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Posts etiquetados ‘Etiopía’

Maaza Mengiste escribe en The Shadow King líneas errantes de la Historia que se resisten a no existir

Foto 1: Las fotografías son momentos capturados por un ojo concreto y al que miran millones de ojos. Tanto el acto de mirar como el de fotografiar tienen su peso. Cualquier lector que sea seguidor de Maaza Mengiste en Twitter o Instagram habrá constatado lo mucho que le apasiona la fotografía. A menudo, la escritora comparte imágenes del pasado de su país de origen, en una acción que tiene mucho de recuperación de la memoria. Pero más allá, son otro elemento de las narrativas que monopolizan los filtros por los que quieren que pase la única verdad verdadera y la Historia. Y a Mengiste, quien ha estado durante años compilando imágenes, le proporcionan la oportunidad de plasmar esos detalles, dar esa otra visión que a través de ellas es posible. Contar lo que le dicen esas fotografías es una de las vertientes que muestra en su segunda novela, The Shadow King. Leer Más

Momentos históricos desde los libros: 1974, el año en el que Etiopía quiso cambiar

Haile Selassie by Lucien Aigner

Haile Selassie by Lucien Aigner

En febrero de 1962, el CNA (Congreso Nacional Africano) fue invitado por el “Movimiento Panafricano de Liberación para el África Oriental, Central y Meridional”, a asistir a una conferencia en Addis Abeba. Nelson Mandela recogió sus impresiones sobre la visita en su libro de memorias El largo camino hacia la libertad. Rememoró, en especial, el hecho de ver la corte de Haile Selassie, compuesta solamente por personas negras. Pero también anotó la falta de democracia y libertades de aquel país gobernado por un único líder: El Emperador.
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Arada Books, divulgando el patrimonio histórico y cultural etíope

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Libros “Arada Books”. Foto: SFQ

Publicado originalmente en África no es un país.  25/10/2016

A Harar, en el este de Etiopía, llegaron muchos buscando alguna pista sobre los últimos años de Arthur Rimbaud. Entre ellos, el escritor Evelyn Waugh quien se sintió decepcionado al no encontrar apenas nada sobre la estancia del poeta en aquellas tierras, tal y como expuso en su relato sobre la coronación de Haile SelassieGente remota (Ediciones del Viento, 2003). Encontrar alguna lectura o referencia en el país etíope, en aquel momento Abisinia, que indague en la que parece fue una infeliz estadía del poeta maldito en la ciudad amurallada, es tratar de hallar una aguja en un pajar. Más fácil resulta, en cambio, empaparse de la vida del que fue considerado rey de reyes, el emperador e icono de los rastafaris, a cuya coronación Waugh acudió en 1930.

Varios han sido los libros que se han publicado en fechas recientes sobre la legendaria figura de Haile Selassie, uno de los personajes más importantes y relevantes del continente africano. Entre ellos destacan, al margen de los que a día de hoy son los más conocidos (la novela Beneath the Lion’s Gaze de Maaza Mengiste y El emperador de Kapuscinsky), el de Asfa-Wossen Asserate, King of Kings (Haus Publishing, 2016) y el de Angelo Del BocaThe Negus, The Life and Dead of the Last King of Kings, que ha obtenido buenas críticas y que ha sidopublicado por Arada Books, una pequeña editorial independiente enraizada en Etiopía y empeñada en dar a conocer, tanto dentro como fuera, el desconocido, rico, variado y sugerente patrimonio histórico y cultural etíope.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

¿Por qué Yismake Worku es el escritor más leído en Etiopía?

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En 2008 con solo 22 años, el etíope Yismake Worku publicó en amárico su primera novela, que está considerada un auténtico best – seller en su país, Dertogada, la cual ha sido traducida al inglés. A Worku se le considera un gran escritor, dotado de una gran imaginación y una capacidad intuitiva para describir detalles de la vida, la cultura y los incontables destinos de las gentes etíopes. Su traductor añade que ha sabido escoger caracteres interesantes, logrando lo que hasta ahora ningún otro escritor etíope ha conseguido: la posibilidad de interesar a la gente de su país… y también a un público más global. Leer Más

Todos nuestros nombres – Dinaw Mengestu

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Dinaw Mengestu es un nombre conocido. A pesar de su juventud (nacido en Addis Abeba en 1978) es uno de los referentes de la nueva generación de escritores que provienen del continente africano. Y tengo que decir otra vez que provienen, ya que emigró a Estados Unidos con su familia a los dos años, creció, estudió y trabajó fuera de su país. Como periodista ha escrito para Rolling Stone, The New Yorker, y para el Wall Street Journal. Y nunca ha vivido en Etiopía. Es decir, que es un hijo de la diáspora.

Fue nombrado uno de los 20 mejores escritores menores de 40 años por New Yorker, obtuvo grandes elogios por su debut en 2007 con The Beautiful Things That Heaven Bears. La periodista Emily Temple, en un artículo para “Flavorwire”, incluyó este título entre las “50 novelas que te harán mejor persona”.  A la anterior le siguió El lugar del aire (comentada en LitERaFRicA) que confirmó su talento, y el año pasado fue incluido en la lista “Africa39” como uno de los escritores más prometedores por debajo de los 40 años.

