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Posts etiquetados ‘Libia’

“Tierra adentro” de Karlos Zurutuza, un libro que cubre vacíos

El reportero Karlos Zurutuza ha publicado este mismo año Tierra adentro. Vida y muerte en la ruta libia hacia Europa. Nada más acabar de leerlo supe que tenía que hablar sobre este libro que nos acerca a una Libia desconocida, a una Libia que parece un inmenso agujero negro donde casi nadie sabe qué está ocurriendo, a una Libia, sobre todo, tan llena de personas e historias que merecen ser conocidas.

Tuve la suerte de contactar con Karlos mediante una llamada telefónica el día 21 de octubre. Hablamos un rato y lo que más me llamó la atención fue la emoción visible en su voz cuando recordaba a amigos e historias. Mencionó que era imposible entrar en el país en este momento, aunque también matizó que quizás sí era posible por una zona pequeña. Cuatro días después de aquella llamada telefónica me enteré por “El Diario Vasco” que Karlos había vuelto a entrar en Libia.

Su cobertura desde Libia se está publicando en “Jot Down”. Le dicen que es un milagro que hayan logrado entrar y él escribe: “Cuando el milagro no es llegar sino que ellos estén”. 

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4 apasionad@s african@s por los libros (de los 4 puntos cardinales)

1.-Mohammed Fergiani (Libia)

Mohammed Fergiani abrió en 1952 su primera librería en Trípoli. Algunos asemejan el impacto de su nombre en los círculos literarios libios, al que produjo por ejemplo Bloomsbury en Londres. Es decir, que en la ciudad libia, Fergiani se convirtió en un sinómimo de libros. Después de crear cuatro librerías, surgió Dar el-Fergiani, la casa editorial más importante de Libia en toda su historia. Pero todo cambió con el ascenso al poder de Gadafi en 1969.

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“El regreso” de Hisham Matar, historia de una obsesión

La búsqueda del padre ausente es uno de los temas más recurrentes en la literatura universal desde la aparición del mítico Telemaco. En las letras africanas, así a bote pronto, me vienen a la memoria al menos dos novelas que giran en torno a dicha temática: Los pies sucios del togolés Edem Awumey y The Devil that Danced on the Water  de Aminatta Forna. Pero Hisham Matar es el único nombre que me viene a la cabeza si me piden nombres de escritores cuya obra entera gire sobre el tema.

Matar es una obsesión con patas, si se me permite esta forma ligera de describirle. O lo fue, que es lo que parece intentar mostrar en este volcado terapéutico. Para los que desconozcan la historia de este escritor hay que explicar que proviene de Libia y que su padre, Jaballa Matar, un diplomático opositor a Gadafi, fue desaparecido por él. Desde los diecinueve años, edad que tenía Matar cuando esto ocurrió, se dedicó en cuerpo y alma a intentar saber si su padre seguía con vida, después a descubrir qué había ocurrido con él. En la misma línea de lo que hizo Nadine Barry en su obra Grain de sable que cuenta los once años de investigación hasta que descubrió toda la verdad sobre la muerte de su marido fallecido tras ser torturado bajo el régimen de Sékou Touré en Guinea Conakry.

Regresar o no hacerlo, es el dilema al que se enfrenta el protagonista, el propio escritor. “Si vuelves, te enfrentarás a la ausencia o a la desfiguración de lo que amabas”, afirma al comienzo del libro. Matar es un ser que ha peregrinado de un sitio a otro: ha vivido en diversos países, hasta llegar a preguntarse ¿de dónde es realmente?. Arrastrando siempre consigo la necesidad de una identidad y la interrogante continua sobre qué le ocurrió a su padre. Él sabe que solo se vuelve en realidad a un lugar: el que vivimos en nuestra infancia.

El tratamiento de la ausencia invade toda la novela. Por supuesto la ausencia notoria del padre, por otro lado tan presente, pero también la de la madre, que sigue a su lado, y la del propio Gadafi que vuela por todas las páginas sin detenerse apenas en ninguna de ellas. Ese vacío que nació desde el momento en el que Gadafi se llevó a su padre y “me colocó en un lugar no mucho mayor que la celda en la que lo encerró”. Ese no saber junto a la necesidad de dar sepultura al ser querido, que tan bien queda descrita en la historia del viejo al que han desenterrado a su hijo, sacándolo de la tumba, y que mantiene el cuerpo sin vida de su primogénito, en su casa, soportando a duras penas el hedor, a la espera de poder enterrarlo otra vez.

