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Entradas de la Categoría ‘Gordimer, Nadine’

5 escritoras africanas para leer online

El relato corto o cuento es un género bastante frecuentado en el continente africano. Uno de los principales premios que se conceden allí es el Premio Caine, que premia, anualmente, el mejor relato original de un autor africano y publicado en inglés. A veces, es llamado el “Booker africano” y este año ha recaído en la escritora keniata Okwiri Oduor.

A continuación, os acerco cinco relatos de otras tantas escritoras africanas, que se pueden leer online y en castellano. Proceden de generaciones y países diferentes, tanto del norte del país como del áfrica sub-sahariana, y las temáticas también son diversas: desde la homosexualidad y el choque religioso, hasta el intento de explicar cómo se mueve el mundo.

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“El Señor de la casa” forma parte del libro Los deseos afines de la editorial Dos bigotes y es un relato de Beatrice Lamwaka. Esta ugandesa, secretaria de la Asociación de Escritoras de Uganda (FEMRITE), nos acerca una historia conmovedora, mediante la evocación de una persona que sufrió en el pasado el rechazo, debido a su escasa masculinidad. Tal y como recoge la profesora Pumla Dineo Gqola en el prólogo del libro: “El señor de la casa es una historia de amor en el sentido más radical: el empeño en reclamar la parte de nosotros mismos que repele y asusta a los demás. Es lo que hacía sentir bien a la narradora cuando era una niña y ahora como una mujer adulta. Es una reivindicación del amor, entendido como una fuerza transformadora del mundo y como un regalo a uno mismo.”

Lo podéis leer aquí, vía GuinGuinBali

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“Una experiencia privada” es uno de los relatos que componen el volumen Algo alrededor de mi cuello de la editorial Alfaguara, todos ellos escritos por Chimamanda Ngozi Adichie. Esta nigeriana que tuvo como padrino literario a Chinua Achebe, es la escritora africana más conocida y reconocida en la actualidad. No se entiende una lista con nombres de su continente en la que no aparezca ella. Hasta Beyoncé ha caído rendida a sus piesEn “Una experiencia privada” nos encontramos con dos mujeres de edades y estrato social muy diferentes; una cristiana, moderna y que conoce el extranjero, y la otra musulmana, más humilde, que jamás ha viajado fuera, que se esconden juntas en una tienda vacía, tras unos altercados en el mercado. Ellas esperan, ocultas, a que se pase el peligro conversando, “mientras las dos hablan, hay musulmanes hausas matando a cristianos igbos a machetazos y pedradas“. De eso se enterarán después.

Lo podéis leer aquí, vía Mango Street

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“La liberada” forma parte del volumen Lejos de Medina, que reúne una serie de crónicas en las que la intención última es resucitar numerosos destinos de mujeres. No es algo nuevo en la narrativa de Assia DjebarEn realidad el nombre con el que se la conoce es el seudónimo literario de Fatema Zohra Imalayen. Esta mujer multifacética, lo mismo escribe novelas que dirige películas con gran éxito. Mujer comprometida con su país, después de la independencia de Argelia y de trabajar como periodista para un diario del FLN, ejerció de profesora en la universidad, hasta que, a causa del golpe de Estado de Bumedián, se vio obligada a abandonar Argelia. Eterna candidata al nobel de literatura, lleva mucho tiempo sin publicar nada. Desde 2005 es miembro de la Academia Francesa.

Lo podéis leer aquí, vía Mango Street

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Eté Utú de por que en África las cosas son lo que son es un libro publicado en el 2009 cuyo título significa: “¿Y por qué?”. Incluye 31 cuentos de tradición oral de las aldeas y pueblos de la República de Benin y recopilados en sus lenguas tradicionales (gun, fon o yoruba). En estos cuentos se trata de explicar el mundo y su funcionamiento. El volumen está ilustrado con fotos en blanco y negro de Serrat Agboton y la autora de la selección es Agnes Agboton quien ha realizado una importante labor al recuperar estas narraciones orales y quien afirma: “A uno y otro lado del mar de arena los hombres y las mujeres no son, a fin de cuentas, tan distintos”.

