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Posts etiquetados ‘Guinea Ecuatorial’

30 años cumple “Las tinieblas de tu memoria negra”…¿la has leído ya?

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Assata ediciones

Fue en 1987 cuando la primera novela de Donato Ndongo salió a la luz. 30 años han pasado. Y desde entonces ha recibido premios (Sésamo, 1984), ha sido reeditada, entre otras, por Editorial Fundamentos y Assata, y estudiada y traducida a múltiples idiomas. Estamos ante una obra, la primera de su trilogía inacabada “Los hijos de la tribu”, que muchos críticos han calificado de autobiográfica (Donato sonríe meneando la cabeza en signo de negación cuando se lo mencionas) o novela de iniciación comparada con el Lazarillo de Tormes. Lo cierto es que narra, desde un estilo que repica lleno de oralidad, la historia de un niño y las diferentes etapas que va viviendo con el trasfondo de una Guinea Ecuatorial siniestra y, a un tiempo, mágica y plena de sugerencias.

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Al encuentro entre seres humanos: “Las que se atrevieron” de Lucía Mbomío

Para mi era una cuestión de reconocimiento de algo tan natural y antiguo como el encuentro entre seres humanos. Eso y la necesidad de conversar con mi madre. (Lucía Mbomio)

Dice mi admirada Marta Sofía López, filóloga inglesa y especialista en literaturas postcoloniales, en el prólogo de este libro, que ha pasado años (y sigue) investigando sobre las culturas e identidades afroeuropeas. Resalta que, como teórica, ha conjugando palabras como “mestizaje”, “sujetos nómadas” o similares, pero que todo este edificio de vocablos lo entendió de inmediato al conversar una noche con la autora de este libro, la periodista Lucía Mbomio, y con Ladislao Bapory Site, dos personas con orígenes equatoguineanos pero que han nacido, crecido y vivido fuera de Guinea Ecuatorial.

Las que se atrevieron nos ofrece a todos nosotros una oportunidad parecida al invitarnos a compartir una tarde o dos leyendo los testimonios y confidencias de un puñado de mujeres blancas que se atrevieron a seguir adelante con su relación con sus parejas negras. Ellas, que fueron capaces de transgredir las normas, cuentan sus vivencias a una Lucía que quiere, a través de sus voces, consumar un reconocimiento. Así, Mbomío moldea las historias que ha ido recopilando y crea personajes a partir de las descripciones que aquellas le ofrecieron. Partiendo de su propia madre, con quien se ha sentido en deuda, deja que escuchemos las de otras tantas mujeres, historias sencillas, íntimas, pero que nos hablan de la rebeldía y de la fortaleza de aquellas que se mantuvieron firmes en sus sentimientos y pensamientos.

Hay que tener en cuenta que estos testimonios pertenecen a otra época, la de hace treinta o cincuenta años; aquella en la que las relaciones interraciales se señalaban con el dedo, pesaban demasiado los prejuicios y “no existían palabras para designar conceptos que no existían, puesto que la realidad  a la que pertenecerían tampoco existían“.

Desde su papel de esposas, madres, hijas, hermanas de aquellas que llegaron a tener por pareja a un hombre negro de origen guineoecuatoriano, hasta las que nombra con el seudónimo “Ellas”, todas nos transmiten con palabras sencillas y un lenguaje cercano, las dificultades, el entorno social y político en el que se tuvieron que mover y el rechazo que sufrieron, en primer lugar de sus propias familias. Estamos hablando de un momento en el que apenas había una docena de negros entre nosotros y en el que no se sabía nada sobre Guinea Ecuatorial (aunque ahora tampoco es que se sepa demasiado, todo hay que decirlo).

A pesar de los años transcurridos desde que estos testimonios se vivieron, algunas historias nos suenan a conocidas. Si bien es cierto, como ellas mismas destacan, que los tiempos han cambiado (o quizás se han refinado, como opina la propia Mbomío), se siguen repitiendo muchas de las situaciones que se visibilizan en sus relatos. Como el racismo, que duele aún más cuando se ceba en tus propios hijos. Porque esta gran verdad es una de las cicatrices más hondas de esta obra: esas madres saben y son conscientes de que jamás conocerán en toda su dimensión lo que han tenido que soportar sus hijos por ser negros.

En este sentido, se agradece la sinceridad que destilan estas voces que en ningún momento tienen otro afán más allá del de contar sus vivencias, pero que acaban elaborando algo tan necesario, en palabras de Marta Sofía como “recuperar la historia perdida”. Tan importante para todos. Es, a través de esos relatos, la manera en la que nos adentramos en ese ámbito privado, tantas veces desconocido, pero tan necesario para intentar comprender lo que a través de otros intentos más teóricos o generales se ha querido transmitir muchas veces.

Es gracias a estos micromundos, abiertos para dejarnos sentir sus trayectorias personales, valientes, dolorosas, fracasadas y sencillas, a través de los que comenzamos a comprender todo un macromundo, que este sí nos pertenece a todos, y que las ha intentado reconducir a una senda por la que ellas se negaban a transitar. Así, estas mujeres se convierten en la cámara que nos proyecta en unas cuantas escenas todo lo que ha supuesto una vida que comenzó a cambiar el día que se enamoraron de un hombre negro.

Porque ante todo este libro nos habla de amor. De ese vocablo tan usado y tan manido pero que tanto, tanto necesitamos recuperar. Cada palabra de esta breve obra nos habla de la fuerza de un sentimiento que no distingue entre colores, nacionalidades o procedencias. Ya sea el de una mujer por un hombre, el de una madre por una hija, o el de una hermana por otra.

Según avanzaron los segundos comencé a pensar con claridad: yo no era como todo el mundo, al fin me había despojado de mis prejuicios, mi pareja tampoco era igual al resto y mi relación no tenía por qué serlo. “La vida es corta-pensé-y estoy enamorada. Viviré mi relación hasta el final.” (pág.38)

Me gusta que Lucía haya destacado que estaba en deuda con su madre de quien minusvaloró su trayectoria frente a la de su padre “porque ella no había ido nunca descalza a la escuela”. Me gusta que haya roto esta lanza y haya querido reconocer a esas mujeres blancas que un día mostraron a “sus mundos” su error y su injusto comportamiento.

A menudo, tendemos a ningunear las vidas más silenciosas, las que cuesta más poner en escena como protagonistas principales, las que en apariencia no son tan “interesantes”… Nos equivocamos, porque tal y como demuestra este libro, detrás de muchas biografías sencillas, en apariencia simples, están miles de gestos cotidianos que han contribuido a derribar muros, a lograr el acercamiento, a mostrarnos nuestras sociedades y nuestras derivas. En definitiva, a enseñarnos que el odio, el rechazo, los prejuicios, la violencia, la discriminación… siempre el maldito racismo, nos conducen a una casa más pequeña y estrecha, más injusta y mucho menos humana.

Las que se atrevieron. Editorial Sial. Lucía Asué Mbomío Rubio. Prólogo: Marta Sofía López Rodriguez. Ilustración de portada: Lydia Mba. 2017

Los 10 libros de cabecera de Trifonia Melibea Obono

El año pasado una joven escritora irrumpió en el escenario de las letras con fuerza. Se trataba de Trifonia Melibea Obono, originaria de Guinea Ecuatorial. Casi seguidas aparecieron publicadas Herencia de bindendee (Ediciones En Auge) y La Bastarda (Flores raras). La primera vio la luz en Viena, donde se celebra cada año la Semana de la Literatura Guineoecuatoriana. La segunda lo ha hecho gracias a una pequeña editorial.

Melibea propone visiones nuevas de la mujer, desde su propia experiencia como parte de la etnia fang, en la que “la mujer es posesión del hombre”, afirma. Y va más allá al hablar sobre homosexualidad en un entorno en el que, al ponerlo de manifiesto y sacarlo fuera, mueres tanto para tu familia como para la sociedad que te rodea.  La Bastarda empieza de una manera rotunda y desde allí ya no hace sino llevarnos hasta el centro de una historia que impacta por su intento de mostrar la realidad de manera sincera y sin tabúes impuestos:  “Bastarda yo, una mujer fang; bastarda yo, la hija de una mujer fang; bastarda yo, lesbiana”.

Trifonia Melibea Obono

Trifonia Melibea Obono

Le pedimos a Trifonia que inaugurara esta nueva sección con sus 10 libros favoritos. A continuación aparece la lista, con comentarios que ella misma nos ha transmitido.

1.- Dibujando el género, de Gerard Coll Planas y María Vidal

Te han enseñado que eres una mujer. Te llaman hombre en la calle. Ser hombre y ser mujer constituyen una construcción cultural que no tomamos en cuenta hasta que leemos  un texto sencillo como Dibujando el género. Está hecho el libro con imágenes y redactado en un castellano accesible.

Con la obra Dibujando el género he mejorado las técnicas de identificación de la discriminación de todo tipo, sobre todo por razones de género. Yo lo leí de un tirón y aprendí muchas cosas. Se lo recomiendo también al cuerpo docente por la accesibilidad del lenguaje y porque en la niñez y adolescencia, el alumnado aprende muchísimo dibujando y viendo en las ilustraciones una historia contada.

2.- El sometimiento de la mujer, de Jhon Stuart Mill

La obra es tan antigua como la muerte del sometimiento.jpgautor, pero el texto le nutre al mundo moderno de   estrategias, cómo somete el patriarcado a la mujer desde la ideología hasta la violencia de todo tipo. Leí el texto cuando estudiaba en la universidad. Sin embargo, cada vez que escribo alguna obra con enfoque feminista este ensayo editado con formato de libro de bolsillo se convierte en la columna vertebral de mi pensamiento.

