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Posts etiquetados ‘Etiopía’

Arada Books, divulgando el patrimonio histórico y cultural etíope

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Libros “Arada Books”. Foto: SFQ

Publicado originalmente en África no es un país.  25/10/2016

A Harar, en el este de Etiopía, llegaron muchos buscando alguna pista sobre los últimos años de Arthur Rimbaud. Entre ellos, el escritor Evelyn Waugh quien se sintió decepcionado al no encontrar apenas nada sobre la estancia del poeta en aquellas tierras, tal y como expuso en su relato sobre la coronación de Haile SelassieGente remota (Ediciones del Viento, 2003). Encontrar alguna lectura o referencia en el país etíope, en aquel momento Abisinia, que indague en la que parece fue una infeliz estadía del poeta maldito en la ciudad amurallada, es tratar de hallar una aguja en un pajar. Más fácil resulta, en cambio, empaparse de la vida del que fue considerado rey de reyes, el emperador e icono de los rastafaris, a cuya coronación Waugh acudió en 1930.

Varios han sido los libros que se han publicado en fechas recientes sobre la legendaria figura de Haile Selassie, uno de los personajes más importantes y relevantes del continente africano. Entre ellos destacan, al margen de los que a día de hoy son los más conocidos (la novela Beneath the Lion’s Gaze de Maaza Mengiste y El emperador de Kapuscinsky), el de Asfa-Wossen Asserate, King of Kings (Haus Publishing, 2016) y el de Angelo Del BocaThe Negus, The Life and Dead of the Last King of Kings, que ha obtenido buenas críticas y que ha sidopublicado por Arada Books, una pequeña editorial independiente enraizada en Etiopía y empeñada en dar a conocer, tanto dentro como fuera, el desconocido, rico, variado y sugerente patrimonio histórico y cultural etíope.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

¿Por qué Yismake Worku es el escritor más leído en Etiopía?

En 2008 con solo 22 años, el etíope Yismake Worku publicó en amárico su primera novela, que está considerada un auténtico best – seller en su país, Dertogada, la cual ha sido traducida al inglés. A Worku se le considera un gran escritor, dotado de una gran imaginación y una capacidad intuitiva para describir detalles de la vida, la cultura y los incontables destinos de las gentes etíopes. Su traductor añade que ha sabido escoger caracteres interesantes, logrando lo que hasta ahora ningún otro escritor etíope ha conseguido: la posibilidad de interesar a la gente de su país… y también a un público más global.

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Yismake Worku. Foto Facebook

Si trasteáis por facebook, podéis encontraros con una página con el nombre del escritor. En realidad, se trata de una creación de sus fans. Yismake Worku parece emanar, al igual que su obra, de un misterio. Apenas hay noticias, comentarios o entrevistas sobre él (si exceptuamos lo que podemos encontrar en amárico). Se sabe que estudió en la Universidad de Awassa (lugar en el que se supone que reside, según me aseguraron sin mucha convicción en su propio país) y que ha estado viviendo,con anterioridad, muchos años en la capital, Addis Abeba.

La mayoría de los datos que se conocen en torno a él pertenecen al ámbito literario; Worku ha escrito más de diez libros, casi todos novelas de gran éxito, pero también de poesía. Poco más se sabe de él, excepto que es una especie de Michael Crichton a la etíope, que sus libros se los quitan de las manos y que ha conseguido vivir de la literatura.

Las pocas fotografías que se pueden localizar en internet nos muestran a un hombre joven, no muy alto y sí muy delgado, de aspecto frágil y sensible. Su mirada es fría y ajena e impenetrable. Como lo es prácticamente todo lo relacionado con su vida y su localización actual. Algunos le sitúan fuera del país en este momento (¿Inglaterra?). Pero nadie parece conocer cuál es su verdadero paradero.

El etíope escribe un género que oscila entre la ciencia ficción y la novela científica, contado desde el suspense y los enigmas. Pero sus libros van más allá; suponen en opinión de muchos un auténtico puente entre el pasado y el  futuro, entre la generación pasada y la que está por llegar. Worku es capaz de unir los monasterios que se encuentran en las islas del lago Tana con la NASA. En palabras de Sebhat G. Egzea’ bher, un gran autor muy leído en Etiopía, estamos ante un  escritor con un estilo único que escribe una literatura perfecta. Muchos coinciden en señalar que destaca por haber renovado la novela etíope dotándola de modernidad sin renunciar al lugar del que procede.

Dertogada, el comienzo

9789994484317-usMás de 100.000 ejemplares vendidos y más de 20 reimpresiones, son las cifras de vértigo que nos da a conocer Messeret Abeje, profesor de la UNECA en Addis Abeba, durante una charla informal. Cuando se publicó, en origen en amárico, todo el mundo quería leer la novela en Etiopía. Había múltiples razones para ello.

Se trataba de una novela con ritmo, aunque a ratos confusa, y que usaba la fantasía, lo cual era parte de su atractivo, pero lo más importante se encontraba en el argumento que lograba que muchos se sintieran identificados con lo que se contaba. Worku hablaba de una realidad que los etíopes conocían muy bien. Leían su propia historia y la de su país. De hecho, en su día se señaló este libro como nacionalista por el propio Sebhat G. Egzea’ bher.

Dertogada, la película

Dertogada, la película

Comenzando en un presente tecnológico, con ingenieros de la NASA que desaparecen, la trama nos lleva a 1969, al mismo corazón de Addis Abeba, delante de la estatua de Abune Petros. Éste fue todo un símbolo de resistencia y lucha: en 1936 Abuna Petros, un Arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Etiope, fue ejecutado por su rechazo a rendirse ante los italianos fascistas que invadieron el país. En Etiopía simboliza la libertad y el rechazo a todo tipo de tiranía. Worku enlaza seguido su narración con el poema “La pasión de Peter” de Tsegaye Gabre-Medhin, y con una grabación del poeta en relación al mismo, que nos introduce en un código que se oculta detrás de las palabras del poema.

A través de una trama con flash-backs, suspense, intriga, espionaje, fantasía y amor, Worku habla del deseo de una nueva Etiopía, siendo en sus propias palabras el libro, la canción de libertad de toda una nueva generación.

En 2012 se ha traducido a inglés por Zelalem Nigussie y está publicada por Unity Publishers (con sede en Addis Abeba). Alguna noticia relaciona la novela con el cine, sin que este extremo lo pueda asegurar del todo. Lo que sí es seguro es que cuenta con versión audio, en amárico, lo que facilita que llegue a la población no alfabetizada. Además, Worku ha escrito varias secuelas de Dertogada, también con gran éxito: Ramatohara, Xantoxara Yoratorad, todas ellas de momento solo pueden ser leídas en amárico.

Dertogada está dedicada a Kitaw Ejigu, científico de la NASA, quien luchó para intentar que en Etiopía hubiera un cambio político en los tiempos de Meles Zenawi. Toda una declaración de intenciones para una novela que es el reflejo de una Etiopía que desea un futuro (y un presente) diferentes. Y que escribe (y lee) sobre ello.

This nation needs wise composers who can give it a sweet tone of harmony (pag.11)

 

 

Todos nuestros nombres – Dinaw Mengestu

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Dinaw Mengestu es un nombre conocido. A pesar de su juventud (nacido en Addis Abeba en 1978) es uno de los referentes de la nueva generación de escritores que provienen del continente africano. Y tengo que decir otra vez que provienen, ya que emigró a Estados Unidos con su familia a los dos años, creció, estudió y trabajó fuera de su país. Como periodista ha escrito para Rolling Stone, The New Yorker, y para el Wall Street Journal. Y nunca ha vivido en Etiopía. Es decir, que es un hijo de la diáspora.

Fue nombrado uno de los 20 mejores escritores menores de 40 años por New Yorker, obtuvo grandes elogios por su debut en 2007 con The Beautiful Things That Heaven Bears. La periodista Emily Temple, en un artículo para “Flavorwire”, incluyó este título entre las “50 novelas que te harán mejor persona”.  A la anterior le siguió El lugar del aire (comentada en LitERaFRicA) que confirmó su talento, y el año pasado fue incluido en la lista “Africa39” como uno de los escritores más prometedores por debajo de los 40 años.

Me gustó El lugar del aire, en ella Dinaw escribe con pasión, componiendo escenas del pasado a partir de los recuerdos, de las historias contadas a jirones. Dentro de la novela se podía sentir la necesidad de encontrar el hilo que tiene que desmadejar la vida no vivida, de la que de manera inevitable se forma parte. “Dicen que la única manera de empaparse de la historia consiste en caminarla” (pág. 141) afirma el protagonista. Y en el texto va apareciendo esa búsqueda a través de la triste historia de sus progenitores y transmitiendo esa tremenda situación, primero de violencia y brutalidad al límite que hace abandonar un país, en este caso Etiopía, y después de desarraigo y no anclaje en el otro lugar al que se llega. Me gustó El lugar del aire por muchas otras razones, pero no la considero una obra redonda.

