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El terrorismo de estado, un tema a esquivar

En 1904 Frank Kafka escribía una carta a su amigo, el historiador de arte checo Oskar Pollak, en la cual opinaba sobre los libros que merece la pena leer: “Pienso que sólo debemos leer libros de los que muerden y pinchan. Si el libro que estamos leyendo no nos obliga a despertarnos como un puñetazo en la cara, ¿para qué molestarnos en leerlo?… Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo”.

Son muchos los libros que producen el efecto anterior. En este espacio han aparecido unos cuantos. Hace poco leí un artículo que recogía una conversación entre el marroquí Mahi Binebine y el nigeriano Elnathan Jhon. Mencionaban el terrorismo de estado, me recordó a la cita anterior, y me dije que era una buena ocasión para traerlo también aquí.

No gusta de aparecer en la prensa, lo sé. A menudo se suele intentar tapar o disimular. Se habla mucho de organizaciones terroristas (sobre todo cuando actúan en Europa) y muy poco de terrorismo de estado. En África, entre otras organizaciones, actúan Boko Haram en Nigeria y el yihadismo en Marruecos.

Tanto Mahi Binebine como Elnathan Jhon han escrito libros sobre ellos. El primero Los caballos de Dios, que fue incluso llevada al cine y está traducido a castellano. El segundo Born on a Tuesday publicado por primera vez por la editorial nigeriana Cassava Republic Press y en la actualidad editado en Europa y traducido ya a francés y alemán.

Los caballos de Dios (2010) relata los hechos ocurridos en los conocidos como los atentados de Casablanca de 2003. Una docena de muchachos de entre 20 y 22 años ocasionaron una cadena de explosiones, en diversos lugares, causando más de cuarenta muertos. El escritor sintió que tenía que visitar el barrio de Sidi Moumen de donde provenían los suicidas que habían hecho estallar sus cinturones sembrando el horror. Detrás de un muro que lo oculta el barrio chabolista hierve de hedor, podedumbre y suciedad, escondido a los ojos del mundo. A Binebine le costó sacar la historia, tuvo muchas dudas y no encontró de manera fácil la voz adecuada para hacerlo.

“No quería mostrar a esos muchachos como unos monstruos, sino como víctimas y explicar que si hay un responsable, ése es el Estado, que permite que existan barrios marginales como éste, y las mafias religiosas que se han instalado allí, financiadas por el wahabismo y las familias burguesas que pagan bajos salarios y dejan a estas personas deliberadamente en la miseria. Realmente, estos jóvenes son víctimas”

Born on a Tuesday (2015), que aún no cuenta con traducción al castellano, se adentra en la Nigeria, hasta ahora sin matices de Boko Haram, desde la experiencia de un niño, Dantala. Con él logra alejarse del tono único de la narración que nos llega a través de nuestros medios de comunicación, plasmando una realidad llena de matices y compleja. Con la intención de no mostrar a las personas que acometen estos actos como víctimas únicamente, “las cosas nunca son simples”, asegura. En su país, unas de las personas más invisibilizadas son los Almajirai, estudiantes coránicos itinerantes cuyas familias son demasiado pobres para darles educación, precisamente uno de los grupos de los que se nutre Boko Haram.

Están solos en el mundo y no tienen otra salida que ganarse la vida como chicos de los recados, vendedores callejeros o mendigos: “en su propio país son tratados como números. La gente solo se da cuenta de su existencia cuando se ponen violentos. No se les ve ​​como seres humanos. Pero tienen historias, sentimientos, sueños y aspiraciones, como todos”

Ambos son libros de una tristeza inabarcable.

Enseñarles a los niños la vida, no la muerte

En la citada entrevista para “Africa report” ambos escritores coinciden al defender la misma teoría. Mahi Binebine asegura que no tiene ningún problema al afirmar que la situación en África es preocupante y muy mala. Se atreve a gritarlo, para él es una manera de no cubrir la realidad, aunque sea dolorosa y negativa y da un dato para reafirmarlo: la mitad de la población no sabe leer. Binebine no se avergüenza de hablar sobre ello, al contrario, lo grita. Lo anterior le ha reportado el rechazo de su propio gobierno que no quiere que muestre esa cara de la realidad.

Algo parecido le ocurre a Elnathan John, quien como afirma el crítico literario Ikhide, “no es muy conocido en los círculos literarios occidentales donde viven los guardianes de las puertas de la literatura africana”. Sin embargo, es un escritor muy influyente por su gran presencia en redes sociales y a través de su blog y artículos de crítica política, donde combina sátira y humor. “Muchas cosas hechas en nombre de Dios sirven a los intereses humanos. Hago referencias a la relación entre jeques y políticos y describo el lavado de dinero”, añade.

El estado es el terrorista. “El Estado ha permitido que crezcan estos barrios de chabolas y han cerrado los ojos frente al problema. Todos los dictadores del Mundo Árabe, y en particular de Marruecos, han dado la espalda a la existencia de estas barriadas eliminando cualquier alternativa que se opusiera al poder”, afirma Binebine. El nigeriano, por su parte, comenta que “el estado nigeriano enarboló a Boko Haram”.

Ambos señalan la falta de educación como una de las razones que permiten que estas situaciones aparezcan y se mantengan. El escritor marroquí, junto con el director de cine que ha adaptado la novela, Nabil Ayouch, decidieron devolver el dinero el dinero que habían ganado a la gente que les había ayudado a narrar la historia. Abrieron un centro cultural en Sidi Moumen (el barrio de donde provenían los chicos que se colocaron los cinturones-bomba): con un cine, una biblioteca, una sala de danza, de ordenadores… Una tarde, 300 islamistas comenzaron a congregarse frente al centro. “Tuvimos mucho miedo”, dice Binebine, “pero después de tres o cuatro horas, las familias de los niños inscritos nos defendieron, vinieron a echarlos, ¡y ahuyentaron a los islamistas! Fue nuestra primera victoria”. Después abrieron otro centro en Tánger y continúan con la idea de expandirlos a otros países africanos.

Por su parte, Elnathan John se muestra más pesimista. En el norte de su país, cree que los gobernantes prefieren la falta de educación. “Cuando hay personas sin educación, lo único en lo que piensan es en su grupo étnico o su religión, y es fácil dividir a la gente así, y es por eso que es importante para los gobernantes del norte nigeriano no facilitar el acceso a la educación, no tener desarrollo ni expectativas de un progreso real, porque de esa manera puedes dividir a la gente con la religión o las etnias”, dice en la citada entrevista. “Creo que el empoderamiento económico real y la reeducación harán que nuestras ciudades tengan comunidades más tolerantes, más cosmopolitas y más seguras”, y añade que aunque hoy la situación dista de ser buena, quizás mañana lo sea.

  1. Alberto Mrteh #

    Me parece una actitud muy necesaria. Les étoiles de Sidi Moussem abrirá su tercera sede en Fes este año. Tanto libro como película muestran la realidad sin tapujos. Un verdad que es necesario contar.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

    Me gusta

    1 febrero, 2018

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