Podéis leer dos narraciones del mismo aquí (clikar en el icono pdf), vía Biblioteca Cervantes

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Nadine Gordimer nos abandonó este mismo año. La muerte le llegó a los noventa años, tras haber publicado en 2013 su última novela Mejor hoy que mañana, que parecía premonitoria desde el mismo título. Esta obra es una especie de testamento, en el que hace un repaso al momento actual que se vive en Sudáfrica, al tiempo que, realista y desilusionada, transmite su intención de no resignarse ya que para ella todavía quedan motivos para la esperanza. “¿No hay otro lugar donde podamos encontrarnos?” forma parte de uno de los varios libros de relatos que Nadine Gordimer escribió: La suave voz de la serpiente, y “Dos metros de tierra”, al volumen que lleva el mismo título.

Lo podéis leer aquí, vía Mango Street

 

Nadine Gordimer, la escritora comprometida

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Nadine Gordimer, 1961

1961. Foto: Alamy

La primera, y única, mujer africana en ganar un Nobel de Literatura (cuando se lo concedieron, 1991, hacía 25 años que no lo recibía ninguna mujer) falleció el pasado 13 de julio, a los 90 años. Nadine Gordimer confesó en una ocasión que nunca se había propuesto ser escritora, entendía que se nacía con ese impulso natural. A pesar de que comenzó a escribir a los 15 años, pocos saben que de joven quiso ser bailarina, pero una enfermedad cardíaca la alejó de la danza.

Nadine Gordimer, 1974

1974. Foto: Booker Prize

Los que la conocieron dicen que era menuda y frágil, etérea, pero tras esa apariencia se encontraba el espíritu y la valentía de una mujer con una brutal fuerza que dedicó toda su vida a la lucha contra aquel régimen terrible que fue el apartheid sudafricano, y que después continuó denunciando la injusticia y las desigualdades de la Sudafrica post-apartheid. Fue precisamente su postura vital uno de los méritos que se resaltaron en el momento de concederle el Nobel; se destacaba que sus escritos habían sido “de gran beneficio para la humanidad“.

Blanca y africana

Nadine Gordimer, quien a los 18 años vio que “tenía más en común con los jóvenes negros que con los blancos, sólo interesados en las actividades de la comunidad blanca”, luchó por eliminar esas fronteras raciales. “Soy africana y el color de la piel no importa” aseguraba.

Con Nelson Mandela

Sus convicciones la llevaron a comprometerse políticamente en la lucha, en aquella Sudafrica devastada por el régimen de segregación racial. Estableció contactos, para después implicarse de lleno, con el “Congreso Nacional Africano” de Mandela y en los momentos peores, en los que la violencia estalló de forma más abrupta, permaneció en su tierra: “En los años ochenta, mi esposo y yo llegamos a creer que vendría una guerra civil, que acabaríamos asesinados. Pero nos quedamos. Hoy, hay problemas, no lo niego, pero comparto el espacio con una mayoría negra. Hay blancos que huyeron a Canadá o Australia para no ver esto”.

Cuando, en una ocasión, un periodista le preguntó si era consciente del riesgo de ser blanca en un país marcado por el odio racial, contestó: “Si un grupo de negros sudafricanos me mata, habrá que responsabilizar al apartheid y no a los autores materiales”.

Nacer en Sudáfrica

Getty Images 1923-2014

Foto: Getty images

Compromiso es la palabra que más veces se repite cuando se habla sobre Gordimer, sin embargo ella consideraba que su escritura quedaba fuera de la lucha que se libraba a pie de calle: “Mis libros siempre estuvieron al margen de esa lucha porque nunca quise escribir propaganda. Me impuse que en mi escritura no hubiera activismo. Nunca mostré a los luchadores contra el apartheid como ángeles ni a los colonizadores como demonios. Mi escritura nunca fue un grito contra el sistema racista. Eso lo hice con mis acciones.” Gordimer lamentaba la falta de compromiso social de los intelectuales de fin del siglo XX, sobre todo europeos, y defendía una literatura, citando a Salman Rushdie, “que diga lo indecible y exprese lo impronunciable” .

