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Posts etiquetados ‘Zimbabue’

De vez en cuando se necesitan juegos nuevos

Todos tenemos frases, pasajes o imágenes que a pesar de estar compuestos de letras se enquistan y permanecen. Por eso, a veces, sueño con machetes. Jamás he visto uno en la vida real pero en mi mundo onírico se perfilan brillantes y certeros. Desconozco de dónde viene esta recurrencia, lo achaco a ese trasvase que algún día debí realizar entre ficción-realidad, algo relacionado con mis propios límites y miedos… tal vez nunca lo llegue a saber. Pero ahí están, no puedo negarlos. Así, cuando mis ojos se posan en alguna página de un libro en el que se les menciona, aunque sea de pasada, ese poso de memoria reverbera y me impide continuar. Leer Más

10 títulos para entender el país presidido durante 37 años por Robert Mugabe

Un dependiente en una librería de Harare, en Zimbabue. JEKESAI NJIKIZANA AFP)

Libros sobre Zimbabue para el fin de una era

Publicado originalmente en África no es un país.  26/11/2017

Desde 1980 hasta el 21 de noviembre de 2017. Ese es el tramo. Durante ese tiempo han sido muchas las voces que han surgido también a partir de la fuerza de la escritura y han querido expresar y compartir lo que estaban viviendo, lo que observaban y lo que les preocupaba o alentaba. Y siempre bajo el mandato del mismo hombre, durante 37 años, el tiempo que ha permanecido en el poder el único presidente que ha conocido Zimbabue: Robert Mugabe.

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El libro de Memory: secretos, prejuicios y perdón

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La mariposa que aparece en la portada de El libro de Memory es blanca con unos puntitos negros y está dentro de un frasco cerrado. A este ejemplar se la conoce como la “mariposa del abedúl”, habita en Manchester en un bosque poblado por estos arboles blancos y la utilizó Charles Darwin para explicar la teoría de la evolución. El naturalista, exponiendo su mutación para adecuarse al medio en el que le tocaba sobrevivir, demostró quelas mariposas más adaptadas al medio eran las que podían dar descendencia también adaptada al nuevo medio”. 

Petina Gappah ha sabido elegir las imágenes que enfocan a sus personajes. Esta abogada internacional que ha trabajado en Ginebra, publicó en 2009 una primera colección de trece historias bajo el título An Elegy for Easterly y volvió en 2011 a la tierra en la que se crió, Zimbabue. El año pasado vio la luz su segundo volumen de relatos en torno al crimen en este país africano, Rotten Row (Faber&Faber, 2016), pero ha sido su segundo libro y primera premiada novela, El libro de Memory (2015) el que le ha dado reconocimiento internacional.

La historia comienza con un recuerdo (pues de memoria, sus equívocos y la importancia que tiene trata toda la obra) que será clave en la vida de Memory, una niña albina entonces de apenas nueve años. Un día de agosto, rememora, sus padres la vendieron a un desconocido, un hombre blanco, Lloyd. Estos primeros trazos escritos de la memoria de la protagonista salen desde la cárcel en la que se encuentra acusada de haber matado al hombre que la compró, y en ellos percibimos el vaivén de recuerdos que saltan de uno a otro y que, Memory confusa, es incapaz de ordenar.

Gappah es una escritora que pone toda la carga en el lenguaje y su uso. A través de este, nos adentra en dos mundos, en el de su infancia de manera brillante y en el carcelario (para el que parece que se documentó a fondo). La calle Mharapara es testigo de la vida del extraño e inquietante núcleo familiar de la protagonista. El mundo en prisión acompaña escenas en las que describe las rutinas diarias bajo el peso de la amenaza de la oscuridad total. La descripción de las reclusas, con sus historias delictivas, me ha recordado a El Carro dorado de la egipcia Salwa Bakr, pero sin la carga de denuncia que tenían en aquella otra obra.

Si lo anterior es de destacar, sin embargo, no logra interesar del todo en su universo central, aquel al que llega de la mano su padre adoptivo, Lloyd. Este aparece apenas bajo unas pinceladas, sin acabar de dotar de fondo y profundidad su papel y su vida. Lo mismo ocurre con el resto de seres que comienzan a aparecer para hacer que todo se descubra y se desvele como lo que es. Le falta a Gappah psicología para adentrarse de manera más definitiva y punzante en esta parte de la historia.

