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Simplemente literatura

Cerrando el 2015

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Enero

El año comenzaba con los ecos de la polémica que había encendido el escritor Ben Okri al acusar a los escritores africanos de falta de libertad para escribir obras con grandes temas. La contestación no se hizo esperar y varios escritores, entre ellos Sofia Samatar, le replicaron que no admitían lecciones de nadie, tampoco de él. Enero fue también el mes elegido para terminar el reto que había lanzado Angela Wachuka en forma de una campaña para homenajear, dar a conocer y animar a la lectura de libros africanos. Eligiendo el hastag #100DaysofAfricanReads había propuesto que 100 personas durante 100 días presentaran 100 libros de escritoras/es africanas/os. Profético parece ahora que la directora ejecutiva de Kwani? (la editorial independiente más importante del África del Este) eligiera para cerrar esta lista el libro de la escritora ghanesa Ama Ata Aidoo Nuestra hermana aguafiestas  que escrita en 1977 acababa de ser traducida por Casa África, y sobre la que también conocíamos al comienzo del año, gracias a “Por fin en África”, que se había rodado un documental sobre su vida y trayectoria. También este mes la editorial Cassava Republic lanzaba un nuevo sello con seis títulos de ficción romántica escritas en lenguas africanas bajo el nombre “Ankara Press” en formato de libro electrónico.

Febrero

Brink y DjebarAbrió mal el mes. El primer fin de semana, fallecían dos grandes escritores: del norte y del sur africano. Un hombre y una mujer. Nacieron con un año de diferencia y fallecieron el mismo día, el 6 de febrero. Dos activistas, dos personas comprometidas, versátiles, y dos escritores imprescindibles: Assia Djebar y André Brink. Para animarnos, desde la revista on line “Brittle Papers” nos daban a conocer los nombres de los escritores más prolíficos del continente: Cyprian Ekwensi (24 libros), Naguib Mafouz (46) y Wilbur Smith (36). Siendo el keniata Maillu con 60 el que se alzaba con este curioso palmarés. Mientras, expertos de varios países se reunían en Malí para debatir cómo preservar los míticos manuscritos de la ciudad de Tombuctú, salvados de la destrucción de los yihadistas cuando ocuparon el norte del país africano en el 2012.

Marzo

Se iniciaba un año muy nigeriano con la publicación de la novela del debutante Chigozie Obioma The Fishermen que fue nominada al “The Man Booker”. Después vendría todo un torrente de títulos que nos hablan de la potente fábrica de escritores y poetas que es Nigeria: Irenosen Okojie (Butterfly Fish), El Nathan John ( Born on a Tuesday), Abubakar Adam Ibrahim (Seasons of Crimson Blossoms), A. Igoni Barrett (Blackass), E C Osondu (This House Is Not For Sale), Tade Thompson (Making Wolf), Chinelo Okparanta (Under the Udala Trees) y Ifeoluwapo Adeniyi (On the Bank of the River).

Abril

Desde “Chez Gangeous” nos hablaban de lo estupendo que estaba siendo el año para el mundo africano francófono, le-soleil-sans-se-bruler
y nos daba varios nombres (tanto de escritores en francés, como de aquellos que habían sido traducidos a esta lengua): Gaston-Paul Effa, Charline Effah, Eugène Ebodé, Kangni Alem, Théo Ananissoh, Mohamed Mbougar Sarr o Abdourahman Waberi. Destacando la figura de Sony Labou Tansi, a quien el togolés Théo Ananissoh dedica su nueva novela. 

Mayo

El IPAF 2015 (más conocido como el “Booker árabe”) distinguía a un debutante. Un profesor universitario de 53 años, Shukri al-Mabkhout una figura cultural conocida en Túnez, lo consiguió con su primera novela, The Italian. El escritor confesó que su despertar como novelista fue una respuesta a lo que supuso y trajo consigo la llamada “primavera árabe”. Se  inspiró en la reacción que se produjo después de la rebelión tunecina que derrocó a Ben Ali.

