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Posts etiquetados ‘Etiopía’

Las etiópicas- Hugo Pratt

etipics

Hugo Pratt estuvo durante algunos años viviendo en Etiopía. En 1936, a los ocho años, se instaló allí en compañía de su padre, funcionario colonial, que falleció en aquellas tierras. Pratt estuvo seis años en Abisinia y dicen que su forma de entender el mundo cambió. De la amistad que trabó  con un joven etíope nacería luego el personaje de Beni Amer Cush de Las etiópicas, un guerrero Afar. Cush es la encarnación del África que adora Pratt, a las antípodas del sueño  colonial de su padre. “Me di cuenta que los países colonizados me gustaban mucho  más que aquellos que los habían conquistado”, explicaría años más tarde [1].

Este italiano fue un hombre de una intensísima e interesante vida. Culto, inteligente, excelente escritor y dibujante, toda su trayectoria anterior y posterior tuvo que quedar por fuerza bajo la sombra del personaje por el que será recordado siempre: ”Corto Maltés“. Pero, ¿quién se puede resistir a este marinero hijo de una gitana, romántico y aventurero, siempre viajando de un lado para otro y conociendo a múltiples personajes históricos?, ¿cómo podría ser recordado sino por esta creación mezcla de vagabundo errante y hombre solitario?.  Corto Maltés es un personaje inquietantemente atractivo e hipnótico, rodeado de escenarios míticos y diálogos escuetos plagados de literatura. Un personaje de otra época. En un mundo donde todo es electrónico, donde todo se encuentra calculado e industrializado, no hay lugar para un tipo como Corto Maltés” (Hugo Pratt, citado en la obra de V. Mollica y M. Paganelle, Pratt, 1980).

Las fronteras entre el creador y  su criatura no siempre son muy nítidas y en este caso parecen que confluyen en muchos puntos en común. De hecho en los dos únicos libros que existen sobre su vida, parece mezclar la suya con la del personaje que creó. Es por esa confluencia por la que podemos leer en la biografía de Corto: “en Diciembre de 1928 Corto se encuentra en Harar, Etiopía, acompañado del novelista Henry de Monfreid y del paleontólogo y teólogo Teilhard de Chardin. Una acuarela de Hugo Pratt aparecida en la Revista Corto lo atestigua.”[2]

Hugo Pratt fue un gran lector; entre sus escritores favoritos se encuentran: Jorge Luis Borges, Joseph Conrad, Fenimore Cooper, Herman Corto Maltes, las etiopicas, con cush, hugo pratt, corto maltese, 2Melville o Jack London y Rimbaud, quien como él pasó una temporada en Etiopía. En 1991 la editorial independiente Gallo Nero le encargó diez acuarelas para ilustrar el libro del poeta francés Cartas de África (también conocidas como cartas de Abisinia). La segunda de las aventuras de Las etiópicas se abre con los versos de Rimbaud y no son los únicos en el libro (Bradt, el oficial de la armada británica que los lee, comenta en voz alta maravillado: “francés maldito, pero gran poeta”). También hay una alusión a R.Kipling (al que Corto denomina el escritor de los imperialistas). Sin duda muchas referencias literarias en las aventuras de Corto Maltés, lo que lo puede convertir en un personaje no apto para todos los públicos.

Las etiópicas pueden llevar a engaño porque no se ambientan únicamente en Etiopía, sino que se desarrollan tanto en Yemen como en varias localizaciones africanas, junto al ciclo Los Escorpiones del Desierto y Ana de la jungla recuperan en parte las vivencias de Pratt en su estancia en Etiopía [3]. Son 4 aventuras y vamos contemplando cómo se afianza la amistad entre Corto y Cush a través de ellas. En Las etiópicas, situada la acción aproximadamente en 1918, Corto realiza una reflexión sobre si mismo: “Yo no soy un héroe…Soy como los demás. Y como los demás tengo derecho a equivocarme sin estar obligado a hacer examen de conciencia cada vez…” frase que constituye toda una descripción de lo que es este personaje de cómic en las antípodas de otros como Tintín

El libro se cierra con una aventura que tiene como protagonista a los leopardos, una especie de policía africana, Sin embargo, uniendo de nuevo (ya había aparecido en el capítulo anterior el personaje de Samhael, el hijo de la muerte) realidad o creencias, vivos o muertos, magia o realidad (lo que para nosotros es difícil de entender), Corto se encuentra cara a cara con un leopardo, un hombre convertido en leopardo, y Pratt pone en boca de uno de estos hombres-animales la siguiente frase: “Los mandatarios coloniales son blancos…Y los blancos nunca han entendido África.”

Ficha:

  • Título original:  Les ethiopiques (1972)
  • Idioma: Original: Francés
  • Para escribir este comentario he utilizado como lectura la versión en euskera publicada por “Antxeta argitaletxea”(Baiona)- Ethiopikoak
  • Otras traducciones de esta obra:
    • Las etiópicas-Editorial Norma (2006)
    • Las etiópicas-New Comic (1987)
    • Las etiópicas-Nueva Frontera, S.A
    • Ethiopikoak [euskaraz] Antxeta argitaletxea

El lugar del aire- Dinaw Mengestu

Martin A. La Regina

¿Podéis ver una cárcel de Addis Abeba donde los presos se hacinan, duermen de pie, unos encima de otros y acaban con cólera o tifus, debido a la falta de higiene? ¿Podéis imaginaros caminando una semana, sin apenas nada para comer y beber, huyendo del terror que ha impuesto un nuevo régimen en tu país, con una pequeña maleta con todas tus pertenencias y una fotografía tratando de alcanzar la costa de Sudán, para intentar tener una vida mejor? ¿Podéis imaginaros practicando contorsionismo durante cuatro meses al objeto de entrar en una caja para poder permanecer dentro de ella el tiempo suficiente para salir en barco de un país? ¿Podéis meteros en un barco y viajar así, bebiendo vuestra propia orina, sin sentir los brazos ni los pies, muriendo y queriendo que llegue la muerte?. Todo lo anterior forma parte de la vida de Yosef Getachew y nos lo cuenta su hijo Jonás, recomponiendo trozos contados e imaginados, desde la visión privilegiada que le otorga el ser un narrador capaz de ir hacia atrás incluso antes de nacer él mismo, en  la novela “El lugar del aire”.

