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Posts etiquetados ‘Guinea Ecuatorial’

30 años cumple “Las tinieblas de tu memoria negra”…¿la has leído ya?

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Assata ediciones

Fue en 1987 cuando la primera novela de Donato Ndongo salió a la luz. 30 años han pasado. Y desde entonces ha recibido premios (Sésamo, 1984), ha sido reeditada, entre otras, por Editorial Fundamentos y Assata, y estudiada y traducida a múltiples idiomas. Estamos ante una obra, la primera de su trilogía inacabada “Los hijos de la tribu”, que muchos críticos han calificado de autobiográfica (Donato sonríe meneando la cabeza en signo de negación cuando se lo mencionas) o novela de iniciación comparada con el Lazarillo de Tormes. Lo cierto es que narra, desde un estilo que repica lleno de oralidad, la historia de un niño y las diferentes etapas que va viviendo con el trasfondo de una Guinea Ecuatorial siniestra y, a un tiempo, mágica y plena de sugerencias.

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Al encuentro entre seres humanos: “Las que se atrevieron” de Lucía Mbomío

Para mi era una cuestión de reconocimiento de algo tan natural y antiguo como el encuentro entre seres humanos. Eso y la necesidad de conversar con mi madre. (Lucía Mbomio)

Dice mi admirada Marta Sofía López, filóloga inglesa y especialista en literaturas postcoloniales, en el prólogo de este libro, que ha pasado años (y sigue) investigando sobre las culturas e identidades afroeuropeas. Resalta que, como teórica, ha conjugando palabras como “mestizaje”, “sujetos nómadas” o similares, pero que todo este edificio de vocablos lo entendió de inmediato al conversar una noche con la autora de este libro, la periodista Lucía Mbomio, y con Ladislao Bapory Site, dos personas con orígenes equatoguineanos pero que han nacido, crecido y vivido fuera de Guinea Ecuatorial.

Las que se atrevieron nos ofrece a todos nosotros una oportunidad parecida al invitarnos a compartir una tarde o dos leyendo los testimonios y confidencias de un puñado de mujeres blancas que se atrevieron a seguir adelante con su relación con sus parejas negras. Ellas, que fueron capaces de transgredir las normas, cuentan sus vivencias a una Lucía que quiere, a través de sus voces, consumar un reconocimiento. Así, Mbomío moldea las historias que ha ido recopilando y crea personajes a partir de las descripciones que aquellas le ofrecieron. Partiendo de su propia madre, con quien se ha sentido en deuda, deja que escuchemos las de otras tantas mujeres, historias sencillas, íntimas, pero que nos hablan de la rebeldía y de la fortaleza de aquellas que se mantuvieron firmes en sus sentimientos y pensamientos.

Hay que tener en cuenta que estos testimonios pertenecen a otra época, la de hace treinta o cincuenta años; aquella en la que las relaciones interraciales se señalaban con el dedo, pesaban demasiado los prejuicios y “no existían palabras para designar conceptos que no existían, puesto que la realidad  a la que pertenecerían tampoco existían“.

Desde su papel de esposas, madres, hijas, hermanas de aquellas que llegaron a tener por pareja a un hombre negro de origen guineoecuatoriano, hasta las que nombra con el seudónimo “Ellas”, todas nos transmiten con palabras sencillas y un lenguaje cercano, las dificultades, el entorno social y político en el que se tuvieron que mover y el rechazo que sufrieron, en primer lugar de sus propias familias. Estamos hablando de un momento en el que apenas había una docena de negros entre nosotros y en el que no se sabía nada sobre Guinea Ecuatorial (aunque ahora tampoco es que se sepa demasiado, todo hay que decirlo).

A pesar de los años transcurridos desde que estos testimonios se vivieron, algunas historias nos suenan a conocidas. Si bien es cierto, como ellas mismas destacan, que los tiempos han cambiado (o quizás se han refinado, como opina la propia Mbomío), se siguen repitiendo muchas de las situaciones que se visibilizan en sus relatos. Como el racismo, que duele aún más cuando se ceba en tus propios hijos. Porque esta gran verdad es una de las cicatrices más hondas de esta obra: esas madres saben y son conscientes de que jamás conocerán en toda su dimensión lo que han tenido que soportar sus hijos por ser negros.

En este sentido, se agradece la sinceridad que destilan estas voces que en ningún momento tienen otro afán más allá del de contar sus vivencias, pero que acaban elaborando algo tan necesario, en palabras de Marta Sofía como “recuperar la historia perdida”. Tan importante para todos. Es, a través de esos relatos, la manera en la que nos adentramos en ese ámbito privado, tantas veces desconocido, pero tan necesario para intentar comprender lo que a través de otros intentos más teóricos o generales se ha querido transmitir muchas veces.

Es gracias a estos micromundos, abiertos para dejarnos sentir sus trayectorias personales, valientes, dolorosas, fracasadas y sencillas, a través de los que comenzamos a comprender todo un macromundo, que este sí nos pertenece a todos, y que las ha intentado reconducir a una senda por la que ellas se negaban a transitar. Así, estas mujeres se convierten en la cámara que nos proyecta en unas cuantas escenas todo lo que ha supuesto una vida que comenzó a cambiar el día que se enamoraron de un hombre negro.

