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Posts etiquetados ‘Uganda’

Kintu: ¿la gran novela de Uganda?

Kintu me llamó con fuerza la atención hace años. En varios medios africanos se saludaba y elogiaba esta novela que Jennifer Makumbi comenzó a escribir en 2003, que fue publicada en Kenia por Kwani en 2014 y que fue finalista aquel mismo año para el premio “Etisalat”. Intenté conseguirla pero no lo conseguí en aquel momento, así que me limité a seguir su recorrido esperando el momento de poder leerla.

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De tal palo, tal astilla: Juliane Okot Bitek

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En 1966,  Okot p’Bitek publicó The Song of Lawino. Es decir, que este año se cumplen 50 desde que la obra del ugandés más conocido viera la luz (en su versión inglesa). Se trata de un largo poema que apareció en un momento en el que en África occidental seguía predominando la tradición oral y supuso la irrupción de una forma de contar la poesía nueva, desde el prisma africano.

Lawino es una mujer. Su queja da lugar a esta obra en la que lamenta que su marido Ocol la desprecie en favor de su segunda esposa, una europeizada Clementine. Tal y como señala Eva Torre, su traductora al castellano (CEDMA, ed.MARremoto, 2011, versión bilingüe), “La canción es una alabanza de las tradiciones Acholi y, en general, de las costumbres africanas, que se veían seriamente amenazadas en esa época de independencias y descolonización”.

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En origen escrita en acholi, fue traducida años después al inglés por su propio autor y en la actualidad se puede leer en más de 20 lenguas, incluídas luganda y swahili. Años más tarde, publicaría The Song of Ocol (1970), la respuesta del marido de Lawino.

Han pasado, como he dicho, más de 50 años. Y si bien mucho se le debe a este poema, la literatura ugandesa de hoy en día ha tomado otros caminos.

Juliane Okot Bitek es la hija del mítico escritor. También escribe como él. También poesía.

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Juliane Okot Bitek. Imagen: https://julianeokotbitek.com/

Nacida en Kenia el mismo año en el que el libro de su padre se publicaba en inglés, perdió la “p’” de su apellido paterno por razones prácticas al comenzar a residir en Vancouver. Ella es consciente de que parte de un entorno privilegiado. Su madre también fue una destacada narradora oral y de niña, a veces, hasta el propio Wole Soyinka la cuidaba a ella y a sus hermanos cuando sus padres tenían que ir a trabajar. Llamaba tíos y tías a talentos como JP Clark, Chinua Achebe, Taban lo Liyong, David Rubadiri y Wole Soyinka entre otros, que muchas noches debatían en su propia casa. Recuerdos de una infancia entre libros y conversaciones estimulantes.

Reconociendo el trabajo y la importancia de su padre, se aleja en cambio de su estilo sin dejar de experimentar nuevos caminos para su narrativa y publicando tanto en revistas especializadas como on line, “como hija de un exiliado, nacido en el exilio y que viven lejos del lugar al que llamo hogar, pertenencia, diáspora e identidad son los temas principales de mi trabajo”, afirma.

100 díasUno de sus trabajos más representativos es 100 days, el esfuerzo que realizó la escritora al completar un poema para cada uno de los 100 días ruandeses en los que el mundo pudo haberse detenido y no lo hizo. Se fueron publicando en la página web de Juliane, y este mismo año en enero lo han hecho en forma de libro (Universidad de Alberta Press, 2016).

En 2014 la artista Wangechi Mutu había comenzado un proyecto fotográfico para conmemorar los 20 años de lo ocurrido en Ruanda a través de facebook. Juliane, cuya familia sufrió las consecuencias del régimen de Idi Adim, está familarizada con el dolor. Da la circunstancia de que coincide en el Festival de poesía de Medellín con Yolande Mukagasana, víctima directa del genocidio ruandés, cuyo testimonio la impresiona y decide que ella quiere escribir también para ese proyecto que ha iniciado Mutu: #Kwibuka20#100 Days.

El resultado son 100 piezas tras las que Juliane confiesa sentirse exhausta, durante este período de tiempo siente que “corre” y su escritura se asemeja a un maratón.