Dinaw Mengestu, nació en Addis Abeba y con dos años llegó a los EEUU donde su padre, que escapó de Etiopía cuando llegó el régimen comunista de Mengistu Haile Mariam, esperaba a la familia. Nombrado uno de los 20 mejores escritores menores de 40 años por New Yorker, Mengestu obtuvo grandes elogios por su debut en 2007 con “The Beautiful Things That Heaven Bears”. El pasado 13 de enero, la periodista Emily Temple, en un artículo para “Flavorwire”, ha incluido este título entre las “50 novelas que te harán mejor persona”.

Sobre el título de su segundo libro, ha explicado que se inspiró en un verso de “Las elegías de Duino” de  Rilke: “Arroja el espacio que abarquen tus brazos hacia los espacios que respiramos; quizá los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo más íntimo”. Según él, ese poema llenó el vacío que sintió después del atentado contra las torres gemelas, en septiembre de 2001. “El libro es una respuesta a aquella sensación de vacío” –afirmó en una entrevista para Lecturalab– Mengestu se lamentó de “lo rápido que reducimos nuestra identidad” cuando utilizamos palabras como “inmigrante” que se convierten en clichés y contribuyen “a que perdamos al individuo, a que olvidemos al individuo y solo lo veamos como grupo”.

Jonás, tras abandonar a su mujer Ángela, decide volver a realizar el viaje, la “luna de miel” que hicieron sus padres, Yosef y Mariam, entre Illinois y Tennesse,”lleno de pensamientos grandiosos”. “Dicen que la única manera de empaparse de la historia consiste en caminarla” (pág. 141). Sus padres se habían casado en Etiopía, pero apenas se conocían, y después de tres años se reencontraban en EEUU, en un viaje cargado de promesas y sueños truncados preludio de lo que serán sus vidas; por la violencia de él, que propina el primer golpe brutal a su mujer, por la revelación de ella, que verá con claridad que su única opción será huir. “La verdad es que fue hermoso”, le dice Mariam a su hijo, recordando aquel viaje muchos años después. “Es hermoso-me gustaría decirle desde aquel punto de observación privilegiado-aunque vosotros no tuvisteis la oportunidad de verlo así” (pág. 225)

Es la historia también de Ángela la abogada práctica y él mismo, desde el enamoramiento inicial hasta las desavenencias y la ruptura. Dos parejas,  dos trayectorias y decenas de cajas/historias. Y un protagonista analizando el fracaso de su propia relación sentimental a partir de desgranar la de sus padres, un hombre que intenta comprenderse a si mismo. Un Jonás (dentro de la ballena) que pasó su juventud encontrando nuevas formas de adormecerme a si mismo, de modo que nada de lo que viniera de sus padres, o por extensión del mundo exterior, pudiera tocarle.  Un Jonás que no culpabiliza a su padre, pero describe una vida familiar llena de miedo, soledad y violencia. Un Jonás que necesita inventar y mentir para contar las historias que nunca llegaron a contarle, pero que se imagina:” Aún así, a veces la historia merece una pequeña revisión, si no por los muertos, al menos por nosotros.” (pág. 78). Un Jonás que necesita encontrar un “por qué”, entender “cómo ocurrió” para poder seguir caminando y por ello un día decide contar la historia de su padre a sus propios alumnos, que acogen entre entusiasmados y morbosos, la narración sobre Yosef. “Podría haberlo dejado ahí, pero no deseaba parar. Necesitaba una historia más completa que los exiguos fragmentos que mi padre me había transmitido; el relato breve y brutal de un hombre encerrado en la bodega de un barco era el único que conocía de sus labios. Esa historia lo convertía en un ser trágico y amargado, rasgos que sin duda se habrían acentuado con la edad. Imagino que el pasado murió muchas veces en su interior a medida que le fallaba la memoria y con ella se desvanecían las palabras que le quedaban para describirlo. Así pues, continué la historia de mi padre, sabedor que podía inventar los detalles que faltaban sobre la marcha.”  (pág.176)

Contar para perdurar. Es lo que hacen los emigrantes que cuentan sus historias a Josef en el “Centro de reasentamiento de refugiados”, la necesidad de que aquellas historias sean escuchadas, no se pierdan en el vacío. “Al poco tiempo descubrí también que lo que no podía investigarse bien podía inventarse a partir de suposiciones que casi todos compartíamos al pensar en los desheredados de países lejanos. Bill lo expresó del siguiente modo en cierta ocasión: Si te paras a pensarlo, todas las historias son la misma. Lo único que hacemos es cambiar el nombre de los países.”(pág. 34). No creo que todas las historias sean las mismas, la historia de Josef se puede parecer a la de muchos inmigrantes, pero es la suya, al igual que la de Mariam puede parecerse a otras historias sobre mujeres maltradas, pero es diferente. Dinaw lo sabe: la “narrativa del inmigrante” funciona, como tantas cosas, en forma de cliché, de rótulo, o de “cajón de sastre”; “no existe una narrativa fuera del hecho de que alguien dejó su hogar. Las razones por las que decidió dejarlo y las peripecias que lo llevan a su destino final son muy distintas en cada caso”. 

La novela está escrita de manera muy poética, con muchos instantes de gran belleza. A veces, el narrador se detiene demasiado en un momento, dejándolo como si estuviera suspendido en el aire. Una de esas escenas es la de la madre de Josef, esa mujer empujada a un destino que no pudo elegir, caminando por la carretera, después del accidente del coche en el que viajaban, recorriendo unos kilómetros sola, liberada, sin nada ni a nadie a que temer. Ese instante. Todos esos instantes. Atrapar el lugar del aire, ese instante frágil, no perdurable, en el que todo parece encajar.

“De muy joven había aprendido que antes de cualquier gesto violento hay un instante en que nace la acción, si bien no es algo que podamos ver o percibir, salvo por medio del cambio que se origina en el aire” (pág. 74)

Ficha:

  • Título original:  How to read the air (2010)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Random House Mondadori, S.A. (2012).Lumen
  • Traductora: Bettina Blanch Tyroller
  • Nº páginas: 304

En el Cuerno de África también se escribe (I): Etiopía y Yibuti

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El Cuerno de África lo conforman los países de Etiopía, Yibuti, Somalia y Eritrea. A menudo también aparecen englobados bajo esta denominación, Kenia, Uganda, Sudán y Sudán del Sur. Crisis alimentaria, emergencia y hambruna, son algunas de las palabras que más se asocian a estos países. A veces parece que jamás vamos a dejar de hablar sólo de imágenes estereotipadas y negativas cuando se trata de África (si es que existe), sin embargo, poco a poco, lo anterior está empezando a cambiar.

