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Posts etiquetados ‘Senegal’

“El futuro del mundo se juega en África”; el pensamiento que viene

Una descolonización mental es lo que han buscado (y siguen) muchos intelectuales, filósofos y pensadores africanos desde los años 60. Pero ésta, para que acabe por ser realidad, tiene que llegar desde ambos lados de la muralla. Ser parte del proceso de deconstrucción que han venido realizando, a través de elaboraciones y pensamientos, hombres y mujeres que han indagado, se han sumergido y han mordido las construcciones mentales africanas para construir una nueva manera, un nuevo modo, una nueva mirada interior hacia el momento actual del continente… para abrirlo y expandirlo, después, a niveles planetarios.

Las preocupaciones han ido cambiando con los tiempos, del colonialismo e independencias se ha llegado a los movimientos migratorios, a los nuevos gobiernos, al crecimiento desigual, a la lucha feminista o al racismo. Cuestiones como la identidad, el ser africano, la alteridad, aparecen y se comparten. Desde lo local a lo global, plantean toda una terminología a revisar. Estos hombres y estas mujeres que respiran aires nuevos, con sus enfoques y sus innovadoras visiones van a acabar por colocar el epicentro de las corrientes de pensamiento (al menos), ahora que desde Europa no parece fluir nada nuevo, en África. Al tiempo.

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Así, después de la conferencia de Alain Mabanckou en el Collège de Francesiguen planteando encuentros tan atractivos y sugerentes como el que bajo el nombre Les Ateliers de la Pensée (“Los talleres del pensamiento“) se va a celebrar en Dakar y Sant Louis (Senegal) del 28-31 de octubre. La idea ha venido de la mano de Felwine Sarr y de Achille Mbembe. Pensadores y escritores, ambos han publicado libro este mismo año. El primero con un volumen titulado Afrotopia, el segundo con Politiques de l’inimité. 

La idea es crear una comunidad intelectual, que cada año se reúna en un país africano para reflexionar sobre cuestiones vitales y urgentes en relación al continente africano, “para pensar el mundo contemporáneo y sus transformaciones“, afirman. El África postcolonial tiene otras visiones; reniegan del concepto de “desarrollo” que se aparece en todo el mundo y que se le quiere imponer a su continente, y entienden que éste debe ser entendido de otra modo: desde una postura más humanista que articule de manera más igualitaria el crecimiento económico, la cultura y la espiritualidad. Y este continuo bullir de modos de eludir la realidad, tal y como se empeñan en mostrársela, para buscar otros caminos, esta mareante floración de miles de creativas y originales propuestas, tiene una gran trayectoria en la plasmación, no solo de pensamientos de molde filosófico, sino de todo tipo de expresiones artísticas que no dejan de aflorar.

La capital del pensamiento en 2016 tiene nombre, y éste es africano. Al tiempo, he dicho.

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Los intervinientes

Van a participar más de 20 intelectuales multidisciplinares, desde historiadores, politólogos, econonomistas, profesores universitarios y sociólogos hasta escritores que tienen una gran presencia. Así, aparecen en la lista, Leónora Miano, convencida de que África regenerará al mundo a través de su sabiduría, a pesar de que todavía no ha encontrado su lugar y que está repitiendo demasiado los mismos modelos impuestos. Y gente de la talla de Alain MabanckouAbdourahman Waberi o Sami Tchak, que seguro realizarán aportaciones de gran nivel. Aquí os dejo la lista completa, que también cuenta con la presencia de Nadia Yala Kisukidi, profesora de ética, activista, filósofa y al lado de los feminismos queer y la justicia social.

