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Posts etiquetados ‘Ghana’

Ama Ata Aidoo rompedora, profética y visionaria en “Nuestra hermana aguafiestas”

Presentación de Nuestra hermana aguafiestas por Marta Sofía López. Librería “Louise Michelle Liburuak” (Bilbao) 

Cuando a finales de los 70 se publica Nuestra hermana aguafiestas, concebida en los años 60, vieron la luz también, entre otras, Mi carta más larga de Mariama Bâ, A Question of Power de Bessie Head o Las delicias de la maternidad de Buchi Emecheta. Estamos en plena época descolonizadora (si atendemos a los tres países de origen de las escritoras, Ghana lo logró en 1957 mientras que Senegal y Nigeria en 1960). Eran tiempos en los que se vivía un optimismo generalizado, donde parecía posible que todo cambiara. Hasta que el globo fue desinflándose, mientras se escapaba para no regresar nunca más. De la desilusión tras estos procesos dio cuenta Ahmadou Kourouma en su obra Los soles de las independencias (1970).

Las mujeres escritoras africanas no comienzan a trasladar al papel sus historias hasta esa misma década: la de los 70 (Según la investigadora Inmaculada Díaz Narbona, el primer texto conocido de una mujer africana es de la camerunesa Marie Claire Matip, de 1958, aunque, “la crítica apenas si lo cita, e incluso los prestigiosos diccionarios de las obras africanas lo olvidan”). Soportaron dificultades obvias para poder ponerse frente al papel (más las que tuvieron después para que sus trabajos fueran considerados). Estas sus primeras obras son, ante todo, historias de la vida, de la vida vivida por las mujeres, optando por la autobiografía o el relato epistolar. Adentrándose y mostrando temas que les preocupaban en tanto mujeres que viven bajo un sistema patriarcal que mina y cerca sus expectativas, pero también como sujetos de una sociedad que lo sustenta y a la que muestran, a menudo, como objeto de críticas. Junto a ellas, Nuestra hermana aguafiestas supone también un punto de ruptura. Leer Más

Ghana y los talleres de escritura creativa

En fechas recientes la escritora Ayesha Harruna Attah ha publicado su tercera novela The Hundred Wells of Salaga. Ella es ghanesa y su libro ha sido editado por la nigeriana Cassava Republic Press. Su primera novela vio la luz gracias a “The Per Ankh Cooperative” (2006-2008) un grupo que tenía como objetivo publicar textos literarios y cuyo fundador era ni más ni menos que Ayi Kwei Armah coordinador a su vez de un taller de escritura creativa del cual salió el primer libro de Harruna Attah.

Los talleres literarios aparecen como una oportunidad para aquellos que quieren ser escritores en muchas partes, también en Ghana. Ama Ata Aidoo, otro icono literario, creó “Mbaasem” que enfoca su trabajo desde 2000 hacia las mujeres escritoras. Y haciendo un homenaje a su figura ha surgido en 2017 el “Ama Ata Aidoo Centre for Creative Writing” del cual uno de sus fundadores es Nii Ayikwei Parkes (autor del que podemos leer en castellano y catalán El enigma del pájaro azul). Leer Más

“El enigma del pájaro azul”, una novela que combina la investigación científica con el vino de palma

Sobre esta novela he leído diversas opiniones. Una de ellas es la que mantiene que en su centro lo importante es la historia. Otra, que lo que hace que la trama avance es la focalización en el “modo” en que se ha llevado a cabo el asesinato y no en el “quién” es el asesino. Y una tercera, que mantiene que en la obra de Nii Avikwei Parkes no se hace crítica social, tal y como en la mayoría de las novelas negras africanas, al menos, ocurre. Todas, en realidad, parecen ser la cara de la misma moneda e intentan revelarnos que la trama de El enigma del pájaro azul es diferente a otras lecturas pertenecientes a este género.