Junio

Este mes nos enteramos de que la poesía africana viajaba en móvil, mediante Badilisha X-Change una plataforma on line en la que se guardan y se exponen las obras de poetas africanos repartidos por todo el mundo. Además, la lista de finalistas del premio Writivism que se hizo pública el 1 de junio arrojaba cinco nuevos nombres: las nigerianas Adeola Opeyemi, Pemi Aguda y Nnedinma Jane Kalu; el ruandés Dayo Adewunmi Ntwari; y la sudafricana Saaleha Bhamjee. Mientras, Befeqadu Hailu el escritor etíope ganador del Premio Burt por Los niños de sus padres (2012) y fundador del colectivo de blogueros Zone9 escribía desde la cárcel a la que le había llevado la denuncia de las violaciones de los derechos humanos en su país. Un delito, el de escribir, que aún tiene por desgracia plena vigencia.

Julio

La UNESCO nombraba a Conakry “Capital Mundial del Libro en 2017” que, tras Alejandría (Egipto) y Port Harcourt Aminatta Forna(Nigeria), será la tercera capital africana en acoger el evento. En Londres, se celebraba el Festival de Literatura Africana, Africa Writes, en donde  “A través de diferentes actividades, talleres infantiles y charlas, el festival ha celebrado el dinamismo y la expansión de la literatura africana en un mundo globalizado”, nos decían desde Radio Africa Magazine. Salía el sol con fuerza y nos alegraban dándonos la noticia de que Aminatta Forna estaba entre las finalistas del “Neustadt International Prize for Literature 2016”.  Cruzamos dedos. En el continente el Premio Caine iba a manos de la zambiana Namwali Serpell. Y hablando de otro premio, en concreto del Nóbel de Literatura para el que Ngugi wa Thiong´o era nominado de nuevo, éste confesaba que “si pudiera le daría el Nobel a Jorge Amado”

Agosto

Kamel Daoud revisaba “El extranjero” desde un punto de vista árabe y, desde la misma Argelia, venciendo todos los obstáculos que implica la edición, publicación y distribución en aquel país, salía a la luz: Ryad Girod, El final que nos espera, Kaouther Adimi, Piedras en el bolsillo, Akli Tadjer, Paradise Spa, Miloud Yabrir, Sur de la Sal o Amal Bouchareb Sakarat Nedjma. Al final del año llegaba en castellano lo último de Yasmina Khadra La última Noche del Rais (Alianza, 2015). Ese mes de agosto, se lanzaba un proyecto de micromecenazgo (crowdfunding), nos decían desde GuinGuinBali, para publicar un ensayo sobre África escrito en castellano. Se trata de “Puerto de Dakar. Puerta de África Occidental. Una Historia Económica de Senegal (1857-1957)

Septiembre

el dragonEn Gran Canarias el Salón Internacional del Libro Africano (SILA) reunía a la guineana Remei Sipi, a la senegalesa Ken Bugul hay mucha más violencia en Europa y América sobre las mujeres que en África” y a la togolesa Hortense Yawa Djomeda “sin educación no hay mujer, no hay pensamiento crítico”. La literatura infantil africana también quería contar sus propias historias: se anunciaba que Meshack Asare ganaba el 2015 NSK Neustadt Prize for Children’s Literature y Deborah Ahenkorah (fundadora del Baobab Prize) se alzaba con otro premio. Más cerca de casa, a iniciativa de la Biblioteca Tebba Diattade Oussouye (Senegal), se publicaba el volumen El dragón que se comió el sol y otros cuentos de la baja Casamance (Editorial Libros de las Malas Compañias), con dibujos realizados por los niños de la Biblioteca y escrito por Ana Cristina Herreros e ilustrado por Daniel Tornero.

Octubre

El escritor Binyavanga Wainaina sufría un derrame cerebral y para financiar su tratamiento médico se habilitaba un “crowfounding” (para más detalles: aquí). Laila Lalami era la primera persona marroquí en figurar entre los seleccionados para el Man Booker Prize por The Moor’s Account (que este mes ganaba el 2015 Zora Neale Hurston/Richard Wright Legacy Award for fiction). En Portugal el “Festival Literario Internacional de Folio” nos hablaba de las “otras” literaturas africanas: José Eduardo Agualusa (“África es un universo de mundos”) y Mia Couto, cómplices, departieron sobre identidad y memoria. Se estrenaba, via Netflix, la película “Bestias sin patria”, basada en la novela del nigeriano Uzodinma Iweala del mismo título,  mientras el Nobel de Literatura se iba (y van…) “out of Africa” (e iniciábamos desde #LitERaFRicA, junto a Chema Caballero la campaña: #NgugiwaThiongo2016). Pero este mes también se llevaba al escritor sueco Henning Mankell que había luchado los últimos meses contra el cáncer y que siempre mostró su gran pasión por África que le llevó a dirigir durante años el Teatro Avenida de Maputo y publicar una serie de novelas ambientadas allí. Desde la portada de LitERaFRicA hacemos de sus palabras las nuestras:

