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Posts etiquetados ‘Marruecos’

“El castigo”, un relato que muestra la grandeza de la escritura y de los libros

A veces una historia te lleva a querer saber más, sobre todo cuando se presenta en forma de rompecabezas con piezas que has ido conociendo a lo largo de los años y, que de pronto, en una pirueta genial, encajan. Es lo que me ocurrió con esta que hoy os presento.

La semana pasada estuve delante de una persona que en este momento es un reconocido escritor, pero cuya biografía podría haber sido completamente diferente al cruzarse su historia personal con eso que denominamos la historia con mayúsculas.

Se trataba de Tahar Ben Jelloun cuya obra El castigo (Cabaret Voltaire, 2018. Fántastica traducción de Malika Embarek) me había dejado doblemente impactada. Tanto por la dimensión del cautiverio tortuoso que sufrió junto con otros 92 estudiantes como por el destino que le dio otra oportunidad, lo que me llevó a indagar en aquel momento histórico que pudo cambiar la historia de Marruecos y la del propio escritor. Leer Más

“El que es digno de ser amado” de Abdelá Taia, un escritor que no escribe para complacer a nadie

Se desbroza Abdelá Taia en cuatro hirientes cartas a través de las cuales se desnuda en parte a si mismo. Porque el Ahmed protagonista de El que es digno de ser amado, autor de la primera misiva a su madre fallecida cinco años antes, es el otro yo del escritor y se nos muestra duro, cruel, solitario y sin piedad. Una manera de ser que parte de esa madre, una mujer “dictadora” que ya fue descrita por Taia en otros libros como El ejército de salvación, y que coronó su vida con la violencia, la imposición y el rechazo. Como legado, Ahmed heredó su corazón despiadado. De aquel entorno de pobreza y supervivencia en su Salé natal, el joven homosexual no encuentra un lugar para el sosiego. Perseguido en Marruecos, tampoco se sentirá libre en Francia a donde marchará después. Ahmed se nos impone marcado desde el inicio: desde el vientre de su madre, siempre un ser extraño que no puede “existir realmente en ninguna parte “. Leer Más

Esta historia es verdadera desde que la inventé

Ir completando círculos. Es una de las tareas que más he realizado desde que comencé a escribir sobre lo que leía. El nuevo que estoy completando ahora gira en torno a Mahi Binebine. El marroquí es uno de esos seres que no pasan desapercibidos. Polifacético (pintor, escultor, escritor, activista…) su vida fascinante nos habla siempre de la cultura como modo para salir. Ya sea de la miseria, ya sea del fanatismo religioso. Poned vosotros las restantes salidas que se os ocurran. Pero con la cultura siempre en el centro. Leer Más

Siempre nos quedará Tánger

Hay ciudades que se imponen.
Así me ha ocurrido con Tánger, ciudad de la que en este mismo espacio ya hay una “Postal literaria” firmada, como no podía ser menos, por mi admirado Mohamed Chukri.
Durante días, su nombre ha poblado muchas de las conversaciones que he mantenido. A su áurea mítica, de una época excesiva, sin interferencias de ningún tipo, que recreaba un pasado plagado de intelectuales y escritores de la talla de Paul y Jane Bowles, William Burroughs o Truman Capote, se ha ido uniendo, lectura tras lectura, otra visión de la ciudad.
Todo tiene su reverso. Y en mostrarlo se esforzaron (lo siguen haciendo) un buen puñado de escritores que nos hablan de otra ciudad y de otras vidas. Destaco a unos pocos, el espacio da para lo que da. Hay un poco de todo, creo que como debe ser: tangerinos de pro, tangerinos de adopción y acérrimos de Tánger: Mohamed Chukri, Mohamed Mrabet, Ángel Vázquez, Antonio Lozano, Sergio Barce y Pablo Cerezal.
Solo tenéis que leer sus obras para comprender lo mucho que aman a Tánger.

En Tánger se cruzan historias y leyendas sobre su pasado, pero es una ciudad que nunca dará a conocer su eterno secreto, porque guarda su ilimitada memoria con un silencio enigmático, con un silencio embriagador y lleno de sabiduría. Mohamed Chukri.

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Driss Chraibi, una coz perturbadora a la sociedad marroquí

Dris Chraibi. Captura youtube

Dris Chraibi. Captura youtube

Autor invitado: Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

Driss Chraibi nació en la ciudad marroquí de El Jadida en 1926. De niño estudió en la escuela coránica, antes de pasar a la francesa a los diez años, gracias a pertenecer a una familia burguesa. Continuó en el lycée Lyautey de Casablanca. Era la época de los Protectorados en Marruecos. Este privilegio se repitió cuando a los diecinueve años marchó a París para comenzar sus estudios en Química. Obtuvo su título como ingeniero en 1950. Continuó formándose en neuropsiquiatría, pero abandonó a dos meses de graduarse. Se volcó en el periodismo y la escritura mientras sobrevivía con multitud de trabajos: vigilante nocturno, peón o fotógrafo ambulante.

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El terrorismo de estado, un tema a esquivar

En 1904 Frank Kafka escribía una carta a su amigo, el historiador de arte checo Oskar Pollak, en la cual opinaba sobre los libros que merece la pena leer: “Pienso que sólo debemos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo?… Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo”.

Son muchos los libros que producen el efecto anterior. En este espacio han aparecido unos cuantos. Hace poco leí un artículo que recogía una conversación entre el marroquí Mahi Binebine y el nigeriano Elnathan Jhon. Mencionaban el terrorismo de estado, me recordó a la cita anterior, y me dije que era una buena ocasión para traerlo también aquí.