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Volver a casa, Yaa Gyasi indica el camino

VOLVER A CASA

Publicado en origen en Altaïr Magazine. 19-07-2017

En un momento determinado de esta historia, casi al final del relato y ya en los tiempos actuales, una profesora pone en su sitio a una joven descendiente de ghaneses (Marjorie), la cual estudia en un instituto estadounidense. El suceso se produce cuando ésta intenta explicar que en casa tienen otra palabra para denominar a los afroamericanos; utilizan la palabra «Akata». A través de dicho término designan a las personas que llevan ya demasiado tiempo fuera de Ghana como para seguir considerándose ghanesas. La profesora ataja la explicación de la alumna subrayando que a los blancos «que manejan el cotarro» no les importa el origen de ningún negro, «aquí un negro es un negro y punto» concluye. Con Volver a casa (ed. Salamandra, traducción de Maia Figueroa), Yaa Gyasi, nacida en Ghana y emigrada con su familia a los dos años a Estados Unidos, nos ha querido mostrar precisamente eso; la búsqueda de sus orígenes, el recorrido posterior y la necesidad de recuperar la propia «casa».

Para seguir leyendo…Altair

Cuando la pintura habla de literatura y de deseos

Nota: Este artículo no contiene imágenes de las pinturas mencionadas en él porque no me han autorizado a incluirlas. He linkado los cuadros para que podáis verlos de manera rápida. El artículo gira en torno a una interpretación mía. El resto de la obra de Crosby se puede apreciar en su página web: http://njidekaakunyili.com/

“The Beautyful Ones Are Not Yet Born” Might Not Hold True For Much Longer es un cuadro de la reciente ganadora del Premio Canson 2016, la nigeriana Njideka Akunyili Crosby, asentada en EEUU. En él se contempla a una joven de espaldas, que viste un geométrico vestido sobre una compleja alfombra compuesta por retratos fotográficos y que da la impresión de estar relajada pero atenta, esperando algo o a alguien. El collage bajo su cuerpo es un conjunto de imágenes, algunas en blanco y negro (fotografías que muestran la vida más tradicional), otras en color (las más modernas) que, a simple vista, pueden pasar desapercibidas. El anterior es un recurso que Crosby repite en todas sus obras. Se trata de retazos de revistas y anuncios, escenas de la vida nigeriana, instantáneas personales e incluso imágenes sacadas de internet. Tal composición, que muestra dos mundos o tres, logra aunar la memoria del pasado con el presente más actual.

El cuadro alude al título de la novela del mismo título, obra del ghanés Ayi Kwei Armah, que figura, para muchos, a la altura de un Achebe, un Soyinka o un Ngugi, y que sido publicada y reeditada en un sinfín de ocasiones y traducida a múltiples idiomas, pero no al castellano. Ayi Kwei Armah tituló su novela de 1968 The Beautyful Ones Are Not Yet Born (Los “hermosos” no han nacido aún) a lo que Njideka Akunyili Crosby añadió en su cuadro de 2013: Might Not Hold True For Much Longer (podría no seguir siendo una afirmación cierta mucho más tiempo).

Ayi Kwei Armah escribió su primera obra, y la que le dio reconocimiento, a la edad de veintinueve años. En aquella época, 1968, él era editor de la revista “Jeune Africa” en París. Su novela se sitúa en una Ghana post-independencia, en los últimos días del régimen del presidente Kwame Nkrumah. La voz del héroe sin nombre que narra la trama nos lleva por un texto lleno de simbolismos donde la podedumbre y la corrupción parecen no tener fin.

Tras la independencia, que debía haber traído solamente “cosas hermosas”, llegó la desilusión al comprobar cómo todo se pervertía. Inscritos en una situación deplorable, la novela de Armah dibuja un escenario sombrío y pesimista, lleno de suciedad, con una clase política aberrante y una sociedad llena de excluidos que se ha librado de una opresión para caer en otra.

