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Posts etiquetados ‘Nigeria’

Que se cumpla: “Quédate conmigo”

Ayọ̀bámi Adébáyọ̀ cumple con el prototipo. Es joven (30 años) y nació en el continente africano (Nigeria), pero salió de su país para estudiar (Máster en escritura creativa) fuera de África, en su caso a Inglaterra. Además, fue becada para poder dedicarse a escribir y tiene madrinas: Chimamanda Ngozi Adichie y Margaret Atwood. Para remate su primera novela se publicó en una editorial británica (Canongate Books, 2017) y ha sido encumbrada en medios internacionales, siendo multipremiada con buenas criticas, y calificándose sus inicios como los de una  brillante y prometedora carrera. Leer Más

El terrorismo de estado, un tema a esquivar

En 1904 Frank Kafka escribía una carta a su amigo, el historiador de arte checo Oskar Pollak, en la cual opinaba sobre los libros que merece la pena leer: “Pienso que sólo debemos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo?… Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo”.

Son muchos los libros que producen el efecto anterior. En este espacio han aparecido unos cuantos. Hace poco leí un artículo que recogía una conversación entre el marroquí Mahi Binebine y el nigeriano Elnathan Jhon. Mencionaban el terrorismo de estado, me recordó a la cita anterior, y me dije que era una buena ocasión para traerlo también aquí.

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¿Dónde está la versión en igbo de “Todo se desmorona”?

Nº 1 AWS 1958

Nº 1 African Writers Series 1958

Por todos es sabido que el nigeriano Chinua Achebe decidió no escribir en su lengua materna, el igbo, para hacerlo en inglés. Lo hizo, según sus propias palabras, “para infiltrarse en las filas del enemigo y destruirlo desde dentro”*. Lo que muy pocos saben es que su obra maestra, Todo se demoronaparece seguir el mismo camino. Traducida a más de sesenta idiomas (incluido castellano, euskera, catalán y gallego), sin embargo no lo está en igbo.

Portada 50 aniversario

Portada 50 aniversario

Achebe introdujo proverbios y frases en igbo en este libro, de hecho él mismo, de niño, fue instruido en su cultura, al tiempo que lo hizo en la inglesa. En la obra, en un pasaje determinado, se destaca la importancia de la lengua: “¿Entiende el hombre blanco nuestras costumbres acerca de la tierra? ¿Cómo va a entenderlas, cuando ni siquiera habla nuestro idioma?“. Un idioma que es hablado por cerca de diecinueve millones de personas y que tiene en su haber obras literarias pre-coloniales redactadas por escritores que sí que la usaron. Pero no la traducción de la que es la obra más conocida internacionalmente de un escritor africano.

Ya en 2007, cuando se cumplieron cincuenta años desde que su publicación, se recogieron algunas voces en diversos medios de comunicación que hacían presagiar que la traducción se haría en un plazo de tiempo corto. A pesar de ello, el próximo año se cumplirán sesenta desde que la obra vio la luz y su lectura en igbo sigue siendo imposible de realizar.

Muchos, la mayoría desde Nigeria, nos hacemos la misma pregunta, ¿por qué?. Así que empecé a tirar del hilo.

La primera pista que encontré se remontaba a 2007. En el magazine All Africa se mencionaba a Izuu Nwankwo como el elegido traductor gracias al cual la novela, así acabada, llegaría al público lector igbo el primer semestre de 2008. En la nota se decía que Nwankwo tuvo la iniciativa de ponerse en contacto con Achebe, quien le animó a traducir la obra a cualquiera de las lenguas nigerianas, que se aseguró los derechos de autor para la editorial Heinemann y que la traducción le llevó cuatro años. Sin embargo, es imposible encontrar en la red más referencias de este hombre y de lo que ocurrió con su trabajo.

En fechas recientes ha aparecido la portada del clásico que el artista Viktor Ekpuk ha realizado para la edición que la casa “Penguin Random House” le ha encargado con el objeto de conmemorar los sesenta años de su publicación. A raíz de la proximidad de esta fecha, será en 2018, algunos intelectuales y escritores nigerianos han vuelto a sacar el tema de la no traducción a igbo de una obra de la que se han vendido más de 20 millones de copias desde su publicación, preguntándose ¿hasta cuándo?.