Altavoces del Pensamiento Talleres

-Achille Mbembé (Historiador y politólogo)
-Felwine Sarr (Economista y escritor)
-Souleymane Bachir Diagne (Filósofo)
- Mamadou Diouf (Historiador)
- Léonora Miano (Escritora)
- Françoise Verges (Politóloga)
- Alain Mabanckou (Escritor)
-Abdourahman Waberi (Escritor)
- Elsa Dorlin (Filósofa)
- Sami Tchak (Escritor)
- Nadia Yala Kisukidi (Filósofa)
- Lydie Moudileno (Profesor de literatura comparada)
-Séverine Kodjo-Grandvaux (Filósofa y periodista)
-Abdourahmane Seck (Antropólogo e Historiador)
-Ibrahima Thioub (Historiador)
-Hourya Benthouami (Filosofo)
-Célestin Monga (Economista y escritora)
-Romuald Fonkoua (Profesor de literatura francófona)
- Benaouda Lebdai (Profesor de literatura y crítica literaria)
- Aminata Diaw (Filósofa)
- Ebrima Sall (Sociologo)
-Bonaventure MVE Ondo (Filósofo)

El programa

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LesAtelierDeLapensée – @LesAtdelapensee – #LesAteliersDeLaPensee
Notas:
La frase « L’avenir du monde se joue en Afrique » es de Felwine Sarr
“De este punto de vista África no existe más que a partir del texto que la construye en cuanto que ficción del otro” (Mundibe).

 

Dakar: mirando al cielo

Dakar 2009

Dakar es una ciudad enfollonada. Tal como la dejaste la mañana en que te fuiste. Caótica. Trepidante. Imprevisible, como esos locos harapientos, hisurtos y azorados con quienes nos cruzamos, echándonos a un lado con temor y repugnancia, en los cruces de nuestras calles. Todos los olores reunidos. Gasolina. Humo de tubos de escape. Pescado frito y salsa de cacahuetes de los almuerzos de los oficinistas, obreros y artesanos de los alrededores. Se ven carteles que rezan: Prohibido orinar, y es que la gente mea donde le pilla, un olor que se agarra a la garganta y se mezcla con los delicados perfumes de las preciosas chichas que surcan los bulevares vestidas de gala. Se pueden seguir a esas monerías con el olfato, de lo bien que huelen. Procede decir que también saben poner sobre ascuas a los jóvenes; entre policías y conductores de minibuses públicos, no hay día que no se produzcan carreras-persecuciones por las avenidas e incluso callejas que llevan  a Colobane o a Grand-Dakar: se trata sobre todo de buscarse la vida a diario, vendiendo avellanas tostadas o hervidas, mangos verdes o baratijas chinas, incluso algo de nuestra democracia: dicen algunos con voz trémula que este país es un escaparate de la libertad de expresión en un país tieso. No hay semáforo en que un vendedor de periódicos no te meta en las narices La Tribune, Les Dernières Nouvelles, Le Progès o Dossiers classès, siempre con los mismos políticos en primera plana, de lo que estamos más que hartos y que conoces bien, todos presumiento ser los únicos en poder por fin traernos salud, educación y justicia. […]

Dakar 2009

Además están los turistas. Sombreros de paja, bermudas, camisas amango y gafas de sol. Son los únicos en resistirse al torbellino y nunca parecen saber adónde van. Caminan lentamente, se detienen, siguen su camino para luego regresar. Así se tiran horas dando vueltas y te estás topando con ellos todo el día, en los mismos lugares, cámara en ristre. Siempre están mirando al cielo. ¿Acaso les contaron que nuestra ciudad está colgada allí arriba, sobre las nubes? Quizás intenten captar sus vibraciones secretas. Aunque es normal que unos seres acudidos de tan lejos lo curioseen todo. Ya se ven de vuelta en casa, con sus amigos. 

Y hablando.

El libro de los secretos, Boubacar Boris Diop. Editorial Almuzara (2016) pág. 33

El libro de los secretos (Doomi Golo) – Boubacar Boris Diop

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Àddina. Dund. Dee” son las palabras en wolof con las que, cada vez que hay una muerte en Senegal, la gente se dirige a la familia del fallecido. Son también las tres que eligió el escritor Boubacar Boris Diop para iniciar Doomi Golo (Los hijos de la mona) y que en francés se han traducido así: “El ritual de la despedida se mantiene en nuestra familia desde hace generaciones”. Lo anterior es un reflejo de la dificultad de una tarea que el propio escritor, que acometió la tarea de auto-traducirse (como ya habían hecho antes, entre otros, Ngugi wa Thiong´o Cheik Aliou Ndao) del wolof al francés, bajo el título Les petits de la guenon, pronto comprendió: las palabras llenas de significado en wolof se desdibujaban hasta aparecer como naderías al traducirlas al francés. El resultado fueron dos libros diferentes e idénticos, según sus propias palabras.