Jhon Stuart Mill es uno de los pensadores más destacados de los últimos siglos y tanto, que el debate sobre el contenido de sus obras está presente en las ciencias sociales. Y luego, gran parte de las leyes sobre igualdad de género que se aprueban en los estados modernos llevan en brazos  las ideas de progreso que propuso.

3.- Cuentos y relatos, de Mari Nsue Angüe

“Que hablen las mujeres. ¿Por qué han de hablar las mujeres si sus vidas no son más que muerte?”. La primera obra que leí de Maria Nsue se titula Ekomo, una novela. ¡Qué aburrimiento! Tenía yo menos de veinte años y no comprendí nada. Me quedé en blanco. Hoy no. Hoy es mi libro de viajes. El viaje de la vida.

Maria Nsue Angüe falleció a principios del año 2017, meses después de que se publicara su nueva obra Cuentos y relatos. No ha cambiado mucho el contenido de su obra. Sigue siendo fuertemente reivindicativa en lo que a la igualdad de derechos, deberes y oportunidades se refiere.

Para la novelista el tiempo no ha cambiado. Los problemas de las mujeres siguen siendo los derechos que tiene pendiente conquistar. El derecho a ser inteligente. El derecho a la vida digna. El derecho a consentir el matrimonio. El derecho a la libertad de expresión. Y mucho más.

4.- La selva siempre triunfa, de Guillermo Cabanellas

“Jefe, te sientes solo, toma, un regalo para que te distraigas”. Curiosidad, no se preocupen. El regalo no es un libro, una película, una mascota. ¡Qué va!. El regalo se lo hace un trabajador negro a un colono español, jefe suyo. Estamos en plena Guinea Española, la Segunda República acaba de tomar el poder en la Península Ibérica y los amigos políticos del conservadurismo andan preocupados. Pobrecitos. Tienen que relajarse con algo muy sosegado: las menores indígenas, niñas todavía con la teta de la madre agarradas, en pleno apogeo de la pubertad, el gusto de los colonos españoles, el gusto de su alumnado hoy, la élite política guineana. A veces una se hace preguntas, se equivoca. ¿Masoquismo?. ¿Machismo?. ¿Pederastia?. ¿Abuso del poder?.

5.- Una mujer en Berlín, obra anónima

Nos encontramos en las cenizas del nazismo. Rusia se ha adentrado en las tierras germanas y además de dominar el territorio, busca parte de lo que tiene que vencer, las mujeres, propiedades del hombre alemán derrotado en la guerra. Durante la novela no se habla de violencia sexual. Pero se cuentan con las bragas arrancadas. Una veintena. Una treintena.  Una sola mujer. Es la mano del ruso en el cuerpo de la mujer. El golpe físico viene después. El hambre, la luz eléctrica desparece, el desempleo, Alemania regresa a las andadas del después de la Primera Guerra Mundial. Mucha gente huye a los pueblos, otros se cansan de vivir y se acogen al suicidio. La vida no vale nada. Las mujeres se mueren mil veces. Ya no les mata solo el hambre y la guerra. Las bragas se arrancan, las manos de los rusos militares.

6.- Transeducar. Arte, docencia y derechos LGTB, de Richard Huerta

La escuela debería educar en la diversidad sexual. Es el libro Transeducar. El autor lo tiene claro, las aulas de clase no pueden seguir siendo “armarios” para la juventud.

El escritor relaciona dos conceptos aquí que considera derechos humanos fundamentales: la educación y la sexualidad. Y continúa señalando lo injusta que ha sido la vida y la historia con artistas homosexuales cuyo legado histórico se disfruta hoy mientras se oculta las orientaciones sexuales que pese a la represión, fueron capaces de manifestar a través de sus obras.

El libro es un encanto. Informa, fomenta empatía. Crea esperanzas de cambio.

7.- La mujer y la madre, de Elisabeth Badinter

En Guinea Ecuatorial la maternidad es como la asistencia en misa, un imperativo. El franquismo está aquí en su época de apogeo y tanto, que las fiestas civiles comienzan con madrugones represivos de asistencia en misa. Comienza o termina el curso escolar: a misa. La mudanza: bendiciones de algún sacerdote. Inauguraciones de edificios públicos: a misa. No existe dia en que los informativos de la televisión nacional dejan de informar sobre actos religioso por lo insignificante que sean.

Pues la maternidad aquí es igual. En Guinea Ecuatorial los hombres tienen el deber de participar en la fecundación. De hacerse cargo de la descendencia, no. NO. Las mujeres guineanas andan con hijos llorando en todas partes. Son el sambenito de sus vidas. Arriba. Abajo. Da igual lo que hagan, la maternidad, su principal fuente de perdición constituye la forma de ser femenina.

Las mujeres que viven lo contrario de lo establecido cargan en sus conciencias la tortura cultural de una nación no acostumbrada a vivir la maternidad como una elección.

Por eso el libro de Elisabeth Badinter, a pesar de que han pasado años tras su última edición, en Guinea Ecuatorial debería ser el libro de mesa de todo el mundo.

8.-  Salir del armario, guía para padres y psicólogos, de Maria Pallota

En Guinea Ecuatorial salir del armario es como morirse. Morirse socialmente. Del todo. En el puesto de trabajo. En la familia. Las amistades. Es la perdición general.

Guinea Ecuatorial después de la independencia de España en 1968 decidió recuperar su esencia africana, hoy sigue pendiente la recuperación.

Dentro de esta indefinición identitaria se encuentra el colectivo homosexual rechazado por una sociedad que lleva toda la existencia normalizando la heterosexualidad y ocultando las orientaciones sexuales diferentes.

Salir del armario, guía para padres y tutores, contiene vivencias de personas LGTBI y familiares que cuentan las reacciones cuando sus hijas e hijos deciden vivir abiertamente la diversidad sexual. Los mismos chicos escriben. Las mismas chicas escriben. Es un compendio de consejos,  más de una persona lectora puede dejar caer alguna lágrima.

9.- Mbura-Mbot, de Matías Elé

Mbura Mbot en fang -una de las etnias que componen Guinea Ecuatorial- significa hombre rico. Y es el título que el escritor Matías le da a una novela que narra la vida de un hombre guineano y responsable de una cartera ministerial. Se trata de un señor inculto, que ha llegado a lo más alto del poder y con dinero público hace fortuna.

El hombre  rico en su tiempo de ocio se dedica a dos labores: acostarse con niñas y emborracharse con colegas de profesión. No le presta atención a la familia y cuando le necesitan envía dinero, cuya función, la del dinero, no es ser un medio de bienestar sino un fin en sí mismo.

Mbura Mbot es el estereotipo del político guineano que sin vivienda ni acceso al agua potable  gasta los recursos que saquea del estado en la compra de coches de lujo. El lujo le sirve para ocultar el vacío del conocimiento necesario para ejercer responsabilidades públicas.

10.- El pensamiento heterosexual, de Monique Witting

La heterosexualidad no es un concepto cualquiera. Constituye una forma de vida que funciona a través de un entramado normativo cuya violación se castiga.

La heterosexualidad se enseña como la vida misma, el  deber ser. Y la sociedad está estructurada a partir de directrices que ¡ojo!, como salgas de la norma allí te quedas.

El Pensamiento heterosexual es un ensayo que al principio parece contar lo que todo el mundo ya sabe. La discriminación al colectivo LGTBI. Error. Entre una página y otra cita ejemplos de la vida diaria que parecen normales hasta que una persona se lee el libro y se formula preguntas. Y luego cita nombres de instituciones que durante la historia han inculcado a través de la violencia y la educación valores heterosexuales. El libro es un amor.

Donato Ndongo, escribir cuando se desborda el corazón

Donato Ndongo.

Donato Ndongo

La editorial Verbum publica el poemario ‘Olvidos’ y los cuentos ‘El sueño y otros relatos’

Publicado originalmente en África no es un país.  Bilbao 22 ABR 2017 – 20:15 CEST

Donato Ndongo-Bidyogo tiene un rostro afable y una mirada inteligente. Habla despacio y mesurado, con las ideas bien ordenadas y claras en su mente. Está acostumbrado a escuchar de manera atenta. A veces sonríe, y tras mirar fijo un rato con el ceño en modo reflexión, responde con suavidad: “preferiría no contestar a eso”, dice igual que podría hacerlo el Bartlebly de Herman Meville. Tiene la piel expuesta pero ya curtida por años opinando, escribiendo, hablando, y sus ojos se cierran casi hasta transformarse en dos puntos al argumentar que ya ha hablado de eso en el pasado, y que ahora no lo quiere hacer, esquivando de esta manera aquellas preguntas que considera que ya no debe contestar; como por ejemplo dar su opinión sobre la obra de tal o cual escritor de su país de origen: Guinea Ecuatorial.

Le comento, entonces, la eterna cuestión… si cree que la voz africana está siendo secuestrada por escritores de la diáspora frente a los que escriben en el continente y tienen que luchar para que su obra sea oída y leída. “Por lo que sé, ningún escritor africano ejerce de africano”, contesta. “No somos africanistas, sino africanos, vivamos donde vivamos empujados por las circunstancias de nuestras azarosas existencias. Más bien creo que somos voceros autorizados y cualificados para hablar en nombre de todos nuestros compatriotas que sufren en silencio, o porque no pueden expresarse por vivir bajo tiranías, o carecer de la instrucción, proyección u oportunidades que ayudan a crear opinión”.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

Un poema de amor (¿y una canción desesperada?)

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   Borracho de ternura

                                                  llamé a ti, amiga mía,

                                                  cuando los llantos

                                                  suspiraban en mi recuerdo.

                                                  (Palabras en el tiempo)

Donato Ndongo-Biyogo, del libro Olvidos; Edit. Verbum, 2016

 

Fotografía: Malick Sidibé

María Nsué, entre un poco de sol y un poquito de sombra

María Nsue

El pasado 18 de este mes fallecía la escritora guineoecuatoriana María Nsué. Muy poco, en comparación con su importancia, se sabe sobre la obra de esta mujer, que fue conocida como “la hija loca del ministro” y que fue la primera mujer escritora de su país, todo un hito en un lugar en el que hay apenas dos librerías y ninguna editorial.