Porque ante todo este libro nos habla de amor. De ese vocablo tan usado y tan manido pero que tanto, tanto necesitamos recuperar. Cada palabra de esta breve obra nos habla de la fuerza de un sentimiento que no distingue entre colores, nacionalidades o procedencias. Ya sea el de una mujer por un hombre, el de una madre por una hija, o el de una hermana por otra.

Según avanzaron los segundos comencé a pensar con claridad: yo no era como todo el mundo, al fin me había despojado de mis prejuicios, mi pareja tampoco era igual al resto y mi relación no tenía por qué serlo. “La vida es corta-pensé-y estoy enamorada. Viviré mi relación hasta el final.” (pág.38)

Me gusta que Lucía haya destacado que estaba en deuda con su madre de quien minusvaloró su trayectoria frente a la de su padre “porque ella no había ido nunca descalza a la escuela”. Me gusta que haya roto esta lanza y haya querido reconocer a esas mujeres blancas que un día mostraron a “sus mundos” su error y su injusto comportamiento.

A menudo, tendemos a ningunear las vidas más silenciosas, las que cuesta más poner en escena como protagonistas principales, las que en apariencia no son tan “interesantes”… Nos equivocamos, porque tal y como demuestra este libro, detrás de muchas biografías sencillas, en apariencia simples, están miles de gestos cotidianos que han contribuido a derribar muros, a lograr el acercamiento, a mostrarnos nuestras sociedades y nuestras derivas. En definitiva, a enseñarnos que el odio, el rechazo, los prejuicios, la violencia, la discriminación… siempre el maldito racismo, nos conducen a una casa más pequeña y estrecha, más injusta y mucho menos humana.

Las que se atrevieron. Editorial Sial. Lucía Asué Mbomío Rubio. Prólogo: Marta Sofía López Rodriguez. Ilustración de portada: Lydia Mba. 2017

Los 10 libros de cabecera de Trifonia Melibea Obono

El año pasado una joven escritora irrumpió en el escenario de las letras con fuerza. Se trataba de Trifonia Melibea Obono, originaria de Guinea Ecuatorial. Casi seguidas aparecieron publicadas Herencia de bindendee (Ediciones En Auge) y La Bastarda (Flores raras). La primera vio la luz en Viena, donde se celebra cada año la Semana de la Literatura Guineoecuatoriana. La segunda lo ha hecho gracias a una pequeña editorial.

Melibea propone visiones nuevas de la mujer, desde su propia experiencia como parte de la etnia fang, en la que “la mujer es posesión del hombre”, afirma. Y va más allá al hablar sobre homosexualidad en un entorno en el que, al ponerlo de manifiesto y sacarlo fuera, mueres tanto para tu familia como para la sociedad que te rodea.  La Bastarda empieza de una manera rotunda y desde allí ya no hace sino llevarnos hasta el centro de una historia que impacta por su intento de mostrar la realidad de manera sincera y sin tabúes impuestos:  “Bastarda yo, una mujer fang; bastarda yo, la hija de una mujer fang; bastarda yo, lesbiana”.

Trifonia Melibea Obono

Trifonia Melibea Obono

Le pedimos a Trifonia que inaugurara esta nueva sección con sus 10 libros favoritos. A continuación aparece la lista, con comentarios que ella misma nos ha transmitido.

1.- Dibujando el género, de Gerard Coll Planas y María Vidal

Te han enseñado que eres una mujer. Te llaman hombre en la calle. Ser hombre y ser mujer constituyen una construcción cultural que no tomamos en cuenta hasta que leemos  un texto sencillo como Dibujando el género. Está hecho el libro con imágenes y redactado en un castellano accesible.

Con la obra Dibujando el género he mejorado las técnicas de identificación de la discriminación de todo tipo, sobre todo por razones de género. Yo lo leí de un tirón y aprendí muchas cosas. Se lo recomiendo también al cuerpo docente por la accesibilidad del lenguaje y porque en la niñez y adolescencia, el alumnado aprende muchísimo dibujando y viendo en las ilustraciones una historia contada.

2.- El sometimiento de la mujer, de Jhon Stuart Mill

La obra es tan antigua como la muerte del sometimiento.jpgautor, pero el texto le nutre al mundo moderno de   estrategias, cómo somete el patriarcado a la mujer desde la ideología hasta la violencia de todo tipo. Leí el texto cuando estudiaba en la universidad. Sin embargo, cada vez que escribo alguna obra con enfoque feminista este ensayo editado con formato de libro de bolsillo se convierte en la columna vertebral de mi pensamiento.

Jhon Stuart Mill es uno de los pensadores más destacados de los últimos siglos y tanto, que el debate sobre el contenido de sus obras está presente en las ciencias sociales. Y luego, gran parte de las leyes sobre igualdad de género que se aprueban en los estados modernos llevan en brazos  las ideas de progreso que propuso.

