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Posts etiquetados ‘Nigeria’

¿Dónde está la versión en igbo de “Todo se desmorona”?

Nº 1 AWS 1958

Nº 1 African Writers Series 1958

Por todos es sabido que el nigeriano Chinua Achebe decidió no escribir en su lengua materna, el igbo, para hacerlo en inglés. Lo hizo, según sus propias palabras, “para infiltrarse en las filas del enemigo y destruirlo desde dentro”*. Lo que muy pocos saben es que su obra maestra, Todo se demoronaparece seguir el mismo camino. Traducida a más de sesenta idiomas (incluido castellano, euskera, catalán y gallego), sin embargo no lo está en igbo.

Portada 50 aniversario

Portada 50 aniversario

Achebe introdujo proverbios y frases en igbo en este libro, de hecho él mismo, de niño, fue instruido en su cultura, al tiempo que lo hizo en la inglesa. En la obra, en un pasaje determinado, se destaca la importancia de la lengua: “¿Entiende el hombre blanco nuestras costumbres acerca de la tierra? ¿Cómo va a entenderlas, cuando ni siquiera habla nuestro idioma?“. Un idioma que es hablado por cerca de diecinueve millones de personas y que tiene en su haber obras literarias pre-coloniales redactadas por escritores que sí que la usaron. Pero no la traducción de la que es la obra más conocida internacionalmente de un escritor africano.

Ya en 2007, cuando se cumplieron cincuenta años desde que su publicación, se recogieron algunas voces en diversos medios de comunicación que hacían presagiar que la traducción se haría en un plazo de tiempo corto. A pesar de ello, el próximo año se cumplirán sesenta desde que la obra vio la luz y su lectura en igbo sigue siendo imposible de realizar.

Muchos, la mayoría desde Nigeria, nos hacemos la misma pregunta, ¿por qué?. Así que empecé a tirar del hilo.

La primera pista que encontré se remontaba a 2007. En el magazine All Africa se mencionaba a Izuu Nwankwo como el elegido traductor gracias al cual la novela, así acabada, llegaría al público lector igbo el primer semestre de 2008. En la nota se decía que Nwankwo tuvo la iniciativa de ponerse en contacto con Achebe, quien le animó a traducir la obra a cualquiera de las lenguas nigerianas, que se aseguró los derechos de autor para la editorial Heinemann y que la traducción le llevó cuatro años. Sin embargo, es imposible encontrar en la red más referencias de este hombre y de lo que ocurrió con su trabajo.

En fechas recientes ha aparecido la portada del clásico que el artista Viktor Ekpuk ha realizado para la edición que la casa “Penguin Random House” le ha encargado con el objeto de conmemorar los sesenta años de su publicación. A raíz de la proximidad de esta fecha, será en 2018, algunos intelectuales y escritores nigerianos han vuelto a sacar el tema de la no traducción a igbo de una obra de la que se han vendido más de 20 millones de copias desde su publicación, preguntándose ¿hasta cuándo?.

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

*. Traducción de la frase: Olga Barrios

Innovando en la literatura de viajes: por Nigeria con Noo Saro-Wiwa

El día 97 de la iniciativa #100lecturasafricanas nos ofreció un ejemplo de cómo desde una red social como es Twitter se puede llegar a invitar a la lectura de un libro gracias a un atractivo, original e interesante formato.

Fulgence Ouagadougou @fvlgenseudónimo de un usuario de Twitter, a quien conozco personalmente y del que aprecio tanto su acierto a la hora de elegir lecturas, como su ojo inteligente en el momento de comentar con un punto de ironía y siempre con sentido del humor, nos lo demostró. Gran lector y viajero, es un apasionado de la “literatura de viajes” y ha escrito alguna colaboración narrando su experiencia en alguno de ellos (este sobre Siria no tiene desperdicio). En su biblioteca personal se amontonan los volúmenes de este género, de entre los que destaca con orgullo “una colección de 4 o 5 libros de viajes sobre la reina de Saba y el cuerno de África muy chulos, imposibles de encontrar”.

Fulgence se decantó, en esta ocasión, por un libro de Noo Saro-Wiwa, escritora de la que ya hemos hablado en este blog. La verdad es que ya solo por la elección de la autora se puede conectar con muchas otras realidades e historias.

Noo es la hija del que fue activista y también escritor Ken Saro-Wiwa. A pesar de la importancia de la figura de este hombre, todavía hay muchas personas que desconocen su trayectoria. Ken pertenecía al pueblo ogoni, del delta del río Niger, zona petrolera desde 1958. Al ver la impotencia de su gente ante la actuación de las multinacionales puso su imagen, que gozaba de prestigio internacional gracias a sus logros tanto como productor de televisión como por sus éxitos como escritor (publicó más de veinte libros), para dar voz a los que no la tenían. Fue presidente del Movimiento para la Supervivencia de los Ogoni, la cual dirigió una campaña no violenta contra los daños ambientales de diversas multinacionales petroleras, especialmente la holandesa “Shell”, pero también la francesa “Total” o la italiana “Agip”. En 1992 escribió el libro Genocide in Nigeria:The Ogoni Tragedy en el que denunciaba la impunidad con la que actuaba la multinacional. A consecuencia de su activismo fue ahorcado junto a otros siete presos de conciencia en 1995 por el general Sani Abacha, que gobernaba entonces Nigeria.

Noo tras la muerte de su padre, perdió interés por Nigeria, país que contemplaba como si fuera “el repositorio de todos mis miedos y decepciones, un lugar donde las pesadillas se hacían realidad”. Pero el tiempo todo lo cura y, después de trabajar durante un tiempo escribiendo guías de viaje para Lonely Planet y Rough Guide, decidió que quería regresar.

Así nació Looking for Transwonderland: Travels in Nigeria. Su viaje, de cinco meses de duración a lo largo y ancho de su país de origen, dio como resultado un libro de viajes diferente, en el que se entremezcla la historia de Nigeria y su complejo tapiz de sociedades y culturas con su propia historia personal, con un estilo divertido y a la vez íntimo.

La propuesta de Fulgence Ouagadougou

Fulgence situó en el mapa las localizaciones que Noo describe en su obra (con algunas ligeras alteraciones en el orden).

Iniciamos viaje…

MAPA

1-LAGOS

2.-EL PARQUE DE ATRACCIONES DE TRANSWONDERLAND Y ACTUAL MUSEO DE IBADAN

3.-ABUJA

4, 5, 6.-KANO, NGURU, MAIDUGURI

7, 8, 9.-SUKUR, JOS, YANKARI

10,11,12.-AFI, CALABAR, PORT HARCOURT

13.-BENIN

Con este tuit enlazamos con el Imperio de Benin. Precisamente acabo de enterarme de que en el año 2014 se devolvió a Nigeria una increíble escultura de bronce de uno de sus Obas (Reyes). Este imperio se encontraba en zona yoruba.

“Los bronces de Benín son una colección constituida por más de mil piezas conmemorativas que provienen del palacio real del reino Edo de Benín (en la actualidad Nigeria). Fueron creadas por los pueblos edos desde el siglo XIII y, en 1897, los británicos se apoderaron de la mayor parte de ellas.” (Wikipedia)

Uno de los personajes de otra novela nigeriana Medio sol amarillo, Richard el británico, llega a Nigeria porque quiere escribir un libro; está enamorado del arte de “Igbo Ukwu” y, en concreto, maravillado por la vasija de cuerdas de bronce (Pot roped), uno de los artefactos que allí se encontraron. Datada entre los años 800-900 A.D, se encuentra, en la actualidad, en el Museo Nacional de Lagos. Igbo Ukwu fue una ciudad en el estado de Anambra. Este arte pertenece al denominado Reino de Nri que “se considera atípico en la historia mundial de los gobiernos en la medida que su líder no ejercía ningún tipo de poder militar sobre sus súbditos”. Los hallazgos que se encontraron allí, además de ser objetos artísticos de gran belleza, probaron cómo algunas comunidades africanas estaban civilizadas más de mil años antes de la llegada del hombre blanco, y que aquellos antepasados también tenían tecnologías avanzadas. Algunos entendidos simplemente han descrito el Pot Roped Igboukwu como la escultura de bronce más complejas jamás fabricada por el hombre. La atención a la simetría y los detalles en el acabado son sorprendentes, y muchos más artefactos como estos fueron fabricados en el corazón de Alaigbo cuando la mayoría de la Europa de hoy estaba en la Edad Media.

+.-…

Looking for Transwonderland termina con la mención al músico Fela Kuti, del que, por cierto, podemos leer en castellano, Fela Kuti. Espíritu Indómito (Editorial Milenio) de Sagrario Luna.

Looking for Transwonderland: Travels in Nigeria  (2012) – Granta, 2013. Hay traducciones a francés e italiano.

Buchi Emecheta, mucho más que un icono literario

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Recuerdo las primeras líneas que leí sobre su vida y me dejó anonadada. Después leí su obra y me confirmó que estaba ante una mujer excepcional.

Nacida en Lagos en 1944, de familia humilde, su destino cambió al casarse a los 16 años con el hombre con quien se había comprometido desde los 11 y con quien emigraría cuatro años después a Londres. La pareja tuvo cinco hijos antes de que el matrimonio se rompiera. Fue la suya una convivencia violenta. Emecheta 18cuenta en su autobiografía novelada Second Class Citizen que en una ocasión Sylvester Onwordi, que así se llamaba su marido, llegó a quemar sus manuscritos. Aquel hecho supuso la ruptura definitiva, compatibilizando a partir de entonces cuidado de hijos, trabajo y escritura y llegando a graduarse en sociología. Ella misma llegó a definirse como una escritora no “a pesar de ser madre sino precisamente desde ahí”.