Sobre su vida se puede encontrar algún dato más. Su padre, ministro de Educación, fue torturado por las autoridades coloniales españolas y murió asesinado por agentes de Macías en la embajada de Etiopía a los 53 años. Ella salió de Guinea Ecuatorial con 8 años y vivió en Madrid durante gran parte de su vida.

El 8 de noviembre del pasado año ofrecía una entrevista para el programa “Africanía” de la “Fundación Sur” en el que contaba lo que la llevó a escribir. Cuando llegó a Madrid no conocía nada de su propia cultura, sentía que había un gran vacío en torno a ella, por ello pensó escribir “para sus hijos, para sus nietos” a partir de dos personajes normales, en los que cualquiera se pudiera identificar.

En los años 90 volvió a Guinea Ecuatorial y llegó a trabajar de Directora General de Radiotelevisión.

En lo personal cuentan los que la conocieron que era una gran persona de trato amable. En las pocas apariciones públicas que aparecen grabadas en internet se muestra como una mujer de carácter, que opinaba sin pelos en la lengua, sensación quizás agudizada por las fuertes arrugas que endurecen su rostro. Confesando que no le interesaba la política manifestó en una entrevista para GuinGuinBali que “Obiang era la única persona en toda Guinea en quien confiaba” y se mostró muy crítica con aquellos que decían sentirse perseguidos por el régimen.

En otra aparición suya, la que mantuvo dentro de los encuentros que organiza “Casa África” dentro del marco de las “Letras africanas”, enfatizaba sobre la necesidad de no olvidar los orígenes, defendiendo la importancia de la tradición, la oralidad y la palabra silenciada.

No fue una escritora demasiado prolífica y siempre será recordada por Ekomo, publicada en 1985 (reeditada por Sial en 1988), y considerada la primera novela guineoecuatoriana de la post-independencia. Objeto de estudios, muy elogiado, es un libro envuelto de una sonora y cuidada poesía. Su protagonista es una mujer que se enfrenta a las tradiciones, “mostrando la realidad, sin ánimo de denuncia”.

Después vendrían Delirios (1991) en el que se compilan sus poemas y Cuentos de la Vieja Noa (1999). El pasado año la editorial Sial publicaba Cuentos y relatos, una recopilación de relatos cortos. 

En la citada entrevista para “Africanía” desvelaba su próximo proyecto con el que se mostraba muy ilusionada, un trabajo con niños.

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@Dibujando África

 

Un afrocuento puede ser realidad

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Si repasamos los cuentos de nuestra infancia pronto caemos en la cuenta de que ninguno de ellos está protagonizado por personas de piel negra (tampoco por casi ningún asiático, por ejemplo, o por personas con discapacidad o LGBTI…). El elenco de narraciones que somos capaces de recordar sobrevuelan un inmenso tapiz en el que los hilos que lo cosen son los que componen nuestro propio mundo. Es una alfombra hermosa, sin duda, pero le faltan colores.

Nos hemos perdido multitud de historias por el camino que nos habrían enriquecido, hecho más empáticos, en definitiva más humanos. Esto en nuestro caso, en el de ellos es algo diferente. Han crecido casi sin referentes propios. Sin verse reflejado en lo que leían. Aprendiendo con otros modelos. Muchas infancias diversas han leído otros mundos que no son el suyo, lo cual está muy bien, pero el problema llega cuando ninguno de esos mundos leídos es el propio. En definitiva, cuando esas infancias no se encuentran reflejadas en los textos que tienen delante porque, en el peor de los casos, no existen.

Hablamos de Bibliodiversidad. Es decir, de la necesidad de que haya diversas voces presentes en los libros.

Todo lo anterior, y mucho más, subyace tras la idea que ha empujado a Alejandra Ntumutu y a la ilustradora Lydia Mba a buscar financiación para que un afrocuento, El viaje de ILombe, pueda verse publicado. Necesitamos libros diversos, claman convencidas, ellas que creen que todos los niños merecen estar representados en los cuentos que tienen entre sus manos. Por eso es tan importante para ambas impulsar la publicación de este cuento africano, que les llega de generación en generación desde Guinea Ecuatorial.

Lydia resume con estas palabras lo que ha supuesto para ella este libro: “Ilombe me ha ayudado a conocer parte de mi historia, yo soy una afrodescendiente nacida en Madrid y durante el proceso he investigado y hablado con muchos ecuatoguineanos que me han ayudado a conocer más de la historia y la magia de Guinea Ecuatorial”.

Afrodescendientes ambas, encontraron en las palabras de sus familiares la luz y el color de la cultura de la que provienen. Fueron sus narraciones, contadas con la pasión que ponen solo aquellos que saben que están transmitiendo todo un mundo, las que les abrieron puertas y ventanas hacia sus orígenes. Y más allá supuso el reconocerse por fin en aquellos relatos y recuperar su propia herencia cultural. Porque El viaje de ILombe, si contemplamos el libro como un todo desde su génesis hasta el resultado final, habla de muchas cosas, también de la travesía de aquellos que emigraron.

Hablamos de un libro que además es una herramienta imprescindible para comprender mejor el mundo. Desde los cuentos, los niños acceden a culturas y sociedades, maneras de relacionarse y de vivir, de una manera natural, fácil y duradera. Así lo creen también desde la Asociación “Afromurcia en movimiento” que impulsó la creación del proyecto PotoPoto (del que ya hablé en este blog), que dirigen con mucha ilusión, originalidad e inteligencia Alejandra y Lidya. La una, la escritora que ha acabado por dar forma al texto, convencida de que el cuento es “una forma de tejer vínculos entre generaciones”.

La otra, la ilustradora, firme defensora de la importancia que tienen los dibujos que acompañan a los cuentos en la infancia. “La imagen es un medio de comunicación más directo que el verbal. Se ha utilizado desde tiempos remotos para contar historias. Normalmente acompañan a textos para reforzarlos y ayudar a su comprensión. Su utilización en los libros infantiles es imprescindible. Porque ayudan a los niños a entender e identificar el mundo que los rodea. Hacen más fácil la lectura y ayudan a mantener la atención”, nos comenta.

Lidya añade que “para los personajes de El viaje de ILombe me he inspirado en las máscaras fang, con sus formas alargadas sus ángulos y facciones características. Y sobre todo en el pueblo ecuatoguineano, en las historias que me cuentan, en su voz, sus miradas, en mi familia. Al final lo que te rodea y la propia vida es la mayor fuente de inspiración”.

El viaje de ILombe será realidad si entre todos colaboramos para que la literatura infantil también se vaya llenando de otros relatos, con otros personajes e historias. Para ello Potopoto busca financiación a través de Verkami. El plazo termina el 25 de enero: faltan solamente 13 días. 

“Las niñas y niños que conviven con otras culturas desde pequeños lo asumen como algo natural. Los más pequeños no son racistas, no son intolerantes. Esos prejuicios los aprenden de los mayores. Inculquémosles desde ya la importancia de lo diferente, que nos enriquece y nos hace crecer como personas”, explica Alejandra Ntutumu.

…¿nos ensuciamos?.

Poto poto

El diálogo introspectivo de Edjanga Jones Ndjoli

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Edjanga Jones. Ed.Carena

Edjanga Divendu (German Jones Ndjoli) nació en Madrid en 1982 y es hijo de equatoguineanos emigrados. Ha estudiado Ciencias Políticas (UNED), ha sido delineante y boxeador y Heredarás la tierra (Carena, 2016) es su primera novela. Para hacerla realidad dedicó cinco años en los que incluso llegó a vivir durante ocho meses en la tierra de sus antepasados, esa Guinea Ecuatorial que para él (y para tantos) era una desconocida. 

¿Cuál fue el detonante para que te propusieras contar esta historia?

Siempre he escrito historias, pero nunca me lo tomé en serio. La verdad… fue cuando me fui a Inglaterra, en un periodo de soledad después de haber dejado a mi pareja, cuando decidí escribir esta historia. Surgió como un deber o una obligación. Necesitaba ordenar mis ideas, deseos, verdades encontradas a medias y reflejarlas de alguna forma. En definitiva, creo que esta obra es una forma de validar cuestiones íntimas y personales y darlas un enfoque mucho más allá del espacio privado.

Esta novela, como dije, surgió de la necesidad. De sentimientos rotos, de las ganas de saciar mi hambre, de rebeldía estúpida y de las ganas de romper y mirar al mundo cantándole las cuarenta. La verdad, encontré en escribir una forma revolucionaria de comunicarme no sólo con los demás, también conmigo mismo. Nunca pensé que tenía algo que contar y por ello nunca me tomé en serio la faceta de escribir. Hasta que me di cuenta que el problema realmente no era contar algo excepcional, es más o menos como en las canciones de hip hop; lo importante es cómo lo cuentas. Él recurso de la exageración está demasiado explotado y es lo más fácil. Pero ser sincero con uno mismo y exponer esa sinceridad en bruto, tratada con cariño, desde mi punto de vista, es la labor de un escritor: reflejarse en otros. Ser sincero en mis escritos es lo principal.

¿Los escritores de la diáspora pertenecéis también al mundo occidental, hasta qué punto esto puede suponer una pérdida de conexión con las personas africanas que no han salido del continente?, ¿te interesa llegar a ese público?.

África no tiene fronteras, para mí ser africano no es nacer en África, crecer en África, es vivir África desde sus herencias y ser partícipe de los viajes de ida y vuelta que continuamente se hacen del continente africano al punto de retorno. Mi apellido es Jones, un apellido de antiguos esclavos retornados al continente. Yo he crecido y nacido en España, mi manera de mirar el mundo desde que me reconozco como africano no puede ser igual a la de cualquier otro a menos que participe de este sentimiento y responsabilidad, pesada responsabilidad.

