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Posts etiquetados ‘Etiopía’

Etiopía: donde los burros llevan libros

La biblioteca móvil causa sensación entre los niños y niñas etíopes. (Adeyabeba Bekele/IPS)

(Adeyabeba Bekele/IPS)

La Biblioteca-burro móvil es creación de Yohannes Gebregeorgis, un etíope comprometido con llevar la educación a todos los rincones de su país. Fue diseñado para responder a la necesidad urgente de suministrar libros a los niños de las zonas rurales (en este caso de Awassa). Yohannes descubrió que los burros eran abundantes en estas áreas y que los libros, en cambio, no lo eran. Similar en concepto a las bibliotecas móviles en los Estados Unidos, estas bibliotecas corren un circuito de escuela a escuela y de pueblo en pueblo llevando libros a los niños.La primera Biblioburro etíope se puso en funcionamiento en 2005.

La carreta está específicamente diseñada. Debe contener un tesoro de libros, tener un espacio para llevar pequeños asientos y un compartimiento especial para llevar los alimentos para el animal. La Biblioteca-burro móvil se estaciona debajo de un árbol grande, los pequeños asientos hacen una treintena de puestos en la sombra, con espacio para hasta 200 niños. Un bibliotecario o un auxiliar de biblioteca distribuye los libros a los niños y éstos se turnan para leer para sí mismos o leer el uno al otro, bajo la dirección del bibliotecario. Cuando la sesión ha terminado, los libros y los taburetes se recogen y la Biblioteca-burro móvil se cierra hasta el siguiente sitio de lectura.

En este caso la iniciativa surgió de una persona: Yohannes Gebregeorgis. Este etíope es el fundador de Ethiopia Reads, una organización comprometida con llevar la alfabetización a los niños de Etiopía. En 2003 fundó la Biblioteca Shola en uno de los barrios más pobres de Addis Abeba. Desde entonces, han abierto otras 10 bibliotecas escolares. Y publica libros en amárico, como Silly Mammo con la colaboración de Jane Kurtz.

Os dejo que él os lo cuente con sus propias palabras: “El poder de las historias“.

Fuentes:

Amárico, una lengua con alfabeto propio

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Alfabeto Fidel: amárico

En Etiopía, la lengua antigua se llama ge´ez. Esta, ya extinguida, se hablaba en Aksum (norte de Etiopía). En el siglo IV, la Biblia fue traducida a esta lengua y hasta mediados del siglo XIX, fue la lengua oficial, administrativa y literaria. Hoy en día, está limitada al uso de la liturgia en la Iglesia ortodoxa etíope, usada y estudiada en los monasterios.

El amárico, la lengua oficial en Etiopía, desciende del ge´ez. En este país hay entre 80 y 90 lenguas, que según otras fuentes, puede estar más cerca de las 100, y cerca de 200 dialectos.

Se da la circunstancia de que el amárico no es la lengua con más número de habitantes en Etiopía, lo es el oromo Pero el emperador Halie Selassie la impuso, de manera polémica, como lengua oficial para todo el territorio.

2aac290b8bc154d266b838972e96bfa3Toma su nombre de la etnia de los amhara, tradicionalmente habitantes del norte y centro de Etiopía. Pertenece al grupo de las lenguas semíticas. La primera lengua de este tronco más hablada en el mundo es el árabe, la segunda el amárico (unos 18 millones de personas dentro del país-aproximadamente el 80% de la población etíope-, y unos 20 fuera del mismo).También se habla en Egipto, Eritrea y fuera de África en Israel, Suecia, Canadá y Estados Unidos.

El amárico tiene su propio alfabeto. Este es silábico. El sistema de escritura: utiliza un silabario llamado “fidel” (o abugida). Las consonantes llevan una vocal inherente.

No lo leerás, excepto si sabes amárico: Oromay de Baalu Girma

3bf368ae25ebb2d4bf5936d2c5bea2f2Baalu Girma (1939-1984) es uno de los más populares escritores etíopes (está considerado entre los mejores de este país), del que este año 2013 se ha vuelto a hablar en Etiopía.

Después de tres décadas de su repentina desaparición, un rumor estalló: estaba vivo, viviendo como un monje en uno de los monasterios alrededor de Bahir Dar (norte de Etiopía).

El 14 de febrero de 1984, Baalu desapareció sin que nadie volviera a saber qué le había ocurrido. La desaparición de Baalu ​​se produjo siete meses después de que su última novela, Oromay (El final), se retirara abruptamente de las librerías y fuera prohibida en el mercado. Poco después, Baalu ​​fue destituido de su cargo de secretario permanente en el Ministerio de Información y fue acusado de poner en peligro la revolución. Cuatro de sus novelas: Ye’kei Kokeb Teri , Haddis , Derasiw  y Oromay  fueron escritas cuando el régimen de Junta Militar estaba en pleno apogeo. Durante este período, era extremadamente raro que la literatura presentara cualquier tipo de crítica (incluso en las formas leves) del gobierno y que pudiera superar a los censores oficiales.