3.- Cuentos y relatos, de Mari Nsue Angüe

“Que hablen las mujeres. ¿Por qué han de hablar las mujeres si sus vidas no son más que muerte?”. La primera obra que leí de Maria Nsue se titula Ekomo, una novela. ¡Qué aburrimiento! Tenía yo menos de veinte años y no comprendí nada. Me quedé en blanco. Hoy no. Hoy es mi libro de viajes. El viaje de la vida.

Maria Nsue Angüe falleció a principios del año 2017, meses después de que se publicara su nueva obra Cuentos y relatos. No ha cambiado mucho el contenido de su obra. Sigue siendo fuertemente reivindicativa en lo que a la igualdad de derechos, deberes y oportunidades se refiere.

Para la novelista el tiempo no ha cambiado. Los problemas de las mujeres siguen siendo los derechos que tiene pendiente conquistar. El derecho a ser inteligente. El derecho a la vida digna. El derecho a consentir el matrimonio. El derecho a la libertad de expresión. Y mucho más.

4.- La selva siempre triunfa, de Guillermo Cabanellas

“Jefe, te sientes solo, toma, un regalo para que te distraigas”. Curiosidad, no se preocupen. El regalo no es un libro, una película, una mascota. ¡Qué va!. El regalo se lo hace un trabajador negro a un colono español, jefe suyo. Estamos en plena Guinea Española, la Segunda República acaba de tomar el poder en la Península Ibérica y los amigos políticos del conservadurismo andan preocupados. Pobrecitos. Tienen que relajarse con algo muy sosegado: las menores indígenas, niñas todavía con la teta de la madre agarradas, en pleno apogeo de la pubertad, el gusto de los colonos españoles, el gusto de su alumnado hoy, la élite política guineana. A veces una se hace preguntas, se equivoca. ¿Masoquismo?. ¿Machismo?. ¿Pederastia?. ¿Abuso del poder?.

5.- Una mujer en Berlín, obra anónima

Nos encontramos en las cenizas del nazismo. Rusia se ha adentrado en las tierras germanas y además de dominar el territorio, busca parte de lo que tiene que vencer, las mujeres, propiedades del hombre alemán derrotado en la guerra. Durante la novela no se habla de violencia sexual. Pero se cuentan con las bragas arrancadas. Una veintena. Una treintena.  Una sola mujer. Es la mano del ruso en el cuerpo de la mujer. El golpe físico viene después. El hambre, la luz eléctrica desparece, el desempleo, Alemania regresa a las andadas del después de la Primera Guerra Mundial. Mucha gente huye a los pueblos, otros se cansan de vivir y se acogen al suicidio. La vida no vale nada. Las mujeres se mueren mil veces. Ya no les mata solo el hambre y la guerra. Las bragas se arrancan, las manos de los rusos militares.

6.- Transeducar. Arte, docencia y derechos LGTB, de Richard Huerta

La escuela debería educar en la diversidad sexual. Es el libro Transeducar. El autor lo tiene claro, las aulas de clase no pueden seguir siendo “armarios” para la juventud.

El escritor relaciona dos conceptos aquí que considera derechos humanos fundamentales: la educación y la sexualidad. Y continúa señalando lo injusta que ha sido la vida y la historia con artistas homosexuales cuyo legado histórico se disfruta hoy mientras se oculta las orientaciones sexuales que pese a la represión, fueron capaces de manifestar a través de sus obras.

El libro es un encanto. Informa, fomenta empatía. Crea esperanzas de cambio.

7.- La mujer y la madre, de Elisabeth Badinter

En Guinea Ecuatorial la maternidad es como la asistencia en misa, un imperativo. El franquismo está aquí en su época de apogeo y tanto, que las fiestas civiles comienzan con madrugones represivos de asistencia en misa. Comienza o termina el curso escolar: a misa. La mudanza: bendiciones de algún sacerdote. Inauguraciones de edificios públicos: a misa. No existe dia en que los informativos de la televisión nacional dejan de informar sobre actos religioso por lo insignificante que sean.

Pues la maternidad aquí es igual. En Guinea Ecuatorial los hombres tienen el deber de participar en la fecundación. De hacerse cargo de la descendencia, no. NO. Las mujeres guineanas andan con hijos llorando en todas partes. Son el sambenito de sus vidas. Arriba. Abajo. Da igual lo que hagan, la maternidad, su principal fuente de perdición constituye la forma de ser femenina.

Las mujeres que viven lo contrario de lo establecido cargan en sus conciencias la tortura cultural de una nación no acostumbrada a vivir la maternidad como una elección.

Por eso el libro de Elisabeth Badinter, a pesar de que han pasado años tras su última edición, en Guinea Ecuatorial debería ser el libro de mesa de todo el mundo.

8.-  Salir del armario, guía para padres y psicólogos, de Maria Pallota

En Guinea Ecuatorial salir del armario es como morirse. Morirse socialmente. Del todo. En el puesto de trabajo. En la familia. Las amistades. Es la perdición general.