El libro fue objeto de varias polémicas. Quizás una de las más recias la tuvo con Chinua Achebe,  quien en su obra Morning Yet on Creation, calificó a Armah como un escritor de gran talento pero añadió que este título era un libro enfermo, no con la enfermedad de Ghana, aclaró, sino con la enfermedad de la condición humana. No es el único en creer que el texto es demasiado pesimista, también en relación a su visión del hombre, a muchos no gustaron sus imágenes negativas, su lenguaje “vulgar”.

La palabra “Beautyful” está mal escrita en su título, ¿un error?. Ante la intriga, las cuestiones surgen: ¿es un intento de huir del lenguaje inglés y mostrar una manera de expresarse que se sale de sus reglas, incluso ortográficas? o ¿se trata de mostrar que “lo bello” siempre viene acompañado de imperfecciones?. Pero, sobre todo, nos preguntamos: ¿a qué “hermosos” se refiere con este título?.

Njideka Akunyili Crosby pintó más de cuarenta años después, entre 2013 y 2015, una serie de cuadros bajo el nombre “The Beautyful Ones”. La pintora nacida en Enugu, en una familia de clase media, se marchó de una Nigeria bajo el gobierno de Sani Abacha para estudiar. Su obra íntima escenifica su entorno más cercano uniendo el mundo nigeriano, siempre representado en los collages que pueblan sus cuadros y que se infiltran en las escenas cotidianas con una fuerte connotación de llamada, con el americano. Crosby, perteneciente a la diáspora, siente que no encaja en ninguno de los dos mundos, creando a la postre un “tercer espacio” y asumiendo que es ella misma quien tiene que contar su propia historia; “mi trabajo se basa en mi autobiografía”, afirma.

“The Beautyful Ones” es una serie de cuatro lienzos que muestran los retratos de otros tantos niños y adolescentes, del círculo familiar de la pintora. El único niño de la serie posa de manera divertida, mientras el verde lo invade todo. El panel que se eleva a su lado, junto a una puerta (otro de los elementos recurrentes en la obra de Crosby, junto a las ventanas), contiene imágenes desasosegantes de Sani Abacha y otros militares y también aparece el telepredicador Chris Okotie con su casaca roja, pero el niño tiende su mirada firme y retadora. El primero de la serie, el de la niña con gafas, tiene dos versiones en las que aparece la misma niña con idéntica indumentaria y pose. La diferencia entre la versión de 2012 y la de 2015 se encuentra en el collage fotográfico que es la marca de Crosby. En la más reciente ha preferido prescindir de muchas de ellas y resaltar una media docena que se repiten en el resto de sus cuadros también. Ninguno de los retratados apela de manera directa a la belleza. Son niños y niñas corrientes, pero que miran de frente con firmeza, como si quisieran decirnos que aceptan algún reto. Son “los hermosos”.

Volvemos al cuadro de partida, el que hacía mención al libro de Ayi Kwei Armah. En la alfombra sobre la que se sienta la joven de “The Beautyful Ones Are Not Yet Born” Might Not Hold True For Much Longer se despliegan múltiples fotografías. Todas son de mujeres; algunas con el tocado tradicional nigeriano (geles), otras con vestidos largos de noche o ropa más moderna. Entre ellas hay personalidades diversas; se puede ver en una a la escritora Chimamanda Ngozie Adichie o a la estrella de Nollywood, Genevieve Nnaji. En la mesa, una lámpara de queroseno, tan habitual en muchas zonas nigerianas donde la electricidad escasea, parece hablarnos de las dificultades que aún se tienen por delante.

“Aún no han nacido”, escribió Ayi Kwei Armah, pero él parecía creer que lo harían, que llegaría un tiempo en el que “los hermosos” harían frente a tanta injusticia y desigualdad (¿hablaba solo sobre Ghana?). Debido a su postura de no conceder entrevistas, ni escribir artículos sobre su obra, desconocemos sus intenciones de primera mano. Lo cierto es que han pasado más de cuarenta años. Desde un cuadro, una joven con su bello peinado y su atuendo vitalista, moderno, ecléctico y hermoso, nos está hablando de una fuerza nueva que ha ido surgiendo. De espaldas, mirando hacia la puerta, ella espera atenta.