Es extraño (una rareza digamos) darte una vuelta por una librería y toparte entre las novedades con una novela de algún autor/a africano/a. Me ha pasado con Chimamanda Adichie Ngozi, Teju Cole, Tayie Selasi, Aminatta Forna y con Dinaw Mengestu. Todos los anteriores me gustan, algunas de sus obras más que otras, pero también me entristece ver que son los únicos que llegan a habitar las secciones de novedades de las librerías. Cuando busco y leo en otros medios el increíble, fascinante, vibrante y multi-todo mundo literario que surge mes a mes en el continente africano y que no logra traspasar aquellas fronteras, cuando me imagino uno tras otro esos libros que presentan, esos escritores con tanto que contar…

Dinaw Mengestu vive en EEUU, trabaja para medios importantes y, además, escribe bien. Tiene un estilo particular, muy sutil, leve, evanescente, con el que narra situaciones al límite y situaciones de desencuentro como las que sufren muchas personas que emigraron y no llegan a encontrar su lugar. En Todos nuestros nombres abandona ese tono para utilizar un estilo más directo y nos habla de nuevo de las relaciones, de cómo se incrusta alguien con un duro pasado en una sociedad que le rechaza, aún más cuando se dan situaciones de racismo. Me gusta mucho lo que Mengestu creo que quiere decir, simpatizo con la idea de que la historia de un hombre no es solamente su historia, sino también la de todos los que la hicieron posible, ese desdibujar al individuo para darle una voz colectiva. Todos nuestros nombres, que se mezclan y se equivocan para resultar ser uno solo o muchos, como los que luchan contra la barbarie y las dictaduras o los que se empeñan en plantarse. Pero no es suficiente, a la historia de Mengestu le falta garra. La trama avanza apenas sin interés y ni siquiera el modo en el que el escritor intenta introducir algo de misterio hace que la historia resurja. Además de algunos fragmentos en los que se describe la rebelión en Uganda, es quizás la parte de Helen, la trabajadora social que se enamora del protagonista, el personaje que más atrae, más cercano parece, la historia de ese amor hecho de desencuentros es la que está mejor narrada, como síntesis de unas relaciones personales que se pueblan de silencios y carencias.

Nuruddin Farah dijo de si mismo que el mundo necesitaba “un escritor somalí” para su fiesta, y que ese era él, que con él habían cubierto el número de somalíes que serían llamados a esa fiesta. Este blog se abrió para que fueran muchos-muchísimos más los llamados a la fiesta, y no solo unos cuantos elegidos, como siempre, por nosotros, por nuestros encorsetamientos ad infinitum. Dentro de esa manera ligera en la que metemos a cualquiera que nos resulte diferente en alguno de los múltiples cajones que ya hemos diseñado para ello, a Dinaw le puede estar ocurriendo que sea invitado por ser “el escritor que cuenta la experiencia de la inmigración africana”.

Lo que no sabía hasta entonces era que querer a alguien y sentirse querido a su vez era el mejor ejercicio para el corazón, el ejercicio de fortalecimiento necesario para hacer algo más que limitarse a ir tirando en la vida. (pág. 184)

Ficha:

  • Título original:  All our names (2014)
  • Idioma: Inglés
  • Editorial: Lumen (2015)
  • Traducción: Eduardo Iriarte
  • Nº páginas: 304
  • Nombrado Mejor libro del año por The New York Times, The Washington Post, NPR, The Boston Globe, The Christian Science Monitor, y The Daily Beast
  • En catalán: Els Nostres Noms. Editorial Empuries, 2015

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La queja de Maaza Mengiste

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Hay muchos escritores que utilizan Twitter para difundir sus libros, pero también para expresar sus opiniones sobre diversos temas. Maaza Mengiste es uno de ellos. A menudo, en sus tuits se lee el interés que muestra por intentar descomponer la imagen que se tiene de África  y de su literatura en el mundo.

Esta escritora nacida en Addis Abeba, y en la actualidad residente en Nueva York, logró con su primer (y hasta el momento único libro), Beneath the Lion’s Gaze que narra los últimos años de Halie Selassie desde el punto de vista de una etíope (libro traducido, por cierto, a varios idiomas pero no al castellano), el reconocimiento internacional. Ella, junto a Dinaw Mengestu, son los actuales representantes de una literatura, la etíope, que al igual que otras, tiene mucho que aportar.

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Maaza Mengiste. Photo by Miram Berkley

En su día ya mostró su punto de vista sobre el tema de las identidades, a raíz de la concesión del Premio Caine al escritor Tope Folarín y la polémica que se abrió después. Maaza lamentaba de esta manera los condicionantes previos que se les suele pedir a los escritores africanos: “Parece que cada nuevo escritor con cualquier conexión remota con el continente africano, ya sea voluntaria o involuntariamente, primero tiene que lidiar con esta cuestión de la identidad antes de hablar acerca de lo que debería importar más: su libro”, en un artículo para The Guardian.

Ahora, se queja Maaza de los límites que está adquiriendo la “literatura africana”. Afirma que hay que incluir en ella a todos los países del continente, no sólo a los anglófonos y francófonos. Además pone el acento en el hecho de que parece que la literatura que procede del continente es la elaborada únicamente desde Nigeria, Kenia o Ghana (me ha sorprendido que no mencione Sudáfrica). Finalmente, resalta que en Etiopía, Yibuti, Eritrea, Somalia o Sudán, hay también Achebes y Ngugis, que no acaban de llegar al resto del mundo a causa de las traducciones.

En LitERaFRicA, hemos ido realizando periódicos especiales para tratar de resaltar los descarga (1)libros que llegan desde el “Cuerno de África” (qué poco me gusta esta denominación). Conociendo que estos especiales nunca estarán finalizados, siempre se irán completando, aporto esta vez las recomendaciones de Maaza. La escritora etíope nos descubre la obra del eritreo Gebreyesus Hailu y su The Conscript [en], un libros sobre la lucha anticolonialista de Libia, la recién publicada African Titanics [en] del también eritreo Abu Bakr Hamid Kahal en el que habla sobre la emigración africana, o la obra de la somalí Cristina Ubax Ali Farah.  

Hagamos de África el árbol de la vida

Tsegaye Gabre-Medhin (1936-2006)Kebede Micheal o  Hadis Alemayehu, pertenecen ya a los clásicos, los tres escribían en amárico (o en alguna otra de las más de 100 lenguas y 200 dialectos que se hablan en Etiopía) pero algunas de sus obras han sido traducidas al inglés. 

En Etiopía, el inglés (y no el italiano como muchos creen) es lengua oficial junto al amárico. De las abundantes obras literarias etíopes originarias en amárico, pocas han sido sin embargo traducidas, como el clásico Fikir Eske Mekabir de Hadis Alemayehu (1910-2003) que se tradujo en 2005 bajo el título Love unto Crypt por el escritor etíope Sisay Ayenew, trabajo que le llevó la friolera de trece años.

De las pocas mujeres que escriben en Etiopía y que residen allí se puede mencionar a Tsehay Melaku o a Hiwot Teffera, a quien el año pasado la “Addis Ababa University Press” le tradujo su novela “Tower in The Sky”, la cual versa sobre la época del Derg.

En la literatura contemporánea, Maaza nos indica el camino:

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Bewketu. Foto wikipedia

Bewketu Seyoum, es un joven poeta que ha publicado dos colecciones de poemas en amárico, muy aclamados, así como un libro de relatos cortos y varias novelas que son muy leídas en Etiopía. En 2011 fue atacado por un diácono al considerar que había escrito un artículo blasfemo, “A Saint with No Legs”. En la actualidad, goza de mucha popularidad y su obra ha sido traducida en algunas compilaciones como Modern Poetry in Translation.

Gabriella Ghermandi nació en Addis Abeba y después se trasladó a Italia, a Bolonia, donde nació su padre. Ha publicado relatos en diversos medios y revistas. Es coordinadora y promotora de la revista online “El Ghibli“. Además, promueve el proyecto musical The Atse Tewodros Project,  que forja colaboraciones entre músicos etíopes e italianos. Este proyecto toma como símbolo al emperador Tewodros, quien fue el primer emperador que dio a Etiopía la oportunidad de modernizarse respetando sus tradiciones. De manera similar, el proyecto pretende respetar la música tradicional etíope, mientras se abre al diálogo ycopertina-scale al  intercambio.

En la actualidad, Ghermandi tiene una novela publicada, Reina de las flores y de las perlas [ita] para Donzelli Editore. Se trata de “un largo viaje en el tiempo y el espacio, ya que narra la vida y las vicisitudes de una familia etíope en el período de la dictadura de Mengistu Haile Mariam, y en la siguiente década de emigración. Una novela que atraviesa más de cien años de historia, desde la época de Menelik hasta hoy.”

Etiopía1962, vista por Mandela

Addis Abeba, febrero 1962

El CNA (African National Congress – Congreso Nacional Africano) fue invitado por el Movimiento Panafricano de Liberación para el África Oriental, Central y Meridional, a asistir a una conferencia en Addis Abeba, en febrero de 1962. Estas fueron las impresiones de Nelson Mandela.

Oliver Tambo y Nelson Mandela en el Africa Hall, Addis Ababa, Etiopia, 1962

Anteriormente conocida como Abisinia. Etiopía, según la tradición fue fundada mucho antes del nacimiento de Cristo, supuestamente por el hijo de Salomón y la reina de Saba. Aunque había sido conquistada docenas de veces, Etiopía era la cuna del nacionalismo africano. Al contrario que otros muchos estados africanos, siempre había combatido el colonialismo. Menelik había rechazado a los italianos el siglo pasado, aunque Etiopía no había conseguido hacerlo en éste. En 1930, Haile Selassie se convirtió en emperador del país y en la fuerza moldeadora de su historia contemporánea. Yo tenía diecisiete años cuando Mussolini atacó Etiopía, una invasión que no sólo espoleó mi odio hacia aquel déspota sino hacia el fascismo en general. Aunque Selassie se había visto obligado a huir cuando los italianos conquistaron el país en 1936, había regresado una vez que las fuerzas aliadas expulsaron a los italianos en 1941.

Etiopía siempre había ocupado un lugar especial en mi imaginación, y la perspectiva de visitarla me atraía más que un viaje a Francia, Inglaterra y Estados Unidos juntos. Sentía que era una visita al lugar de mi propia génesis, que en él descubriría las raíces de lo que me había hecho africano. Conocer al emperador sería como estrecharle la mano a la historia.