La riqueza cultural de estos países es inmensa y, aunque bastante desconocida, su literatura arroja cada vez más nombres y títulos que, aunque con cuentagotas, aparecen en las listas de interés de los periódicos y revistas especializadas. Dicen que la literatura que procede de África está comenzando a interesar, pero ¿a quiénes?, ¿bajo qué condiciones?, ¿escrita por quién?.

Etiopía

El etíope Hama Tuma expone en un artículo titulado “The african writer and the politics of liberation“(Nueva York, 2013) los problemas a los que se enfrenta el escritor africano.

Para comenzar señala el problema del idioma. Éste lo plantea unido al problema de la audiencia. La traducción de un idioma africano a otro es casi inexistente (nadie ha traducido “Pétalos de Sangre” del keniata Ngũgĩ wa Thiong’o escrita en gikuyu al amárico, por ejemplo, mientras que las novelas de Jeffrey Archer o Daniel Steele, sí se han traducido). En segundo lugar, hay pocas editoriales (en concreto en Etiopía el Estado es propietario de la casa principal de publicación). En tercer lugar, los africanos no pueden permitirse el lujo de comprar libros, además de que muchos de ellos son analfabetos. Y, por último y no menos importante, se identifica con lo que el camerunés Jean Roger Essomba, en su artículo “Recognition” plantea: El reconocimiento del escritor africano tanto por los propios africanos como por el resto del mundo, sigue relacionándose a menudo únicamente con su reputación en el extranjero. Lo cual, en otras palabras, significa que para ser reconocido en África, en primer lugar tiene que darse una aprobación unánime en Paris, Londres o Nueva York. Esta aprobación llegará de manera más fácil si el escritor elige vivir en Occidente  y/o es publicado por una importante editorial occidental.

descargaHama Tuma (Addis Abeba, 1949) reside en la actualidad en París. Su obra más conocida es “The Case of the Socialist Witchdoctor and other419aZM+-yuL._SY300_ stories” (1993). Con una breve introducción escrita por Ngũgĩ wa Thiong’o comenta que el libro arroja una gran variedad de imágenes tanto de Etiopía como de África, del pasado y del presente, de lo real y de lo irreal y que Tuma capta brillantemente las contradicciones que conforman la verdadera Etiopía del siglo XX.

0302negaUno de los libros provenientes de este país más vendidos en los últimos años ha sido “Notes from the Hyena’s Belly” (2000) de Nega Mezlekia (Jijiga, 1958) quien reside en Canadá. Se trata de un libro de memorias en el que describe sus años de guerrillero en la era del Derg, libro no exento de polémica ya que Anna Stone (su editora) afirmó que el libro, excepto sus últimas veinte páginas, lo había escrito notes-from-the-hyenas-bellyella. Si bien Mezlekia reconoció que había recurrido a su ayuda, ya que el inglés no es su lengua materna, para la corrección, negó que el libro no hubiera salido de sus manos. Aún hoy la polémica (ésta no: dicen que acabó en un acuerdo secreto) está viva ya que como la mayoría de los críticos reconocen es difícil conocer la naturaleza y los límites entre autor/editor. Además su propia hermana le acusó de haber escrito una ficción.

www.maazamegiste.comMaaza Mengiste, con residencia en Estados Unidos, ha logrado un gran éxito de críticas con su primera novela “Beneath the Lion’s Gaze’” que inicia en los últimos días de Hale Selassie y continúa con la vida bajo el Derg. Considerado uno de los diez mejores libros contemporáneos de África por The Guardian, se afianza, con un solo libro, como una escritora adescarga (2) tener muy en cuenta. En la actualidad está preparando su segunda novela.

Ninguno de los tres mencionados residen en Etiopía. Precisamente sobre esta cuestión Mengiste escribió un artículo “What makes a ‘real African’?“, en el que a raíz de la concesión del “Premio Caine para escritores africanos 2013” a Tope Folarin, daba sus razones para sentirse escritora africana frente a las voces que se alzaban, descontentas, por la concesión de un premio para las letras africanas concedida a un escritor que nació y se crió en los EE.UU., pasó un año en Nigeria y seis meses en Ciudad del Cabo, pero ha vivido sobre todo en el Reino Unido y EE.UU., y en la actualidad reside en Washington DC. Es decir, se trata de un hombre que la totalidad de su vida (exceptuando un corto periodo Dinaw-Mengestu-006de tiempo) lo ha pasado en Europa y América. Él se considera nigeriano y americano. Mengiste escribía que muchos como ella estaban cansados de tener que explicar siempre primero su origen antes que su obra.

Las anteriores novelas además, están escritas en inglés, en Etiopía es lengua oficial junto al amárico (sí que hay abundantes obras literarias etíopes originarias en amárico, algunas traducidas al inglés, como el clásico “Fikir Eske Mekabir” de Hadis Alemayehu (1910-2003) que se tradujo en 2005 por el escritor etíope Sisay Ayenew, trabajo que le llevó la friolera de trece años, bajo el título “Love unto Crypt”). Muy pocas son las traducciones al castellano: la del etíope-americano Dinaw Mengestu (“El lugar del aire”) y la del etíope-hindú Abraham Verghese (“Hijos del H419699.jpgancho mundo”). Sin que hasta la fecha (salvo error) podamos encontrar ninguna traducción al euskera, catalán o gallego.hijos-del-ancho-mundo

Este año la obra de la que más se ha hablado en Etiopía ha sido “Tower in The Sky” de la escritora Hiwot Teffera, nacida y residente allí y publicada por la Addis Ababa University Press. Su temática, de nuevo, el período del denominado “Terror rojo”, unos hechos históricos muy recientes cuya herida sigue abierta.

Yibuti

Adourahman_WaberiYibuti es un pequeño país al lado del mar rojo, a tan sólo 20 kilómetros de su costa se encuentra Yemen, en la orilla opuesta. Abdourrahman A. Waberi (Yibuti, 1965)  es en la actualidad su escritor más conocido y reconocido. Reside en Caen, Francia, desde 1985. Nómada por tradición y por temperamento ha publicado, entre otras: Le pays sans ombre, 1994; Cahier nomade, 1996; L’oeil nomade, 1997; Balbala, 1997; Aux États-Unis d’Afrique, 2006.

En castellano podemos disfrutar de su obra Pasaje de lágrimas”, un extraordinario relato sobre el desarraigo y el exilio. Con anterioridad coordinó y prologó, en castellano, Hijos del balón, relatos de África, relatos de fútbol. Una compilación de relatos que tiene el mérito de reunir a once autores del continente africano, con una gran variedad de procedencias, experiencias y culturas, reflejo de esa África joven, cosmopolita y desacomplejada a la que alude Waberi en su prólogo.