Oromay: cubierta. Wikipedia

Portada de Oromai

Oromay (1983) está escrita en amárico. El libro habla sobre el fracaso de la “Operación Estrella Roja” de la Junta Militar Derg, destinada a destruir a los secesionistas del norte (guerrillas de Tigray, Gondar y Eritrea). Los personajes de su libro Oromay asemejan a varios altos oficiales militares de nivel que eran parte de la “Operación Estrella Roja”. Baalu ​​Girma, había sido invitado por Mengistu (presidente del Derg) a trabajar como jefe de propaganda en la campaña de terror rojo y había asumido la posición de creer en los objetivos de la campaña. Sin embargo, llegó a sentir que los ideales de la misma habían sido corrompidos por la mentalidad militarista. Mientras la voz oficial consideró a la operación un éxito, Baalu escribió sobre ella como un fracaso.

El libro se basó sobre todo en la guerra en Eritrea. Oromay sigue siendo un referente histórico de la profunda conexión entre Etiopía y Eritrea, los errores que causaron la separación  y lo que se podría haber hecho bien por ambas partes a la hora de evitar eso.

Aunque llegó a publicarse, a las veinticuatro horas de este hecho, Oromay fue prohibido. Se recogieron los ejemplares de las librerías e incluso de los estantes y de las manos de los individuos. Tener el libro por cualquier persona se consideraba un delito. Sin embargo, la prohibición de la información hizo que la curiosidad de la gente aumentara y que el libro tuviera una enorme circulación subterránea. Se publicó también una vez más después de que el régimen militar fue derrocado y se vendieron un gran número de copias.

Amárico de guerrilla

Y para relajaros un poco, os dejo este enlace del blog de Tarike, que nos da una lección de amárico hilarante “Amárico de guerrilla“: aquí 

Fuentes:

Hijos del ancho mundo- Abraham Verghese

 

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Colaboración de Iskender2     

Breve resumen:

Mientras la India celebra su flamante independencia, la abadesa de un convento de carmelitas en Madrás hace realidad uno de sus sueños más audaces: enviar a África a dos jóvenes monjas enfermeras. Siete años más tarde, en el modesto hospital Missing de Adis Abeba nacen dos varones gemelos, Marion y Shiva Stone. Lo extraordinario del caso es que su madre es una monja que muere en el parto, y su padre, un cirujano británico que desaparece sin dejar rastro. Así, los primeros años de los hermanos Stone transcurrirán en el feliz microcosmos del hospital misionero, donde serán criados por un pequeño grupo de personas que, con escasos medios y recursos, se afanan en curar a los enfermos. Con el tiempo, sin embargo, ese mundo cerrado y protegido en el que Marion y Shiva comparten su pasión por la medicina se resquebraja ante la presión de los acontecimientos que sacuden Etiopía y que arrastrarán a los hermanos Stone por caminos diferentes, poniendo a prueba su inquebrantable amistad. (Fuente: www.salamandra.info)

Ficha:

  • Título original:  Cutting for Stone (2009)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano: Editorial Salamandra (www.salamandra.info)
  • Traductor: José Manuel Alvarez Flórez
  • Otras publicaciones de esta obra:
    • “Hijos del ancho mundo”. Editorial Salamandra-Libros bolsillo; Editorial Salmandra-Internet

Tras leerlo:

Cutting for Stone es un juego de palabras conceptual que desde el inglés hace referencia a una determinada acción quirúrgica al mismo tiempo que a un apellido de importancia crucial en este relato. Una obra que a la chita callando, de boca a oreja, ha ido teniendo un éxito notable entre un determinado segmento de público, como se va detectando en bibliotecas y librerías. Alguien decidió que, dado que el título original resultaba intraducible en todo su sentido, había que buscarle uno completamente diferente en español: bingo para la demanda literaria de un mundo con cada vez más hijos transcontinentales y biografías ¿vulgares? pero vertiginosas.