No es ninguna anécdota que Diop eligiera el wolof para escribir El libro de los secretos. Tampoco que el libro tenga un audio con la historia, agotado en Senegal, que nos transporta de inmediato a la tradición oral del continente. Además de hacerla llegar a la población no alfabetizada.

La memoria y la escritura como medio para que perdure son dos de los ejes sobre los que gira esta novela en la que el anciano Ngirane Faye, el honesto, humilde y luchador anciano a punto de morir, escribe desde Niarela, un barrio de Dakar, siete cuadernos mediante los que se comunica (habría preferido contárselo de viva voz) con su nieto favorito Badou Tall que se encuentra muy lejos, en algún lugar de Europa. El funeral y la historia del hijo Assane, futbolista de éxito en el Marsella, que abre la narración, será descrito y recordado hasta en tres episodios a lo largo de la historia bajo el título “Cuaderno de las cenizas”, entrelazándose con retazos de la propia vida de Ngirane, tanto del pasado como de un presente en el que la irrupción en Senegal de la mujer europea y los dos nietos de su hijo que vuelven con el ataúd para quedarse trastocan la vida del barrio y la del anciano y también la de Bigué la madre de Badou y primera esposa de Assane que se quedó en Senegal olvidada y traicionada.

La difícil convivencia entre el anciano y su nuera desvelan el choque entre dos maneras de concebir la vida diametralmente opuestos. El silencio inquietante de la primera esposa hacia una Yasmine que sin complejos rehace su vida en medio de la consternación general revela corrientes subterráneas. Todo narrado bajo el punto de vista de Ngirane pero también con otros cuadernos que nos meten en otras narraciones que componen el pasado y el presente de su vida y de la historia inmediata de Senegal.

Así emergen de esta marea de voces que se dibujan en escenarios ficticios (que recuerdan a otras novelas suyas como Los tambores de la memoria), relatos dentro del relato, técnica que el anciano utiliza para mostrarnos una realidad política salpicada de desmanes y un mosaico social de anhelos contradictorios. Como hace, el propio narrador lo remarca, con el cuaderno aparte de Atou Seck, único habitante de un lugar imaginado que no ha huido y que sobrevive tras una sangrienta guerra civil bajo la vigilancia y control de una mona y sus dos crías que fiscalizan y acompañan cada uno de sus movimientos. Dentro de este cuaderno donde la ficción se topa de bruces con la realidad, Boubacar Boris Diop escribió otras veinte páginas más para la versión francesa (que es la que se ha cogido para la traducción al castellano) al introducir la historia de Rodrigo Mancera, el babuino y los monos del peñón de Gibraltar.

Pero las voces evocadas no cesan. Y se abren nuevos cuadernos con disgresiones y la historia de Ali Kaboye que desde su “locura” es capaz de quitar las máscarasAli Kaboye, africano y negro, que afirma que Cheikh Anta Diop les enseñó a mirarse en el espejo sin avergonzarse, habla sobre Lumumba a su gente “para que ninguno de ellos pueda volver a decir: no lo sabía” y levanta ¿los últimos? y definitivos velos.

Sueños dentro de sueños. Las dos orillas del río mezclándose. Monos y hombres. La Mentira que se disfraza subrepticiamente bajo la ropa del Portador de la Verdad. Secretos que afloran. Espejos que se abren. Círculos que hay que cerrar. Cuadernos que tratan de contar. Y agarrarse a una voz.

Agarrarse a una voz.

