin embargo, este año el auténtico best-seller (se consigue con 5.000 copias vendidas) lo ha escrito  Ahmed Younis, un locutor de radio.

La revista on line Cairo Scene proponía 9 títulos de otros tantos escritores egipcios para comprar en la feria:

  • Mortal Designs – Reem Bassiouney (en árabe y traducción a inglés)
  • Kol Haza Elhora’ (All That Nonsense)- Ezzedine Choukri Fishere (en árabe)
  • Zar – Hager El Hadidi (en árabe y traducción a inglés)
  • Ard Ilaah (Land of God) – Ahmed Mourad (en árabe)
  • Ayam Fi Mothakerat Al Masryin (Memoirs of Egyptian History) – Awatef Serag Eldin (en árabe)
  • Baligh – Talal Faisal (en árabe)
  • Yakfy Anana Ma’an (What Matters is that We’re Together) – Ezzat el Kamhawi (en árabe)
  • Men El Shebak (From the Window) – Ahmed Khair Eldeen (en árabe)
  • Bedaman (The Egg Man) – Ali Alaa y Kerolos Bahgat (en árabe)

E-book

Aunque la feria es un lugar enteramente para los libros en papel, no quieren dejar de lado los libros electrónicos que tienen sus propios fans, aunque se trate de una minoría. Se distinguen dos tipos de libros electrónicos: los oficiales, por los que hay que pagar y que constituyen un porcentaje bajísimo pero creciente de ventas, y el formato PDF pirata. Tal y como nos confirma Sherif Bakr, “Todos los bestsellers y miles de títulos están disponibles de forma gratuita. Lo único bueno de todo esto es que ha logrado construir un montón de lectores que están listos para dar el paso al ebook de pago, además pueden ayudar a solventar el problema de la distribución y el de la censura que es grande en algunos países árabes”.

Si te interesa conocer las próximas ferias de libro en el continente, puedes leer el reportaje La otra feria de África publicado en el nº 626 (Abril 2017) de la revista “Mundo negro”.

El Carro Dorado – Salwa Bakr

44670063Para Salwa Bakr escribir es “en último término un acto de justicia social”. Ella, no en vano, es una de las voces más reconocidas y comprometidas de las letras egipcias. Así, elige para sus obras a los seres más marginados, ignorados y pisoteados de una sociedad (la egipcia en este caso). Prefiere dar protagonismo a personas discapacitadas o enfermas mentales y por eso escribe también sobre mujeres “poco corrientes” .

Parecería un enfoque rápido y fácil dejarlo todo en manos de esos conceptos aprendidos que hilvanan, sin ningún tipo de duda, mujer/musulmana/árabe con opresión. Además de la simplificación con que tomamos esas palabras y, a pesar, de que las lecturas y más lecturas nos devuelven una complejidad “añadida” (más bien, reflexionando, se trata de una realidad que parte de la base ya que son las propias mujeres quienes nos emplazan a conocerla). Tenemos problemas para eludir nuestro propio eurocentrismo, tenemos dificultades para asomarnos sin prejuicios, no digamos ya con la mente abierta. Cuesta entrar en mundos que no se corresponden con lo mostrado hasta el momento como única verdad y puede ser la razón de que novelas como ésta no gocen de públicos mayoritarios.

Los personajes de Bakr existen a millares. Basta tener un poco de interés para encontrar cientos de historias que nos muestran el desangre de tantas otras mujeres a las que les es imposible respirar. La diferencia puede consistir en que la mayoría de ellas soportan la situación sin llegar al extremo al que llegan estas quince mujeres presas en una cárcel en Alejandría que desfilan por la novela de Bakr. Y ella lo sabe. Por eso escribe una novela, porque estamos en otros márgenes, los que surgen de la pobreza, la falta de educación y la carencia de reconocimiento de derechos. La escritora sabe que lo vivido por estas mujeres egipcias es reconocible en los universos de muchas otras incluso en países que nada tienen que ver con el mundo árabe/africano, ya que en último término lo que subyace es la dominación del hombre sobre la mujer, su anulación y sometimiento. Pero si bien es cierto que está narrando desde un encuadre concreto en el que muchas se pueden reconocer, no todas las mujeres que pasan por la cárcel son iguales, ni sus sufrimientos son de la misma naturaleza. Eludamos simplificar, porque no sirve.

La protagonista principal Aziza es una mujer que el marido de su madre ha convertido en amante siendo una chiquilla. A la muerte de su progenitora, su padrastro decide volverse a casar con otra mujer y ella le asesina. Algunos años después de entrar en prisión, los síntomas de locura de la joven comienzan a manifestarse. La locura emergerá entonces como la salida necesaria de un mundo que le ha negado lo que consideraba propio y justo. En la cárcel encontrará un lugar en el que se sentirá querida y en el que compartirá su vida por primera vez. De la mano de Aziza irán apareciendo las otras mujeres que han llegado al confinamiento por motivos diferentes. Junto a ella surgirán otro puñado de voces que nos van desgranando sus historias de manera colectiva y componiendo un auténtico tapiz de la dura-dura realidad que han atravesado y soportado estas personas. Sus destinos se cruzan a través de la experiencia carcelaria a la que han llegado por diversos caminos.