Pero, además de la ausencia, el otro gran protagonista de la historia es la poesía. Capaz de ser aliento para los resistentes, los versos aparecen muchas veces en este libro, como los que manan de la garganta del preso Jaballa en la prision, quien afirma que quien se sabe de memoria un poema tiene una casa. La literatura, o como queráis llamarla, qué prodigio, otra vez, capaz de poner alas y elevarnos más allá de toda situación represiva. Para los que estamos convencidos del poder de la lectura, de la palabra escrita o versada, para romper diques y saltar montañas, nos quedamos colgados de las páginas en las que habla del poeta Rajab Abuhweish, que volvió a Libia en 1911 para unirse a la resistencia frente a los italianos y quien compuso mentalmente un poema de treinta estrofas.  En esa forma oral  los versos se extendieron por todo el país, fortaleciendo el espíritu de la resistencia.

El regreso lo compartimos en el primer Club de Lectura “Mamah Africa” de este año. De su mano nos adentramos de puntillas en ese país tan desconocido y hermoso del Norte de Africa (muchas confesaron que se habían quedado con ganas de conocer más). La obsesión por saber la verdad sobre el padre de Hisham Matar nos llevó a un viaje introspectivo en el que visionamos la historia reciente de este país, todo su dolor silenciado. Pero también nos hizo constatar la importancia de la poesía, la necesidad de escribir sobre lo vivido y el lugar que pueden llegar a ocupar los libros y la palabra escrita u oral en sociedades reprimidas y sin libertad.

El regreso (The Return, 2016) – Editorial Salamandra. Traducción: Javier Guerrero. 2017. También en formato e-book.

Contra la prohibición: libros para abrir mundos y no para cerrarlos

Lynx Qualey, autora del magnífico blog Arabic Literature (in English), lanzó a finales de enero una serie de propuestas desde la literatura contra la prohibición de Donald Trump “a la entrada durante 30 días de ciudadanos de Sudán, Irán, Irak, Libia, Siria, Yemen y Somalia, y la suspensión de nuevos visados de asilo político para personas de cualquiera de estos países durante 4 meses”.  A pesar de que los jueces parece que han logrado parar el veto, hay muchas razones para la inquietud.

De los países en cuestión, cuatro están situados en el continente africano: Sudán y Sudán del Sur, Libia y Somalia. Desde LitERaFRicAs proponemos la lectura de escritores de estos lugares, descubrir sus obras y también sus esfuerzos y proyectos para que los libros estén al alcance de todos.

Los escritores de estos países soportan y han soportado todo tipo de prohibiciones y persecuciones, pero aún así no se rinden y siguen adelante, escribiendo. Sin ir más lejos, tenía pendiente de publicar otro post sobre lo acaecido en fechas recientes en Libia, que a continuación comparto:

“Los libros se leen, no se confiscan”

El último fin de semana de enero, las fuerzas de seguridad libias publicaron un vídeo, en su página de Facebook, en el que se veía cómo incautaban un camión con docenas de libros que provenían de Egipto y hacían la ruta Tobruk-Bengasi. En el vídeo, un funcionario de seguridad y los líderes religiosos de la ciudad de Marj, bajo control del ejército libio, denunciaron una “invasión cultural”, alegando que los libros contenían información sobre chiísmo, cristianismo y hechicería, así como material erótico contrario al Islam sunita.

Tras el suceso más de 100 escritores e intelectuales libios, entre los que se encontraban Azza Maghur Idriss Al Tayeb y Radhuan Bushwisha, denunciaron la situación calificándola de “terrorismo cultural” y afirmaron que:” es un intento de amordazar las voces y confiscar la libertad de opinión y de pensamiento.” En el mismo sentido, el sindicato de escritores de Libia añadió que la confiscación atentaba contra la supresión de la libertad de pensamiento y era una señal peligrosa.

Leer es un ejercicio muy sano. Abre, nunca cierra. Os invito a que indaguéis en estas literaturas. El espacio que tienen en el blog no se corresponde con el tamaño de lo que representan, pero son un intento sincero por acercar un poco si cabe estas historias. Os hago una pequeña guía para que podáis acceder a su contenido de manera más rápida:

En fechas recientes, se han publicado los siguientes libros:

LIBIA

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SUDÁN y SUDÁN DEL SUR

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SOMALIA

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Solo en el mundo – Hisham Matar

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Tras la historia que nos acerca el libio Hisham Matar, encuadrada en la época de los primeros tiempos de Gaddafi, hallamos la descolocación de una infancia cuando se ve envuelta en sucesos que ni los propios adultos son capaces de asimilar. Solimán tiene apenas nueve años y vive inmerso en una soledad que le imposibilita entender lo que ocurre a su alrededor. Su mundo está lleno de ocultaciones, para tapar la dura realidad que puede dañar su infancia, y de carencias afectivas fruto de los propios caracteres de sus progenitores forjados en sus íntimas experiencias.