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Sitios web oficiales:

Las cartas abisinias de Arthur Rimbaud

cartas-abisiniasBreve resumen:

En el verano de 1880 Rimbaud parte de Chipre con destino incierto hacia las ciudades costeras del Mar Rojo. Desde allí se interna en Etiopía, pasando a vivir largas épocas en Harar. Once años después regresaría a Marsella, en la costa mediterránea de Francia, para morir. Tenía 36 años. Las cartas de esa época de su vida, apenas nos dan atisbos del sufrimiento de una persona que había perdido su lugar en el mundo. Son cartas que cuentan proyectos, casi siempre poco realistas, y el deseo, por encima de todo, de conseguir establecerse como un feliz burgués, una pacífico padre de familia en la lejana y húmeda Francia. Una historia de desarraigo en que el poeta va poco a poco avanzando hacia la soledad en tierra africanas y que no regresa a su patria más que a morir trágica y prematuramente. (Fuente: Ediciones del Viento)

Ficha:

  • Título original:  De la edición de Éditions Gallimard,1972
  • Idioma: Francés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Viento, 2010  www.edicionesdelviento.es
  • Traducción, notas, prólogo y epílogo: Lolo Rico, con la colaboración de Marijose Oliver
  • Fotografía de portada: Arthur Rimbaud, primero por la izquierda, entre un grupo de cazadores. Sheikh-Othmanin cerca de Adén (Yemen). Ca. 1882. Archivo Revista Poesía.
  • Nº páginas: 245
  • Otras publicaciones de esta obra: “Cartas abisinias”. Editorial Tusquets.

Tras leerlo:

En estas cartas nada extraordinario ocurre, siendo precisamente eso lo extraordinario, proviniendo de quien vienen. Rimbaud había abandonado la poesía y su vida y se había marchado a África. Ahora sabemos que quería hacer dinero. Huía, parece ser. ¿De su escandalosa vida en París?, ¿de su relación con Verlaine?, ¿de si mismo?. Tras su muerte, muchas preguntas quedaron sin responder y sus cartas fueron (siguen siendo) el objeto de estudio y de lecturas de muchas personas que buscaban un porqué. Sin embargo, pocas respuestas vamos a encontrar en sus cartas o, quizás, todas.

Por lo demás, las cartas son aburridas y desconcertantes al principio, cuando habla de planes comerciales, de dinero y de peticiones de libros con títulos como “Manual del viajante” o “Construcciones marítimas” a su madre y su hermana. Después descubriremos que aceptó el tráfico de armas (para suministrar a Menelik) y el tráfico de esclavos (sobre los esclavos, “si no lo hizo, sí que los utilizó para sus caravanas”[prólogo]) como manera de ganarse la vida. Entre tanto ni un verso. Lo que más sorprende es la desapasionada redacción de las misivas. De un poeta como él, se esperaría un mayor apasionamiento hacia su nueva aventura, una descripción sensible y luminosa de las tierras y las gentes por las que deambuló desde 1880-1891; Adén (Yemen), sobre todo Harar (Etiopía) y, en menor medida, Egipto.

A medida que vamos avanzando en las lecturas de las cartas, empezamos a comprender la soledad de Rimbaud, en un mundo ajeno, pero en el que continúa, lamentando la falta de vínculos afectivos (una esposa, unos hijos). Mucho se ha estudiado, especulado y hablado sobre los últimos años de Rimbaud. Hay pocas fotografías del poeta (si no me equivoco en la actualidad hay nueve). Esta (la que aparece en la portada del libro) fue tomada cerca de Adén (Yemen), Rimbaud es el primero de pie empezando por la izquierda. Es una figura enigmática, huidiza, en una postura extraña. Su rostro apenas se vislumbra, pero parece como si mirara huraño, grave y reflexivo. Sabemos que sufrió mucho al final y que estuvo muy solo.

La supuesta casa en la que vivió, durante su estancia (casi cinco años) en Etiopía, en Harar, una casa hermosa de madera, grande de tres pisos, construida por un comerciante indio y con coloridos cristales en las ventanas, no fue de su propiedad y no vivió allí. En la actualidad aloja una casa-museo. Si preguntas en Harar te dirán que le gustaba aquella vida, que estuvo con dos mujeres abisinias, que nunca se supo que era poeta. Podemos creer lo que nos dicen o no hacerlo en absoluto, podemos leer alguno de los libros que se han escrito sobre su persona (Enid Starkie escribió una biografía muy completa) y podemos peregrinar tras sus pasos como hicieron muchos. Evelyn Waugh, se sintió decepcionado al no encontrar ninguna pista sobre la estancia del poeta en aquellas tierras, tal y como expuso en su relato sobre la coronación de Halie Selassie, “Gente remota”. Como él, otros quisieron encontrar respuestas a algunas de las preguntas que giraban alrededor del poeta, intentando contestar a las múltiples interrogantes que se abrían tras su huida a África… ¿la razón por la que el poeta dejó de escribir versos?, ¿el motivo que le hizo abandonar toda su vida y refugiarse en el continente africano?, ¿los pasos que debió de dar para pasar de ser un poeta a un traficante de mentalidad materialista?…

Evelyn Waugh podía haber leído estas cartas (desconozco si estaban publicadas en su época y si lo hizo, en caso de ser así). Ya lo escribió Albert Camus:“Para mantener la leyenda uno tiene que ignorar estas decisivas cartas. Son sacrílegas como a veces lo es la verdad”. Leyéndolas se habría dado cuenta de que Rimbaud, el gran innovador, el luminoso poeta, el que en una carta a Georges Izambard en 1871 había escrito:”(…) Yo es otro … Nos equivocamos al decir: yo pienso, deberíamos decir me piensan”, no estaba en ellas, ni tampoco en Etiopía.

(…) Me aburro tanto como siempre; nunca he conocido a nadie que se aburra como yo. ¿Acaso no es miserable esta existencia sin familia, sin ocupaciones intelectuales, perdido en medio de negros cuya suerte nos gustaría mejorar, mientras que ellos sólo buscan aprovecharse y nos impiden solucionar nuestros asuntos en un breve plazo? Obligados a hablar su chapurreo, a comer su asquerosa comida y a padecer un sinfín de problemas debidos a su pereza, a sus traiciones y a su estupidez.

Lo más triste no termina aquí sino en el miedo de que poco a poco uno pueda embrutecerse, aislados como estamos de toda sociedad inteligente (…).