Nuestro primer alto fue en Addis Abeba, la Ciudad Imperial, que no hacía honor a su nombre, ya que era todo lo contrario a grandiosa, con sólo unas pocas calles asfaltadas y más cabras y ovejas que automóviles. Aparte del Palacio Imperial, la Universidad y el Hotel Ras, en el que nos alojamos, había pocas estructuras que pudieran compararse incluso con los edificios menos imponentes de Johannesburgo. La Etiopía contemporánea tampoco era un modelo a seguir en lo referente a la democracia. No había partidos políticos, órganos de gobierno popular ni separación de poderes; tan sólo contaba el emperador, que era la autoridad suprema.

Antes de la inauguración de la conferencia, los delegados nos reunimos en la diminuta ciudad de Debra Zaid. Se había erigido un gran estrado en la plaza central y Oliver y yo nos sentamos a un lado, alejados del pódium principal. De repente oímos la música distante de un único clarín y a continuación el sonido de una banda de metales acompañada por el retumbar constante de tambores africanos. Al aproximarse la música pude oír-y sentir-el rumor de cientos de pies marchando. Desde detrás de un edificio que había al borde de la plaza surgió un oficial que blandía una resplandeciente espada; a sus espalda marchaban quinientos soldados, en columnas de a cuatro, armados con rifles pulidos que llevaban apoyados sobre el hombre uniformado. Cuando la tropa llegó delante del estrado se escuchó una orden en amárico y los quinientos soldados se detuvieron al unísono, dieron media vuelta y efecturaron con toda precisión un saludo dirigido a un hombre mayor que vestía un deslumbrante uniforme: Su Alteza el Emperador de Etiopía, Haile Selassie, el León de Judea.

Por primera vez en mi vida veía soldados negros bajo las órdenes de generales negros ante el aplauso de líderes negros que eran todos huéspedes de un jefe de estado negro. Fue un momento embriagador. Esperaba que fuera un anticipo de lo que el futuro había de deparar a mi propio país.

Long way to freedom: the Autobiography of Nelson Mandela” / “El largo camino hacia la libertad: la autobiografía de Nelson Mandela”,1994. Editorial El País-Aguilar,1995. pág.304-305.
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Worku, el “Pelé etíope” recogiendo la Copa África en 1962 de manos del emperador Halie Selassie

 

La brújula africana-Este: Si viajas a Etiopía…

Inicio una pequeña brújula con los cuatro puntos cardinales que nos llevarán de viaje por cuatro países africanos. Para completar esta brújula he integrado libros diversos, tanto de literatura como de ensayo, de africanos y de extranjeros que llegaron, vieron y contaron.

Comienzo mi brújula con Etiopía y os propongo una pequeña selección de títulos para todos aquellos que vais a viajar este verano a Etiopía, o para aquellos que sintáis curiosidad por este país.

Maaza Mengiste

Maaza Mengiste

Dinaw Mengestu

Dinaw Mengestu

Liyou Libsekal

Liyou Libsekal

El escritor más conocido en la actualidad de este país es Dinaw Mengestu, quien ha publicado el pasado año All our names. En castellano podéis encontrar El lugar del aire (2010). Además ha sido seleccionado en la lista #Africa39 como uno de los más prometedores escritores africanos por debajo de los 40. Junto a él, aparece la muy activa en las redes sociales Maaza Mengiste, quien también escribe desde la diáspora. La revelación de este año ha sido la joven Liyou Libsekal, quien ha ganado el Premio Brunel, con su poema: “Riding Chinese Machines“ mediante el que nos acerca la realidad etíope actual. Uno de los libros provenientes de este país más vendidos en los últimos años ha sido Notes from the Hyena’s Belly (2000) de Nega Mezlekia quien reside en Canadá. Se trata de un libro de memorias en el que describe sus años de guerrillero en la era del Derg.

Entre las crónicas viajeras y el reportaje periodístico se encuentran dos clásicos atemporales como son:

Gente remota

Gente remota de Evelyn Waugh (Remote people, 1931)

Hale Selassie no sólo fue Rey de Reyes, León de Judá, Negus y Emperador de Etiopía (1930-1974), también es para los Rastafaris la encarnación del Mesí­as según la profecí­a de Marcus Garvey, liberador del Caribe y fundador del movimiento Rastafari. En 1930 el periodista y escritor Evelyn Waugh fue testigo directo de su coronación y ése es el punto de partida de este libro.

El Emperador

El Emperador de Ryszard Kapuscinski (The Emperor, 1978)

Es un libro extraño, mezcla de ensoñaciones y de historias míticas. Se escribe en torno al Emperador Haile Selassie, descendiente directo de Salomón, gobernante de aquella Etiopía desconocida hasta que fue derrocado en 1974. Siempre rodeado de esa áurea de grandeza, el Emperador emerge como una figura inquietante, huidiza y misteriosa. Kapuscinski se sumerge en la clandestinidad de los que sirvieron a Selassie y hace que broten las conversaciones como cuentos orales llenos de espeluzne y de grandeza. Sus voces se amontonan, sin conexión ni orden aparente, como si formaran una columna de humo que se va formando y elevándose. “Cada noche me dedicaba a escuchar a los que habían conocido la corte del Emperador“, así empieza su narración. Sobre Selassie hay de todo, objeto de alabanzas (venerado por el movimiento rastafari) y de críticas (tirano, cruel, gobernante de mano férrea).

El poeta Arthur Rimbaud escribió sus Cartas abisinias que han llevado a más de uno a viajar a Etiopía tras los pasos de los últimos días del poeta.  En estas cartas nada extraordinario ocurre, siendo precisamente eso lo extraordinario, proviniendo de quien vienen. Rimbaud había abandonado la poesía y su vida y se habíacartas-abisinias marchado a África. Ahora sabemos que quería hacer dinero. Huía, parece ser. ¿De su escandalosa vida en París?, ¿de su relación con Verlaine?, ¿de si mismo?. Tras su muerte, muchas preguntas quedaron sin responder y sus cartas fueron (siguen siendo) el objeto de estudio y de lecturas de muchas personas que buscaban un porqué. Sin embargo, pocas respuestas vamos a encontrar en sus cartas o, quizás, todas.

 A Pedro Páez. que nos trae su Historia de Etiopía, se le conoce como el primero en alcanzar las fuentes del Nilo azul en 1618, aunque la historiaTroquel-Caja-Etiopia-L le negó ese honor y se lo concedió al escocés James Bruce. Páez, misionero jesuita nacido en la Olmeda de las Fuentes en la provincia de Madrid, pasaba por portugués al firmar como Pero Pais su obra magna Historia da Etiopia, escrita en lengua portuguesa durante los largos años que vivió en aquel reino africano y que tras su fallecimiento en 1622 fue remitida por los misioneros a su superior jerárquico en la India. Son más de mil cien páginas, en las que se describe minuciosamente la historia de aquel reino desde los tiempos de Salomón y la Reina de Saba, hasta los tiempos del propio autor a principios del siglo XVII.

También es posible acercarse a este país en clave de cómic, de la mano del italiano Hugo Pratt y de su famoso personaje Corto Maltés.

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Hugo Pratt estuvo durante algunos años viviendo en Etiopía. En 1936, a los ocho años, se instaló allí en compañía de su padre, funcionario colonial, que falleció en aquellas tierras. Pratt estuvo seis años en Abisinia y dicen que su forma de entender el mundo cambió. De la amistad que trabó con un joven etíope nacería luego el personaje de Beni Amer Cush de Las etiópicasun guerrero Afar. Cush es la encarnación del África que adora Pratt, a las antípodas del sueño  colonial de su padre. “Me di cuenta que los países colonizados me gustaban mucho  más que aquellos que los habían conquistado”, explicaría años más tarde.

Por último dos libros especiales;  el primero porque su autor ha escrito “un canto de amor a Etiopía, a una cultura, a un territorio y a sus habitantes”, y el segundo por tratarse de un libro que llega desde la misma Etiopía, publicado por una pequeña editorial local y que da un repaso, en imágenes, a la siempre fascinante historia de este país.

AddisAddis

Addis Addis de Carlos Agulló

Durante trece capítulos, y a través de once personajes reales, Addis Addis ofrece un vívido relato sobre una urbe de infinitas tonalidades y que, según Agulló, sigue siendo hoy esa “ciudad inacabada” de la que ya habló el británico Evelyn Waugh en 1940. “Un relato periodístico de la ciudad de Addis Abeba en el que quienes hablan son sus protagonistas”, así lo describió el propio Carlos Agulló.

A History of Ethiopia in Pictures /Una Historia de Etiopía en dibujos

Se trata de un libro que está escrito en inglés pero acompañado de una multitud de dibujos, de trazo pictográfico, que hacen que sea interesante aún no entendiendo el idioma.

En su introducción, los autores nos dicen que han reunido en este pequeño libro una serie de ilustraciones que dan una idea de la marcha de la historia y de la riqueza de la cultura etíope. La editorial local es la independiente “Arada Books” [ver catálogo].