Con esta su primera novela Hisham Matar quedó finalista del Man Booker y recibió elogios de personajes como Coetzee. Después llegaría Historia de una desaparición (Salamandra, 2012) en la que el protagonista emprende la búsqueda de su padre desaparecido, en un texto sin referencias explícitas a Gadafi, y este mismo año ha publicado su tercera obra: The Return: Fathers, Sons, and the Land in Between. Las tres  pivotan sobre unas relaciones familiares condicionadas por una realidad política y social restrictiva y minante. Son formas de exhumar el dolor y de traer el recuerdo, una vez más.

Como Aminatta Forna, Hisham Matar también tuvo la necesidad de volver a Libia para saber qué le había ocurrido a su padre. En 1990, agentes secretos secuestraron a su padre, un opositor al régimen del Guía, en El Cairo. En 2012, tras la caída de Gadafi, el escritor volvió a Libia a intentar encontrar alguna noticia sobre el paradero de su progenitor, al igual que Forna hizo lo propio en Sierra Leona. En Típoli pasó por la cárcel de Abu Salim, tristemente famosa por las torturas y las ejecuciones, en donde supo que había estado su padre, pero no pudo acercarse al lugar. Matar volvió a EEUU con las manos vacías y, desde entonces, su padre continúo en paradero desconocido.

Solo en el mundo nos habla de la ausencia del padre, un intelectual comprometido. Y también de una madre que ha tenido que asumir su destino trazado por otros, en el que también tiene su hueco el propio Solimán. En el medio, queda un niño que no entiende la mayoría de las cosas que ocurren a su alrededor pero que poco a poco comienza a necesitar hablar de ellas, racionalizarlas y darles un sentido. Desde la memoria del adulto que rememora su infancia, contempla aquellos tiempos en los que sabe que pedía “Afecto. Creo que era lo que yo deseaba. Un afecto seguro y firme. En una época de sangre y lágrimas, en una Libia llena de hombres golpeados y manchados de orina, castigados por la miseria y ansiosa de libertad, aquel niño ridículo ansiaba afecto. Entonces no me lo planteaba en estos términos, pero de pronto mi autocompasión se convirtió en odio hacia mi mismo” (pág.175).

El pequeño Solimán realiza justo los actos contrarios que debería de realizar para ser amado. Hiere a sabiendas y es violento de manera voluntaria. Matar nos dice que tras el comportamiento arisco de un niño de nueve años se puede encontrar una necesidad extrema de ser amado. Rodeado de un mundo en el que parece que los sentimientos se han encerrado bajo llave, en el que el caos y la insensibilidad han aflorado de una manera brutal, Matar vuelve una y otra vez a través de Solimán a su único hogar. En mi opinión, cuando sus padres deciden enviarle a El Cairo a estudiar para ponerle a salvo de la locura, el joven comprende que la Libia a la que no desea retornar pero que echa de menos, es la que formaban sus padres y él.

Hay muchos momentos en esta novela que te transmiten una gran carga de sentimientos. Quizás es fácil conmover cuando se escribe sobre temas tan brutales. Se dice que es una novela trillada (pérdida de la infancia y de la identidad al dejar de pertenecer a un lugar). Matar incide, sobre todo al final del texto, un tanto precipitado, en la falta de valentía a la hora de abordar nuestro propio destino. A mi me ha parecido excelente la manera en la que nos va describiendo al pequeño Solimán, cómo vamos descubriendo con él lo que de verdad está ocurriendo, observamos desalentados a través de sus ojos el brutal ambiente que lo condiciona todo, nos sentimos a su lado cuando relata cómo se aferra a la cintura de su padre y le comprendemos cuando sueña otro pasado para su madre.