Los fronteras de África van mucho más allá de su continente, y los africanos también. África es Occidente, América, Asia… Creo que tenemos que empezar a reconocer las múltiples herencias africanas y a su vez las herencias de África en el mundo. Ser occidental es una parte de mí y solo en la medida que me presentó ante ustedes y ofrezco y hago uso de las formas y maneras que me caracterizan pueden observar que mi formar de entender el mundo no es muy diferente a la suya.

Pero en realidad vivo de herencias íntimas como la africana, que intentó reflejar y dar un salto cualitativo en un plano público. Combinar ambas es lo que creo que nos da valor, y eso está reflejado en mi forma de escribir.

Encontré en escribir una forma revolucionaria de comunicarme no sólo con los demás, también conmigo mismo 

¿Te sientes más identificado con las narrativas del norte o con las del sur?. ¿O por el contrario no haces/notas diferencias?.

No te puedo responder a esta pregunta, nunca he leído mucho. Mi primera motivación para escribir fue el hip hop cuando tenía catorce años. Luego me di cuenta que no tenía nada que contar, o mejor dicho creía que no tenía nada que contar… El hip hop me dio esta visión introspectiva de pensar y buscar. No puedo hablar de narrativas del norte o del sur porque no las conozco y sería arriesgado dar una conclusión sobre esto.

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Fotografía: Gloyer Matala Evita

Heredarás la tierra, ¿con quién salda cuentas?

Con nadie, simplemente, amor, amor para todos. Hablar de amor suena cursi, pero para mí el amor es la ciencia del equilibrio, y tiene que ver mucho con conocer y conocerse. El mundo nos aplasta, yo me niego,me niego a que el mundo me aplaste y me diga lo que soy yo. Tanto en mis sentimientos, fracasos de todo tipo, como en mi cultura, como en mi raza…

Teorías y más teorías de hace quinientos años, del hombre y la luna. Tengo la sensación de enfrentarme a siglos y miles de palabras ya dichas y repetidas. También es rebeldía, el orden de las cosas también las puede poner cada persona que racionalmente se sienta comprometida. Entre renglón y renglón de la historia siempre hay espacio.

Centrada en la tribu Ndowé, sin embargo no has usado la lengua nativa, ¿por qué? ¿hasta qué punto no comunicarte en tu lengua te aleja de tu propia gente?.

Desgraciadamente no hablo la lengua Ndowe, ni la controlo. Durante mucho tiempo esto ha sido y es un lastre para mí. Pero con el tiempo me di cuenta que tampoco era necesario. No tengo porqué ser una persona que representativamente  sepa y tenga un conocimiento absoluto de mi cultura, o en este caso, de la lengua Ndowe. Lo poco que sé o he aprendido he intentado exprimirlo al máximo para que se convierta en mi brújula. Conceptos como: metangani, Mutema, Ikaraka, mumu, muado, etc me dan una visión profunda de los valores y cultura ndowe. Los explotó en la novela y en mi día a día, me sirven de protección. Y con respecto con lo que no sé sobre la lengua, he aprendido a apoyarme en personas de confianza que me han ayudado a entender muchas cosas empezando por mis padres. Es esta la clave para formar parte de un colectivo y en el colectivo es donde se encuentran las soluciones y en donde uno se hace fuerte, yo no tengo porque saberlo todo.

Heredarás la tierra es el fruto  de una necesidad clara: volver a tus raíces, volver a encontrar tu origen. ¿Crees que todos tenemos necesidad de pertenecer a un lugar?

Todos somos de algún lugar, pero realmente ¿somos de allí?. Quiero decir, a los europeos tienen un marco construido a su medida y necesidad. ¿Pero realmente es cierto?. Yo he tenido que crear mi marco, buscar mi historia, y ahora siento que no soy tan manipulable al criterio de otros. Es duro y ha sido duro, pero esto lo he hecho con las perspectivas de que mis hijos crezcan en un entorno más amable, que tengan herramientas propias, criterios propios… Este es uno de los valores de la cultura Ndowe y por extensión africana, el individuo como base legítima donde se concentra, se crea y la cultura se reinterpreta. Sin tener las constricciones de marcos metodológicos donde te ves constreñido por un proceder académico protegido por ciertas élites.

Nuestra visión del mundo siempre es nuestra, de cada uno. Por eso existe la historia oral, aunque algunos lo puedan ver cómo una desventaja, es la mayor de las ventajas. Mi novela es una forma dar continuidad a la historia oral. Europa, el individuo europeo está constreñido y muy controlado en el marco institucional del conocimiento: eso tiene sus cosas malas y buenas, como también no tenerlas.

Las palabras parecen hijos bastardos, no tienen madre, no tienen padre, son deformaciones de un origen nada cercano. Pero la verdad es que somos incapaces de reconocerlas. (pág. 273)

En un fragmento de la novela, se lee sobre el choque cultural entre un nieto nacido aquí y una abuela guineoecuatoriana que ha sido traída con edad avanzada a un mundo que le parece ajeno. Se trata del momento en el que están viendo en la tele “Sabrina” y ella identifica la magia de la chica con la que se practica en Guinea Ecuatorial. ¿Cómo es ese choque intergeneracional?

El choque entre África y Europa sigue siendo como el de hace quinientos años. Europeos que viajan a África buscando algo “primitivo” desde su mentalidad, algo místico, una experiencia que les enfrenta con lo que ellos perciben que casi podría ser la colonización de Marte.

Y esto lo digo así porque lo he vivido en África todas las construcciones racistas campan a sus anchas. De todas formas hay diferentes velocidades en África, y no es lo mismo irte a Ciudad del Cabo que a Mauritania. Pero todavía se mantiene una visión mística desde Europa sobre África. De hecho uno de los capítulos de la novela tiene que ver con esa caricaturización de lo africano y europeo cuando el personaje principal llega al aeropuerto de Madrid. El choque intergeneracional creo que es algo normal en todas partes, lo que pasa con África que hay muchas o puede haber muchas confluencias de culturas entre las propias africanas, las occidentales, las religiosas, etc…

Tu novela es una historia íntima, de dolor y de dificultades en la que la familia es el universo alrededor del que gira todo, ¿la familia en qué proporción es transmisora de valores y en qué otra transmisora de complejos y frustraciones?

La familia lo es todo, en los Ndowes es la institución principal donde se trasmite todo: tu clan, tu pueblo, tus obligaciones como hombre o mujer, tu deber como descendiente de… Cargamos con esa responsabilidad y no podemos desprendernos de ella. Y respecto a las frustraciones se ven en la intimidad, aunque puedan ser muy visibles, en la familia las frustraciones siempre tienen que quedar en privado por eso prefiero no hablar de ello.

Otro fragmento muy autobiográfico es cuando el protagonista recuerda su infancia y cómo en la escuela “lo normal era pintar las caras de rosa” mientras él notaba las miradas sobre su piel y su cabello. Ese momento en el que uno percibe con claridad que le están discriminando por el color de la piel lo trasmites con una frase: yo soy negro, ellos negros…fue como ver en mi mirada los ojos de otro y hacerlos como míos… Una frase muy dura para expresar el comienzo de mucho dolor, ¿qué le dirías a un racista?

A un racista… Una persona que dice ser mejor que yo, que dice que yo soy como un animal, o que piensa que yo y mi estirpe debería estar muerta… No puedo decirle, mucho. Por una parte que no se excuse tanto, si realmente se cree mejor que yo que lo demuestre. Vivimos en una sociedad individualista donde somos valorados por nuestras capacidades, aún a pesar de la discriminación. Y si con esa ventaja no se sienten cómodos, que no caigan en excusas, que no intenten buscar privilegios estúpidos en un color de piel, en una cultura… ¿Cada una de estas personas qué hace o ha hecho por su país?,¿cuál es verdadero sacrificio que hacen por mejorar su entorno?. Su patriotismo es desconfianza, falta de capacidad, inseguridad, desconocimiento, y miedo.

¿Qué opinas de las últimas novelas que se han publicado en Guinea Ecuatorial?. ¿Y las que surgen desde fuera?, en concreto Palmeras en la Nieve, la novela, ¿qué opinión te merece?

No conozco la novela Palmeras en la nieve, la película es horrible y no habla de Guinea Ecuatorial, habla de todo menos de Guinea. Y en particular me puse a hojear la novela Palmeras en la nieve y vi escrita la palabra “djembe”. No seguí leyendo, a menos de que en la novela, cosa que dudo, alguien vendieran instrumentos de Senegal, o unos senegalés pasarán por allí, no sé porque razón se habla de djembes en una novela ambientada en Guinea.

Todavía se mantiene una visión mística desde Europa sobre África

¿Cómo ves la realidad literaria en Guinea Ecuatorial?. ¿Qué iniciativas destacarías en este ámbito?

Desgraciadamente no he leído a nadie. Destaco a César Mba y Mitoha Ondo Ayekaba, además de Antumi Toasije, aunque este último no es guineano, como mentores y personas que me han influenciado mucho, en especial Mitoha. Destaco el esfuerzo del reconocimiento desde el palco cultural de Marcelino Bondjale por ejemplo. Tenemos que apoyarnos más y conocernos más los escritores de Guinea Ecuatorial, debemos tener este deber, siento una pequeña distancia tal vez fruto de mi ignorancia ya que leo poco, pero creo que necesitamos de estos escritores y de su contacto, tanto por parte del lector como del escritor.

¿Por qué crees que se lee tan poca literatura africana en general y en concreto guineana en el estado español?

