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Simplemente literatura

Razones para NO leer literatura africana

A menudo se me acerca gente preguntándome por qué leo literatura africana. Aquí no podéis verla pero para estas situaciones tengo ensayada una cara de poker, que oscila entre el cansancio y la perplejidad. “¿Y cómo no leerla?” es lo que pienso, pero nunca formulo mi interrogación en voz alta. Me la quedo para mí, al igual que cuando alguien comprueba que lo que tengo entre manos es algo “exótico” o “raro”, una extravagancia. En estas ocasiones no puedo evitar sentir un cierto enfado porque nunca se me ha acercado nadie para preguntarme acerca de mi interés por leer la obra completa de, por ejemplo, Kafka (esto parece que lo entienden, ¿?).

“¡Qué interesante¡” es una de esas frases reiterativas (que rara vez corresponden a un verdadero interés) y que suelen ser el comodín perfecto cuando no se sabe qué decir. Si bien pudiera parecer que la expresión es positiva, en realidad se pronuncia porque se desconoce (casi) todo sobre ese continente inmenso, plural y multi-todo que alguien llamó África. Y aún más sobre su literatura.

Con el tiempo, he llegado a la conclusión de que ese “¡Qué interesante¡” lo utilizamos o porque no nos interesa en absoluto y es una forma de salir por la tangente, o porque nos parece que todo lo relacionado con África es algo oculto, misterioso y ajeno y por lo tanto requiere una afirmación tan contundente. Tan ajeno, tan oscuro y tan misterioso que nos escudamos en ese “¡Qué interesante¡” que se queda bailando en el limbo para pasar página con rapidez.

Así nuestro imaginario africano sigue poblado de las mismas historias que han contado otros sin que les demos la oportunidad de enseñarnos otras voces, otros ámbitos, sin que abramos la puerta que da paso a otras vidas, otras experiencias, otros mundos, contados por sus principales protagonistas. Sin añadir mundos al mundo.

Por eso suelo decantarme por recomendar que NO se lea literatura africana, porque produce una serie de efectos que paso a listar a continuación:

1.- Disloque cerebral: Es una literatura muy peligrosa porque se te puede subir a la cabeza (incluso algunos opinan que es lo mejor que puede ocurrir) y a la mínima que te descuides tu cerebro se bloquea. Para empezar te vas a dar cuenta de que te faltaba un continente, que eran cinco, tal como te enseñaron en la escuela, sí, pero de verdad. Para pasar en seguida a constatar que esa frase tantas veces escuchada de que África no existe como tal, ni tampoco su literatura (¿alguna vez has oído hablar de “literatura europea”?) es cierta. Si esto no te produce un cruce de cables, espera a que tu imagen de los african@s se desmorone. Contra nuestra natural tendencia a reducir y a abreviar para no complicarnos la existencia, leyendo sus obras descubrirás lo diversos, plurales y diferentes dentro del mismo continente que son. El diagnóstico de todas formas no será severo, una vez comprendido lo anterior solo querrás leer más y más.

2.- Sufrirás una mutación: Se produce en cuatro etapas. Al principio tendrás recelos, “a mi me hablan de leer algo sobre África y en seguida pienso en antropología, tribus y brujos” o “¿literatura africana?… entre tú y yo suena a latazo”. Después te dejarás aconsejar por alguien o buscarás en alguna web específica un libro por el que empezar. Los inicios son excitantes, irás de libro en libro, de autor en autor, de país en país, de lengua en lengua, descubriendo que “oye, pero si resulta que los africanos escriben desde hace tiempo y no siempre sobre los cuatro jinetes del Apocalipsis”. Pasadas unas cuantas lecturas habrás descubierto que en África hay iniciativas, ferias, festivales, revistas, editoriales, autores, de aquí y de allí; una bola de sensaciones vibrantes te pasará por encima y te arrastrará. En esta fase te puedes sorprender incluso volviendo a leer el título del libro que tienes entre manos confuso porque lo que te cuentan te suena extrañamente cercano. Lo imparable vendrá después, casi a punto de terminarse tu mutación, cuando ya no puedas evitar entrar en una librería, ojear una revista literaria, escanear la lista de libros más recomendados sin buscar un título de ese lugar. Para acabar preguntándote cómo es posible haber estado tanto tiempo sin leer literatura africana. Una vez mutado, el proceso es irreversible.