Harar, 4 de agosto de 1888

Fragmentos  de algunas de las cartas, aquí

Sobre el  autor:

Arthur Rimbaud nace en Charleville, Francia, en 1854. Hijo de un militar y segundo de cinco hermanos, muy pronto sufrió el abandono del hogar por parte de su padre, dejando a los hijos al cargo de una madre autoritaria. De temprana vocación literaria, escribe a Verlaine, ya consagrado poeta simbolista, que lo invita a reunirse con él en París. Su relación acabaría con la famosa trifulca del verano del 73. Regresó a Charleville, donde escribió Una temporada en el infierno y, en 1874 viajó a Londres, donde finalizó sus Iluminaciones. En 1880 llega a Yemen y permanecerá a ambas márgenes del golfo de Arabia hasta su regreso a Marsella, en 1891 con una pierna gangrenada, cuya amputación no lograría evitarle la muerte. (Fuente: Ediciones del viento).

En el año 1871 entra en contacto con Paul Verlaine por carta; éste, intrigado por sus versos misteriosos, le manda una carta con un tiquet de tren para París y le responde “Ven, querida gran alma. Te esperamos, te queremos”. Una vez instalado en la casa que Verlaine compartía con su mujer de 17 años, embarazada, éste y Rimbaud inician una tormentosa relación sentimental, que los llevaría a vivir como vagabundos, enfant terrible el uno, abandonado de sí mismo el otro, en vorágines bohemias y discusiones perpetuas. En una de ellas Verlaine disparó a Rimbaud en la muñeca, lo cual pareció definitivo: dos años de cárcel para el uno y el regreso al pueblo natal para el joven poeta, que terminaría entonces de escribir su famosa Una temporada en el infierno. (Fuente: La Central).

Obras: 

Para saber más:

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Gente remota-Evelyn Waugh

51EUsakGdYL._SY300_Breve resumen:

El 19 de Octubre de 1930, con veintisiete años de edad, Evelyn Waugh —que alcanzaría gran fama con su novela Retorno a Brideshead— emprende viaje hacia la lejana Etiopía con el propósito de relatar, para el periódico londinense The Times, los fastos de la coronación del nuevo emperador de Abisinia, el Ras Tafari, autodenominado Haile Selassie I, Rey de Reyes. El acontecimiento congrega a altísimos dignatarios de las grandes potencias y algunos miembros de las familias reales europeas. Tras casi un mes de celebraciones y despropósitos —que traen a la memoria del escritor pasajes de Alicia en el País de las Maravillas— Waugh decide continuar su extravagante excursión por África. Cinco meses después es depositado en los muelles de Southampton por un trasatlántico procedente de El Cabo. Este libro es el relato irónico, brillante y divertido de aquel viaje. (Fuente: Ediciones del Viento)

“Tenía un sentido tremendo de la aventura y en el libro queda clara también su experiencia personal. Era un finísimo escritor, un grandísimo observador y con un extraordinario sentido del humor. Recomiendo este libro con toda mi alma”, dijo Javier Reverte.

Ficha:

  • Título original:  Remote people (1931)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Viento, 2003
  • Traductora: Paula García Manchón
  • Imagen de portada: Un grupo de sacerdotes de la Iglesia Etiope posa en traje de ceremonia. Dos de los sacerdotes sostienen cruces similares a las que el Emperador de Etiopía regaló a la Catedral de Washington. Autor desconocido, Etiopía, enero de 1931. (c)Hulton-Deutsch Collection/Corbis
  • Otras publicaciones de esta obra: “Gente remota”. Ediciones del Viento. De bolsillo

Tras leerlo:

Hale Selassie no solo fue Rey de Reyes, León de Judá y Emperador de Etiopía (1930-1974), también es para los Rastafaris la encarnación del Mesí­as según la profecí­a de Marcus Garvey, liberador del Caribe y fundador del movimiento Rastafari. Sobre Hale Selassie, Ryszard Kapuściński  escribió un libro titulado “El Emperador” donde hacía un recopilatorio de las entrevistas que había conseguido del entorno y de la corte imperial del negus. Antes, en 1930 Evelyn Waugh había sido testigo directo de su coronación y ése es el punto de partida de este libro.

Si Leon Wieseltein calificó el libro de Kapuściński como una mezcla del Ubú rey, de Jarry, y de los despachos de prensa, Evelyn Waugh habla de lo que vio en estos términos: “De hecho mis pensamientos vuelven una y otra vez a Alicia en el País de las Maravillas cuando trato de establecer algún  paralelismo histórico de la vida en Addis Abeba”. Es decir, entre el absurdo y lo maravilloso.

Antes del relato de la coronación que ocupa las 68 primeras páginas, con ironía y humor que seguirá durante todo el libro, el escritor nos ha descrito a las personas que le acompañaban en su viaje en barco hasta Djibuti. La propia presencia del escritor será fruto de una suerte de azar; ya que decide ir a Abisinia cuando se entera de la coronación y le proporcionan las credenciales de prensa, embarcándose hacia el evento como un auténtico aventurero. En las primeras páginas leemos los conocimientos, a cual más absurdo, que la sociedad del momento tenía sobre Etiopía: “se decía que la Iglesia de Abisinia había canonizado a Poncio Pilato, y ordenaba a sus Obispos escupiéndoles en la cabeza…que la gente vivía a base de carne cruda e hidromiel”, entre otras afirmaciones tan delirantes como las anteriores.

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Evelyn Waugh. Foto:www.nndb.com

Evelyn Waugh opina y expone su punto de vista abiertamente, sin enmascararlo. Estamos en 1930, con gente remota, en Abisinia y todo lo que acontece allí le resulta lo más parecido a “Alicia en el País de las Maravillas” (sensación derivada del choque entre su “civilizado” mundo, era un firme creyente de la civilización, y lo que se encuentra en la “primitiva” África, también la compara con la Israel de Saul y la Escocia de Macbeth). “En Addis Abeba todo era azaroso e incongruente; uno acababa aprendiendo a esperar siempre lo más inesperado, y aún así, siempre se sorprendía.”