Me gustó El lugar del aire, en ella Dinaw escribe con pasión, componiendo escenas del pasado a partir de los recuerdos, de las historias contadas a jirones. Dentro de la novela se podía sentir la necesidad de encontrar el hilo que tiene que desmadejar la vida no vivida, de la que de manera inevitable se forma parte. “Dicen que la única manera de empaparse de la historia consiste en caminarla” (pág. 141) afirma el protagonista. Y en el texto va apareciendo esa búsqueda a través de la triste historia de sus progenitores y transmitiendo esa tremenda situación, primero de violencia y brutalidad al límite que hace abandonar un país, en este caso Etiopía, y después de desarraigo y no anclaje en el otro lugar al que se llega. Me gustó El lugar del aire por muchas otras razones, pero no la considero una obra redonda.

Es extraño (una rareza digamos) darte una vuelta por una librería y toparte entre las novedades con una novela de algún autor/a africano/a. Me ha pasado con Chimamanda Adichie Ngozi, Teju Cole, Tayie Selasi, Aminatta Forna y con Dinaw Mengestu. Todos los anteriores me gustan, algunas de sus obras más que otras, pero también me entristece ver que son los únicos que llegan a habitar las secciones de novedades de las librerías. Cuando busco y leo en otros medios el increíble, fascinante, vibrante y multi-todo mundo literario que surge mes a mes en el continente africano y que no logra traspasar aquellas fronteras, cuando me imagino uno tras otro esos libros que presentan, esos escritores con tanto que contar…

Dinaw Mengestu vive en EEUU, trabaja para medios importantes y, además, escribe bien. Tiene un estilo particular, muy sutil, leve, evanescente, con el que narra situaciones al límite y situaciones de desencuentro como las que sufren muchas personas que emigraron y no llegan a encontrar su lugar. En Todos nuestros nombres abandona ese tono para utilizar un estilo más directo y nos habla de nuevo de las relaciones, de cómo se incrusta alguien con un duro pasado en una sociedad que le rechaza, aún más cuando se dan situaciones de racismo. Me gusta mucho lo que Mengestu creo que quiere decir, simpatizo con la idea de que la historia de un hombre no es solamente su historia, sino también la de todos los que la hicieron posible, ese desdibujar al individuo para darle una voz colectiva. Todos nuestros nombres, que se mezclan y se equivocan para resultar ser uno solo o muchos, como los que luchan contra la barbarie y las dictaduras o los que se empeñan en plantarse. Pero no es suficiente, a la historia de Mengestu le falta garra. La trama avanza apenas sin interés y ni siquiera el modo en el que el escritor intenta introducir algo de misterio hace que la historia resurja. Además de algunos fragmentos en los que se describe la rebelión en Uganda, es quizás la parte de Helen, la trabajadora social que se enamora del protagonista, el personaje que más atrae, más cercano parece, la historia de ese amor hecho de desencuentros es la que está mejor narrada, como síntesis de unas relaciones personales que se pueblan de silencios y carencias.

Nuruddin Farah dijo de si mismo que el mundo necesitaba “un escritor somalí” para su fiesta, y que ese era él, que con él habían cubierto el número de somalíes que serían llamados a esa fiesta. Este blog se abrió para que fueran muchos-muchísimos más los llamados a la fiesta, y no solo unos cuantos elegidos, como siempre, por nosotros, por nuestros encorsetamientos ad infinitum. Dentro de esa manera ligera en la que metemos a cualquiera que nos resulte diferente en alguno de los múltiples cajones que ya hemos diseñado para ello, a Dinaw le puede estar ocurriendo que sea invitado por ser “el escritor que cuenta la experiencia de la inmigración africana”.

Lo que no sabía hasta entonces era que querer a alguien y sentirse querido a su vez era el mejor ejercicio para el corazón, el ejercicio de fortalecimiento necesario para hacer algo más que limitarse a ir tirando en la vida. (pág. 184)

Ficha:

  • Título original:  All our names (2014)
  • Idioma: Inglés
  • Editorial: Lumen (2015)
  • Traducción: Eduardo Iriarte
  • Nº páginas: 304
  • Nombrado Mejor libro del año por The New York Times, The Washington Post, NPR, The Boston Globe, The Christian Science Monitor, y The Daily Beast
  • En catalán: Els Nostres Noms. Editorial Empuries, 2015

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La queja de Maaza Mengiste

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Hay muchos escritores que utilizan Twitter para difundir sus libros, pero también para expresar sus opiniones sobre diversos temas. Maaza Mengiste es uno de ellos. A menudo, en sus tuits se lee el interés que muestra por intentar descomponer la imagen que se tiene de África  y de su literatura en el mundo.

Esta escritora nacida en Addis Abeba, y en la actualidad residente en Nueva York, logró con su primer (y hasta el momento único libro), Beneath the Lion’s Gaze que narra los últimos años de Halie Selassie desde el punto de vista de una etíope (libro traducido, por cierto, a varios idiomas pero no al castellano), el reconocimiento internacional. Ella, junto a Dinaw Mengestu, son los actuales representantes de una literatura, la etíope, que al igual que otras, tiene mucho que aportar.