Day 91

We couldn’t have known, nine days in
That it would ever be over
It was a time warp that had us
In flashes and then in woozy moments
That took forever

A machete hangs in a museum in Ottawa
A machete hangs perpetually in a museum in Ottawa
A machete hangs like a mockery of time
Like a semblance of that reality
In which another machete
Other machetes hang for what seemed a long time
But eventually they come down
Again and again and again and again and again
Even time marked by machete strokes
Can never be accurate

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Wangechi Mutu – 20th Anniversary Rwanda Genocide – day 91

Hoy, 26 de junio comienza el Festival Mundial de Poesía, en Caracas (Venezuela), de este año en el que ella va a participar en el Foro denominado “Poesía, Paz y Derechos humanos”. Juliane, junto a Koulsy Lamko (Chad), Alhaji Papa Susso (Gambia), Keorapetse Kgositsile (Sudafrica) y el argelino  Archour Fenni, serán los representantes este año del continente africano. Abordarán el tema de la poesía y la palabra como elemento pacificador en las zonas en conflicto, según fuentes del propio festival.

Lawino, una revista on line desde Uganda

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Okot p’Bitek escribió en 1966 The Song of Lawino, que está considerada una de las obras más importantes de la literatura de Uganda y un clásico. Este año se celebra por lo tanto el 50 aniversario de su publicación.

“Lawino” es también el nombre de una revista literaria on line iniciada para promover la escritura en el continente y, en particular, en Uganda. Rinde homenaje al escritor más famoso de ese país y pretende reanimar el estado de las letras allí, creando una plataforma que al publicar en red puede llegar a un público más amplio. Es curioso que Nyana Kakoma autora de la plataforma on line Sooo Many Stories (también desde Uganda) se queje de que cuando alguien se presenta como escritor de este país la situación es nefasta, ya que nadie ha leído a ningún escritor ugandés, y si lo ha hecho es… a Okot p’Bitek.

La realización de “Lawino” se lleva a cabo por voluntarios. Comenzó su andadura en 2014 y edita on line cuatro ejemplares anuales (en enero, abril, julio y octubre). Centrados en la poesía (están asociados con el Premio BN) y las historias cortas, está disponible en todos los principales formatos, incluyendo PDF, HTML y epub, dando especial importancia a su lectura desde dispositivos móviles (teléfonos y portátiles).

El principal promotor de la revista es Dilma Dilan, autor de varios libros de ficción especulativa, el último de los cuales ha sido A Killing in the Sun, una colección de ocho relatos. Él es un convencido de la edición digital y es una de las razones que le llevaron a comenzar a editar el magazine on line.

Dilan piensa que “se necesitan soluciones locales, nuevas formas de comercialización y venta de libros en el contexto africano (…) Los libros electrónicos representa un nuevo e incierto territorio para los editores, pero su menor riesgo financiero y la oferta de un producto de calidad superior lo convierten en un mercado que debe ser explorado. Los libros electrónicos van a sustituir a los libros impresos, pero pueden ser la forma más eficaz de construir un público para la literatura de Uganda”.

Él conoce de cerca las dificultades que atraviesan muchos escritores de su país para ver publicadas sus obras y quiere ofrecerles una plataforma local en la que puedan publicar lo que escriben. De momento ya han publicado seis números.

Guardando fechas: los festivales literarios que vienen

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El pasado mes de marzo, la Universidad de Stellenbosch, en la provincia sudafricana de Western Cape, tal y como nos informaba Wanafrica, dedicó su festival literario anual al recientemente fallecido André Brink. El de Stellenbosch es uno de los muchos acontecimientos de este tipo que se realizan de manera anual en el continente y que celebran la riqueza literaria con el objeto de fomentar, dar a conocer, intercambiar y disfrutar.

En 2014 Port Harcourt fue la capital mundial del libro y se generó mucha expectación con la lista de los valores emergentes de África sub-sahariana y la diáspora en #Africa39. Este año no promete menos.

NIBF LogoLa 14ª edición de la anual Nigeria International Book Fair tiene previsto celebrarse desde el lunes, 11 de mayo, hasta el sábado, 16 de mayo en la Universidad de Lagos.