“La razón por la que escribo tanto sobre África es porque me indigna cómo es vista por el resto del mundo. Cuando la literatura sudamericana llegó a Europa cambió por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos. Pronto sucederá lo mismo con la literatura africana: entonces nos enteraremos de lo que tienen que decir sobre la humanidad”.

Noviembre

AKE-Festival-2015-Book-Chats.Conocimos a los premiados del inaugural Mabati-Cornell Prize for Kiswahili Literature  que quiere premiar obras de ficción en este idioma (Swahili): Anna Samwel por Penzi la Damu y el poeta Mohammed K. Ghassani por N’na Kwetu. Más cerca de casa se celebraba el “I Seminario. Exilio e identidad: Reflexiones políticas desde las escrituras hispanoafricanas” (Universidad de Cádiz) de la mano de Josefina Bueno e Inmaculada Díaz Narbona, junto a los escritores Said El Kadaoui, Bahia Mahmud Awah, Pathé Cissé, Donato Ndongo-Bidyogo y Jordi Tomàs autor del libro “El pescador que quería viajar al país de los blancos”. En la tierra natal de Wole Soyinka se abría el Aké Festival en el que, durante cinco días, bajo la dirección de la escritora Lola Shoneyin, se desarrolló un amplio y variado programa con actos literarios, culturales y artísticos que incluye talleres, lecturas, exposiciones, charlas, actuaciones, exhibiciones y mesas redondas. Y el Etisalat Prize nos hablaba de un premio africano para los africanos, proponiéndonos una lista con un par de de obras que han sido muy bien recibidas y que hablan de los nuevos escritores que están surgiendo en el continente. Sin embargo, la radiografía se quedaba un poco corta ya que de los nueve seleccionados, 6 son sudafricanos y 2 nigerianos (dos de los países donde el mundo editorial tiene mayor empuje), el otro es congolés.

Diciembre

El mes se iniciaba con un evento en Nairobi (Kenia), se celebraba una nueva edición del Kwani? Litfest que reunía a un puñado de escritores (Nuruddin Farah, Taiye Selasi, Boris Boubacar Diop, Yvonne Adhiambo Owour y otros) para debatir sobre la escritura en el continente. Pero sobre todo durante estos días, la palabra feminismo resonó con fuerza insusitada. Por un lado nos enterábamos de que el libro Todos deberíamos ser feministas de la escritora Chimanda Ngozi Adichie iba a ser lectura obligada en los colegios suecos. Pero, por desgracia, el 8 de diciembre fallecía una de las máximas exponentes del feminismo: Fatima Mernissi, una de las más importantes escritoras marroquíes y un referente intelectual en el mundo islámico. “Para vosotros los occidentales el islam es extremismo y monocultura. Para nosotros es multiculturalismo”,afirmaba.

Visitábamos este mes el Museo Gugghenheim de Bilbao que recogía una exposición colectiva “Making Africa” en la que se puede admirar mucho arte y diseño pero que también da voz a escritores y dibujantes. Demostrándonos que revistas, comics, vídeos y conferencias también tienen cabida en un museo.

Nota: Fotografía de portada: Msingi Sasis

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2 comentarios el “Cerrando el 2015

  1. Federico
    31 diciembre, 2015

    Gracias Sonia por este report anual. Como siempre, un placer leerte. Este 2016 será aún más exitoso. Un abrazo

    Me gusta

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Esta entrada fue publicada el 31 diciembre, 2015 por en Especiales.
“La razón por la que escribo tanto sobre África es porque me indigna cómo es vista por el resto del mundo. Cuando la literatura sudamericana llegó a Europa cambió por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos. Pronto sucederá lo mismo con la literatura africana: entonces nos enteraremos de lo que tienen que decir sobre la humanidad” Henning Mankell.

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