Es una pena que la escritora no logre cerrar todos los engranajes y deje una sensación agridulce, la de estar ante una historia interesante, con un enfoque distinto, que nos habla de dos seres procedentes de diferentes ambientes, enfrentados a dos clases de discriminación terribles y paralizantes y también, una vez más, del poder de los libros y la educación para salir de universos de marginación… A su favor, el haber elegido para protagonizar su obra a dos seres tan machacados y tan necesitados de comprensión y la estupenda recreación de la infancia de la protagonista y todo su mundo familiar que nos traslada de inmediato a Zimbabue. Solo por eso, merece la pena leerse.

El libro de Memory (The Book of Memory, 2015) – Editorial HarperCollins. Traducción: Victoria Horrillo Ledesma. 2017. También en formato e-book.

De cómo “El peluquero de Harare” puede hacer que revises tus ideas

El peluquero de Harare. Portada

De vez en cuando ocurren cosas como ésta.

Y surge una editorial. A pesar de que ahí fuera hace mucho frío, hay personas que siguen creyendo en las posibilidades infinitas que ofrece cada libro. Así, de pronto aparece Baphala Edicionesdesde tierras gallegas empujada por Mariana Jorge Lozano. y pensamos que esto sigue rodando. Ofrecen literatura con temática LGBTIA, con todos los inconvenientes (que ya conocen) de colocar una etiqueta, pero sobre todo me gustaría destacar que ofrecen literatura de calidad. Además, contemporánea y en dos formatos (papel y e-book).

Su primera elección ha sido  El hermoso chillido de los cerdos, del sudafricano Damon Galgut, obra de la que Carlos Bajo (Wiriko) nos habló en su día. Después alumbraron el segundo título, cuando a finales de noviembre lanzaron la traducción de un libro que en el momento de su publicación, 2010, fue incluido por ” The Guardian” entre los 10 mejores libros africanos contemporáneos.

De vez en cuando ocurren cosas como ésta.

Y una editorial traduce al castellano un título sobre el que, desde que se publicó, te has preguntado muchas cosas.

Tendai Huchu, un escritor que arriesga

Su autor es el escritor Tendai Huchu. Nombre que aparece de manera invariable entre las firmes promesas de las letras africanas actuales, y en los últimos años de la diáspora (nació en Zimbabue, pero reside en Escocia).

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Tendai Huchu. Foto: Página web autor

Os invito a que os deis un paseo por su perfil de Twitter (@TendaiHuchu) para comprobar cómo su presencia es demandada cada vez en más eventos y festivales literarios. Sin ir más lejos, en el mes de noviembre acudió al Aké Festival de Nigeria y en diciembre al Ba re Festival de Leosoto.

Su trayectoria literaria hasta el momento se compone además del título traducido por Baphala, del relato “The Intervention” (finalista Caine 2014) y de la novela The Maestro, The Magistrate & The Mathematician publicada en 2015 por la editorial nigeriana Farafina.

Sobre esta última se ha resaltado que se trata de un complicado, filosófico y arriesgado ejercicio literario, lo que demuestra una vez más lo poco complaciente que es este autor que tiene tendencia a caminar por sendas diferentes usando el humor.

De cómo entender algunas cosas

Porque su primera obra, que ahora podemos leer en castellano, contiene dosis de humor para exponer una historia de crítica social, económica y política de su Zimbabue natal, desde una historia basada en una normal cotidaneidad. Se trata de una obra que enlaza con la narrativa que está cogiendo vuelo desde el continente y que nos habla de “una África” que también se puede (se debe) leer desde el día a día. Y que aporta resultados sorprendentemente atractivos, como éste. Podemos tener mucha “información” acerca de cómo ha sido la vida en Zimbabue la década pasada (Huchu ha expuesto la dificultad de condensar el tiempo entre 2000 y 2009, en unos pocos meses en los que transcurre la novela), pero casi nada sobre lo que ha supuesto para la gente que lo ha vivido. Huchu nos acerca a esa gente.

En su día me sorprendió que una novela como esta, abiertamente crítica con el gobierno de Mugabe, fuera publicada y divulgada en Zimbabue. En aquel momento Huchu vivía en su país. Intenté buscar información sobre el impacto que El peluquero de Harare había supuesto allí, pero no encontré datos. Además la trama se sumergía en un tema tabú: la homosexualidad. Se me hacía difícil visionar cómo una obra así podía haber estado en las librerías de Harare, en la capital de un país en el que su presidente había dicho que ¡los homosexuales eran peor que los cerdos¡… Cuando me enteré de que Baphala Ediciones iba a publicar su traducción le comenté lo anterior a su traductora Mariana Jorge Lozano. Ella coincidía conmigo en que era algo sorprendente, pero me dio un dato; Irene Staunton, su editora allí, es una mujer blanca de Zimbabue, fundadora de Weaver Press, la editorial que publicó el libro.