El año pasado se formó una plataforma que recogió los retos a los que se enfrenta el libro en África (alto costo de la edición, piratería, la incursión extranjera en la industria etc.) esperando que fueran atendidos también por el gobierno nigeriano. Además en cada edición se incluye una Conferencia internacional que en 2014 debatió sobre la introducción del e-book y la supervivencia del libro físico en el continente, afirmando que el libro digital está teniendo un desarrollo lento allí, pero a pesar de ello los editores africanos están adoptando algunas medidas, incluida la impresión bajo demanda, la inclusión de CDs, la presentación de la versión electrónica y la venta de la versión electrónica en determinados sitios web.

Storymoja-logo-newEl Storymoja Hay Festival es un importante acontecimiento cultural y literario que se celebró en Nairobi el pasado año bajo el título Imagine the World! Waza Dunia!. La presente edición tendrá doble cita: 28-30 de mayo en Nakuru y del 16-20 en Nairobi.

Se trata ante todo de un gran encuentro entre escritores; por allí pasaron, entre otros, Wole Soyinka, Beatrice Lamwaka, Liyou Libsekal, Vuyelwa Maluleke, Doreen Baingana, Teju Cole o Kwame Dawes.

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Writivism Festival 2014. Foto: Moonchild´s Temple

En junio en Kampala (Uganda) se celebrará de nuevo el Writivism Festival. Con un concurso de historias cortas, que ya ha cerrado su plazo de admisión de originales y cuyo resultado se conocerá el 21 de junio, bajo el fallo de un jurado compuesto por Chika Unigwe, Mukoma wa Ngugi, Tendai Huchu, Rachel Sadoc y Ainehi Edoro.

La poesía tiene cabida en el BN Poetry Festival en Kampala del 5 al 8 de agosto. El premio que otorga se lo llevó el año pasado Tom Jalio, con su poema There Was Once Something Special

Cerrando el año llegará el Open Book Festival a desarrollarse en Sudafrica, del 9 – 13 septiembre y el Ake Arts and Book Festival  también en Nigeria, cuyas fechas aún no se han dado a conocer (en 2014 se celebró en noviembre del 18-22).

5 escritoras africanas para leer online

El relato corto o cuento es un género bastante frecuentado en el continente africano. Uno de los principales premios que se conceden allí es el Premio Caine, que premia, anualmente, el mejor relato original de un autor africano y publicado en inglés. A veces, es llamado el “Booker africano” y este año ha recaído en la escritora keniata Okwiri Oduor.

A continuación, os acerco cinco relatos de otras tantas escritoras africanas, que se pueden leer online y en castellano. Proceden de generaciones y países diferentes, tanto del norte del país como del áfrica sub-sahariana, y las temáticas también son diversas: desde la homosexualidad y el choque religioso, hasta el intento de explicar cómo se mueve el mundo.

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“El Señor de la casa” forma parte del libro Los deseos afines de la editorial Dos bigotes y es un relato de Beatrice Lamwaka. Esta ugandesa, secretaria de la Asociación de Escritoras de Uganda (FEMRITE), nos acerca una historia conmovedora, mediante la evocación de una persona que sufrió en el pasado el rechazo, debido a su escasa masculinidad. Tal y como recoge la profesora Pumla Dineo Gqola en el prólogo del libro: “El señor de la casa es una historia de amor en el sentido más radical: el empeño en reclamar la parte de nosotros mismos que repele y asusta a los demás. Es lo que hacía sentir bien a la narradora cuando era una niña y ahora como una mujer adulta. Es una reivindicación del amor, entendido como una fuerza transformadora del mundo y como un regalo a uno mismo.”

Lo podéis leer aquí, vía GuinGuinBali

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“Una experiencia privada” es uno de los relatos que componen el volumen Algo alrededor de mi cuello de la editorial Alfaguara, todos ellos escritos por Chimamanda Ngozi Adichie. Esta nigeriana que tuvo como padrino literario a Chinua Achebe, es la escritora africana más conocida y reconocida en la actualidad. No se entiende una lista con nombres de su continente en la que no aparezca ella. Hasta Beyoncé ha caído rendida a sus piesEn “Una experiencia privada” nos encontramos con dos mujeres de edades y estrato social muy diferentes; una cristiana, moderna y que conoce el extranjero, y la otra musulmana, más humilde, que jamás ha viajado fuera, que se esconden juntas en una tienda vacía, tras unos altercados en el mercado. Ellas esperan, ocultas, a que se pase el peligro conversando, “mientras las dos hablan, hay musulmanes hausas matando a cristianos igbos a machetazos y pedradas“. De eso se enterarán después.