Gordimer con Wole Soyinka, Derek Walcott, y Toni Morrison © nytimes

La narrativa de Gordimer surgía de su necesidad de escribir, en un intento por encontrar la manera de describir y comprender el mundo que la rodeaba: “A través de la palabra los escritores buscan realizar su propia lectura de la sociedad que les rodea, del mundo del cual son una parte. Es en esta indisoluble e indescriptible complicidad que la escritura siempre, y al mismo tiempo, es una búsqueda del yo y del mundo, de la existencia individual y colectiva”. “La escritura –explicó– es resultado de tu propio desarrollo, del desarrollo de tus propias emociones y, por supuesto, de tus relaciones con el mundo exterior, con lo social y lo político. La necesidad de escribir viene de esos dos impulsos: de lo que te sucede dentro y de lo que te viene impuesto desde la sociedad, el país, la política, la moral.”

Gordimer a través de sus libros

El conservador

La hija de Burger

La gente de July

La gente de July

El conservador, 1974

“Tengo que separar mi persona del trabajo. Mi propia vida, mis propios temores y esperanzas son una cosa, pero no le pertenecen a mis personajes a menos que quiera hacer un personaje como yo. No he hecho eso desde mi primera novela porque la primera novela es siempre autobiográfica. Estás vengándote de tus padres y ese tipo de cosas. Yo hice eso, como todos, pero no lo he repetido desde entonces. Si ven el tipo de mis personajes, por ejemplo en mi novela El conservador, ¿alguien podría ser menos parecido a mí? Políticamente es opuesto a mí, pertenece al otro sexo, todo es diferente en él, pero desde luego conozco a mucha gente como él y me fascinan.  Así es que mi persona está separada de mi trabajo.” (*)

La hija de Burger, 1979

“Publicada originalmente en el Reino Unido -todo hacía presagiar que sería censurada en Sudáfrica- la temática escoció el imaginario de los blancos sudafricanos, pues los protagonistas y perspectiva no eran la de los humillados y esclavizados negros, sino la de los activistas blancos comprometidos con el movimiento anti apartheid. La prensa oficial la calificó de procomunista y lo que ahora se recuerda de ella es que uno de los ejemplares llegó a manos de Nelson Mandela en su prisión de la isla de Robben” (*)

La gente de July, 1981

“La novela La gente de July, que es la única novela futurista que he escrito —en los años ochenta—, narra algo que nunca sucedió: la guerra civil en Sudáfrica. Sin embargo, pudo haber sucedido muy fácilmente. Para mí esto no era algo futurista, bien pudo haber pasado al año siguiente, estaba en el aire, los hombres blancos corrían como animales al precipicio, listos para caer.” (*)

Historia de mi hijo

Mejor hoy que mañana, 2013

Mejor hoy que mañana

La historia de mi hijo, 1990

A través de la mirada y los sentimientos de un adolescente, Will, la capacidad de penetración psicológica y la agudeza intelectual de la autora perfilan un sobrecogedor retrato de la familia en la Sudáfrica de las violencias racistas. “Si en algunas novelas anteriores veíamos un final apocalíptico, y la visión futurista de una Sudáfrica libre, en La historia de mi hijo no hay lugar para las utopías: la liberación de Sudáfrica que anunciaba Sonny (el padre del protagonista), en su conmovedor discurso, nos transmite de forma implícita la escritora, está todavía muy lejana” (*)

Mejor hoy que mañana, 2013

Su última novela la escribió con 89 años. Mejor hoy que mañana  nos introduce en la Sudáfrica de hoy en día. Muy crítica con personajes como el actual presidente Jacob Zuma, ejemplo de aquellos que antes lucharon y hoy se han prostituido y han corrompido aquello por lo que lucharon y dolida al comprobar el tipo de libertad que trajo el final del apartheid, sin igualdad, al aparecer la “clase” y las desigualdades sociales y económicas,  el libro es un texto agridulce pero sincero con la realidad de su país. Gordimer, sin embargo, opina que aún es posible y parece querer decirlo desde el mismo título; nunca es tarde para empezar.