En 1983 apareció junto a Salman Rushdie y Martin Amis en la primera edición de la lista de Granta de los “Mejores novelistas jóvenes británicos”. De 1982 a 1983 Emecheta, junto con su hijo Sylvester, que era periodista, dirigió la Ogwugwu Afor Publishing Company. Escribió más de 20 novelas (no todas recibieron críticas positivas) y obras de teatro en su vida, abarcando temas que van desde la maternidad a la independencia y la libertad de las mujeres a través de la educación. En 2005, le fue otorgada la Orden del Imperio Británico.

En castellano podemos leer: Kehinde (Étnicos de Bronce, 1996 y La otra orilla, 2008) y Las delicias de la maternidad (Ediciones Zanzíbar, 2004). Aunque tengo que advertir que están descatalogadas.

16298668_10202751455744306_60356887120455338_nKehinde tiene como protagonista a una mujer nigeriana que vive en Londres con su marido y sus dos hijos y que disfruta de una vida que cambiará al verse obligada a volver a Nigeria.  El choque entre los dos mundos es el centro sobre el que gravita esta novela, cuya reseña podéis leer en el blog de Mary Okeke, una gran admiradora de su obra.

Pero fue sobre todo Las delicias de la maternidad la que la convirtió en una figura de primer orden dentro del mundo de las letras. Una de sus obras más aclamadas, presenta a la mujer en medio de fuerzas contrapuestas: la tradición que provoca el deseo de una familia numerosa, principalmente varones para continuar el linaje del marido y la dura realidad, que hace que la mujer se enfrente sola a su propio destino. Con esta obra se situó como la “primera novelista africana que articuló la opresión patriarcal de las sociedades africanas” * al ofrecer una “visión devastadora” del discurso patriarcal en torno a la maternidad.

“El feminismo africano está libre de las ataduras de las ilusiones occidentales y tiende a ser mucho más pragmático”, dijo una vez. Ella no se consideraba feminista, como tantas mujeres africanas, sino que prefería el womanism de la escritora Alice Walker y se ponía a si misma una “f” pequeñita. Atacaba el patriarcado, las tradiciones opresoras y los prejuicios que ella misma soportó como madre soltera e inmigrante negraSu obra, su historia, su vida novelada, fue un hito al hablar de mujeres relegadas a ser ciudadanas de segunda, empujadas a una vida de procreación y servidumbre. Su llamada era clara: “las mujeres negras de todo el mundo deben volver a unirse y volver a examinar la forma en que la historia nos ha retratado”. 

Buchi Emecheta, que admiraba a Flora Nwapa, se desvió de los temas sobre los que trataban muchos de los libros de la literatura poscolonial; injusticia del colonialismo (aunque este también lo incluyera en sus obras), guerras, hambre, imposición cultural… para centrarse en la mujer, reivindicar su lugar y hacer oír su voz. A través de su obra las rescató y nos la presentó trazando unos impactantes retratos llenos de profundidad y vivencias. Escribió las historias de las vidas de las mujeres “para llamar la atención sobre las relaciones desiguales de género y de clase que trascienden las fronteras raciales y geográficas “.

*Escribir en femenino. Icaria. Beatriz Suarez, Belén Martín Lucas y Mª Jesús Fariñas Busto. 

Las vidas secretas de las esposas de Baba Segi

Por: Federico Vivanco

Lola Shoneyin es poeta, novelista y profesora de lengua inglesa. Nació en Nigeria, en 1974, y “su escritura profundiza temas relacionados con la sexualidad femenina y las dificultades del día a día doméstico, en África”.

Sus obras plasman muchos aspectos de su vida, la que le ha proporcionado diverso material sobre la poligamia, tema que trató en su primera novela, The secret lives of Baba Segi’s wives, publicada en el Reino Unido, en 2010. Esta obra ha sido traducida a siete idiomas (no disponible en español, hasta la actualidad), y preseleccionada, en 2011, para el Orange Prize.

Tiene publicados tres volúmenes de poesía: So all the time I was sitting on an egg, Son of a Riverbird y Fort he love of glight; y dos libros para niños: Mayowa and the mosquerades y Iyaji, the housegirl. Su novela, Harlot, se encuentra en estos momentos próxima a ser editada.

Ha sido elegida como uno de los treinta y nueve escritores africanos que participan en la antología África39; listado que reúne a los más prometedores, menores de 40 años, del África subsahariana y de la diáspora. Y es la directora del Aké, Arts & Book Festival, una cita anual con la cultura africana que se celebra en Abeokuta (Nigeria).

Un tema recurrente en las letras africanas: la infertilidad o esterilidad

La infertilidad o esterilidad es una de las tantas cargas que deben aguantar las mujeres africanas a sus espaldas, así como lo que esto comporta dentro de una sociedad donde las mujeres, en la mayoría de las regiones, no son solo amas de casa, madres, esposas, sino también el soporte económico gracias a sus labores agrícolas. Su cruz será también batallar con la imposibilidad de procrear, y en consecuencia, de dejar descendencia. Ante los ojos de un sistema patriarcal férreo y predominante, en la mayoría de las culturas africanas la infertilidad solo existe en el género femenino, y es imposible e inconcebible en el masculino. Un tema recurrente que podemos observar también en las letras africanas.

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Son varias las novelas de autoras africanas que tratan el tema de la infertilidad como un problema exclusivamente femenino:

En Las delicias de la maternidad, de Buchi Emecheta (Ediciones Zanzíbar, 2004), Nnu Ego es obligada por su familia política a dejar su hogar y a su esposo, por ser “supuestamente” infértil. También deberá irse de su pueblo natal para la capital y casarse en segundas nupcias, con un hombre de la edad de su padre, a quien nunca ha visto.

La obra de teatro Anowa (1970), de la ghanesa Ama Ata Aido, maneja la esterilidad como un problema que padecen solo las mujeres. Su protagonista, Anowa, vive deprimida por no poder darle un hijo a su adinerado esposo, Kofi. Éste le pide que se marche, pero ella descubrirá que la imposibilidad de no poder concebir es de él. Su carta más fuerte será socavar abiertamente la figura paternalista de Kofi, diciéndole entre risas irónicas y delante de su gente:

Así que eso es todo. Mi esposo ahora es una mujer. Es un cadáver. No es más que una madera muerta. Pero peor que una madera muerta, al menos en ésta crecen a veces algunas setas.

De esta forma, Aido revierte el discurso que envuelve la reproducción femenina, o mejor dicho, la supuesta infertilidad que solo ellas padecen.

En Las que aguardan (El aleph, 2011), de la senegalesa Fatou Diome, Arame recurrirá a un viejo amor de la infancia, para formular “los secretos de la fertilidad” y cumplir de este modo con las reglas marcadas por la sociedad: dar hijos, si son hombres mejor, y seguir procreando como muestra de la fertilidad masculina. Una vez más, esta “enfermedad” solo ataca a la mujer.

En la otra punta de África, Botsuana, la colección de relatos entrelazados de la escritora Wame Molaphe, Go tell the sun (Modjaji Books, 2011), llevada también a la ópera, tiene como protagonista a Sethunya y su “supuesta infertilidad”. No solo tendrá que afrontar su homosexualidad en silencio y el suicidio de su amada, sino que deberá quedar embarazada del amigo de su esposo, a fin de cumplir el sueño de su suegra: dejar descendencia y evitar así el rechazo de su esposo y de su familia.

Resulta más fácil atribuirle la responsabilidad y la culpabilidad generativa de la infertilidad a la mujer, y no al jefe de familia. Siendo ellas las responsables de acarrear el peso psicosocial que esto conlleva y la desdicha por sesgar la descendencia en su núcleo familiar. Ante un caso de infertilidad en la mujer, éstas son tratadas por sus familiares como si ellas necesitasen descubrir la cura de aquello que aqueja en sus vientres. En muchos casos, cuando la “cura” no está al alcance de ellas, éstas son maltratadas por sus esposos, su familia y echadas de su casa.

Las vidas secretas de las esposas de Baba Segi

A través de su primera novela, Las vidas secretas de las esposas de Baba Segi (The secret lives of Baba Segi’s wives, Cassava Republic, 2010), Lola Shoneyin denuncia, conjugando la comedia, la sátira y la ironía —llegando incluso a una parodia desternillante—, a una sociedad nigeriana patriarcal, machista y polígama.

El argumento principal se centra en el secreto más preciado que esconden las tres esposas de Baba Segi: unaBaba-Segis-Wives-Connect-Nigeria-770x397 caja de pandora que comenzará a abrirse con la llegada de Bolanle, la cuarta esposa. Un interrogante que no solo hará tambalear a la familia Alao, sino que pondrá en duda la fertilidad de este macho cabrío nigeriano, viril, y padre de siete hijos.

