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Posts etiquetados ‘Republica del Congo (Congo Brazzaville)’

Semillas de errancia, poesía desde el Congo

En fechas recientes, la argentina Babel Editorial ha publicado Semillas de errancia, un volumen de poesía de Gabriel Okoundji. Como él mismo se presenta, nació en el Congo, país cuyo nombre significa “la tierra de la pantera”, animal totémico por excelencia para los congoleños. Pasó su infancia y juventud en su país de origen hasta que partió a Francia para estudiar medicina (en la actualidad es psicólogo clínico). Después, regresó a su país natal y recuperó “lo más importante”: el título que su padre le había dado al morir (Mwènè) y para el que no estuvo preparado hasta aquel momento.

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Mabanckou llama a la autocrítica y nos habla del llanto del hombre negro

En fechas recientes ha aparecido, de la mano de “Los Libros de La Catarata”, un conjunto de ensayos de Alain Mabanckou de los que ya habíamos dado noticias parciales en este blog, después de su publicación en versión original, en 2012, bajo el título Le sanglot de l’homme noir. Ahora aquel libro aparece en castellano, prologado por Josefina Bueno.

Alain Mabanckou es un autor muy conocido (y apreciado) por este espacio y sus ideas y pensamientos han sido desmenuzados aquí y allí, por lo que a los seguidores de su obra puede provocarles cierta sensación de deja vú. Pero basta recordar que estamos hablando de un escritor rompedor, interesante y polémico que se ha caracterizado por ir contracorriente, para comprender que estamos ante nuevos aires que respirar (después podemos debatir).

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La historia de Francia también está cosida con hilo negro, nos recuerda Alain Mabanckou

Desconcertada me dejó el nuevo aspecto del escritor franco-congolés Alain Mabanckou, en su discurso ante el público reunido en el “Collège de France” en su conferencia inaugural (primera vez en su historia en la que se elige a un escritor para esta tarea). Parece otro, me decía, mientras mis ojos no podían despegarse de aquellas gafas fashion, extremas y rotundas, que minimizaban el tamaño de su nariz. Adiós, pensé, a su aspecto de chico sanote y natural, y hola al nuevo Mabanckou…parece otro y solo se ha puesto unas gafas y una chaqueta de terciopelo azul… y quitado la gorra, todo hay que decirlo (más abajo podéis apreciar la diferencia).

Le consideran l’enfant terrible de la littérature francophone y con este nuevo look, pensé, seguro que ha conseguido seguir alimentando el mito. Siempre diferente e inquieto, el escritor que escandalizó a la crítica con African Psycho (2003), novela que relata la vida de un joven huérfano empeñado en emular los crímenes de”Angoualima”, un asesino en serie verdadero de su país natal, sigue dispuesto a desclasificarse y desmontarse. En eso no ha cambiado.

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Foto: Hermance Triay

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Foto: AFP

Letras negras: de la oscuridad a la luz  fue el título que le dio a su conferencia, en un intento por hacer recordar, en mi libre interpretación, que la historia de Francia también se cose con hilo negro y también se escribe con tinta negra. No es Mabanckou un escritor que ponga el acento en el lamento continuo por la situación del continente cargando todas las culpas en occidente. Al contrario, como ya demostró en su ensayo Le saglot d`l homme noir, es partidario de que también los africanos asuman su parte. Pero sí le entristece contemplar el lugar que ocupan las letras africanas en Francia.

Mabanckou aprendió francés con seis años, pero antes hablaba en cinco lenguas africanas: Bembé, Lingala, Laari, Munukutuba, Vili y Kamba. Lo que le ha producido una tensión y un desasosiego que no siente ningún escritor en lengua francesa. Gran lector, pronto comprendió que no había literatura escrita en ninguna de esas lenguas (era oratura, o literatura oral lo que existía) y sus lecturas se limitaron a los libros en francés, por lo que, en la actualidad, no es capaz de expresar sus ideas a su propia gente en ninguna de aquellas lenguas africanas originarias. Con su novela Vaso Roto intentó dar un salto, viendo otros ejemplos en otros tantos escritores que eran capaces de romper las pautas de una escritura más clásica, y trató de usar el francés como si lo hiciera un congoleño, haciendo surgir un texto que parece una larga conversación, para lo cual se valió de usar solamente las comas como único signo de puntuación.