“Siempre me he definido como una realista optimista. Los que luchamos sabemos que unidos pudimos hacer cosas buenas. Cuando terminó el apartheid lo celebramos todos: negros, blancos, ricos y pobres. Pero después de la fiesta viene la resaca: estamos en esa mañana de después. Debes recordar a tus compatriotas que llevamos apenas veinte años de libertad, y nos queda mucho por delante. No tenemos excusa para no crear una vida decente para todos. Pero si a pesar de la enorme y larga lucha que empezó en 1652, cuando llegó el primer barco holandés, lo conseguimos, seguro que podemos hacer cosas buenas, hacer buena nuestra libertad.”

Nadine Gordimer

Nadine Gordimer, 1923-2014

Mejor hoy que mañana-Nadine Gordimer

Mejor hoy que mañana

¿Coetzee o Gordimer?. Suele ser una pregunta recurrente, siempre que me la preguntan me acuerdo de otras tantas parecidas, ¿The Beatles o The Rolling Stones?, por ejemplo. A pesar de que ambas me parecen una visión limitada o reduccionista, podéis encontrar la respuesta a la primera en este mismo blog si atendéis al número de entradas comentadas de uno y otro autor (no es una buena regla en general, pero en este caso, sí). Reduccionista, porque hay mucho campo literario en Sudáfrica antes y después de estos dos nobeles literarios. Ellen Kuzwayo, André Brink, Achmat Dangor (La maldición de Kafka), Damon Galgut, Zakes MdaNiq Mhlongo y Lauren Beukes desde la ciencia ficción o James McClure (La canción del perro) desde la novela negra, por citar algunos, demuestran lo anterior.

Mejor hoy que mañana es la última  novela de la premio nobel sudafricana Nadine Gordimer, activa a sus 89 años. Incansable luchadora contra el apartheid, en sus últimas entrevistas aflora un sentimiento de desilusión por la situación actual por la que atraviesa Sudáfrica, frente a la que no se resigna. “Siempre me he definido como una realista optimista. Los que luchamos sabemos que unidos pudimos hacer cosas buenas. Cuando terminó el apartheid lo celebramos todos: negros, blancos, ricos y pobres. Pero después de la fiesta viene la resaca: estamos en esa mañana de después. Debes recordar a tus compatriotas que llevamos apenas veinte años de libertad, y nos queda mucho por delante. No tenemos excusa para no crear una vida decente para todos. Pero si a pesar de la enorme y larga lucha que empezó en 1652, cuando llegó el primer barco holandés, lo conseguimos, seguro que podemos hacer cosas buenas, hacer buena nuestra libertad.” (El Cultural)

La pareja compuesta por el blanco Steve (de padre cristiano y madre judía) y la negra Jabuille (descendiente de un Baba zulú que se educó desafiando las costumbres de su pueblo en Suazilandia), el primero químico (puso sus conocimientos para la fabricación de bombas para el CNA) y la segunda abogada, casados a pesar de la prohibición del apartheid en este sentido, ahora con dos hijos y con todo su pasado a cuestas (han participado activamente en la lucha), se enfrentan a una nueva realidad, la que llegó tras el fin del apartheid y tras los primeros pasos titubeantes de la Sudáfrica democrática, en el que contemplan cómo antiguos compañeros en la lucha son seducidos por el poder y el dinero, la brecha social cada vez más amplia (hoy incluso más que cuando gobernaban los blancos) y la xenofobia, provocan un estado de desolación e incomodidad del que Steve empieza a querer salir, buscando como alternativa la posibilidad de mudarse a Australia.