Shoneyin intercala de forma muy dinámica distintas voces narrativas en primera persona, haciendo que los protagonistas se desnuden, emocional y psicológicamente, ante el lector. Permite así, que “se escuche” a las esposas y a lo que cada una tiene para contar, sin la contaminación de un narrador omnisciente. Los personajes no son homogéneos, todo lo contrario. Se construyen para cada una de las esposas un personaje con autonomía, poder de voz y diferentes puntos de vista. Sus relatos reflejan, al mismo tiempo, la cultura y la sociedad donde se conjugan las prácticas y las costumbres yoruba; muestran el drama de la sociedad patriarcal nigeriana y facultan a la autora a inmiscuirse en el orgullo y el sentir del hombre africano. Si bien es una obra de ficción, el hilo argumental se basa en una historia real que la propia autora escuchó, de una amiga que realizaba prácticas de médico en un hospital de Nigeria.

El personaje central será Bolanle, quien se casa con un polígamo, de la edad de su padre, escapando a sus conflictos familiares para adentrarse en una vida de perpetuo abotargamiento. Aunque, estoica ante las constantes emboscadas y conspiraciones —naturales y sobranaturales— de Iya Segi e Iya Femi (primera y tercera esposa), sigue siendo una ingenua; un alma en pena que vaga por la casa de los Alao. Su lucha interior será su fortaleza. El lector no podrá evitar la combinación de sensaciones que van desde la risa al sarcasmo, pasando por la mordacidad y hasta la lástima y compasión.

Algo que no deja de sorprender, son los símbolos y paralelismos que emplean muchos autores africanos, a la hora de darle nombre a los personajes: las primeras tres esposas tendrán el apodo de “Iya” (“madre” en lengua yoruba). Perderán el nombre, como quien pierde su identidad, para adoptar el de su primer progenitor. Bolanle será la única en llevar un nombre verdadero, sin el apodo de “madre”, como una alegoría a su imposibilidad de concebir.

El secreto estará acorazado durante 18 años, hasta la llegada de la cuarta esposa —Bolanle— quién, después de un gran período de frustración y dolor, al intentar quedar embarazada, destapará “el gran enigma” gracias a los resultados de las pruebas de fertilidad a las que se vio obligada a someterse, en el hospital local.

La intriga y la solución a esta tragicomedia o sátira polígama —que no deja de ser desconcertante, graciosa y violenta a la vez— será trabajada con un raudo desenlace que mantendrá en vilo al lector.

El relato de Lola Shoneyin a través de esta infertilidad enmascarada —impuesta socialmente tanto por hombres como por mujeres— hace que los lectores nos preguntemos hasta qué punto es lícito y justificable concebir fuera del matrimonio, a fin de evitar el rechazo y la lapidación social. ¿Hasta dónde se puede llegar en un país donde “infertilidad” es sinónimo de “destierro”?.

a9d803bd-ce90-4bc1-a50e-e2a514d403a1Autor: Federico Vivanco

Filólogo inglés, traductor y artista plástico.

Twitter: @FedericoVivanco

Review in English, here: Mary Okeke Reviews

Sarah Ladipo, apuesta por una editorial africana para publicar su segunda novela

Sara Ladipo Manyika nació en Nigeria y ha vivido en Kenia, Francia e Inglaterra. En la actualidad reside en EEUU, pero ha elegido una editorial africana Cassava Republic para la publicación y difusión de su segunda novela, Like a Mule Bringing Ice Cream to the Sun

Ladipo parece una escritora a la que no le gusta caminar por caminos transitados.

Para su primera novela eligió una historia de amor. Ella misma explica cómo entre las muchas novelas que había leído no había encontrado ninguna historia de amor ambientada en África y Ladipo quería leer una narración de este tipo (añadiendo que sería un amor interracial) y que transcurriera en África occidental desde 1960 hasta la actualidad. Al no encontrarla, decidió que la escribiría para si misma. Así surgió su primera novela, In Dependence (2008). Un año después, Irene Sabatini escribió  The Boy Next Door, con la que ganó el Premio Orange, localizada en Zimbabue y que también trataba sobre una historia de amor interracial que se extendía por la década de los 80-90.

in depenenceIn Dependence se expande por tres continentes y cuatro décadas, trata de la difícil relación entre Tayo, un joven nigeriano con una beca para Oxford, y Vanessa, la hija de un oficial colonial británico.

Dicen que Ladipo huye de todo exotismo para centrarse en perfilar unos personajes creíbles que luchan por cuestiones como el amor, las relaciones familiares y la responsabilidad personal.

Pero no es “solo” una novela de amor, como telón de fondo surge una Nigeria, con todos los cambios políticos que se dieron desde la época de la independencia hasta hoy, y también Londres y San Francisco, lugares sobre los que se tuvo que documentar durante años.

Ladipo que también es jurado del Premio Etisalat (un premio literario pan-africano), ha publicado ensayos y relatos breves, hasta este mismo año en el que ha aparecido su segunda novela.

Elogiada por Aminatta Forna, NoViolet Bulawayo, Bernardine Evaristo o E.C. Osondu, por su prosa de gran calidadLike-A-Mule-1 y elegante, la historia de la jubilada profesora Dr.Morayo Da Silva contiene múltiples lecturas. En Like a Mule Bringing Ice Cream to the Sun se habla sobre identidad, el paso del tiempo y la amistad. Mientras la escribía anunciaba que estaba “explorando la cuestión de cómo se experimenta envejecimiento en América cuando uno viene de una cultura que tiene un enfoque muy diferente al envejecimiento en ese continente”.

En fechas recientes ha escrito un artículo para explicar su decisión de publicar con una editorial africana, la nigeriana Cassava Republic, que acaba de abrir sucursal en Londres.  Afirma que mucha gente se muestra escéptica ante su decisión, sobre todo teniendo en cuenta que ella reside en EEUU y que tiene mayor facilidad para poder contactar con grandes editoriales tanto americanas como europeas. Tras este tipo de comentarios lo que parecen sugerirle, según Ladipo, es si una editorial africana puede ser tan buena como una occidental. Y su respuesta es sí.

Considera que Cassava Republic en cuanto a todo lo relacionado con el marketing huye del cliché de lo que se vende como “literatura africana”. Las portadas de sus libros son frescas y creativas. Y han apostado por su historia sin tanto miedo al mercado. “Así que me siento orgulloso de apostar por África y sus editoriales de vanguardia para ofrecer nuevos nombres y nuevas historias que van a enriquecer y ampliar aún más las historias del mundo”, afirma convencida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: annadeaveresmithprojects.net

Deconstruyendo a Hamlet desde un lugar de África occidental

Llego al relato del que os hablo más abajo después de andar trasteando y buscando información sobre el 400 aniversario de la muerte de Cervantes y de Shakespeare que se produce este mismo año (mientras estoy intentando, confieso, no mostrar mi confusión por celebrar los fallecimientos de dos genios literarios) y su relación con el continente africano. He hallado pocos datos, pero entre ellos encontré a Laura Bohannan y su divertido relato, “Shakespeare en la selva”. Deseché la idea de compartirlo a pesar de parecer un buen hallazgo dado el centenario, “de nuevo África y la antropología”, pensé, “además fue escrito en 1960”, y la olvidé. Pero no sé cómo la historia volvió a mi.

De acuerdo, voy a dejar fuera las licencias poéticas, sí lo sé… volvió debido a un texto de Coetzee.

Escribe y reflexiona este escritor, y mira que es coincidencia, en uno de los ensayos de Las manos de los maestros (libro que en este momento ando pensando) sobre la ociosidad sudafricana, partiendo de los hotentotes del Cabo de Buenaesperanza y 12514090_1194392633922460_5793808828373466269_o_1000las descripciones (no le echéis mucha imaginación) que expedicionarios, marineros etc… vertieron sobre ellos. Entre todas esas lindezas, sobre todo se les acusaba de perezosos. Así, la satisfacción del trabajo se presentaba como la única alternativa que podía devolver a aquellos salvajes al mundo civilizado. Ese peligro latente que podía inclinar la balanza de muchos hacia el lado de la ociosidad debía equilibrarse: no se entendió como un modo de vida y se combatió (también en Sudáfrica). Hoy la propensión a censurar a los hotentotes y su ociosidad no es tanta,  añade Coetzee,”Tenemos ya a nuestras espaldas un siglo de disciplina antropológica e histórica que nos hace pensárnoslo dos veces antes de desdeñar a la ligera las vidas de los pueblos extranjeros y de adoptar puntos de vista demasiado egocéntricos“.

El extraordinario (y breve) ensayo de Coetzee me ha llevado a recordar a Laura Bohannan, que desarrolló un trabajo de campo desde 1949 a 1953 junto a su marido, el también antropólogo Paul Bohannan entre los tiv de Nigeria. En “Shakespeare en la selva” nos narra con un tono ameno y divertido lo que ocurrió cuando tuvo la oportunidad y se dispuso a contar la historia de Hamlet a una tribu de África occidental, en concreto a un grupo de ancianos (hombres y mujeres) de la etnia Tiv. Lo que se deduce del relato (que si estáis interesado podéis encontrar con facilidad en internet) es que la universalidad de la obra de Shakespeare, lo mismo se puede decir de la de Cervantes, que siempre mencionamos al hablar de ellos, no es tal.