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

*. Traducción de la frase: Olga Barrios

Innovando en la literatura de viajes: por Nigeria con Noo Saro-Wiwa

El día 97 de la iniciativa #100lecturasafricanas nos ofreció un ejemplo de cómo desde una red social como es Twitter se puede llegar a invitar a la lectura de un libro gracias a un atractivo, original e interesante formato.

Fulgence Ouagadougou @fvlgenseudónimo de un usuario de Twitter, a quien conozco personalmente y del que aprecio tanto su acierto a la hora de elegir lecturas, como su ojo inteligente en el momento de comentar con un punto de ironía y siempre con sentido del humor, nos lo demostró. Gran lector y viajero, es un apasionado de la “literatura de viajes” y ha escrito alguna colaboración narrando su experiencia en alguno de ellos (este sobre Siria no tiene desperdicio). En su biblioteca personal se amontonan los volúmenes de este género, de entre los que destaca con orgullo “una colección de 4 o 5 libros de viajes sobre la reina de Saba y el cuerno de África muy chulos, imposibles de encontrar”.

Fulgence se decantó, en esta ocasión, por un libro de Noo Saro-Wiwa, escritora de la que ya hemos hablado en este blog. La verdad es que ya solo por la elección de la autora se puede conectar con muchas otras realidades e historias.

Noo es la hija del que fue activista y también escritor Ken Saro-Wiwa. A pesar de la importancia de la figura de este hombre, todavía hay muchas personas que desconocen su trayectoria. Ken pertenecía al pueblo ogoni, del delta del río Niger, zona petrolera desde 1958. Al ver la impotencia de su gente ante la actuación de las multinacionales puso su imagen, que gozaba de prestigio internacional gracias a sus logros tanto como productor de televisión como por sus éxitos como escritor (publicó más de veinte libros), para dar voz a los que no la tenían. Fue presidente del Movimiento para la Supervivencia de los Ogoni, la cual dirigió una campaña no violenta contra los daños ambientales de diversas multinacionales petroleras, especialmente la holandesa “Shell”, pero también la francesa “Total” o la italiana “Agip”. En 1992 escribió el libro Genocide in Nigeria:The Ogoni Tragedy en el que denunciaba la impunidad con la que actuaba la multinacional. A consecuencia de su activismo fue ahorcado junto a otros siete presos de conciencia en 1995 por el general Sani Abacha, que gobernaba entonces Nigeria.

Noo tras la muerte de su padre, perdió interés por Nigeria, país que contemplaba como si fuera “el repositorio de todos mis miedos y decepciones, un lugar donde las pesadillas se hacían realidad”. Pero el tiempo todo lo cura y, después de trabajar durante un tiempo escribiendo guías de viaje para Lonely Planet y Rough Guide, decidió que quería regresar.

Así nació Looking for Transwonderland: Travels in Nigeria. Su viaje, de cinco meses de duración a lo largo y ancho de su país de origen, dio como resultado un libro de viajes diferente, en el que se entremezcla la historia de Nigeria y su complejo tapiz de sociedades y culturas con su propia historia personal, con un estilo divertido y a la vez íntimo.

La propuesta de Fulgence Ouagadougou

Fulgence situó en el mapa las localizaciones que Noo describe en su obra (con algunas ligeras alteraciones en el orden).

Iniciamos viaje…

MAPA

1-LAGOS

2.-EL PARQUE DE ATRACCIONES DE TRANSWONDERLAND Y ACTUAL MUSEO DE IBADAN

3.-ABUJA

4, 5, 6.-KANO, NGURU, MAIDUGURI

7, 8, 9.-SUKUR, JOS, YANKARI

10,11,12.-AFI, CALABAR, PORT HARCOURT

13.-BENIN

Con este tuit enlazamos con el Imperio de Benin. Precisamente acabo de enterarme de que en el año 2014 se devolvió a Nigeria una increíble escultura de bronce de uno de sus Obas (Reyes). Este imperio se encontraba en zona yoruba.