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Maaza Mengiste. Photo by Miram Berkley

En su día ya mostró su punto de vista sobre el tema de las identidades, a raíz de la concesión del Premio Caine al escritor Tope Folarín y la polémica que se abrió después. Maaza lamentaba de esta manera los condicionantes previos que se les suele pedir a los escritores africanos: “Parece que cada nuevo escritor con cualquier conexión remota con el continente africano, ya sea voluntaria o involuntariamente, primero tiene que lidiar con esta cuestión de la identidad antes de hablar acerca de lo que debería importar más: su libro”, en un artículo para The Guardian.

Ahora, se queja Maaza de los límites que está adquiriendo la “literatura africana”. Afirma que hay que incluir en ella a todos los países del continente, no sólo a los anglófonos y francófonos. Además pone el acento en el hecho de que parece que la literatura que procede del continente es la elaborada únicamente desde Nigeria, Kenia o Ghana (me ha sorprendido que no mencione Sudáfrica). Finalmente, resalta que en Etiopía, Yibuti, Eritrea, Somalia o Sudán, hay también Achebes y Ngugis, que no acaban de llegar al resto del mundo a causa de las traducciones.

En LitERaFRicA, hemos ido realizando periódicos especiales para tratar de resaltar los descarga (1)libros que llegan desde el “Cuerno de África” (qué poco me gusta esta denominación). Conociendo que estos especiales nunca estarán finalizados, siempre se irán completando, aporto esta vez las recomendaciones de Maaza. La escritora etíope nos descubre la obra del eritreo Gebreyesus Hailu y su The Conscript [en], un libros sobre la lucha anticolonialista de Libia, la recién publicada African Titanics [en] del también eritreo Abu Bakr Hamid Kahal en el que habla sobre la emigración africana, o la obra de la somalí Cristina Ubax Ali Farah.  

Hagamos de África el árbol de la vida

Tsegaye Gabre-Medhin (1936-2006)Kebede Micheal o  Hadis Alemayehu, pertenecen ya a los clásicos, los tres escribían en amárico (o en alguna otra de las más de 100 lenguas y 200 dialectos que se hablan en Etiopía) pero algunas de sus obras han sido traducidas al inglés. 

En Etiopía, el inglés (y no el italiano como muchos creen) es lengua oficial junto al amárico. De las abundantes obras literarias etíopes originarias en amárico, pocas han sido sin embargo traducidas, como el clásico Fikir Eske Mekabir de Hadis Alemayehu (1910-2003) que se tradujo en 2005 bajo el título Love unto Crypt por el escritor etíope Sisay Ayenew, trabajo que le llevó la friolera de trece años.

De las pocas mujeres que escriben en Etiopía y que residen allí se puede mencionar a Tsehay Melaku o a Hiwot Teffera, a quien el año pasado la “Addis Ababa University Press” le tradujo su novela “Tower in The Sky”, la cual versa sobre la época del Derg.

En la literatura contemporánea, Maaza nos indica el camino:

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Bewketu. Foto wikipedia

Bewketu Seyoum, es un joven poeta que ha publicado dos colecciones de poemas en amárico, muy aclamados, así como un libro de relatos cortos y varias novelas que son muy leídas en Etiopía. En 2011 fue atacado por un diácono al considerar que había escrito un artículo blasfemo, “A Saint with No Legs”. En la actualidad, goza de mucha popularidad y su obra ha sido traducida en algunas compilaciones como Modern Poetry in Translation.

Gabriella Ghermandi nació en Addis Abeba y después se trasladó a Italia, a Bolonia, donde nació su padre. Ha publicado relatos en diversos medios y revistas. Es coordinadora y promotora de la revista online “El Ghibli“. Además, promueve el proyecto musical The Atse Tewodros Project,  que forja colaboraciones entre músicos etíopes e italianos. Este proyecto toma como símbolo al emperador Tewodros, quien fue el primer emperador que dio a Etiopía la oportunidad de modernizarse respetando sus tradiciones. De manera similar, el proyecto pretende respetar la música tradicional etíope, mientras se abre al diálogo ycopertina-scale al  intercambio.

En la actualidad, Ghermandi tiene una novela publicada, Reina de las flores y de las perlas [ita] para Donzelli Editore. Se trata de “un largo viaje en el tiempo y el espacio, ya que narra la vida y las vicisitudes de una familia etíope en el período de la dictadura de Mengistu Haile Mariam, y en la siguiente década de emigración. Una novela que atraviesa más de cien años de historia, desde la época de Menelik hasta hoy.”

Etiopía 1962, vista por Mandela

Addis Abeba (Etiopía)

El CNA (African National Congress – Congreso Nacional Africano) fue invitado por el Movimiento Panafricano de Liberación para el África Oriental, Central y Meridional, a asistir a una conferencia en Addis Abeba, en febrero de 1962. Estas fueron las impresiones de Nelson Mandela, recogidas en su libro Long way to freedom: the Autobiography of Nelson Mandela” / “El largo camino hacia la libertad: la autobiografía de Nelson Mandela, 1994. Editorial El País-Aguilar, 1995. pág.304-305.

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La mamba negra- Nadifa Mohamed

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Hargeisa es la actual capital de Somalilandia, ese país de facto, pero no reconocido internacionalmente que limita al norte con el golfo de Adén y que en 1991 se declaraba independiente de Somalia. Allí nació en 1981 Nadifa Mohamed, en un momento especialmente duro, ya que a lo largo de la década de los 80, el régimen de Siad Barre (1969-1990) utilizó tácticas cada vez más represivas contra los que empezaban a mostrar su disconformidad, disidentes de todos los clanes, sobre todo en el noroeste.