Nota: Del título The Beautyful Ones Are Not Yet Born otras traducciones que he encontrado: Lo mejor está aún por llegar/Lo mejor no está por llegar

Nuestra hermana aguafiestas – Ama Ata Aidoo

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¿Por qué no ha aparecido Ama Ata Aidoo en este blog siendo una de las grandes escritoras africanas?. Intento explicarme. La primera vez que lo pensé, Carlos Bajo (para “Wiriko”) publicó un artículo sobre ella y creí que difundiéndolo ya contribuía a resarcir su omisión en Literafricas. Sin embargo, me volvieron las ganas de hablar de ella justo cuando Aurora Moreno (para “Por fin en África”) escribía sobre esta “gran retratista de la mujer africana moderna”, en otro artículo. Mientras, seguía sin leer nada de esta escritora. Estaba a puntito de hacerme con Changes: a love story, cuando desde “Casa África” anunciaron la publicación en castellano de Our sister Killjoy, la novela que hoy comento, y Angela Wackuka iniciaba su estupenda acción de conocimiento/fomento de la lectura #100DaysOfAfricanReads (1 y 2) bajo el nombre @sisterkilljoy, toda una declaración de intenciones. Leer Más

Adinkra, el valor de los símbolos

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Los instrumentos musicales, como el tambor, los adornos y las escarificaciones corpóreas, entre otros, sirven de lenguaje para comunicar sentimientos y estados de ánimo o momentos de la comunidad y pueden llegar a ser, también, una carta de identidad del individuo.

A menudo, la comunicación también surge a través de los símbolos.

Los pueblos Asante de Ghana utilizan adinkra “para expresar la conexión entre lo verbal y lo visual en la cultura Akan.”

Los símbolos visuales adinkra son comunes en varias culturas y civilizaciones del oeste africano. Creados originalmente por la etnia Ashanti de Ghana y los Gyaman de Costa de Marfil, su producción y uso ha llegado a ser más asociado con el pueblo Ashanti, el más numeroso de los Akan que con cualquier otro grupo de personas. Los Ashanti son un importante grupo africano en la actual Ghana, su lengua es el “twi”, que lo hablan siete millones de personas.

Los adinkra representan conceptos complejos o aforismos. Cada símbolo tiene un significado propio, también un nombre y un proverbio asociado. Estas palabras de sabiduría reflejan las creencias religiosas, los valores sociales, la filosofía y la historia política del pueblo akan.

Un poco de historia

Adinkra. Carta de símbolos

Su origen es remoto, encontrándose plenamente desarrollados entre los ashanti de Ghana a partir del siglo XVIII.

Una leyenda afirma que los símbolos se originaron en el reino de Gyaman y que fueron importados al país Ashanti tras la guerra de anexión que sostuvieron en 1818, el último rey del reino vencido sería Nana Kofi Adinkra, de allí vendría el nombre. Sin embargo hay evidencias de un uso muy anterior y se conserva al menos una pieza de tela de 1817 estampada con sellos Adinkra hechos de calabaza.

Cloth wrapper (adinkra) belonging to King Prempeh I. Asante peoples, Ghana, ca. 1896. Imported cotton cloth, black pigment. 210.8 x 302.3 cm. Museum purchase. National Museum of African Art, 83-3-8.  Photograph by Franko Khoury

Adinkra worn by King Agyeman Prempeh when he was deposed by the British in 1896. Photograph by Franko Khoury

Otra teoría afirma que puesto que Adinkra quiere decir “despedida” en el idioma Twi de la rama Akan, este nombre estaría asociado a uno de los usos de los símbolos, pues estos decoran algunos de los trajes que se llevan en los funerales o con los que se amortaja a los fallecidos.