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Una de las primeras imágenes de los Tiv, de 1907

Bohannan partió de una actitud etnocéntrica. Creía que Hamlet era un personaje comprensible por cualquier persona en cualquier parte del mundo partiendo de la hipótesis de que la naturaleza humana es bastante similar en todas partes (universalización de las percepciones). Hasta que comenzó su relato y comprobó que los ancianos (además de los problemas derivados del lenguaje y la traducción) no reconocen algunos aspectos del mismo, se niegan a identificarlos, objetan y acaban reelaborando el texto desde sus propias categorías culturales. Afloran así las “diferencias morales y culturales que hacen imposible una recepción estandarizada por parte de los Tiv del relato de Hamlet al modo occidental“. Sin duda Hamlet es demasiado inglés y occidental.

Así, los Tiv en lugar de reconocer el heroísmo del dubitativo príncipe distinguen con admiración a Laertes, pues “hace falta un corazón muy fuerte para matar por brujería a la propia hermana” (1) y no entienden la idea de ver a un muerto (fantasma) y lo comparan con un presagio o niegan la existencia de los fantasmas, de que ellos puedan andar y tener sombras y lo tachan de brujería (llevan a su propia realidad la historia). Al ir narrando, una cada vez más desesperada Bohannan, fue siendo interrumpida e interpelada una y otra vez. Los ancianos se internaron en un mundo desconocido que narraba una extranjera al que intentaban dar luz desde sus propias categorías, creencias y vivencias.

La historia de Hamlet dejó de tener un único sentido para ser reinterpretado por unos ancianos que consideraban, al igual de Laura, que la suya era la correcta: “Envolviéndose en su raída toga, el anciano concluyó: alguna vez has de contarnos más historias de tu país. Nosotros, que somos ya ancianos, te instruiremos sobre su verdadero significado, de modo que cuando vuelvas a tu tierra tus mayores vean que no has estado sentada en medio de la selva, sino entre gente que sabe cosas y que te ha enseñado sabiduría”.

El choque entre  la versión de la antropologa y la que van creando los otros a raíz de su relato, es evidente. La vivencia de Laura nos va adentrando en una situación en la que los ancianos  la escuchan, aunque las frases del final pueden querer mostrar que la reelaboración ha podido tener mucho que ver con “querer llevar la historia a mi terreno”. Sea como sea, el resultado es otro relato muy diferente al que Bohannan tenía en mente, una combinación de lo que ella intenta narrar (mostrando la gran dificultad que existe cuando se intenta transmitir una historia propia a un grupo que no tiene nada que ver con nuestra cultura) y lo que van observando los Tiv. El producto de esta broma es la reescritura de la historia inicial, primero por Laura y luego por los ancianos. No encuentro que haya ningún final dialogado, tampoco un híbrido cultural. Presiento que lo que ha habido es el choque de dos visiones etnocéntricas que no quieren (¿entienden que deben?) moverse y el relato termina igual que comienza.

Llevamos mucho camino andado para desdeñar nada, como dice Coetzee. Ningún relato tiene nunca una única interpretación, ni ninguna visión es la única. Reinterpretamos una y otra vez, según nuestra cultura y nuestras experiencias. Que seamos capaces de tener en cuenta, tratar de entender, bucear en sus contradicciones y escuchar de manera atenta, es el reto. Entonces, quizás, hayamos aprendido algo.


1-Javiera Carmona Jiménez. Periodismo y Antropología: Ficción y Lealtad

Los pescadores o el sorprendente debut de Chigozie Obioma

9788416465927_L38_04_lPublicado originalmente en África no es un país.  19/04/2016

José Eduardo Agualusa y Fiston Mwanza Mujila se encuentran entre los preseleccionados (la lista final se acaba de publicar, ver debajo) para el The Man Booker International Prize 2016. El primero por Teoria geral do esquecimento(Teoría general del olvido), y el segundo por Tram 83 que, en fechas recientes, ha recibido el Etisalat Prize y que la editorialEl Periscopi ha traducido ya al catalán. El ganador se conocerá en mayo.

El año pasado también estuvo nominado en otra categoría, la que premia obras escritas en origen en inglés y publicadas en el Reino Unido, el nigeriano Chigozie Obioma, con un debut apabullante. No lo consiguió, pero su novela The Fishermen no ha parado de conseguir buenas críticas, alabanzas y premios, y de traducirse a múltiples idiomas. De hecho, para el 13 de este mes Quaderns Crema anuncia su traducción al catalán ySiruela la acaba de publicar en castellano.

Cuando el tiempo empezó a contar y dejó de ser solo presente y futuro previsible para comenzar a dar cabida al pasado, supo Ben, el narrador de esta historia, que bucea en su mundo infantil y familiar desde la perspectiva del adulto, que en ese momento todo cambió. De factura clásica, provista de un lenguaje evocador repleto de metáforas y descripciones prolijas y abundantes y traspasada por la nostalgia, Los pescadores nos engancha a través de una narración trágicafabricada con un lenguaje excesivo y abundante que entremezcla frases en igbo y que ha llevado a críticos, como Ikhide R. Ikheloa, a comentar la escasa veracidad de los diálogos en relación a la lengua, y a afirmar que se trata de un libro sobre Nigeria escrito para un público occidental. Pero, más allá de la factura formal, tras un indisimulado homenaje a Todo se desmorona de Chinua Achebe (sorprende que no se mencione más a Amos Tutuola), el joven autor nigeriano propone una trama que tiene varias capas de lecturas.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

Flora Nwapa, cuando aún era más difícil

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Flora Nwapa. Getty Images

Mira lo que tienen las redes sociales.

Una se asoma un día como hoy a Twitter y se encuentra con esta maravillosa foto de Flora Nwapa y así se entera una de que nació en 1931. En Nigeria. Donde también falleció en 1993. Fue la primera en muchas cosas; la primera novelista nigeriana publicada y la primera mujer africana con un libro editado en Gran Bretaña.

La familia de Nwapa era influyente y por ello pudo ir a la escuela. Asistió a la Universidad de Ibadan, al igual que Chinua Achebe, y se licenció en Geografía e Historia, posteriormente acudió a la Universidad de Edimburgo. Acabó trabajando en la Universidad de Lagos y junto a su marido abrió una editorial, Tana Press. Influyó de manera decisiva en otras escritoras, entre ellas Buchi Emecheta que se llamaba a sí misma “la hermana de Nwapa” y firmó una docena de libros entre los que destaca Efuru (1966), todo un clásico del que en 2016 se celebra el 50 aniversario de su publicación, ¿un motivo para traducirlo?.

Efuru

CTIzYg4UsAEIUsbEfuru, una historia que hunde sus raíces en la figura de Mammy Watta, la diosa del lago nigeriana, “es un retrato de la vida en la cultura Igbo, sobre todo la vida de las mujeres. Situado en el pueblo de Oguta, donde vivía Nwapa, la novela cuenta la historia de una mujer mentalmente independiente llamada Efuru. Ella se convierte en un modelo a seguir y un catalizador para el cambio en su propia sociedad. A pesar de su éxito, es incapaz de tener un matrimonio duradero o dar a luz a niños como a otras mujeres en su pueblo. Se casa dos veces, pero de manera fallida en ambas ocasiones. Finalmente dará a luz a una niña que morirá. Sin embargo, a pesar de todo, Efuru se mantiene firme y fuerte manteniendo un negocio exitoso y próspero, como un perfecto ejemplo de generosidad y de inteligencia” (Ahmad Ghashmari)

Flora Nwapa fue una escritora que escribió sobre la mujer en un momento en el que hacerlo era muy difícil. El entorno que rodeaba a la nigeriana era el de un mundo en el que solo los hombres llegaban a escribir y publicar. Tuvo que sentir la condescendencia, cuando no el abierto desprecio y la falta de apoyos, que generaban aquellas que se decidían a escribir.

Frente a los personajes femeninos de las narrativas africanas que dibujaban a una mujer sumisa, doblegada y sin voz, ella siempre tuvo en mente proyectar una imagen positiva de la mujer. Tal y como recogen en Brittle Paper, “estaba cansada de la forma en que los escritores masculinos representaban a las mujeres africanas en sus novelas. Ella sabía que eran más que pobres mujeres, prostitutas o esposas infelices. Escribir sus propias novelas le permitió remodelar la feminidad de África a través de personajes complejos y de múltiples facetas”.

Aké Festival 2015, interactuando con la cultura africana

Aké es el lugar de nacimiento del único escritor subsahariano negro del continente africano ganador del Premio Nobel de Literatura, Wole Soyinka. En 1989 emprendió la escritura de su obra autobiográfica, traducida al castellano bajo el título Aké, los años de la niñez. En ella narraba, de manera extraordinaria su infancia, una época en la “que se mezclaba la vida tradicional africana, las relaciones y la presencia del mundo colonial”.

akelogoPero aquel Aké de Soyinka ha cambiado. Y desde el año 2013, se viene celebrando allí también el Aké, Arts & Book Festival, un evento que pretende impulsar la innovación artística del continente (de su parte anglófona, al menos) y que en esta tercera edición se ha consolidado convirtiéndose en uno de los festivales africanos más interesantes. Durante cinco días, bajo la dirección de la escritora Lola Shoneyin, se desarrolla un amplio y variado programa con actos literarios, culturales y artísticos que incluye talleres, lecturas, exposiciones, charlas, actuaciones, exhibiciones y mesas redondas.

Del 17 al 21 de noviembre, múltiples acontecimientos y nombres muy conocidos se han acercado hasta Abeokuta (Nigeria), desplegando un abanico cultural que muestra una vez más la riqueza y creatividad del continente. Lola Shoneyin explicaba, en los días previos a su comienzo, que el festival pretende avanzar en la línea ya iniciada de mostrar el radiante momento cultural que atraviesa África, al tiempo que lo promueve, lo desarrolla y también, cómo no, lo celebra.