Tras el derrumbe del régimen de Siad Barre en 1991, Somalia se sumió en un conflicto interno que pospuso los deseos de la familia de Nadifa de regresar a su país. Los recuerdos de la escritora de su país natal llegan hasta 1986, año en el que su familia se mudó a Londres, donde creció y donde vive en la actualidad. Cinco años que ha tenido que completar con la historia de su padre para dar forma a este libro, La mamba negra, que entresacó de las entrevistas que mantuvo con él.

Nadifa Mohamed

Nadifa Mohamed. Foto: The Guardian

La cita de R. Tagore elegida para abrir el libro, “Vagabundillos del universo, tropel de seres pequeñitos, ¡dejad la huella de vuestros pies en mis palabras!”, puede hacer referencia a todas esas infancias truncadas, como la de la propia Nadifa Mohamed, y arrancadas de su tierra y también a la de los “niños de la calle” que pueblan la historia. La escritora se vale de la historia de su padre, “soy su Griot”, ha dicho al respecto, para recrear el personaje de Jama, el niño que tras la muerte de su madre y solo, hace un recorrido desde Yemen (1934) hasta Gales (1947), al principio en búsqueda de su padre, completando el ciclo de iniciación y madurez, hasta encontrar al final “su lugar en el mundo”.

Mussolini en África

Lo más meritorio de este libro es el poner el foco en la poco recordada y brutal actuación italiana en África. Italia, adelantada por otros vecinos más poderosos, llegó tarde y tuvo que conformarse con las zonas no-colonizadas de África: Libia, Somalia, Etiopía y Eritrea.

Etíopes saludan un retrato de Mussolini en noviembre de 1935. Foto: Paradox

Un año antes del inicio de la novela, octubre de 1934, Mussolini había invadido Abisinia (actual Etiopía).  El 9 de mayo de 1936, Mussolini declaró la creación de un “imperio italiano”.

El protagonista, el niño Jama, tras la muerte de su madre, viaja hacia Yibuti (septiembre 1936), en el camino se juntará con somalíes que ya expresan sus temores “Francia, Italia, Gran Bretaña y Abisinia se habían repartido su país (…) La inminente tragedia se intuía ya en los vientos abrasadores procedentes de Abisinia, que olían a mostaza, mientras que el silencio de la Liga de Naciones era motivo de chismorreo entre los nómadas del desierto” (pág.89).

Los fascistas se van adueñando de todo, “En Eritrea han tratado de exterminarnos, en Somalia matan de hambre a los granjeros y en Abisinia lanzan veneno desde sus aviones” (pág.110)

“-Aquí está Sudán- dijo Idea, señalando con la uña un país de color rosa- Y nosotros estamos aquí (Yibuti)-añadió, mientras clavaba otra uña en el mapa, esta vez en un punto morado- Los italianos controlan todo lo que está en el medio-prosiguió, señalando una amplia extensión amarilla-Todo esto es un matadero. Los italianos son unos demonios, capaces de meterte en la cárcel o de obligarte a combatir con su ejército. Cada día leo en los periódicos que han ejecutado a diez o cincuenta eritreos. No hay ciudad ni pueblo que no tenga horca. Matan a los adivinos por pronosticar su derrota y a los trovadores por burlarse de ellos.” (pág.104)

Ascari

Askari. Eritrea. 1939. Foto: wikipedia

En Eritrea contemplará como algunos hombres alzan el brazo ante el retrato de Mussolini. Conocerá a gente que acoge a los italianos “Ahora las carreteras están muy bien, porque los ferenyis han traído el progreso a este país” (pág.120) y a los askari, los soldados africanos que luchaban con las tropas coloniales europeas, y a los que había pertenecido el padre de Jama.

Tras la Batalla de Adua (1896) en la que las tropas italianas resultaron derrotadas, “los prisioneros italianos fueron tratados como prisioneros de guerra, pero a los askaris eritreos que capturaron, se les consideró traidores por los etíopes, y su castigo fue la amputación de sus manos derechas y sus pies izquierdos.””Jama inspeccionó el lugar en el que su padre había permanecido durante tanto tiempo. Era un reino de color caqui, en el que no se veía a una sola mujer. Los italianos iban por ahí avasallando, armados con látigos con piel de hipopótamo que llevaban colgados del cinturón y tan bronceados que su piel había adquirido casi el mismo color que la de aquellos a los que presumían de estar civilizando.” (pág.149)

El niño Jama también pasará por el reclutamiento que los funcionarios fascistas realizaron por el África oriental italiana, “Le entregaron el rifle, una camisa, un par de pantalones, una manta y un petate con toda clase de artilugios, un cuchillo, un cuenco, vedajes de emergencia, una cantimplora de agua…Era mucho más de lo que Jamás había poseído en toda su vida.” (pág.175) y que le llevará de nuevo junto a sus amigos de la calle, Shidane y Abdi, con los que descubrirá las atrocidades del régimen italiano.

La mamba poco mordedora

Nadifa Mohamed no logra con esta novela realizar un fresco vibrante de unos años y unos lugares a los que casi nunca se presta atención. Le falta pasión. La narración parece un cuento algo ingenuo (en esto nada tiene que ver que esté contado desde la vivencia del niño, no es eso, la escritora no logra dar con esa voz), contado para ensalzar la figura del padre más que para tratar de profundizar en lo que supusieron aquellos años en el maltratado país de su infancia.