Pero de la mano, mordaz y crítica de Waugh, no escapa nadie. Este libro contiene una implacable denuncia del modo de actuar de algunos medios de comunicación. Describe una forma de comportarse que por avidez de noticias “amarillas” (así considera a la coronación), incita a los reporteros a escribir las crónicas “antes de que ocurrieran”. “Lo que me sorprende al leer en la prensa las descripciones de la coronación no es que mis colegas más impetuosos se hubieran permitido ser chapuceros acerca de los detalles o que hubieran cometido alguna que otra exageración de los aspectos más románticos e incongruentes del asunto. Me parecía que habían presenciado una serie de acontecimientos muy diferentes.” Tampoco deja de criticar el comportamiento “tipo contagio” que había llevado a las “Potencias civilizadas a, no solamente llevar regalos al emperador, sino a incluir la presencia de casas reales y altos mandatarios en la celebración: “no dábamos demasiada importancia a Tafari -señaló el sirviente inglés- hasta que nos enteramos de que vuestro Rey había mandado a su propio hijo a la coronación. Y, finalmente, también opina sobre los etíopes y el momento que ha ido a contar, una sucesión de acontecimientos de carácter increíblemente espectacular, y una forma de vida, mezcla de modernidad y de barbarie, europea, africana y estadounidense, que tenía definitivamente una personalidad propia.”

Después, decide continuar su viaje por África. Harar (Etiopía) le defrauda (“nadie sabe lo que es aburrirse de verdad hasta que no llega al trópico“) y le decepciona al intentar encontrar pistas sobre la estancia de Rimbaud en aquellas tierras, en vano. Aden (Yemen) le fascina y, lo que adivinaba como espantosa estancia (Kenia), será todo lo contrario. En cambio, en Zanzíbar (la isla a la que todos van) la belleza que encontró Burton le será escamoteada. Uganda y Congo completan el periplo.

A lo largo de todo el texto, Waugh no oculta su opinión respecto a los africanos/as: los gruesos labios y narices aplastadas de algunos etíopes son rasgos que cree producto de la “infección de la sangre de esclavos; alude a los rostros simiescos y piel tiznada de los somalíes”, o a las voces de las mujeres árabes, “ningún sonido realizado por ser humano es tan insufrible como las voces de dos mujeres árabes discutiendo.” Alaba el colonialismo del Imperio Británico y lo compara con el Belga. Y va soltando aquí y allí frases como éstas: “En el Este de África aún no hay negros que estén en posición de contemplar siquiera el considerarse  en igualdad con los blancos; la cordura anglosajona continúa estando intacta en este sentido.”

A Evelyn Waugh se le ha tachado de misógino, racista, reaccionario, antisemita, arisco y agresivo. Pero también de ser un magnífico escritor, irónico y con sentido del humor. “¿Para qué salir al extranjero? Mejor conocer antes Inglaterra. Sencillamente, Londres le da cien mil vueltas al continente negro.” Antes de pronunciar esta frase había realizado un viaje de cinco meses, toda una aventura, en 1930, entre gente remota. 

Pero es bastante seguro  que, en el optimismo expansionista del último siglo, África no hubiera permanecido sola. Quisiera o no, iban a arrojarle encima toda la basura de nuestro continente; el transporte mecánico, el Gobierno representativo, el trabajo organizado, apetitos estimulados artificialmente hacia la variedad de la ropa, comida y entretenimiento esperaban a África a la vuelta de la esquina. Todos los elementos negativos iban a llegar inevitablemente.

Sobre el  autor:

Evelyn Waugh nació en Hampstead, Inglaterra, en 1903. Tras licenciarse en historia moderna por la Universidad de Oxford, publicó su primera novela, Decadencia y caída, en 1928. En los siguientes años aparecieron Cuerpos viles (1930), Merienda de negros (1932), Un puñado de polvo (1934) y Noticia bomba (1938). Viajó intensamente por Europa, África y América, experiencias que recogió en los libros Etiquetas: viaje por el Mediterráneo (1930), Gente remota (1931) o Noventa y dos días (1934). Tras los años de guerra, en los que sirvió entre Yugoslavia y Oriente Medio, dio a la imprenta, entre otros títulos, la novela Retorno a Brideshead (1945), que le proporcionó fama mundial. En 1964 publicó su último libro, Una educación incompleta, que había de ser el primer volumen de una autobiografía inconclusa pues el autor murió en 1966. Si bien en su país pronto fue reconocido como uno de los grandes novelistas del pasado siglo, en el resto del mundo la fama llegaría con posterioridad a su muerte ocurrida en 1966, con la versión para la televisión de Retorno a Brideshead (Fuente: “Me gusta leer” y “Ediciones del viento”)

Obras: 

  • Viaje por el Mediterráneo (2002). Editorial/es:  Ediciones Península S.A.
  • Retorno a Brideshead  (2002). Editorial/es:  Mediasat Group, S.A.
  • ¡Noticia bomba! : novela de periodistas  (2003). Editorial/es:  Círculo de Lectores, S.A.; Ediciones El País, S.L.
  • Cuerpos viles (2003). Editorial/es:  Círculo de Lectores, S.A.
  • Hombres en armas (2003).Editorial/es:  Ediciones Cátedra, S.A.
  • Elena (2003). Editorial/es:  Editorial Planeta DeAgostini, S.A.
  • Noventa y dos días (2004)  Editorial/es:  Ediciones del Viento, S.L.
  • Ronald Knox  (2005). Editorial/es:  Ediciones Palabra, S.A.
  • Una educación incompleta : autobiografía parcial  (2007)    Editorial/es:  Libros del Asteroide
  • La prueba de fuego de Gilbert Pinfold   (2007). Editorial/es:  Homo Legens, S.L.
  • Merienda de negros (2008). Editorial Anagrama, S.A; Editorial Cahoba Promociones y Ediciones.

Para saber más:

Etiopía: donde los burros llevan libros

La biblioteca móvil causa sensación entre los niños y niñas etíopes. (Adeyabeba Bekele/IPS)

(Adeyabeba Bekele/IPS)

La Biblioteca-burro móvil es creación de Yohannes Gebregeorgis, un etíope comprometido con llevar la educación a todos los rincones de su país. Fue diseñado para responder a la necesidad urgente de suministrar libros a los niños de las zonas rurales (en este caso de Awassa). Yohannes descubrió que los burros eran abundantes en estas áreas y que los libros, en cambio, no lo eran. Similar en concepto a las bibliotecas móviles en los Estados Unidos, estas bibliotecas corren un circuito de escuela a escuela y de pueblo en pueblo llevando libros a los niños.La primera Biblioburro etíope se puso en funcionamiento en 2005.