El tejido más antiguo  que se conoce data de 1817. Fuente: Wanafrica

Algunos motivos adinkra se cree que son adaptaciones sueltas de los símbolos que aparecen en amuletos musulmanes que se extendieron por la región a finales del XVIII y principios del siglo XIX, y que se adoptaron gradualmente como amuletos de buena suerte por los seguidores de las religiones tradicionales africanas. Fuente: Hart Cottage

Un proceso de elaboración sin cambios

Para hacer los sellos se usan calabazas ahuecadas que son talladas y montadas en palos. La tinta se obtiene de la corteza del árbol Kuntunki con escoria de hierro que se hierve hasta formar una pasta llamada Adinkra aduru. El sello se sumerge en el tinte y luego se pulsa repetidamente sobre el paño para crear patrones.

 via Africland Man Printing Adinkra Cloth. Ghana

via Africland Man Printing Adinkra Cloth. Ghana

Otros artistas trabajan en una tabla larga que tiene esteras de cacao debajo para absorber el tinte y proporcionar una superficie de trabajo. Se marcan los lugares y se va alternando el motivo encerrado dentro de cada cuadrado.

A menudo la persona que crea los adinkra tiene sus propios maneras de ejecutarlo: por ejemplo, utilizar un peine con dos ‘dientes’ para dibujar los diseños cuadrados y triángulos. Otros usan sellos tallados para producir el mismo diseño.

Adinkra hoy

Tradicionalmente han sido usados en tejidos, como ornamento en las viviendas y en objetos de uso cotidiano. Actualmente su uso simboliza la recuperación de las raíces africanas siendo empleados además como logotipos, símbolos de entidades (asociaciones, partidos políticos, empresas, etc.), iconos de Internet e incluso tatuajes y escarificaciones.

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Hoy en día, se usan en la arquitectura, muebles, metales, cerámica, tejidos, tallas en madera, como por ejemplo los juegos de mancala. Bajo el nombre colectivo de mancala se reúnen múltiples variables de uno de los juegos de mesa más antiguo del mundo. Hay una gran variedad de formas de jugar al awalé pero siempre sobre la base de que no es un juego de azar, sino de estrategia y cálculo. Debido a una transmisión oral del juego, sin instrucciones fijas, de tribu a tribu, son muchas las variaciones del juego que nos podemos encontrar.

Los símbolos: significados

Los símbolos no solo tienen una función decorativa, también representan objetos que encapsulan mensajes sugerentes y que transmiten la sabiduría tradicional, aspectos de la vida o el medio ambiente. Hay muchos símbolos diferentes con significados diferentes, a menudo vinculados con refranes.

Cada símbolo tiene un nombre y un significado basado en los valores humanos universales como la familia, la integridad, la tolerancia, la armonía, la determinación, entre muchos otros. Sus nombres provienen de la lengua de la gente Ashante, Twi.

Existen en torno a un millar de símbolos adinkra. Cada símbolo lleva asociado varios significados a menudo dependen del contexto en que se encuentra el símbolo y los símbolos que lo acompañan, por ello el adinkra se encuentra a medio camino entre el pictograma y el ideograma.

En cuanto a los colores, estos son los significados que nos llegan vía Wanafrica:

  • Negro: representa la fuerza de los antepasados. En la simbología panafricanista representa al pueblo negro.
  • Blanco: indica esperanza y paz. También se asocia al luto: “que descanse en paz”.
  • Rojo: simboliza la sangre de la vida, la salud, la vitalidad y la creatividad. También indica virilidad y espíritu guerrero. En la simbología panafricanista representa la sangre derramada por los antepasados.
  • Amarillo: suele representar la riqueza, el oro. En la simbología panafricanista es la riqueza de África. Para los rastafaris representa al León de Judá, el buen Gobierno de África unida.
  • Verde: fertilidad tanto de la tierra como de la mujer. En la simbología panafricanista representa la fértil madre África.

A continuación os presento una galería con algunos símbolos, tened en cuenta que siguen creándose más símbolos adinkra. (Hay más, además de los que recojo a continuación, recopilados por la revista Wanafrica. Fuente: adinkra.org e Internet, traducido por: wanafrika.org)

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SESA WO SUBAM “Cambio” Representa la estrella de la mañana en una rueda. Simboliza la importancia del cambio en la formación del carácter.