La relación de Jama con su madre es lo mejor de todo el texto y también la camaradería que entabla el niño con el resto de acompañantes de la calle. Si bien la realidad de los “niños de la calle” aparece bajo algunas pinceladas, en esta novela se puede contemplar el aspecto menos conocido, ya que se suele identificar a los “niños de la calle” con los huérfanos o abandonados, pero en La mamba negra aparece otra visión: el del niño que tiene familia pero permanece prácticamente todo el tiempo en la calle como lugar de residencia, relación y sustento.

El itinerario de Jama está bien descrito, pero la novela pierde al colocarlo como una marioneta cuyo único propósito es señalarnos que estuvo allí, parece ir pasando de etapa a etapa como si siguiera una mera ruta. Tampoco el vocabulario elegido nos ayuda a comprender mejor al muchacho. Demasiado “buenismo” y demasiadas “buenas intenciones”. Nadifa Mohamed, en esta su primera novela (acaba de publicar la segunda; The Orchard of Lost Souls por la que ha sido reconocida por “Granta” entre los mejores novelistas jóvenes británicos) ha tenido el acierto de tratar una historia poco frecuentada, pero le sobra poesía y le falta profundidad.

Soy takaruri y vengo de Kano, una ciudad musulmana en la otra punta de África. Hace cincuenta años, mi abuelo y su gente atravesaron muchos países en su peregrinación a La Meca. Cuando llegaron aquí, ya no les quedaba comida ni dinero, así que decidieron quedarse, con la esperanza de ganar lo suficiente para cruzar a Arabia. Por orden de Alá, algún día lo conseguiremos-dijo el hombre, echándose a reír.

-¿Y a qué distancia está Kano de aquí?-quiso saber Jama.

-A tres años a pie-le respondió el hombre, con expresión sombría. (pág. 132)

Ficha:

  • Título original: Black Mamba Boy (2009)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Editorial Emecé (2011)
  • Traductora: Montse Triviño
  • Páginas: 309
  • Premios de la obra: 2010 Betty Trask Prize, The Guardian first book award shortlist 2010.

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La brújula africana-Este: Si viajas a Etiopía…

Inicio una pequeña brújula con los cuatro puntos cardinales que nos llevarán de viaje por cuatro países africanos. Para completar esta brújula he integrado libros diversos, que van desde la narrativa hasta el ensayo, escritos por africanos y extranjeros que estuvieron, llegaron, pensaron, vieron y siempre contaron.

Comienzo mi brújula con Etiopía y os propongo una pequeña selección de títulos para todos aquellos que vais a viajar este verano allí, o para aquellos que sintáis curiosidad por este país. Leer Más

Cuando Kapuscinsky habló de Lalibela

Lalibela  1975, Etiopía

jlinopina.blogspot.com

tmagazine.com

Finalmente, Lalibela. Es una de las ocho maravillas del mundo. Y si no lo es, debería serlo. Sin embargo, resulta difícil de ver. En la estación de las lluvias no se puede acceder por ninguna parte. En la seca, tampoco es fácil llegar. Se puede intentar en avión cuando lo hay. “Ébano 1998, Ryszard Kapuscinsky. Editorial Anagrama (2009) pág,147

Timkat Festival, Lalibela, Ethiopia (celebrating the baptism of Christ in the Orthodox Church)

Fiesta del Timkat. Lalibela

Porque he aquí lo que he visto: estaba de pie en un lugar desde el cual, abajo, se veía una iglesia excavada en la roca. La iglesia en cuestión es una mole de tres pisos recortada en el interior de una gran montaña. Y más adelante, en la misma montaña, e invisible desde el exterior, hay una segunda iglesia, y una tercera… Once iglesias enormes. Este prodigio arquitectónico lo construyó en el siglo XII el rey ahmara San Lalibela, y los ahmaras eran (y son) cristianos de rito oriental. Las construyó en el interior de la montaña para que los musulmanes que invadían aquellas tierras no pudiesen verlas desde lejos. Y aun así las veían, como las iglesias formaban parte integrante de la montaña, los musulmanes tampoco habrían podido destruirlas; ni siquiera tocarlas. “Ébano” 1998, Ryszard Kapuscinsky. Editorial Anagrama (2009) pág,147

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Liyou Libsekal, poemas desde Etiopía

Brunel-prize1Si te pregunto cuántos escritores africanos eres capaz de nombrar, seguramente podrás decir algunos nombres (o no), pero si te pregunto cuántos poetas africanos conoces, la cuestión se vuelve más difícil. Sin embargo, los poetas abundan en este continente.

A los escritores que son más conocidos también por otros géneros, Wole Soyinka, Henri Lopes o Nadine Gordimer, por poner algunos ejemplos, se suman aquellos que se dedican en exclusiva a la poesía.