“Los bronces de Benín son una colección constituida por más de mil piezas conmemorativas que provienen del palacio real del reino Edo de Benín (en la actualidad Nigeria). Fueron creadas por los pueblos edos desde el siglo XIII y, en 1897, los británicos se apoderaron de la mayor parte de ellas.” (Wikipedia)

Uno de los personajes de otra novela nigeriana Medio sol amarillo, Richard el británico, llega a Nigeria porque quiere escribir un libro; está enamorado del arte de “Igbo Ukwu” y, en concreto, maravillado por la vasija de cuerdas de bronce (Pot roped), uno de los artefactos que allí se encontraron. Datada entre los años 800-900 A.D, se encuentra, en la actualidad, en el Museo Nacional de Lagos. Igbo Ukwu fue una ciudad en el estado de Anambra. Este arte pertenece al denominado Reino de Nri que “se considera atípico en la historia mundial de los gobiernos en la medida que su líder no ejercía ningún tipo de poder militar sobre sus súbditos”. Los hallazgos que se encontraron allí, además de ser objetos artísticos de gran belleza, probaron cómo algunas comunidades africanas estaban civilizadas más de mil años antes de la llegada del hombre blanco, y que aquellos antepasados también tenían tecnologías avanzadas. Algunos entendidos simplemente han descrito el Pot Roped Igboukwu como la escultura de bronce más complejas jamás fabricada por el hombre. La atención a la simetría y los detalles en el acabado son sorprendentes, y muchos más artefactos como estos fueron fabricados en el corazón de Alaigbo cuando la mayoría de la Europa de hoy estaba en la Edad Media.

+.-…

Looking for Transwonderland termina con la mención al músico Fela Kuti, del que, por cierto, podemos leer en castellano, Fela Kuti. Espíritu Indómito (Editorial Milenio) de Sagrario Luna.

Looking for Transwonderland: Travels in Nigeria  (2012) – Granta, 2013. Hay traducciones a francés e italiano.

Buchi Emecheta, mucho más que un icono literario

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Recuerdo las primeras líneas que leí sobre su vida y me dejó anonadada. Después leí su obra y me confirmó que estaba ante una mujer excepcional.

Nacida en Lagos en 1944, de familia humilde, su destino cambió al casarse a los 16 años con el hombre con quien se había comprometido desde los 11 y con quien emigraría cuatro años después a Londres. La pareja tuvo cinco hijos antes de que el matrimonio se rompiera. Fue la suya una convivencia violenta. Emecheta 18cuenta en su autobiografía novelada Second Class Citizen que en una ocasión Sylvester Onwordi, que así se llamaba su marido, llegó a quemar sus manuscritos. Aquel hecho supuso la ruptura definitiva, compatibilizando a partir de entonces cuidado de hijos, trabajo y escritura y llegando a graduarse en sociología. Ella misma llegó a definirse como una escritora no “a pesar de ser madre sino precisamente desde ahí”.

En 1983 apareció junto a Salman Rushdie y Martin Amis en la primera edición de la lista de Granta de los “Mejores novelistas jóvenes británicos”. De 1982 a 1983 Emecheta, junto con su hijo Sylvester, que era periodista, dirigió la Ogwugwu Afor Publishing Company. Escribió más de 20 novelas (no todas recibieron críticas positivas) y obras de teatro en su vida, abarcando temas que van desde la maternidad a la independencia y la libertad de las mujeres a través de la educación. En 2005, le fue otorgada la Orden del Imperio Británico.

En castellano podemos leer: Kehinde (Étnicos de Bronce, 1996 y La otra orilla, 2008) y Las delicias de la maternidad (Ediciones Zanzíbar, 2004). Aunque tengo que advertir que están descatalogadas.

16298668_10202751455744306_60356887120455338_nKehinde tiene como protagonista a una mujer nigeriana que vive en Londres con su marido y sus dos hijos y que disfruta de una vida que cambiará al verse obligada a volver a Nigeria.  El choque entre los dos mundos es el centro sobre el que gravita esta novela, cuya reseña podéis leer en el blog de Mary Okeke, una gran admiradora de su obra.