Guinea Ecuatorial después de la independencia de España en 1968 decidió recuperar su esencia africana, hoy sigue pendiente la recuperación.

Dentro de esta indefinición identitaria se encuentra el colectivo homosexual rechazado por una sociedad que lleva toda la existencia normalizando la heterosexualidad y ocultando las orientaciones sexuales diferentes.

Salir del armario, guía para padres y tutores, contiene vivencias de personas LGTBI y familiares que cuentan las reacciones cuando sus hijas e hijos deciden vivir abiertamente la diversidad sexual. Los mismos chicos escriben. Las mismas chicas escriben. Es un compendio de consejos,  más de una persona lectora puede dejar caer alguna lágrima.

9.- Mbura-Mbot, de Matías Elé

Mbura Mbot en fang -una de las etnias que componen Guinea Ecuatorial- significa hombre rico. Y es el título que el escritor Matías le da a una novela que narra la vida de un hombre guineano y responsable de una cartera ministerial. Se trata de un señor inculto, que ha llegado a lo más alto del poder y con dinero público hace fortuna.

El hombre  rico en su tiempo de ocio se dedica a dos labores: acostarse con niñas y emborracharse con colegas de profesión. No le presta atención a la familia y cuando le necesitan envía dinero, cuya función, la del dinero, no es ser un medio de bienestar sino un fin en sí mismo.

Mbura Mbot es el estereotipo del político guineano que sin vivienda ni acceso al agua potable  gasta los recursos que saquea del estado en la compra de coches de lujo. El lujo le sirve para ocultar el vacío del conocimiento necesario para ejercer responsabilidades públicas.

10.- El pensamiento heterosexual, de Monique Witting

La heterosexualidad no es un concepto cualquiera. Constituye una forma de vida que funciona a través de un entramado normativo cuya violación se castiga.

La heterosexualidad se enseña como la vida misma, el  deber ser. Y la sociedad está estructurada a partir de directrices que ¡ojo!, como salgas de la norma allí te quedas.

El Pensamiento heterosexual es un ensayo que al principio parece contar lo que todo el mundo ya sabe. La discriminación al colectivo LGTBI. Error. Entre una página y otra cita ejemplos de la vida diaria que parecen normales hasta que una persona se lee el libro y se formula preguntas. Y luego cita nombres de instituciones que durante la historia han inculcado a través de la violencia y la educación valores heterosexuales. El libro es un amor.

Donato Ndongo, escribir cuando se desborda el corazón

Donato Ndongo.

Donato Ndongo

La editorial Verbum publica el poemario ‘Olvidos’ y los cuentos ‘El sueño y otros relatos’

Publicado originalmente en África no es un país.  Bilbao 22 ABR 2017 – 20:15 CEST

Donato Ndongo-Bidyogo tiene un rostro afable y una mirada inteligente. Habla despacio y mesurado, con las ideas bien ordenadas y claras en su mente. Está acostumbrado a escuchar de manera atenta. A veces sonríe, y tras mirar fijo un rato con el ceño en modo reflexión, responde con suavidad: “preferiría no contestar a eso”, dice igual que podría hacerlo el Bartlebly de Herman Meville. Tiene la piel expuesta pero ya curtida por años opinando, escribiendo, hablando, y sus ojos se cierran casi hasta transformarse en dos puntos al argumentar que ya ha hablado de eso en el pasado, y que ahora no lo quiere hacer, esquivando de esta manera aquellas preguntas que considera que ya no debe contestar; como por ejemplo dar su opinión sobre la obra de tal o cual escritor de su país de origen: Guinea Ecuatorial.

Le comento, entonces, la eterna cuestión… si cree que la voz africana está siendo secuestrada por escritores de la diáspora frente a los que escriben en el continente y tienen que luchar para que su obra sea oída y leída. “Por lo que sé, ningún escritor africano ejerce de africano”, contesta. “No somos africanistas, sino africanos, vivamos donde vivamos empujados por las circunstancias de nuestras azarosas existencias. Más bien creo que somos voceros autorizados y cualificados para hablar en nombre de todos nuestros compatriotas que sufren en silencio, o porque no pueden expresarse por vivir bajo tiranías, o carecer de la instrucción, proyección u oportunidades que ayudan a crear opinión”.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

Un poema de amor (¿y una canción desesperada?)

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   Borracho de ternura

                                                  llamé a ti, amiga mía,

                                                  cuando los llantos

                                                  suspiraban en mi recuerdo.

                                                  (Palabras en el tiempo)

Donato Ndongo-Biyogo, del libro Olvidos; Edit. Verbum, 2016

 

Fotografía: Malick Sidibé

María Nsué, entre un poco de sol y un poquito de sombra

María Nsue

El pasado 18 de este mes fallecía la escritora guineoecuatoriana María Nsué. Muy poco, en comparación con su importancia, se sabe sobre la obra de esta mujer, que fue conocida como “la hija loca del ministro” y que fue la primera mujer escritora de su país, todo un hito en un lugar en el que hay apenas dos librerías y ninguna editorial.