Las primeras ideas que me vienen a la cabeza tras concluir la lectura son: 1) vaya dramón; y 2) menuda trabajera literaria y menuda tarea de documentación. Reparo en una crítica de la solapa que remite a Dickens. Desde luego son evocaciones de motivación muy personal: a mí en cambio me recuerda a Stendhal, Camus, tal vez Canetti, los grandes rusos… Resulta arriesgado un pronóstico sobre el veredicto que las Historias de la Literatura darán sobre este largo folletín-cronicón indoetíope escrito en inglés. Entretanto vayamos matizando lo que podamos. Por lo pronto Hijos del ancho mundo es una novela que destaca el papel que el elemento indio ha tenido en la sociedad y la historia etíopes. También es una novela de ambiente muy urbano, centrada  en una Addis Abeba aún muy reconocible, que hará las delicias de los lectores complacidos de El emperador o de Rastros de sándalo. Asímismo es muy probable que guste a médicos, cirujanos y demás personal del mundo sanitario, aunque al mismo tiempo hay que advertir que numerosos pasajes, por su crudeza, podrían indigestarse a personas impresionables en estas cuestiones y poco amigas de relatos a base de “higadillos”. Por otra parte y a pesar del entorno exótico, se salpican algunos guiños generacionales que hacen parecer la historia más cercana al lector.

Desde el punto de visto histórico-político la novela tiene defectos que por desgracia propiciarán el extravío de muchos lectores. El mismo Verghese reconoce humildemente su deuda con Kapuściński en cuanto al período imperial de Haile Selassie. El Derg es despachado con descalificaciones simplistas centradas en la personalidad de su dirigente Mengistu Haile Mariam sin tener en cuenta la complejidad de los aspectos étnicos, religiosos, culturales, geopolíticos, etc. que -siempre presentes en la Historia etíope- jugaron un papel fundamental en los acontecimientos de dicho período. El colmo del extravío se puede leer en la pagina 541 (ed. española, Salamandra): “Mengistu Haile Mariam …había adoptado un marxismo de tipo albanés”. ¡Afirmación increíble en un personaje ficticio pero central cuyo entorno personal se halla constantemente cerca del poder, surgida por lo demás de la pluma de un antiguo compañero de Facultad de Meles Zenawi! Vamos a ver: el Derg era un régimen prosoviético con influencias de la Cuba castrista, Alemania Oriental, etc. Y en aquella época era precisamente la Liga Marxista-Leninista de Tigray, dentro del Frente de Liberación del Pueblo de Tigray como principal movimiento guerrillero anti-Derg el que se miraba en el espejo de la Albania de Hoxha. En 1991, al tomar el poder en Addis y con la caída de los regímenes del Este europeo como contexto internacional, los liberadores del FLPT y sus aliados abandonaron oportunamente las referencias albanesas que de un modo u otro habían sido parte de la pesadilla -y no del credo, como se afirma en la novela- de su enemigo Mengistu y partidarios.

Para concluir con este asunto, el argumento se adentra en los años iniciales del siglo XXI sin comentario significativo alguno sobre la evolución política etíope posterior. Digamos que en comparación con la minuciosidad desplegada en otros aspectos de la novela (las cuestiones médicas, principalmente), este parcheo de la faceta política afea un relato con ambición totalizadora de la vida cotidiana en Addis. En cuanto a la estructura argumental, mi humilde opinión es que la novela decae un poco en el último tercio o cuarto: un argumento hasta entonces vigoroso precipita en un cúmulo de carambolas y giros hacia el cierre. En cualquier caso se trata de una obra muy recomendable para todos aquellos que creemos que solo se puede asumir cabalmente la propia identidad atando cabos de los orígenes (así, en plural). Una honda reflexión sobre el destino y una extraordinaria historia de adopción: quizás ninguna me haya conmovido tanto desde Va, vie et deviens (Vete y vive). Enhorabuena al trabajo de traducción y edición casi impecables, aunque no estarían mal algunas notas para el público no familiarizado con Etiopía.

El observador, el viejo archivero, el cronista de acontecimientos, hizo su aparición en aquel taxi. Las manecillas del reloj se volvieron elásticas mientras grababa aquellas sensaciones en la memoria. “Debes recordarlo”. Era cuanto tenía, cuanto he tenido en la vida, la única moneda, la única prueba de que estaba vivo (p. 444, ed. española).

Sobre el  autor:

Abraham Verghese nació en Addis Abeba, la capital de Etiopía. De padres indios, Verghese estudió Medicina en Madrás y Estados Unidos, y en 1991 se graduó asimismo en el famoso Taller de Escritura Creativa de la Universidad de Iowa. Es autor de dos galardonados libros de memorias, The Tennis Partner y My Own Country, este último sobre su experiencia con enfermos de sida en una remota zona rural de Estados Unidos, en una época —mediados de los años 80— en la que a menudo todo lo que se podía hacer por aquellos pacientes era hacerles compañía y consolarlos. Esta obra fue llevada al cine por la directora Mira Nair. Los ensayos y relatos de Verghese han sido publicados en The New Yorker, The New York Times, The Atlantic Monthly, Esquire y Granta. En la actualidad, vive en Palo Alto (California), donde escribe, ejerce de médico y enseña en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford. (Fuente: www.salamandra.info).

Otras obras del autor:

  •  My own country, fue llevada al cine por Mira Nair en 1998
  • The tennis partner

Para saber más:

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