Pero fue sobre todo Las delicias de la maternidad la que la convirtió en una figura de primer orden dentro del mundo de las letras. Una de sus obras más aclamadas, presenta a la mujer en medio de fuerzas contrapuestas: la tradición que provoca el deseo de una familia numerosa, principalmente varones para continuar el linaje del marido y la dura realidad, que hace que la mujer se enfrente sola a su propio destino. Con esta obra se situó como la “primera novelista africana que articuló la opresión patriarcal de las sociedades africanas” * al ofrecer una “visión devastadora” del discurso patriarcal en torno a la maternidad.

“El feminismo africano está libre de las ataduras de las ilusiones occidentales y tiende a ser mucho más pragmático”, dijo una vez. Ella no se consideraba feminista, como tantas mujeres africanas, sino que prefería el womanism de la escritora Alice Walker y se ponía a si misma una “f” pequeñita. Atacaba el patriarcado, las tradiciones opresoras y los prejuicios que ella misma soportó como madre soltera e inmigrante negraSu obra, su historia, su vida novelada, fue un hito al hablar de mujeres relegadas a ser ciudadanas de segunda, empujadas a una vida de procreación y servidumbre. Su llamada era clara: “las mujeres negras de todo el mundo deben volver a unirse y volver a examinar la forma en que la historia nos ha retratado”. 

Buchi Emecheta, que admiraba a Flora Nwapa, se desvió de los temas sobre los que trataban muchos de los libros de la literatura poscolonial; injusticia del colonialismo (aunque este también lo incluyera en sus obras), guerras, hambre, imposición cultural… para centrarse en la mujer, reivindicar su lugar y hacer oír su voz. A través de su obra las rescató y nos la presentó trazando unos impactantes retratos llenos de profundidad y vivencias. Escribió las historias de las vidas de las mujeres “para llamar la atención sobre las relaciones desiguales de género y de clase que trascienden las fronteras raciales y geográficas “.

*Escribir en femenino. Icaria. Beatriz Suarez, Belén Martín Lucas y Mª Jesús Fariñas Busto. 

Las vidas secretas de las esposas de Baba Segi

Por: Federico Vivanco

Lola Shoneyin es poeta, novelista y profesora de lengua inglesa. Nació en Nigeria, en 1974, y “su escritura profundiza temas relacionados con la sexualidad femenina y las dificultades del día a día doméstico, en África”.

Sus obras plasman muchos aspectos de su vida, la que le ha proporcionado diverso material sobre la poligamia, tema que trató en su primera novela, The secret lives of Baba Segi’s wives, publicada en el Reino Unido, en 2010. Esta obra ha sido traducida a siete idiomas (no disponible en español, hasta la actualidad), y preseleccionada, en 2011, para el Orange Prize.

Tiene publicados tres volúmenes de poesía: So all the time I was sitting on an egg, Son of a Riverbird y Fort he love of glight; y dos libros para niños: Mayowa and the mosquerades y Iyaji, the housegirl. Su novela, Harlot, se encuentra en estos momentos próxima a ser editada.

Ha sido elegida como uno de los treinta y nueve escritores africanos que participan en la antología África39; listado que reúne a los más prometedores, menores de 40 años, del África subsahariana y de la diáspora. Y es la directora del Aké, Arts & Book Festival, una cita anual con la cultura africana que se celebra en Abeokuta (Nigeria).

Un tema recurrente en las letras africanas: la infertilidad o esterilidad

La infertilidad o esterilidad es una de las tantas cargas que deben aguantar las mujeres africanas a sus espaldas, así como lo que esto comporta dentro de una sociedad donde las mujeres, en la mayoría de las regiones, no son solo amas de casa, madres, esposas, sino también el soporte económico gracias a sus labores agrícolas. Su cruz será también batallar con la imposibilidad de procrear, y en consecuencia, de dejar descendencia. Ante los ojos de un sistema patriarcal férreo y predominante, en la mayoría de las culturas africanas la infertilidad solo existe en el género femenino, y es imposible e inconcebible en el masculino. Un tema recurrente que podemos observar también en las letras africanas.