Él mismo ha destacado en más de una ocasión que, como escritor, no tiene ningún problema en expresarse en francés, “el problema lo tiene la lengua francesa conmigo“, y se explica. Señala que la crítica distingue entre la literatura escrita en francés (pura literatura, “literatura francesa”) y la literatura francófona (literatura menor, que viene de fuera). A él le encuadran en esta segunda categoría. Y añade más; que el hecho de considerarle “escritor africano” le encasilla y le llena de prejuicios ante un público que espera que hable de una determinada manera “a la africana”, digamos. Junto al hecho de que de un escritor encuadrado en esta categoría no se espera que pueda tratar cualquier tema, solo se desea que hable sobre África.

Cada cierto tiempo vuelve a surgir en este blog el tema de si existe lo que denominamos literatura africana, quiénes son sus escritores, sus márgenes y demás. Mabanckou pertenece a ese grupo de escritores que han nacido en África pero que se marcharon de allí para estudiar (en Francia y derecho, en este caso). Y suele ser uno de los nombres que se citan en primer lugar por aquellos que consideran que el rótulo “literatura africana” no es el adecuado para poner al lado de sus obras, tanto por personas de dentro como de fuera del continente. Paradojas de un personaje que se dedica a enseñar, precisamente, literatura africana.

El mozambiqueño Mia Couto (blanco y lusofóno para complicar todo un poco más a aquellos que tienden a simplificar las cosas a su antojo) piensa que el término “literatura africana” tiene mucho de sello comercial. Él, sin ir más lejos, se siente más cercano a la literatura brasileña, por ejemplo. Pero, a pesar de considerar que dicha etiqueta surge del puro marketing, cree que las puertas se han abierto y que hay que entrar… después ya se arreglará lo que se tenga que arreglar… ¿lo importante no es, acaso, escribir y leer?.

 

Vaso Roto- Alain Mabanckou

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El Caracol Tozudo es el dueño del bar del Crédito se fue de viaje, un local mugriento congolés. Su creación se le ocurrió a su dueño tras entrar en el bar La Catedral de Camerún (en relación al del mismo nombre de la obra “Conversación en la catedral” de Vargas Llosa, una de las múltiples referencias literarias que aparecen en los libros de Mabanckou). Caracol Tozudo, ante el temor de que la vida del establecimiento, su origen y su devenir, se pierda en la memoria de la gente, decidirá que necesita plasmar la vida del bar y las historias de sus clientes y le hará el encargo a Vaso Roto, un jubilado, aficionado a la lectura, cuya mujer le abandonó por su querencia al trago largo.

Alain Mabanckou no es nuevo en el blog, pero siempre hay algo nuevo para contar sobre él. En fechas recientes le han nombrado presidente de la 40ª edición del “prix du Livre Inter”, un premio literario de la France inter (Radio France), creado por el periodista Paul-Louis Mignon, que se falla en junio 2014. Tras su nombramiento Mabanckou ha dicho que tratará de no ser un presidente normal, ya que considera que en literatura todo lo que es normal inmediatamente se convierte en aburrido.[1]

Mabanckou aporta siempre un enfoque original, huyendo de esa normalidad que tanto le asusta: “y no voy a volver al tema porque, incluso borracho, no soporto las repeticiones inútiles ni la paja como hacen ciertos escritores que tienen fama de ser unos parlanchines de mucho cuidado y que te venden la misma copla en cada uno de sus libros haciéndote creer que crean un universo”.En “Vaso Roto” desfilan un puñado de personajes, cuyas vidas, al igual que las de su narrador, rozan la marginalidad y el patetismo (un padre acusado de abusar de sus hijos, acaba tras pasar por la cárcel, teniendo que usar pañales o un marido engañado por su mujer con su propio hijo) vidas infelices todas, originales y peculiares (el crítico con la Biblia de Jerusalén o  el dandi capaz de conquistar a la inconquistable) en las que la bebida parece ser su único escape.