Tu abuelo estuvo entre los que exigieron la libertad al grito de: ¡Moon sa réew¡. Castorel sabedor de que las tenía todas consigo, se lo tomó a mal y exclamó, como bien recordarás: “¿Queréis la independencia? ¡Pues ahí la tenéis¡”.  Lo cual significa: a ver si siendo quienes sois, os atrevéis a asumir vuestro destino. Ya sabes lo que ocurrió: no nos atrevimos (pág.251)

Ficha:

DOOMI-GOLO

El otro lado de la inmigración: libros que caminan

Tengo un Club de lectura. O soy tenida por un Club de lectura. No sé cuál de las dos afirmaciones es la correcta. La cuestión es que un grupo de personas (por diversas razones, pero con el común denominador de su pasión por el continente africano y la lectura) se reúne una vez al mes para comentar, debatir e interpretar un libro escrito por un/a autor/a de “las áfricas”. La idea del Club no fue mía. Salió de la mente de dos hermanas: Laura y Maica de la Carrera, artífices de una galería llamada “Mamah Africa” en pleno Madrid. Los libros que leemos tampoco los pongo yo, lo hace Casa África desde las islas Canarias. Aunque en realidad solo soy una atenta y feliz oidora, figuro como coordinadora del Club.

El último que hemos leído ha sido Las que aguardan de Fatou Diome (autora también de la estupenda En un lugar del Atlántico). Es un libro crítico y duro (que no se merece su chirriante final) y que retrata con acierto dos generaciones de mujeres, desde dos planos distintos como madres unas y como frontal_power point3(trz)esposas las otras, que esperan el regreso de sus hijos/maridos que partieron para intentar conseguir una vida mejor. Desde Senegal hacia esa Europa que se considera el mejor talismán, la novela nos va descubriendo el reverso de una situación dramática. Pero, además, Diome va más allá y se adentra en el universo de aquellas que se quedan (“Feminismo o no, alimentar sigue siendo una tarea impuesta a las mujeres). Incapaz de quedarse callada ante las injusticias que sufren los senegaleses (esa pesca que daba para comer hasta que los occidentales se la apropiaron), ante los remedios que se les ofrecen (el negocio de las piraguas y los microcréditos que acaban por ahogarles aún más) y ante esa ayuda sobre la que piensa que “despertar es descubrir que a Occidente no le interesa que África se desarrolle pues perdería entonces su vivero de mano de obra barata” (pág.234).

En Las que aguardan, Diome nos habla también de múltiples paradojas, como la que se da al comprobar que las mujeres que se han casado con hombres que se han quedado viven mejor que las que lo hicieron con los que partieron,  o al descubrir lo necesaria que era la pesca que ese hijo traía día a día y que ahora que no está se muestra como un trabajo al que no se le daba su verdadero valor. Y, sin dejar de mirar hacia dentro, nos describe una sociedad polígama, patriarcal y llena de silencios, a través de la que se descubre que “la palabra inmigración contiene múltiples realidades, algunas de las cuales son tan subterráneas que escapan a la agudeza de los analistas del fenómeno” (pág.43)

Marchas

LitERaFRicA está poblada de libros que hablan de marchas. Lo comenté con el Club. Hay por todo el blog múltiples referencias, dije, pero ellos/ellas querían un listado, algo que aglutinara en cierta manera lecturas en relación con el tema. Me sorprendió no encontrar ninguno entre los trescientos y pico escritos hasta la fecha y me pareció muy buena idea comenzar uno. Consciente de que al tratarse de una realidad poliédrica sus múltiples caras dan para más de una entrada, dejo, como siempre, la puerta abierta a vuestras aportaciones.

en-un-lugar-del-atlantico mas-alla-del-horizonte-9788496095168 ¡Puta vida¡-Sami Tchak escanear0050