Si ni siquiera  se reconoce la historia reciente de Guinea respecto a España o viceversa… Hay una batalla muy dura en el recogimiento y tal vez la literatura pueda crear esos puentes, la experiencia real de cada uno. Yo por lo menos lo estoy intentando. Por lo demás hay prejuicios muy vivos sobre África y mucha gente cree que no podemos aportar nada excepto, tambores, música, baile y poco más. Pocos saben de nuestros logros, porque en África la propiedad de los logros de la historia no es propiedad de nadie, al contrario que en Occidente. Tal vez deberíamos ser más presumidos…

Heredarás la tierra. Ediciones Carena, 2016. También en: http://www.unitedminds.es

No puede haber verano sin niñas/os (ni sin libros para todas/os ellas/os)

Foto: Potopoto

Foto: Potopoto

En aquel famoso discurso, que aún sigue sorprendiendo a muchos, Chimamanda Adichie Ngozie nos hablaba de cómo ella de pequeña solo leía libros en los que aparecían personajes blancos de ojos rubios, en los que no se encontraba representada.

Lo mismo le ocurrió a Deborah Ahenkorah, impulsora del “The Golden Baobab prize“, cuando un día se dio cuenta que los niños africanos seguían sin tener acceso a libros que narraran sus historias o coincidieran con sus realidades. 

Son solo dos ejemplos de una lista muy larga que pone sobre la mesa la escasa diversidad y la nula visibilización de los niños y niñas del continente en las historias que leen. Para intentar poner un ladrillo más en esta casa aún por construir es por lo que ha surgido un nuevo proyecto, esta vez desde Murcia. Se trata de “Potopoto” que ha nacido de la mano de Alejandra Ntutumu, una afrodescendiente. Esta ingeniera de telecomunicaciones lleva con la idea rondándola ya varias décadas (“por una cuestión de herencia cultural”, como ella misma afirma), pero empezó a darle forma a partir de marzo de este año.

Potopoto es un proyecto que gira en torno a la idea de publicar un álbum ilustrado para niños, el primer #afrocuento infantil ilustrado basado en componentes multiétnicos de Guinea Ecuatorial, para niños entre 4 y 8 años (se hará en versión digital, accesible para personas ciegas). Porque es necesario dar a los niños historias que coincidan con sus realidades o que narren sus historias.

Las ilustraciones correrán a cargo de Lidya Mba, quienPotopoto-logo también comparte la misma visión que Alejandra y necesidad de ver a todos los niños representados en los libros que leen. “Quiero llegue el día en el que pueda encontrar en las librerías y bibliotecas la misma diversidad que veo a la salida de un colegio”, afirma en este sentido.

La idea es realizar una campaña de crowfunding para financiar la edición y las ilustraciones, que se iniciará en septiembre. Además en la web (muy atrayente, a través de la cual nos invitan a “ensuciarnos” y que merece la pena desde ya visitar), tienen la intención de empezar a subir en breve “cuentos de Guinea Ecuatorial y de raíz afro en castellano y dar opción a que todo aquel que quiera compartir su pueda hacerlo”.

Pelo malo no existe

Pelo malo no existe

En dicha página os encontraréis también con otra idea maravillosa, se trata de una Biblioteca infantil, donde van compartiendo títulos diversos (sobre todo protagonizados por personajes afro, pero no exclusivamente) que inciden en educación en valores, desde la diversidad cultural. Uno de ellos es este del que a continuación os hablo.

Sulma Arzu-Brown decidió ponerse a escribir tras un suceso con la niñera de su hija. Para referirse al pelo rizado de su hija usaron las palabras “pelo malo”. Harta, se rebeló, y escribió Pelo malo no existe para demostrar al mundo que todos los pelos tienen el mismo valor y belleza. Con esta autopublicación, la autora consigue que los más pequeños se valoren tal como son y comprendan que “todos somos hermosos en nuestra diversidad”.

Hay muchas maneras de colaborar con el proyecto Potopoto, que en estos pocos meses ha conseguido más de 3.700 seguidores en facebook o 400 en Twitter, y Alejandra y Lidya las explican todas en su página web…

…¿nos ensuciamos?.

Poto poto

  • Web: http://potopoto.es/
  • Twitter: @PotoPotoAfro
  • Facebook: https://www.facebook.com/PotoPotoAfro/
  • Youtube: potopoto

Necesitamos muchos nombres nuevos de escritoras africanas, y los necesitamos ya

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Publicado originalmente en África no es un país.  24/11/2015

En el libro Literaturas hispanoafricanas: realidades y contextos (Ed. Verbum, 2015) se lee que el listado de mujeres escritoras que, dentro de esta literatura, tienen al menos una obra publicada se reduce a nueve nombres: Raquel Ilombé,María Nsué, Guillermina Mekuy, Remei Sipi, Victoria Evita Ika, Tanci, Paloma del Sol, Agnés Agbotón y Céline Magneché-Ndé y que esta menguada cifra se eleva a cuarenta nombres si incluimos a aquellas escritoras africanas en otros idiomas que están traducidas al castellano. Quizás aumentaría un poco más si añadiéramos a aquellas que han elegido el catalán (gallego o euskera) para expresarse por escrito, como lo hace Laïla Karrouch.

El dato no hace sino confirmar una realidad: hasta la fecha se ha publicado en castellano muy poca literatura escrita por mujeres africanas. Pero, además, apenas llega información sobre ellas. Ante lo cual podemos hacernos algunas preguntas: ¿ocurre porque no existen escritoras africanas de calidad?, ¿o es porque la literatura africana en general interesa poco y la escrita por mujeres aún menos?.

Lo cierto es que, a pesar de los esfuerzos que se están realizando, el mundo editorial nos acerca la actualidad literaria africana con cuentagotas, mientras se nos ponen los dientes largos al llegarnos noticias, gracias a la red de redes, de la dinámica actualidad literaria del continente. Porque más allá de los libros que acaban en nuestras librerías,nos llegan informaciones de mujeres africanas que escriben, publican y tienen éxito, dentro y fuera del continente, sin que aquí apenas se pueda tener la oportunidad de conocer su obra, sus inquietudes, su visión de la vida o su pensamiento, excepto si se hace en la lengua en la que escriben. Y hablamos de literatura, donde géneros como la poesía apenas arrojan algún saldo positivo, y sin adentrarnos en el mundo del ensayo escrito por mujeres, en donde el panorama viejo y actual directamente te mira a la cara y te suelta: “¿pero qué andas buscando, ilusa?”.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

 

Literaturas hispanoafricanas: realidades y contextos – Inmaculada Díaz Narbona (ed.)

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Si algo vamos aprendiendo es que hay muchas literaturas dentro de las áfricas. La editora de este libro y profesora en la Universidad de Cádiz, Inmaculada Díaz Narbona, que lleva metida en esto desde el 82 (y “esto” es el estudio, la enseñanza y la difusión de la literatura africana) lo sabe de sobra. Las literaturas hispanoafricanas, aún tan desconocidas, son una de ellas.

A través de este libro se asume la tarea de dar a conocer un nuevo panorama e indagar, a través de 15 artículos de otros tantos especialistas, sobre aquellos autores, originarios o procedentes del continente africano que, por diversos motivos o por elección, han preferido escribir en castellano, catalán o gallego. No se llega a nombrar a ninguno que haya optado por el euskera y yo misma, a pesar de andar investigando, no he encontrado “de momento” ningún nombre. Además, el libro amplía su visión al profundizar en la recepción de los libros que, escritos en otras lenguas, se han traducido aquí.

Donato Ndongo

Donato Ndongo

Uno de los pilares, que no el único, sobre el que gira gran parte de los textos del volumen tiene como protagonista a la literatura Guineo-ecuatoriana. Recuerda el escritor Donato Ndongo cómo se le acusó de inventar una literatura nacional inexistente cuando publicó en 1984 la primera Antología de la literatura guineana y cómo ahora mirando hacia atrás sabe que acertó. Con aquella obra inició su trayectoria literaria que se cimenta en la denuncia y el compromiso. Señas de identidad de un escritor humano, demasiado humano, y que se desparraman por sus novelas Las tinieblas de tu memoria negra (1987), Los poderes de la tempestad y El metro (2007) analizadas por Natalia Álvarez que nos hablan del pasado y presente del continente, “Tal como expresa Ndongo-Bidyogo en alguna de sus composiciones poéticas, el escritor llora su tierra y describe la triste historia de su mundo. De ahí que en el conjunto de su obra nos transmita su conciencia ética, su pretensión de hacer conocida la realidad africana y guineana” (pág. 41)

Junto al análisis de la obra de Ndongo, el libro contiene también el de las obras de César Mba Abogo, considerado “como laZemi Kede gran esperanza de la nueva literatura guineana” tras publicar El porteador de Marlow, de la mano de Lola Bermúdez.

Otro trabajo es el dedicado a las cartografías sexuales de las obras de Guillermina Mekuy y  Agnés Agboton,  que suscribe Asunción Aragón Varo, desde la visión más occidentalizada de la primera, hasta los cuentos recopilados de Zemi Kede de la segunda que “ofrecen nuevas maneras de repensar qué es lo erótico desde una mirada distinta, profunda y “extraña” (pág.63).

