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Posts etiquetados ‘Somalia’

Contra la prohibición: libros para abrir mundos y no para cerrarlos

Lynx Qualey, autora del magnífico blog Arabic Literature (in English), lanzó a finales de enero una serie de propuestas desde la literatura contra la prohibición de Donald Trump “a la entrada durante 30 días de ciudadanos de Sudán, Irán, Irak, Libia, Siria, Yemen y Somalia, y la suspensión de nuevos visados de asilo político para personas de cualquiera de estos países durante 4 meses”.  A pesar de que los jueces parece que han logrado parar el veto, hay muchas razones para la inquietud.

De los países en cuestión, cuatro están situados en el continente africano: Sudán y Sudán del Sur, Libia y Somalia. Desde LitERaFRicAs proponemos la lectura de escritores de estos lugares, descubrir sus obras y también sus esfuerzos y proyectos para que los libros estén al alcance de todos.

Los escritores de estos países soportan y han soportado todo tipo de prohibiciones y persecuciones, pero aún así no se rinden y siguen adelante, escribiendo. Sin ir más lejos, tenía pendiente de publicar otro post sobre lo acaecido en fechas recientes en Libia, que a continuación comparto:

“Los libros se leen, no se confiscan”

El último fin de semana de enero, las fuerzas de seguridad libias publicaron un vídeo, en su página de Facebook, en el que se veía cómo incautaban un camión con docenas de libros que provenían de Egipto y hacían la ruta Tobruk-Bengasi. En el vídeo, un funcionario de seguridad y los líderes religiosos de la ciudad de Marj, bajo control del ejército libio, denunciaron una “invasión cultural”, alegando que los libros contenían información sobre chiísmo, cristianismo y hechicería, así como material erótico contrario al Islam sunita.

Tras el suceso más de 100 escritores e intelectuales libios, entre los que se encontraban Azza Maghur Idriss Al Tayeb y Radhuan Bushwisha, denunciaron la situación calificándola de “terrorismo cultural” y afirmaron que:” es un intento de amordazar las voces y confiscar la libertad de opinión y de pensamiento.” En el mismo sentido, el sindicato de escritores de Libia añadió que la confiscación atentaba contra la supresión de la libertad de pensamiento y era una señal peligrosa.

Leer es un ejercicio muy sano. Abre, nunca cierra. Os invito a que indaguéis en estas literaturas. El espacio que tienen en el blog no se corresponde con el tamaño de lo que representan, pero son un intento sincero por acercar un poco si cabe estas historias. Os hago una pequeña guía para que podáis acceder a su contenido de manera más rápida:

En fechas recientes, se han publicado los siguientes libros:

LIBIA

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SUDÁN y SUDÁN DEL SUR

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SOMALIA

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Eslabones-Nuruddin Farah

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Somalia de nuevo.

Se trata del primer título de la tercera de las trilogías del autor, la centrada en el periodo que va desde la década de los 90, cuando el país se sumergió en el caos y en la guerra civil tras el derrocamiento del dictador Mohamed Siad Barré, hasta el momento actual. El segundo título es Nudos y queda un tercero: Crossbones, aún sin traducir al castellano. Esperemos que no ocurra lo mismo que con su segunda trilogía, de la que se tradujeron Secretos y Regalos, pero no así el tercer título Maps.

Aunque la narrativa de Farah está repleta de elementos genuinos de su tierra natal y sus títulos se adentran en periodos de la historia reciente de Somalia, no podemos encasillar a Farah como un simple cronista. Sus novelas encierran un prosa elegante trabada por estructuras complejas bien ensambladas y de ágil lectura. Los diálogos suelen cristalizar en intercambios cargados de intensidad, siempre reveladores y, en consecuencia, un tanto profanadores, como baúles que explotan al levantar la tapa. [Oscar Escudero. Revista Pueblos]

De nuevo alguien llega a Mogadiscio, esa ciudad cuya decadencia duele a todo aquel que vuelve, después de años fuera. Esta vez es Jeebleh, que tras 20 años viviendo en Nueva York, donde tiene familia y una vida estable, regresa a la Somalia que abandonó después de ser preso político. Los “lazos”, que no “eslabones”, que le unen a aquella tierra le reclaman cuando Raasta, la sobrina de uno de sus mejores amigos, Bile, y una amiga de la infancia, han sido secuestradas. Además, quiere también encontrar la tumba en la que descansa su madre.

Mogadiscio, en otro tiempo esplendorosa

Jeebleh contemplará desolado la situación actual de la ciudad, en la que el caos y la destrucción han acabado por convertirla en una triste copia de lo que fue aquella ciudad cosmopolita. Es difícil imaginar un lugar diferente al que las imágenes nos tienen acostumbrados, pero existió.

En resumidas cuentas, la ciudad había sido pasto del vandalismo, propiedad de los malhechores resueltos a robar todo lo que pudieran, que dejaban la mera destrucción a su paso. El Mogadiscio de Jeebleh había sido una ciudad ordenada, apacible, con integridad y vida propias, una maravillosa metrópolis con sus playas, cafés, restaurantes, cines a altas horas de la noche. Seguramente había sido pobre, aunque al menos revestía de dignidad su pobreza, y nadie tenía ninguna prisa por saquear ni destruir lo que no estuviera a su alcance. Dudó que existiera espacio suficiente en la mentalidad de los habitantes para los placeres de los que disfrutó él cuando vivía en Mogadiscio. (pág. 61)

Su entrada en el país vendrá marcada por lo que se encontrará en adelante. Primero, un hombre grita una frase en la que la palabra “armas” brilla con inusitada fuerza. “Los somalíes nunca rinden pleitesía a la autoridad de un uniforme del modo en que lo hacen los alemanes, pensó Jeebleh. Nosotros nos plegamos sólo a la fuerza bruta de las armas.” Para añadir a continuación que la razón puede encontrarse ya desde tiempos del colonialismo hasta los más años recientes de presencia de las tropas estadounidenses, “corruptas y partidarias de los clanes”. Después, para que no quepa duda,  un niño de 10 años es abatido por una bala perdida.