Sobre su vida se puede encontrar algún dato más. Su padre, ministro de Educación, fue torturado por las autoridades coloniales españolas y murió asesinado por agentes de Macías en la embajada de Etiopía a los 53 años. Ella salió de Guinea Ecuatorial con 8 años y vivió en Madrid durante gran parte de su vida.

El 8 de noviembre del pasado año ofrecía una entrevista para el programa “Africanía” de la “Fundación Sur” en el que contaba lo que la llevó a escribir. Cuando llegó a Madrid no conocía nada de su propia cultura, sentía que había un gran vacío en torno a ella, por ello pensó escribir “para sus hijos, para sus nietos” a partir de dos personajes normales, en los que cualquiera se pudiera identificar.

En los años 90 volvió a Guinea Ecuatorial y llegó a trabajar de Directora General de Radiotelevisión.

En lo personal cuentan los que la conocieron que era una gran persona de trato amable. En las pocas apariciones públicas que aparecen grabadas en internet se muestra como una mujer de carácter, que opinaba sin pelos en la lengua, sensación quizás agudizada por las fuertes arrugas que endurecen su rostro. Confesando que no le interesaba la política manifestó en una entrevista para GuinGuinBali que “Obiang era la única persona en toda Guinea en quien confiaba” y se mostró muy crítica con aquellos que decían sentirse perseguidos por el régimen.

En otra aparición suya, la que mantuvo dentro de los encuentros que organiza “Casa África” dentro del marco de las “Letras africanas”, enfatizaba sobre la necesidad de no olvidar los orígenes, defendiendo la importancia de la tradición, la oralidad y la palabra silenciada.

No fue una escritora demasiado prolífica y siempre será recordada por Ekomo, publicada en 1985 (reeditada por Sial en 1988), y considerada la primera novela guineoecuatoriana de la post-independencia. Objeto de estudios, muy elogiado, es un libro envuelto de una sonora y cuidada poesía. Su protagonista es una mujer que se enfrenta a las tradiciones, “mostrando la realidad, sin ánimo de denuncia”.

Después vendrían Delirios (1991) en el que se compilan sus poemas y Cuentos de la Vieja Noa (1999). El pasado año la editorial Sial publicaba Cuentos y relatos, una recopilación de relatos cortos. 

En la citada entrevista para “Africanía” desvelaba su próximo proyecto con el que se mostraba muy ilusionada, un trabajo con niños.

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@Dibujando África

 

Un afrocuento puede ser realidad

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Si repasamos los cuentos de nuestra infancia pronto caemos en la cuenta de que ninguno de ellos está protagonizado por personas de piel negra (tampoco por casi ningún asiático, por ejemplo, o por personas con discapacidad o LGBTI…). El elenco de narraciones que somos capaces de recordar sobrevuelan un inmenso tapiz en el que los hilos que lo cosen son los que componen nuestro propio mundo. Es una alfombra hermosa, sin duda, pero le faltan colores.

Nos hemos perdido multitud de historias por el camino que nos habrían enriquecido, hecho más empáticos, en definitiva más humanos. Esto en nuestro caso, en el de ellos es algo diferente. Han crecido casi sin referentes propios. Sin verse reflejado en lo que leían. Aprendiendo con otros modelos. Muchas infancias diversas han leído otros mundos que no son el suyo, lo cual está muy bien, pero el problema llega cuando ninguno de esos mundos leídos es el propio. En definitiva, cuando esas infancias no se encuentran reflejadas en los textos que tienen delante porque, en el peor de los casos, no existen.

Hablamos de Bibliodiversidad. Es decir, de la necesidad de que haya diversas voces presentes en los libros.

Todo lo anterior, y mucho más, subyace tras la idea que ha empujado a Alejandra Ntumutu y a la ilustradora Lydia Mba a buscar financiación para que un afrocuento, El viaje de ILombe, pueda verse publicado. Necesitamos libros diversos, claman convencidas, ellas que creen que todos los niños merecen estar representados en los cuentos que tienen entre sus manos. Por eso es tan importante para ambas impulsar la publicación de este cuento africano, que les llega de generación en generación desde Guinea Ecuatorial.

Lydia resume con estas palabras lo que ha supuesto para ella este libro: “Ilombe me ha ayudado a conocer parte de mi historia, yo soy una afrodescendiente nacida en Madrid y durante el proceso he investigado y hablado con muchos ecuatoguineanos que me han ayudado a conocer más de la historia y la magia de Guinea Ecuatorial”.

Afrodescendientes ambas, encontraron en las palabras de sus familiares la luz y el color de la cultura de la que provienen. Fueron sus narraciones, contadas con la pasión que ponen solo aquellos que saben que están transmitiendo todo un mundo, las que les abrieron puertas y ventanas hacia sus orígenes. Y más allá supuso el reconocerse por fin en aquellos relatos y recuperar su propia herencia cultural. Porque El viaje de ILombe, si contemplamos el libro como un todo desde su génesis hasta el resultado final, habla de muchas cosas, también de la travesía de aquellos que emigraron.

