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“Bestias sin patria” de Uzodinma Iweala y la narrativa de los niños-soldados

En la actualidad, una veintena de países siguen reclutando a menores como soldados. Se localizan en todo el mundo y, lo que es peor, Siria, Malí, República Centroafricana o Sudán del Sur, confirman el dato: la existencia de niños y niñas soldado no remite. Por LitERaFRicA ha pasado un autor que escribe sobre los niños y niñas soldado: el marfileño Ahmadou Kourouma. Las casualidades han hecho que otro escritor que trata el tema, el nigeriano Uzodinma Iweala, que lo escogió para su ópera prima (elogiada por múltiples escritores, entre ellos Salman Rushdie), haya caído en mis manos y he acabado por interesarme por la que se viene llamando “narrativa de los niños soldado”, que viene repleta de nombres y títulos.

Solo como ejemplo, Ahmadou Kourouma, Alá no está obligado (2000, Liberia ); China Keitetsi, Mi vida de niña soldado: me quitaron a mi madre y me dieron un fusil (2002, Uganda); Emmanuel Dongala, Johnny Perro malo (2002, África Occidental); Senait Mehari, Heart of fire: from child soldier to soul singer (2004, Etiopía/Eritrea); Uzodinma Iweala, Bestias sin patria (2005,  Nigeria); Delia Jarrett – Macauley, Moses, Citizen and Me (2005,  Sierra Leona); Chris Abani, Canción para la noche (2007,  África Occidental ); y Joshua Dysart, Unknown Soldier (2009,  Uganda).[fuente]

Pero, ¿qué hace que un escritor elija el tema de los niños-soldado como el centro de una novela?.

Ishmael Beah era apenas un adolescente cuando su pueblo se vio envuelto en la guerra civil de Sierra Leona en la década de los 90. En su libro, Un largo camino: memorias de un niño soldado (RBA, 2007) narra sus vivencias de primera mano. Él fue un niño-soldado y, quizás el haberlo plasmado en un libro, sacándolo fuera, le ha dado las fuerzas para intentar vivir con lo que hizo. Por la misma experiencia pasó China Keitetsi, la cual vierte en Mi vida de niña soldado: me quitaron a mi madre y me dieron un fusil(Maeva, 2005). Una ugandesa que fue reclutada con nueve años y que nos muestra el infierno añadido de las violaciones sistemáticas.

Diferente es el punto de partida de Ahmadou Kourouma y Uzodinma Iweala, ninguno de los cuales fue niño-soldado. Con respecto a las motivaciones del segundo para escribirlo, él mismo las explica: “Escribía y escribo sobre la violencia porque quiero entender qué es lo que lleva a alguien a matar, violar y destruir. Escribía y escribo sobre la violencia por miedo a encontrarme algún día en el lado del que agrede o en el lado la víctima de la agresión. Escribía y escribo sobre la violencia porque hay algo fascinante e inspirador en la capacidad humana de enfrentarse a las peores circunstancias e imponerse a ellas” (nota bene).

No he podido evitar acordarme de la novela de Kourouma al terminar de leer la de Iweala. La misma repetición de sucesos horribles encadenados con una lógica que parte en dos la mentes: ¿cómo puede un niño llegar a acometer semejantes atrocidades?. Nuestra imagen de lo que consideramos “un niño” salta por los aires cuando lo enfrentamos a la de “un soldado”, hasta el punto de removernos por dentro de manera insólita.

A pesar de ser narraciones diferentes, ambas utilizan la voz infantil para narrar, con una voz tratada de manera oral, como testigo privilegiado de lo que sucede. Sin embargo, mientras en la novela de Kourouma había humor y sátira, ésta luce por su ausencia en la de Iweala donde todo es sombrío y triste. El protagonista de Kourouma es Birahima, el niño de los cuatro diccionarios, el de Iweala se llama Agu, el niño que sueña con ser médico o ingeniero. Si el primero tiene una forma de comunicarse directa y llena de palabras malsonantes, el segundo habla como un niño que no sabe conjugar bien las palabras. Birahima busca a una tía y Agu a su madre y hermana. Ambos sufren todo tipo de vejaciones físicas, sexuales y psicológicas, a la vez que hacen sufrir a otros todo tipo de salvajadas, mientras consumen droga para adormecerles.