Dagaalka sokeeye, guerreando contra un íntimo

Cosida de mitos y leyendas africanas, con algo de realismo mágico, e internándonos siempre en la vida más intima de sus personajes, que van desde una “niña milagro”, Raasta, cuyo verdadero nombre significa “esperanza” y que se erige en el símbolo de la deseada paz, hasta Bile, el pacifista, o Caloosha, un señor de la guerra, hasta el irlandés Seamus, que deja su tierra para encontrarse a si mismo en Somalia.

El laberinto en el que se va internando Jeebleh, lleno de intrigas y desconfianzas, es una especie de terreno movedizo en el que nunca está del todo seguro de lo que está pisando, y que le hace ser testigo dolorido de la dura y tremenda realidad. La guerra civil que se libra en su tierra se va desmadejando tras esos “lazos de sangre”, verdaderos “eslabones”, los “clanes”, que unen a las personas y a sus destinos de manera irremediable. No es coincidencia que el término somalí de “guerra civil” se traduce aproximadamente por “matar a un íntimo” y Farah va desgranando la intrahistoria de estos “clanes” y su poder a lo largo del libro.

El dinero es el motor de la guerra civil, desde luego-reconoció Bile-Para empezar, a los señores de la guerra se les pagan comisiones corruptas, luego está el dinero que ganan al intervenir en los contratos de las milicias que protegen a las legaciones extranjeras de visita en el país. Está el dinero que se paga a los señores de la guerra en forma de tributos que abonan a las empresas extranjeras en funcionamiento en el país. Y en Mogadiscio se pagan otros tributos a los señores de la guerra, que cobran impuestos de circulación y aranceles sobre toda la mercancía importada en los accesos a la ciudad, que, de hecho, controlan (pág.197)

Farah no es nada complaciente con su país y tampoco se calla a la hora de criticar la actuación de la intervención humanitaria de las tropas estadounidenses. Aunque una gran parte de los estadounidenses no podrían encontrar Somalia en un mapa, sí comparten una clara imagen mental del país africano: el cuerpo mutilado de un ranger del ejército siendo arrastrado por las calles de Mogadiscio, durante la fracasada intervención que se llevó a cabo en 1993. Frente a esta imagen, Farah contrapone la historia desgarradora de la chiquilla de un año que las ráfagas de los helicópteros americanos hicieron volar por el aire arrancada de los brazos de su madre, con cuyo testimonio da voz a los silenciados: “Me puse histérica- siguió diciendo-y me arañé los pechos desnudos, los pechos que habían amamantado a mi hija hacía sólo unos minutos. Aullé, sollocé, lancé maldiciones, recé, pero todo fue en vano. Me rasgué las vestiduras hasta despojarme de la ropa, convencida de que el torbellino de arena que había provocado la llegada repentina del helicóptero había engullido a mi hija. Vi entonces el mal encarnado: los rangers señalaban mi cuerpo desnudo y reían. Dejé de aullar y cubrí mis indecencias y a continuación maldije a las madres que habían llevado en el vientre a aquellos individuos.”(pág.344)

La novela adolece de demasiadas repeticiones, lo que hace que en el texto a veces se de una especie de déjà vu, pero aún así la acción avanza imparable, subyugante, hasta el final, entre reflexiones, diálogos e historias. Eslabones es superior, en mi opinión, a la más floja Nudos. Y, aunque realiza un retrato interesante y bien contado sobre ese desconocido país que es Somalia, Farah nos habla de mucho más. Sólo hay que leer la hermosa leyenda en la que explica cómo se acaban por romper los eslabones, la eterna cadena de dolor y muerte. Para mi, Farah, es imprescindible.

-¿Y sabes lo que el tío Bile dijo sobre la guerra civil?-le preguntó a Shanta.

-Dímelo.

-Que una guerra civil es una lucha incesante basada en agravios que cambian una y otra vez. (pág.388)

Ficha:

  • Título original:  Links (2004)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano:  Editorial Siruela, 2011
  • Traductor: miguel Martínez Lange con la colaboración de eugenia vazquez nacarino
  • Portada: Fotografía de José Cendón. Getty Images
  • Nº páginas: 416
  • Puedes leer el comienzo del libro, aquí

LINKS

La mamba negra- Nadifa Mohamed

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Hargeisa es la actual capital de Somalilandia, ese país de facto, pero no reconocido internacionalmente que limita al norte con el golfo de Adén y que en 1991 se declaraba independiente de Somalia. Allí nació en 1981 Nadifa Mohamed, en un momento especialmente duro, ya que a lo largo de la década de los 80, el régimen de Siad Barre (1969-1990) utilizó tácticas cada vez más represivas contra los que empezaban a mostrar su disconformidad, disidentes de todos los clanes, sobre todo en el noroeste.

Tras el derrumbe del régimen de Siad Barre en 1991, Somalia se sumió en un conflicto interno que pospuso los deseos de la familia de Nadifa de regresar a su país. Los recuerdos de la escritora de su país natal llegan hasta 1986, año en el que su familia se mudó a Londres, donde creció y donde vive en la actualidad. Cinco años que ha tenido que completar con la historia de su padre para dar forma a este libro, La mamba negra, que entresacó de las entrevistas que mantuvo con él.