 

Cuando Kapuscinsky habló de Lalibela

Lalibela  1975, Etiopía

jlinopina.blogspot.com

tmagazine.com

Finalmente, Lalibela. Es una de las ocho maravillas del mundo. Y si no lo es, debería serlo. Sin embargo, resulta difícil de ver. En la estación de las lluvias no se puede acceder por ninguna parte. En la seca, tampoco es fácil llegar. Se puede intentar en avión cuando lo hay. “Ébano 1998, Ryszard Kapuscinsky. Editorial Anagrama (2009) pág,147

Timkat Festival, Lalibela, Ethiopia (celebrating the baptism of Christ in the Orthodox Church)

Fiesta del Timkat. Lalibela

Porque he aquí lo que he visto: estaba de pie en un lugar desde el cual, abajo, se veía una iglesia excavada en la roca. La iglesia en cuestión es una mole de tres pisos recortada en el interior de una gran montaña. Y más adelante, en la misma montaña, e invisible desde el exterior, hay una segunda iglesia, y una tercera… Once iglesias enormes. Este prodigio arquitectónico lo construyó en el siglo XII el rey ahmara San Lalibela, y los ahmaras eran (y son) cristianos de rito oriental. Las construyó en el interior de la montaña para que los musulmanes que invadían aquellas tierras no pudiesen verlas desde lejos. Y aun así las veían, como las iglesias formaban parte integrante de la montaña, los musulmanes tampoco habrían podido destruirlas; ni siquiera tocarlas. “Ébano” 1998, Ryszard Kapuscinsky. Editorial Anagrama (2009) pág,147

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Liyou Libsekal, poemas desde Etiopía

Brunel-prize1Si te pregunto cuántos escritores africanos eres capaz de nombrar, seguramente podrás decir algunos nombres (o no), pero si te pregunto cuántos poetas africanos conoces, la cuestión se vuelve más difícil. Sin embargo, los poetas abundan en este continente.

A los escritores que son más conocidos también por otros géneros, Wole Soyinka, Henri Lopes o Nadine Gordimer, por poner algunos ejemplos, se suman aquellos que se dedican en exclusiva a la poesía.

De Somalia, conocida también como “una nación de poetas”, fue la ganadora del primer “Brunel Universitiy African Poetry” (Premio de poesía africana de la Universidad de Brunel), Warsan Shire. Dicho premio se inauguró el año pasado y en su presente edición de 2014  los finalistas han sido: Viola Allo (Camerún), Inua Ellams (Nigeria), Amy Lukau (Angola), Nick Makoha (Uganda), Vuyelwa Maluluke (Sudáfrica) junto a la ganadora Liyou Libsekal (Etiopía). Aquí puedes leer sus poemas [en]

El Brunel es un importante premio de poesía anual  abierto a poetas africanos que no hayan publicado todavía ningún libro de poesía. Este año ha sido patrocinado por la “Universidad de Brunel” y el “Commonwealth Writers”. La Universidad de Brunel trabaja en estrecha colaboración con “The African Poetry Book Fund’s New Generation African Poets’ Series“, que publicará varios libros de poesías de los finalistas y ganadores del premio.

Liyou Libsekal

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Liyou Libsekal Foto: Universidad de Brunel

Nació en 1990 en Etiopía y creció viajando con su familia, pasando la mayor parte de su infancia en diferentes partes de África oriental. En 2012, obtuvo una licenciatura en Antropología de la  Universidad George (Washington). Después, tras un breve período de tiempo en Vietnam, Liyou regresó a Etiopía. Desde enero de 2013 escribe sobre  cultura y sobre el entorno cambiante de su país en los últimos años para “Ethiopian Business Review” [*].

Su poesía gira en torno a las influencias de la tradición, la modernización y la globalización en el rápido desarrollo de Etiopía.

El poema, por el cual ha ganado el Premio Brunel, es “Riding Chinese Machines“, y su inspiración le surgió de la observación del crecimiento de Addis Abeba: el poema es el resultado de vivir en una ciudad que está en medio de un auge económico y una inmensa transformación. La construcción, el asfalto y las máquinas aparecen por todas partes y el boom económico, el cambio enorme y el auge de la ciudad forman parte del día a día etíope.

Lo que viene a continuación es mi interpretación del poema. El título se refiere a las “chinese machines” (las bestias de la modernidad y el mundo construido; unas motocicletas, o una oportuna mención muy significativa a China, en todo caso hace referencia a la máquina). Junto al feroz avance de la maquinaria de construcción y derribo, en el poema aparecen los leones, que el antaño emperador Haile Selassie poseyó, y que fueron símbolo en otros tiempos del imperio etíope; una manera de reflejar su fuerza y su poder (las bestias de la tradición y el mundo natural). Addis Abeba se ha convertido en un tumulto de carreteras a medio asfaltar, de obras en todos los sitios, envueltas en los ruidos de la maquinaria extranjera. Libsekal añade que es prácticamente imposible no participar de este progreso, al tiempo que se cuestiona.Todo un repaso al momento actual etíope (y africano).

Riding Chinese Machines 

There are beasts in this city
they creak and they crank
and groan from first dawn
when their African-tongued masters wake
to guide them lax and human-handed
through the late rush
when they‘re handled down and un-animated
still as we sleep, towering or bowing
always heavy

we pour cement through the cities
towns, through the wild
onwards, outwards
like fingers of eager hands
stretched across the earth
dug in

the lions investigate
and buried marvel rumbles
squeezed for progress

 

Las etiópicas- Hugo Pratt

etipics

Hugo Pratt estuvo durante algunos años viviendo en Etiopía. En 1936, a los ocho años, se instaló allí en compañía de su padre, funcionario colonial, que falleció en aquellas tierras. Pratt estuvo seis años en Abisinia y dicen que su forma de entender el mundo cambió. De la amistad que trabó  con un joven etíope nacería luego el personaje de Beni Amer Cush de Las etiópicas, un guerrero Afar. Cush es la encarnación del África que adora Pratt, a las antípodas del sueño  colonial de su padre. “Me di cuenta que los países colonizados me gustaban mucho  más que aquellos que los habían conquistado”, explicaría años más tarde [1].

Este italiano fue un hombre de una intensísima e interesante vida. Culto, inteligente, excelente escritor y dibujante, toda su trayectoria anterior y posterior tuvo que quedar por fuerza bajo la sombra del personaje por el que será recordado siempre: ”Corto Maltés“. Pero, ¿quién se puede resistir a este marinero hijo de una gitana, romántico y aventurero, siempre viajando de un lado para otro y conociendo a múltiples personajes históricos?, ¿cómo podría ser recordado sino por esta creación mezcla de vagabundo errante y hombre solitario?.  Corto Maltés es un personaje inquietantemente atractivo e hipnótico, rodeado de escenarios míticos y diálogos escuetos plagados de literatura. Un personaje de otra época. En un mundo donde todo es electrónico, donde todo se encuentra calculado e industrializado, no hay lugar para un tipo como Corto Maltés” (Hugo Pratt, citado en la obra de V. Mollica y M. Paganelle, Pratt, 1980).

Las fronteras entre el creador y  su criatura no siempre son muy nítidas y en este caso parecen que confluyen en muchos puntos en común. De hecho en los dos únicos libros que existen sobre su vida, parece mezclar la suya con la del personaje que creó. Es por esa confluencia por la que podemos leer en la biografía de Corto: “en Diciembre de 1928 Corto se encuentra en Harar, Etiopía, acompañado del novelista Henry de Monfreid y del paleontólogo y teólogo Teilhard de Chardin. Una acuarela de Hugo Pratt aparecida en la Revista Corto lo atestigua.”[2]

Hugo Pratt fue un gran lector; entre sus escritores favoritos se encuentran: Jorge Luis Borges, Joseph Conrad, Fenimore Cooper, Herman Corto Maltes, las etiopicas, con cush, hugo pratt, corto maltese, 2Melville o Jack London y Rimbaud, quien como él pasó una temporada en Etiopía. En 1991 la editorial independiente Gallo Nero le encargó diez acuarelas para ilustrar el libro del poeta francés Cartas de África (también conocidas como cartas de Abisinia). La segunda de las aventuras de Las etiópicas se abre con los versos de Rimbaud y no son los únicos en el libro (Bradt, el oficial de la armada británica que los lee, comenta en voz alta maravillado: “francés maldito, pero gran poeta”). También hay una alusión a R.Kipling (al que Corto denomina el escritor de los imperialistas). Sin duda muchas referencias literarias en las aventuras de Corto Maltés, lo que lo puede convertir en un personaje no apto para todos los públicos.

Las etiópicas pueden llevar a engaño porque no se ambientan únicamente en Etiopía, sino que se desarrollan tanto en Yemen como en varias localizaciones africanas, junto al ciclo Los Escorpiones del Desierto y Ana de la jungla recuperan en parte las vivencias de Pratt en su estancia en Etiopía [3]. Son 4 aventuras y vamos contemplando cómo se afianza la amistad entre Corto y Cush a través de ellas. En Las etiópicas, situada la acción aproximadamente en 1918, Corto realiza una reflexión sobre si mismo: “Yo no soy un héroe…Soy como los demás. Y como los demás tengo derecho a equivocarme sin estar obligado a hacer examen de conciencia cada vez…” frase que constituye toda una descripción de lo que es este personaje de cómic en las antípodas de otros como Tintín

El libro se cierra con una aventura que tiene como protagonista a los leopardos, una especie de policía africana, Sin embargo, uniendo de nuevo (ya había aparecido en el capítulo anterior el personaje de Samhael, el hijo de la muerte) realidad o creencias, vivos o muertos, magia o realidad (lo que para nosotros es difícil de entender), Corto se encuentra cara a cara con un leopardo, un hombre convertido en leopardo, y Pratt pone en boca de uno de estos hombres-animales la siguiente frase: “Los mandatarios coloniales son blancos…Y los blancos nunca han entendido África.”