Hablamos de un libro que además es una herramienta imprescindible para comprender mejor el mundo. Desde los cuentos, los niños acceden a culturas y sociedades, maneras de relacionarse y de vivir, de una manera natural, fácil y duradera. Así lo creen también desde la Asociación “Afromurcia en movimiento” que impulsó la creación del proyecto PotoPoto (del que ya hablé en este blog), que dirigen con mucha ilusión, originalidad e inteligencia Alejandra y Lidya. La una, la escritora que ha acabado por dar forma al texto, convencida de que el cuento es “una forma de tejer vínculos entre generaciones”.

La otra, la ilustradora, firme defensora de la importancia que tienen los dibujos que acompañan a los cuentos en la infancia. “La imagen es un medio de comunicación más directo que el verbal. Se ha utilizado desde tiempos remotos para contar historias. Normalmente acompañan a textos para reforzarlos y ayudar a su comprensión. Su utilización en los libros infantiles es imprescindible. Porque ayudan a los niños a entender e identificar el mundo que los rodea. Hacen más fácil la lectura y ayudan a mantener la atención”, nos comenta.

Lidya añade que “para los personajes de El viaje de ILombe me he inspirado en las máscaras fang, con sus formas alargadas sus ángulos y facciones características. Y sobre todo en el pueblo ecuatoguineano, en las historias que me cuentan, en su voz, sus miradas, en mi familia. Al final lo que te rodea y la propia vida es la mayor fuente de inspiración”.

El viaje de ILombe será realidad si entre todos colaboramos para que la literatura infantil también se vaya llenando de otros relatos, con otros personajes e historias. Para ello Potopoto busca financiación a través de Verkami. El plazo termina el 25 de enero: faltan solamente 13 días. 

“Las niñas y niños que conviven con otras culturas desde pequeños lo asumen como algo natural. Los más pequeños no son racistas, no son intolerantes. Esos prejuicios los aprenden de los mayores. Inculquémosles desde ya la importancia de lo diferente, que nos enriquece y nos hace crecer como personas”, explica Alejandra Ntutumu.

…¿nos ensuciamos?.

Poto poto

El diálogo introspectivo de Edjanga Jones Ndjoli

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Edjanga Jones. Ed.Carena

Edjanga Divendu (German Jones Ndjoli) nació en Madrid en 1982 y es hijo de equatoguineanos emigrados. Ha estudiado Ciencias Políticas (UNED), ha sido delineante y boxeador y Heredarás la tierra (Carena, 2016) es su primera novela. Para hacerla realidad dedicó cinco años en los que incluso llegó a vivir durante ocho meses en la tierra de sus antepasados, esa Guinea Ecuatorial que para él (y para tantos) era una desconocida. 

¿Cuál fue el detonante para que te propusieras contar esta historia?

Siempre he escrito historias, pero nunca me lo tomé en serio. La verdad… fue cuando me fui a Inglaterra, en un periodo de soledad después de haber dejado a mi pareja, cuando decidí escribir esta historia. Surgió como un deber o una obligación. Necesitaba ordenar mis ideas, deseos, verdades encontradas a medias y reflejarlas de alguna forma. En definitiva, creo que esta obra es una forma de validar cuestiones íntimas y personales y darlas un enfoque mucho más allá del espacio privado.

Esta novela, como dije, surgió de la necesidad. De sentimientos rotos, de las ganas de saciar mi hambre, de rebeldía estúpida y de las ganas de romper y mirar al mundo cantándole las cuarenta. La verdad, encontré en escribir una forma revolucionaria de comunicarme no sólo con los demás, también conmigo mismo. Nunca pensé que tenía algo que contar y por ello nunca me tomé en serio la faceta de escribir. Hasta que me di cuenta que el problema realmente no era contar algo excepcional, es más o menos como en las canciones de hip hop; lo importante es cómo lo cuentas. Él recurso de la exageración está demasiado explotado y es lo más fácil. Pero ser sincero con uno mismo y exponer esa sinceridad en bruto, tratada con cariño, desde mi punto de vista, es la labor de un escritor: reflejarse en otros. Ser sincero en mis escritos es lo principal.

¿Los escritores de la diáspora pertenecéis también al mundo occidental, hasta qué punto esto puede suponer una pérdida de conexión con las personas africanas que no han salido del continente?, ¿te interesa llegar a ese público?.

África no tiene fronteras, para mí ser africano no es nacer en África, crecer en África, es vivir África desde sus herencias y ser partícipe de los viajes de ida y vuelta que continuamente se hacen del continente africano al punto de retorno. Mi apellido es Jones, un apellido de antiguos esclavos retornados al continente. Yo he crecido y nacido en España, mi manera de mirar el mundo desde que me reconozco como africano no puede ser igual a la de cualquier otro a menos que participe de este sentimiento y responsabilidad, pesada responsabilidad.