Dinaw Mengestu, de origen etíope, está considerado el “escritor que narra la inmigración africana” (así a lo bruto). Su propio padre tuvo que huir de Etiopía, tras la subida al poder de Mengistu Haile Mariam, temiendo la cárcel o una ejecución. El propio escritor, afincado en EEUU, afirma que  la “narrativa del inmigrante” funciona, como tantas cosas, en forma de cliché, de rótulo, o de “cajón de sastre”, y a tratar de desmontar esta imagen ha dedicado sus tres novelas publicadas 418juutKEEL._hasta el momento: The Beautiful Things That Heaven Bears, El lugar del aire y Todos nuestros nombres

Otros nombres nos hablan de las mujeres que dejaron Ghana y acabaron prostituidas en Alemania (Más allá del horizonte de Amma Darko), de los que atravesaron el Sahel descubriendo geografías a base de necesidad (Los pies sucios de Edem Awumey), de los que se metieron en una zodiac en Marruecos camino a la esperanza de una vida mejor (Esperanza y otros sueños de Laila Lalami), de los que huyeron de la pobreza y de un régimen asfixiante como el de Guinea Ecuatorial (El metro de Donato Ndongo) y también de los que se tuvieron que marchar porque les impedían amar a los que querían (El ejército de salvación de Abdelá Taia). 

Las experiencias y la vida de muchos de ellos ya en el lugar de llegada también se han visto reflejadas en obras como ¡Puta vida¡ (Sami Tchak) que es un compendio de situaciones que pueden atravesar los hijos de los inmigrantes, en esa sombreada tierra del medio, entre sus orígenes (que desmitifica y muestra en uno de sus lados menos conocido, pero no por ello menos real) y el país de acogida (que no los quiere allí). O la misma Americanah de Chimamanda Adichie Ngozie, que se abre a las personas que, como la propia Adichie, han realizado estudios en el extranjero y después han regresado.

La tierra prometida de Pathé Cissé se inscribe dentro de las obras de no ficción, contadas en primera persona por sus mismos protagonistas. Mahmud Traoré dedicó más de tres años de su juventud a llegar a Europa, en un viaje que le llevó a través del Sahel, el PARTIR PARA CONTAR PEQUE(1)Sáhara, Libia y el Magreb y que narró en Partir para contar (en colaboración con Bruno Le Dantec). “Hay más personas que mueren en el desierto que en la valla… pero eso no importa, claro, eso no sale en las noticias, porque están lejos… cuando están cerca sí que es peligroso, ¿no?”, ironiza. También Mamadou Dia contó su viaje en su libro 3052: Persiguiendo un sueño, que se pudo publicar gracias a una campaña de crowfunding. Cuando se le pregunta a este senegalés cuál era su situación antes de tomar la decisión de subirse a un cayuco contesta:Una situación malísima. Estaba estudiando en Dakar y mi madre me mantenía. Se pasaba todo el día trabajando, desde la madrugada. Mis hermanos tampoco trabajaban aun estando formados. Una situación de precariedad. Había mucha población juvenil parada. Yo no quería tener estudios y estar en Senegal dando vueltas…”

Otro punto de vista nos los dan los que nos acercan a los africanos/as que viven entre nosotros bien sea a través de la novela negra (Jon Arretxe y sus libros sobre el detective – vidente Touré en la pequeña África bilbaína) bien a través de la novela juvenil (Me llamo Suleimán de Antonio Lozano) que intenta que los jóvenes miren de otra manera a estas personas que acumulan “los dramas impersonales de cada día, el dolor vivido y una profunda sensación de  injusticia“. Por último José Naranjo y sus obras, Cayucos y Los Invisibles de Kolda que se escriben dentro del reportaje periodístico, rescata del olvido la que está considerada como “la mayor catástrofe de la historia de la inmigración africana hacia Europa” y vuelve visibles a los que una y otra vez hemos invisibilizado: “Cuando los jóvenes africanos van a subirse al cayuco en dirección a Canarias piden a su marabout un conjuro que los haga invisibles y esquivar así la vigilancia europea. Gran conjuro debe ser que mueren a cientos y nadie en Europa se preocupa por ellos y que incluso a aquellos que logran llegar seguimos sin verlos”.

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