Ficha:

  • Título original:  Les ethiopiques (1972)
  • Idioma: Original: Francés
  • Para escribir este comentario he utilizado como lectura la versión en euskera publicada por “Antxeta argitaletxea”(Baiona)- Ethiopikoak
  • Otras traducciones de esta obra:
    • Las etiópicas-Editorial Norma (2006)
    • Las etiópicas-New Comic (1987)
    • Las etiópicas-Nueva Frontera, S.A
    • Ethiopikoak [euskaraz] Antxeta argitaletxea

El lugar del aire- Dinaw Mengestu

Martin A. La Regina

¿Podéis ver una cárcel de Addis Abeba donde los presos se hacinan, duermen de pie, unos encima de otros y acaban con cólera o tifus, debido a la falta de higiene? ¿Podéis imaginaros caminando una semana, sin apenas nada para comer y beber, huyendo del terror que ha impuesto un nuevo régimen en tu país, con una pequeña maleta con todas tus pertenencias y una fotografía tratando de alcanzar la costa de Sudán, para intentar tener una vida mejor? ¿Podéis imaginaros practicando contorsionismo durante cuatro meses al objeto de entrar en una caja para poder permanecer dentro de ella el tiempo suficiente para salir en barco de un país? ¿Podéis meteros en un barco y viajar así, bebiendo vuestra propia orina, sin sentir los brazos ni los pies, muriendo y queriendo que llegue la muerte?. Todo lo anterior forma parte de la vida de Yosef Getachew y nos lo cuenta su hijo Jonás, recomponiendo trozos contados e imaginados, desde la visión privilegiada que le otorga el ser un narrador capaz de ir hacia atrás incluso antes de nacer él mismo, en  la novela “El lugar del aire”.

Dinaw Mengestu, nació en Addis Abeba y con dos años llegó a los EEUU donde su padre, que escapó de Etiopía cuando llegó el régimen comunista de Mengistu Haile Mariam, esperaba a la familia. Nombrado uno de los 20 mejores escritores menores de 40 años por New Yorker, Mengestu obtuvo grandes elogios por su debut en 2007 con “The Beautiful Things That Heaven Bears”. El pasado 13 de enero, la periodista Emily Temple, en un artículo para “Flavorwire”, ha incluido este título entre las “50 novelas que te harán mejor persona”.

Sobre el título de su segundo libro, ha explicado que se inspiró en un verso de “Las elegías de Duino” de  Rilke: “Arroja el espacio que abarquen tus brazos hacia los espacios que respiramos; quizá los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo más íntimo”. Según él, ese poema llenó el vacío que sintió después del atentado contra las torres gemelas, en septiembre de 2001. “El libro es una respuesta a aquella sensación de vacío” –afirmó en una entrevista para Lecturalab– Mengestu se lamentó de “lo rápido que reducimos nuestra identidad” cuando utilizamos palabras como “inmigrante” que se convierten en clichés y contribuyen “a que perdamos al individuo, a que olvidemos al individuo y solo lo veamos como grupo”.

Jonás, tras abandonar a su mujer Ángela, decide volver a realizar el viaje, la “luna de miel” que hicieron sus padres, Yosef y Mariam, entre Illinois y Tennesse,”lleno de pensamientos grandiosos”. “Dicen que la única manera de empaparse de la historia consiste en caminarla” (pág. 141). Sus padres se habían casado en Etiopía, pero apenas se conocían, y después de tres años se reencontraban en EEUU, en un viaje cargado de promesas y sueños truncados preludio de lo que serán sus vidas; por la violencia de él, que propina el primer golpe brutal a su mujer, por la revelación de ella, que verá con claridad que su única opción será huir. “La verdad es que fue hermoso”, le dice Mariam a su hijo, recordando aquel viaje muchos años después. “Es hermoso-me gustaría decirle desde aquel punto de observación privilegiado-aunque vosotros no tuvisteis la oportunidad de verlo así” (pág. 225)

Es la historia también de Ángela la abogada práctica y él mismo, desde el enamoramiento inicial hasta las desavenencias y la ruptura. Dos parejas,  dos trayectorias y decenas de cajas/historias. Y un protagonista analizando el fracaso de su propia relación sentimental a partir de desgranar la de sus padres, un hombre que intenta comprenderse a si mismo. Un Jonás (dentro de la ballena) que pasó su juventud encontrando nuevas formas de adormecerme a si mismo, de modo que nada de lo que viniera de sus padres, o por extensión del mundo exterior, pudiera tocarle.  Un Jonás que no culpabiliza a su padre, pero describe una vida familiar llena de miedo, soledad y violencia. Un Jonás que necesita inventar y mentir para contar las historias que nunca llegaron a contarle, pero que se imagina:” Aún así, a veces la historia merece una pequeña revisión, si no por los muertos, al menos por nosotros.” (pág. 78). Un Jonás que necesita encontrar un “por qué”, entender “cómo ocurrió” para poder seguir caminando y por ello un día decide contar la historia de su padre a sus propios alumnos, que acogen entre entusiasmados y morbosos, la narración sobre Yosef. “Podría haberlo dejado ahí, pero no deseaba parar. Necesitaba una historia más completa que los exiguos fragmentos que mi padre me había transmitido; el relato breve y brutal de un hombre encerrado en la bodega de un barco era el único que conocía de sus labios. Esa historia lo convertía en un ser trágico y amargado, rasgos que sin duda se habrían acentuado con la edad. Imagino que el pasado murió muchas veces en su interior a medida que le fallaba la memoria y con ella se desvanecían las palabras que le quedaban para describirlo. Así pues, continué la historia de mi padre, sabedor que podía inventar los detalles que faltaban sobre la marcha.”  (pág.176)

Contar para perdurar. Es lo que hacen los emigrantes que cuentan sus historias a Josef en el “Centro de reasentamiento de refugiados”, la necesidad de que aquellas historias sean escuchadas, no se pierdan en el vacío. “Al poco tiempo descubrí también que lo que no podía investigarse bien podía inventarse a partir de suposiciones que casi todos compartíamos al pensar en los desheredados de países lejanos. Bill lo expresó del siguiente modo en cierta ocasión: Si te paras a pensarlo, todas las historias son la misma. Lo único que hacemos es cambiar el nombre de los países.”(pág. 34). No creo que todas las historias sean las mismas, la historia de Josef se puede parecer a la de muchos inmigrantes, pero es la suya, al igual que la de Mariam puede parecerse a otras historias sobre mujeres maltradas, pero es diferente. Dinaw lo sabe: la “narrativa del inmigrante” funciona, como tantas cosas, en forma de cliché, de rótulo, o de “cajón de sastre”; “no existe una narrativa fuera del hecho de que alguien dejó su hogar. Las razones por las que decidió dejarlo y las peripecias que lo llevan a su destino final son muy distintas en cada caso”. 

La novela está escrita de manera muy poética, con muchos instantes de gran belleza. A veces, el narrador se detiene demasiado en un momento, dejándolo como si estuviera suspendido en el aire. Una de esas escenas es la de la madre de Josef, esa mujer empujada a un destino que no pudo elegir, caminando por la carretera, después del accidente del coche en el que viajaban, recorriendo unos kilómetros sola, liberada, sin nada ni a nadie a que temer. Ese instante. Todos esos instantes. Atrapar el lugar del aire, ese instante frágil, no perdurable, en el que todo parece encajar.

“De muy joven había aprendido que antes de cualquier gesto violento hay un instante en que nace la acción, si bien no es algo que podamos ver o percibir, salvo por medio del cambio que se origina en el aire” (pág. 74)

Ficha:

  • Título original:  How to read the air (2010)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Random House Mondadori, S.A. (2012).Lumen
  • Traductora: Bettina Blanch Tyroller
  • Nº páginas: 304

En el Cuerno de África también se escribe (I): Etiopía y Yibuti

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El Cuerno de África lo conforman los países de Etiopía, Yibuti, Somalia y Eritrea. A menudo también aparecen englobados bajo esta denominación, Kenia, Uganda, Sudán y Sudán del Sur. Crisis alimentaria, emergencia y hambruna, son algunas de las palabras que más se asocian a estos países. A veces parece que jamás vamos a dejar de hablar sólo de imágenes estereotipadas y negativas cuando se trata de África (si es que existe), sin embargo, poco a poco, lo anterior está empezando a cambiar.

La riqueza cultural de estos países es inmensa y, aunque bastante desconocida, su literatura arroja cada vez más nombres y títulos que, aunque con cuentagotas, aparecen en las listas de interés de los periódicos y revistas especializadas. Dicen que la literatura que procede de África está comenzando a interesar, pero ¿a quiénes?, ¿bajo qué condiciones?, ¿escrita por quién?.

Etiopía

El etíope Hama Tuma expone en un artículo titulado “The african writer and the politics of liberation“(Nueva York, 2013) los problemas a los que se enfrenta el escritor africano.

Para comenzar señala el problema del idioma. Éste lo plantea unido al problema de la audiencia. La traducción de un idioma africano a otro es casi inexistente (nadie ha traducido “Pétalos de Sangre” del keniata Ngũgĩ wa Thiong’o escrita en gikuyu al amárico, por ejemplo, mientras que las novelas de Jeffrey Archer o Daniel Steele, sí se han traducido). En segundo lugar, hay pocas editoriales (en concreto en Etiopía el Estado es propietario de la casa principal de publicación). En tercer lugar, los africanos no pueden permitirse el lujo de comprar libros, además de que muchos de ellos son analfabetos. Y, por último y no menos importante, se identifica con lo que el camerunés Jean Roger Essomba, en su artículo “Recognition” plantea: El reconocimiento del escritor africano tanto por los propios africanos como por el resto del mundo, sigue relacionándose a menudo únicamente con su reputación en el extranjero. Lo cual, en otras palabras, significa que para ser reconocido en África, en primer lugar tiene que darse una aprobación unánime en Paris, Londres o Nueva York. Esta aprobación llegará de manera más fácil si el escritor elige vivir en Occidente  y/o es publicado por una importante editorial occidental.

descargaHama Tuma (Addis Abeba, 1949) reside en la actualidad en París. Su obra más conocida es “The Case of the Socialist Witchdoctor and other419aZM+-yuL._SY300_ stories” (1993). Con una breve introducción escrita por Ngũgĩ wa Thiong’o comenta que el libro arroja una gran variedad de imágenes tanto de Etiopía como de África, del pasado y del presente, de lo real y de lo irreal y que Tuma capta brillantemente las contradicciones que conforman la verdadera Etiopía del siglo XX.