Dentro del programa de este año, se han proyectado dos películas. Una basada en la vida del Doctor Denis Mukwege, la voz de la lucha contra la violencia sexual en África y ganador del Premio Sajarov en 2014. El film “The Man who mends women” que ha ganado diversos premios está dirigida por el belga Thierry Michel. La otra película proyectada ha sido “Ramata” sobre una historia basada en la novela negra del mismo título del autor senegalés Abasse Ndione. Además la finalizada edición ha contado con  un taller de creación de documentales.

Otra de las disciplinas que han protagonizado el Festival es el teatro. HEAR WORD! es una obra, basada en hechos reales, que trata sobre los verdaderos problemas que afectan a las mujeres de todos los rincones de Nigeria y que ofrece una visión íntima de sus vidas al tiempo que refleja la variedad de niveles socio-económicos en los que viven.

Mención aparte merecen las tres exposiciones, las 14 piezas pictóricas tituladas Sombras y sueños de Tina Abewodale, y la mirada íntima de la vida cotidiana africana que nos ofrece Andrew Esiebo a partir de sus fotografías. Pero ha destacado, sobre todo, la exposición que conmemoraba los 20 años del asesinato del escritor y activista Ken Saro Wiwa quien ha sido recordado en varios momentos a lo largo de estos cinco días.

La otra mitad del Festival es la literatura. En esta ocasión se ha hablado de 16 libros en 8 “Book Chat”. Estas charlas tienen una hora de duración y dan al público la oportunidad de interacturar con los autores que admiran. Cada uno de los “Book Chat” cuenta con dos escritores invitados y un moderador.

AKE-Festival-2015-Book-Chats.A la etíope-americana Maaza Mengiste(Benneath the Lions Gaze) le ha tocado departir con el liberiano Vamba Sherif(Bound to Secrecy) y a un Chris Abani que regresaba por primera vez a Nigeria tras 22 años (The Secret History of Las Vegas)charlar con EC Osondu (This House is not for Sale).

Mientras, la egipcia Mona Elthaway, la autora de Headscarves and Hymens (una extensión de su anterior “¿Por qué (ellos) nos odian (a las mujeres)?”) en el que relata los abusos y negación de derechos humanos que sufren las mujeres en muchas partes el mundo, hacía lo propio con Pius Adensami. Tayie Selasie hablaba sobre su libro Ghana Must Go por primera vez en suelo africano y dirigía junto a Helon Habila y Nnedi Okorafor un taller de escritura, orientado a un grupo de 20 escritores dispuestos a mejorar sus habilidades y a preparar su trabajo para su posterior publicación.

Interesantes también han sido las 18 mesas redondas que se han organizado alrededor de temas de gran actualidad (“Desigualdad en África”, “Sátira y conciencia pública”, entre otros). Se echa de menos que no se ha colgado en la página web del festival ningún video, audio o resumen de lo que se ha debatido tanto en estas Book Chat ni en las múltiples mesas redondas que se han ido desarrollando.

Una de las mesas ha tratado sobre “El crecimiento de la ficción especulativa en África” con Dilman Dila, Nnedi Okorafor, quien asombró al público cuando confesó que la habían “llamado bruja y otras cosas” por escribir ciencia ficción, y Mehul Gohil. En otra de las mesas se habló sobre las narrativas Queer africanas, moderada por Bisi Alimi, con Zukiswa Wanner, Tendai Huchu y el escritor Jude Dibia cuyo debut literario, Walking with Shadows, está considerado como la primera novela nigeriana en la que el protagonista es un hombre homosexual. En un continente en el que 35 países criminalizan al colectivo LGBTI discutieron sobre la necesidad de acabar con esta persecución y dieron datos sobre el alto número de personas LGBTI que existen en la actualidad en Nigeria para constatar que no es algo anecdótico.  La escritora sudafricana Zukiswa Wanner habló sobre la situación en su país y mencionó “Veil of silence” el primer documental nigeriano sobre el colectivo, como necesario “ya que, por desgracia, no todo el mundo lee”.

Pero, además, el Festival ha sido punto de encuentro para blogueros que escriben sobre literatura africana, concediéndoles otra mesa redonda moderada por Kate Haines. Allí estuvieron  Kinna Likimani  autora de kinnareads.com y  Zahrah Nesbitt-Ahmed de bookshybooks.blogspot.com, junto a Emmanuel Iduma de la revista on line Saraba y Ainehi Edoro que está detrás de Brittlepaper.com. Ellos suplen, a menudo, a pesar de tratarse de opiniones personales, la falta de información que otros medios no proporcionan. Y en el caso de Saraba dan oportunidad a las nuevas voces para que puedan publicar sus trabajos que de otro modo tendrían difícil el acceso al público.

Son muchas las personas que han pasado por Abeokuta estos días (incluso Veronique Tadjo) y muchas las que han trabajado para que sea posible. Muchas también las actividades que se han organizado además de las mencionadas (feria del libro, visitas escolares, conciertos musicales, encuentro de feministas…). El Festival ha conseguido dar a conocer, difundir y encender nuevas llamas en el mundo africano anglófono. Y, sobre todo, ha demostrado que hay allí mucho talento y creatividad, mucha inteligencia y pensamiento crítico, y mucha alegría y ganas de disfrutar además. Wole Soyinka puede estar satisfecho con su nuevo Aké.

Etisalat prize, un premio africano para los africanos

A menudo los escritores africanos se han quejado de que no existen premios africanos en sentido estricto. El Etisalat se denomina a si mismo “primer premio pan-africano del continente” y en apenas dos años se ha convertido en uno de los galardones de mayor prestigio en África. Diversos medios destacan que es un “premio africano para los africanos“.

Se inauguró en 2013 con el triunfo de NoViolet Bulawayo y su multipremiada novela We need no names (otra obra que se puede incluir entre las perdidas en la traducción), y se consolidó el año siguiente dando el triunfo a Songeziwe Mahlangu por su obra Penumbra. Ambos escritores tienen varias cosas en común: son jóvenes (34 tienen ella y 30 él), ambos han nacido en el continente pero residen en la actualidad en el extranjero (la zimbabuense vive en EEUU y el sudafricano en Londres) y ambos tienen formación universitaria. Pero, sobre todo, coinciden en algo más: tanto We need no names como Penumbra son las primeras y únicas novelas de estos escritores, ya que el premio se circunscribe a debuts literarios.

En 2015 la lista que nos ofrecen contiene un par de de obras que han sido muy bien recibidas y que hablan de los nuevos escritores que están surgiendo en el continente. Sin embargo, la radiografía se queda un poco corta ya que de los nueve seleccionados, 6 son sudafricanos y 2 nigerianos (dos de los países donde el mundo editorial tiene mayor empuje) y 1 solo es congolés. El seleccionado se conocerá en diciembre.

Buscando información sobre esta edición me he topado con la triste historia de una de las escritoras que han sido incluidas en la lista, la sudafricana ZP Dala. Pero vayamos por partes.

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Etisalat: queda algún margen para el error

51FKlSmZa3L._SY344_BO1,204,203,200_De las 9 obras pocas sorpresas en la selección de The Fishermen de Chigozie Obioma (Nigeria). La novela ya la recogíamos en las novedades del primer semestre y estuvo seleccionada para el “The Booker Man Prize” de este año, que finalmente consiguió Marlon James.

Muy elogiada, ha tenido un lanzamiento muy fuerte (incluso se ha hablado de su posible traducción al castellano). Se alaba su capacidad de entroncar con los clásicos desde un enfoque moderno, de hecho se la ha comparado con Chinua Achebe. “La vocación moralista de la novela de Obioma parece evidente, sea voluntaria o no“, afirma Carlos Bajo de Wiriko. De todas formas, el crítico Ikhide R. Ikheloa señalaba hace poco la escasa veracidad de los diálogos en relación a la lengua, hasta el punto de preguntarse “¿Quién habla así en Nigeria?“.

Fiston Mwanza Mujila (Republica Democrática del Congo) es otro de los nombres que han estado pegando fuerte este año,tram-83
su  Tram 83 se celebra como un nuevo tipo de novela urbana moderna, arriesgada y valiente pero quizás en exceso para algunos.

“Una atrevida fiesta de la imaginación, con un ritmo y una creatividad lingüística que utiliza síncopes propios del jazz más puro y osado para entrelazar un relato sobre las relaciones humanas en un mundo que se ha convertido en una ciudad global”, resumen desde Edicions del Periscopi, la editorial que ya la ha traducido al catalán.

Prologada por Yannick Garcia quien afirma: “Se nota que tiene ganas de trascender las mil normas no dichas de la literatura.”

Después quedan el resto de nombres que suenan con menor intensidad.

  • Masande Ntshanga (Sudáfrica). Ganador en 2013 del PEN Internacional/ New Voices Award (un premio que se ha estrenado para dar a conocer nuevas voces de entre 87 países, entre los que está Sudáfrica, tierra del ganador) por el relato corto,Space, lo puedes leer aquí [en], está seleccionado por su novela The Reactive.
  • Feoluwapo Adeniyi (Nigeria) por On the Bank of the River
  • Penny Busetto (Sudáfrica) por The Story of Anna P, as Told by Herself
  • Kurt Ellis (Sudáfrica) por By Any Means
  • Paula Marais (Sudáfrica) por Shadow Self
  • Rehana Rossouw (Sudáfrica) por What Will People Say?