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Son varias las novelas de autoras africanas que tratan el tema de la infertilidad como un problema exclusivamente femenino:

En Las delicias de la maternidad, de Buchi Emecheta (Ediciones Zanzíbar, 2004), Nnu Ego es obligada por su familia política a dejar su hogar y a su esposo, por ser “supuestamente” infértil. También deberá irse de su pueblo natal para la capital y casarse en segundas nupcias, con un hombre de la edad de su padre, a quien nunca ha visto.

La obra de teatro Anowa (1970), de la ghanesa Ama Ata Aido, maneja la esterilidad como un problema que padecen solo las mujeres. Su protagonista, Anowa, vive deprimida por no poder darle un hijo a su adinerado esposo, Kofi. Éste le pide que se marche, pero ella descubrirá que la imposibilidad de no poder concebir es de él. Su carta más fuerte será socavar abiertamente la figura paternalista de Kofi, diciéndole entre risas irónicas y delante de su gente:

Así que eso es todo. Mi esposo ahora es una mujer. Es un cadáver. No es más que una madera muerta. Pero peor que una madera muerta, al menos en ésta crecen a veces algunas setas.

De esta forma, Aido revierte el discurso que envuelve la reproducción femenina, o mejor dicho, la supuesta infertilidad que solo ellas padecen.

En Las que aguardan (El aleph, 2011), de la senegalesa Fatou Diome, Arame recurrirá a un viejo amor de la infancia, para formular “los secretos de la fertilidad” y cumplir de este modo con las reglas marcadas por la sociedad: dar hijos, si son hombres mejor, y seguir procreando como muestra de la fertilidad masculina. Una vez más, esta “enfermedad” solo ataca a la mujer.

En la otra punta de África, Botsuana, la colección de relatos entrelazados de la escritora Wame Molaphe, Go tell the sun (Modjaji Books, 2011), llevada también a la ópera, tiene como protagonista a Sethunya y su “supuesta infertilidad”. No solo tendrá que afrontar su homosexualidad en silencio y el suicidio de su amada, sino que deberá quedar embarazada del amigo de su esposo, a fin de cumplir el sueño de su suegra: dejar descendencia y evitar así el rechazo de su esposo y de su familia.

Resulta más fácil atribuirle la responsabilidad y la culpabilidad generativa de la infertilidad a la mujer, y no al jefe de familia. Siendo ellas las responsables de acarrear el peso psicosocial que esto conlleva y la desdicha por sesgar la descendencia en su núcleo familiar. Ante un caso de infertilidad en la mujer, éstas son tratadas por sus familiares como si ellas necesitasen descubrir la cura de aquello que aqueja en sus vientres. En muchos casos, cuando la “cura” no está al alcance de ellas, éstas son maltratadas por sus esposos, su familia y echadas de su casa.

Las vidas secretas de las esposas de Baba Segi

A través de su primera novela, Las vidas secretas de las esposas de Baba Segi (The secret lives of Baba Segi’s wives, Cassava Republic, 2010), Lola Shoneyin denuncia, conjugando la comedia, la sátira y la ironía —llegando incluso a una parodia desternillante—, a una sociedad nigeriana patriarcal, machista y polígama.

El argumento principal se centra en el secreto más preciado que esconden las tres esposas de Baba Segi: unaBaba-Segis-Wives-Connect-Nigeria-770x397 caja de pandora que comenzará a abrirse con la llegada de Bolanle, la cuarta esposa. Un interrogante que no solo hará tambalear a la familia Alao, sino que pondrá en duda la fertilidad de este macho cabrío nigeriano, viril, y padre de siete hijos.

Shoneyin intercala de forma muy dinámica distintas voces narrativas en primera persona, haciendo que los protagonistas se desnuden, emocional y psicológicamente, ante el lector. Permite así, que “se escuche” a las esposas y a lo que cada una tiene para contar, sin la contaminación de un narrador omnisciente. Los personajes no son homogéneos, todo lo contrario. Se construyen para cada una de las esposas un personaje con autonomía, poder de voz y diferentes puntos de vista. Sus relatos reflejan, al mismo tiempo, la cultura y la sociedad donde se conjugan las prácticas y las costumbres yoruba; muestran el drama de la sociedad patriarcal nigeriana y facultan a la autora a inmiscuirse en el orgullo y el sentir del hombre africano. Si bien es una obra de ficción, el hilo argumental se basa en una historia real que la propia autora escuchó, de una amiga que realizaba prácticas de médico en un hospital de Nigeria.