En la novela, sobre todo, destaca la crítica política, a la figura del actual presidente sudafricano, Jacob Zuma, que a pesar de ser juzgado por violación (tremenda la frase que pronunció en el tribunal como defensa: “Jabu no puede hablarle a su padre de la otra orgullosa afirmación hecha en el juicio: que un hombre zulú “no puede dejar a una mujer en ese estado”. Que en la cultura zulú es tradicional satisfacer a una mujer que demuestra estar sexualmente excitada.” (pág.150), malversación y tráfico de armas consigue ser elegido como primer presidente de la nación. La escritora pone en boca de los personajes gran número de cuestiones que han surgido tras el fin del apartheid y el post-apartheid: desigualdades sociales, xenofobia, los estragos del SIDA, la falta de trabajo, la corrupción política y la ruptura en la Sudafrica post-Mandela (desde mediados de los 90 hasta finales de la década siguiente). Es a través de sus conversaciones cuando podemos llegar a introducirnos en esa Sudáfrica desconocida, en la que una Jabu se siente desconcertada cuando su marido defiende que la corrupción no es un demérito, está por todas partes, y es una consecuencia de formar parte del sistema democrático. O cuando piensa, frente a la posición de Steve, que sólo se puede decidir que no hay esperanza, si estás acostumbrado a tenerlo todo. O cuando el patriarca Baba defiende a Zuma, haciendo caso omiso de lo que Jabu le cuenta sobre él, a la vez que muestra la gran distancia entre ellos debido a su posición como mujer.

Gordimer (por otra parte, incombustible activista) con un estilo directo, claro, desapasionado, nos dibuja un mundo en el que se ha instalado la desilusión, en una novela que ayuda a conocer la situación actual del país africano. Antes, sus novelas fueron un grito contra la segregación racial (el apartheid prohibió tres de sus libros: A World of Strangers (Mundo de extraños), La hija de Burger y La gente de July), ahora, Mejor hoy que mañana, es una llamada de atención. Un grito, un alzamiento de manos enérgico que nos dice: “eh, mirad para aquí, que están pasando muchas cosas, que la situación tremenda es ésta”. Pero también de esperanza.

-¡Debemos tener esperanza…, tenemos que ser diferentes¡ Pero ¿qué estáis diciendo? Ubuntu … ¿Sabéis lo que significa eso? ¿Lo sabéis? ¿Qué está ocurriendo? (pág,119)

Ficha:

  • Título original:  No time like the present (2012)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Acantilado (2013)
  • Traductora: Miguel Temprano
  • Imagen de portada:  Karel Nel, cuyo cuadro Zero (2002) aparece en la cubierta de este libro, es un artista sudafricano de renombre internacional.
  • Nº páginas: 438

La gente de July-Nadine Gordimer

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Nos encontramos en Sudáfrica, en algún momento indeterminado, en donde han surgido violentas reacciones contra el apartheid. Los blancos Bam y Maureen se ven obligados a marcharse de su mundo, bajo riesgo de perder su vida. Les ayudará su fiel criado, el negro July. El comienzo es como un torbellino y en pocas páginas el lector ya se encuentra dentro de la vorágine. “Nuestro salvador” es la frase que utilizan ambos para designarle al comienzo de la novela. Tras la violenta huida, sin embargo, pronto comenzaremos a pensar si, en una relación basada básicamente en la superioridad y la desigualdad, puede llegar a ser probable que el “salvador” se contente con ser sólo eso, o por el contrario, si unas personas acostumbradas a ejercer el control sabrán ceder cuando llegue el momento.

July (el individuo) y su gente (la comunidad) son los nuevos compañeros de la pareja. En su poblado, July mostrará facetas que sus amos desconocían; July es contradictorio, cuando les dice que no usen la medicina tradicional africana para intentar curar a sus hijos, July es irónico, cuando se refiere a su posición de criado y July es también rencoroso, cuando desea conocer de primera mano lo que es estar en una situación privilegiada. Poco sabemos de su verdadera naturaleza, ¿cruel?, ¿salvador? o ¿infantil? o de sus verdaderas intenciones, quizás ni él mismo sea del todo consciente de lo que suponen sus actos, pero se erige en el centro, ambiguo y extraño de la expatriada pareja. Parece querer cambiar las posiciones, darle la vuelta al juego. Pero July es, también y a la vez, la persona que les protege y les integra en su comunidad.

En realidad, July está en una nueva posición de poder. Y Bam y Maureen no pueden huir de la nueva realidad (¿fin del apartheid con vencedores negros?) les ha abocado. Si antes se relacionaban de manera “educada y respetable” con él, en la amortiguada relación amos-criado que mantenían, ahora, el criado se encuentra en su propio hábitat y rodeado de su gente, la gente de July. Lo cual supondrá, a la larga, una amenaza para el matrimonio.