Una de las diferencias fundamentales entre ambas novelas, además del destino de ambos que será diferente, se basa en que Kourouma habla sobre la historia y la política de varios países de la zona, en un esfuerzo por trasladarnos lo que hay detrás de la situación de los niños-soldado. Una diatriba soltada de manera eficaz para hacernos entender que la realidad es la que es porque tras la excusa de las “guerras tribales” se encuentra la codicia de algunos, la riqueza natural de los países, la pasividad de muchos, y una maquinaria muy efectiva que hace ganar dinero (de manera muy rápida, sobre todo a través del tráfico de armas).

Alá no está obligado me dejó noqueada (su inacabada secuela, Cuando uno rechaza dice no, menos). Mientras la leía, veía a un niño cometiendo unas atrocidades  que aún hoy me siguen poniendo los pelos de punta. Su voz era la de un niño, pero se había convertido en un soldado. Me preguntaba qué parte del niño seguía viva en Birahima. Bestias sin patria, que toma su título de una canción del cantante nigeriano Fela Kuti, roza más la niñez, se palpa y se siente a Agu como un niño, aunque realice y padezca las mayores barbaridades, su voz recupera siempre al niño que lleva dentro, aunque a veces le cueste volver a encontrarlo. No sé cómo se puede vivir después de una experiencia como ésta. Lo que sí es cierto es que todos repiten, más o menos, lo mismo: que se han convertido en una mezcla entre niños y ancianos y que “lo más duro es conseguir vivir con los recuerdos y volver a ser tú mismo después de hacer lo que has hecho“.

…y yo pienso que todo se mueve muy rápido, seré un viejo antes de que la guerra acaba. Sé que ya no soy un niño así que si esta guerra acaba no puedo volver a hacer cosas de niños. No volveré para ser maestro o granjero, o Doctor o Ingeniero, y encontraré a mi madre y a mi hermana, pero no a mi padre porque se muere en esta guerra. (pág. 94)

Ficha:

  • Título original:  Beasts of no nation (2005)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Duomo Edicones, SL (2009)
  • Traductor: Ramón de España
  • Nº páginas: 140
  • Cine: En agosto de 2013 se anunciaba la posible adaptación al cine de la novela por el director Cary Fukunaga y con el actor Idris Elba en el papel del Comandante, sin que se sepa nada de esta película hasta la fecha.
  • Premios del libro:
    • Premio Los Angeles Times First Fiction
    • Premio Barnes & Nobles discover
    • Premio New York Public Library Young Lions

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Nota: Actualización a fecha 14/10/2015. El libro es llevado al cine por el director Cary Fukunaga y con el mismo título. Podéis leer sobre la misma aquí.





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5 comentarios el ““Bestias sin patria” de Uzodinma Iweala y la narrativa de los niños-soldados

  1. belemgf
    30 abril, 2014

    Al leer el post he recordado la guerra de Angola. Viví los reclutamientos sorpresa de los militares en pueblos y ciudades que allí llamaban la “rusga”.
    Días estremecedores!

    Me gusta

    • sfqu
      30 abril, 2014

      Algo muy difícil de olvidar. Gracias por compartir tu experiencia. Un abrazo¡

      Me gusta

  2. Pingback: Beasts of No Nation,la película, y libros que hablan de una infancia en el infierno | ONG AFRICANDO SOLIDARIDAD CON AFRICA

  3. Pingback: Beasts of No Nation | elcriticoabulico

  4. Pingback: Reseña “Bestias sin nación” – Objeción

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Esta entrada fue publicada en 30 abril, 2014 por en Iweala, Uzodinma, Kourouma, Ahmadou, Novela y etiquetada con .
“La razón por la que escribo tanto sobre África es porque me indigna cómo es vista por el resto del mundo. Cuando la literatura sudamericana llegó a Europa cambió por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos. Pronto sucederá lo mismo con la literatura africana: entonces nos enteraremos de lo que tienen que decir sobre la humanidad” Henning Mankell.

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