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Así que he buscado información sobre Irene Staunton. Es lo que tienen algunos libros: que te enredan y ya no hay marcha atrás.

En una entrevista a la editora le preguntaron acerca de Dambudzo Marechera, uno de los escritores más reconocidos y leídos en Zimbabue, y sobre la extrañeza que causa que un autor iconoclasta que proyectaba tantas cosas, sobre todo en relación al poder y su abuso, obtuviera una presencia tan notable en la vida cultural del país.  Staunton ilumina con su respuesta: la élite no lo tomaba en consideración (era un joven que dormía en los parques y cuya presencia era descuidada), escribía en inglés y no era fácil de leer. Ni siquiera Stanley Nyamfukudza fue más preocupante para el sistema. Los escritores no fueron la principal preocupación del gobierno, afirma Staunton, al menos hasta que  Chenjerai Hove empezó a dar voz a los sin voz de manera directa, a través de su narrativa, pero sin poder llegar a decir que haya habido una persecución.

Creo entender que en Zimbabue no se ha tomado a los escritores como una amenaza, salvo algún caso aislado. Y puede ser la razón por la que un libro como El peluquero de Harare, que tanto habla sobre la situación del país de manera crítica, haya podido existir en Zimbabue sin problemas: Huchu ha sido leído en su país, pero sobre todo reconocido en el exterior.

La clave del éxito

De vez en cuando, decía, ocurren cosas como ésta. Y el círculo se cierra.

Al cerrarse me he dado cuenta de que me interesa tanto el tema del libro en entornos opresivos, que estaba prescindiendo de lo principal. Había fijado mi atención en lo que rodea al libro y no a la novela en si misma.

Tendai Huchu

El peluquero de Harare, narrada en primera persona, parte de la visión de una mujer, una peluquera. Vimbai ha sido vapuleada y abusada por los hombres con los que se ha cruzado en el pasado, tiene una hija a la que adora y es la mejor peluquera de Harare, hasta que ve peligrar su estatus ante la aparición de un hombre, Dumi. Éste representa lo que contrario a los hombres que ha frecuentado, es guapo, educado, atento y viste muy bien.

Si bien la intromisión supone una situación de guerra entre ambos, no en vano Dumi desde el primer momento se hace con las clientas más importantes del salón (entre ellas la Ministra M.) irá produciendo un cambio paulatino en la actitud de Vimbai, una luchadora madre soltera que se ha hecho a si misma.

Vimbai y Dumi provienen de dos mundos diferentes. Es una novela sobre clases, que irá descubriendo lo complicado que es para ambos, cada uno con su propia problemática, vivir el día a día. Es también un texto sobre los prejuicios, los condicionantes sociales y lo difícil que es librarse de ellos, lo normal que resulta agarrarse a veces a la solución más fácil: trepar a costa de otro. Pero es, además, una obra sobre el amor; sobre lo duro que es amar a alguien cuando se tiene que estar siempre escondiéndose, forzados a llevar una doble vida, sin poder mostrar ese amor día a día, y sobre cómo el amor (aquí con “A” mayúscula) es capaz de superar hasta los obstáculos más impensables. Además pone el dedo en la llaga al examinar su propio mundo y lanza afirmaciones como la que realiza Vimbai al comprender cuál es la clave de su éxito como peluquera: “conseguir que la clienta se vaya del salón sintiéndose como una mujer blanca”. Todo ello envuelto en el encaje en una sociedad clasista, con una situación económica asfixiante y una realidad política que provoca injusticia y opresión.

A pesar de que nos hubiera gustado conocer más sobre Dumi (al no darle la oportunidad de “mostrarse” hasta el final, el escritor mantiene un suspense que, en mi opinión, no es tal, y nos hurta la posibilidad de conocer más su realidad), El peluquero de Harare nos ofrece una historia que se lee con fluidez y que usando el envoltorio de una comedia, es política. Y que habla sobre Zimbabue, sí, pero que también hará que te revises.