0302negaUno de los libros provenientes de este país más vendidos en los últimos años ha sido “Notes from the Hyena’s Belly” (2000) de Nega Mezlekia (Jijiga, 1958) quien reside en Canadá. Se trata de un libro de memorias en el que describe sus años de guerrillero en la era del Derg, libro no exento de polémica ya que Anna Stone (su editora) afirmó que el libro, excepto sus últimas veinte páginas, lo había escrito notes-from-the-hyenas-bellyella. Si bien Mezlekia reconoció que había recurrido a su ayuda, ya que el inglés no es su lengua materna, para la corrección, negó que el libro no hubiera salido de sus manos. Aún hoy la polémica (ésta no: dicen que acabó en un acuerdo secreto) está viva ya que como la mayoría de los críticos reconocen es difícil conocer la naturaleza y los límites entre autor/editor. Además su propia hermana le acusó de haber escrito una ficción.

www.maazamegiste.comMaaza Mengiste, con residencia en Estados Unidos, ha logrado un gran éxito de críticas con su primera novela “Beneath the Lion’s Gaze’” que inicia en los últimos días de Hale Selassie y continúa con la vida bajo el Derg. Considerado uno de los diez mejores libros contemporáneos de África por The Guardian, se afianza, con un solo libro, como una escritora adescarga (2) tener muy en cuenta. En la actualidad está preparando su segunda novela.

Ninguno de los tres mencionados residen en Etiopía. Precisamente sobre esta cuestión Mengiste escribió un artículo “What makes a ‘real African’?“, en el que a raíz de la concesión del “Premio Caine para escritores africanos 2013” a Tope Folarin, daba sus razones para sentirse escritora africana frente a las voces que se alzaban, descontentas, por la concesión de un premio para las letras africanas concedida a un escritor que nació y se crió en los EE.UU., pasó un año en Nigeria y seis meses en Ciudad del Cabo, pero ha vivido sobre todo en el Reino Unido y EE.UU., y en la actualidad reside en Washington DC. Es decir, se trata de un hombre que la totalidad de su vida (exceptuando un corto periodo Dinaw-Mengestu-006de tiempo) lo ha pasado en Europa y América. Él se considera nigeriano y americano. Mengiste escribía que muchos como ella estaban cansados de tener que explicar siempre primero su origen antes que su obra.

Las anteriores novelas además, están escritas en inglés, en Etiopía es lengua oficial junto al amárico (sí que hay abundantes obras literarias etíopes originarias en amárico, algunas traducidas al inglés, como el clásico “Fikir Eske Mekabir” de Hadis Alemayehu (1910-2003) que se tradujo en 2005 por el escritor etíope Sisay Ayenew, trabajo que le llevó la friolera de trece años, bajo el título “Love unto Crypt”). Muy pocas son las traducciones al castellano: la del etíope-americano Dinaw Mengestu (“El lugar del aire”) y la del etíope-hindú Abraham Verghese (“Hijos del H419699.jpgancho mundo”). Sin que hasta la fecha (salvo error) podamos encontrar ninguna traducción al euskera, catalán o gallego.hijos-del-ancho-mundo

Este año la obra de la que más se ha hablado en Etiopía ha sido “Tower in The Sky” de la escritora Hiwot Teffera, nacida y residente allí y publicada por la Addis Ababa University Press. Su temática, de nuevo, el período del denominado “Terror rojo”, unos hechos históricos muy recientes cuya herida sigue abierta.

Yibuti

Adourahman_WaberiYibuti es un pequeño país al lado del mar rojo, a tan sólo 20 kilómetros de su costa se encuentra Yemen, en la orilla opuesta. Abdourrahman A. Waberi (Yibuti, 1965)  es en la actualidad su escritor más conocido y reconocido. Reside en Caen, Francia, desde 1985. Nómada por tradición y por temperamento ha publicado, entre otras: Le pays sans ombre, 1994; Cahier nomade, 1996; L’oeil nomade, 1997; Balbala, 1997; Aux États-Unis d’Afrique, 2006.

En castellano podemos disfrutar de su obra Pasaje de lágrimas”, un extraordinario relato sobre el desarraigo y el exilio. Con anterioridad coordinó y prologó, en castellano, Hijos del balón, relatos de África, relatos de fútbol. Una compilación de relatos que tiene el mérito de reunir a once autores del continente africano, con una gran variedad de procedencias, experiencias y culturas, reflejo de esa África joven, cosmopolita y desacomplejada a la que alude Waberi en su prólogo.

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Sitios web oficiales:

Cartas abisinias- Arthur Rimbaud

cartas-abisiniasBreve resumen:

En el verano de 1880 Rimbaud parte de Chipre con destino incierto hacia las ciudades costeras del Mar Rojo. Desde allí se interna en Etiopía, pasando a vivir largas épocas en Harar. Once años después regresaría a Marsella, en la costa mediterránea de Francia, para morir. Tenía 36 años. Las cartas de esa época de su vida, apenas nos dan atisbos del sufrimiento de una persona que había perdido su lugar en el mundo. Son cartas que cuentan proyectos, casi siempre poco realistas, y el deseo, por encima de todo, de conseguir establecerse como un feliz burgués, una pacífico padre de familia en la lejana y húmeda Francia. Una historia de desarraigo en que el poeta va poco a poco avanzando hacia la soledad en tierra africanas y que no regresa a su patria más que a morir trágica y prematuramente. (Fuente: Ediciones del Viento)

Ficha:

  • Título original:  De la edición de Éditions Gallimard,1972
  • Idioma: Francés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Viento, 2010  www.edicionesdelviento.es
  • Traducción, notas, prólogo y epílogo: Lolo Rico, con la colaboración de Marijose Oliver
  • Fotografía de portada: Arthur Rimbaud, primero por la izquierda, entre un grupo de cazadores. Sheikh-Othmanin cerca de Adén (Yemen). Ca. 1882. Archivo Revista Poesía.
  • Nº páginas: 245
  • Otras publicaciones de esta obra: “Cartas abisinias”. Editorial Tusquets.

Tras leerlo:

En estas cartas nada extraordinario ocurre, siendo precisamente eso lo extraordinario, proviniendo de quien vienen. Rimbaud había abandonado la poesía y su vida y se había marchado a África. Ahora sabemos que quería hacer dinero. Huía, parece ser. ¿De su escandalosa vida en París?, ¿de su relación con Verlaine?, ¿de si mismo?. Tras su muerte, muchas preguntas quedaron sin responder y sus cartas fueron (siguen siendo) el objeto de estudio y de lecturas de muchas personas que buscaban un porqué. Sin embargo, pocas respuestas vamos a encontrar en sus cartas o, quizás, todas.

Por lo demás, las cartas son aburridas y desconcertantes al principio, cuando habla de planes comerciales, de dinero y de peticiones de libros con títulos como “Manual del viajante” o “Construcciones marítimas” a su madre y su hermana. Después descubriremos que aceptó el tráfico de armas (para suministrar a Menelik) y el tráfico de esclavos (sobre los esclavos, “si no lo hizo, sí que los utilizó para sus caravanas”[prólogo]) como manera de ganarse la vida. Entre tanto ni un verso. Lo que más sorprende es la desapasionada redacción de las misivas. De un poeta como él, se esperaría un mayor apasionamiento hacia su nueva aventura, una descripción sensible y luminosa de las tierras y las gentes por las que deambuló desde 1880-1891; Adén (Yemen), sobre todo Harar (Etiopía) y, en menor medida, Egipto.

A medida que vamos avanzando en las lecturas de las cartas, empezamos a comprender la soledad de Rimbaud, en un mundo ajeno, pero en el que continúa, lamentando la falta de vínculos afectivos (una esposa, unos hijos). Mucho se ha estudiado, especulado y hablado sobre los últimos años de Rimbaud. Hay pocas fotografías del poeta (si no me equivoco en la actualidad hay nueve). Esta (la que aparece en la portada del libro) fue tomada cerca de Adén (Yemen), Rimbaud es el primero de pie empezando por la izquierda. Es una figura enigmática, huidiza, en una postura extraña. Su rostro apenas se vislumbra, pero parece como si mirara huraño, grave y reflexivo. Sabemos que sufrió mucho al final y que estuvo muy solo.

La supuesta casa en la que vivió, durante su estancia (casi cinco años) en Etiopía, en Harar, una casa hermosa de madera, grande de tres pisos, construida por un comerciante indio y con coloridos cristales en las ventanas, no fue de su propiedad y no vivió allí. En la actualidad aloja una casa-museo. Si preguntas en Harar te dirán que le gustaba aquella vida, que estuvo con dos mujeres abisinias, que nunca se supo que era poeta. Podemos creer lo que nos dicen o no hacerlo en absoluto, podemos leer alguno de los libros que se han escrito sobre su persona (Enid Starkie escribió una biografía muy completa) y podemos peregrinar tras sus pasos como hicieron muchos. Evelyn Waugh, se sintió decepcionado al no encontrar ninguna pista sobre la estancia del poeta en aquellas tierras, tal y como expuso en su relato sobre la coronación de Halie Selassie, “Gente remota”. Como él, otros quisieron encontrar respuestas a algunas de las preguntas que giraban alrededor del poeta, intentando contestar a las múltiples interrogantes que se abrían tras su huida a África… ¿la razón por la que el poeta dejó de escribir versos?, ¿el motivo que le hizo abandonar toda su vida y refugiarse en el continente africano?, ¿los pasos que debió de dar para pasar de ser un poeta a un traficante de mentalidad materialista?…

Evelyn Waugh podía haber leído estas cartas (desconozco si estaban publicadas en su época y si lo hizo, en caso de ser así). Ya lo escribió Albert Camus:“Para mantener la leyenda uno tiene que ignorar estas decisivas cartas. Son sacrílegas como a veces lo es la verdad”. Leyéndolas se habría dado cuenta de que Rimbaud, el gran innovador, el luminoso poeta, el que en una carta a Georges Izambard en 1871 había escrito:”(…) Yo es otro … Nos equivocamos al decir: yo pienso, deberíamos decir me piensan”, no estaba en ellas, ni tampoco en Etiopía.