Nadifa Mohamed

Nadifa Mohamed. Foto: The Guardian

La cita de R. Tagore elegida para abrir el libro, “Vagabundillos del universo, tropel de seres pequeñitos, ¡dejad la huella de vuestros pies en mis palabras!”, puede hacer referencia a todas esas infancias truncadas, como la de la propia Nadifa Mohamed, y arrancadas de su tierra y también a la de los “niños de la calle” que pueblan la historia. La escritora se vale de la historia de su padre, “soy su Griot”, ha dicho al respecto, para recrear el personaje de Jama, el niño que tras la muerte de su madre y solo, hace un recorrido desde Yemen (1934) hasta Gales (1947), al principio en búsqueda de su padre, completando el ciclo de iniciación y madurez, hasta encontrar al final “su lugar en el mundo”.

Mussolini en África

Lo más meritorio de este libro es el poner el foco en la poco recordada y brutal actuación italiana en África. Italia, adelantada por otros vecinos más poderosos, llegó tarde y tuvo que conformarse con las zonas no-colonizadas de África: Libia, Somalia, Etiopía y Eritrea.

Etíopes saludan un retrato de Mussolini en noviembre de 1935. Foto: Paradox

Un año antes del inicio de la novela, octubre de 1934, Mussolini había invadido Abisinia (actual Etiopía).  El 9 de mayo de 1936, Mussolini declaró la creación de un “imperio italiano”.

El protagonista, el niño Jama, tras la muerte de su madre, viaja hacia Yibuti (septiembre 1936), en el camino se juntará con somalíes que ya expresan sus temores “Francia, Italia, Gran Bretaña y Abisinia se habían repartido su país (…) La inminente tragedia se intuía ya en los vientos abrasadores procedentes de Abisinia, que olían a mostaza, mientras que el silencio de la Liga de Naciones era motivo de chismorreo entre los nómadas del desierto” (pág.89).

Los fascistas se van adueñando de todo, “En Eritrea han tratado de exterminarnos, en Somalia matan de hambre a los granjeros y en Abisinia lanzan veneno desde sus aviones” (pág.110)

“-Aquí está Sudán- dijo Idea, señalando con la uña un país de color rosa- Y nosotros estamos aquí (Yibuti)-añadió, mientras clavaba otra uña en el mapa, esta vez en un punto morado- Los italianos controlan todo lo que está en el medio-prosiguió, señalando una amplia extensión amarilla-Todo esto es un matadero. Los italianos son unos demonios, capaces de meterte en la cárcel o de obligarte a combatir con su ejército. Cada día leo en los periódicos que han ejecutado a diez o cincuenta eritreos. No hay ciudad ni pueblo que no tenga horca. Matan a los adivinos por pronosticar su derrota y a los trovadores por burlarse de ellos.” (pág.104)

Ascari

Askari. Eritrea. 1939. Foto: wikipedia

En Eritrea contemplará como algunos hombres alzan el brazo ante el retrato de Mussolini. Conocerá a gente que acoge a los italianos “Ahora las carreteras están muy bien, porque los ferenyis han traído el progreso a este país” (pág.120) y a los askari, los soldados africanos que luchaban con las tropas coloniales europeas, y a los que había pertenecido el padre de Jama.

Tras la Batalla de Adua (1896) en la que las tropas italianas resultaron derrotadas, “los prisioneros italianos fueron tratados como prisioneros de guerra, pero a los askaris eritreos que capturaron, se les consideró traidores por los etíopes, y su castigo fue la amputación de sus manos derechas y sus pies izquierdos.””Jama inspeccionó el lugar en el que su padre había permanecido durante tanto tiempo. Era un reino de color caqui, en el que no se veía a una sola mujer. Los italianos iban por ahí avasallando, armados con látigos con piel de hipopótamo que llevaban colgados del cinturón y tan bronceados que su piel había adquirido casi el mismo color que la de aquellos a los que presumían de estar civilizando.” (pág.149)

El niño Jama también pasará por el reclutamiento que los funcionarios fascistas realizaron por el África oriental italiana, “Le entregaron el rifle, una camisa, un par de pantalones, una manta y un petate con toda clase de artilugios, un cuchillo, un cuenco, vedajes de emergencia, una cantimplora de agua…Era mucho más de lo que Jamás había poseído en toda su vida.” (pág.175) y que le llevará de nuevo junto a sus amigos de la calle, Shidane y Abdi, con los que descubrirá las atrocidades del régimen italiano.

La mamba poco mordedora

Nadifa Mohamed no logra con esta novela realizar un fresco vibrante de unos años y unos lugares a los que casi nunca se presta atención. Le falta pasión. La narración parece un cuento algo ingenuo (en esto nada tiene que ver que esté contado desde la vivencia del niño, no es eso, la escritora no logra dar con esa voz), contado para ensalzar la figura del padre más que para tratar de profundizar en lo que supusieron aquellos años en el maltratado país de su infancia.

La relación de Jama con su madre es lo mejor de todo el texto y también la camaradería que entabla el niño con el resto de acompañantes de la calle. Si bien la realidad de los “niños de la calle” aparece bajo algunas pinceladas, en esta novela se puede contemplar el aspecto menos conocido, ya que se suele identificar a los “niños de la calle” con los huérfanos o abandonados, pero en La mamba negra aparece otra visión: el del niño que tiene familia pero permanece prácticamente todo el tiempo en la calle como lugar de residencia, relación y sustento.

El itinerario de Jama está bien descrito, pero la novela pierde al colocarlo como una marioneta cuyo único propósito es señalarnos que estuvo allí, parece ir pasando de etapa a etapa como si siguiera una mera ruta. Tampoco el vocabulario elegido nos ayuda a comprender mejor al muchacho. Demasiado “buenismo” y demasiadas “buenas intenciones”. Nadifa Mohamed, en esta su primera novela (acaba de publicar la segunda; The Orchard of Lost Souls por la que ha sido reconocida por “Granta” entre los mejores novelistas jóvenes británicos) ha tenido el acierto de tratar una historia poco frecuentada, pero le sobra poesía y le falta profundidad.