Ay, Harare

Harare, Zimbabue

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Ay, Harare. Su enigmática manera de vivir sin residencia fija, de vivir en unos bloques de pisos caros, pero anónimos y tristes. Una sociedad que ya no vivía de tiempo prestado, como en el pasado, pero sí de dinero prestado, de un plan de financiación, del mercado negro y de los escasos anticipos que sacaban con mucho trabajo del puño apretado del empresario. Harare, donde un grito en la noche era una señal para bajar las persianas; no es asunto mío quién asesina a quién.La casa del hambre 1978, Dambudzo Marechera. Sajalín editores (2014) pág,177

Harare 2001. A funeral procession in the new cemetery on the outskirts of Harare. Paolo Pellegrin

Por eso hay terror en Harare. (Suspira.). ¿Terror a qué? A la bondad y al amor. (Ríe). La casa del hambre 1978, Dambudzo Marechera. Sajalín editores (2014) pág,186

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in Shona, reads ‘White racists, please go home’. 1995.© Martin Parr/Magnum Photos

Después de toda mi vida en Zimbabue, solo conocía las poblaciones que se encuentran entre Mutare y Harare. Nunca sentí el deseo ni la inclinación de visitar otros lugares que no fueran imprescindibles para ir al colegio, al instituto donde estaba interno o a la universidad. Después, estuve exiliado nueve años en Gran Bretaña. Y, cuando regresé en 1982, me dejé caer en Harare de manera tan natural como un pez al que vuelven a echar a aquel lago que se había desbordado. Y no quería moverme de allí.La casa del hambre 1978, Dambudzo Marechera. Sajalín editores (2014) pág,178

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Nadie es profeta en su tierra. El corazón blindado del ciudadano permanece impasible ante la belleza del país. Quizás sea esa la explicación. Tan solo el visitante, el inmigrante, reconoce la personalidad sobrecogedora, a la vez que balsámica, de nuestro país. La casa del hambre 1978, Dambudzo Marechera. Sajalín editores (2014) pág,177

Dambudzo Marechera: El doppelgänger de la literatura africana

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En su novela, La casa del hambre (The House of Hunger, 1978), y en diferentes entrevistas, Dambudzo Marechera solía decir que su padre había muerto “atropellado por un tren del siglo XX”, que “había vuelto a casa con un cuchillo en la espalda” o que “su cuerpo había sido encontrado en el depósito de cadáveres del hospital acribillado a balazos”. Sin embargo, la realidad no tenía nada que ver con lo que contaba. Su padre, un empleado del depósito de cadáveres,  fue atropellado por un coche lo que le ocasionó la muerte y sumió al hogar en la pobreza. 

Dambudzo Marechera nació en la antigua Rodesia, (hoy, Zimbabue) en Rusape, 1952. Eran tiempos difíciles. En 1965 el gobierno de Ian Smith había realizado una “Declaración Unilateral de Independencia”, instaurando un régimen racista igual al apartheid de la Unión sudafricana. Marechera había comenzado sus estudios en el Zimbaue colonial bajo dominio británico, pero fue expulsado por su activismo en contra del racismo imperante de la “Universidad de Rodesia”, en 1973. Una beca le permitió marcharse a Inglaterra para estudiar en el “New College de Oxford”. Allí destacó por ser un alumno sumamente inteligente pero anárquico, y con mala reputación por su tendencia al alcohol y a las peleas en los pubs de Oxford. Con un cuadro descrito como esquizofrenia, intentó quemar la facultad y en 1975 fue expulsado por alteración del orden y por negarse a recibir tratamiento psiquiátrico.

A partir de este momento, Marechera empezó a tener problemas más graves. Sin una residencia fija, pasó mucho tiempo en la calle, lo que le expuso a muchos peligros. A punto de pasar por la cárcel por posesión de marihuana, estuvo durante meses viviendo con una comunidadw_dambudzo_marechera_f45dfiu ocupa. En 1978 publicó La casa del hambre y en 1979 recibió el premio Guardian de ficción. Apareció borracho y vestido de una manera extravagante en el acto de entrega del premio, tirando cubiertos al público reunido para la ocasión. De vuelta a su país natal, siendo ya Zimbabue independiente en la década de los 80, falleció a la edad de treinta y cinco años, a causa de una neumonía contraída tras serle diagnosticado SIDA, al igual que su compatriota la escritora Yvonne Vera, quien falleció a los cuarenta años.

Marechera pertenece a esa clase de autores predestinados a que se hable más de su vida que de su obra. Publicó tres novelas (en 1980 Black Sunlightuna y en 1984  Mindblast; or, The Definitive Buddy), un volumen recopilatorio de obras de teatro y poesía y una colección de poesía, Cemetery of Mind (1992).

La casa del hambre es una obra difícil de definir (algunos la denominan novela, pero también es una colección de relatos). Desde el principio, nos avoca a contemplar la dureza de unas vidas que navegan en un mar de pobreza y caos. La misma estructura (si se puede llamar así) de la obra es diferente, reflejo del hilo interior del narrador, una especie de voz íntima que se plasma en variados formatos. Exige una permanente atención por parte del lector y nos confunde al saltar en el tiempo y en el espacio, sin explicación. Supone una nueva manera de escribir, vanguardista y rompedora con lo que se venía haciendo hasta el momento.