Lo podéis leer aquí, vía Mango Street

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“La liberada” forma parte del volumen Lejos de Medina, que reúne una serie de crónicas en las que la intención última es resucitar numerosos destinos de mujeres. No es algo nuevo en la narrativa de Assia DjebarEn realidad el nombre con el que se la conoce es el seudónimo literario de Fatema Zohra Imalayen. Esta mujer multifacética, lo mismo escribe novelas que dirige películas con gran éxito. Mujer comprometida con su país, después de la independencia de Argelia y de trabajar como periodista para un diario del FLN, ejerció de profesora en la universidad, hasta que, a causa del golpe de Estado de Bumedián, se vio obligada a abandonar Argelia. Eterna candidata al nobel de literatura, lleva mucho tiempo sin publicar nada. Desde 2005 es miembro de la Academia Francesa.

Lo podéis leer aquí, vía Mango Street

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Eté Utú de por que en África las cosas son lo que son es un libro publicado en el 2009 cuyo título significa: “¿Y por qué?”. Incluye 31 cuentos de tradición oral de las aldeas y pueblos de la República de Benin y recopilados en sus lenguas tradicionales (gun, fon o yoruba). En estos cuentos se trata de explicar el mundo y su funcionamiento. El volumen está ilustrado con fotos en blanco y negro de Serrat Agboton y la autora de la selección es Agnes Agboton quien ha realizado una importante labor al recuperar estas narraciones orales y quien afirma: “A uno y otro lado del mar de arena los hombres y las mujeres no son, a fin de cuentas, tan distintos”.

Podéis leer dos narraciones del mismo aquí (clikar en el icono pdf), vía Biblioteca Cervantes

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Nadine Gordimer nos abandonó este mismo año. La muerte le llegó a los noventa años, tras haber publicado en 2013 su última novela Mejor hoy que mañana, que parecía premonitoria desde el mismo título. Esta obra es una especie de testamento, en el que hace un repaso al momento actual que se vive en Sudáfrica, al tiempo que, realista y desilusionada, transmite su intención de no resignarse ya que para ella todavía quedan motivos para la esperanza. “¿No hay otro lugar donde podamos encontrarnos?” forma parte de uno de los varios libros de relatos que Nadine Gordimer escribió: La suave voz de la serpiente, y “Dos metros de tierra”, al volumen que lleva el mismo título.

Lo podéis leer aquí, vía Mango Street

 

En el Cuerno de África también se escribe (IV): Uganda

Børge Larsen, 1950

Børge Larsen, 1950

En 1969, el profesor Taban Lo Liyong nacido en Uganda en 1939 y uno de los poetas y escritores de ficción y crítica literaria más conocidos de África, declaraba a Uganda como “desierto literario”. Dicen los que conocen su obra que este hombre, firme defensor de la cultura africana, es el autor de una obra interesante, plagada de ideas pero, como suele ocurrir, se le asocia con el estribillo. Seguro que hoy en día Lo Liyong no opinaría lo mismo, entiendo la frase dentro de un contexto en el que apenas hubo aportaciones literarias desde Uganda, aunque no me resisto a exponer la contestación que le dio el también poeta de su generación Okot p’Bitek: este tipo de críticas son fruto de “sorderas literarias”, de los que solo tienen en cuenta como literatura, lo escrito.

¿Uganda, un desierto literario?. Al contrario, Uganda, en este sentido, hoy en día, se parece más a una frondosa selva. Este mismo mes

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Feria Libro Kampala. Foto: Facebook

(del 12 al 15 de marzo) se ha celebrado la “Feria Internacional del Libro” en su capital, Kampala. A la feria han acudido editoriales, agentes,vendedores,representantes de derechos extranjeros,editores y autores. Básicamente cualquier persona involucrada con los libros.

Y nuevas generaciones de escritores emergen con fuerza, llegan novelas, cuentos, teatro y poesía desde allí y surgen movimientos y asociaciones que promueven e impulsan la lectura y la escritura. Se contempla un movimiento vibrante de escenas llenas de literatura con recitales de poesía, reuniones de clubes de libros o lecturas públicas que se suceden alrededor de la ciudad de Kampala. Abundan los blogs, las páginas de facebook y otras redes sociales, dinámicas y abiertas, que muestran una apertura hacia un futuro cercano que puede llegar en forma de libro electrónico u otros formatos.