La carreta está específicamente diseñada. Debe contener un tesoro de libros, tener un espacio para llevar pequeños asientos y un compartimiento especial para llevar los alimentos para el animal. La Biblioteca-burro móvil se estaciona debajo de un árbol grande, los pequeños asientos hacen una treintena de puestos en la sombra, con espacio para hasta 200 niños. Un bibliotecario o un auxiliar de biblioteca distribuye los libros a los niños y éstos se turnan para leer para sí mismos o leer el uno al otro, bajo la dirección del bibliotecario. Cuando la sesión ha terminado, los libros y los taburetes se recogen y la Biblioteca-burro móvil se cierra hasta el siguiente sitio de lectura.

En este caso la iniciativa surgió de una persona: Yohannes Gebregeorgis. Este etíope es el fundador de Ethiopia Reads, una organización comprometida con llevar la alfabetización a los niños de Etiopía. En 2003 fundó la Biblioteca Shola en uno de los barrios más pobres de Addis Abeba. Desde entonces, han abierto otras 10 bibliotecas escolares. Y publica libros en amárico, como Silly Mammo con la colaboración de Jane Kurtz.

Os dejo que él os lo cuente con sus propias palabras: “El poder de las historias“.

Fuentes:

Amárico, una lengua con alfabeto propio

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Alfabeto Fidel: amárico

En Etiopía, la lengua antigua se llama ge´ez. Esta, ya extinguida, se hablaba en Aksum (norte de Etiopía). En el siglo IV, la Biblia fue traducida a esta lengua y hasta mediados del siglo XIX, fue la lengua oficial, administrativa y literaria. Hoy en día, está limitada al uso de la liturgia en la Iglesia ortodoxa etíope, usada y estudiada en los monasterios.

El amárico, la lengua oficial en Etiopía, desciende del ge´ez. En este país hay entre 80 y 90 lenguas, que según otras fuentes, puede estar más cerca de las 100, y cerca de 200 dialectos.

Se da la circunstancia de que el amárico no es la lengua con más número de habitantes en Etiopía, lo es el oromo Pero el emperador Halie Selassie la impuso, de manera polémica, como lengua oficial para todo el territorio.

2aac290b8bc154d266b838972e96bfa3Toma su nombre de la etnia de los amhara, tradicionalmente habitantes del norte y centro de Etiopía. Pertenece al grupo de las lenguas semíticas. La primera lengua de este tronco más hablada en el mundo es el árabe, la segunda el amárico (unos 18 millones de personas dentro del país-aproximadamente el 80% de la población etíope-, y unos 20 fuera del mismo).También se habla en Egipto, Eritrea y fuera de África en Israel, Suecia, Canadá y Estados Unidos.

El amárico tiene su propio alfabeto. Este es silábico. El sistema de escritura: utiliza un silabario llamado “fidel” (o abugida). Las consonantes llevan una vocal inherente.

No lo leerás, excepto si sabes amárico: Oromay de Baalu Girma

3bf368ae25ebb2d4bf5936d2c5bea2f2Baalu Girma (1939-1984) es uno de los más populares escritores etíopes (está considerado entre los mejores de este país), del que este año 2013 se ha vuelto a hablar en Etiopía.

Después de tres décadas de su repentina desaparición, un rumor estalló: estaba vivo, viviendo como un monje en uno de los monasterios alrededor de Bahir Dar (norte de Etiopía).

El 14 de febrero de 1984, Baalu desapareció sin que nadie volviera a saber qué le había ocurrido. La desaparición de Baalu ​​se produjo siete meses después de que su última novela, Oromay (El final), se retirara abruptamente de las librerías y fuera prohibida en el mercado. Poco después, Baalu ​​fue destituido de su cargo de secretario permanente en el Ministerio de Información y fue acusado de poner en peligro la revolución. Cuatro de sus novelas: Ye’kei Kokeb Teri , Haddis , Derasiw  y Oromay  fueron escritas cuando el régimen de Junta Militar estaba en pleno apogeo. Durante este período, era extremadamente raro que la literatura presentara cualquier tipo de crítica (incluso en las formas leves) del gobierno y que pudiera superar a los censores oficiales.

Oromay: cubierta. Wikipedia

Portada de Oromai

Oromay (1983) está escrita en amárico. El libro habla sobre el fracaso de la “Operación Estrella Roja” de la Junta Militar Derg, destinada a destruir a los secesionistas del norte (guerrillas de Tigray, Gondar y Eritrea). Los personajes de su libro Oromay asemejan a varios altos oficiales militares de nivel que eran parte de la “Operación Estrella Roja”. Baalu ​​Girma, había sido invitado por Mengistu (presidente del Derg) a trabajar como jefe de propaganda en la campaña de terror rojo y había asumido la posición de creer en los objetivos de la campaña. Sin embargo, llegó a sentir que los ideales de la misma habían sido corrompidos por la mentalidad militarista. Mientras la voz oficial consideró a la operación un éxito, Baalu escribió sobre ella como un fracaso.

El libro se basó sobre todo en la guerra en Eritrea. Oromay sigue siendo un referente histórico de la profunda conexión entre Etiopía y Eritrea, los errores que causaron la separación  y lo que se podría haber hecho bien por ambas partes a la hora de evitar eso.

Aunque llegó a publicarse, a las veinticuatro horas de este hecho, Oromay fue prohibido. Se recogieron los ejemplares de las librerías e incluso de los estantes y de las manos de los individuos. Tener el libro por cualquier persona se consideraba un delito. Sin embargo, la prohibición de la información hizo que la curiosidad de la gente aumentara y que el libro tuviera una enorme circulación subterránea. Se publicó también una vez más después de que el régimen militar fue derrocado y se vendieron un gran número de copias.

Amárico de guerrilla

Y para relajaros un poco, os dejo este enlace del blog de Tarike, que nos da una lección de amárico hilarante “Amárico de guerrilla“: aquí 

Fuentes:

Hijos del ancho mundo- Abraham Verghese

 

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Colaboración de Iskender2     

Breve resumen:

Mientras la India celebra su flamante independencia, la abadesa de un convento de carmelitas en Madrás hace realidad uno de sus sueños más audaces: enviar a África a dos jóvenes monjas enfermeras. Siete años más tarde, en el modesto hospital Missing de Adis Abeba nacen dos varones gemelos, Marion y Shiva Stone. Lo extraordinario del caso es que su madre es una monja que muere en el parto, y su padre, un cirujano británico que desaparece sin dejar rastro. Así, los primeros años de los hermanos Stone transcurrirán en el feliz microcosmos del hospital misionero, donde serán criados por un pequeño grupo de personas que, con escasos medios y recursos, se afanan en curar a los enfermos. Con el tiempo, sin embargo, ese mundo cerrado y protegido en el que Marion y Shiva comparten su pasión por la medicina se resquebraja ante la presión de los acontecimientos que sacuden Etiopía y que arrastrarán a los hermanos Stone por caminos diferentes, poniendo a prueba su inquebrantable amistad. (Fuente: www.salamandra.info)