(…) Me aburro tanto como siempre; nunca he conocido a nadie que se aburra como yo. ¿Acaso no es miserable esta existencia sin familia, sin ocupaciones intelectuales, perdido en medio de negros cuya suerte nos gustaría mejorar, mientras que ellos sólo buscan aprovecharse y nos impiden solucionar nuestros asuntos en un breve plazo? Obligados a hablar su chapurreo, a comer su asquerosa comida y a padecer un sinfín de problemas debidos a su pereza, a sus traiciones y a su estupidez.

Lo más triste no termina aquí sino en el miedo de que poco a poco uno pueda embrutecerse, aislados como estamos de toda sociedad inteligente (…).

Harar, 4 de agosto de 1888

Fragmentos  de algunas de las cartas, aquí

Sobre el  autor:

Arthur Rimbaud nace en Charleville, Francia, en 1854. Hijo de un militar y segundo de cinco hermanos, muy pronto sufrió el abandono del hogar por parte de su padre, dejando a los hijos al cargo de una madre autoritaria. De temprana vocación literaria, escribe a Verlaine, ya consagrado poeta simbolista, que lo invita a reunirse con él en París. Su relación acabaría con la famosa trifulca del verano del 73. Regresó a Charleville, donde escribió Una temporada en el infierno y, en 1874 viajó a Londres, donde finalizó sus Iluminaciones. En 1880 llega a Yemen y permanecerá a ambas márgenes del golfo de Arabia hasta su regreso a Marsella, en 1891 con una pierna gangrenada, cuya amputación no lograría evitarle la muerte. (Fuente: Ediciones del viento).

En el año 1871 entra en contacto con Paul Verlaine por carta; éste, intrigado por sus versos misteriosos, le manda una carta con un tiquet de tren para París y le responde “Ven, querida gran alma. Te esperamos, te queremos”. Una vez instalado en la casa que Verlaine compartía con su mujer de 17 años, embarazada, éste y Rimbaud inician una tormentosa relación sentimental, que los llevaría a vivir como vagabundos, enfant terrible el uno, abandonado de sí mismo el otro, en vorágines bohemias y discusiones perpetuas. En una de ellas Verlaine disparó a Rimbaud en la muñeca, lo cual pareció definitivo: dos años de cárcel para el uno y el regreso al pueblo natal para el joven poeta, que terminaría entonces de escribir su famosa Una temporada en el infierno. (Fuente: La Central).

Obras: 

Para saber más:

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Gente remota-Evelyn Waugh

51EUsakGdYL._SY300_Breve resumen:

El 19 de Octubre de 1930, con veintisiete años de edad, Evelyn Waugh —que alcanzaría gran fama con su novela Retorno a Brideshead— emprende viaje hacia la lejana Etiopía con el propósito de relatar, para el periódico londinense The Times, los fastos de la coronación del nuevo emperador de Abisinia, el Ras Tafari, autodenominado Haile Selassie I, Rey de Reyes. El acontecimiento congrega a altísimos dignatarios de las grandes potencias y algunos miembros de las familias reales europeas. Tras casi un mes de celebraciones y despropósitos —que traen a la memoria del escritor pasajes de Alicia en el País de las Maravillas— Waugh decide continuar su extravagante excursión por África. Cinco meses después es depositado en los muelles de Southampton por un trasatlántico procedente de El Cabo. Este libro es el relato irónico, brillante y divertido de aquel viaje. (Fuente: Ediciones del Viento)

“Tenía un sentido tremendo de la aventura y en el libro queda clara también su experiencia personal. Era un finísimo escritor, un grandísimo observador y con un extraordinario sentido del humor. Recomiendo este libro con toda mi alma”, dijo Javier Reverte.

Ficha:

  • Título original:  Remote people (1931)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Viento, 2003
  • Traductora: Paula García Manchón
  • Imagen de portada: Un grupo de sacerdotes de la Iglesia Etiope posa en traje de ceremonia. Dos de los sacerdotes sostienen cruces similares a las que el Emperador de Etiopía regaló a la Catedral de Washington. Autor desconocido, Etiopía, enero de 1931. (c)Hulton-Deutsch Collection/Corbis
  • Otras publicaciones de esta obra: “Gente remota”. Ediciones del Viento. De bolsillo

Tras leerlo:

Hale Selassie no solo fue Rey de Reyes, León de Judá y Emperador de Etiopía (1930-1974), también es para los Rastafaris la encarnación del Mesí­as según la profecí­a de Marcus Garvey, liberador del Caribe y fundador del movimiento Rastafari. Sobre Hale Selassie, Ryszard Kapuściński  escribió un libro titulado “El Emperador” donde hacía un recopilatorio de las entrevistas que había conseguido del entorno y de la corte imperial del negus. Antes, en 1930 Evelyn Waugh había sido testigo directo de su coronación y ése es el punto de partida de este libro.

Si Leon Wieseltein calificó el libro de Kapuściński como una mezcla del Ubú rey, de Jarry, y de los despachos de prensa, Evelyn Waugh habla de lo que vio en estos términos: “De hecho mis pensamientos vuelven una y otra vez a Alicia en el País de las Maravillas cuando trato de establecer algún  paralelismo histórico de la vida en Addis Abeba”. Es decir, entre el absurdo y lo maravilloso.

Antes del relato de la coronación que ocupa las 68 primeras páginas, con ironía y humor que seguirá durante todo el libro, el escritor nos ha descrito a las personas que le acompañaban en su viaje en barco hasta Djibuti. La propia presencia del escritor será fruto de una suerte de azar; ya que decide ir a Abisinia cuando se entera de la coronación y le proporcionan las credenciales de prensa, embarcándose hacia el evento como un auténtico aventurero. En las primeras páginas leemos los conocimientos, a cual más absurdo, que la sociedad del momento tenía sobre Etiopía: “se decía que la Iglesia de Abisinia había canonizado a Poncio Pilato, y ordenaba a sus Obispos escupiéndoles en la cabeza…que la gente vivía a base de carne cruda e hidromiel”, entre otras afirmaciones tan delirantes como las anteriores.

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Evelyn Waugh. Foto:www.nndb.com

Evelyn Waugh opina y expone su punto de vista abiertamente, sin enmascararlo. Estamos en 1930, con gente remota, en Abisinia y todo lo que acontece allí le resulta lo más parecido a “Alicia en el País de las Maravillas” (sensación derivada del choque entre su “civilizado” mundo, era un firme creyente de la civilización, y lo que se encuentra en la “primitiva” África, también la compara con la Israel de Saul y la Escocia de Macbeth). “En Addis Abeba todo era azaroso e incongruente; uno acababa aprendiendo a esperar siempre lo más inesperado, y aún así, siempre se sorprendía.”

Pero de la mano, mordaz y crítica de Waugh, no escapa nadie. Este libro contiene una implacable denuncia del modo de actuar de algunos medios de comunicación. Describe una forma de comportarse que por avidez de noticias “amarillas” (así considera a la coronación), incita a los reporteros a escribir las crónicas “antes de que ocurrieran”. “Lo que me sorprende al leer en la prensa las descripciones de la coronación no es que mis colegas más impetuosos se hubieran permitido ser chapuceros acerca de los detalles o que hubieran cometido alguna que otra exageración de los aspectos más románticos e incongruentes del asunto. Me parecía que habían presenciado una serie de acontecimientos muy diferentes.” Tampoco deja de criticar el comportamiento “tipo contagio” que había llevado a las “Potencias civilizadas a, no solamente llevar regalos al emperador, sino a incluir la presencia de casas reales y altos mandatarios en la celebración: “no dábamos demasiada importancia a Tafari -señaló el sirviente inglés- hasta que nos enteramos de que vuestro Rey había mandado a su propio hijo a la coronación. Y, finalmente, también opina sobre los etíopes y el momento que ha ido a contar, una sucesión de acontecimientos de carácter increíblemente espectacular, y una forma de vida, mezcla de modernidad y de barbarie, europea, africana y estadounidense, que tenía definitivamente una personalidad propia.”

Después, decide continuar su viaje por África. Harar (Etiopía) le defrauda (“nadie sabe lo que es aburrirse de verdad hasta que no llega al trópico“) y le decepciona al intentar encontrar pistas sobre la estancia de Rimbaud en aquellas tierras, en vano. Aden (Yemen) le fascina y, lo que adivinaba como espantosa estancia (Kenia), será todo lo contrario. En cambio, en Zanzíbar (la isla a la que todos van) la belleza que encontró Burton le será escamoteada. Uganda y Congo completan el periplo.

A lo largo de todo el texto, Waugh no oculta su opinión respecto a los africanos/as: los gruesos labios y narices aplastadas de algunos etíopes son rasgos que cree producto de la “infección de la sangre de esclavos; alude a los rostros simiescos y piel tiznada de los somalíes”, o a las voces de las mujeres árabes, “ningún sonido realizado por ser humano es tan insufrible como las voces de dos mujeres árabes discutiendo.” Alaba el colonialismo del Imperio Británico y lo compara con el Belga. Y va soltando aquí y allí frases como éstas: “En el Este de África aún no hay negros que estén en posición de contemplar siquiera el considerarse  en igualdad con los blancos; la cordura anglosajona continúa estando intacta en este sentido.”