Precisamente sobre Guillermina Mekuy, una escritora cuya novela El llanto de la perra tuvo un recibimiento rodeado de polémica, escribe también Victorien Lavou Zoungbo. Él mismo hace mención a la reseña que escribió en su día Marta Sofía López, quien en una entrevista con Mischa G. Hendel (2008) opinaba de esta manera sobre la obra “podría ser de Guinea Ecuatorial y podría ser de Kuala Lumpur. No hay ningún tipo de referente al contexto histórico o político de Guinea Ecuatorial“. En este sentido explicaba que “si pretendes venderte como escritora de Guinea Ecuatorial, y cuando menos en El llanto de la perra en la contraportada se hace ese referente, luego no puedes sustraerte a este peso de la historia. No puedes escribir sobre un país más o menos utópico en el que el único gran problema es que las niñas de clase bien no pueden conseguir telas bonitas para su vestido de la primera comunión”. Victorien Lavou, en contraposición, quiere resaltar la disputa del referente Guinea Ecuatorial (en el caso de la novela de Mekuy)/África: “conste que lo que está en juego es la idea del África construida por unos sujetos colectivos desde distintos lugares de enunciación y desde historicidades y compromisos contradictorios” (pág.231)

Mención aparte merece el texto que firma Justo Bolekia Boleká, quien nos invita a hablar de poesía realizando un repaso extraordinario desde los poetas “anónimos” de la tradición oral hasta los más contemporáneos (entre los que señala a Juan Tomás Ávila Laurel y a Recadero Silebo Boturu) quienes “carecen de unas mínima promoción a nivel político-cultural (reconocimiento del escritor), socioeconómico (empoderamiento del escritor y poeta) etc… (pág.100).

Para conocer la literatura que se escribe en castellano desde Marruecos recomiendo asomarse al blog del escritor Sergio Barce, en quien Enrique Lomas López rastrea la “búsqueda identitaria en la escritura de uno de los autores más paradigmáticos de esta literatura intersticial que se sitúa entre el norte de África y el sur de Europa” (pág.271).

“Marruecos: poesía y narrativa social e independentista escrita en castellano”, es el texto que firma el escritor Cristián H. Ricci (autor de  ¡Hay moros en la costa! Literatura marroquí fronteriza en castellano y catalán, Editorial Iberoamericana, 2014) que le lleva en su recorrido por los escritores marroquíes en castellano desde Sabbag hasta Azzuz, afirmando “que, salvo contadas excepciones, la literatura marroquí en castellano ha progresado cuantitativa y cualitativamente, Laila_Karrouch_6con un contenido temático genuinamente marroquí que no difiere en nada del resto de la literatura nacional contemporánea” (pág. 143).

Continuando por el norte africano, de los escritores magrebíes que han abrazado la escritura en catalán nos informa Josefina Bueno. Inmigrantes de segunda generación como Laila Karrouch, Najat El Hachmi o Said El Kadaoui que “son ejemplos de cómo la literatura está contribuyendo a redefinir las identidades en un contexto marcado por el transnacionalismo, donde los refugiados, los exiliados y los migrantes están transformando los paradigmas de las literaturas nacionales” (pág.129).

Otra de las literaturas de las que se habla en el volumen es la que viene del Sáhara, de la que se encarga Conchi Moya. La Generación de la Amistad surgió desde los campamentos de refugiados, como “la primera generación de escritores del Sáhara Occidental que tomó la decisión de constituirse oficialmente como grupo literario (pág.312) y “que ha conseguido publicar libros con cierta regularidad”. Sus obras hablan en castellano sobre el olvido, el expolio, la ocupación, el exilio y el abandono.

Pero, como he adelantado al principio, el libro contiene además otros cuatro textos que tratan otros cuatro temas interesantes. Tanto la literatura africana anglófona  (sobre la que escribe Maya G. Vinuesa) como la literatura africana francófonoa (Claudine Lécrivain) y su posterior traducción al castellano y recepción, por el público y por el mundo editorial, son sometidas a estudio. Lo mismo hace Blanca Román con la literatura hispanoafricana y con la que deriva de los mundos de la traducción escrita por mujeres africanas, con la que guardo idéntica esperanza de verlas en el lugar que se merecen.

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Por último, Inmaculada Díaz Narbona nos ofrece una monografía para la reflexión (no en vano lo cierra con una interrogante que deja en el aire) al enfrentarnos a la literatura testimonial africana que utiliza alguna de estas lenguas como vehículo. Un corpus de obras que tienen como principal característica el querer contar la historia, sus historias. Desde Calella sen Saída escrita en gallego por el camerunés Víctor Omgbá  hasta Más allá del mar de arena de Agnes Agbotón, nos encontramos frente a una literatura que no es ficción. La dureza de la decisión, el tremendo viaje y “el descubrimiento de la realidad de Eldorado ansiado, es probablemente la culminación de la crueldad del viaje” (pág.159), y después la invisibilidad y la soledad. Es aquí cuando quiero enlazar con el ensayo de Mar García sobre ese “camerunés hispanófono, un “accidente de la migración”, como se le ha denominado a Inongo-vi-Makomé, quien invierte en su obra la escala de valores dominante,”los privilegiados no son los inmigrantes que han conseguido atravesar las fronteras y mezclarse, sino los que reúnen la energía y los medios suficientes para regresar a África” (pág.194)

Literaturas hispanoafricanas: realidades y contextos es un libro sobre literatura que se puede leer de un tirón o poco a poco, a ratos, según el momento. A algunos,  a priori, os puede parecer árido, pero no lo es en absoluto, es lo que he intentado deciros. Los textos seleccionados inciden en múltiples cuestiones que pueden alargar vuestros debates interiores (y si os animáis a comentar, también los exteriores) agrandando vuestra perspectiva sobre la literatura. Díaz Narbona continúa en su labor visibilizadora, aumentando la lupa con la que miramos a veces desde algunas esquinas demasiado estrechas y ensanchando el universo de la literatura que proviene de las áfricas con aquellos que han optado por el castellano, el catalán o el gallego (euskaraz ¿oraindik ez?) para expresarse por escrito.

No podemos sino agradecerle que nos siga enriqueciendo.

Ficha:

  • Título original:  Literaturas hispanoafricanas: realidades y contextos (2015)
  • Autores: Inmaculada Díaz Narbona (ed), Donato Ndongo-Bidyogo, Natalia Álvarez Méndez, Asunción Aragón Varo, Lola Bermúdez Medina, Justo Bolekia Boleká, Josefina Bueno Alonso, Inmaculada Díaz Narbona, Mar García, María G. Vinuesa, Victorien Lavou Zoungbo, Claudine Lecrivain, Enrique Lomas Lopez, Conchi Moya, Crstián H. Ricci, Blanca Román.
  • Idioma: Original: Castellano
  • Editorial: Verbum (2015)
  • Nº páginas: 375

Luz en la noche – Recadero Silebo Boturu

luz EN LA NOCHE

Este libro fue el primer libro publicado por el autor guineoecuatoriano gracias a una editorial madrileña, Verbum, en 2010, y se presentó en Malabo un año después. ¿Extraño?. Es el recorrido que han seguido y siguen muchos autores de aquel país que ante la imposibilidad de publicar sus obras en su lugar de origen recurren al exterior. El volumen está compuesto por 25 poemas y dos obras de teatro: É Bilabba (Los asuntos) y Ö Börukku (La nostalgia), cuyos títulos están en bubi, idioma de la isla de Bioko, de donde es originario Boturu y en donde reside. Poesía y teatro: dos géneros difíciles de encontrar, y que le valieron el verse reconocido con la mención de su nombre en la lista #Africa39 (que recopilaba a los 39 escritores más prometedores de África sub-sahariana por debajo de los 40 años).

Boturu

Boturu. Fotografía: CCEM

Luz en la noche es una pequeña joya tan solo ya por la edición. Contiene un prólogo de Gabriela Nistal que nos cuenta que “Recadero es apasionado, activo e imaginativo, y vive y escribe en un país difícil. Difícil porque ser artista en África es sinónimo de dificultad, es como vivir a la intemperie, como pasear distraídamente por un precipicio, como volverse a desgarrar todos los días la misma herida no cicatrizada” y una carta muerta del escritor César A. Mba, a modo de epílogo, en la que subraya que “Me gustan tus poemas porque me recuerdan que la muerte que teme nuestra carne es la muerte de cada noche”. Además, la portada y las ilustraciones del interior las firma Ramón Esono, un reconocido dibujante, más conocido como “Jamón y Queso”, que crítico, irreverente o certero, nos trae imágenes muy potentes que hablan de la dominación o el poder, a la vez que trata con delicadeza la ilustración para el poema-elegía por un hijo muerto. Esono fue compañero del escritor en el proyecto “EG Justice para Guinea Ecuatorial” que reunió a jóvenes artistas equatoguineanos “que, a través de sus obras, cuestionan el status quo y se centran en la definición de un espacio de justicia social en un entorno represivo.”

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Esono

Boturu concibe la escritura de manera comprometida; le gusta escribir por “el sentimiento de compromiso con lo que pasa en el mundo y a tu alrededor” y “como artista indignado de las realidades insufribles que nos toca vivir, me encanta crear debate, me encanta poner al público ante el espejo para que vea sus errores que son los problemas de cada día. A partir de ahí, que cada uno intente descubrir sus fortalezas y mejorar como persona”. Escribe poesía desde muy joven, y su desconcierto ante lo que ve le obliga a crear poemas que, en este que fue su primer trabajo, giran en gran parte en torno a la denuncia social o la resistencia, pero también hay lugar para expresar los sentimientos más íntimos del poeta.

Sus poemas desde el primero que inicia la antología, “Cantos y añoranzas”, (“Yo no escribo para aquellos que saben leer y escribir”) nos revelan a un autor inconformista, que no se resiste a escribir para los de siempre, él prefiere un público mucho más extenso, que englobe a aquellos para los que nadie escribe poemas, los que no saben leer ni escribir. También asoma una crítica acerada en su poema “Nosotros” (“Si la persona fuera persona, mataría al hambre que mata al hombre”), un lamento en “Homenaje a los exiliados”, una contundente denuncia y un grito ahogado en el poema “Ellos”, “en la tierra hay hombres que se creen dioses”, (“Y ellos nos meten en pateras”). Luz en la noche nos enseña que la luz, a pesar de aparecer tímida en la oscuridad nocturna, nos da esperanza.