El personaje central será Bolanle, quien se casa con un polígamo, de la edad de su padre, escapando a sus conflictos familiares para adentrarse en una vida de perpetuo abotargamiento. Aunque, estoica ante las constantes emboscadas y conspiraciones —naturales y sobranaturales— de Iya Segi e Iya Femi (primera y tercera esposa), sigue siendo una ingenua; un alma en pena que vaga por la casa de los Alao. Su lucha interior será su fortaleza. El lector no podrá evitar la combinación de sensaciones que van desde la risa al sarcasmo, pasando por la mordacidad y hasta la lástima y compasión.

Algo que no deja de sorprender, son los símbolos y paralelismos que emplean muchos autores africanos, a la hora de darle nombre a los personajes: las primeras tres esposas tendrán el apodo de “Iya” (“madre” en lengua yoruba). Perderán el nombre, como quien pierde su identidad, para adoptar el de su primer progenitor. Bolanle será la única en llevar un nombre verdadero, sin el apodo de “madre”, como una alegoría a su imposibilidad de concebir.

El secreto estará acorazado durante 18 años, hasta la llegada de la cuarta esposa —Bolanle— quién, después de un gran período de frustración y dolor, al intentar quedar embarazada, destapará “el gran enigma” gracias a los resultados de las pruebas de fertilidad a las que se vio obligada a someterse, en el hospital local.

La intriga y la solución a esta tragicomedia o sátira polígama —que no deja de ser desconcertante, graciosa y violenta a la vez— será trabajada con un raudo desenlace que mantendrá en vilo al lector.

El relato de Lola Shoneyin a través de esta infertilidad enmascarada —impuesta socialmente tanto por hombres como por mujeres— hace que los lectores nos preguntemos hasta qué punto es lícito y justificable concebir fuera del matrimonio, a fin de evitar el rechazo y la lapidación social. ¿Hasta dónde se puede llegar en un país donde “infertilidad” es sinónimo de “destierro”?.

a9d803bd-ce90-4bc1-a50e-e2a514d403a1Autor: Federico Vivanco

Filólogo inglés, traductor y artista plástico.

Twitter: @FedericoVivanco

Review in English, here: Mary Okeke Reviews

Sarah Ladipo, apuesta por una editorial africana para publicar su segunda novela

Sara Ladipo Manyika nació en Nigeria y ha vivido en Kenia, Francia e Inglaterra. En la actualidad reside en EEUU, pero ha elegido una editorial africana Cassava Republic para la publicación y difusión de su segunda novela, Like a Mule Bringing Ice Cream to the Sun

Ladipo parece una escritora a la que no le gusta caminar por caminos transitados.

Para su primera novela eligió una historia de amor. Ella misma explica cómo entre las muchas novelas que había leído no había encontrado ninguna historia de amor ambientada en África y Ladipo quería leer una narración de este tipo (añadiendo que sería un amor interracial) y que transcurriera en África occidental desde 1960 hasta la actualidad. Al no encontrarla, decidió que la escribiría para si misma. Así surgió su primera novela, In Dependence (2008). Un año después, Irene Sabatini escribió  The Boy Next Door, con la que ganó el Premio Orange, localizada en Zimbabue y que también trataba sobre una historia de amor interracial que se extendía por la década de los 80-90.

in depenenceIn Dependence se expande por tres continentes y cuatro décadas, trata de la difícil relación entre Tayo, un joven nigeriano con una beca para Oxford, y Vanessa, la hija de un oficial colonial británico.

Dicen que Ladipo huye de todo exotismo para centrarse en perfilar unos personajes creíbles que luchan por cuestiones como el amor, las relaciones familiares y la responsabilidad personal.