ZP Dala, una historia inquietante

La sudafricana ZP Dala aparece en la lista con su novela What About Meera. La escritora, afincada en Durban, es también What-about-Meera_Cover_Umuzi-RHSouthAfrica-661x1024psicóloga en una escuela para niños autistas, y su trabajo no ha pasado desapercibido ni para la crítica ni para el público. Sin embargo, el debut de su primera novela se ha visto eclipsado por el brutal ataque que soportó el pasado mes de abril al profesar en público su admiración por el escritor Salman Rushdie.

Dentro de las charlas del “Festival literario de Durban”, la escritora habló sobre la obra de Arundathi Roy y de Rushdie, de quienes elogió su estilo y trayectoria. Parece ser que algunas personas, al escuchar el nombre del escritor de Versos satánicos,  se levantaron y salieron. Coincidió que unas horas más tarde, el escritor maliense Ousmane Diarra subió al escenario y detalló su propia experiencia al recibir amenazas por atreverse a instar a los lectores a preguntarse. Diarra habló de cómo había sido intimidado por los islamistas radicales en Mali por hablar en contra de la opresión que se impone en el norte del país.

Un día después Dala fue atacada y sometida a una fuerte presión psicológica por parte de su propia comunidad (ella es musulmana) para que renegara de sus palabras de admiración hacia la obra de Rushdie, y  la escritora acabó siendo internada en una institución psiquiátrica.

Es una pena que una novela que se ha recibido como “Vibrante, lírica y llena de humor negro (…) una historia que narra los intentos de una mujer para dar forma a su propio destino, al tiempo que evoca las calles de la capital irlandesa y la comunidad sudafricana de Tongaat con gran detalle” sea conocida por este suceso que nos habla de la falta de libertad de expresión que muchos escritores siguen soportando.

Guardando fechas: los festivales literarios que vienen

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El pasado mes de marzo, la Universidad de Stellenbosch, en la provincia sudafricana de Western Cape, tal y como nos informaba Wanafrica, dedicó su festival literario anual al recientemente fallecido André Brink. El de Stellenbosch es uno de los muchos acontecimientos de este tipo que se realizan de manera anual en el continente y que celebran la riqueza literaria con el objeto de fomentar, dar a conocer, intercambiar y disfrutar.

En 2014 Port Harcourt fue la capital mundial del libro y se generó mucha expectación con la lista de los valores emergentes de África sub-sahariana y la diáspora en #Africa39. Este año no promete menos.

NIBF LogoLa 14ª edición de la anual Nigeria International Book Fair tiene previsto celebrarse desde el lunes, 11 de mayo, hasta el sábado, 16 de mayo en la Universidad de Lagos.

El año pasado se formó una plataforma que recogió los retos a los que se enfrenta el libro en África (alto costo de la edición, piratería, la incursión extranjera en la industria etc.) esperando que fueran atendidos también por el gobierno nigeriano. Además en cada edición se incluye una Conferencia internacional que en 2014 debatió sobre la introducción del e-book y la supervivencia del libro físico en el continente, afirmando que el libro digital está teniendo un desarrollo lento allí, pero a pesar de ello los editores africanos están adoptando algunas medidas, incluida la impresión bajo demanda, la inclusión de CDs, la presentación de la versión electrónica y la venta de la versión electrónica en determinados sitios web.

Storymoja-logo-newEl Storymoja Hay Festival es un importante acontecimiento cultural y literario que se celebró en Nairobi el pasado año bajo el título Imagine the World! Waza Dunia!. La presente edición tendrá doble cita: 28-30 de mayo en Nakuru y del 16-20 en Nairobi.

Se trata ante todo de un gran encuentro entre escritores; por allí pasaron, entre otros, Wole Soyinka, Beatrice Lamwaka, Liyou Libsekal, Vuyelwa Maluleke, Doreen Baingana, Teju Cole o Kwame Dawes.

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Writivism Festival 2014. Foto: Moonchild´s Temple

En junio en Kampala (Uganda) se celebrará de nuevo el Writivism Festival. Con un concurso de historias cortas, que ya ha cerrado su plazo de admisión de originales y cuyo resultado se conocerá el 21 de junio, bajo el fallo de un jurado compuesto por Chika Unigwe, Mukoma wa Ngugi, Tendai Huchu, Rachel Sadoc y Ainehi Edoro.

La poesía tiene cabida en el BN Poetry Festival en Kampala del 5 al 8 de agosto. El premio que otorga se lo llevó el año pasado Tom Jalio, con su poema There Was Once Something Special

Cerrando el año llegará el Open Book Festival a desarrollarse en Sudafrica, del 9 – 13 septiembre y el Ake Arts and Book Festival  también en Nigeria, cuyas fechas aún no se han dado a conocer (en 2014 se celebró en noviembre del 18-22).

Recordando a Achebe

Chinua Achebe 1967

El 21 de marzo pasado se cumplieron dos años del fallecimiento de Chinua Achebe. Está considerado uno de los más grandes (influyentes) escritores del continente africano, adquiriendo su figura carácter universal. Son muchos los que se consideran deudores de su persona, y los que agradecen su camino que logró colocar la literatura del continente en primer plano y, con ella, a sus escritores.

Por mi parte, le tengo que agradecer en especial que me diera la idea para abrir este blog, cuando leí que, en una conferencia, había recordado este proverbio africano: “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, la historia de la caza siempre glorificará al cazador“. Nada más leerlo, supe que había llegado el tiempo de escuchar a los leones.

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Achebe nació en 1930 (Ogidi-Nigeria) dentro de la cultura igbo, lo cual marcaría su trayectoria literaria en la que reflejaría la lengua y cultura de su pueblo, a través de una gran riqueza de proverbios, fábulas y cuentos, rituales o costumbres. Sus padres (unos pastores protestantes) le educaron dentro de la nueva religión, pero él pronto demostró su intención de volver a sus raíces, dejando su nombre inglés de lado (estaba bautizado como Albert) y recuperando su nombre original.

Durante los años de su primera escolarización, Achebe pasaba gran parte de su tiempo en la biblioteca de la escuela leyendo a autores como Charles Dickens, W. B. Yeats, Joseph Conrad y Robert Louis Stevenson, destacando por su erudición y su facilidad al escribir. Después, fue uno de los primeros estudiantes que se graduaron en la “Universidad de Ibadan”, lugar en el que coincidiría con otros escritores como Wole Soyinka o  John Pepper-Clark. Se formó como productor de radio y director de radiodifusión externa, estudió en la BBC en Londres en 1956 y durante este período comenzó su carrera como escritor.

Colaboró en revistas (como la prestigiosa revista literaria Okike, en la que jugosos debates dieron lugar al libro Hacia la descolonización de la literatura africana, escrito por Chinweizu, Jemie y Madubuike), fue el editor de la serie “African Writers Series” que, fundada en 1962 por la editorial Heinemann, recogía las obras de los escritores africanos, siendo casi la única posibilidad de ver sus trabajos publicados, y fue el escritor que Mandela leía en la cárcel. El líder sudafricano se refirió a Achebe y su obra como una fuerza “en cuya compañía los muros de la prisión se derrumbaban.”

Cuando todo se desmorona 

Things-fall-apartEn 1958 inició su “trilogía africana” con Todo se desmorona, a la que siguieron La flecha de Dios [1986] y Me alegraría de otra muerte [2011].

Sin duda, fue su primera novela Things fall apart (Todo se desmorona), escrita en inglés como el resto de su narrativa, la que le encumbró. Traducida a más de cincuenta lenguas (se puede encontrar en euskera, catalán y gallego) es la obra más (re) conocida de un escritor africano. Centrada en la época colonial, aportaba el punto de vista de un africano contando su historia.

Achebe, a través de la historia de Okonkwo y su pueblo, desafió al eurocentrismo y lo hizo sobre todo para los propios africanos, para que superaran el estado permanente de humillación y subestima, “yo estaría completamente satisfecho si mis novelas, especialmente las que situé en el pasado, hubieran servido al menos para enseñar a mis lectores que su historia, a pesar de todas sus imperfecciones, no fue la larga noche de salvajismo de la que los europeos, actuando en nombre de Dios, vinieron a liberarnos (Cbinua Achebe, “The novelist as teacher”, en Hopes and Impediments, Doubleday, Nueva York, p.45, traducción María Sofía López Rodriguez).

En 1966 publicó Un hombre del pueblo. Esta novela pertenece a la llamada “literatura del desencanto“. El tiempo del colonialismo ya pasó y ese final, que se descargaanhelaba lleno de ilusiones, se fue desinflando sin remedio. El escritor había mostrado su disgusto con una Nigeria donde los líderes que había luchado por la independencia se habían convertido en traidores después de alcanzar el poder, y habían sacrificado su país a cambio de comodidades y lujos.

Es en ese punto en el que se colocó Achebe para narrarnos esta historia, llena de humor e ironía, y situada en un lugar indeterminado de África, en donde un joven maestro, Odili, es invitado por quien había sido su profesor, el jefe Nanga, un hombre del pueblo convertido en el todopoderoso y corrupto ministro de Cultura. Un texto de una triste vigencia.