Empecé a imaginar lo que habría hecho yo para salvarla. Golpeaba el cristal de la ventana de la habitación en que estaba prisionera y la ayudaba a saltar. Escapábamos a un lugar donde nadie pudiera encontrarnos. Y, para evitar murmuraciones, fingiríamos ser hermanos, porque yo tendría nueve años y ella catorce. Yo haría barritas de sésamo que vendería a los niños y repartiría por las casas en mi potente motocicleta. Con el dinero que ganara le compraría libros. Y un día ella encontraría al chico con el que estaba en el Cafe italiano y volvería a enamorarse de él. Pasaría en mi moto y los vería con las manos juntas en la mesa de un café y una gran sonrisa en los labios. Y cuando ellos hubieran descubierto muchas razones para estar juntos y leído todos los libros del mundo, llegaría el momento de que yo naciera. Repetía la historia con la imaginación: la salvaba, escapaba con ella, volvía a salvarla…hasta que el sueño me envolvió y me dejé arrastrar por él, sintiendo que dentro de mí se encendía la suave luz de la esperanza (pág. 182)

Pero también la manera en la que describe una ejecución. Estremece. Tanto la escena en sí como la reacción de la gente. Y volvemos a entender la necesidad de Solimán de hablar sobre ello.

Ficha:

  • Título: In the Country of Men
  • Idioma: Original: Inglés (2006)
  • Traducción al castellano:  Salamandra (2007)
  • Traductor: Ana María de la Fuente
  • Fotografía portada: Jake Wyman. Getty images
  • Nº páginas: 252

9780241957073

La françafrique vista desde el sur – Dagauh Gwennael Komenan

Cubierta La françafrique vista desde el sur

La política e influencia francesa en el continente africano desde la visión y pensamiento de un joven marfileño, Dagauh Gwennael Komenan. Esto es lo que promete este libro, finalista en los premios de ensayo que anualmente convoca “La Catarata”, en el año 2014.

La traducción e introducción corren de la mano de Ángeles Jurado Quintana, que también ha participado en el desarrollo del mismo, y que nos adelanta que este libro es una aproximación. Estamos de acuerdo con ella en que no es el tema tratado una cuestión que se pueda despejar en 107 páginas, pero las que ha escrito Dagauh, con fluidez, estilo fácil e implacables datos y argumentos que corroboran mucho de lo que se intenta demostrar, nos proporcionan un acercamiento de nivel al controvertido papel que ha jugado y sigue jugando Francia en sus ex-colonias africanas, en el pasado y en un presente en el que siente la amenaza de China, que ya es el primer socio comercial del continente.

Esa françafrique que, según el escritor Boubacar Boris Diop, ha convertido a los países francófonos africanos en el patio trasero francés. Hablamos de “cincuenta operaciones militares desde 1960, y hasta el momento” (en el libro se listan todas ellas y se analizan en especial las de Malí, Libia, Costa de Marfil y República Centroafricana) y de la imposición de un sistema monetario (bajo el franco CFA) que se ha vuelto una “esclavitud monetaria y financiera” y al que en el libro se le da especial hincapié, ya que sin  independencia económica no puede haber independencia real.

Dagauh repasa. Francia, sabedora de que quien hizo la ley hizo la trampa, aupó al poder a una pléyade de sátrapas y dictadores. Después buscó otras formas más sibilinas de perpetuar su presencia y poder en los territorios de sus ex-colonias. Así la fórmula ideada para mantener su situación se volvió más sutil y tomó la forma de “intervenciones in-humanitarias” que para la opinión internacional, gracias a los media occidentales, se tornaban en “necesarias”. Entre ellas la de Malí, muy criticada por pensadores y activistas como Aminatta Traoré.

La intervención militar francesa en 2013 denominada Operación Serval, llegó acompañada de una misión de paz de Naciones Unidas. El propio presidente interino del país había reclamado que intervinieran para frenar el avance yihadista. En sus inicios dicha operación fue apoyada por la inmensa mayoría de malienses, según opinión del periodista José Naranjo. Pero esta “operación quirúrgica de urgencia” no ha impedido que Mali continúe inmerso en una situación de conflicto y que tras la celebración de elecciones, el país siga convaleciente.

En seguida las dudas nos asaltan y nos cuestionamos sobre las razones que han llevado a que dichas situaciones se perpetúen. El autor habla de la complicidad del Tribunal Penal Internacional, la actuación de los medios de comunicación occidentales y los discursos en torno al afropesimismo y al afroptimismo que acaban alejando el verdadero latido del continente. Pero también las situaciones de corrupción y el empobrecimiento que se dan en estos países.

Y aquí es donde aparecen aquellos a los que el autor ha dado el título de “los buenos amigos“, ya que sin esos personajes títeres de Francia y el apoyo que se dan los propios lideres africanos entre sí (Outtara a Camporé, por ejemplo) no se puede entender que el panorama no haya cambiado. Máxime cuando Dagauh afirma que organismos regionales como la CEDEAO también se han prestado al juego francés.