Soy takaruri y vengo de Kano, una ciudad musulmana en la otra punta de África. Hace cincuenta años, mi abuelo y su gente atravesaron muchos países en su peregrinación a La Meca. Cuando llegaron aquí, ya no les quedaba comida ni dinero, así que decidieron quedarse, con la esperanza de ganar lo suficiente para cruzar a Arabia. Por orden de Alá, algún día lo conseguiremos-dijo el hombre, echándose a reír.

-¿Y a qué distancia está Kano de aquí?-quiso saber Jama.

-A tres años a pie-le respondió el hombre, con expresión sombría. (pág. 132)

Ficha:

  • Título original: Black Mamba Boy (2009)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Editorial Emecé (2011)
  • Traductora: Montse Triviño
  • Páginas: 309
  • Premios de la obra: 2010 Betty Trask Prize, The Guardian first book award shortlist 2010.

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Secretos-Nuruddin Farah

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Afirma Óscar Escudero que Nuruddin Farah es un coloso de las letras africanas. Leyendo Secretos, una vez más, te das cuenta de que tiene razón. Novela íntima y reveladora, en la que el sexo adquiere la naturaleza de personaje principal, a la vez que pesimista, crítica y desazonadora, describiendo una Somalia que se adentra en el caos y en el desconcierto, al borde del colapso, a las puertas ya del ciclo de violencia, anarquía y crisis humanitaria que sobrevino tras el final del dictador Siad Barré.

La situación de partida de Secretos (1998) me recuerda a la que se produce en Nudos (2007); en ambas, una mujer vuelve y se aloja en la casa de un hombre relacionado con su pasado. En Nudos, la vuelta de la occidentalizada Cambara a Somalia, alojándose en la casa de su primo Zaak con el que tuvo un matrimonio de conveniencia, inicia el recuento de una sociedad en la que la guerra civil ha provocado miles de estragos. En Secretos, el regreso de la escurridiza Sholoongoque se introduce en la casa del que fue su amor de la infancia Kalaman, de manera misteriosa, provoca una vuelta al pasado y una inmersión en un presente sembrado de incertidumbres.

Nuruddin Farah, desde el exilio forzoso, ha querido hablar siempre sobre Somalia. En Secretos, sobre los momentos previos al inicio de la guerra civil (derrocamiento del dictador, a inicios de la década de los noventa). La sensación de que el país se va a internar en un inmenso agujero negro sobrevuela todo el tiempo la novela, al leerla sientes  que va a llegar una gran bola, una inmensa bola que va a arrasarlo todo, y Farah nos habla de una sociedad sin futuro, en la que los clanes se van apropiando del país, preparados para su lucha sangrienta por el poder. En Nudos, más cercana en el tiempo, comprobaremos la situación actual de Somalia.

Pero el escritor rehuye el tratar de escribir novelas históricas o políticas, para adentrarse de lleno en las vidas personales y sobre todo familiares de sus personajes, en una disección que intenta ir de lo individual a lo colectivo. Así,  Secretos nos habla de las vidas de dos hombres, Kalaman y su abuelo, Nonno y de la familia que es su núcleo completada por Damac, la madre y Yaqut, el padre. El nieto es un hombre de éxito, dirige una empresa informática y no acaba de decidirse a comprometerse y formar una familia con Talaado, la joven con la que sale. La entrada de Sholoongo en su vida, sin que nadie conozca cómo se pudo colar en su piso, a la que se le atribuye la capacidad de transformarse en animal, y que le transmite su decisión de tener un hijo con él, lo complicará todo y le llevará a empezar a desentrañar los secretos de su familia, que serán muchos y algunos sorprendentes.

La novela, que fue calificada de pornográfica, ya que en ella el sexo aparece de manera abundante y en múltiples vertientes, produjo que Farah se defendiera argumentando que escenas como las que aparecen en Secretos habían sido inspiradas en obras como el Ulyses de James Joyce. Otro de los recursos constantes de la obra es el mundo animal: a la supuesta capacidad de Sholoongo para mutarse en tejón o elefante vengativo, se une la propuesta de Farah de comparar el mundo animal y el humano: “planeamos montar un vodevil con buitres, cuervos, tritones, elefantes y  otros animales de significación totémica, animales cuya presencia predice la muerte. ¡Para retratar la tragedia de Somalia!.” (pág.116)

Farah interpretó el abuso de situaciones sexuales y bestialidad del texto argumentando que eran el reflejo de una sociedad que había perdido todas sus coordenadas y se avocaba al caos y a la anarquía, hay que escarbar para comprender que debajo se encuentra su crítica a esas uniones de parentesco que después, ideologizadas, sumieron al país en la sangre y el horror, “¿No fue Nonno quien dijo que algunos secretos son producto de su época y que la actitud de cada cual hacia ellos cambia con el paso de los años? ¡Yo soy del clan faciis¡ ¡Imbéciles todos¡.” (pág.245)

Secretos es, a veces, un texto muy narrativo, sin acción y difícil de entender, entre la filosofía y la política, y también una novela en la que se pueden encontrar maravillosos pasajes sobre la paternidad, “Qué más da el padre, lo que importa es la madre”, se repite en múltiples momentos, hasta convertirlo, después del largo viaje nunca completo de Kalaman hacia los secretos familiares, al reconocimiento del papel de su padre, al conocimiento del verdadero origen de su alumbramiento y a la preciosa, rica y largamente humana relación con su recto y sabio abuelo Nonno que no quiere verse incluido en ningún clan, en otra afirmación que completa la primera, “lo que importa es la madre… y el padre también¡”.