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Leila Slimani y la vida sexual en Marruecos

Antes que Canción Dulce, la celebrada novela con la que ganó el Goncourt veintinueve años después de que Tahar Ben Jelloun hiciera lo mismo, Leila Slimani escribió otra obra: Dans le jardin de l´ogre (Gallimard, 2014). Obra que fue  acogida como la narración de la adicción sexual de “una mujer casi ninfómana”. Después de publicarla Slimani realizó una gira por Marruecos. Durante aquellas charlas, conferencias y encuentros con su público entabló conversación con muchas mujeres que le hablaron sobre su sexualidad, constatando que la mayoría tenían dificultad para saber siquiera qué palabras utilizar para hablar de ello. Tras sus vivencias, subyacía la dificultad de amar y tener una sexualidad satisfactoria para muchas mujeres musulmanas.

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Leila Slimani, reciente Goncourt con “Canción dulce”

Desconocía que la novela con la que la marroquí Leila Slimani había ganado el Gouncourt el año pasado tenía por protagonista a una niñera asesina y que estuviera basada en un hecho real. Por eso me quedé tan sorprendida cuando en las primeras páginas de Canción dulce me encontré con el doble y salvaje infanticidio. Me sonaron a algo conocido, ya visto, ya leído, la niñera que acaba convirtiéndose en psicópata, perdida en su horripilante mundo y que mata de manera brutal a dos pequeños. Tampoco el estilo tan cinematográfico, que hacía ver cada línea, ayudó. Pensé, “otra vez una de estas historias…” Sin embargo, la narración comenzó a adquirir perfiles más afilados a medida que avanzaba por este thriller, para mi, “psico-social”.

La editorial Cabaret Voltaire lleva publicados varios libros muy interesantes del norte africano. A la recuperación de toda la obra de Mohamed Chukri, se han unido Amor por un puñado de pelos (Mohamed Mrabet), Infieles y Mi Marruecos (Abdelá Taia) y El caracol obstinado (Rachid Boudjedra). El último título publicado ha sido precisamente la novela de Slimani.

La escritora se crió en Rabat y vivió en Marruecos hasta los catorce años en una “burbuja”, tal y como ella misma ha descrito su existencia en el seno de una familia rica. Después se desplazó a Francia, para estudiar primero y abandonar después el periodismo y centrarse en la literatura, e irrumpió en 2014 de manera exitosa con su primera novela, Dans le jardin de l’ogre (Gallimard) donde contó la historia de una ninfómana de clase media.

Canción dulce va perfilándose con la precisión de un estilete. Escrita de una manera directa, heladora, te da la sensación de estar frente a una lectura incómoda todo el tiempo. Es como si te tocara la piel de un reptil a cada momento. Nada de lo que se narra provoca sentimientos agradables. Las escenas se suceden en una escalada en la que vamos entrando en mundos insatisfechos, infelices y brumosos. Y tan, tan, cotidianos.

Una mujer magrebí, Myriam, que quiere volver a trabajar y decide, junto a su pareja, dejar al cuidado de una niñera a sus dos hijos. Louise, de rubia cabellera y elegante porte, aparece como la candidata perfecta. El intercambio de papeles, la necesidad de ser aceptada y de vivir una vida soñada, van deslizándose por una trama que agarrota y que nos coloca dentro de un escenario que vivimos a nuestro alrededor, en nuestras propias vidas. El racismo, el clasismo, la situación de la mujer, los prejuicios, la pobreza y sus situaciones de no-retorno, y la oscuridad en la que circunscribimos a los que no son “como nosotros” van apareciendo en inteligentes pinceladas, a pesar de que la propia escritora ha negado querer hacer ninguna crítica de tipo social.

“No existen razones simples o binarias para explicarse lo que sucede en mi libro, pero no se debe ignorar que la miseria provoca violencia y locura, y que puede empujar a cometer actos terribles. Cuando uno hiere a un animal, este se vuelve contra su agresor y es capaz de devorarlo. Incluso cuando está domesticado” ha afirmado la escritora en una entrevista reciente.

En el universo acomodado de la joven pareja, la supuesta integración y acogida que se hace a la niñera, como si fuera una más de la familia, acaba colocando a cada cual en su sitio: “nosotros arriba, tú abajo”, parecen decirle cuando a medida que transcurre la historia, la presencia de la mujer les empieza a agobiar, “Solo las negras aceptarían un trabajo como ese” (pág.121), le dice incluso el propio marido de Louise.

La maternidad y la compaginación con la vida profesional (la de ella, claro) y las dudas que ello genera son otro de los pivotes de la obra. Las críticas y las opiniones de todo tipo sobre la maternidad afloran bajo varios prismas y por ende se refleja también el papel de la paternidad hoy en día.

En Canción dulce, sabes lo que está pasando y cuál va a ser el resultado, pero aún así la lectura agranda como una lupa la convivencia del día a día, esos momentos que van creando una montaña de falta de comunicación, donde “los otros” son molestos excepto si sirven para algo. Porque Louise cuando sale del círculo cálido, alegre y despreocupado, de ese piso situado en un barrio burgués parisino, tiene (ha tenido) otra vida, incluso ha sido madre.  ¿Qué conoce la familia de la vida de esa mujer extraña, cada vez más enigmática y que les incomoda cada día más?. ¿De esa mujer que les ha salvado la vida y de la que poco a poco se va destapando su historia?. “¿A dónde va Louise?”, se preguntan en una ocasión en la que la vislumbran por la calle.

Canción dulce (Chanson douce, 2016) – Editorial Cabaret Voltaire. Traducción: Malika Embarek López. 2016.

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