Pero no es “solo” una novela de amor, como telón de fondo surge una Nigeria, con todos los cambios políticos que se dieron desde la época de la independencia hasta hoy, y también Londres y San Francisco, lugares sobre los que se tuvo que documentar durante años.

Ladipo que también es jurado del Premio Etisalat (un premio literario pan-africano), ha publicado ensayos y relatos breves, hasta este mismo año en el que ha aparecido su segunda novela.

Elogiada por Aminatta Forna, NoViolet Bulawayo, Bernardine Evaristo o E.C. Osondu, por su prosa de gran calidadLike-A-Mule-1 y elegante, la historia de la jubilada profesora Dr.Morayo Da Silva contiene múltiples lecturas. En Like a Mule Bringing Ice Cream to the Sun se habla sobre identidad, el paso del tiempo y la amistad. Mientras la escribía anunciaba que estaba “explorando la cuestión de cómo se experimenta envejecimiento en América cuando uno viene de una cultura que tiene un enfoque muy diferente al envejecimiento en ese continente”.

En fechas recientes ha escrito un artículo para explicar su decisión de publicar con una editorial africana, la nigeriana Cassava Republic, que acaba de abrir sucursal en Londres.  Afirma que mucha gente se muestra escéptica ante su decisión, sobre todo teniendo en cuenta que ella reside en EEUU y que tiene mayor facilidad para poder contactar con grandes editoriales tanto americanas como europeas. Tras este tipo de comentarios lo que parecen sugerirle, según Ladipo, es si una editorial africana puede ser tan buena como una occidental. Y su respuesta es sí.

Considera que Cassava Republic en cuanto a todo lo relacionado con el marketing huye del cliché de lo que se vende como “literatura africana”. Las portadas de sus libros son frescas y creativas. Y han apostado por su historia sin tanto miedo al mercado. “Así que me siento orgulloso de apostar por África y sus editoriales de vanguardia para ofrecer nuevos nombres y nuevas historias que van a enriquecer y ampliar aún más las historias del mundo”, afirma convencida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: annadeaveresmithprojects.net

Deconstruyendo a Hamlet desde un lugar de África occidental

Llego al relato del que os hablo más abajo después de andar trasteando y buscando información sobre el 400 aniversario de la muerte de Cervantes y de Shakespeare que se produce este mismo año (mientras estoy intentando, confieso, no mostrar mi confusión por celebrar los fallecimientos de dos genios literarios) y su relación con el continente africano. He hallado pocos datos, pero entre ellos encontré a Laura Bohannan y su divertido relato, “Shakespeare en la selva”. Deseché la idea de compartirlo a pesar de parecer un buen hallazgo dado el centenario, “de nuevo África y la antropología”, pensé, “además fue escrito en 1960”, y la olvidé. Pero no sé cómo la historia volvió a mi.

De acuerdo, voy a dejar fuera las licencias poéticas, sí lo sé… volvió debido a un texto de Coetzee.

Escribe y reflexiona este escritor, y mira que es coincidencia, en uno de los ensayos de Las manos de los maestros (libro que en este momento ando pensando) sobre la ociosidad sudafricana, partiendo de los hotentotes del Cabo de Buenaesperanza y 12514090_1194392633922460_5793808828373466269_o_1000las descripciones (no le echéis mucha imaginación) que expedicionarios, marineros etc… vertieron sobre ellos. Entre todas esas lindezas, sobre todo se les acusaba de perezosos. Así, la satisfacción del trabajo se presentaba como la única alternativa que podía devolver a aquellos salvajes al mundo civilizado. Ese peligro latente que podía inclinar la balanza de muchos hacia el lado de la ociosidad debía equilibrarse: no se entendió como un modo de vida y se combatió (también en Sudáfrica). Hoy la propensión a censurar a los hotentotes y su ociosidad no es tanta,  añade Coetzee,”Tenemos ya a nuestras espaldas un siglo de disciplina antropológica e histórica que nos hace pensárnoslo dos veces antes de desdeñar a la ligera las vidas de los pueblos extranjeros y de adoptar puntos de vista demasiado egocéntricos“.