El texto, con grandes dosis de humor e ironía, avanza utilizando un lenguaje coloquial, a veces vulgar y otras escatológico, con comas pero sin puntos, lo que hace que los párrafos se lean de una tirada pero, y aquí la maestría de Mabanckou, sin que la falta de puntuación impida el disfrute del libro. Esta forma de narrar tiene mucho del ritmo de una conversación, evoca la oralidad del continente y, sin embargo, en su primera página Mabanckou escribe: “al  dueño del Crédito se fue de viaje no le gustan las frases hechas del tipo en África, cuando un anciano muere, arde una biblioteca y cuando oye este tópico manido, se enfada un montón y suelta al momento depende del anciano, dejaos de chorradas, yo sólo me fío de lo que está escrito.” (pág. 11). En clara alusión a uno de los iconos de la oralidad: Hampaté Bâ.

No escribe Mabanckou para complacer a nadie. Escribe contra el colonialismo: “y me resbala también el mapa de nuestro país, porque este es un país de mierda, son fronteras que heredamos cuando los blancos se repartieron el pastel colonial en Berlín, de modo que este país ni siquiera existe, es una reserva con ganado que muere debido a la hambruna”. Contra su país, contra el cristianismo, contra los intelectuales: “a partir de aquella época empecé a odiar a los intelectuales de todos los bandos porque con los intelectuales, siempre igual, mucho discutir y no proponen nada concreto al final” e incluso contra los de su propia raza: “sobre todo queríamos vivir lejos de los negros, no soy racista, Vaso Roto, digo las cosas tal como son y al cuerno con los juicios morales de los que no están de acuerdo conmigo, que se vayan a la mierda, y no por ello escribiría una carta a la Francia negra con objeto de culpar a quien sea, de hecho los demás negros que te ven con una blanca piensan que también pueden llevársela al huerto porque, se dicen, si una blanca normal y en su sano juicio se ha cepillado a un gorila del Congo, lo mismo podría también cepillarse a todo el parque zoológico, por no decir a toda la reserva,  comprendes lo que quiero decir, eh, bueno, corramos un tupido velo, no estoy aquí para hundir una raza que no ha terminado de curarse las llagas, esta raza es lo que es (pág.56).

“Vaso Roto” es además, un texto plagado de literatura. Referencias, nombres o alusiones aparecen por decenas. La primera caracterización de Vaso Roto, viene con la mención por su parte de “la historia de un escritor célebre que bebía como una esponja, un escritor que cuando estaba ebrio hasta había que recogerlo en la calle” (pág.11) y que puede ser Bukowski, lo que conduce a la creencia por parte de Caracol Tozudo de que es capaz de escribir las memorias del bar. Después habrá menciones africanas: Chinua Achebe, Emmanuelle Dongala o Cheikh Hamidou Kane, y menciones a escritores de otros continentes: Mishima, Victor Hugo, Proust, Chateaubriand, Márquez, Herman Hesse, Salinger y una larga lista. De hecho puedes pasar un rato divertido localizando obras y autores camuflados por el texto. El mismo Mabanckou afirma que en este libro está incluida su biblioteca ideal. Este entramado metaliterario es el que acaba por hacerse con la parte final de la novela, y en el que confiesa cuál es el único libro que merece realmente la pena, el más difícil y el que rara vez se consigue escribir, realizando un homenaje a su madre (el libro está dedicado a ella), la mujer más guapa del mundo (¿alguien es capaz de llevarle la contraria?) y la que guarda todos los secretos de sus tiempos felices, los de su infancia.

“y si tuviera el debido talento, habría escrito un libro titulado El libro de mi madre, sé que alguien lo ha hecho ya, pero por mucho pan nunca es mal año, sería a la vez la novela inacabada, el libro de la felicidad, el libro de un hombre solo, del primer hombre, el libro de las maravillas, y escribiría en cada página mis sentimientos, mi amor, mis pesares, inventaría a mi madre una casa al borde de las lágrimas, unas alas para que sea la reina de los ángeles del Cielo, para que me proteja siempre y siempre le diría que me perdonara esta vida de mierda.” (pág.164)

Ficha:

  • Título original:  Verre Cassé (2005)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano:  Editorial Alpha Decay. 2007 www.alphadecay.org
  • Traductora: Mireia Porta i Arnau
  • Premios del libro: Premio Quest-France/Étonnants Voyageurs, Premio de los cinco continentes de la francofonía, Premio libro RFO y el Tam-tam de oro al hombre cultural del año concedido por el Ministerio de Cultura de Congo-Brazzaville
  • Nº de páginas: 169

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