De Somalia, conocida también como “una nación de poetas”, fue la ganadora del primer “Brunel Universitiy African Poetry” (Premio de poesía africana de la Universidad de Brunel), Warsan Shire. Dicho premio se inauguró el año pasado y en su presente edición de 2014  los finalistas han sido: Viola Allo (Camerún), Inua Ellams (Nigeria), Amy Lukau (Angola), Nick Makoha (Uganda), Vuyelwa Maluluke (Sudáfrica) junto a la ganadora Liyou Libsekal (Etiopía). Aquí puedes leer sus poemas [en]

El Brunel es un importante premio de poesía anual  abierto a poetas africanos que no hayan publicado todavía ningún libro de poesía. Este año ha sido patrocinado por la “Universidad de Brunel” y el “Commonwealth Writers”. La Universidad de Brunel trabaja en estrecha colaboración con “The African Poetry Book Fund’s New Generation African Poets’ Series“, que publicará varios libros de poesías de los finalistas y ganadores del premio.

Liyou Libsekal

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Liyou Libsekal Foto: Universidad de Brunel

Nació en 1990 en Etiopía y creció viajando con su familia, pasando la mayor parte de su infancia en diferentes partes de África oriental. En 2012, obtuvo una licenciatura en Antropología de la  Universidad George (Washington). Después, tras un breve período de tiempo en Vietnam, Liyou regresó a Etiopía. Desde enero de 2013 escribe sobre  cultura y sobre el entorno cambiante de su país en los últimos años para “Ethiopian Business Review” [*].

Su poesía gira en torno a las influencias de la tradición, la modernización y la globalización en el rápido desarrollo de Etiopía.

El poema, por el cual ha ganado el Premio Brunel, es “Riding Chinese Machines“, y su inspiración le surgió de la observación del crecimiento de Addis Abeba: el poema es el resultado de vivir en una ciudad que está en medio de un auge económico y una inmensa transformación. La construcción, el asfalto y las máquinas aparecen por todas partes y el boom económico, el cambio enorme y el auge de la ciudad forman parte del día a día etíope.

Lo que viene a continuación es mi interpretación del poema. El título se refiere a las “chinese machines” (las bestias de la modernidad y el mundo construido; unas motocicletas, o una oportuna mención muy significativa a China, en todo caso hace referencia a la máquina). Junto al feroz avance de la maquinaria de construcción y derribo, en el poema aparecen los leones, que el antaño emperador Haile Selassie poseyó, y que fueron símbolo en otros tiempos del imperio etíope; una manera de reflejar su fuerza y su poder (las bestias de la tradición y el mundo natural). Addis Abeba se ha convertido en un tumulto de carreteras a medio asfaltar, de obras en todos los sitios, envueltas en los ruidos de la maquinaria extranjera. Libsekal añade que es prácticamente imposible no participar de este progreso, al tiempo que se cuestiona.Todo un repaso al momento actual etíope (y africano).

Riding Chinese Machines 

There are beasts in this city
they creak and they crank
and groan from first dawn
when their African-tongued masters wake
to guide them lax and human-handed
through the late rush
when they‘re handled down and un-animated
still as we sleep, towering or bowing
always heavy

we pour cement through the cities
towns, through the wild
onwards, outwards
like fingers of eager hands
stretched across the earth
dug in

the lions investigate
and buried marvel rumbles
squeezed for progress

 

Las etiópicas- Hugo Pratt

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Hugo Pratt estuvo durante algunos años viviendo en Etiopía. En 1936, a los ocho años, se instaló allí en compañía de su padre, funcionario colonial, que falleció en aquellas tierras. Pratt estuvo seis años en Abisinia y dicen que su forma de entender el mundo cambió. De la amistad que trabó  con un joven etíope nacería luego el personaje de Beni Amer Cush de Las etiópicas, un guerrero Afar. Cush es la encarnación del África que adora Pratt, a las antípodas del sueño  colonial de su padre. “Me di cuenta que los países colonizados me gustaban mucho  más que aquellos que los habían conquistado”, explicaría años más tarde [1].

Este italiano fue un hombre de una intensísima e interesante vida. Culto, inteligente, excelente escritor y dibujante, toda su trayectoria anterior y posterior tuvo que quedar por fuerza bajo la sombra del personaje por el que será recordado siempre: ”Corto Maltés“. Pero, ¿quién se puede resistir a este marinero hijo de una gitana, romántico y aventurero, siempre viajando de un lado para otro y conociendo a múltiples personajes históricos?, ¿cómo podría ser recordado sino por esta creación mezcla de vagabundo errante y hombre solitario?.  Corto Maltés es un personaje inquietantemente atractivo e hipnótico, rodeado de escenarios míticos y diálogos escuetos plagados de literatura. Un personaje de otra época. En un mundo donde todo es electrónico, donde todo se encuentra calculado e industrializado, no hay lugar para un tipo como Corto Maltés” (Hugo Pratt, citado en la obra de V. Mollica y M. Paganelle, Pratt, 1980).