A Evelyn Waugh se le ha tachado de misógino, racista, reaccionario, antisemita, arisco y agresivo. Pero también de ser un magnífico escritor, irónico y con sentido del humor. “¿Para qué salir al extranjero? Mejor conocer antes Inglaterra. Sencillamente, Londres le da cien mil vueltas al continente negro.” Antes de pronunciar esta frase había realizado un viaje de cinco meses, toda una aventura, en 1930, entre gente remota. 

Pero es bastante seguro  que, en el optimismo expansionista del último siglo, África no hubiera permanecido sola. Quisiera o no, iban a arrojarle encima toda la basura de nuestro continente; el transporte mecánico, el Gobierno representativo, el trabajo organizado, apetitos estimulados artificialmente hacia la variedad de la ropa, comida y entretenimiento esperaban a África a la vuelta de la esquina. Todos los elementos negativos iban a llegar inevitablemente.

Sobre el  autor:

Evelyn Waugh nació en Hampstead, Inglaterra, en 1903. Tras licenciarse en historia moderna por la Universidad de Oxford, publicó su primera novela, Decadencia y caída, en 1928. En los siguientes años aparecieron Cuerpos viles (1930), Merienda de negros (1932), Un puñado de polvo (1934) y Noticia bomba (1938). Viajó intensamente por Europa, África y América, experiencias que recogió en los libros Etiquetas: viaje por el Mediterráneo (1930), Gente remota (1931) o Noventa y dos días (1934). Tras los años de guerra, en los que sirvió entre Yugoslavia y Oriente Medio, dio a la imprenta, entre otros títulos, la novela Retorno a Brideshead (1945), que le proporcionó fama mundial. En 1964 publicó su último libro, Una educación incompleta, que había de ser el primer volumen de una autobiografía inconclusa pues el autor murió en 1966. Si bien en su país pronto fue reconocido como uno de los grandes novelistas del pasado siglo, en el resto del mundo la fama llegaría con posterioridad a su muerte ocurrida en 1966, con la versión para la televisión de Retorno a Brideshead (Fuente: “Me gusta leer” y “Ediciones del viento”)

Obras: 

  • Viaje por el Mediterráneo (2002). Editorial/es:  Ediciones Península S.A.
  • Retorno a Brideshead  (2002). Editorial/es:  Mediasat Group, S.A.
  • ¡Noticia bomba! : novela de periodistas  (2003). Editorial/es:  Círculo de Lectores, S.A.; Ediciones El País, S.L.
  • Cuerpos viles (2003). Editorial/es:  Círculo de Lectores, S.A.
  • Hombres en armas (2003).Editorial/es:  Ediciones Cátedra, S.A.
  • Elena (2003). Editorial/es:  Editorial Planeta DeAgostini, S.A.
  • Noventa y dos días (2004)  Editorial/es:  Ediciones del Viento, S.L.
  • Ronald Knox  (2005). Editorial/es:  Ediciones Palabra, S.A.
  • Una educación incompleta : autobiografía parcial  (2007)    Editorial/es:  Libros del Asteroide
  • La prueba de fuego de Gilbert Pinfold   (2007). Editorial/es:  Homo Legens, S.L.
  • Merienda de negros (2008). Editorial Anagrama, S.A; Editorial Cahoba Promociones y Ediciones.

Para saber más:

Etiopía: donde los burros llevan libros

La biblioteca móvil causa sensación entre los niños y niñas etíopes. (Adeyabeba Bekele/IPS)

(Adeyabeba Bekele/IPS)

La Biblioteca-burro móvil es creación de Yohannes Gebregeorgis, un etíope comprometido con llevar la educación a todos los rincones de su país. Fue diseñado para responder a la necesidad urgente de suministrar libros a los niños de las zonas rurales (en este caso de Awassa). Yohannes descubrió que los burros eran abundantes en estas áreas y que los libros, en cambio, no lo eran. Similar en concepto a las bibliotecas móviles en los Estados Unidos, estas bibliotecas corren un circuito de escuela a escuela y de pueblo en pueblo llevando libros a los niños.La primera Biblioburro etíope se puso en funcionamiento en 2005.

La carreta está específicamente diseñada. Debe contener un tesoro de libros, tener un espacio para llevar pequeños asientos y un compartimiento especial para llevar los alimentos para el animal. La Biblioteca-burro móvil se estaciona debajo de un árbol grande, los pequeños asientos hacen una treintena de puestos en la sombra, con espacio para hasta 200 niños. Un bibliotecario o un auxiliar de biblioteca distribuye los libros a los niños y éstos se turnan para leer para sí mismos o leer el uno al otro, bajo la dirección del bibliotecario. Cuando la sesión ha terminado, los libros y los taburetes se recogen y la Biblioteca-burro móvil se cierra hasta el siguiente sitio de lectura.

En este caso la iniciativa surgió de una persona: Yohannes Gebregeorgis. Este etíope es el fundador de Ethiopia Reads, una organización comprometida con llevar la alfabetización a los niños de Etiopía. En 2003 fundó la Biblioteca Shola en uno de los barrios más pobres de Addis Abeba. Desde entonces, han abierto otras 10 bibliotecas escolares. Y publica libros en amárico, como Silly Mammo con la colaboración de Jane Kurtz.

Os dejo que él os lo cuente con sus propias palabras: “El poder de las historias“.

Fuentes:

Amárico, una lengua con alfabeto propio

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Alfabeto Fidel: amárico

En Etiopía, la lengua antigua se llama ge´ez. Esta, ya extinguida, se hablaba en Aksum (norte de Etiopía). En el siglo IV, la Biblia fue traducida a esta lengua y hasta mediados del siglo XIX, fue la lengua oficial, administrativa y literaria. Hoy en día, está limitada al uso de la liturgia en la Iglesia ortodoxa etíope, usada y estudiada en los monasterios.

El amárico, la lengua oficial en Etiopía, desciende del ge´ez. En este país hay entre 80 y 90 lenguas, que según otras fuentes, puede estar más cerca de las 100, y cerca de 200 dialectos.

Se da la circunstancia de que el amárico no es la lengua con más número de habitantes en Etiopía, lo es el oromo Pero el emperador Halie Selassie la impuso, de manera polémica, como lengua oficial para todo el territorio.

2aac290b8bc154d266b838972e96bfa3Toma su nombre de la etnia de los amhara, tradicionalmente habitantes del norte y centro de Etiopía. Pertenece al grupo de las lenguas semíticas. La primera lengua de este tronco más hablada en el mundo es el árabe, la segunda el amárico (unos 18 millones de personas dentro del país-aproximadamente el 80% de la población etíope-, y unos 20 fuera del mismo).También se habla en Egipto, Eritrea y fuera de África en Israel, Suecia, Canadá y Estados Unidos.

El amárico tiene su propio alfabeto. Este es silábico. El sistema de escritura: utiliza un silabario llamado “fidel” (o abugida). Las consonantes llevan una vocal inherente.

No lo leerás, excepto si sabes amárico: Oromay de Baalu Girma

3bf368ae25ebb2d4bf5936d2c5bea2f2Baalu Girma (1939-1984) es uno de los más populares escritores etíopes (está considerado entre los mejores de este país), del que este año 2013 se ha vuelto a hablar en Etiopía.

Después de tres décadas de su repentina desaparición, un rumor estalló: estaba vivo, viviendo como un monje en uno de los monasterios alrededor de Bahir Dar (norte de Etiopía).

El 14 de febrero de 1984, Baalu desapareció sin que nadie volviera a saber qué le había ocurrido. La desaparición de Baalu ​​se produjo siete meses después de que su última novela, Oromay (El final), se retirara abruptamente de las librerías y fuera prohibida en el mercado. Poco después, Baalu ​​fue destituido de su cargo de secretario permanente en el Ministerio de Información y fue acusado de poner en peligro la revolución. Cuatro de sus novelas: Ye’kei Kokeb Teri , Haddis , Derasiw  y Oromay  fueron escritas cuando el régimen de Junta Militar estaba en pleno apogeo. Durante este período, era extremadamente raro que la literatura presentara cualquier tipo de crítica (incluso en las formas leves) del gobierno y que pudiera superar a los censores oficiales.

Oromay: cubierta. Wikipedia

Portada de Oromai

Oromay (1983) está escrita en amárico. El libro habla sobre el fracaso de la “Operación Estrella Roja” de la Junta Militar Derg, destinada a destruir a los secesionistas del norte (guerrillas de Tigray, Gondar y Eritrea). Los personajes de su libro Oromay asemejan a varios altos oficiales militares de nivel que eran parte de la “Operación Estrella Roja”. Baalu ​​Girma, había sido invitado por Mengistu (presidente del Derg) a trabajar como jefe de propaganda en la campaña de terror rojo y había asumido la posición de creer en los objetivos de la campaña. Sin embargo, llegó a sentir que los ideales de la misma habían sido corrompidos por la mentalidad militarista. Mientras la voz oficial consideró a la operación un éxito, Baalu escribió sobre ella como un fracaso.

El libro se basó sobre todo en la guerra en Eritrea. Oromay sigue siendo un referente histórico de la profunda conexión entre Etiopía y Eritrea, los errores que causaron la separación  y lo que se podría haber hecho bien por ambas partes a la hora de evitar eso.

Aunque llegó a publicarse, a las veinticuatro horas de este hecho, Oromay fue prohibido. Se recogieron los ejemplares de las librerías e incluso de los estantes y de las manos de los individuos. Tener el libro por cualquier persona se consideraba un delito. Sin embargo, la prohibición de la información hizo que la curiosidad de la gente aumentara y que el libro tuviera una enorme circulación subterránea. Se publicó también una vez más después de que el régimen militar fue derrocado y se vendieron un gran número de copias.

Amárico de guerrilla

Y para relajaros un poco, os dejo este enlace del blog de Tarike, que nos da una lección de amárico hilarante “Amárico de guerrilla“: aquí 

Fuentes:

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