Frente a ellas, frente a estas mujeres que producen rechazo en la sociedad de la que provienen, surgen múltiples dilemas. Algunas han sido víctimas de situaciones que no han podido soportar más (Hinna, la mujer que “su marido mató cien mil veces durante cuarenta y cinco años mientras que ella solo lo hizo una vez”), otras han sido encerradas por motivos políticos (“esas mujeres tan preocupadas por la política vivían en otro mundo y no sabían nada de los pobres a los que siempre estaban mencionando”) o han emergido, vagabundas, desde las frías y crueles calles. Sus crímenes piden que se bucee en sus motivos. Cada una de ellas con su propio pasado doloroso. La propia Aziza va entrando en estos mundos diversos, ganándose la confianza y la amistad de estas mujeres, mientras sueña en sus fantasías mentales, en procurarles una salida a su situación, un final glorioso, liberador pero triste.

No obstante, el tema de la otra mujer mantenía en llamas a Hinna y le desazonaba los nervios porque temía que en cuanto esa mujer llegara a casa a ocupar su sitio la echarían a patadas a la calle. (pág.54)

Ficha:

  • Título original:  Publicación en árabe (1991), traducción al inglés The Golden Chariot (1ª edición 1997)
  • Idioma: Original: Árabe
  • Traducción al castellano: Del inglés, Editorial Txalaparta (1997)
  • Traductor: Alfonso Ormaetxea
  • Nº páginas: 190
  • Portada: Esteban Montorio
  • Esta es la portada de la traducción del libro al coreano:

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El Automóvil Club de Egipto – Alaa al-Aswany

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Alaa al-Aswany vio como su primera novela El edificio Yacobián (editada en castellano por Maeva y en catalán por Edicions, 1984) fue rechazada en tres ocasiones. Entonces creyó que no iba a ser posible publicarla en Egipto a través del Gobierno (la única posibilidad que concebía para ello), pero un amigo suyo hizo pausible que  viera la luz a través de un sello independiente. Así, se convirtió en un auténtico best-seller (novela árabe más vendida durante cinco años) tanto dentro como fuera de su país.

La obra fue también llevada al cine y uno de los momentos más emocionantes de su vida lo vivió cuando la película se estrenó, sin ser él invitado, ante varios jerarcas del gobierno,”sentí que tenía alguna influencia. Yo, que solo cuento con un ordenador, vi cómo un Gobierno entero se veía forzado a ir a ver mis ideas pese a no tolerar mi existencia. Me sentí protegido por mis lectores” afirmó sobre aquel momento.

A través de un microcosmos (al igual que Mahfuz con El callejón de  los milagros), Alaa al-Aswany ponía en El edificio Yacobián al descubierto las visicitudes de la sociedad cariota (¿de la “sociedad egipcia”?) contemporánea y hablaba de sexo (incluida la homosexualidad) con nitidez, al tiempo que sacaba a la luz la corrupción generalizada y prácticas como la tortura, lo que no le granjeó ninguna simpatía en su tierra natal. Pero el escritor, una de las caras visibles de la plaza Tahir, se niega a considerar que a partir de la lectura de su obra se pueda deducir una idea sobre la sociedad donde se desarrolla la novela, “porque la realidad social depende de la sociología, que es una ciencia que tiene sus propios instrumentos y vías de investigación. Sin embargo, el novelista es un artista que reacciona con los personajes, los cuales pueden representar una realidad humana más que una realidad social”.

La misma facilidad que demostró en El edificio Yacobián para entrelazar historias con fluidez la demuestra en El Automóvil Club de Egipto, su última novela. De ella se ha dicho que “es la novela de la Primavera Árabe, pese a discurrir en la década de 1940“. ¿De dónde surge semejante paralelismo?: por tratarse de dos períodos en los que la gente sabía que iba a caer el antiguo régimen y se preguntaban qué iba a venir después.

Partiendo de un lugar que existió y que el propio escritor conoció; su padre fue abogado del club, se inicia una narración que confunde con un principio del que se podía haber prescindido. Alaa al-Aswany introduce una metaficción cuando dos personajes creados por el narrador se le aparecen para darle un CD que contiene “sus sentimientos e ideas” que el escritor parece haber hurtado en la versión original. Después de una breve introducción sobre la historia del automóvil en Egipto (que sigue descorcentando), la lupa de Al-Aswany se pone sobre la vida de este Club en los años anteriores a la revolución de 1952, en los estertores de la monarquía y la opresión británica.