Las fronteras entre el creador y  su criatura no siempre son muy nítidas y en este caso parecen que confluyen en muchos puntos en común. De hecho en los dos únicos libros que existen sobre su vida, parece mezclar la suya con la del personaje que creó. Es por esa confluencia por la que podemos leer en la biografía de Corto: “en Diciembre de 1928 Corto se encuentra en Harar, Etiopía, acompañado del novelista Henry de Monfreid y del paleontólogo y teólogo Teilhard de Chardin. Una acuarela de Hugo Pratt aparecida en la Revista Corto lo atestigua.”[2]

Hugo Pratt fue un gran lector; entre sus escritores favoritos se encuentran: Jorge Luis Borges, Joseph Conrad, Fenimore Cooper, Herman Corto Maltes, las etiopicas, con cush, hugo pratt, corto maltese, 2Melville o Jack London y Rimbaud, quien como él pasó una temporada en Etiopía. En 1991 la editorial independiente Gallo Nero le encargó diez acuarelas para ilustrar el libro del poeta francés Cartas de África (también conocidas como cartas de Abisinia). La segunda de las aventuras de Las etiópicas se abre con los versos de Rimbaud y no son los únicos en el libro (Bradt, el oficial de la armada británica que los lee, comenta en voz alta maravillado: “francés maldito, pero gran poeta”). También hay una alusión a R.Kipling (al que Corto denomina el escritor de los imperialistas). Sin duda muchas referencias literarias en las aventuras de Corto Maltés, lo que lo puede convertir en un personaje no apto para todos los públicos.

Las etiópicas pueden llevar a engaño porque no se ambientan únicamente en Etiopía, sino que se desarrollan tanto en Yemen como en varias localizaciones africanas, junto al ciclo Los Escorpiones del Desierto y Ana de la jungla recuperan en parte las vivencias de Pratt en su estancia en Etiopía [3]. Son 4 aventuras y vamos contemplando cómo se afianza la amistad entre Corto y Cush a través de ellas. En Las etiópicas, situada la acción aproximadamente en 1918, Corto realiza una reflexión sobre si mismo: “Yo no soy un héroe…Soy como los demás. Y como los demás tengo derecho a equivocarme sin estar obligado a hacer examen de conciencia cada vez…” frase que constituye toda una descripción de lo que es este personaje de cómic en las antípodas de otros como Tintín

El libro se cierra con una aventura que tiene como protagonista a los leopardos, una especie de policía africana, Sin embargo, uniendo de nuevo (ya había aparecido en el capítulo anterior el personaje de Samhael, el hijo de la muerte) realidad o creencias, vivos o muertos, magia o realidad (lo que para nosotros es difícil de entender), Corto se encuentra cara a cara con un leopardo, un hombre convertido en leopardo, y Pratt pone en boca de uno de estos hombres-animales la siguiente frase: “Los mandatarios coloniales son blancos…Y los blancos nunca han entendido África.”

Ficha:

  • Título original:  Les ethiopiques (1972)
  • Idioma: Original: Francés
  • Para escribir este comentario he utilizado como lectura la versión en euskera publicada por “Antxeta argitaletxea”(Baiona)- Ethiopikoak
  • Otras traducciones de esta obra:
    • Las etiópicas-Editorial Norma (2006)
    • Las etiópicas-New Comic (1987)
    • Las etiópicas-Nueva Frontera, S.A
    • Ethiopikoak [euskaraz] Antxeta argitaletxea

El lugar del aire- Dinaw Mengestu

Martin A. La Regina

¿Podéis ver una cárcel de Addis Abeba donde los presos se hacinan, duermen de pie, unos encima de otros y acaban con cólera o tifus, debido a la falta de higiene? ¿Podéis imaginaros caminando una semana, sin apenas nada para comer y beber, huyendo del terror que ha impuesto un nuevo régimen en tu país, con una pequeña maleta con todas tus pertenencias y una fotografía tratando de alcanzar la costa de Sudán, para intentar tener una vida mejor? ¿Podéis imaginaros practicando contorsionismo durante cuatro meses al objeto de entrar en una caja para poder permanecer dentro de ella el tiempo suficiente para salir en barco de un país? ¿Podéis meteros en un barco y viajar así, bebiendo vuestra propia orina, sin sentir los brazos ni los pies, muriendo y queriendo que llegue la muerte?. Todo lo anterior forma parte de la vida de Yosef Getachew y nos lo cuenta su hijo Jonás, recomponiendo trozos contados e imaginados, desde la visión privilegiada que le otorga el ser un narrador capaz de ir hacia atrás incluso antes de nacer él mismo, en  la novela “El lugar del aire”.

Dinaw Mengestu, nació en Addis Abeba y con dos años llegó a los EEUU donde su padre, que escapó de Etiopía cuando llegó el régimen comunista de Mengistu Haile Mariam, esperaba a la familia. Nombrado uno de los 20 mejores escritores menores de 40 años por New Yorker, Mengestu obtuvo grandes elogios por su debut en 2007 con “The Beautiful Things That Heaven Bears”. El pasado 13 de enero, la periodista Emily Temple, en un artículo para “Flavorwire”, ha incluido este título entre las “50 novelas que te harán mejor persona”.

Sobre el título de su segundo libro, ha explicado que se inspiró en un verso de “Las elegías de Duino” de  Rilke: “Arroja el espacio que abarquen tus brazos hacia los espacios que respiramos; quizá los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo más íntimo”. Según él, ese poema llenó el vacío que sintió después del atentado contra las torres gemelas, en septiembre de 2001. “El libro es una respuesta a aquella sensación de vacío” –afirmó en una entrevista para Lecturalab– Mengestu se lamentó de “lo rápido que reducimos nuestra identidad” cuando utilizamos palabras como “inmigrante” que se convierten en clichés y contribuyen “a que perdamos al individuo, a que olvidemos al individuo y solo lo veamos como grupo”.