“Cogí mis cosas y me fui”. Es el inicio de la novela y quizás la frase que mejor defina la actitud vital del protagonista, en continua mudanza, a la búsqueda de aquello que le sacie el hambre de salir de la situación en la que está, traspasar las puertas de la pobreza, el dolor, la violencia y la miseria, hacia un horizonte en el que poder expresar y exteriorizar todo lo que lleva dentro y en el que poder respirar. No sólo quiere salir de ese hogar mísero, con una madre prostituta y alcohólica, de aquellas minúsculas dependencias donde compartía cama con sus padres, también del ambiente asfixiante que impone la segregación racial. Incluso decide no usar su lengua materna: “el shona formaba parte del gueto del que me quería escapar” (pág. 192).

El protagonista nos hace partícipe de sus deseos de escribir y de sus preferencias literarias (hay un par de páginas que se las dedica al “Corazón en las tinieblas” de Conrad y en las que aprovecha para criticar al colonialismo, la actuación del hombre blanco en aquella Zimbabue que sufrió también la segregación racial), salpicándolo con entrevistas a si mismo y con la descripción de escenas tremendamente duras y violentas que hacen que la lectura se nos atragante en varias ocasiones. Y, a pesar de todo, contemplando esa extraña luz que tienen las narraciones contadas desde las entrañas. ¿Puede algo ser terrible y hermoso a la vez?.

“Igual que escuchar un grito”, así es como Doris Lessing describió la lectura de  La casa del hambre.

Viviendo en el centro te acostumbras a todas las especies que pueblan el infierno. A veces adoptan la forma de adolescentes: Dos-yo iba muy borracho-me dieron una paliza y me robaron sesenta y cinco dólares. Recuerdo que me dejó indiferente el uso de la violencia y la pérdida del dinero, que era todo lo que poseía (aquella noche). El incidente era como todo lo demás: un suceso natural en un entorno antinatural. (pág.182)

Ficha:

  • Título original:  The house of hanger (1978)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Sajalín editores (2014)
  • Traductora: María Remedios Fernández Ruiz
  • Imagen de portada:  Ernst Schade
  • Nº páginas: 196
  • Cine: Se grabó una película que no llegó a terminarse por las desavenencias entre director y escritor.
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The house of hanger. 1978

Yvonne Vera, en contra del silencio

Sin conocer a la escritora en profundidad, ni haber visto ningún vídeo suyo, las fotografías que aparecen con su imagen me transmiten que Yvonne Vera tuvo que ser una mujer fuerte, decidida y valiente. Su rostro me parece el de una mujer inteligente que no se amedrentaba con facilidad, pero al tiempo hay algo frágil en el fondo de su mirada, como si tuviera una especie de áurea que la rodeaba de misterio.

Su madre, Ericah, en la biografía que escribió sobre su hija, “Petal Thoughts: Yvonne Vera” recoge varios pasajes que nos hacen aproximarnos más a esta especial escritora. En concreto, escribe cómo una vez que Yvonne quería recoger unas entrevistas sobre mujeres, Ericah le prohibió hacerlo porque no era conveniente que una mujer viajara sola. Yvonne amenazó con suicidarse, salió a la calle y se puso en la mitad de la carretera. Su madre, aterrorizada, se dio cuenta de que Yvonne iba en serio cuando vio a los coches derrapando para no atropellarla. “Estoy en contra del silencio”, dijo en una ocasión. No hace falta más que leer cualquiera de sus obras para saber que Yvonne decía la verdad.

De los campos de algodón a Toronto

Yvonne Vera, nació en Bulawayo, Rodesia del Sur (actual Zimbabue), el 19 de septiembre de 1964. Trabajó en los campos de algodón desde los ocho años cerca de la ciudad de Chegutu. Más tarde estudió literatura inglesa y viajó a Canadá donde se casó en 1987 y obtuvo su Doctorado. De vuelta en Zimbabue, fue nombrada en 1997 directora de la Galería nacional de Zimbabue en Bulawayo, labor que realizó con gran entusiasmo y talento, apoyando a muchos artistas. Regresó a Canadá en 2004 donde murió al año siguiente. Apenas tenía cuarenta años cuando falleció, pero dejaba tras de si una trayectoria literaria brillante, valiente y verdadera.

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Photo by Ireen Dubel, Yvonne Vera Archives, 2012.