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Tropical Fish

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Jackee Batanda

Desde “Crónicas abisinias“, reconocida internacionalmente, traducida a quince idiomas y calificada como realismo mágico africanoMoses Isegawa no ha vuelto a escribir ninguna obra que alcance ese reconocimiento. Quizás sea Doreen Baingana  la escritoras más conocida y premiada de Uganda en la actualidad. Baingana, tras estudiar y vivir en EEUU, decidió regresar a su país natal y establecerse allí. Le molesta que se considere que los escritores africanos tienen que haber tenido una vida especialmente dura o deban tratar temas en extremo trágicos como el hambre, las guerras u otros desastres y cree que es un deber de los escritores africanos el dar alternativas a la narrativa negativa que fluye sobre el continente. Baingana ha ganado el “Washington Independent Writers Fiction Prize” y ha sido finalista en dos ocasiones en las listas del “Premio Caine para escritores africanos. Su obra Tropical fish: Tales from Entebbe ganó en 2006 el “Commonwealth literary prize winner for Africa” y en palabras del escritor Junot Díaz “es un libro de una belleza enorme”.

Junto a ella, y además de FEMRITE (Asociación de mujeres escritoras de Uganda), una fundación pionera que ha ayudado a una nueva generación de mujeres a contar sus historias, aparecen un número cada vez mayor de voces femeninas:  Jackee Batanda (Our time of Sorrow), Monica Arac de Nyeko (In the Stars) o la última ganadora del Premio Kwani, Jennifer Makumbi por su novela The Kintu saga.

descarga (1)Pero el buen camino que lleva emprendiendo desde hace años también se debe a dos iniciativas que comenzaron su andadura los últimos años con el objeto de impulsar la creación: el Premio de Poesía Nambozo Beverley que se inició en 2009 por Beverly Nambozo, poeta, para celebrar la poesía excepcional que surge desde este país (Okello OculiMildred Kiconco Barya son buenos ejemplos de ello) y la iniciativa más reciente Writivism que nació en Kampala el año pasado y que, alojado en el Teatro Nacional, incluye una obra de teatro, clases magistrales, puntos de discusión literarios, proyecciones de películas y un desfile de moda, entre otros. Un programa encabezado por la noche de los Premios Writivism que en 2014 se realizará el 21 de junio.

Además, internet tiene cada vez más peso en el mundo literario ugandés, tal y como reflexionan desde el magazine online Saraba y algunos autores optan por auto-publicarse como hizo Nick Twinamatsiko con su libro The Chwezi Code. A este respecto señalan que un buen lector puede obtener en la red, de forma gratuita, lo que no puede hallar en las bibliotecas y resaltan el caso del escritor Ernest Bazanye quien sin marketing profesional y adecuado ha conseguido que su novela The ballad of Black Bosco  haya sido leída 1820 veces desde marzo de 2012, siendo la mayoría de sus lectores ugandeses. Bazanye cree que hay abundante literatura y gente que escribe, pero que ante la falta de publicaciones uno no debe quedarse con los brazos cruzados. Como él mismo escribe en su blog: “¿Qué puede hace un novelista cuando tiene una novela y editoriales como Random House, Penguin, Barnes & Nobel no se interesan por ella? Colocarla online y decir, bueno, si quieres leerla, por favor, echa un vistazo”.

 

 

 

 

 

Swahili, el idioma que usas cuando dices “Hakuna Matata”

El idioma swahili, también denominado suajili, suahelí o kiswahili (pertenece a la familia de lenguas Níger-Congo, en concreto al grupo de las lenguas bantúes), es una lengua hablada sobre todo en Tanzania (lengua nacional), Kenia y Uganda (lengua oficial) y en zonas limítrofes de Comores, Mozambique, República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi, Somalia y Zimbabue.

A pesar de su condición de lengua africana, ha recibido una fuerte influencia del árabe y, en los últimos dos siglos, del inglés y del portugués; este último en menor medida. Se escribió con el alfabeto árabe hasta el siglo XVIII, pero la forma escrita habitual en la actualidad utiliza el alfabeto latino. Recientemente se ha desarrollado el sistema de escritura Mandombe para varias lenguas centroafricanas, entre ellas el suajili, aunque su uso es minoritario.