3.- Te indignarás bastante: Es algo que no vas a poder evitar cuando te resulte difícil encontrar un libro africano que llevarte a la boca. No entenderás porqué siempre aparecen mencionados los mismos autores cuando el continente hierve de voces que escriben novela, poesía, ensayo… Ni tampoco porqué el público lector occidental no demanda más narrativa africana. “¿Cuándo se va a producir su boom?”, te preguntarás, para que “cambie por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos y conozcamos todo lo que tienen que decir sobre la humanidad”. Te sentirás incomprendido cuando tengas que rastrear páginas y páginas en internet para intentar buscar información, no te digo ya los suplementos de los periódicos. Lo cual te indignará aún más de lo que ya estabas y en el tope de la indignación constatarás que los libros que provienen del continente africano merecen atención (casi siempre) cuando vienen avalados por algún “gurú” literario ya sea americano o europeo, salvo memorables excepciones. Contra la indignación sólo cabe hablar de ello con quien puedas, comentarlo por todos los canales que encuentres y difundir los medios que sí informan día tras día sobre las novedades de las letras africanas.

4.-Sentirás que muchas voces quieren poblarte: A esto yo lo llamo “espíritu cojonero”. No cuento nada nuevo si digo que de pronto en algún momento entre la página 1 y la 200 los personajes de algunos libros se ponen a tu lado, te acompañan en tu día a día, e incluso se van contigo a la cama. Los libros africanos funcionan de la misma manera, pero cuidado: porque como algún personaje bien creado (y hay muchos, créeme) se empeñe en andar a tu lado te será muy difícil desprenderte de él. Y además con estos ocurre que te cuentan cada uno una historia diferente a la que conocías, y a cada nueva historia te das cuenta de lo equivocado que estabas, se te empiezan a caer muchas creencias y mitos, desaparecen estereotipos y clichés, y alucinas con lo que te enseñan, con lo que te emocionan y te cuentan, y aquí el acabose… Los efectos secundarios de esta convivencia pronto se harán notar: te despertarás por la mañana sintiendo que sabes más, llegas más lejos y a más gente, eres mejor.

5.- Y el último y definitivo efecto que produce la literatura africana es que engancha.

No te la recomiendo. En absoluto. No quiero que luego digas que no te lo advertí.

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6 comentarios el “Razones para NO leer literatura africana

  1. charmingyellow
    25 mayo, 2015

    totalmente cierto, engancha!!!, Puedo hacer un repost en mi blog por favor??? con enlace a tu blog desde luego.

    Gracias

    Me gusta

  2. juan re crivello
    28 mayo, 2015

    un saludo cordial j ré

    Me gusta

  3. Rian De La Torre
    5 junio, 2015

    Me ha gustado mucho este post, te confieso que soy seguidora de tu blog y aprecio mucho tu labor y tu dedicación. Está claro que leer sobre Africa es una buena forma de acercarse a su cultura y a su gente porque TODOS venimos de allí…

    Gracias en nombre de tod@s los africanos, afrodescendientes y simpatizantes del pueblo africano.

    PD: Me haría mucha ilusión que visitaras mi blog: http://www.lasaba.blogspot.com.es

    Un fuerte abrazo

    Rian

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    • sfqu
      5 junio, 2015

      Gracias. Ya me he pasado por tu blog. En cuanto pueda comento. Un abrazo

      Me gusta

  4. Pingback: Se corre el peligro de que de tanto | ONG AFRICANDO SOLIDARIDAD CON AFRICA

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Información

Esta entrada fue publicada el 25 mayo, 2015 por en De Profundis.
“La razón por la que escribo tanto sobre África es porque me indigna cómo es vista por el resto del mundo. Cuando la literatura sudamericana llegó a Europa cambió por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos. Pronto sucederá lo mismo con la literatura africana: entonces nos enteraremos de lo que tienen que decir sobre la humanidad” Henning Mankell.

“Desde luego había aprendido mucho sobre un pequeño y relativamente poco importante pueblo de África occidental” (El antropólogo inocente– Nigel Barley. 1983)

“A la gente le cuesta menos llorar que cambiar, una regla de psicología que la gente como yo aprendió en la calle siendo niño” (James Baldwin. 1977)

“Cuando se nos muestran escenas de niños muriendo de hambre en África, con un llamado para que hagamos algo para ayudarlos, el mensaje ideológico subyacente es algo como, “¡No pienses, no politices, olvídate de las verdaderas causas de la pobreza, solo actúa, dona dinero, así no tendrás que pensar!” (Vivir en el fin de los tiempos-Slavoj Žižek, 2010)

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