Vera era obsesiva en su hábito de escribir, y comparaba el tiempo lejos de la escritura con  “un período de ayuno”. Ella escribía durante diez horas diarias, sólo interrumpidas por carreras apresuradas hacia la nevera para tomar un bocadillo. Dijo una vez que la escritura era una parte no negociable de su vida, algo por lo que ella estaba dispuesta a sacrificar incluso las relaciones más íntimas. Estaba trabajando en una nueva novela, “Obedience”, cuando murió.

Un medio de cobertura de noticias canadiense reveló que ella había estado viviendo con el SIDA, un hecho que no se había dado a conocer durante su vida. La noticia de que había muerto de meningitis relacionada con el SIDA conmocionó al mundo, y muchos son los que se preguntan acerca de su decisión de permanecer en silencio en relación a la enfermedad.

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The Stone Virgins,traducida al idioma Ndebele

Vera dejó una huella indeleble en la literatura africana, ganando una gran cantidad de premios internacionales, incluyendo el Premio Macmillan para África, por “Stong virgins” en 2002, y el Premio Commonwealth en 1997 por “Under the togue” y el premio Tucholski del PEN sueco (2004) por el conjunto de su obra, “un corpus de obras que tratan temas tabú“.

Trayectoria literaria
Yvone Vera escribió cinco novelas y una colección de relatos. Los temas de las novelas de Vera son siempre arriesgados y nada complacientes, como la violación, el incesto o el infanticidio. Memory Chirere, escritor de Zimbawe, resumió la obra de Yvonne Vera en su blog, resumen que os ofrezco a continuación:

  • Why Don’t You Carve other Animals? (1993) es una colección de historias que retratan a las mujeres en diversas circunstancias que les piden salir de sus funciones ordinarias como madres y esposas. El escenario de fondo es la guerra de liberación de 1970.
  • Nehanda (1993) la iniciación de Vera en la hipnótica prosa poética escrita se basa en el luchador legendario liberación de Zimbabwe desde la década de 1890 hasta el Chimurenga de la década de 1970. Esta novela se centra en ficcionalizar algunos aspectos centrales de este mundialmente famosa heroína. Esta novela fue seleccionada finalista para el Commonwealth Prize de 1994.
  • Without A Name (1994) es, sin duda, el libro del que más se habla de toda su obra. La historia es sobre una mujer que viaja a través de la sociedad, de un amante a otro, en busca del amor, la libertad y la realización personal. Su inocencia se rompe muy temprano en la vida, cuando es violada por un hombre de uniforme. El momento central es cuando mata a su bebé recién nacido y ata el cadáver a su espalda, subiendo a un autobús de vuelta a su casa rural.
  • Under The Tongue (1996) probablemente marca la maduración de su estilo y, tal vez es por eso, que se considera como su novela más “difícil”. Cuenta la historia de un niño que ha sido violado por su padre y que, como consecuencia de ello, pierde a su madre. Se sugiere que la madre al matar al esposo al descubrir su crimen y previendo la muerte o la prisión, abandona al niño Zhizha con sus abuelos.
  • The Stone Virgins (2002)con él ganó el premio Macmillan para África en 2002. En 2006 ganó el Premio Aidoo / Snyder, dos años después de su publicación. Situada en las afueras de Bulawayo, esta novela explora las pruebas y tribulaciones de dos hermanas, Thenjiwe y Nonceba durante y después de la guerra de liberación. Explora los efectos de la guerra entre las fuerzas gubernamentales y los disidentes, en la vida de la gente común.

Mariposa en llamas

En 1998, publicó “Butterfly Burning”– la única de sus obras que está traducida al castellano: “Mariposa en llamas” (comentada en Literafrica) y al catalán: “Papallona encesa. “La magnética voz de Yvonne Vera arrastra al lector por las calles de la ciudad zimbabuense de Bulawayo hasta llegar al distrito de Makokoba, donde se desarrolla la historia. A los lados de Sidojiwe E2, la calle principal de Makokoba, los adultos deambulan ocupados en sus tareas y los niños ven pasar los coches mientras convierten en tesoros los objetos desechados que recogen. Ese trajinar diario va desgranando la historia de una comunidad y unos hechos sociales y políticos que la han marcado. Corre el año 1946 y Fumbada conoce junto al río Umguz a Fefelafi, de quien se enamora llevado por la fuerza que emana de esa mujer mucho más joven que él pero capaz con su espontaneidad e inexperiencia, de devolverle la fe en el mundo. Si bien ambos establecen una relación profunda y auténtica, la inquietud y la curiosidad por saber qué posibilidades le ofrece la vida bullen en Fefelafi. Necesita romper la amable rutina que la rodea encarando el futuro desde otros puntos de vista y tratando de definir su propia identidad. ¿Qué es capaz de hacer?. ¿Hasta dónde pueden conducirla su cuerpo y su mente?. ¿Cabe alguna forma de conciliar la realidad presente con el futuro que desea construir como mujer?.¿Qué debe sacrificar para perseguir sus sueños?”. (Fuente: Ediciones B)