Además, sabemos que la Unión Africana tarda en actuar (cuando lo hace), y no suele hacerlo de la manera más apropiada. A pesar de conocer que la Unión Africana no decide con libertad, sino que tiene que contar con el visto bueno de la comunidad internacional (léase Unión Europea o Naciones Unidas) la escasa relevancia de su actuación está fomentando la idea de que está haciendo aguas. Sobre la escasa incidencia de esta organización, decidida a buscar “soluciones africanas a los países africanos”, es necesario también hablar (en el libro se echa de menos un análisis de sus actuaciones en relación con los diferentes casos expuestos).

Para terminar, Dagauh va más allá y plantea una inteligente cuestión; nos podemos imaginar ¿una Francia sin África?. Al igual que ocurre cuando se le da la vuelta a la tortilla, intuimos tras la lectura cuál podría ser el resultado. Pero viendo (y constatando) la actualidad de la françafrique, queda por saber si algún día estos países africanos darán los pasos suficientes.

El esperanzador levantamiento del pueblo burkinés (la voluntad del pueblo), bajo el espíritu de Sankara, para frenar el golpe de estado que amenazaba con colocar en el gobierno a un hombre fuerte de Campaoré, quien está acusado de asesinar al líder burkinés. O la resistencia que ha manifestado Laurent Gbagbo en Costa de Marfil (la necesidad de líderes fuertes), son solo algunos ejemplos que nos parecen querer indicar que lo que hoy es una mera especulación, se puede convertir en realidad.

Mientras llega, no permitamos que la françafrique viva en la sombra.

Ficha:

  • Título original:  La françafrique vista desde el sur (2016)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (2016)
  • Traducción e introducción: Ángeles Jurado Quintana
  • Formato: eBook, disponible en Unebook
  • PVP: 8,34 €
  • Nº páginas:107
  • Leer un fragmento, aquí

La última noche del Rais–Yasmina Khadra

noche-rais2011. Año en el que nacieron las llamadas “Primaveras árabes”. En Túnez y Egipto, las protestas provocaron la caída de sus respectivos regímenes. En Libia, la capital Trípoli, había sucumbido en manos rebeldes apoyadas por las fuerzas de la OTAN.

Muamar Gadafi, que cuando su pueblo se levantó contra él los calificó de “ratas, burros, drogadictos,cobardes y traidores”, lo que desató un nivel de violencia no vista en los levantamientos árabes, masacraba a su propia población, y Naciones Unidas firmaba una Resolución que le permitía entrar en el país para proteger a los civiles. Tras la caída de Trípoli, nadie sabía dónde estaba el “líder de la revolución”, se especuló sobre su fuga. Pero, Gadafi no huyó, no abandonó Libia, se quedó en su país.

Se escondió en domicilios particulares, hasta que tuvo que buscar refugio dentro de unas tuberías. En Sirte. Allí nació y allí murió el autodenominado “Rey de los reyes tradicionales africanos”. Cuando la ciudad cayó, se terminó también con un símbolo; sucumbía el último bastión del antiguo régimen. Sin que se supiera qué iba a venir después.

“Libia no tiene futuro, los libios no tendremos otro futuro que la guerra en los próximos diez años”, añade con un gesto teñido de resignación, dolor y cierta ira. Directivo de alto perfil en una de las compañías petroleras punteras en tiempos del derrocado Muamar Gadafi. Hazouni no era un hombre del sistema. En Libia, subraya, no había sistema. Era un régimen esculpido a imagen y semejanza de su líder: tan excéntrico como personalista. Todo giraba en torno al tirano y sus caprichos. Nada más importaba. Ni siquiera, a veces, su propia familia, rememora. Él era el principio y el fin de la nación inventada, el señor tribal al que el resto de clanes solo respetaban tanto como temían. El único cemento que cohesionaba una heterogénea sociedad de apenas seis millones de habitantes regida por costumbres ancestrales, donde las fidelidades se compraban con petróleo y las conspiraciones se pagaban con la vida. (“Estado islámico”- Javier Martín. pág. 13-14)

La última noche del Rais se centra en esas horas finales que transcurren la noche del 19 al 20 de octubre de 2011, en las que el coronel comprende que va a ser definitivamente derrotado. Parece que Khadra escribió este libro en una especie de estado de gracia, con una escritura compulsiva, que le llegó tras indagar en la mente del líder libio y que acabó dando forma a esta exoficción, o el arte de crear una ficción a partir de elementos reales.