Nada permanece escondido para siempre sin perder su identidad original, y no hay secreto que lo sea para siempre: tiene que ser conocido por alquien que le da valor, lo mismo si es divulgado o no. (página 51)

Ficha:

  • Título original:  Secrets (1998)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Muchnik Editores (2000)
  • Traductora: Nuria Lago Jaraiz
  • Imagen de portada:  Fotografía de Jaume Balanyá
  • Nº páginas: 319
  • Premios del libro: 1998 Neustadt International Prize for Literature
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Regalos-Nuruddin Farah

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A Nuruddin Farah se le conoce sobre todo por ser un gran creador de personajes femeninos (es curioso que muchos piensen que es una mujer al leer su nombre). Se le ha llamado “feminista”, e incluso a raíz de la publicación de una de sus últimas novelas Nudos, se le ha acusado de “misandria”. A Farah, hay que reconocerle el mérito de haber puesto a la mujer en el centro de una narrativa que, en sus inicios, poco tenía que ver con las relaciones entre hombres y mujeres ya que preocupaban más otros temas como el colonialismo o los soles de las independencias. A mi Farah me parece extraordinario porque no solamente habla de mujeres, sino de mujeres maduras como la Duniya de Regalos y se detiene en plasmar sus sentimientos, sus miedos y sus vacilaciones dentro de una sociedad patriarcal  que coloca a la mujer en segundo plano.

La trilogía “Blood in the sun” a la que pertenece esta obra, se inició con Maps, 1986 (no traducida al castellano) y culminará con Secretos,1998. Regalos se queda en el medio cronológicamente (1992). Esta trilogía la escribe ya en el exilio que tuvo que sufrir tras la publicación de sus primeras obras, por  los comentarios críticos y satíricos contra el régimen del dictador Siad Barre, desde donde ha continuado escribiendo sobre Somalia, una y otra vez, como una forma de intentar exteriorizar su dolor por el alejamiento. Ha vivido en Inglaterra, Italia, Alemania, en los EE.UU., Australia y en diferentes países africanos. En la actualidad Farah reside en Sudáfrica. “Con gran seguridad se puede decir que mi estilo de escribir se acerca más al de las novelas europeas que al del estilo tradicional de mi país”, resume Farah sobre la influencia que ejercieron sobre su obra los diferentes lugares en los que residió.

Regalos cuenta la historia de Duniya, casada dos veces y viuda una (de un hombre ciego, cuarenta años mayor con el que le impusieron casarse), con tres hijos a su cargo más un bebé que llega como un regalo, no es una joven heroína, se acerca a los cuarenta años y vive en una sociedad que impone matrimonios desiguales y sin amor, donde la mujer tiene un papel secundario (“las mujeres necesitan un hombre a su lado para que la gente las tome en serio, para que las puertas del mundo se les abran y poder cruzarlas con la cabeza alta, como personas respetables” pág118). Duniya en el momento en el que se abre la novela es enfermera jefe en el hospital de maternidad en Mogadiscio, es decir, tiene una carrera y trabaja para ganarse la vida con su propia proyección más allá de cuidar la casa y teme poner en riesgo su, desde hace poco, lograda independencia.

Además de la disección de una familia somalí, esta novela habla sobre regalos que aparecen en varios planos y su presencia conllevará múltiples reflexiones. Por un lado, los regalos que llegan en forma de ayuda a su país. La ayuda internacional salpica todo el texto con multitud de referencias a momentos en los que desde fuera han llegado bien sea alimentos, bien medicinas, bien dinero. Estos regalos se nos presentan en todo momento como envenenados. Por otro lado, los regalos a un nivel más micro, como el que le llega en forma de bebé abandonado y que supondrá una sacudida en la vida de Duniya y de los que la rodean, o el regreso del viudo Bosaaso que abrirá nuevos horizontes en la vida de Duniya. En Regalos frente a la ayuda internacional que puede esperar una contraprestación y generar dependencia, se contrapone la ayuda mutua y el ofrecimiento generoso del que no espera nada a cambio.

Farah, de forma inteligente, nos habla sobre la influencia que suponen los regalos en las vidas de los somalíes de a pie para exportarlo después a un ámbito internacional. De forma certera sus personajes van diseccionando el estereotipo de la necesidad de la ayuda humanitaria en Somalia frente al ocultamiento, por ejemplo, de las aterradoras cifras de de gente sin hogar en Estados Unidos y condenando como Taariq, el periodista, el obsceno uso de la pobreza y el hambre. Todo el libro se ve interrumpido por recortes de prensa en los que se informa de alguna nueva ayuda para África, e incluso aparecen algunas noticias en las que personas conocidas irrumpen en la vida africana para ayudar (la tan habitual imagen de algún actor/actriz acudiendo a tierras africanas, asoma en el libro con el ejemplo de la actriz Liv Ullman lo que lleva a preguntarse: ¿a quién beneficia de verdad esto?, por ejemplo).

“Dar.Comprar.Recibir.Agradecer.Las palabras claves en el acto de dar y recibir” (pág.154). Duniya tuvo que dejar a una de sus hijas al cuidado de sus tíos porque no podía atenderla de forma adecuada y niega a sus hijos la posibilidad de recibir los regalos que sus suegros les hacen. Cuando la pequeña hija de Duniya decide que quiere regresar con su madre, sus mezquinos protectores anteponen las relaciones de poder que suponen el acto de dar-agradecer. “Qué culpa tenía la pequeña de todo aquello”, se pregunta la mujer. La incondicionalidad aparente no es tal y las relaciones que surgen en torno a las donaciones, regalos, pueden acabar siendo perversas y arrastrar consecuencias no deseadas. La situación de estar eternamente en deuda no es ajena, un agradecimiento de por vida. Un gran libro.

 -¿Por qué recelas de los obsequios?