La familia de Abdelaziz Haman (un hombre poderoso que ha ido perdiendo todas sus tierras) se ve obligada a abandonar su Daraw natal para ir a la capital en un intento de asegurar un futuro mejor. Su mujer y, sobre todo, las vidas y derroteros de sus cuatro hijos serán hilos conductores durante toda la narración. El cabeza de familia encontrará trabajo en el Automóvil Club, un lugar que el propio rey y su corte frecuenta (no se le nombra en ningún momento, pero se trata de una semblanza del rey Farouk) y que es el punto de encuentro de “extranjeros, nobles turcos y terratenientes” que solo miran por sus intereses. Frente a ellos la servidumbre, los criados, nubios en su mayoría (“cuanto más oscuro sea el rostro de un criado, mayor prestancia real tendrá su señor”), que no tenían ningún derecho y entre los que también hay relaciones de jerarquía y sumisión.

El escritor es hábil al mostrar por un lado de manera crítica la decadencia de la monarquía y los desmanes británicos, y por otro al introducirnos en la vida cotidiana y en sus cuitas diarias (en donde la pobreza y la humillación conviven con la generosidad y la honestidad) mientras va creciendo el magma del que ha de surgir la rebelión frente a los extranjeros y los propios egipcios, frente a los abusadores de todo tipo (Kuu es el nubio chambelán del rey, auténtico déspota sin escrúpulos que ha impuesto un gobierno de terror para llevar a los empleados del club por el camino que él quiere y exige). Porque esta novela se centra sobre todo en eso: en cómo va germinando y cuajando una revuelta frente a la opresión, la tiranía y la injusticia, sobre cómo unos se prevalen de su situación de superioridad para aplastar a otros, mientras sin ellos percibirlo la necesidad de salir de esa situación se hace cada vez más acuciante para los que la sufren (desde la sumisión sin objeción hasta el nacimiento de la duda ante lo que padecen y su inevitable reacción posterior).

Dentro de este nada caótico mundo, se le da especial protagonismo a las voces femeninas. Ruqayya, la viuda de Abdelaziz, que lucha por sus derechos o su hija Saleha que se enfrenta a la discriminación en la escuela y luego a los malos tratos de su marido, emergen junto a los retratos de un rey que en otro tiempo fue recto y que se ha convertido en un haragán, adicto a la juerga y al sexo desenfrenado; unos británicos que menosprecian a todo el que no sea blanco y hable en su lengua, unos egipcios despiadados que han sido encumbrados gracias a su propia falta de escrúpulos para someter y pisotear, y una gran cantidad de seres que solo intentan sobrevivir o enriquecerse, o que piensan todo el tiempo en cómo sacar a su país de esa situación (Kamel), o que simplemente ni se lo plantean.

La novela tiene un estilo ágil, fresco y entretenido, es una lectura agradable (al margen de la dureza de las situaciones que atraviesan sus personajes) y se lee sin esfuerzo (incluso cómica, las andanzas de Mahmud, uno de los miembros de la familia Haman, como gigoló llegan a ser hilarantes) logrando dar cohesión a un buen número de voces (a pesar de algunas exageraciones, ¿no es Mr.Wright demasiado inmoral? y a que el escritor arquetipa a sus creaciones lo que resta profundidad al relato; en varios lugares se lee que los personajes actúan como en una representación teatral), y al final se echa de menos más profundidad a la hora de describir lo que supone esa reacción frente a la tiranía y la injusticia, que hace que muchos se dobleguen sin rechistar y que algunos se alcen.

Al comienzo de la novela, Kamel y Saliha visitan al escritor y le muestran su descontento porque, en su opinión, él no había escrito la historia “verdadera” (se supone que estamos leyendo la que ellos querían que saliera a la luz). Se coloca así al escritor como un ser capaz de levantar los velos que enturbian el conocimiento y dar voz a los silenciados. Alaa al-Aswany ha escrito la novela que él quería, la que empezó a cuajar en su mente los dieciocho días que permaneció en la plaza Tahir en 2011; una que cree en el pueblo (egipcio) y su fuerza como motor de cambio. Una historia tan vieja y tan nueva.

A pesar de la preocupación, no pude contener la risa. Me di cuenta de que la señora Alicha no podía hablar de ningún tema sin hacer referencias al sexo. Mi padre le dio un fuerte abrazo y la acompañó hasta la puerta para despedirla. Su postura a nuestro favor era realmente conmovedora. Que Abdelbar siguiera siendo socio de Said en la fábrica sería bueno para su hija Faiqa, pero a pesar de ello apoyaba mi derecho a divorciarme. Pensé que la señora Aicha-a pesar de sus constantes comentarios obscenos-era una persona de principios como Dios manda. ¿Cuántos hombres son capaces de defender lo que es justo aunque vaya contra sus intereses? (pág. 407)

Ficha:

  • Título original: Nadi al-Sayarat (2013)
  • Idioma: Original: Arabe
  • Traducción al castellanoEditorial Penguin Random House (2015)
  • Traducción al catalán: Edicions, 1984
  • Traductor: Álvaro Abella Villar
  • Nº páginas: 510
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