El extraordinario (y breve) ensayo de Coetzee me ha llevado a recordar a Laura Bohannan, que desarrolló un trabajo de campo desde 1949 a 1953 junto a su marido, el también antropólogo Paul Bohannan entre los tiv de Nigeria. En “Shakespeare en la selva” nos narra con un tono ameno y divertido lo que ocurrió cuando tuvo la oportunidad y se dispuso a contar la historia de Hamlet a una tribu de África occidental, en concreto a un grupo de ancianos (hombres y mujeres) de la etnia Tiv. Lo que se deduce del relato (que si estáis interesado podéis encontrar con facilidad en internet) es que la universalidad de la obra de Shakespeare, lo mismo se puede decir de la de Cervantes, que siempre mencionamos al hablar de ellos, no es tal.

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Una de las primeras imágenes de los Tiv, de 1907

Bohannan partió de una actitud etnocéntrica. Creía que Hamlet era un personaje comprensible por cualquier persona en cualquier parte del mundo partiendo de la hipótesis de que la naturaleza humana es bastante similar en todas partes (universalización de las percepciones). Hasta que comenzó su relato y comprobó que los ancianos (además de los problemas derivados del lenguaje y la traducción) no reconocen algunos aspectos del mismo, se niegan a identificarlos, objetan y acaban reelaborando el texto desde sus propias categorías culturales. Afloran así las “diferencias morales y culturales que hacen imposible una recepción estandarizada por parte de los Tiv del relato de Hamlet al modo occidental“. Sin duda Hamlet es demasiado inglés y occidental.

Así, los Tiv en lugar de reconocer el heroísmo del dubitativo príncipe distinguen con admiración a Laertes, pues “hace falta un corazón muy fuerte para matar por brujería a la propia hermana” (1) y no entienden la idea de ver a un muerto (fantasma) y lo comparan con un presagio o niegan la existencia de los fantasmas, de que ellos puedan andar y tener sombras y lo tachan de brujería (llevan a su propia realidad la historia). Al ir narrando, una cada vez más desesperada Bohannan, fue siendo interrumpida e interpelada una y otra vez. Los ancianos se internaron en un mundo desconocido que narraba una extranjera al que intentaban dar luz desde sus propias categorías, creencias y vivencias.

La historia de Hamlet dejó de tener un único sentido para ser reinterpretado por unos ancianos que consideraban, al igual de Laura, que la suya era la correcta: “Envolviéndose en su raída toga, el anciano concluyó: alguna vez has de contarnos más historias de tu país. Nosotros, que somos ya ancianos, te instruiremos sobre su verdadero significado, de modo que cuando vuelvas a tu tierra tus mayores vean que no has estado sentada en medio de la selva, sino entre gente que sabe cosas y que te ha enseñado sabiduría”.

El choque entre  la versión de la antropologa y la que van creando los otros a raíz de su relato, es evidente. La vivencia de Laura nos va adentrando en una situación en la que los ancianos  la escuchan, aunque las frases del final pueden querer mostrar que la reelaboración ha podido tener mucho que ver con “querer llevar la historia a mi terreno”. Sea como sea, el resultado es otro relato muy diferente al que Bohannan tenía en mente, una combinación de lo que ella intenta narrar (mostrando la gran dificultad que existe cuando se intenta transmitir una historia propia a un grupo que no tiene nada que ver con nuestra cultura) y lo que van observando los Tiv. El producto de esta broma es la reescritura de la historia inicial, primero por Laura y luego por los ancianos. No encuentro que haya ningún final dialogado, tampoco un híbrido cultural. Presiento que lo que ha habido es el choque de dos visiones etnocéntricas que no quieren (¿entienden que deben?) moverse y el relato termina igual que comienza.

Llevamos mucho camino andado para desdeñar nada, como dice Coetzee. Ningún relato tiene nunca una única interpretación, ni ninguna visión es la única. Reinterpretamos una y otra vez, según nuestra cultura y nuestras experiencias. Que seamos capaces de tener en cuenta, tratar de entender, bucear en sus contradicciones y escuchar de manera atenta, es el reto. Entonces, quizás, hayamos aprendido algo.


1-Javiera Carmona Jiménez. Periodismo y Antropología: Ficción y Lealtad
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