Más de 10 millones de personas tienen este idioma como lengua materna y más de 50 millones lo utilizan como segunda lengua. El nombre swahili deriva de la palabra árabe sahil, que quiere decir “de la costa”.

La lengua, tal y como recogen en la página web que el “Colegio de México” y el “Centro de Estudios de Asia y África”-CEAA- tienen abierta para aprender este idioma, “procede de los contactos de los comerciantes árabes, durante siglos, con los nativos de la costa oriental de África. Bajo influencia árabe el swahili se estableció como lengua franca usada por varios grupos bantúes tribales. A principios del siglo XIX su difusión recibió un gran ímpetu al ser la lengua de las caravanas de comerciantes que penetraron hasta Uganda y el Congo. Más tarde sería adoptada por los colonos europeos, especialmente alemanes, que la usaron como lengua de la administración. “

El swahili es reconocido como uno de los idiomas oficiales de la Unión Africana y de la UNESCO.

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Africa Swahili woman. Zanzibar. ca. 1900-1910. photographers de Lord Brothers. No. 13

Hakuna Matata, todo cabe en una frase

Hakuna Matata es una expresión swahili que se traduce como “No te angusties” (su traducción literal correspondería a “No hay problema”).

Teddy Kalanda, el fundador de uno de los grupos de más éxito en Kenia, “Them Mushrooms”, compuso la canción Jambo, conocida como Kenya Hakuna Matata y la grabación vendió más de 200.000 ejemplares entre 1982 y 1987, siendo disco de platino en Kenia, convirtiéndose en un hit internacional.

Literatura en swahili desde el siglo XVII

Al principio, la ficción en swahili consistió principalmente en historias inspiradas en las tradiciones orales indígenas narrativas, cuentos árabes, y traducciones de obras de escritores europeos.

El primer escrito en swahili está considerado que es el poema Hamziya (1652) [1], escrito en alfabeto árabe.

El idioma tiene literatura escrita en alfabeto árabe desde el siglo XIII. Uno de los primeros documentos conocidos, además del anterior, es un poema épico titulado Utenzi wa Tambuka (La Historia de Tambuka), datado de 1728.

Una excepción importante fue en 1934 la novela histórica de James Mbotela, Uhuru wa Watumwa (Libertad para los esclavos), pero fue la obra de Shaaban Robert (1909-1962) la que realmente impulsó el idioma.

En la actualidad, se traducen obras al swahili como la novela de Mariama Ba,  La carta más larga bajo el título Barua Ndefu Kama Hii  y hay incluso e-books en este idioma.

Shaaban Robert, el padre del swahili

Shaaban Robert es celebrado como uno de los más grandes pensadores de Tanzania, fue escritor, poeta y ensayista y se le reconoce como el “Padre del swahili”.

Según “African Book CollectiveRobert fue al swahili lo que Shakespeare  al inglés.

Su obra más destacada fue Kusadikika, una obra alegórica de un país imaginario o estado en el que las injusticias se cometen en contra de todas las nociones de justicia, derecho y humanidad. Fue publicada en el apogeo de la ocupación colonial en Tanzania.

Su obra, Maisha yangu (1960), fue traducida a francés por François Devenne bajo el título Autobiographie d’un écrivain swahili, Tanzanie en 2010.

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Tal y como regoge Ngugi wa Thiong´o en su libro Descolonizar la mente este autor no pudo participar  en el histórico “Congreso de Escritores Africanos de Expresión Inglesa” que se celebró en los años sesenta en la Universidad de Makerere (Uganda) y en el que un joven James Ngugi sí participó. En el libro lo señala de la siguiente y clara manera: “Yo, como estudiante, pude participar en el encuentro gracias a solo dos relatos que había publicado (…) Pero ni Shabaan Robert, que en aquel momento era el poeta vivo más grande del África Oriental y que había escrito varias obras de poesía y prosa en kiswahili, ni el Jefe Fagunwa, el gran escritor nigeriano que había publicado numerosos títulos en yoruba, podían participar”.