No es extraño que el propio escritor cite a Rabelais como uno de los autores que habría estado encantado de escribir sobre la vida y obra del que gobernó Libia durante más de cuarenta años. Extravagante, mesiánico, megalómano, desmesurado, egótico y mostrando pocas debilidades, así se muestra el hombre que estaba tras la leyenda que a él tanto le gustaba mencionar. Una figura desquiciada que apenas nos conmueve al recordar su infancia de niño pobre, marcada por la ausencia del padre, ya que casi a renglón seguido rememora la cruel venganza que ejerció contra la mujer que en su juventud amó y que la familia de ella le impidió desposar. O afirma, rotundo, que “Jamás he hecho caso a otra voz que no sea la mía” (pág.79).

Su presencia, que de la mano de Khadra, sólo provoca miedo o sumisión, emerge de sus propias sombras, entre recuerdos (su familia beduina), horrores (la matanza de 1600 presos en la prisión de Abu Salim), lamentos (¿cómo entender que el pueblo quiera acabar con él después de lo que ha hecho por ellos?) y alabanzas (“Soy un ser excepcional, la providencia encarnada y enviada por los dioses”). Especialmente duro en su trato con las mujeres a las que considera meros objetos sexuales, se muestra implacable con cualquiera que osara llevarle la contraria.

Necesitado de adulación de manera constante, la histriónica figura de Gadafi proyecta su penumbra más allá de lo soportable. Dicen que en sus últimas horas se encontró perdido y que temió acabar como Sadam Hussein, con el que en el libro (que se puede permitir este tipo de ¿inverosímiles? situaciones) tiene un revelador encuentro onírico. Además en el texto del argelino también se nombra a Hugo Chávez o a Ben Ali, pero rehúye dedicar ni una palabra a Mandela que siempre defendió a Gadafi, ya que éste lo mismo sufragaba la lucha anti-apartheid sudafricana que apoyaba en Uganda a Idi Amin.

Las terribles imágenes de su muerte en manos de los rebeldes adquieren tintes aún más dramáticos al ser descritas en el papel. Tan solo una metáfora sobre la obsesión (una elegante licencia del autor) que Gadafi tuvo en torno a la figura del pintor Van Gogh nos hace más llevaderas las atrocidades finales, no por conocidas menos impactantes, pero que no nos permite abandonar del todo la sensación de que quizás la novela, muy bien escrita, escora demasiado hacia el lado más obvio y más reconocible de este ¿tipo? de personajes. Nada apenas se sale del cliché en el marco de una vida y una influencia que merece mayor profundidad y alcance. Y una lee (también) para intentar entender.

Todo tiene su precio, Mansur. Tanto la fidelidad como la traición. A los cocodrilos no se les engatusa secándoseles las lágrimas. Eran ellos o yo, los intereses de los Cruzados o los de Libia. Cuando pienso que mis valientes compañeros de armas, esos mismos que se jugaron la vida ayudándome a destronar a ese rey holgazán de Idris, se han dejado seducir por las promesas de los imperialistas y no han vacilado en conspirar contra mí, contra el pueblo libio, contra la patria eterna…Cuando pienso en esos traidores, me digo que no he sido lo bastante severo, que debí ser más féroz, más cruel. Si hoy me encuentro con esta insurrección, es porque mi lado paternal se ha impuesto a mi intransigencia de soberano. Tenía que liquidar a la mitad de mi pueblo para que se salvaran los demás.(pág.72)

Ficha:

  • Título original:  La Dernière nuit du Rais  (2015)
  • Idioma: Original: Francés. Éditions Julliard, París, 2015
  • Traducción al castellano: Alianza Editorial (2015)
  • Traductor: Wenceslao-Carlos Lozano
  • Nº páginas: 174
  • Imagen de portada: Ouchene Amine

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¿Los mejores títulos en árabe del siglo XX?

Arab Writers Union es una asociación de escritores árabes que en 2010 elaboraron una lista con los mejores 100 títulos en lengua árabe producidos en el siglo XX. Pero la cuestión es, ¿cuántos de ellos han sido traducidos?.

M Lynx Qualey  ha recogido en su blog los libros que se encuentran traducidos al inglés [ing.] A la lista he añadido los que he podido encontrar en castellano (o eusk., cat. gal.) y he entresacado los que se han escrito en el continente africano. El panorama varía según el idioma, el inglés logra bastantes títulos, mientras que lo que ocurre con el castellano es anecdótico, casi.