Más conocido como dramaturgo, director de la compañía Bocamandja (nombre que mezcla el de un plato típico bubi, bocao, y otro fang, mandja`a) Boturu confiesa “disfrutar como un niño” cuando hace teatro. En el libro reúne dos piezas muy diferentes tanto en temática como en ejecución. La primera, É Bilabba (Los asuntos) es una obra cotidiana, fácil, en la que se alcanza un sueño y con ella un final feliz, que contrasta con la segunda, Ö Börukku (La nostalgia), más trabajada y también más sombría. Sobre el fondo de la situación de aquellos que emigraron, atravesando el Atlántico en pateras y que lo perdieron todo, o en el camino, o en manos de las mafias, o al llegar a su destino, una mujer entona su lamento. En el medio una Gran Cumbre que deja al descubierto las verdades relaciones entre África y el resto del mundo, la injusticia permanente y la más terrible desolación ante un final para el que no cabe esperanza de redención.

Es muy difícil encontrar obras de teatro africanas, siendo un género que tiene pocos lectores (dentro y fuera) debido, entre otras razones, a que la mayoría prefieren ver la representación en vivo antes que leerla. Pero el teatro leído nos hace recrear en nuestras mentes una escenografía no creada. Tenemos la oportunidad de imaginar el lugar, el ambiente, la composición, a partir de las notas que nos proporciona el autor, y dejarnos llevar por los diálogos, adentrándonos en los sentimientos y pasiones de los personajes de una manera diferente. Si, además, el escenario, como en esta ocasión, nos lleva a África…

Ficha:

  • Título original:  Luz en la noche  (2010)
  • Idioma original: Castellano
  • Edita: Editorial Verbum (2011). Biblioteca Hispanoafricana, dirigida por Landry-Wilfred Miampika
  • Prólogo: Gloria Nistal y Carta muerta de Cesar A. Mba a Boturu
  • Ilustraciones: Ramón Esono
  • Nº páginas: 126/ 12 euros.-
  • Selección de poemas del libro para leer on line. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Aquí
  • En fechas recientes Boturu ha publicado Crónicas de lágrimas anuladas en la que vuelve a la combinación anterior de Poesía y Teatro.

Las voces literarias de Guinea Ecuatorial reclaman nuestra atención

Revista "Atanga" nº8

Revista “Atanga” nº8

La revista Atanga me ha llegado por correo postal gracias a su coordinadora Andrea Ramos. Se trata de un magacín semestral sobre diferentes aspectos culturales que se están produciendo en Guinea Ecuatorial. En concreto, su extraordinario número 9 es un monográfico dedicado a la literatura que desde aquel país se nos ofrece, “vista desde dentro y desde fuera”.

Frente a la polémica afirmación que el antropólogo Juan Aranzadi realizó en la presentación de un número monográfico de la revista Debats dedicado a Guinea Ecuatorial, y que la propia Andrea recoge en la publicación, sobre la escasa relevancia social de la literatura en Guinea Ecuatorial y sobre lo poco “casi nada” que allí se lee, Atanga ofrece un amplio abanico repleto de posibilidades y realidades. La publicación hace un recorrido muy atrayente sobre autores, libros, revistas, talleres de escritura, festivales y bibliotecas, sin rehuir las carencias (sector editorial, por ejemplo) y limitaciones que en la actualidad sufre el mundo literario ecuatoguineano.

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Biblioteca Filôtxiga. Annobon (Imagen: Facebook)

Nos quieren dibujar “un mapa literario del país cuyos puntos cardinales son sobre todo las bibliotecas y librerías de Malabo y Bata”. A las que me gustaría añadir la iniciativa que un grupo de jóvenes de la isla de Annobón llevó a cabo el año pasado levantando la  Biblioteca Fílôtxiga. Nos llevan por los contenidos de las últimas publicaciones sobre Guinea Ecuatorial (El dictador de Corisco de Ávila Laurel, Ed.Pángola, 2013; Recuerdos del abuelo Bayebé y otros relatos bubis de Justo Bolekia, Ed. Sial, 2014 o Caminando por África de Francisco Ballovera Estrada, Ed.Alianza, 2014) y por los artículos de las revistas literarias Bostezo, El mundo con eñe y Debats. Nos seducen con los talleres de escritura donde el potencial humano y creativo indica que las letras tienen garantizadas su continuidad. Y nos despiertan con la noticia de la formación de un grupo de investigación sobre un proyecto de lo más atrayente titulado: “Lo que sabemos, ignoramos, inventamos y deformamos acerca del pasado y presente de Guinea Ecuatorial” y que podéis seguir aquí.

Dan cabida tanto a los nombres más conocidos y consolidados de esta creciente literatura (Balboa Boneke, Justo Bolekiá, Raquel IIonbé, Mba Abogo,  María Nsue Agüe o Joaquín Mbomío), como a los de las de las jóvenes promesas que poco a poco comienzan a ser conocidas.

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Juan Tomás Ávila Laurel

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Raquel Ilonbé

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Donato Ndongo

Destaco a Juan Tomás Ávila Laurel que se ofreció y ha colaborado con este blog y es uno de los nombres imprescindibles junto a Donato Ndongo, del que la “Editorial Assata” está volviendo a publicar su obra. Lo mismo que ha hecho la “Editorial 2709books” con Zamora Loboch. Entre los nuevos nombres que intentan hacerse su propio hueco, sobresale el joven Ricadero Silebo Boturu quien fue incluido en la antología #Africa39 y a quien se le realiza una entrevista en Atanga.

Boturu que ha escrito La danza de la abuela (2011), el libro de poemas Luz en la luznoche (2010), Soliloquio y la que es hasta el momento su última obra, Crónicas de lágrimas anuladas: poesía y teatro, es también director del grupo teatral Bocamandja. Afirma que no es comparable “la situación de la literatura de muchos países de África con Guinea Ecuatorial. En Port Harcourt por ejemplo, los vendedores ambulantes venden libros y creo que es porque existe la cultura de la lectura.” Para fomentar la lectura en su país considera que “no debemos esperar a que sean otros los que fomenten y difundan nuestra literatura y cultura, debe ser un compromiso de todos los guineoecuatorianos”. Boturu señala que le gusta escribir por “el sentimiento de compromiso con lo que pasa en el mundo y a tu alrededor”.

Desde la diáspora (aunque no aparecen en la revista les quiero incluir en esta entrada dado que ambos se pusieron en contacto conmigo para informarme de sus respectivas obras) escriben Marcial Dougan y Victoria Evita. El primero desde Alicante, ciudad en la que reside hace ya treinta años y donde ha publicado Lo que esconde la montaña o A pesar de todo. La segunda desde Madrid, aunque regresa con asiduidad a su país natal. Ella es hija del también escritor Leoncio Evita (primer guineano que se conoce ha escrito una obra, fue en 1953 y se tituló Cuando los combes luchaban) y acaba de presentar la que es su primera novela Mokámbo, Aromas de Libertad que cuenta la historia de Amanda, una joven que busca una salida a su situación familiar y económica.

Atanga quiere también realizar un homenaje a Juan Balboa Boneke, una de la voces más importantes de esta literatura y que murió el año pasado lejos de su tierra. Boturu expresó así lo que suponía para él esta pérdida en un artículo que escribió para Guin Guin Bali: “Juan no se ha ido, está a la vuelta de la esquina de la calle Abilio Balboa, está en la orilla de la playa de Balboa, está sobre un árbol frente a la costa de Moraka, está en la caldera de Luba, está en las Siete puertas de Ureca, está en lo alto del pico Basile, está sobre una palmera de Rebola tomando plácidamente su tope”.

Boneke fue una de las voces del trabajo documental de Mischa G. Hendel Subvaloradas sin ser vistas. Voces literarias de Guinea Ecuatorial que os invito a visionar y a escuchar despacio, sin prisa, para que, al menos, lo que nos señala su título no siga ocurriendo.

Atanga nº9

Nota: Atanga es la revista cultural del Centro Cultural de España en Malabo (CCEM), que pertenece a la Red de Centros de AECID. Podéis consultar todos sus números, aquí: www.ccemalabo.es

En Annobón un grupo de jóvenes crea una biblioteca

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Biblioteca Filôtxiga. Annobon (Imagen: Facebook)

En una entrevista en 2011 a la pregunta que le hicieron al escritor ecuato-guineano Juan Tomás Ávila Laurel sobre cuántas librerías había en su país, la respuesta del escritor fue esta: “no recuerdo que hubiera librerías en Malabo”. En junio de 2012, el antropólogo catalán Gustau Nerín junto a la “Asociación Literaria Página de la Luz” (formada por los escritores Mariano Ekomo, José Fernando Siale Djangany y el propio Nerín) alumbraban la “Librería de Bata”. Era la primera librería de carácter generalista que se abría allí, con anterioridad existían únicamente librerías religiosas. El mismo año se inauguraba también otra librería,”La Casa Tomada”en Malabo.

Desde Guin Guin Bali informaban sobre el evento, dando la palabra a Mariano Ekomo, escritor e investigador: “Nuestro país tiene que ponerse a la altura de otras naciones africanas. Hemos visto cierto desarrollo en las infraestructuras en los últimos años, pero éste debe venir acompañado del desarrollo cultural, si no será solo apariencia. Nuestros jóvenes se encontraban con un importante vacío al no tener acceso a muchos libros de los que se les hablaba en las escuelas. La librería de Bata está creada justamente para llenar este hueco”.

En Guinea Ecuatorial el acceso a la cultura es difícil. Se carece del poder adquisitivo necesario para ello y las pocas bibliotecas universitarias que existen tienen fondos escaso y obsoletos. Si bien se siguen abriendo más espacios dedicados a los libros, estos continúan siendo insuficientes.