Enlaces:

Crónicas abisinias-Moses Isegawa

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Al final de la novela hay una “Nota del autor” en el que señala que, como muchos otros, este libro se apoya a su vez en varios libros. Isegawa señala cómo para documentarse para los pasajes del libro que hablan sobre la expulsión de los asiáticos de Uganda recurrió a From citizen to refugee de Mahmood Mandani. A menudo, a pesar de haber vivido un momento histórico, precisamos de puntos de vistas externos que nos ayuden a recolocar de nuevo todas las piezas. Entre muchas otras cosas, los libros a eso también ayudan. En Crónicas abisinias, se habla de las persecuciones étnicas en Uganda durante el régimen del dictador Idi Amin. En 1972, ordenó, iniciando lo que él denominó una “guerra económica”, la expulsión de los asiáticos del país (la mayoría de ellos eran indios; si hablamos de cifras, sobre 80.000). “Todo marchaba bien. Nos llevábamos bien con los demás hasta que Idi Amin lo arruinó todo”, dice un escueto cartel del proyecto Uganda Stories (Historias de Uganda), una idea del fotógrafo Sunil Shah, quien aquel año, (un año, por otro lado, tan cercano) siendo un niño, tuvo que abandonar Uganda junto con todos sus familiares.

Breve resumen:

Enmarcado en la reciente historia de Uganda, narra la vida de Mugesi, protagonista de este libro, en siete partes que empiezan con 1971: “Los años de la aldea” y termina con “Locuras del gueto”. Mugesi nace el mismo año en que Uganda obtiene su independencia y las lluvias torrenciales castigan el país, incluyendo su aldea, que abandonará para estudiar en un seminario católico de la capital. Decepcionado por la política del nuevo presidente, Mugesi se unirá a la guerrilla sólo para descubrir que la corrupción reina en todas partes. Gracias a la ayuda de una organización europea consigue viajar a Holanda. De este modo el autor consigue repasar todas las facetas sociopolíticas de su país, regalando una visión lúcida de las consecuencias del colonialismo, entrando específicamente en el día posterior a la emancipación de la metrópolis y la decepción de toda una generación (Fuente: Ediciones B).

Ficha:

  • Título original:  Abessijnse Kronieken (1988)
  • Idioma: El original fue escrito en inglés: “Abyssinian Chronicles” y la primera publicación se hizo en neerlandés, 1988 (De Bezige Bij, Amsterdam, Holanda)
  • Traducción al castellano: Ediciones B, S.A. (2000)
  • Traductor: Luis Ogg
  • Nº páginas: 462
  • Otras publicaciones de “Crónicas abisinias”: Punto de lectura, 2002

Tras leerlo:

No se trata de una novela autobiográfica (“La novela es 90 por cien ficción y 10 por cien realidad”) 1, pero hay mucho en los rasgos de Mugesi, su protagonista, en común con los de Isewaga. Si Mugesi, se vuelca en los libros gracias a un sacerdote, la afición por la escritura del escritor data de su época como estudiante en un seminario católico, etapa en la cual el sacerdote Emmanuel Kasajja le incentivó a probar suerte como escritor. Además, ambos fueron profesores y ambos emigraron a Holanda. Y, aunque podemos tomar la novela desde ese punto de vista, la descripción de la infancia, adolescencia y madurez de un ugandés de familia humilde, que nace con la independencia de su país, el mayor logro de “Crónicas abisinias” es conseguir, a través de un recorrido vital escrito con ritmo, minucioso sin que decaiga el interés, enseñarnos de manera clara lo que ocurrió en Uganda en la segunda mitad del siglo XX.

La acertada descripción de la vida cotidiana de la saga familiar de Mugesi está tan bien trazada que nos sentimos en el centro de la misma, mirando con ojos privilegiados de primera mano lo que allí ocurre. Mugesi no escamotea adjetivos ni situaciones y nos traslada página a página su senda vital de forma realista y directa. Si los primeros pasos son más inocentes y procuran una manera de ver la realidad ensoñadora y pícara, la entrada en la madurez llegará de forma dura e inolvidable.