-Porque la generosidad espontánea te deja en deuda, atrapada en un laberinto de dependencia. Tú sabes más que yo de estas cosas, pero ¿no es verdad que aquí, en el tercer mundo , hemos perdido la confianza en nosotros mismos, y también el orgullo, por culpa de la “ayuda” que recibimos incondicionalmente del llamado “primer mundo”? (página 38)

Ficha:

  • Título original:  Gifts (1993)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Bronce (1998)
  • Traductora: Victoria Simó
  • Imagen de portada:  “El aseo de Esther” (1841) de Théodore Chassériau
  • Nº páginas: 327

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La futura Biblioteca Nacional de Somalia

somalilandpress.com

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Tal y como veis en la fotografía había quedado la “Biblioteca nacional de Somalia” tras décadas de conflicto en este país. Esas ruinas se habían transformado en el refugio de decenas de personas desalojadas que vivían en su interior. Ahora parece que la situación va a cambiar, el gobierno presentó el pasado mes de junio un proyecto que ya se ha puesto en marcha en la capital somalí, Mogadiscio, para reconstruir la Biblioteca nacional del país. También buscará un hogar para las personas que residían en el edificio.

La situación sigue siendo sumamente frágil en esa región, pero hay avances que parecen estar sentando las bases para salir de la dura realidad en la que han vivido los últimos años. Desde la caída del régimen dictatorial de Siad Barre en 1991, Somalia ha sufrido un conflicto interno que ha causado más de 350.000 bajas y alrededor de un millón y medio de desplazados internos. El escenario somalí ha estado dominado por una situación de enfrentamiento generalizado entre clanes, subclanes y milicias de señores de la guerra por obtener el poder, que ha derivado en un islamismo radical yihadista. En la actualidad un gobierno de transición intenta llevar el país hacia adelante. En esta frágil situación, Somalia está intentando reconstruirse. La reconstrucción de la Biblioteca nacional es otro paso más en la tarea que llevan iniciada hace tiempo de levantar de nuevo los edificios derruidos por el conflicto civil.

La “Biblioteca nacional de Somalia” fue fundada en 1975 en Mogadiscio, y estuvo bajo la responsabilidad del Ministerio de Cultura y Educación somalí hasta el colapso del país en 1991. Intentar encontrar datos sobre ella es casi una misión imposible. En un informe que realizó la UNESCO en 1983 se puede leer que no contaba con un programa de presupuesto o de adquisición de compra y el número de volúmenes que albergaba era de 7.000, siendo la mayoría regalos de libros ingleses, italianos o árabes. Resalta la falta de personal cualificado, la carencia de presupuestos y los escasos fondos. El informe se lamentaba de lo decepcionante que era que la biblioteca no tuviera apenas una colección de documentos somalíes.

Zainab Hassan, el director del proyecto señaló la importancia de la Biblioteca: “Hay tantos jóvenes que no tienen un lugar seguro para ir a leer, no tienen electricidad en sus casas y necesitan un lugar para aprender, una Biblioteca es una de las cosas más importantes que pueden marcar la diferencia en una sociedad”.

Así es como se prevé que quede la Biblioteca:

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Alrededor de 20.000 libros han sido donados por los Estados Unidos y cerca de 60.000 se esperan provenientes de países árabes. Se calcula que las obras del nuevo complejo estén terminadas en el plazo de seis meses a un costo de 1 millón de dólares. El dinero proviene del gobierno somalí, así como de hombres de negocios y de la sociedad civil.

Fuentes: 

En el Cuerno de África también se escribe (II): Somalia

Mi intención no es hacer un recorrido exhaustivo por la literatura que surge en estos países, soy consciente de mis limitaciones: tanto por mis conocimientos como por la dificultad de leer obras de autores/as de allí. Veréis que se entremezclan narrativas tanto en inglés como traducidas al castellano, de éstas cada vez más. Aun así he conseguido realizar una pequeña recopilación que espero, en un futuro, poder ampliar y profundizar.

Continúo con Somalia. En el top de las tierras de esta franja del mundo conocida como Cuerno de África, de por si asaetadas por malas  y negativas imágenes, está este país.

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Nuruddin Farah. Fotografía: http://www.africasacountry.com

Nuruddin Farah (Baidoa, 1945), es el escritor somalí más conocido y reconocido en la actualidad. En una entrevista, ante tal afirmación prefiere pensar cínicamente que el mundo necesita un escritor somalí, uno ghanés, uno mexicano, uno chino y uno indio (por mencionar algunas nacionalidades). Hay una fiesta a la que el mundo invita a una o dos personas de cada lugar, y a él le tocó ser el somalí invitado a la fiesta y ésa es la razón, sostiene, por la que está considerado como un “escritor del mundo”.

Lo cierto es que sus novelas han sido traducidas a cientos de idiomas y se han leído a lo ancho y largo del planeta recibiendo, entre otros premios, el Neustadt (1998) y siendo su nombre uno de los habituales en la lista para el Nobel de Literatura. Desde que tuvo que exiliarse de su país, por  los comentarios críticos y satíricos contra el régimen de Siad Barre, ha continuado escribiendo sobre Somalia, una y otra vez, como si fuera una manera de terapia, una forma de intentar exteriorizar su dolor por el alejamiento. Y también sobre las mujeres:”From a Crooked Rib” (1970) ha sido reconocida como la primera novela moderna escrita porGifts_By_Farah_Nuruddin un hombre centrada en la opresión de las mujeres. Farah ha escrito sus obras dándoles la forma de trilogías: La primera fue Variations on the Theme of an African Dictatorship, que incluía: Sweet and Sour Milk (1979), Sardines (1981) y Close Sesame (1983); La segunda fue Blood in the Sun, que incluía: Maps (1986), Regalos (1992) y Secretos (1998) y la última está formada por “Eslabones”, “Nudos” y “Crossbones“.