BOA ME NA ME MMOA WO “Ayúdame y deja que te ayude” Simboliza la cooperación e interdependencia.

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NKONSONKONSON “Eslabones de cadena” Simboliza la interdependencia de las relaciones humanas. Recuerda que se debe contribuir para el progreso de la comunidad.

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SANKOFA (otra versión) “Regresa y tómalo” Símbolo de la importancia de aprender del pasado Es el pájaro que se atusa las alas antes de volar

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ADINKRAHENE “El principal de los signos Adinkra” Símbolo de grandeza, carisma y liderazgo Es el símbolo primario que origina el diseño del resto

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NKYINKYIM “Retorcimiento” Símbolo de iniciativa, dinamismo y versatilidad

Fuentes:

Kwame Dawes, el poeta amante del reggae

Hoy ha comenzado el Festival StoryMoja, un importante acontecimiento cultural y literario que se va a celebrar en Nairobi hasta el próximo 21 de septiembre, bajo el título “Imagine the World! Waza Dunia!”. Se trata ante todo de un gran encuentro entre escritores; por allí pasarán, entre otros, Wole Soyinka, Beatrice LamwakaLiyou Libsekal, Vuyelwa Maluleke, Doreen Baingana, Teju Cole o Kwame Dawes.

Sobrino de Kofi Awoonor, el aclamado poeta quien fue una de las víctimas del ataque terrorista a un centro comercial en Nairobi el año pasado, nació en Ghana (1962) y creció en Jamaica. Kwame Dawes es, además de poeta como su tío, novelista, narrador, editor, crítico, actor, músico y profesor. También es director de programación del “Festival Internacional de Literatura Calabash” y es uno de los miembros del Consejo Editorial de “The African Poetry Book Fund“, que surgió para promover la escritura y la publicación de la poesía africana.

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Bob Marley-Lyrical Genius

En 2009 inició un proyecto que le hizo viajar por todo Jamaica para recoger testimonios y experiencias de cientos de personas que viven con el VIH-SIDA. Las vivencias reunidas durante su viaje fueron incluidas en Hope: Living and Loving with HIV in Jamaica (Esperanza: Viviendo y amando con VIH en Jamaica) por el que ganó un premio Emmy. Se trata de una página web multimedia en la que resume todo su trabajo realizado durante el viaje. Hay poemas, fotografías, relatos de las vidas que están detrás de los poemas, que se cuentan a través también de dos documentales cortos y de composiciones de poemas con música.

Cantante en una banda de reggae, Ujamaa, durante años ha colaborado con artistas y músicos para crear múltiples y dinámicas actuaciones sobre la base de su poesía que han resultando ser “algunas de las presentaciones más atractivas y desafiantes de la poesía que se realiza hoy en día“. De su obra, compuesta por poemas, libros de ficción, para niños y ensayos, como buen amante del reggae, destaca su libro Bob Marley-Lyrical Genius (Bob Marley, el genio lírico, 2007), considerado uno de los mejores libros sobre el artista.

No es de extrañar, por tanto, que haya elegido el título de una canción de Marley para su última colección de poemas, Duppy Conqueror (2013) que reúne sus mejores trabajos y por el que fue nominado al “Premio Pen Internacional” junto a Taiye Selasie, autora de Lejos de Ghana.

Duppy Conqueror

Duppy Conqueror

Editado por Matthew Shenoda, Duppy Conqueror “reúne poemas nuevos y ya publicados en sus más de dieciséis libros de poesía, y exhibe la espiritualidad, el compromiso político, el arraigo histórico y un compromiso con la belleza que sustenta lo mejor de la música reggae.”

From “The Lessons”

Fingers can be trained to make shapes
that, pressed just right on the gleaming
keys, will make a sound that can stay
tears or cause them to flow for days.
Anyone can learn to make some music,
but not all have the heart to beat
out the tunes that will turn us inside out. . .

 

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