De madre profundamente católica, Mugesi, va describiendo aspectos de la vida social, religiosos, políticos, económicos y culturales. Y lo hace desde la narración de historias imaginadas, plenas de personajes que nos arrastran y nos ensueñan. El niño que ha de ocuparse de sus hermanos menores, bajo la situación de poder, tratada a veces con humor y a veces con espanto, de unos padres que  Mugesi no duda en calificar como “déspotas” y cuya imaginación es alimentada por las historias que cuenta el tío Kawayida, crecerá sin pelos en la lengua, contándonos sus travesuras, sus pequeñas venganzas, su despertar sexual, su enamoramiento más profundo y sin salida, su propia pesadilla en forma de violación, sus logros como hombre de negocios y su contacto con la guerrilla.

Así, la visión en un primer momento positiva del golpe militar de Idi Amin, quien ayudado por militares británicos e israelíes derrocó a Obote, el hombre que les había llevado a la independencia (En las aldeas se bailó, se cantó y se celebró de muy diversas maneras. Yo, sinceramente, no sabía qué pensar), acabará tornándose en desilusión primero y en lamento después.

La religiosidad exarcebada (yo no estaba dispuesto a cambiar una dictadura por otra), personificada en su madre Candado (también conocida como Sor Pedro) y el proselitismo religioso, son también objeto de punzante critica, al igual que la actuación de las ONG (en su versión más deplorable). Junto a ellos aparecen: la dictadura con sus sangrantes consecuencias (violaciones, detenciones arbitrarias, asesinatos, persecuciones…); la corrupción, la vuelta obligada por los grandes poderes occidentales de los asiáticos expulsados (antes vistos con conmiseración y ahora como rivales); el horror de estar en un territorio donde no hay leyes, ni justicia, donde la impunidad reina sin control ninguno, y el colonialismo y sus independencias, como el gran e inhumano telón de fondo.

Leer “Crónicas abisinias” es acompañar durante horas a un niño que va creciendo, sorteando miles de obstáculos y momentos que, nosotros, pobladores de esa área que hemos consensuado en llamar “Norte”, solemos calificar como duros e injustos cuando hablamos de lo ocurrido con las áfricas. Nada puede devolver los momentos del pasado que podían haber sido de otra manera. Queda la memoria, sí, en este caso lo escrito, como testimonio y punto de partida para emprender el viaje (¿alguna vez será el definitivo?) hacia el “País de Nunca Jamás”.

El padre Gilles Lageau tenía el aspecto de Sean Connery en el papel de James Bond. A su lado, Kaanders parecia un pordiosero pidiéndole limosna a un fornida surfista californiano. El viejo, con su pelo estropajoso, su artritis, sus esfínteres flojos y sus dientes cariados, apenas podía seguir al jactancioso norteamericano. Desde el principio quedó claro que si se establecía una relación entre ellos sería por la insistencia de Kaanders al respecto. Observábamos a los dos blancos casi desde un punto de vista antropológico. Estábamos fascinados por los contrastes del mundo occidental, al menos por una temporadita.

Sobre el  autor:

El escritor Wava Sey, cuyo nacimiento se produjo en Uganda el 10 de agosto de 1963, es reconocido dentro del universo intelectual bajo el seudónimo de Moses Isegawa porque así ha decidido este autor que en 1995 obtuvo la nacionalidad neerlandesa, firmar sus materiales. De su infancia y juventud se sabe que parte de ella transcurrió en Kikunganya en compañía de su abuelo Yosef Muwanha, mientras que la restante tuvo lugar en Masaka, la localidad que habían elegido sus progenitores para establecerse.Su afición por la escritura data de su época como estudiante en un seminario católico, etapa en la cual el sacerdote Emmanuel Kasajja lo incentivó a probar suerte como escritor.Tras dedicarse durante cuatro temporadas a enseñar Historia en una escuela de Uganda, quien fuera estudiante de la Universidad de Makerere decidió marchar a los Países Bajos en busca de un futuro mejor.Instalado en Beverwijk, este talentoso integrante del denominado grupo de la literatura de inmigrantes de Países Bajos (conjunto al cual pertenecen también personalidades como Abdelkader Benali, Kader Abdolah y Hafid Bouazza) se ocupó primero de aprender neerlandés y, más tarde, se animó a dar sus primeros pasos como generador de contenidos literarios. Regresó a su tierra natal en 2005 pero aún conserva la ciudadanía neerlandesa. (Fuente: Poemas del alma).

Para saber más:

  • Entrevistas:
  • Críticas/reseñas sobre “Crónicas abisinias”: 
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