Ficha:

  • Título original:  Cutting for Stone (2009)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano: Editorial Salamandra (www.salamandra.info)
  • Traductor: José Manuel Alvarez Flórez
  • Otras publicaciones de esta obra:
    • “Hijos del ancho mundo”. Editorial Salamandra-Libros bolsillo; Editorial Salmandra-Internet

Tras leerlo:

Cutting for Stone es un juego de palabras conceptual que desde el inglés hace referencia a una determinada acción quirúrgica al mismo tiempo que a un apellido de importancia crucial en este relato. Una obra que a la chita callando, de boca a oreja, ha ido teniendo un éxito notable entre un determinado segmento de público, como se va detectando en bibliotecas y librerías. Alguien decidió que, dado que el título original resultaba intraducible en todo su sentido, había que buscarle uno completamente diferente en español: bingo para la demanda literaria de un mundo con cada vez más hijos transcontinentales y biografías ¿vulgares? pero vertiginosas.

Las primeras ideas que me vienen a la cabeza tras concluir la lectura son: 1) vaya dramón; y 2) menuda trabajera literaria y menuda tarea de documentación. Reparo en una crítica de la solapa que remite a Dickens. Desde luego son evocaciones de motivación muy personal: a mí en cambio me recuerda a Stendhal, Camus, tal vez Canetti, los grandes rusos… Resulta arriesgado un pronóstico sobre el veredicto que las Historias de la Literatura darán sobre este largo folletín-cronicón indoetíope escrito en inglés. Entretanto vayamos matizando lo que podamos. Por lo pronto Hijos del ancho mundo es una novela que destaca el papel que el elemento indio ha tenido en la sociedad y la historia etíopes. También es una novela de ambiente muy urbano, centrada  en una Addis Abeba aún muy reconocible, que hará las delicias de los lectores complacidos de El emperador o de Rastros de sándalo. Asímismo es muy probable que guste a médicos, cirujanos y demás personal del mundo sanitario, aunque al mismo tiempo hay que advertir que numerosos pasajes, por su crudeza, podrían indigestarse a personas impresionables en estas cuestiones y poco amigas de relatos a base de “higadillos”. Por otra parte y a pesar del entorno exótico, se salpican algunos guiños generacionales que hacen parecer la historia más cercana al lector.

Desde el punto de visto histórico-político la novela tiene defectos que por desgracia propiciarán el extravío de muchos lectores. El mismo Verghese reconoce humildemente su deuda con Kapuściński en cuanto al período imperial de Haile Selassie. El Derg es despachado con descalificaciones simplistas centradas en la personalidad de su dirigente Mengistu Haile Mariam sin tener en cuenta la complejidad de los aspectos étnicos, religiosos, culturales, geopolíticos, etc. que -siempre presentes en la Historia etíope- jugaron un papel fundamental en los acontecimientos de dicho período. El colmo del extravío se puede leer en la pagina 541 (ed. española, Salamandra): “Mengistu Haile Mariam …había adoptado un marxismo de tipo albanés”. ¡Afirmación increíble en un personaje ficticio pero central cuyo entorno personal se halla constantemente cerca del poder, surgida por lo demás de la pluma de un antiguo compañero de Facultad de Meles Zenawi! Vamos a ver: el Derg era un régimen prosoviético con influencias de la Cuba castrista, Alemania Oriental, etc. Y en aquella época era precisamente la Liga Marxista-Leninista de Tigray, dentro del Frente de Liberación del Pueblo de Tigray como principal movimiento guerrillero anti-Derg el que se miraba en el espejo de la Albania de Hoxha. En 1991, al tomar el poder en Addis y con la caída de los regímenes del Este europeo como contexto internacional, los liberadores del FLPT y sus aliados abandonaron oportunamente las referencias albanesas que de un modo u otro habían sido parte de la pesadilla -y no del credo, como se afirma en la novela- de su enemigo Mengistu y partidarios.

Para concluir con este asunto, el argumento se adentra en los años iniciales del siglo XXI sin comentario significativo alguno sobre la evolución política etíope posterior. Digamos que en comparación con la minuciosidad desplegada en otros aspectos de la novela (las cuestiones médicas, principalmente), este parcheo de la faceta política afea un relato con ambición totalizadora de la vida cotidiana en Addis. En cuanto a la estructura argumental, mi humilde opinión es que la novela decae un poco en el último tercio o cuarto: un argumento hasta entonces vigoroso precipita en un cúmulo de carambolas y giros hacia el cierre. En cualquier caso se trata de una obra muy recomendable para todos aquellos que creemos que solo se puede asumir cabalmente la propia identidad atando cabos de los orígenes (así, en plural). Una honda reflexión sobre el destino y una extraordinaria historia de adopción: quizás ninguna me haya conmovido tanto desde Va, vie et deviens (Vete y vive). Enhorabuena al trabajo de traducción y edición casi impecables, aunque no estarían mal algunas notas para el público no familiarizado con Etiopía.

El observador, el viejo archivero, el cronista de acontecimientos, hizo su aparición en aquel taxi. Las manecillas del reloj se volvieron elásticas mientras grababa aquellas sensaciones en la memoria. “Debes recordarlo”. Era cuanto tenía, cuanto he tenido en la vida, la única moneda, la única prueba de que estaba vivo (p. 444, ed. española).

Sobre el  autor:

Abraham Verghese nació en Addis Abeba, la capital de Etiopía. De padres indios, Verghese estudió Medicina en Madrás y Estados Unidos, y en 1991 se graduó asimismo en el famoso Taller de Escritura Creativa de la Universidad de Iowa. Es autor de dos galardonados libros de memorias, The Tennis Partner y My Own Country, este último sobre su experiencia con enfermos de sida en una remota zona rural de Estados Unidos, en una época —mediados de los años 80— en la que a menudo todo lo que se podía hacer por aquellos pacientes era hacerles compañía y consolarlos. Esta obra fue llevada al cine por la directora Mira Nair. Los ensayos y relatos de Verghese han sido publicados en The New Yorker, The New York Times, The Atlantic Monthly, Esquire y Granta. En la actualidad, vive en Palo Alto (California), donde escribe, ejerce de médico y enseña en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. (Fuente: www.salamandra.info).

Otras obras del autor:

  •  My own country, fue llevada al cine por Mira Nair en 1998
  • The tennis partner

Para saber más:

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