Además de Termiteros de la sabana [1987], publicó cuentos, libros para niños, poemas y diversos libros de ensayos, hasta llegar a escribir el último de sus libros en el que hablaba sobre la historia de Biafra: There was a country: a personal history of Biafra [2012]. Achebe participó en el aparato cultural de la efímera República de Biafra (1967-1970) y en el libro habla sobre ello. “Mi objetivo no es proporcionar todas las respuestas, sino plantear preguntas y quizás provocar algunos dolores de cabeza” dijo al respecto.

Su obra más polémica

En 1975 escribe un breve texto titulado “Una imagen de África: nazismo en El corazón de las tinieblas, de Conrad“ que ocasionó un gran revuelo tras su publicación. Se trata de una lectura muy crítica del conocido libro de Joseph Conrad argumentado que “(la novela) proyecta la imagen de África como “el otro mundo”, la antítesis de Europa y, por tanto, de la civilización, un lugar donde la cacareada inteligencia y refinamiento del hombre son finalmente burlados por la bestialidad triunfante”.

Desde la antítesis que el libro del escritor polaco plantea ya desde el inicio, entre dos ríos; uno 8ebab60a392abc763813ddcdff7a83bfeuropeo, el Támesis (la civilización), el otro africano, el Congo (el salvajismo), de donde parte y a donde llega Marlow, Achebe va mostrando sus argumentos para mostrar lo pernicioso de la novela.

Achebe no dudó en llamar racista a Conrad. Para ello eligió fragmentos de la novela tan significativos como éste: “los hombres  eran… No, no eran inhumanos. Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que no fueran inhumanos brotaba en uno lentamente. Aúllaban y brincaban y daban vueltas y hacían muecas horribles, pero lo que estremecía era pensar en su humanidad (como la de uno mismo), pensar en ese remoto parentesco de uno con ese salvaje y apasionado alboroto. Desagradable. Sí, era francamente desagradable; pero sí uno fuera lo bastante hombre, reconocería que había en su interior una ligerísima señal de respuesta a la terrible franqueza de aquel ruido, una oscura sospecha de que había en ellos un significado que uno, tan alejado de la noche de los primeros tiempos, podía comprender”.

Los estudiosos de El corazón de las tinieblas suelen decirte que a Conrad no le preocupaba tanto África como el deterioro de una mente europea causada por la soledad y la enfermedad. Te señalan que Conrad es, si acaso, menos caritativo con los europeos de la historia que con los nativos, que el tema del relato consiste en ridiculizar la misión civilizadora de Europa en África (…) En parte esa es la cuestión. África como escenario y telón de fondo que elimina al africano como factor humano. África como campo de batalla metafísico dedicado a toda la humanidad reconocible, en el que el europeo errante penetra por su cuenta y riesgo (…) La auténtica cuestión es la dehumanización de África y los africanos que esta eterna actitud ha fomentado y continúa fomentando en el mundo. (pág. 49)

Fuera de África

Desde la década de los 90 residió en Estados Unidos, donde ejerció de profesor y en donde un accidente de tráfico le postró en una silla de ruedas. Allí le alcanzaría la muerte el 21 de marzo de 2013, unos meses antes que a Nelson Mandela.

Es, cuando menos extraño por decir algo, que se le escapara, en reiteradas ocasiones, el “Nobel de Literatura”. En una entrevista para “The Sahara reporters“, Wole Soyinka reveló, tras la muerte de Achebe, que había recibido peticiones para que mediara en la concesión del premio con carácter póstumo, lo cual el laureado consideraba que era hacer un flaco favor tanto a la obra del escritor, como a la propia literatura que emana del continente. En 1988 un reportero le había preguntado al propio Achebe sobre su sentimiento por no haber ganado el Nobel, a lo que él respondió: “Mi posición es que el Premio Nobel es importante, pero es un premio europeo. No es un premio africano”.

Y lo suyo era África.

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La obra de Chinua Achebe en euskera, catalán y gallego:

Amor peligroso – Ben Okri

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El principio de Amor peligroso te descompone. Es el extracto de un diario que después volverá a aparecer, en forma de sueño al principio, en forma de cruel y desgarradora metáfora de la realidad, después. Ben Okri ambicionaba mucho al escribir esta obra, quería poder condensar todo su experiencia vital y elevarla a historia colectiva. Él mismo lo confiesa en el cierre del libro con una nota aclaratoria; “En 1981 publiqué una novela titulada The Landscapes Within. Dangerous love (Amor peligroso) tiene origen en esa novela (…) Yo deseaba escribir una novela que celebrara tanto los pequeños detalles de la vida como los grandes, tanto los interiores como los exteriores. Quería ser fiel a la vida cotidiana, pero al mismo tiempo contar una historia que mereciera la pena (…) Pasaron muchos años hasta que recogí la materia prima, de la cual creció esta nueva obra. Amor peligroso es fruto de una gran inquietud. Espero, por lo tanto haber liberado su espíritu”.

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Ben Okri photographed on the Bakerloo Line, London. July 2013

Omovo, el protagonista, es un artista. Un pintor. Reside en un gueto de la ciudad de Lagos, Alaba, en un barrio miserable, sucio y maloliente, un sublugar. Entregado a su arte, vive en una pequeña habitación con su padre y su segunda mujer, Blackie, con quien se casó sin la aprobación de ninguno de sus hijos, la gota que colmó el vaso de la relación de sus hermanos con su procreador. Allí pinta y observa. También a Ifeyiwa, la joven, desgraciada y golpeada, esposa del anciano Tapko, a quien al mirar siente una “punzada inesperada de soledad”. El amor entre ellos, clandestino y luminoso, irá emergiendo de un entorno desapacible, pleno de presagios que se van cumpliendo. El barrio, de por si misero, tremendo y horrible, auténtica telaraña de historias desasosegantes, contemplará su historia de amor imposible. ¿Eleva Ben Okri una “simple” historia de amor a una conmovedora tragedia-tipo, pensemos en Romeo y Julieta, sobre amores imposibles?. Aunque el acaparador Shakespeare ya lo contó todo, Amor peligroso reinventa el clásico.

¿Los sueños?

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Microcron – Kusum Núm 4. Acrílico sobre lienzo. Owusu-Ankomah. Foto via Afribuku

Los sueños están muy presentes en esta novela, como en el resto de la narrativa que conozco de este autor.

Su trilogía (La carretera hambrienta/El camino hambriento, La Otra Orilla, 2008; Canciones del encantamiento, Belacqua 2008 y Riquezas infinitas, El Cobre 2005) nos habla de Azaro, el niño abiku, en una narrativa llena de imágenes oníricas, donde se saltan las barreras de lo real para intentar acercar la tradición oral africana y un espiritual y sugerente mundo, hasta llegar a internarse, de forma más notoria aún en otro de sus libros, El mago de las estrellas, casi en una literatura fantástica. Ese mundo espiritual que para el escritor es “natural”, formaba parte de su vida cotidiana, y para nosotros, no-tan-espirituales- lectores occidentales, deviene en magia.

A menudo, Ben Okri ha sido calificado como autor de realismo mágico, yo misma escribí sobre ello, pero esta etiqueta se cae, es imposible encorsetar lo complejo en lo minúsculo, al igual que otras tantas que tratamos de calzar en autores cuya obra y génesis, a pesar de tener mucho en común, está poblada de otras riquezas vivenciales y culturales.

Lo onírico tiene una fuerte presencia en la obra, mezclándose de manera confusa con la realidad y convirtiéndose en presagio de lo que va a ocurrir. Las primeras notas del libro son un extracto de un diario, que ya invita a pensar en una pesadilla: el rostro de una niña muerta por un ritual persigue al protagonista. Poco después Ifewiya le dice a su amante, “Omovo, he tenido un sueño”. No será la primera vez.

-¿Por qué esa enorme fuerza de los sueños en la novela?
-Los sueños son reales. Suceden, y muchas veces influyen de manera determinante en nuestra vida. Cualquier hecho real u objeto físico, una vez llegan a la memoria, se transforman en un intangible, en una imagen. El pasado siempre adquiere la calidad intangible de un sueño aunque algunos lo ven como un hecho cierto. Yo no soy mágico, soy más realista que nadie porque incluyo esas imágenes dispersas, fluidas, por las que regimos nuestras vidas: las emociones, los deseos, el amor, la amistad… La literatura convierte el presente en algo inseguro, menos cierto y definido. La certeza es dictatorial, tiránica. Van Gogh veía los girasoles de modo diferente al que los ve usted, y decir que él estaba equivocado es la mayor de las tiranías [Extracto entrevista de Xavi Ayén]

¿Un charco maloliente?

Keme es uno de los amigos de Omovo y el periodista local que cuenta historias sobre múltiples injusticias. Obsesionado por descubrir la verdad al descubrir el cuerpo mutilado de una pequeña, irá poniendo sobre el tapiz los entresijos de una sociedad decadente, pareciéndole una locura “que publiquemos artículos sobre un hombre que come metal, sobre las ratas que roen las canoas en Egipto, sobre mujeres que dan a cuatrillizos, pero no la historia de una niña asesinada en un parque, a orillas del Atlántico.” (pág.211)

Retratos de espaldas-Malick Sidibé

Retratos de espaldas-Malick Sidibé

Omovo dará forma a sus sueños, a lo que siente y vive, a través de sus pinturas que van reflejando su estado de ánimo y su visión de un mundo podrido, sucio y corrompido moralmente. “La pintura se hizo parte de su respuesta ante la vida: un prisma personal y público” (pág.99). Una de sus pinturas (un charco con detritus) será requisada por unos soldados. Ante las quejas de Omovo que insiste que la interpretación que se le otorga al cuadro es fruto de opiniones ajenas, el régimen militar ve un motivo de rebeldía.