Jonás, tras abandonar a su mujer Ángela, decide volver a realizar el viaje, la “luna de miel” que hicieron sus padres, Yosef y Mariam, entre Illinois y Tennesse,”lleno de pensamientos grandiosos”. “Dicen que la única manera de empaparse de la historia consiste en caminarla” (pág. 141). Sus padres se habían casado en Etiopía, pero apenas se conocían, y después de tres años se reencontraban en EEUU, en un viaje cargado de promesas y sueños truncados preludio de lo que serán sus vidas; por la violencia de él, que propina el primer golpe brutal a su mujer, por la revelación de ella, que verá con claridad que su única opción será huir. “La verdad es que fue hermoso”, le dice Mariam a su hijo, recordando aquel viaje muchos años después. “Es hermoso-me gustaría decirle desde aquel punto de observación privilegiado-aunque vosotros no tuvisteis la oportunidad de verlo así” (pág. 225)

Es la historia también de Ángela la abogada práctica y él mismo, desde el enamoramiento inicial hasta las desavenencias y la ruptura. Dos parejas,  dos trayectorias y decenas de cajas/historias. Y un protagonista analizando el fracaso de su propia relación sentimental a partir de desgranar la de sus padres, un hombre que intenta comprenderse a si mismo. Un Jonás (dentro de la ballena) que pasó su juventud encontrando nuevas formas de adormecerme a si mismo, de modo que nada de lo que viniera de sus padres, o por extensión del mundo exterior, pudiera tocarle.  Un Jonás que no culpabiliza a su padre, pero describe una vida familiar llena de miedo, soledad y violencia. Un Jonás que necesita inventar y mentir para contar las historias que nunca llegaron a contarle, pero que se imagina:” Aún así, a veces la historia merece una pequeña revisión, si no por los muertos, al menos por nosotros.” (pág. 78). Un Jonás que necesita encontrar un “por qué”, entender “cómo ocurrió” para poder seguir caminando y por ello un día decide contar la historia de su padre a sus propios alumnos, que acogen entre entusiasmados y morbosos, la narración sobre Yosef. “Podría haberlo dejado ahí, pero no deseaba parar. Necesitaba una historia más completa que los exiguos fragmentos que mi padre me había transmitido; el relato breve y brutal de un hombre encerrado en la bodega de un barco era el único que conocía de sus labios. Esa historia lo convertía en un ser trágico y amargado, rasgos que sin duda se habrían acentuado con la edad. Imagino que el pasado murió muchas veces en su interior a medida que le fallaba la memoria y con ella se desvanecían las palabras que le quedaban para describirlo. Así pues, continué la historia de mi padre, sabedor que podía inventar los detalles que faltaban sobre la marcha.”  (pág.176)

Contar para perdurar. Es lo que hacen los emigrantes que cuentan sus historias a Josef en el “Centro de reasentamiento de refugiados”, la necesidad de que aquellas historias sean escuchadas, no se pierdan en el vacío. “Al poco tiempo descubrí también que lo que no podía investigarse bien podía inventarse a partir de suposiciones que casi todos compartíamos al pensar en los desheredados de países lejanos. Bill lo expresó del siguiente modo en cierta ocasión: Si te paras a pensarlo, todas las historias son la misma. Lo único que hacemos es cambiar el nombre de los países.”(pág. 34). No creo que todas las historias sean las mismas, la historia de Josef se puede parecer a la de muchos inmigrantes, pero es la suya, al igual que la de Mariam puede parecerse a otras historias sobre mujeres maltradas, pero es diferente. Dinaw lo sabe: la “narrativa del inmigrante” funciona, como tantas cosas, en forma de cliché, de rótulo, o de “cajón de sastre”; “no existe una narrativa fuera del hecho de que alguien dejó su hogar. Las razones por las que decidió dejarlo y las peripecias que lo llevan a su destino final son muy distintas en cada caso”. 

La novela está escrita de manera muy poética, con muchos instantes de gran belleza. A veces, el narrador se detiene demasiado en un momento, dejándolo como si estuviera suspendido en el aire. Una de esas escenas es la de la madre de Josef, esa mujer empujada a un destino que no pudo elegir, caminando por la carretera, después del accidente del coche en el que viajaban, recorriendo unos kilómetros sola, liberada, sin nada ni a nadie a que temer. Ese instante. Todos esos instantes. Atrapar el lugar del aire, ese instante frágil, no perdurable, en el que todo parece encajar.

“De muy joven había aprendido que antes de cualquier gesto violento hay un instante en que nace la acción, si bien no es algo que podamos ver o percibir, salvo por medio del cambio que se origina en el aire” (pág. 74)

Ficha:

  • Título original:  How to read the air (2010)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Random House Mondadori, S.A. (2012).Lumen
  • Traductora: Bettina Blanch Tyroller
  • Nº páginas: 304

En el Cuerno de África también se escribe (I): Etiopía y Yibuti

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Fentonandfenton

El Cuerno de África lo conforman los países de Etiopía, Yibuti, Somalia y Eritrea. A menudo también aparecen englobados bajo esta denominación, Kenia, Uganda, Sudán y Sudán del Sur. Crisis alimentaria, emergencia y hambruna, son algunas de las palabras que más se asocian a estos países. A veces parece que jamás vamos a dejar de hablar sólo de imágenes estereotipadas y negativas cuando se trata de África (si es que existe), sin embargo, poco a poco, lo anterior está empezando a cambiar. Leer Más

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