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Posts etiquetados ‘Guinea Bissau’

Fátima Djarra Sani nos habla sobre el paso de la mutilación a la vida

2015_11_Indomable

Siempre es difícil ir a contracorriente. Fátima Djarra lo sabe. En Guinea Bissau, como en otra veintena de países, la mutilación genital (ablación) es una terrorífica costumbre enraizada con fuerza y que siguen soportando mujeres y niñas. Pero, en su caso, lo que estaba destinado a someterla, la hizo más fuerte. “Desde que me extirparon la mayor parte del clítoris y los labios menores de la vagina a los cuatro años, llevo la rebeldía en la sangre. Rebeldía, que no ira.” Desde entonces su voz se ha alzado para hablar de manera incansable para que esta atroz práctica desaparezca, a través de una trayectoria vital que se inició en Bissau y la llevó fuera del continente hasta Pamplona, y que Fátima describe en su autobiografía.

El sol lucía imponente aquel día, rememora Fátima. Era una jornada festiva, alegre, en la que ella y su hermana estrenaban ropa para acudir a la casa de la fanateca y que pronto contrastó con el ambiente sucio del baño que solo contenía un cubículo para defecar, donde encima de un pareo sobre el cemento, les practicaron la ablación. Fátima es directa y supongo que habrá estado tiempo pensando en qué palabras usar para transmitir el momento, aquella difícil e inolvidable experiencia. “Un afilado grito me alarmó” (pág.42) es el primer signo de lo que le espera a la niña que no volverá a hablar de ello hasta que años después es iniciada.

Indomable nos adentra en una sociedad secreta. Dentro del bosque, “donde se sembraban los cimientos de la sumisión femenina“, y al que ella accedió ir de manera voluntaria deseando convertirse en una mujer de provecho, las niñas eran obligadas a someterse a una ceremonia que duraba tres meses. Las ancianas transmitían que lo que pasaba en el bosque se quedaba en el bosque, por eso era (es) tan difícil hablar con otras mujeres sobre ello. Pero Fátima decidió romper ese círculo de ocultismo y miedo y habló. Allí Fátima adolescente se vio sometida a aprender a “callar y a plegarse” y contempló el sufrimiento generado por la ablación en otras niñas a las que se lo practicaban en aquel momento.

Después (pronto) vendrían las consecuencias. La muerte por desangramiento de alguna de las niñas, el dolor al orinar, los efectos de la ablación en su vida sexual que son descritos de tal manera que el lector siente la angustia de Fátima cada vez que intenta tener relaciones sexuales, y los problemas para concebir.

Después (mucho después) vendrían el rechazo, el insulto y las amenazas cuando se incorporó a “Médicos del Mundo” y empezó a hablar (aquí y allí) sobre lo que había sufrido y sus consecuencias. Pero también le llegaron la comprensión y los testimonios de otras mujeres que habían pasado por aquel duro trance. Madres que habían aceptado la mutilación porque creían que era lo mejor para sus hijas, ancianas que no pronunciaban ni una sola palabra en contra, mujeres que se negaban y argumentaban que “no hay un sólo versículo (en el Corán) donde se especifique que la pureza de una mujer va ligada a la mutilación” o hombres que rechazaban de plano la práctica al conocer la dimensión de la atrocidad.

En 2015 Nigeria y Gambia la prohibieronPero en muchos países la siguen practicando a pesar de estar prohibida (Burkina Faso) o la siguen defendiendo (Sierra Leona). Fátima, valiente, sigue hablando con unos y con otros, dando testimonio directo y soportando el precio que supone el que todo el mundo conozca que ella es una mujer mutilada, porque sabe que eso también es necesario.

A algunos les escandalizará que una africana divulgue sus secretos más íntimos. Simplemente es un mal necesario. Ojalá sirva para acercarnos a los europeos y enterrar los falsos mitos. Porque las africanas nos hemos convertido en un enigma que la mayoría de los occidentales no se molesta en interpretar. (pág. 14)

Ficha:

  • Título original:  Indomable, de la mutilación a la vida (2015)
  • Coautoría: Gorka Moreno Arratibel
  • Idioma: Original: Castellano
  • Editorial: Península (2015)
  • Nº páginas: 192
  • Portada: Fotografía Iñigo Aranguren Osinaga
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