Fuentes:

Condiciones nerviosas- Tsitsi Dangarembga

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El casi siempre interesante y original, Enrique Vila-Matas nos ofreció en su obra “Bartebly y compañía” un plantel de “escritores del no”; aquellos escritores que, por diversas razones, un día decidieron no volver a escribir. La lista es larga, pero incompleta (como no podía ser de otro modo). Tsitsi Dangarembga podría aparecer también en el libro de Vila-Matas, ya que, después de haber escrito su primera y exitosa novela, con la que ganó el “Commonwealth Writer´s Prize” y el elogio de Doris Lessing, “Condiciones nerviosas” (1985),  dejó de escribir durante cerca de veintiún años hasta la aparición de su segunda obra, una secuela de la anterior: “The Book of Not” (2006). Algunos de los “barteblys” de Vila-Matas mostraban de forma abierta sus razones, otros no. En el caso de Tsitsi Dangarembga podemos llegar a adivinar porqué dejó de escribir.

Durante ese tiempo Dangarembga se había dedicado por completo al cine. Su debut como directora lo hizo con la película “Everyone’s Child” (la primera dirigida por una mujer zimbabwesa negra). En 1993, Dangarembga escribió la historia de la película más taquillera en la historia de su país:”Neria” y en 2006 creó elInternational Images Film Festival for Women” en su país natal. Pero no fue el cine lo que le hizo abandonar la escritura.

Condiciones nerviosas” tiene un comienzo sobrecogedor: “No me dolió la muerte de mi hermano”. Esta frase la pronuncia Tambu, la protagonista de esta novela semi-biográfica. Estamos en Rhodesia (actual Zimbabwe), en la década de los sesenta-setenta, una colonia británica. Su hermano ha sido el elegido para acceder a una educación que es lo que Tambu más ansía y que le es negada incluso por su propio padre que piensa que no tiene sentido. Para ella es la única manera de salir del entorno de pobreza y no – futuro (el que le corresponde a una mujer, negra, analfabeta y pobre) que la rodea. Por lo tanto, la muerte accidental de su hermano, le brindará la oportunidad de gozar de ese privilegio que su tío Babamukuru, que dirige una misión-escuela quiere darle, “era amable debido a la diferencia“ (p.108).

Tambu entrará en ese mundo, hasta entonces desconocido, que es en el que vive su tío Babamukuru,  poderoso y rico. Comprobará la forma de vida de los que poseen y no tienen de qué preocuparse, lo que a la larga la alejará de su familia, sobre todo de su madre. Pronto, a pesar de rechazarla íntimamente, entablará amistad con su prima Nyasha. Esta es una joven con criterio propio, moderna y con educación inglesa que intenta encajar en un mundo africano que le resulta ajeno. A la vez Tambu se dará cuenta de que su ilustrado tío, a pesar de ser culto y rico y no pobre como su padre, tiene un comportamiento de sumisión hacia la mujer.

Tsitsi Dangarembga conoce bien de cerca esta realidad. Cuando acabó de escribir “Condiciones nerviosas”’ no pudo publicarla porque las editoriales de Zimbabwe, que estaban (y están) dirigidas por hombres, se aseguraron, de que no se oyera su voz. Se publicó en 1988 por Women’s Press. “Así que por culpa de la represión silenciosa de mi obra, que sufrí por el hecho de ser mujer, me di cuenta de que tenía que dedicarme a otra cosa”1. Es cierto que se volcó en su carrera cinematográfica, pero tras leer esta frase, ¿no es verdad que se trasluce que la razón por la que estuvo más de veinte años sin escribir fue otra? ¿que detrás de su decisión de no volver a escribir estaba esa “represión silenciosa” a la que ella alude?. Baterbly, el escribiente de Herman Melville, personaje en el que se basa Vila-Matas para personificar a este tipo de escritores, cuando le conminaban a escribir, contestaba diciendo: “preferiría no hacerlo”. ¿Preferir hacerlo? Cuando no han querido oír tu voz, te han silenciado, ignorado y arrinconado. Y lo mismo le volvió a ocurrir con su segunda novela, veinticinco años después intentó publicarla en su país, pero la bloquearon.