La falta de comunicación será uno de los pilares sobre los que rotarán las nuevas necesidades. Si antes apenas era necesario relacionarse con July (las órdenes a un criado tienen poco vocabulario y son repetitivas), ahora es imperativo y trasluce a la larga la incapacidad para lograrlo. Tal vez él decía “lugar” en el sentido de papel, o para darle a entender que debía recordar que no tenía derechos sobre la tierra-“lugar” como territorio-que araba en busca de hierbas comestibles para combatir las deficiencias vitamínicas y la diarrea de sus hijos. Incluso las noticias que surgen de la radio parecen ser cada vez más ininteligibles, como si fueran una metáfora del nacimiento de un nuevo mundo, donde ha desaparecido toda capacidad de comunicación.

El apartheid, una vez más pero de forma diferente, como maremoto que trastoca los universos personales de los seres humanos que lo viven y a la larga los pervierte, convirtiéndolos en meros supervivientes sin otro objetivo que la salvación propia.

Nunca hubiera pensado que pudiera hacer algo así. Siempre ha sido tan correcto-Bam hizo una pausa para estar seguro de que ella aceptaba la absoluta justicia, la exactitud de la palabra-. Nunca se tomaba libertades ni las aceptaba. Un equilibrio. A pesar de todas las desigualdades. Lo que nosotros no podíamos arreglar. Oh, y lo que hubiérmos podido hacer, supongo

Ficha:

  • Título original:  July´s people (1981)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Círculo de lectores-Grijalbo, S.A. (1983)
  • Traductores: Barbara McShane y Javier Alfaya
  • Nº páginas: 212
  • Premios del libro: Premio Grinzane Cavour

Sobre la autora:

Nació el 20 de noviembre de 1923 en Springs, provincia de Gauteng, una población minera cerca de Johannesburgo. Sus padres eran inmigrantes judíos de clase media. Su padre era un relojero de Lituania, proveniente de un lugar cercano a la frontera letona y su madre procedía de Londres. Empezó a escribir relatos a la temprana edad de nueve años y ya con quince publicó el primero de ellos en la revista “Forum”. Con veinticinco años se trasladó a Johannesburgo, donde fijó su residencia definitiva. Nunca destacó como estudiante y aunque ingresó en la prestigiosa Universidad de Witwatersrand, no llegó a finalizar sus estudios. Se decantó en un principio por las historias cortas, publicando en 1949 su primer libro titulado Face to Face; ese mismo año contrajo matrimonio por primera vez. En 1953 escribió The Soft Voice of the Serpent, siguiendo en el estilo de historia corta. Ya en estos escritos empezó a abordar el tema social de Sudáfrica, con la enajenación de los comportamientos humanos y la segregación racial como telón de fondo.Hasta 1953 no vendría su primera novela, The Lying Days, en la que ya quedaría plasmada su característica técnica narrativa marcada por una línea sobria, sin sentimentalismos, aunque con una gran preocupación por la degeneración humana que la rodeaba. En 1954 se casó en segundas nupcias con Reinhold Cassirer, con quien tuvo un hijo. En 1991, año en el que se le concedió el Premio Nobel de Literatura, publicó Jump and Other Stories, continuando con su característica perfección formal, sin utilizar elementos superfluos. (Fuente: Wikipedia)

  • Otras obras traducidas:
    • La suave voz de la serpiente (1956)
    • Seis pies de tierra (Six Feet of the Country, 1956)
    • Mundo de extraños (A World of Strangers, 1958)
    • La huella del viernes (Friday’s Footprint, 1960)
    • Ocasión para amar (Occasion for Loving, 1963)
    • No para publicarlo (Not for Publication, 1965)
    • El desaparecido mundo burgués (The Late Burgeois World, 1966)
    • El conservador (The Conservationist, 1974)
    • La hija de Burger (Burger’s Daughter, 1979)
    • La historia de mi hijo (My Son’s Story, 1990)
    • Nadie que me acompañe (No one to Accompany Me, 1994)
    • El encuentro (2002)
    • Saqueo (2004)
    • Atrapa la Vida (2006)
    • Contar Cuentos (2007)
    • Beethoven tenía algo de negro (2008)
    • Mejor hoy que mañana (2013)
  • Premios: En 1991 Premio Nobel de Literatura