Los fronteras de África van mucho más allá de su continente, y los africanos también. África es Occidente, América, Asia… Creo que tenemos que empezar a reconocer las múltiples herencias africanas y a su vez las herencias de África en el mundo. Ser occidental es una parte de mí y solo en la medida que me presentó ante ustedes y ofrezco y hago uso de las formas y maneras que me caracterizan pueden observar que mi formar de entender el mundo no es muy diferente a la suya.

Pero en realidad vivo de herencias íntimas como la africana, que intentó reflejar y dar un salto cualitativo en un plano público. Combinar ambas es lo que creo que nos da valor, y eso está reflejado en mi forma de escribir.

Encontré en escribir una forma revolucionaria de comunicarme no sólo con los demás, también conmigo mismo 

¿Te sientes más identificado con las narrativas del norte o con las del sur?. ¿O por el contrario no haces/notas diferencias?.

No te puedo responder a esta pregunta, nunca he leído mucho. Mi primera motivación para escribir fue el hip hop cuando tenía catorce años. Luego me di cuenta que no tenía nada que contar, o mejor dicho creía que no tenía nada que contar… El hip hop me dio esta visión introspectiva de pensar y buscar. No puedo hablar de narrativas del norte o del sur porque no las conozco y sería arriesgado dar una conclusión sobre esto.

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Fotografía: Gloyer Matala Evita

Heredarás la tierra, ¿con quién salda cuentas?

Con nadie, simplemente, amor, amor para todos. Hablar de amor suena cursi, pero para mí el amor es la ciencia del equilibrio, y tiene que ver mucho con conocer y conocerse. El mundo nos aplasta, yo me niego,me niego a que el mundo me aplaste y me diga lo que soy yo. Tanto en mis sentimientos, fracasos de todo tipo, como en mi cultura, como en mi raza…

Teorías y más teorías de hace quinientos años, del hombre y la luna. Tengo la sensación de enfrentarme a siglos y miles de palabras ya dichas y repetidas. También es rebeldía, el orden de las cosas también las puede poner cada persona que racionalmente se sienta comprometida. Entre renglón y renglón de la historia siempre hay espacio.

Centrada en la tribu Ndowé, sin embargo no has usado la lengua nativa, ¿por qué? ¿hasta qué punto no comunicarte en tu lengua te aleja de tu propia gente?.

Desgraciadamente no hablo la lengua Ndowe, ni la controlo. Durante mucho tiempo esto ha sido y es un lastre para mí. Pero con el tiempo me di cuenta que tampoco era necesario. No tengo porqué ser una persona que representativamente  sepa y tenga un conocimiento absoluto de mi cultura, o en este caso, de la lengua Ndowe. Lo poco que sé o he aprendido he intentado exprimirlo al máximo para que se convierta en mi brújula. Conceptos como: metangani, Mutema, Ikaraka, mumu, muado, etc me dan una visión profunda de los valores y cultura ndowe. Los explotó en la novela y en mi día a día, me sirven de protección. Y con respecto con lo que no sé sobre la lengua, he aprendido a apoyarme en personas de confianza que me han ayudado a entender muchas cosas empezando por mis padres. Es esta la clave para formar parte de un colectivo y en el colectivo es donde se encuentran las soluciones y en donde uno se hace fuerte, yo no tengo porque saberlo todo.

Heredarás la tierra es el fruto  de una necesidad clara: volver a tus raíces, volver a encontrar tu origen. ¿Crees que todos tenemos necesidad de pertenecer a un lugar?

Todos somos de algún lugar, pero realmente ¿somos de allí?. Quiero decir, a los europeos tienen un marco construido a su medida y necesidad. ¿Pero realmente es cierto?. Yo he tenido que crear mi marco, buscar mi historia, y ahora siento que no soy tan manipulable al criterio de otros. Es duro y ha sido duro, pero esto lo he hecho con las perspectivas de que mis hijos crezcan en un entorno más amable, que tengan herramientas propias, criterios propios… Este es uno de los valores de la cultura Ndowe y por extensión africana, el individuo como base legítima donde se concentra, se crea y la cultura se reinterpreta. Sin tener las constricciones de marcos metodológicos donde te ves constreñido por un proceder académico protegido por ciertas élites.

Nuestra visión del mundo siempre es nuestra, de cada uno. Por eso existe la historia oral, aunque algunos lo puedan ver cómo una desventaja, es la mayor de las ventajas. Mi novela es una forma dar continuidad a la historia oral. Europa, el individuo europeo está constreñido y muy controlado en el marco institucional del conocimiento: eso tiene sus cosas malas y buenas, como también no tenerlas.

Las palabras parecen hijos bastardos, no tienen madre, no tienen padre, son deformaciones de un origen nada cercano. Pero la verdad es que somos incapaces de reconocerlas. (pág. 273)

En un fragmento de la novela, se lee sobre el choque cultural entre un nieto nacido aquí y una abuela guineoecuatoriana que ha sido traída con edad avanzada a un mundo que le parece ajeno. Se trata del momento en el que están viendo en la tele “Sabrina” y ella identifica la magia de la chica con la que se practica en Guinea Ecuatorial. ¿Cómo es ese choque intergeneracional?