MARRUECOS

La literatura marroquí se escribe sobre todo en árabe clásico y árabe dialectal. Pero también en francés (Tahar Ben Jelloun o Badia Hadj Nasser),y en otras lenguas, como el inglés (en la actualidad su exponente más reconocido es Laila Lalami, que ha sido incluida en la lista de seleccionados para el “Man Booker 2015”) o el castellano (Asociación Naemle).

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The Teocrat

En la lista:

26 For Bread Alone  [Mohamed Choukri] [ing.]. El pan a secas, cuyo título original es Al-jubz-al-hafi (1973) ha sido recientemente reeditado por Cabaret Voltarie, con traducción de Rajae Boumediane El Metni y versión revisada por el propio autor. Ogi hutsa [eusk.], El pa de cada día [cat.]

46 The Game of Forgetting [Mohammed Berrada] [ing.]. El juego del olvido. Madrid: Libertarias/Prodhufi, 1993. Traducción de la novela Lu´bat al-nisyân de Berrada, cuya edición en árabe data de 1986. La traducción está a cargo de Beatriz Molina y Maribel Lázaro y la presentación de la novela corre a cargo de Juan Goytisolo

47 Winter Wind [Mubarak Al-Rabih]. Nada.

74 The Woman and the Rose [Mohamed Zafzaf] La mujer y la rosa, con traducción de Beatriz Molina y Zouhir Louassini, Agencia Española de Cooperación Internacional, Madrid, 1997. Imposible de encontrar.

83 The Theocrat [Bensalem Himmich][ing.] De este autor hay varias traducciones: Cien años después: Nietzche con rostro humanoEl Sapientísimo: memorias de un filósofo enamorado o El loco del poder con la que obtuvo el premio de la Crítica de la Novela, (en lengua árabe), en 1990.

86 The Days of Ashes [Mohammad Ezzeddine Tazi] [ing.]. Nada.

95 The Learned ‘Ala [Abdul Karim Ghalib]. Su obra Le passé enterré sí lo está en francés.

EGIPTO

Naguib Mahfouz

Naguib Mahfouz

Es, sin duda, este país africano el que recibe más menciones en la lista y el que ocupa los primeros puestos en la misma. Pero hay omisiones, como la de Nawal al-SaadawiEl edificio Yacobian de Alaa Al Aswany (que se puede encontrar tanto en castellano como en catalán y que supuso todo un bombazo editorial) o Muhammad Nagui (El escondite de Qámar), que llaman la atención.

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En la lista:

1 The Cairo Trilogy [Naguib Mahfouz] [ing.] Naguib Mahfuz es, probablemente, el escritor en lengua árabe más traducido al castellano. Entre dos palacios es el primer volumen de su famosa trilogía por la que se le concedió el premio Nobel, y que continúa con las novelas Palacio del deseo y La azucarera.

3 Honor [Sonallah Ibrahim]. Sí en francés, Charaf ou l’honneur

4 War in the Land of Egypt  [Yousef Al-Qaeed] [ing.]

8 Rama and the Dragon [Edwar al-Kharrat] [ing.]

15. Zayni Barakat [Gamal al-Ghitani][ing.]

18. No One Sleeps in Alexandria [Ibrahim Abdel Meguid][ing.]

19. Love in Exile [Bahaa Taher][ing.] En castellano se puede leer El Oasis

22 The Taboo-Yusuf Idris [ing.] En castellano se puede leer Una cuestión de honor (Ed.Oriente y Mediterráneo)

30 The Elephants [Fathi Ghanem]

36 The Lamp of Umm Hashim Yahya Hakki [ing.]

37 Return to Exile [Abu El Maati Abu El Naga]. Nada.

38 The Lodging House Khairy Shalaby [ing.]

41 The Heron  Ibrahim Aslan [ing.]

44 Return of the Soul – Tawfiq al-Hakim. Nada.

50 The Seven Days of Man  Abdel-Hakim Qasim [ing.]

57 Rubaiyyat Bahari- Mohamed Gibreel. Nada.

59 Granada Radwa Ashour [ing.] También en castellano

60 The Call of the Curlew – Taha Hussein [ing.] Se puede leer Los días (Ediciones del viento)

61 Seeds of Corruption Sabri Moussa [ing.]

62 Al-Saqqa Mat (The Water Carrier is Dead)-  Yusuf al-Sibai.Nada.

63 The Emigration to the North of the Children of Hathoot Majid Tubia .[ing.]

64 After the Sunset- Mohamed Abdel-Halim Abdulla.Nada.

72 A Touch of Fear – Tharwat Abaza [ing.]

80 There Is a Man in our House-  Ihsan Abdul Quddus. Nada.

90 Clamor of the Lake  Mohammed El-Bisatie. T.[ing.]

91 The Sleepwalkers – Sa’ad Makkawi. Nada.

92 1952- Jamil Atiyah Ibrahim. Nada.