Al igual que ella, Tambu, sabe que ser mujer la pone en una situación desventajosa. “Esto de ser mujer es una pesada carga-dijo-. ¿Cómo podría ser de otra manera? ¿No es la mujer la que se queda embarazada? Si eres mujer, no puedes ir y decidir que hoy quiero esto y mañana aquello, y pasado mañana que quieres recibir una educación” (p.32). Además, Tambu sabe que ser pobre la pone en una doble situación desventajosa. “Babamukuru, yo lo sabía, era diferente. Él no se había encogido  bajo el peso de la pobreza. Valientemente, Babamukuru la había desafiado” (p.84). Al principio, ella cree que la falta de respeto hacia su persona tiene que ver con la pobreza. Cuando se marcha a vivir a la misión de su tío descubrirá lo que es que la vida esté bien, fluya entre limpieza y orden, comodidad y holgura… pero tampoco logres el respeto del todo. Finalmente, Tambu descubre que ser negra la pone en una triple situación desventajosa. Se dará cuenta de su negritud al ingresar en el colegio del Sagrado Corazón donde las africanas duermen aparte. Son los blancos los que le harán ver esa negritud, que antes no existía.”No tuvo nada de sorprendente, dado que en aquel tiempo los blancos eran indulgentes con los jóvenes negros prometedores, siempre y cuando la promesa fuera una promesa pacífica y agradecida, la promesa de aceptar lo que se les diese y no esperasen nada más” (p.173).

El libro fluye en un continuo tira-afloja, Tambu se balancea entre su condición de mujer que lucha por tener voz propia dentro de un mundo donde el hombre la quiere sometida y sin voz, entre su condición de africana, rodeada de un mundo occidental que choca con los valores tradicionales pero que parece a la larga ser el que le propicia un camino por el que avanzar y entre su condición de negra, frente al mundo de los colonizadores que la discrimina por el color de su piel y que intenta imponerle una única historia: la de ellos. Conflictos tradición/modernidad; padres/hijos; blancos/negros; hombre/mujer; dominadores/sometidos… Pero, Tambu no reprocha nada, Dangarembga deja que la narración fluya y nos interrogue, lanza sus frases, escritas sin que sobre nada, para que pensemos y “veamos”: “ ya es desgraciado-dijo, severamente-que un país sea colonizado, pero, ¡cuando la gente también es colonizada¡ Esto es el final, de veras, es el final” (p.236). Su intención es otra; ¿crees que Tambu es feliz porque sonríe?. Cuando nos enfrentamos al otro debemos de intentar mirar en su interior, mirar lo que esconde, sus miedos y sus dilemas. Eso es lo que hace Dangarembga en esta novela; expone sin juzgar.

Tambu percibe la necesidad de tener un criterio propio y no creerse la historia única que muchos quieren hacerle tragar. En última instancia, la educación puede ser  otra manera de querer manipular la mente para llevarla al lugar al que se cree debe ir (no es un tema despreciable el que nos plantea también Tsitsi Dangarembga). El peligro de olvidar la propia cultura, como les ocurre a sus primos, mecidos en la cultura inglesa, que son incapaces de recordar la lengua shona, es otro de los subtemas del libro.

Son cuatro los retratos de mujer que nos ofrece esta escritora en esta imprescindible novela (os dejo a vosotras el descubrirlos). Cuatro maneras de intentar salir/o no del apretado corsé en el que los hombres, la sociedad, los prejuicios, a veces ellas mismas, tratan de aprisionarlas. Tsitsi Dangarembga, por su parte, soportó la negación, y volvió a intentarlo. Tras otro parón en cuanto a su escritura, anunció a mediados de año la publicación en 2013 (desconozco si este hecho se ha llegado a producir ya) de la tercera parte de la trilogía: “Chronicle of an Indomitable Daughter”. Pero en esta ocasión, tras dos rechazos, Tsitsi Dangarembga publicará esta vez, por fin, sí, en Zimbabwe.

El problema, en realidad, no es él, ¿sabes? De veras no lo es. El problema, en realidad, no es él ¿sabes? Quiero decir que en realidad el problema no es la persona. Es todo, está en todas partes. Así que ¿dónde rompes? Tú eres solo una persona, y el problema está en todas partes. Así que, ¿dónde rompes y para ir adónde? No lo sé, Tambu, de veras que no lo sé. Entonces qué tiene que hacer una? No lo sé. (Pág.277)

Ficha:

  • Título original:  Nervous conditions (1985)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Icaria Editorial, S.A. con Intermon Oxfam (2010) (1)
  • Traductora: Emili Olcina Aya
  • Imagen de portada:Fotografía de David Reed, Age Fotostok
  • Nº páginas: 325
  • Premios del libro: Premio de Escritores de la Commonwealth y Premio Escandinavo de Literatura
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