No es fácil encontrar títulos en castellano de Nuruddin Farah a pesar de estar considerado uno de los grandes de las letras africanas, “Regalos” y “Secretos” están descatalogados, “Eslabones” y “Nudos“, las últimas, se han editado por Siruela.

Escritoras somalíes

Ayaan Hirsi Ali (Mogadiscio, 1969) escribió el guión para el cortometraje “Sumisión” que realizó el cineasta Theo Van Gogh. Esta mujer es muy crítica con el  Islam y, como consecuencia de las amenazas de muerte que sus declaraciones públicas han causado, Hirsi Ali vive oculta y vigilada permanentemente por guardaespaldasnomad_diaries. El cineasta fue asesinado después de su estreno. “Infiel” (2007), su autobiografía, está traducida al castellano. (Infidel -Mary Okeke, English review).

Otras escritoras escriben partiendo de la situación a la que se enfrentan las mujeres que tienen que salir fuera de su país de origen para internarse en sociedades ajenas o de sus vivencias en un entorno diferente. Yasmeen Maxamuud, quien comenzó a escribir para contar las historias de la comunidad somalí en la diáspora en Estados Unidos y Alisa Ahlam, que cuenta la historia de las jóvenes musulmanas que viven en Inglaterra. De ellas, dos obras: “Nomad diaries” de la primera y “The arab season” de la segunda.

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Nadifa Mohamed. Fotografía: Wikipedia

De las nuevas generaciones, Nadifa Mohamed (Hargeisa, 1981) con su primera novela “Black manba boy” (2010) ganó el Premio Betty Trask y ha sido nombrada por “Granta” una de sus mejores novelistas jóvenes británicas. La historia está basada en los cuentos que su padre le contaba sobre sus peregrinaciones juveniles en el este de África y Europa durante los años 30 y 40.

Diriye Osman: escribe sobre homosexualidad

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Diriye Osman. Fotografía: http://www.africanews.it

tumblr_mv754nqcEh1rn0pqco1_1280Uno de los libros que, recientemente, ha recomendado Nuruddin Farah es “Fairy tales for lost children” de Diriye Osman (Mogadiscio, 1983), quien se describe a si mismo de esta manera; “primero somalí, segundo musulmán y tercero homosexual“. La homosexualidad sigue siendo ilegal en la mayor parte de África, conlleva cárcel en muchos países y apenas aparece en la ficción contemporánea africana, por ello este libro se ha tomado como una grata sorpresa (otro autor que también escribe sobre su homosexualidad abiertamente es el marroquí Abdelá Taia). “The Independent” considera a Osman un escritor valiente y original. Queda por saber si es un buen escritor.

En esta colección de historias cortas, narradas por gente constantemente al borde de la auto-revelación, sus personajes- jóvenes, homosexuales y lesbianas somalíes– deben de navegar por las complejidades de la familia, la identidad y la experiencia de la imigración (el propio Osman, tras la guerra civil se trasladó con su familia a Kenia y con posterioridad a Londres, donde reside en la actualidad). “Fairy tales for lost children”marca la llegada de una nueva y singular voz en la ficción contemporánea.

Nación de poetas

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Maxamed Xaashi Dhamac ‘Gaarriye’. Autor: Travis Elborough

Somalia también se conoce como “una nación de poetas“. El lenguaje somalí recibió un alfabeto oficial por primera vez en 1972, pero muchos somalíes recitan poesías que tienen siglos de antigüedad. Como tal, la forma más común de experimentar la poesía somalí es escuchando, en lugar de leer.

Warsan Shire ha sido la ganadora este año del recién inaugurado Brunel Poetry Prize for African poetry. El más grande de los poetas somalíes en la actualidad es ‘Hadraawi (Mohamed Ibrahim Warsame). Ha sido llamado el “Shakespeare somalí”.

Maxamed Xaashi Dhamac ‘Gaarriye’ (1949-2012) es uno de los poetas más reconocidos tanto dentro como fuera de Somalia. Compuso uno de los poemas somalíes más conocidos sobre el tema de la reconciliación” Hagarlaawe”.

Para terminar, y a falta de poder encontrar online algo traducido, os dejo un corto relato (en inglés) de la escritora Saida Hagi-Dirie Herzi Government by Magic Spell.

Sitios web oficiales:

Mogadiscio, ciudad cosmopolita

Mogadiscio, Somalia: Años 70

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SOMALI CULTURAL AND RESEARCH CENTE / CENTRO CULTURAL Y DE INVESTIGACIÓN DE SOMALIA. “Mogadiscio antes y después“, exposición de Rasna Warah. Fuente: El País 

“Ha llegado a Mogadiscio ese mismo día tras una larga ausencia y no consigue ubicarse: los puntos de referencia de la ciudad han quedado destruidos ferozmente en el transcurso de la guerra civil por la que atraviesa el país, a tal punto que, a juzgar por lo que ha visto hasta el momento, duda que llegue a reconocer nada”.

“Allí donde mira solo ve ruinas, casas sin techo, farolas con los cables arrancados, ventanas sin cristal; un Mogadiscio saqueado y destruído. A su alrededor, ve mujeres con chadores baratos, hombres con sarong y chanelas y las armas colgadas del hombro en bandoleras. Llega a la conclusión de que la ciudad, por la idea que extrae a partir del encuentro con la mayor parte de sus habitantes, parece desposeída de su identidad cosmopolita y da la impresión de que en su lugar hubieran arraigado la zafiedad de los clanes, los hábitos desaliñados de los campesinos andrajosos. Aunque apenas puede contener la desesperación, no desea detenerse en las consecuencias de la guerra civil que padece el conjunto de la sociedad, ella quiere hablar de la cara positiva de la situación”.