El choque entre África y Europa sigue siendo como el de hace quinientos años. Europeos que viajan a África buscando algo “primitivo” desde su mentalidad, algo místico, una experiencia que les enfrenta con lo que ellos perciben que casi podría ser la colonización de Marte.

Y esto lo digo así porque lo he vivido en África todas las construcciones racistas campan a sus anchas. De todas formas hay diferentes velocidades en África, y no es lo mismo irte a Ciudad del Cabo que a Mauritania. Pero todavía se mantiene una visión mística desde Europa sobre África. De hecho uno de los capítulos de la novela tiene que ver con esa caricaturización de lo africano y europeo cuando el personaje principal llega al aeropuerto de Madrid. El choque intergeneracional creo que es algo normal en todas partes, lo que pasa con África que hay muchas o puede haber muchas confluencias de culturas entre las propias africanas, las occidentales, las religiosas, etc…

Tu novela es una historia íntima, de dolor y de dificultades en la que la familia es el universo alrededor del que gira todo, ¿la familia en qué proporción es transmisora de valores y en qué otra transmisora de complejos y frustraciones?

La familia lo es todo, en los Ndowes es la institución principal donde se trasmite todo: tu clan, tu pueblo, tus obligaciones como hombre o mujer, tu deber como descendiente de… Cargamos con esa responsabilidad y no podemos desprendernos de ella. Y respecto a las frustraciones se ven en la intimidad, aunque puedan ser muy visibles, en la familia las frustraciones siempre tienen que quedar en privado por eso prefiero no hablar de ello.

Otro fragmento muy autobiográfico es cuando el protagonista recuerda su infancia y cómo en la escuela “lo normal era pintar las caras de rosa” mientras él notaba las miradas sobre su piel y su cabello. Ese momento en el que uno percibe con claridad que le están discriminando por el color de la piel lo trasmites con una frase: yo soy negro, ellos negros…fue como ver en mi mirada los ojos de otro y hacerlos como míos… Una frase muy dura para expresar el comienzo de mucho dolor, ¿qué le dirías a un racista?

A un racista… Una persona que dice ser mejor que yo, que dice que yo soy como un animal, o que piensa que yo y mi estirpe debería estar muerta… No puedo decirle, mucho. Por una parte que no se excuse tanto, si realmente se cree mejor que yo que lo demuestre. Vivimos en una sociedad individualista donde somos valorados por nuestras capacidades, aún a pesar de la discriminación. Y si con esa ventaja no se sienten cómodos, que no caigan en excusas, que no intenten buscar privilegios estúpidos en un color de piel, en una cultura… ¿Cada una de estas personas qué hace o ha hecho por su país?,¿cuál es verdadero sacrificio que hacen por mejorar su entorno?. Su patriotismo es desconfianza, falta de capacidad, inseguridad, desconocimiento, y miedo.

¿Qué opinas de las últimas novelas que se han publicado en Guinea Ecuatorial?. ¿Y las que surgen desde fuera?, en concreto Palmeras en la Nieve, la novela, ¿qué opinión te merece?

No conozco la novela Palmeras en la nieve, la película es horrible y no habla de Guinea Ecuatorial, habla de todo menos de Guinea. Y en particular me puse a hojear la novela Palmeras en la nieve y vi escrita la palabra “djembe”. No seguí leyendo, a menos de que en la novela, cosa que dudo, alguien vendieran instrumentos de Senegal, o unos senegalés pasarán por allí, no sé porque razón se habla de djembes en una novela ambientada en Guinea.

Todavía se mantiene una visión mística desde Europa sobre África

¿Cómo ves la realidad literaria en Guinea Ecuatorial?. ¿Qué iniciativas destacarías en este ámbito?

Desgraciadamente no he leído a nadie. Destaco a César Mba y Mitoha Ondo Ayekaba, además de Antumi Toasije, aunque este último no es guineano, como mentores y personas que me han influenciado mucho, en especial Mitoha. Destaco el esfuerzo del reconocimiento desde el palco cultural de Marcelino Bondjale por ejemplo. Tenemos que apoyarnos más y conocernos más los escritores de Guinea Ecuatorial, debemos tener este deber, siento una pequeña distancia tal vez fruto de mi ignorancia ya que leo poco, pero creo que necesitamos de estos escritores y de su contacto, tanto por parte del lector como del escritor.

¿Por qué crees que se lee tan poca literatura africana en general y en concreto guineana en el estado español?

Si ni siquiera  se reconoce la historia reciente de Guinea respecto a España o viceversa… Hay una batalla muy dura en el recogimiento y tal vez la literatura pueda crear esos puentes, la experiencia real de cada uno. Yo por lo menos lo estoy intentando. Por lo demás hay prejuicios muy vivos sobre África y mucha gente cree que no podemos aportar nada excepto, tambores, música, baile y poco más. Pocos saben de nuestros logros, porque en África la propiedad de los logros de la historia no es propiedad de nadie, al contrario que en Occidente. Tal vez deberíamos ser más presumidos…

Heredarás la tierra. Ediciones Carena, 2016. También en: http://www.unitedminds.es

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