Para saber más:

Adaptaciones de obras literarias africanas por directores extranjeros

Cine y literatura se han dado las manos en múltiples ocasiones a veces con mejores resultados que en otras. Aunque se trate de dos lenguajes diferentes, parece que están condenados a entenderse. Cuando leemos un libro, ¿no realizamos un ejercicio de transposición visual de la acción, los personajes o los lugares  a  nuestra imaginación?. La lectura se visualiza, se hace imagen.

El cine puede ayudar a que una obra literaria sea más conocida. Tras haber visto una buena película y si está basada en un libro, a menudo una consecuencia natural es la de interesarnos por el texto escrito. El cine se intuye como un vehículo apropiado para difundir una obra literaria. Otras veces, en cambio, el cine no aporta nada a la obra literaria. Es un arte independiente y, aunque el texto sea de gran calidad, si no se es un buen director no se logran resultados.

Las relaciones del cine (africano/extranjero) con la literatura (esta sí solamente africana) tiene muchos ángulos para profundizar y analizar. Para comenzar por algún sitio, he escogido las adaptaciones que han hecho los directores extranjeros de las obras de los cuatro ganadores del Premio Nobel de Literatura africanos. Después os toca a vosotros decir si han estado o no a la altura de la obra escrita:

  John Maxwell Coetzee  (Premio Nobel en 2003)

Dos son las adaptaciones que directores extranjeros han realizado de la obra de este escritor sudafricano nacionalizado australiano:

descarga“En medio de ninguna parte” (1977) fue adaptada por la belga Marion Hänsel, en 1985, en su película “Dust”. Los actores principales también son extranjeros: Jane Birkin y Trevor Howard.
La película: cuenta la historia de Magda, quien asesina a su padre después de que éste mantenga una relación amorosa con la mujer de un trabajador de su plantación.

 

 

images“Desgracia” (1999) adaptada por el director australiano Steve Jacobs en 2008, bajo el mismo título.

John Malkovich y Jessica Haynes son padre e hija en esta película basada en la novela homónima del mismo nombre.

Un profesor universitario tiene que dejar su puesto de docente tras mantener una relación amorosa con una alumna. Trasladado a la granja de su hija, se verá inmerso en un conflicto violento al ser atacado por un grupo de jóvenes.

Nadine Gordimer (Premio Nobel en 1991)

 Una novela de Nadime Gordimer fue adaptada por el director danés Henning Carlsen para la película “Dilemma” (1962).

Naguib Mahfuz (Premio Nobel en 1988)

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El director mexicano Jorge Fons adaptó la novela “El callejón de los milagros” (1947), de Naguib Mahfuz, para la película del mismo título (1994). Interpretada por Salma Hayek y Ernesto Gómez Cruz.

La historia original ocurre en El Cairo en los años 40. El filme, adaptado por Vicente Leñero se traslada a los años 90 en pleno centro histórico de Ciudad de México. La historia es narrada desde tres diferentes perspectivas: Don Ru (Ernesto Gómez Cruz), el dueño de la cantina donde la mayoría de los hombres se reúnen a beber y jugar dominó, Alma (Salma Hayek), la chica hermosa del barrio y Susanita (Margarita Sanz quien ganó un Ariel por su papel), la dueña del condominio donde Alma y otros de los personajes viven.

Wole Soyinka (Premio Nobel en 1986)

En Nigeria hay una película suya, pero ningún director extranjero ha filmado sobre su obra.

Blues for a Prodigal (1984), dirigida y escrita por él, es una película experimental en yoruba y en otras lenguas de Nigeria, incluído inglés (pidgin).

El director senegalés Joseph Gaï Ramaka realizó el cortometraje So Be It (1997), dentro de Africa Dreaming, a partir de la obra de teatro escrita en inglés The Strong Breed (1964), de  Wole Soyinka. (Fuente: Cuaderno nº5. Casa África). 

 

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