100 A Man from Bashmour Salwa Bakr [ing.] En castellano: El carro dorado y Artimañas de los hombres (Ed.Txalaparta)

104 The Open DoorLatifa Al-Zayat [ing.]

LIBIA

Lo cierto es que se trata de una literatura casi desconocida para nuestro mundo, tal y como afirma Ibrahim Al-Koni, denominado por los escritores de su país como “el gigante de la narrativa en Libia” y uno de los pocos cuya obra se puede leer en castellano, Oro en polvo fue traducida del árabe por “Galaxia Gutenberg” en 1999.

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En la lista:

11. The Animists [Ibrahim al-Koni] [ing.]

16. La trilogía:  I Shall Present You With Another City, These Are The Borders of My Kingdom y A Tunnel Lit by A Woman [Ahmad Ibrahim al-Faqih] [ing.] Por desgracia nada de este autor en castellano.

88 Eye of the Sun- Khalifa Hussein Mustapha. Nada.

TUNEZ

El tunecino Shukri al-Mabkhout se alzaba con el IPAF 2015 (más conocido como el “Booker árabe”) con su primera novela, The Italian, en origen en lengua árabe, que verá pronto su traducción al inglés, dudo mucho que también lo sea al castellano. Sin embargo, podéis ver que los nombres que se han seleccionado para esta lista son numerosos (y desconocidos).

En la lista:

9 Thus Spoke Abu Huraira,Mahmoud Messadi. En francés, Ainsi parlait Abou Hourayra y en alemán.Mahmoud_Messadi__Thus_Spoke_Abu_Huraira

23 The Night of Ten Years, Muhammad Salih al-Jabri. Nada.

39 Contact, Aroussia Naluti.Nada.

48 Return to Dar al-Basha,  Hassan Nasr, [ing.]

66 Aisha, Al-Bashir bin Salamah. Nada.

68 Al-Daqqala in Arajenha, Al-Bashir Khareef. Nada

69 The Slaver, Salah al-Din Bujah. Again, nothing.Nada.

82 And My Share of the Horizon, Abdel Qader Ben Shaikh. Nada.

94 The Conspiracy, Faraj Al-Huwar. Nada.

102 The Berries of Murr, Mohamed Al Aroussi Al Matuie. En castellano, Las moras amargas (Agencia española de cooperación internacional, 1996). Imposible de encontrar

ARGELIA

La mayoría de los escritores más conocidos de este país escriben en francés: Mohammed Dib, Assia Djebar, Kateb Yacine, Yasmina Khadra o Malika Mokeddem

De Tahar Djaout encontré “Els cercadors d’ossos” en catalán. De Jean Sénac, “Bosquejos del padre” (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo). De Kateb Yacine, “Nedjma” (Editorial Planeta) y “Teatro argelino” (Cuadernos para el diálogo). De Mammeri “Cuentos bereberes” (Espasa libros). De Feraoun, “El hijo de pobre” (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo). Añado Isabelle Eberhardt “País de arena: relatos argelinos” y Said Ferdi “Un niño en la guerra”, ambas de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo y “El niño del chaaba” de Azouz Begag. (Ed. El Bronce), De Amin Zaoui, “La razzia” y “La Sumisión” (ambas de Ed. El Bronce)

En la lista:

cubierta_diario.indd25 Memory in the Flesh, Ahlam Mostaghanmi [ing.]

53 Wind from the South, Abdelhamid Ben Haddouka. En francés,Vent du Sud (Société nationale d’édition et de diffusion, 1975)

73 The Ace, Tahar Wattar.

75 A Thousand Years of Nostalgia, Rachid Boudjedra. En castellano, se puede leer El caracol obstinado

89 Longa and the Ghoul,  Zohor Wanissi.

SUDAN

24 Season of Migration to the North-Tayeb Salih. Se encuentra traducida al castellano, bajo el título Época de migración al Norte

MAURITANIA

49 The Windy City, Moussa Ould Ebnou, fue en origen publicada en francés en 1994 con el título Barzakh. Una versión árabe posterior titulada Madinat al-Riyah apareció en 1996.

76 Unknown Grave, Ahmed Ould Abdel-Qader. Nada.

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