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Librería de Bata

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Librería “La Casa Tomada”, en Malabo

En Annobón, isla volcánica paradisíaca perteneciente a Guinea Ecuatorial y con un pasado tremendo, creció el escritor Juan Tomás Ávila Laurel. En su novela Arde el monte de noche un incendio fortuito desencadena una cadena imparable de infortunios en la isla del mar de Atlante. La descripción de la vida en aquel lugar, desde el punto de vista de un niño, nos habla de un lugar aislado, como lo fue Annobón (donde tras la independencia de la colonia, el gobierno de Francisco Macías  prohibió la entrada y salida de la población, iniciándose un período de aislamiento de la isla durante dos años).

Hoy en día se trata de un enclave de gran belleza, explotado por el turismo y convertido, según se ha denunciado en los últimos años, en vertedero industrial.

En Annobón no hay ningún lugar dedicado a los libros. Al menos hasta ahora. En junio de 2014 un grupo de jóvenes, que anhelaban un lugar que fuera un referente cultural, decidió abrir una biblioteca.

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La biblioteca Fílôtxiga es el resultado del empeño de un puñado de jóvenes de tener su propia Casa de Cultura en la isla. Se trata de la primera vez que Annobón cuenta con un lugar de estas características. Frente al silencio institucional, han construido un sitio con el que “quieren contribuir en la educación de la sociedad annobonesa residente, porque la biblioteca es un lugar de adquisición de la ciencia y la moral.”

Van completando, gracias a donaciones y compras, un fondo que se nutre de todos los géneros y que consultan con frecuencia personas de todas las edades, pero sobre todo niños y jóvenes, que se acercan a la casa privada de una vecina que la ha donado de manera gratuita, mientras esperan que un nuevo edificio complete su sueño.

Los poderes de la tempestad – Donato Ndongo

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La portada de este libro es obra de Luis Fernando Martín Santana que ya ilustró el poemario de Sib Sansan para la misma editorial Assata, y es un acierto. Los poderes de la tempestad está localizada temporalmente en la época de la dictadura en Guinea Ecuatorial de Francisco Macías (1969-1979), apodado “el tigre”, que devino una vez el país consiguió la independencia que, como en tantos países africanos, no trajo la libertad sino más opresión incluso. Los mecanismos del régimen personalista y tirano que él impuso quedan reflejados en la imagen de la cubierta, en la que se transmite la imposición y lo que el propio escritor denominó “la absoluta banalización de la vida y de la dignidad humana“.

Fastos conmemorativos del Acta de Independencia de la colonia española

Independencia de Guinea Ecuatorial (1968)

Donato Ndongo ha estado recientemente en Córdoba, en la 12ª edición del Festival de Cine Africano, en el encuentro denominado “Literatura e inmigración” junto a Mahmoud Traoré. En el mismo, el ecuato-guineano desvelaba que su primera incursión en la escritura fue el relato “El sueño” publicado en 1973 en una revista que dirigía Camilo José Cela, y que trataba de un sueño que en realidad era una pesadilla, basado en una noticia que él había escuchado sobre unos senegaleses que se habían ahogado en el río Bidasoa en un intento por pasar a Francia de manera clandestina.

La experiencia de la inmigración la contó también en otra novela suya El Metro (2007), queriendo dar el punto de vista del africano que se ve obligado a partir y formulando la siguiente pregunta: “¿por qué tenemos que salir de África y pasar todas estas dificultades hasta llegar aquí, donde tampoco encontramos la felicidad?”. Se trataba de una descripción detallada del viaje (“huida” lo llama el propio escritor) hasta alcanzar el lugar en el que poder llevar una vida mejor, la misma minuciosidad que años antes había utilizado para escribir Los poderes de la tempestad.

La pesadilla ecuato-guineana

Guinea-Ecuatorial

Guinea Ecuatorial. Fotografía: La aventura de la Historia

Más cerca le queda la experiencia del exiliado. La dictadura de Francisco Macías le sobrevino cuando se encontraba en territorio español y le fue imposible volver a su tierra. Lo intentaría tiempo después cuando, tras el derrocamiento del dictador, Teodoro Obiang (su sobrino y siguiente en la lista) le tomó el relevo, fracasando en su intento. Desde entonces ha residido fuera de su tierra natal. A pesar de ello, Donato sigue deseando con fuerza volver a Guinea Ecuatorial y vivir allí, pero de momento pertenece a una generación obligada a permanecer exiliada. “Creo que somos un laboratorio para que la gente vea, hasta que punto alguien puede aguantar dos dictaduras”, dice irónicamente otro escritor, Francisco Zamora, sobre Guinea Ecuatorial (casi tres, añadiría yo, con la que soportaron como colonia de Franco).

Se puede llegar a pensar que Los poderes de la tempestad, segunda entrega de la trilogía “Los hijos de la tribu” que inició con Las tinieblas de tu memoria negra (1987) es una novela autobiográfica. De hecho, narra el regreso de un hombre exiliado, que tiene un cierto nivel de vida como abogado en Madrid y que, junto a su mujer y su hija, vuelve a su tierra en un intento por contribuir al progreso de su país y ver a su familia y amigos de nuevo. Sin embargo, Donato Ndongo, en una entrevista, confesó que el itinerario del abogado es paralelo no al suyo propio sino al de su hermano, “…en Los poderes de la tempestad [dice] se presentan, de alguna forma, hechos basados en la vida real, en las experiencias, o mejor dicho, en las desgracias que le ocurrieron a un hermano mío que vivía en Guinea Ecuatorial. Mi hermano era funcionario de las Naciones Unidas y al llegar a Guinea, en época de Macías, fue encarcelado y estuvo en la cárcel durante varios años. La novela está inspirada de cierta forma en la vida de mi hermano”.

Lo cierto es que la aventura del protagonista sin nombre de la novela puede tener componentes de las historias de varias personas, tantas cuyos testimonios pudo llegar a escuchar o conocer el escritor en aquellos meses en los que regresó a su tierra y contempló desolado el páramo en el que se había convertido.

Se trata de un texto de clara denuncia, en el que el Ndongo vuelca en el abogado uno de sus anhelos fundamentales; salir de allí para contarlo, salir de allí para denunciar lo que ha visto, para gritar la injusticia, las atrocidades, la ruindad. ¿Cómo se puede vivir sabiendo que se asesina, que se mata a golpes, que se tortura y no decir nada?, ¿cómo se puede seguir viviendo conociendo lo que se conoce, habiendo visto lo que se ha visto?… No en vano el escritor afirma en una entrevista: “En la etnia fang, a la que pertenezco, no existe el arte por el arte, sino que tiene que ser útil, además de bello. Mis libros son una propuesta de acción para que se resuelvan los problemas que aquejan a esta generación de africanos.”

Si alguna conclusión ventajosa podía deducirse de vuestro viaje absurdo y desgraciado, era ésa: a partir de ese momento te ibas a oponer con todas tus fuerzas a la barbarie imperante en tu país, donde, bajo la falacia de un tribalismo envuelto en nacionalismo, en la más aterradora dictadura recubierta por palabras altisonantes y huecas como libertad e independencia, los hombres eran tratados peor que los animales y ya no quedaba lugar para el humanismo y la misericordia. (pág.118)

El libro es fruto de muchas preguntas, a muchos niveles e induce a pensar en las causas, los posibles factores que han llevado al país a la situación en la que se encuentra. Para ello no se libran de la crítica ni siquiera sus compatriotas.

El pueblo guineano jamás saldrá de la opresión mientras siga soportándolo todo sin la más mínima protesta, fue lo que pensaste, indignado.  ¿Resignación cristiana, cobardía innata?  ¿Era culpa del sistema colonial, colonial y fascista, y del catolicismo que os impusieron a machamartillo, sin un resquicio para la reflexión, sin posibilidad de raciocinio? … ¿Apenas un siglo de dominación extranjera os había convertido en seres amorfos, egoístas hasta la insensibilidad, envidiosos y mezquinos, sin conciencia solidaria? ¿O era consustancial con la cosmogonía africana esa inhibición constante de los deberes sociales, incapaces de asumir un esfuerzo colectivo? ¿Qué nos pasa, qué nos pasa?. ” (pág. 145)

El periplo vital del abogado y su familia, ya sea contado desde una tercera persona onmipresente, ya sea en primera persona, se torna infernal casi desde las primeras páginas. Es una novela muy física, en la que se puede leer de manera minuciosa el despelleje y la deshumanización que trae consigo la imposición ciega. El encarcelamiento y la tortura, en todas sus variantes, física y psicológica, adquieren en el libro un protagonismo especial, y descritos sin cortapisas, en un tono realista, logran proporciones de auténtica nausea, consiguiendo de esta manera transmitirnos , a través de la historia personal del abogado, hasta qué punto su país se ha tornado un mundo desolado, terrible e inhumano, donde el escritor no se resiste a dibujar, sin embargo, un futuro más esperanzador.

Creo que Donato Ndongo entiende la escritura como forma de sacar a la luz, de señalar de manera valiente y de intentar mover el mundo con cada una de sus obras. No es demasiado usual encontrar un escritor que otorga a la escritura la posibilidad del cambio. En este sentido, recogí sus palabras en otro artículo mío, pero no me resisto a volver a compartirlas: “Nosotros (los escritores) tratamos de romper el discurso único. Y la única forma de romperlo, para que haya una verdadera pluralidad en la opinión de los guineanos, es hacer una literatura creíble. Y esta, no solamente ahora sino también en el futuro, transforma y transformará esa realidad.”

Ficha:

  • Título original:  Los poderes de la tempestad (1987)
  • Idioma: Castellano
  • Editorial: Assata Ediciones (2014)
  • Imagen portada: Luis Fernando Martín Santana
  • Lectura de fragmentos: Biblioteca Virtual Cervantes – Natalia Álvarez Méndez (ed.)
  • Para su adquisición, ponerse en contacto mediante correo electrónico con la editorial:  info@assata.es
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