-Pero ¿por qué le preocupa tanto un cadáver? Quiero decir…yo he visto tanto pudriéndose en la calle durante la guerra…La verdad…

-Pero ahora no estamos en guerra.

-¿Cómo que no? Nuestra sociedad es un campo de batalla. La pobreza, la corrupción y el hambre son sus balas. Los malos gobiernos son sus bombas. Y nos siguen gobernando los militares. (pág. 153)

El mundo en el que se mueve la novela es árido, sucio, la gente vive con las ratas, la basura acumulada, las chabolas y las chozas a medio derrumbarse, la miseria y la escasez. El gobierno es tiránico y opresor, la policía corrupta hasta la médula. La sociedad es una masa que critica, cotillea, abandona bebés en los caminos oscuros u oficia ceremonias donde se ofrecen niñas en rituales de sangre. Cuesta avanzar por la senda que nos descubre Amor peligroso. El pasado, con las imágenes terribles de la guerra civil nigeriana (que el propio escritor vivió también) acaban por mostrar un cuadro desasosegante.

En ese ambiente, la pareja de amantes, Omovo e Ifewiya, son el único aliento de algo profundo, puro y verdadero. El camino del artista en su lucha por desalojar los fantasmas y dejar que entre la claridad, también. A las palabras de Ben Okri en su nota final, donde explica que Amor peligroso es una obra de juventud, “su historia, sus personajes y sus temas, la Nigeria que describe, son algo muy mío, cosas que han seguido obsesionándome y turbándome a lo largo de los años”he de añadir que acompañarle por sus recuerdos y obsesiones ha sido toda una lección de cómo narrar y un increíble, excelente y conmovedor viaje.

Se produjo un silencio y ella se paró de repente y le cogió las manos. Tenía los ojos ardientes, con un brillo líquido. Omovo pensó: “¿Cómo voy a encontrar mi camino lejos de esos ojos?”. Pág. 34 

Ficha:

  • Título original: Dangerous Love (1996)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Bronce (1998)
  • Traductora: Nuria Lago Jaraiz
  • Imagen de portada: Retrato de mujer (1800) de Marie – Guilhelmine Benoist
  • Páginas: 442
  • Contiene un pequeño glosario
  • Premios por esta obra: 2000 Premio Palmi (Italia)
Dangerous Love-Ben Okri

Dangerous Love-Ben Okri

¿Una vuelta de tuerca africana a la novela romántica?

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La editorial nigeriana Cassava Republic lanzó el pasado diciembre un nuevo sello con seis títulos de ficción romántica bajo el nombre “Ankara Press”. Si bien la ficción romántica no es nueva en el continente (existen editoriales de este género en Sudáfrica (Sapphire Books, Nollybooks), África Oriental (Storymoja Drumbeats) y África francófona (Adoras), “Ankara” pretende elevar el listón de la calidad de la escritura romántica contemporánea.

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Bibi Bakare-Yusuf. Foto: Africa Writes 2014

Su objetivo es la creación de “un nuevo tipo de romanticismo”, que refleje la vida y las aspiraciones de las mujeres africanas modernas (y de los hombres) y que, al tiempo, desafíe las percepciones estereotipadas que conlleva el género “romántico”.

Su creadora Bibi Bakare-Yusuf (cofundadora de la editorial “Cassava Republic”) agregó que la misión de la serie es proyectar la imagen de una mujer africana que tenga confianza y sea elegante, ambiciosa y cosmopolita a la vez y que lograra empoderar a las mujeres africanas. Parte de esa proyección se refleja en el nombre que han elegido, Ankara, un tejido africano estampado que evoca a la vez la tradición y la modernidad.

Sobre la cuestión de si una novela romántica puede llegar a empoderar a las mujeres, Amara Nicole Okolo opina en sentido afirmativo también y explica cómo las novelas románticas pueden realmente cambiar la vida de una mujer para mejor. En África, añade, las mujeres suelen ser vistas como máquinas de hacer niños y mano de obra doméstica y han olvidado que tienen sentimientos y el derecho a amar y a ser amadas y gozar de una vida plena también en el plano sexual.

“Ankara Press” ha publicado seis títulos inicialmente en formato de libros electrónicos. Son relatos cortos y a un precio muy asequible, ya que uno de sus objetivos es que se comercialicen y se lean. Esperan publicar otros seis títulos en 2015.

Ibiam-Finding_love_again_B-e1420856588402 Affinnih-A_Tailormade_Romance_B-e1420856672428 Gowon-A_Taste_of_Love_B-e1420856710780
Okolo-Black_Sparkle_Romance-e1420856747666 Awonubi-Love_s_persuasion_B1-e1420856770863 Thula-The_Elevator_Kiss_B-e1420856796909

Sus autoras son escritoras africanas: Oyindamola Affinnih, Sifa Asani Gowon, Amina Thula, Chioma Iwunze-Ibiam, Ola Awonubi y Amara Nicole Okolo. Las ilustraciones de las portadas las ha realizado Onyinye Iwu.

Isla de Lagos, Nigeria, 1975

El sábado por la mañana cogí el coche para ir a verla a la isla de Lagos cruzando el puente continental. Había algunos cargueros atracados en el puerto de la marina. Al bajar del puente, tuve una vista parcial del centro comercial que había llegado a conocer al volante. Un batiburrillo de rascacielos poblaba el horizonte, y dispersos entre ellos se veían desangelados edificios de cemento de una sola altura con tejados de chapa de zinc. Eran en su mayoría locales comerciales. En todos colgaba un rótulo necesitado de una mano de pintura. Una maraña de cables eléctricos y telefónicos se entrecruzaban entre ellos.

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Makoko, barrio de Lagos. Foto: Ruta33

El Atlántico zigzagueaba en torno a Lagos. A veces turbio y soso, otras estridente y salado, con sus diferentes nombres: aguas de Kuramo, arroyo de Cinco Caurís, Marina de Lagos, laguna de Lagos. Era la misma agua. Puentes de asfalto comunicaban las islas del continente, y el cielo siempre parecía tan triste como una persona que ha perdido interés por su amante. La gente apenas se fijaba en él, ni siquiera en sus ambarinas puestas de sol. Si el sol caía, quería decir que pronto no habría luz, y los habitantes de Lagos necesitaban ver por dónde iban. La iluminación urbana no siempre funcionaba.

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En Lagos vivían millones. Algunos oriundos de allí, pero la mayoría tenía sus raíces en provincias. Llegaban y se iban con los elementos, en trombas, como si el clima hubiera sido creado para ser castigo y recompensa. “Me pegaba el sol en la cabeza”, “me refrescó la brisa”. La mayor parte de los días, era como si hubiera mil millones de personas recorriendo el laberinto de calles y callejas: mendigos, secretarios, contratistas del Gobierno (ladrones, dirían algunos), pandilleros, niños de la calle. Se podía adivinar lo bien que comían por el estado de sus zapatos. Los mendigos, por supuesto, iban descalzos. Si nadie se fijaba en el cielo, era porque estaban todos ocupados mirando los vehículos. Había un barullo constante de coches, estallidos de motores y tubos de escape exhaustos, viajeros peleándose por subir a autobuses amarillos canario y a furgonetas privadas de transporte que llamábamos kabukabu y danfo. Llevaban epitafios bíblicos: León de Judá, Dios salva. Sus conductores iban como locos y contribuían a la incongruencia general: ganado pastando en un basurero, un hombre cruzando la autopista en una silla de ruedas, un vendedor ambulante con un diccionario Webster´s en una mano y un cepillo de váter en la otra.

Había un sinfín de vallas publicitarias: Pepsi, Benson and Hedges, Daewoo, Fideos al instante Indomie, Conduzca con cuidado, Combata el abuso infantil. Todos los olores se fundían en uno; piel sudada y gases, y hacía un calor que te iba haciendo fruncir más y más el ceño hasta que presenciabas algo que te hacía sonreír: un taxista haciendo comentarios morbosos, la gente insultándose a base de bien; muybienseñores, nuestros panegiristas urbanos o mendigos boderline, que alababan a cualquiera por dinero. ¡Jefe! ¡Profesor! ¡Excelencia!.

Era una ciudad difícil de amar; un pandemónium del comercio. El comercio florecía en cada minúsculo rincón de las calles; en las tiendas; en las cabezas de los ambulantes; hasta en los suburbios, donde los hogares se convertían en casas de finanzas o salones de peluquería, según las necesidades. El resultado final eran montones de basura en la calle, en las alcantarillas abiertas y en los mercados, que rendían tributo tanto a la suciedad como al comercio. Mi hora favorita era por la mañana temprano, antes de que la gente invadiera las calles, cuando el aire estaba fresco y sólo se oía la llamada de la mezquita principal: Allahu Akhbar, Allahu Akhbar. Aquellos cánticos en los momentos de mayor silencio en la ciudad tenían mucho sentido.

Todo lo bueno llegará– Sefi Atta, págs 105-106-107

 

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