Frases de “Nudos” (Knots) de Nuruddin Farah, 2007. Editorial Siruela, 2013

Mogadiscio, Somalia: Año 2011

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Cambara es una somalí, artista e hija única, que ha crecido en Ottawa, bajo el manto protector de una madre que, sin embargo, no puede impedir que ella siempre haga lo que es su voluntad. Así frente a la oposición frontal de Arda (su madre) y de su mejor amiga, se casó con Wardi cuyo comportamiento irresponsable propició la muerte de su pequeño hijo. En un momento en el que el dolor la espanta del día a día, toma la decisión de volver a su país natal y recuperar la casa familiar que un señor de la guerra se ha apropiado.

Tomada por gente armada, milicias, señores de la guerra y bandas de delincuentes; con su sistema de clanes y con prohibiciones por todos sitios y con la obligación de llevar velo, la Somalia que nos describe el autor en “Nudos” es un país desolado y degradado, donde la misma suciedad y vida miserable que llevan sus habitantes parece un reflejo de la situación del país tras una durísima guerra civil, que aún pervive bajo el título de “baja intensidad” (Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1990, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré). Las escenas incómodas no se hurtan y entramos desasosegados en esas casas mugrientas, llenas de porquería y aguas estancadas, en esos cuerpos malolientes y llenos de costras (en este extremo el autor hacen un gran uso de las descripciones transmitiendo un sentimiento de abyección en abundantes momentos). Poco o nada queda de la Mogadiscio cosmopolita y mucho de la droga, que embota a los hombres, y de las armas por doquier, que hacen permanente la violencia y el descontrol.

Sin embargo, la mujer protagonista, Cambara, no se adreda ante nada. Debajo de su kaftán lleva un cuchillo y también sabe karate para hacer frente a lo que le venga, su propia presencia física de imponente altura la ayuda a crear esta imagen. Primero tendrá que vérselas con el odioso Zaak, su primo con el que por medio de un matrimonio de conveniencia tuvo que fingir una unión y un afecto que para nada sentía, y por el que siente una repulsión hasta física. “Cambará piensa que tal vez sus condiciones físicas y mentales actuales son un síntoma del colapso del país, una metáfora de él”. Después con la ciudad y las gentes de Mogadiscio, que le resultan extrañas, perdidas y sumidas en una decadencia y deterioro permanente.

El autor  contrapone la vida de Cambara, su dolor y sus frustaciones, con las de la gente del país africano. Su dolor (por la pérdida del hijo) es muy diferente al que después verá retratado en muchos rostros somalíes (víctimas de atroces violaciones, vidas empujadas a la violencia de la guerra desde la infancia, personas que lo han perdido todo). Es la suya  la visión del exiliado. Como si remendara una inmensa tela Cambara va componiendo las vidas de los que la rodean, vidas extenuantes las de aquellos que han sufrido atrocidades, violaciones sistemáticas, inhumanas torturas y situaciones terroríficas. Y también vidas anónimas que luchan día a día por intentar llevar una vida normal dentro de lo excepcional, íncreible este esfuerzo que hacen por seguir el día a día en un país roto y desolado, pero  habitado por seres que luchan por renacer.

Gracias a una red de mujeres que le tienden su mano, la cada vez más fuerte Cambara irá realizando los planes que se había propuesto. En el medio conocerá a dos niños, “pelosedoso” un niño soldado y Gacal un niño norteamericano perdido en medio de la guerra civil. Ambos le recuerdan a su propio hijo. Después, Cambara logrará también encontrar el amor en Bile (muy emotivo el pasaje en el que le atiende), un hombre con el que la relación es diametralmente opuesta a la que ha tenido con los anteriores hombres de su vida. Formará así una nueva “familia”.La red de mujeres, por otro lado, hará realidad el sueño de Cambara de llevar al teatro una obra suya (en 2012 se representó una obra en el destartalado “Teatro Nacional de Mogadiscio” comenzando un ciclo de programaciones, toda una declaración de intenciones de este pueblo que quiere volver a la normalidad).

A mi parecer, es una novela fallida como si se hubiera realizado con tanta necesidad de conducirla al final pensado de antemano, que el autor no ha reparado en la falta de engranaje, en hacer creíble toda la trama. Hay un buen número de giros poco convincentes en la historia, al menos a mi modo de ver, o que no se explican, los tienes que aceptar porque no se vuelve sobre ellos y continuar leyendo. Parece como si estuviéramos delante de algo construido por alguien que tiene una gran capacidad para escribir pero que, en esta novela, no llega a cuajar. La lectura es ágil en la primera parte, se lee con atención y se ve la calidad literaria, pero decae en la segunda. Espero leer más obras de este escritor (eterno candidato al Premio Nobel) para descubrir a ese gran escritor que, en esta ocasión, al menos en mi caso, solo lo intuyo.

“Ve indicios de vida en esa puerta medio abierta, pero no puede determinar quién la ha dejado así ni porqué. Era bastante común que la gente dejara la puerta abierta cuando ella vivía en Mogadiscio y la paz no se cuestionaba. Más tarde cuando los sobornos y otras formas de corrupción crearon millonarios de la noche a la mañana, la ciudad se inundó de desempleados, de gentes y de pobres que huyeron de la hambruna del interior, y se levantaron vallas a un ritmo superior del que llevaba anotar los índices de defunción y de natalidad. Y un tiempo después los residentes perfeccionaron esas vallas, coronándolas de cristales rotos, cuchillas de afeitar y alumbrado eléctrico para disuadir a los ladrones. Imagínese una cancela abierta, ¿qué puede significar?.”

Ficha:

  • Título original:  Knots (Riverhead, 2007)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano:  Editorial Siruela, 2013
  • Traductor: Eugenia Vázquez Nacarino
  • Otras obras traducidas:
    • “Secretos” (1998) Ediciones El Aleph (descatalogado)
    • “Regalos” (2000) Ediciones El Bronce (descatalogado)
    • “Eslabones” (2004). Editorial Siruela (2013)

 

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